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Legión de la Cruz de Hierro
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Helheim es un planeta catalogado como Mundo Muerto según los cánones del Imperio tras su paso por él, localizado mucho más allá de la Franja Este del Segmentum Ultima y capital de la civilización balhausita. Su pasado y remota ubicación hizo que este nombre fuese borrado de los archivos del Librarium Terra.

DescripciónEditar

Situado en una zona prácticamente desconocida e inexplorada más allá del Segmentum Ultima y cerca del sector de las Estrellas Necrófago, Helheim es un mundo cercano a una gran estrella —Dagr— en un sistema denominado Naströnd, formado por otros diez planetas de los cuales sólo Helheim era originalmente habitable por sus condiciones atmosféricas.

El colosal mundo tiene dos lunas que lo orbitan denominadas Nilfheim y Alfheim, tiene un radio aproximado de 85.000 km y posee una superficie más de trece veces superior a la de Terra —6.785.000.000 km2—, contando originalmente con abundantes riquezas en forma de depósitos minerales y agua (sólo el océano occidental ocupa actualmente una superficie de 489.911.000 km2) antes de su expolio. La gravedad sostenida en Helheim es de 9.74 m/s2.

Esto, junto con la aparente ausencia de actividad alienígena en el sistema y los circundantes —la mayor parte formados por mundos muertos—, atrajo la atención de una sonda exploradora Imperial que escaneaba la zona en busca de recursos, la cual transmitió inmediatamente sus coordenadas y características. Las óptimas condiciones de Helheim provocaron que el Adeptus Administratum ordenara su colonización en el 473.M35 con objeto de explotar masivamente su riqueza.

Geografía y climaEditar

Helheim II

Helheim está conformado por un único supercontinente que ocupa un 42% de toda la superficie planetaria, siendo el resto agua tanto en estado sólido como líquido. Existen algunos centenares de islas que apenas representan espacio comparativamente con la gran masa de tierra continental, existiendo algunas de ellas de gran tamaño en su inmenso océano.

El punto más alto de Helheim es una cordillera montañosa en el Norte permanentemente helada que alcanza una altura de 17,8 km. de altura, mientras que el más profundo es una inmensa sima oceánica que se sumerge en la corteza a más de 30 km. Norte y Sur poseen concentraciones de hielo permanente de gran extensión.

En la antigüedad se trataba de un mundo salvaje común, con poca variedad de especies y amplias zonas casi yermas, temperaturas que rondaban una media de 11 grados y clara diferenciación entre las estaciones. Tras el desarrollo de Balhaus, no obstante, las condiciones atmosféricas cambiaron y se transformó en un entorno con temperaturas que aumentaron hasta los 17 grados como promedio. El aumento del calor favoreció la aparición de inmensas masas boscosas de forma más nutrida, así como todo un ecosistema húmedo que alteró las condiciones naturales del planeta convrtiéndolo en un hervidero de vida.

En la actualidad las inmensas extensiones están cubiertas en su mayor parte por árboles de tipo acircular, coníferas, helechos y un denso sotobosque adaptado al clima, con períodos de fina lluvia que se precipita en tormentas que pueden durar varios días.

Colonización ImperialEditar

El establecimiento de la primera colonia en el planeta conllevó el traslado hasta allí de ciento cincuenta millones de individuos entre trabajadores, soldados de la Guardia Imperial y representantes de la Eclesiarquía, creándose asimismo canales fijos a través de la Disformidad que conectaban Helheim con diversos Mundos Factoría dedicados a la producción constante de armamento para las interminables guerras del Imperio.

Tras los primeros siglos de existencia, la colonia se fue transformando en una inmensa colmena que llegó a albergar nueve mil millones de trabajadores plenamente dedicados a la construcción y explotación de minas, refinerías, factorías y plantas de recolección de agua. La instalación de varios puertos espaciales permitió la llegada constante de convoyes de cargueros, hasta los cuales se trasladaban billones de toneladas de recursos mediante elevadores orbitales. Bajo un estricto control de la Guardia Imperial y la Eclesiarquía, la colmena siguió creciendo mientras las inmensas excavaciones horadaban la superficie del planeta sin cesar, las montañas eran demolidas y las masas de agua completamente desecadas.

En el 322.M36, ocho siglos tras la colonización, las condiciones ambientales de Helheim se habían convertido en no aptas para la vida. Todo el planeta bullía día y noche en una constante actividad protagonizada por gigantescas máquinas que realizaban de forma incansable sus labores de explotación. Los vertidos de la inmensa maquinaria junto con los de las factorías de procesamiento habían transformado amplias zonas del planeta en interminables vertederos tóxicos, el aire estaba tan contaminado que una densa neblina gris ocultaba los rayos de luz, sumiendo la superficie en una eterna penumbra que poco a poco acabó destruyendo el ecosistema.

La muerte de algunos millones de trabajadores por enfermedades derivadas del envenenamiento ambiental provocó que el Administratum tomara cartas en el asunto poco después –la producción comenzaba a verse afectada–, y ordenó que la monstruosa colmena y las diferentes factorías fuesen aisladas y soterradas, de modo que sólo las máquinas y los condenados a muerte se expusieran a los elementos en el exterior.

En el 514.M36, con una población de veintisiete mil millones de individuos y los recursos planetarios agotados en un 79%, el Administratum finalmente determinó que el planeta fuese evacuado y todos sus habitantes trasladados a otros sistemas, pues el coste de procesamiento de los recursos que quedaban –los últimos depósitos estaban situados ya a kilómetros de profundidad– se había incrementado demasiado como para que siguiera siendo rentable.

La contaminación masiva había cubierto la superficie con un limo negruzco y ácido que impedía la existencia de cualquier tipo de vida, los lagos y ríos que no fueron desecados eran auténticos basureros flotantes y la atmósfera se había convertido una densa nube tóxica, así como la mayor parte del inmenso océano.

Según la catalogación Imperial, el planeta había pasado de ser un rico mundo minero a un estéril mundo envenenado tan solo en el transcurso de un milenio, pero pese a esto, algunos de los habitantes se negaban a abandonar lo que durante generaciones había sido su hogar. Una parte de la población solicitó oficialmente al Imperio que se estudiara la posibilidad de iniciar labores de terraformación con objeto de recuperar la biosfera, de manera que con el tiempo Helheim pudiera ser convertido quizá en un mundo agrícola, y de ese modo sus habitantes pudieran quedarse en vez de ser evacuados.

Exterminio de HelheimEditar

Ciudad Colmena Slaine69

Destrucción de la colonia de Helheim

La respuesta Imperial fue enérgica: La Eclesiarquía declaró herejes a los terraformistas y se ordenó la purga completa de todos los insurgentes. Casi todos los trabajadores habían sido trasladados ya a otros mundos, pero los más de cinco millones que quedaban se enfrentaron a los Guardias Imperiales, aislándose y fortificando varios de los niveles inferiores de la colmena, con lo cual fueron capaces de resistir.

Aquella insurrección, junto con la ineficacia de la Guardia Imperial en su cometido, enfureció mucho a la Eclesiarquía, que no estaba dispuesta permitir semejante desafío. Debido a esto decidieron dar ejemplo, y se encomendó la tarea de exterminar la amenaza a los Espectros de la Muerte, el capítulo de Marines Espaciales desplegado en la región de las Estrellas Necrófago. Éstos llevaron a cabo la orden eficazmente, reduciendo la colmena a cenizas y escombros aplastados mediante un salvaje bombardeo orbital, aniquilando en el proceso a la mayor parte de los insurrectos. Los escasos supervivientes –tan solo unos miles– que escaparon de las bombas fueron cazados posteriormente por los Espectros, y se los torturó y quemó vivos en lo más profundo de los subniveles de la arrasada colmena que no se habían derrumbado.

Una vez aniquilados la purga se dio por concluida, el Imperio declaró Helheim como Mundo Muerto tras inutilizar toda la maquinaria que no pudo ser trasladada –no querían dejar nada a los posibles rapiñadores– y los escribas Imperiales eliminaron todos los registros y referencias en el Librarium Terra sobre la existencia de la colmena y el propio planeta, como si jamás hubiese existido.

El exilio de Alois KrautzmittEditar

En el 751.M36, siglos después de la devastación, un eminente científico llamado Alois Krautzmitt tomó la decisión voluntaria de abandonar Terra junto con toda su familia y emprender un largo y secreto viaje cuyo destino era Helheim.

Alois buscaba escapar del Imperio y del fanatismo de su Eclesiarquía, pero era consciente de que en ningún planeta donde existiese civilización humana medianamente avanzada podría conseguirlo, pues la sombra del Emperador era demasiado alargada. Debido a esto y en el más absoluto secreto, la familia Krautzmitt viajó hasta Espandor, en el Suroeste del Segmentum Ultima, con la excusa de realizar ciertas investigaciones relacionadas con la mejora de cultivos –Alois era un reputado biotecnólogo e ingeniero-, y allí compraron equipos y víveres en gran cantidad.

Alois Krautzmitt

Alois Krautzmitt, el primero de los sabios y fundador de la civilización de Balhaus

Una vez hecho esto se arriesgaron a buscar una nave de contrabandistas, los únicos que seguramente se atreverían a navegar hacia las Estrellas Necrófago y sus sistemas muertos, y quienes tal vez accedieran a llevarlos hasta la arrasada colmena de Helheim.

Alois corrió la voz de que estaba dispuesto a desembolsar una gruesa suma de dinero a cualquier capitán lo bastante temerario para realizar el peligroso viaje, y atraídos por la recompensa finalmente encontró la Extraditus, una pequeña nave de carga cuya tripulación, no muy apreciados por la autoridad Imperial, se comprometió a adentrarse en los misteriosos confines del Segmentum Ultima para transportarle a él y a su familia hasta aquel peligroso lugar sin hacer preguntas.

Con sus enigmáticos pasajeros a bordo y todo el equipamiento que portaban, entre el cual Alois había incluido gran cantidad de semillas y embriones de muchos animales domésticos, la nave emprendió el trayecto usando rutas poco conocidas, con lo cual lograron evitar los posibles (y peligrosos) encuentros Imperiales, y más tarde alcanzaron con éxito el sistema Naströnd, dirigiéndose directamente hacia el tóxico mundo de Helheim para aterrizar entre los restos retorcidos y fantasmales de lo que una vez fue la inmensa colmena al servicio del Imperio. Desembarcaron a sus extraños viajeros y la nave emprendió enseguida el camino de regreso a Espandor, si bien jamás llegó a su destino, dado que por motivos desconocidos la Extraditus desapareció sin dejar rastro y se llevó con ella el secreto de aquel viaje.

Mientras tanto, ajenos al destino de la nave, la familia Krautzmitt se estableció en una diminuta parte del submundo que milagrosamente aún se mantenía en pie, donde comenzaron a crear un entorno habitable que poco después albergaría cultivos hidropónicos, potabilizadores de agua, un sistema de reciclamiento de aire y un pequeño dispositivo invención del propio Alois que proporcionaba energía a todo el complejo (posiblemente un generador que aprovechaba el calor de la radiación).

Allí consiguieron llevar una vida apartada y tranquila lejos de todo lo que detestaban, hasta que poco después descubrieron que no eran los únicos habitantes entre aquellos restos. Atraídos por la luz y los repentinos intrusos, desde los niveles más profundos de la antigua colmena arrasada emergieron unos pocos hombres, asustados descendientes de los escasos trabajadores que sobrevivieron a la purga de la Inquisición y los Espectros de la Muerte, los cuales vivían entre los restos del submundo derrumbado y en condiciones infrahumanas.

La familia Krautzmitt acogió a los supervivientes –tan solo un par de docenas– formando junto a ellos una minúscula comunidad, la cual creció con el paso de los años gracias a los amplios conocimientos de biotecnología de Alois y sus ingenios, dando origen a la sociedad que erigió la pujante civilización de Balhaus.

ActualidadEditar

Con un ecosistema equilibrado, muy rico en vida y sobre todo floresta, Helheim ha transformado su apariencia convirtiéndose en un planeta donde las aguas han sido depuradas y corren en caudaloso ríos hacia el gran océano. Si bien la intervención inicial requería de componentes artificiales para mantener el balance natural, con el paso del tiempo la propia naturaleza dominó el medio, autogestionándose sin necesidad de intervención por parte de los balhausitas para su mantenimiento.

El resultado de ello es un continente donde la mayor parte del terreno está cubierto de vegetación en forma de frondosos bosques, llanuras y montañas que aumentan su tamaño a medida que se avanza hacia el norte, con picos nevados que alcanzan kilómetros de altura.

Las cicatrices de la antigua colonización imperial han quedado prácticamente cubiertas o han desaparecido, si bien en el paisaje aún pueden apreciarse las enormes simas creadas por las excavaciones mineras que horadaron la tierra, los cauces de ríos que fueron completamente desecados e incluso líneas costeras donde tuvieron que desmantelarse los enormes complejos industriales abandonados por el Imperio, interminables masas retorcidas de metal oxidado y ruinas tóxicas que habían desertizado grandes franjas de terreno a lo largo de todo el continente.

ActividadEditar

Helheim es el mundo capital de Balhaus, y durante seis Miclos fue la guía principal para la expansión de la civilización, llegando ésta a planetas situados a miles de millones de kilómetros que poco a poco conformaron la llamada Elipse, un cinturon territorial de colonias que abarca un área de varios años luz.

Hasta el 2663 DDF (078.M42) la civilización balhausita era considerada como expansiva, pero tras aquella fecha, y debido a los repentinos ataques de la Flota Enjambre Tödringen, sufrió una retracción masiva por necesidad que constriñó su territorio a la Esfera Interior, una zona más fácil de defender y la cual tuvo que replanificarse profundamente para encarar las nuevas necesidades tanto de producción como de reubicación de colonos provenientes de los mundos abandonados, una masa dispersa de más de 9.000 millones.

A partir de ese momento, Helheim recibe recursos desde Volhan, Midgard, Haselmach y Munin, concentrando asimismo un importante contingente militar de las distintas Divisiones de la Legión de la Cruz de Hierro, el Wehrgruppe y la Weltwaffe, además de haberse producido una importante simplificación de sus órganos administrativos en torno al Spendhaus.

Del mismo modo, se procede a la colonización de todos los planetas del Sistema Naströnd, asegurando de este modo la concentración de población y recursos en un área relativamente segura.

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