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Legión de la Cruz de Hierro
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Hiperfisión

Momento de hiperfisión subatómica forzada, con los elementos derivados en escisión

Se denomina Hiperifisión Subatómica al proceso mediante el cual se fuerza que el núcleo pesado de una partícula se divida en otros núcleos liberando distintos subproductos, como rayos gamma (fotones), subpartículas de diferente índole, electrones, positrones y una cantidad de energía proporcional al nivel de fisión particular alcanzado durante un proceso repetitivo, exponencial y artificalmente dirigido mediante microcampos electromagnéticos que acaba aniquilando por completo la materia original en forma de ondas energéticas de inmensa potencia.

Las bases de este proceso fueron determinadas y enunciadas por la física de altas energías Hermine Binzer con sus postulados inciales, siendo así considerada la madre de la Hiperfisión Subatómica.

HistoriaEditar

A raíz del violento encuentro con los Tiránidos en el 2661 DDF (074.M42) a lo largo del período conocido como El Fin de los Tiempos, el Sicherhaus comprobó de primera mano que Balhaus necesitaba una profunda reconversión tanto en su modo de entender la guerra como en los elementos de los que disponía para ella.

Esto quedó tristemente patente en algunos ámbitos, como por ejemplo en los enfrentamientos de la Weltwaffe, donde exceptuando los potentes y costosos dispositivos Ragnarök, sus armas y aparatos convencionales fueron apenas eficaces contra las grandes Bionaves que tenían la capacidad de regenerar sus cascos a gran velocidad y usaban medios primitivos como chorros de ácido orgánico, pinzas y tentáculos contra las supuestamente más avanzadas armas balhausitas.

Los mismos problemas, pero en escenarios de superficie, fueron padecidos por el Wehrgruppe y la Legión de la Cruz de Hierro, quienes pagaron un precio exorbitado en vidas y material enfrentándose contra las siniestras criaturas alienígenas, deteniéndolas en última instancia en contados enfrentamientos a base de la tenacidad de sus hombres y estrategias prácticamente suicidas, pero no mediante sistemas que apoyaran sus acciones de forma eficiente y ahorrando sus sacrificios.

Era necesario iniciar con determinación los pasos hacia una nueva era, lo cual requería de un cambio en la mentalidad tradicional como en los elementos que sustentaran dicha transformación, y la hiperfisión se convirtió en uno de ellos.

Desde hacía tiempo, científicos de los Laboratorios Krautzmitt estudiaban métodos para obtener fuentes poderosas de energía alternativa, por ejemplo para la alimentación de los motores Zyklon o para su aplicación en soluciones militares de alto rendimiento, si bien siempre se habían encontrado con obstáculos de distinta clase que impedían fluir los proyectos de manera eficaz, con lo que siempre quedaban relegados a segundas prioridades en sus ocupadas agendas de desarrollo.

La nueva amenaza, no obstante, sirvió de catalizador para que esto se remediara de forma inmediata y se concentraran todos sus esfuerzos en el progreso de varias ideas entre las que se encontraba la hiperfisión subatómica teorizada por Hermine Binzer, una prometedora física que hasta el momento no había concluir su teorización al respecto con resultados óptimos, si bien gracias a la colaboración y la financiación pronto logró el desarrollo del nuevo proceso.

FuncionamientoEditar

La Hiperfisión Subatómica es un proceso mega–exotérmico, es decir, que libera cantidades ingentes de energía, el cual sólo se produce en unas condiciones específicas y sólo controlables respetando una serie de complejos parámetros, de modo que debe llevarse a cabo con un precisión exhaustiva, en entornos preparados y usando materiales cuyo tratamiento concreto los haga susceptibles de ser usados con garantías de seguridad.

En un proceso de fisión normal el bombardeo del núcleo de un átomo fisionable con neutrones hacen que éstos sean absorbidos por el núcleo, haciéndolo inestable. El núcleo inestable entonces se partirá en dos o más fragmentos, creándose así núcleos más pequeños, más neutrones y fotones.

Estos neutrones, subproducto del evento inicial, se escapan en direcciones al azar y golpean otros núcleos, incitando de nuevo a estos nuevos núcleos a experimentar fisión y repetir el proceso. Puesto que cada acontecimiento de fisión lanza varios neutrones y éstos inducen el mismo escenario, el sistema se acelera rápidamente y causa la reacción en cadena.

Según este principio, y tal y como Binzer teorízó, demostró y finalmente experimentó con éxito, si los neutrones liberados pueden ser dirigidos óptimamente hacia los núcleos cercanos y de forma repetida en vez de permitirles una acción natural de escape al azar, la reacciçon es mucho mayor, más rápida y genera energía en progresión geométrica.

La inducción de los neutrones directamente hacia el núcleo más cercano y su repetición se conseguiría mediante microcampos electromagnéticos, los cuales servirían como una pista para que los neutrones recorrieran el camino de forma determinista y no azarosa, lo cual optimizaría y multiplicaría la reacción con un efecto de saturación atómica.

Para propiciar estas reacciones de forma óptima, se utilizaron originalmente núcleos saturados de radio y partículas de hidrógeno de baja densidad reducidas a niveles subatómicos, las cuales se mantenían en suspensión a la espera de actuar sobre el núcleo que sería bombardeado. Cuando finalmente se forzó el proceso, las partículas subatómicas se concentraron sobre el núcleo produciendo el encadenamiento de reacciones de fisión que liberaban energía y neutrones, siendo éstos dirigidos por los microcampos electromagnéticos en rápida progresión geométrica, resultando en la liberación de cantidades que se salían de las escalas de medición estándares y requirieron de una cuantificación precisa en petavatios por milisegundo (ptw/ms).

Tras las primeras pruebas se determinó que cualquier elemento, en suma, es susceptible de ser hiperfisionado, si bien la paridad radio-hidrógeno ha demostrado ser una de las más óptimas, aunque otras como radón-hidrógeno, polonio-carbono, tritio-carbono, oxígeno-hidrógeno, tritio-potasio, carbono-potasio y otras múltiples combinaciones básicas con las que se ha experimentado han arrojado resultados positivos. En todos los casos, no obstante, las reacciones de hiperfisión producen un afortunado efecto de aniquilación de materia subatómica al desintegrarse paulatinamente los vínculos de los elementos, consumiéndose así sin dejar residuo alguno, eliminando el riesgo provocado por la acumulación radiactiva.

La reacción de hiperfisión es tan potente que los propios artefactos donde se genera no necesitan ser de gran envergadura, de hecho, el núcleo energético de un misil de hiperfisión es un contenedor que no alcanza más de 85 cm. de largo por unos 50 cm. de diámetro. Se estima que si la contención de núcleos más grandes es mayor, las consecuencias de la reacción serían superiores a las de un dispositivo Ragnarök V8 en un proyectil que tendría una décima parte de su tamaño. Este nuevo tipo de arma, bautizado como V9, se está desarrollando en la actualidad.

La experimentación paulatina dio origen a procesos mejorados, lo cual permitió la creación de sistemas cada vez más efectivos y versiones avanzadas de las condiciones de control, industrializando el proceso de manera segura y eficaz.

Llegados a un punto, las reacciones de hiperfisión saturan rápidamente las bobinas de contención energética de los aparatos a los que alimentan, de modo que para evitar el exceso y la posible sobrecarga, se establece un patrón lógico en función del consumo de componentes para hacer que las reacciones sucedan tan solo cada vez que dichas bobinas sufren un descenso crítico en su carga total.

La sistematización de las reacciones, el control del proceso encadenado y la optimización de los contenedores donde se produce alcanzó un alto grado de estandarización, permitiendo así que se liberaran ingenios seguros y útiles que se convirtieron en el fundamento de una revolución energética sin precedentes.

UsosEditar

Misiles Hiperfisión

Misiles de Hiperfisión de clase A y B, en función de su alcance y potencia

Aparte de las aplicaciones científicas para la obtención de energía, el uso principal de la hiperfisión en su origen fue meramente armamentístico.

En términos de fuente energética, las nuevas metaturbinas y otros motores se equipan con cámaras de hiperfisión de reducido tamaño donde se producen las reacciones de forma periódica para alimentar la impulsión, lo cual elimina completamente las necesidades de mecanismos previos para la captación, reduciendo la complejidad de los artefactos en gran medida una vez conseguid el control seguro y estandarizado del proceso.

Por otro lado, los potentes misiles de hiperfisión son aparatos en cuyo interior viaja una cápsula con los elementos indispensables para que se produzca la reacción, los cuales permanecen separados y se combinan un momento antes del impacto para liberar toda su energía de una sola y única vez. Dicha reacción ocurre muy rápido, si bien los elementos que interaccionan deben haber sido tratados previamente para que el efecto sea masivo en un período de nanosegundos, además de que su tamaño proporcional es muy pequeño, ya que por encima de ciertas magnitudes la propia cercanía de los elementos básicos podría desatar la reacción de forma imparable.

Este proceso se estandariza para servir como fuente alimentación a motores y turbinas desde el Miclo VII (M42), incluyéndose en todos los mecanismos como sistema energético autónomo con muy bajos requerimientos de recursos en su funcionamiento pero inmenso rendimiento, aumentándose asimismo la seguridad del mismo con los últimos avances tecnológicos.

Del mismo modo, gracias al desarrollo de las microcámaras de hiperfisión capaces de alimentarse de los componentes encontrados en el ambiente, este sistema se extiende de inmediato a las nuevas armas de infantería, suponiendo un gran avance en términos de eficiencia de las mismas, reducción de peso, aumento de la autonomía y eliminación de cargadores o munición.

La hiperfisión subatómica es la base energética del Proyecto Cordiax, elemento principal del macropulso, un efecto de mecánica cuántica de gran poder.

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