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Guardia de la Muerte antes de la Herejía

Guardia de la Muerte antes de la Herejía de Horus

Helig Gallor fue un legionario de la Guardia de la Muerte que permaneció leal a Terra al estallar la Herejía de Horus.

HistoriaEditar

Gallor, conocido por su serio pero fuerte carácter, formaba parte de los Setenta, un grupo de hermanos de batalla de la Guardia de la Muerte que permanecieron leales al Emperador y huyeron de la traición en Istvaan para llevar la noticia de la guerra a Terra. Sin embargo, al llegar al Sistema Sol, fueron recluidos en la Ciudadela Somnus en Luna mientras se debatía su verdadera lealtad.

Gallor y su hermano de batalla Bajun Kyda se ofrecieron voluntarios cuando Amendera Kendel, agentia tertius de los Elegidos de Malcador y antigua Hermana del Silencio, solicitó ayuda para una misión secreta contra los enemigos del Emperador. Gallor había coincidido con Kendel durante el Castigo de los Jorgall en Iota Horologi años atrás.

La misión los llevó a Proxima Majoris, planeta capital del Sistema Proxima Centauri, ya que en los meses anteriores se habían detectado extraños mensajes psiónicos dirigidos presuntamente a Horus. Su proximidad al Sistema Sol urgía a desentrañar el misterio.

El equipo se dividió y Gallor descubrió que el astrópata que enviaba los mensajes había sido obligado a ello mediante un implante corporal que lo torturaba si no cumplía lo que le ordenaban. Al mismo tiempo pero en otro lugar de la capital, Amendera y Kyda descubrieron que la traición provenía de los más altos rangos del gobierno, con el propio Gobernador Planetario al frente, y que había calado en todo hombre y mujer de Proxima Majoris. Todos habían jurado lealtad al Señor de la Guerra.

Al ejecutar al Gobernador Planetario, la muchedumbre atacó a Amendera Kendel y a Bajun Kyda, el cual acabó muriendo a manos de simples humanos por el mero hecho de su ingente número a pesar de matar a cientos de ellos antes de sucumbir. Kendel huyó y fue rescatada en los niveles superiores del palacio del gobernador por Gallor y el resto del equipo y, una vez en órbita, en vez de volver a Terra e informar de la traición, ordenó que las naves Liberada y Leal que se hallaban repostando en Proxima Secundus acudieran a su posición.

Su orden última para ambas naves, por la autoridad concedida por el Sigilita, fue la de Exterminatus.

FuentesEditar

  • Los Fantasmas no hablan, relato de James Swallow.
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