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Maestro Administratum 3 El Archiescriba Primuscriptor, mascota del Imperio de la Humanidad, ha marcado este artículo como propiedad del Adeptus Terra. Pulsa sobre él para aprender más sobre los dominios del Emperador.

El conocimiento es poder. Guárdalo bien.

Granuja
"Pues claro que el crimen compensa ¿Por que te crees que me dedico a esto?"
Boze "el Bocas", pandillero de la colmena Fenksworld


Los granujas son los criminales, forajidos, estafadores, pandilleros, ladrones y rufianes del Imperio. Son la escoria de la sociedad. Pero a raíz de sus turbios orígenes, los granujas poseen numerosas habilidades que resultan de gran utilidad para tareas clandestinas y no del todo lícitas.

Desde forzar cerraduras hasta navajazos callejeros, pasando por falsificaciones y venta de artículos robados, los granujas tienen lo que hace falta para realizar los actos de más dudosa índole. Aunque no son muy fuertes ni particularmente resistentes, los granujas cuentan con excelentes habilidades sociales y son bastantes agiles; perfectos para meterse en cualquier problema o salir airosos de ellos.

DescripcionEditar

Desde tiempo inmemorial, las peores calañas de la humanidad parecen atraerse mutuamente y prosperar en los rincones más oscuros. Subsistir bajo el régimen del Imperio es una tarea ardua e inclemente, por eso los desamparados y marginados infestan e incluso proliferan en los lugares más inhóspitos e inesperados. Subcolmenas, bloques abandonados y hasta lunas enteras desprovistas de todo recurso valioso alojan lo que los agentes de la ley denominan colectivamente como granujas. Son los despojos de la humanidad, individuos que no tienen cabida en la sociedad imperial; incluso la Eclesiarquía parece haberles dado la espalda, aunque algunos misioneros insisten en tratar de salvar sus almas (¡aun cuando nadie se lo ha pedido!).

“Granuja” es un término genérico que engloba a todo tipo de indeseables: ladrones, desertores de la Guardia Imperial, presos fugados, timadores, nobles deshonrados, pandilleros, matones a sueldo, ocupantes ilegales y toda suerte de criminales y demás facinerosos. A pesar del término colectivo, muchos de ellos poseen habilidades que los inquisidores encuentran de gran utilidad en su trabajo. Cuando un inquisidor necesita los servicios de un individuo sin principios morales, dispuesto a abrir fuego contra inocentes o a disparar a alguien en la espalda sin ningún miramiento, recurre a los acólitos que han pasado sus vidas en los límites de la sociedad imperial.

Además de la ambigüedad moral, los granujas suelen poseer aptitudes más prácticas que resultan muy convenientes durante una investigación. Talentos como entrar en propiedades ajenas sin ser detectado, encontrar artículos en el mercado negro, seducir a una presa o intimidar a un sospechoso pueden facilitar sobremanera la vida de los acólitos.

Pero los inquisidores no designan como agente a cualquier malhechor con el que se topan: para servir como acólito, un granuja debe ser mínimamente digno de confianza y poseer habilidades fuera de lo común (no basta con ser un simple pandillero). Este tipo de agentes pueden variar desde los ágiles y flexibles ladrones de guante blanco hasta los charlatanes lisonjeros capaces de estafar al más pintado, pasando por tahúres imbatibles y peristas con contactos a lo largo y ancho de todo un subsector.

Habida cuenta de su capacidad para sobrevivir en tan duras condiciones, es frecuente que los granujas provoquen disputas frecuentes y no se lleven del todo bien con los demás acólitos de sus células. Sus motivaciones y valores morales para participar en una empresa dada pueden diferir completamente de los del resto del grupo, hecho que puede granjearles el desprecio de los demás.

Existen múltiples motivos por los que uno de estos personajes podría ponerse al servicio de un inquisidor. Algunos lo hacen por experimentar emociones trepidantes; otros cumplen una sentencia impuesta por delitos cometidos en el pasado; los hay que cobran por sus servicios; incluso hay quienes son obligados o coaccionados porque poseen habilidades que el inquisidor necesita para proseguir con sus investigaciones. A los inquisidores les importa bien poco cuáles sean las motivaciones de un granuja, siempre que desempeñe su papel en la misión. Pueden (y lo hacen) utilizar todos los recursos necesarios para cumplir con su deber, ” aunque para ello tengan que recurrir al noble más ilustre o al plebeyo más inhumano: lo que importa es el fin, y no el medio utilizado para conseguirlo.

Rangos de GranujaEditar

Rangos Granuja

El listado siguiente intenta detallar los rangos o títulos que puede adoptar un Granuja, en orden de importancia decreciente, y dependiendo de la rama de investigación que dicho Granuja siga.

Aunque existen algunos títulos cuya importancia se solapa dentro de la jerarquía, estos solo afectan a la respuesta o deferencia que ha de mostrárseles según la situación en la que se encuentren, el cargo de la persona para la que trabajan o el nivel de escalafón dentro de la organización en la que lleven a cabo sus actividades.

CharlatánEditar

“Parecia un muchacho tan agradable... “ Los charlatanes son expertos ladrones capaces de atrapar incluso a gobernadores planetarios en sus redes de intrincados engaños. Elaboran planes sofisticados cuyos frutos germinan a largo plazo; son arquitectos de astutos subterfugios que ponen en jaque a los más perspicaces agentes de la ley.

TruhanEditar

“Padre, te escribo para rogarte que lo reconsideres. Si pudiera invertir toda mi herencia, el señor Curzon me garantiza unos beneficios del cien por cien. ¡Y sólo el primer año! Estas afirmaciones no son fraudulentas, he inspeccionado la mina con mis propios ojos.“

Ya sea mediante cartas, estafas o códigos, los truhanes viven de los ilusos, los orgullosos y los crédulos. Son maestros del embuste y la manipulación que despluman a los incautos con una sonrisa en los labios.

ArregladorEditar

"Conozco a un tipo que quizá podría ayudarte. Claro que saldría bastante caro, pero bueno, tampoco estás en posición de negociar, ¿verdad?"

Un arreglador es ducho en el arte de encontrar cosas y personas, no importa lo ilegales, ocultas o peligrosas que sean. Su gran habilidad como perista y como pistolero le permite merodear por las calles de colmenas y ciudades con la gracia de un depredador.

Mente CriminalEditar

“El Monje Ladrón, lo llaman; elegante como un zorro y el doble de rápido. Te podría robar la sombra en un abrir y cerrar de ojos, o al menos eso dicen. Los nobles de la cúspide están temblando de miedo. Lo que yo te diga: ¡esta noche más de una familia se va a quedar sin ahorros"

Las mentes criminales son expertos en operaciones de alto riesgo, desde asesinatos hasta allanamientos y robo de datos. A veces lideran toda una banda, aunque no la necesitan para sorprender en los bajos fondos con su vil astucia y sus ingeniosos golpes.

AsaltanteEditar

"Se lo llevaron todo, hasta el anillo funerario de mi madre. ¡Asaltaron mi gravisedán a sangre fria! ¡Uno de esos salteadores incluso tuvo la osadía de guiñarme el ojo y llamarme “señorita”! Percivas, exijo que ejecute a todo el bloque inmediatamente."

Astutos y brutales, los asaltantes están especializados en emboscadas, atracos y disputas territoriales. Algunos de ellos lideran bandas, otros trabajan solos, pero en todos los casos utilizan la fuerza, el ingenio y armas de aspecto intimidante para conseguir lo que quieren.

SicarioEditar

“Te lo digo yo, más te vale ir allí y pedirle perdón. Si Lex te envía un sicario, no va a haber sitio en esta colmena ni en ninguna otra en el que puedas esconderte.”

Navajeros, extorsionadores y cazarrecompensas: los sicarios son individuos peligrosos a los que no conviene tener pisándote los talones.

BribonEditar

“Hay algunos destinados para la grandeza... y otros para la infamia. Pero en ambos casos, si tu cara sale en un pictoproyector, vas a hacer un montón de nuevos amigos. "

Curtidos por todo lo que les ha arrojado encima la vida, los bribones son enemigos astutos, hábiles y peligrosos a los que jamás hay que subestimar y que deben ser vigilados en todo momento.

RenegadoEditar

"No te metas con los renegados, chico; eso es tentar a la suerte, y no te gustán los premios que rifan."

Furtivos, rápidos y violentos, los renegados conocen los fundamentos básicos del oficio del latrocinio, así como toda una plétora de trucos sucios. Tanto en solitario como acompañados de sus amigos pandilleros, los renegados son granujas de lo más peligroso.

ForajidoEditar

Artículo principal: Forajido


“La horca no es castigo suficiente para él. ¡Echadlo a los perros! Ya veremos cómo roba sin dedos."

Los forajidos son individuos cautelosos de moral dudosa (cuando no inexistente) que han aprendido a golpear y huir para poder robar mejor otro día. Si la sociedad se niega a proporcionarles sustento, ellos mismos se encargan de coger lo que necesitan para sobrevivir sin ningún respeto por la ley.

ProscritoEditar

"Esos condenados proscritos son capaces de quitarte hasta el crono de la muñeca si te atreves a mirarles."

Un proscrito ha sobrevivido más allá de los límites de la sociedad el tiempo suficiente para desarrollar una especie de vínculo con los aspectos más sórdidos de la vida, así como una capacidad increíble para confundirse con el entorno siempre que huele problemas.

EscoriaEditar

'No mires a esa escoria, Tarquis; lo único que vas a conseguir es atraer su atención."

La escoria de la sociedad está formada por mendigos, ladrones y demás chusma, pero a pesar de sus condiciones de vida son bastante resistentes y sorprendentemente capaces.

FuenteEditar

  • Dark Heresy - Libro Básico (RPG).
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