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M30 La Edad del Imperio en la que los Marines Espaciales comienzan con La Gran Cruzada, durante los siguientes doscientos años, el Emperador y las Legiones de Marines Espaciales forjan gradualmente el Imperio Humano a través de la galaxia. Durante este tiempo el Emperador reúne a los perdidos Primarcas quienes asumen el liderazgo de sus legiones de marines espaciales. El más grande de los Primarcas será Horus.

La galaxia empieza a alcanzar la Pax Imperialis, bajo el dominio del Emperador.

La Gran Cruzada fue un período histórico que duró entre finales del milenio 30 y principios del 31 (aproximadamente dos siglos). El Emperador quería unir a toda la Humanidad bajo un solo estandarte, y terminar con los conflictos entre humanos. Una vez unidos, el Emperador empezaría la siguiente fase de su gran plan.

 Una Época Legendaria

Mapa age of heresy

Mapa de la Gran Cruzada

Héroes extraordinarios combaten por el derecho a gobernar la galaxia. Los inmensos ejércitos del Emperador de la Terra han conquistado la galaxia en una gran cruzada; los guerreros de élite del Emperador han aplastado y eliminado de la faz de la historia a las inmurables razas alienígenas.

El amanecer de una nueva era de supremacía de la humanidad se alza en el horizonte.

Ciudadelas fulgurantes de mármol y oro celebran las muchas victorias del Emperador. Arcos triunfales se erigen en un millón de mundos para dejar constancia de las hazañas épicas de sus guerreros mñas poderosos y letales.

Situados en primer lugar de todos ellos están los primarcas, seres pertenecientes a la categoría de superhéroes que han conducido los ejércitos de marines espaciales del Emperador en una victoria tras otra. Son imparables y magníficos, el pináculo de la experimentación genética. Los marines espaciales son los guerreros más poderosos que la galaxia haya conocido, cada uno capaz de superar a un centenr o más de hombres normales en combate.

Organizados en ejércitos inmensos de decenas de miles de hombres llamados legiones, los marines espaciales y sus jefes primarcas conquistan la galaxia en nombre del Emperador.

Comienzos

Inicio de la Gran Cruzada

El Emperador dirigiendo la flota en el principio de la Gran Cruzada

Durante la Era de las Contiendas, el Emperador, que había gastado su vida casi inmortal guiando e influenciando a la humanidad, estaba atrapado en la Tierra, debido a las tormentas de Disformidad. Sin ganas de perder el tiempo, el Emperador pasó ese tiempo mejorando la investigación biológica sobre el código genético humano. El resultado de este trabajo fue la creación del primer prototipo de súper soldados conocidos después como los Marines Espaciales. Utilizando a estos primeros Marines Espaciales, el Emperador unificó a las tribus de Terra bajo un solo gobierno. Este suceso se conoció después como la Unificación. Después de ésto, el Emperador se dio cuenta de que al reunificar a toda la Humanidad, necesitaría generales, además de él mismo. Así que ordenó la creación de veinte súper humanos altamente avanzados, desarrollados mediante ingeniería genética, que fueron conocidos como los Primarcas. Estos súper humanos, creador a partir de la reserva genética del propio Emperador, eran la supuesta siguiente fase en la evolución humana. Los poderes del Caos, sin embargo, se las arreglaron para infiltrarse en el laboratorio secreto del Emperador, teleportando a los Primarcas no natos lejos de Terra. Aún así, el Emperador todavía fue capaz de usar su propio patrón genético para crear más Marines Espaciales y mantener la semilla genética pura.

El Final de la Era de las Contiendas

Tras cinco milenios, las tormentas de Disformidad se disiparon de la Tierra. Con las tormentas desaparecidas, y el viaje extra planetario posible una vez más, el Emperador retomó sus planes.

Marte y el Adeptus Mechanicus

El primer obstáculo del Emperador fue la existencia del imperio de los tecno sacerdotes de Marte, que, históricamente habían sido fuertemente independientes de la Tierra. En lugar de una guerra sin razón, el Emperador usó la amenaza de sus Marines Espaciales para formar una alianza con los tecno sacerdotes del Adeptus Mechanicus en Marte. A pesar de su desdén por su confianza en la religión y la cibernética, el Emperador sabía que necesitaría las fábricas de Marte, su rendimiento mecánico y tecnología antigua para unificar a la humanidad, y los incorporó al Imperio. Los tecno sacerdotes de Marte, por su parte, vieron los antecedentes científicos del Emperador como una prueba de que era el Dios Máquina (u Omnissiah), aquél que su religión había prometido que volvería un día al Planeta Rojo para enseñar el camino a seguir a la Humanidad.

Redescubrimiento de los Primarcas

La expansión desde la Tierra era lenta, debido principalmente a la mano de obra. Sin los Primarcas, el tiempo requerido para crear un Marine Espacial era mucho más largo de lo ideal y el Emperador era inflexible en cuanto a que el material para nuevas semillas genéticas debía venir directamente de él, para mantener los órganos puros y cien por cien efectivos. Después de un tiempo, el Emperador se reunió con uno de sus Primarcas en el sistema Cthonian: Horus. Siendo el primer Primarca (y, en cierto sentido, su primer hijo), Horus y el Emperador crearon un vínculo entre ellos realmente único, salvándose la vida mutuamente en muchas ocasiones. Con la producción de Marines Espaciales incrementada, la Gran Cruzada comenzó a coger fuerza, con el Imperio Humano Unido del Emperador atrayendo planetas enteros a su causa. Después de 30 exitosos años de Cruzada, el Emperador descubrió a otro de los Primarcas. Aunque Horus estaba complacido por el descubrimiento de uno de sus hermanos, prometió secretamente ser siempre el hijo favorito del Emperador, sin importar nada más. Con el tiempo, todos los Primarcas fueron redescubiertos, se les dio a cada uno el mando de la legión de Marines Espaciales cuya base era su código genético. Con el redescubrimiento de los Primarcas, la producción de Marines Espaciales se incrementó drásticamente; un Marine Espacial podía ser hecho en tan solo un año. Esta rápida creación probaría ser desastrosa: defectos mentales y excentricidades únicas se colarían entre las tropas.

Fracturas en la Lealtad

Conforme el Imperio crecía (y había menor necesidad de un solo ejército cruzado), los Primarcas y su Emperador empezaron a crecer a distancia unos de otros. Las legiones d
HH FotE

Puños Imperiales y Guardia de la Muerte contra una Gran Inmundicia antes de la herejia de Horus

e los Señores de la Noche y los Devoradores de Mundos se hicieron infames por sus crecientes atrocidades, la persecución del conocimiento de los Mil Hijos se convirtió en escarceos con magia prohibida, y el fanatismo religioso de los Portadores de la Palabra les llevó a una disputa entre ellos y el ateísmo del Emperador.

El Ejército Imperial, compuesto enteramente por soldados humanos normales, proporcionaba la muy necesitada mano de obra para las guarniciones y misiones de apoyo en planetas conquistados por la Cruzada. Liberados de parte de sus deberes, los Marines Espaciales pudieron conquistar aún más planetas en un espacio de tiempo menor. Muchos marines y Guardias empezaron a hablar sólo de su lealtad a su Primarca y no a su Emperador. Debido al aislamiento entre las Legiones y el Emperador, este hecho pasó desapercibido.

Ocaso de la Gran Cruzada

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Después de la exitosa campaña de Horus para destruir el ¡Waaagh! Orco más grande de la historia del Imperio en Ullanor, el Emperador la declaró la mayor victoria del Imperio hasta la fecha. La recompensa de Horus fue el título de Señor de la Guerra, con el mando militar supremo del Imperio.

Después de ésto, el Emperador hizo saber que era necesitado en Terra, donde comenzaría la siguiente fase de la evolución humana. Horus no fue informado de los planes del Emperador en Terra, y se sintió preocupado por ello. Para empeorar las cosas, mientras algunos compañeros Primarcas aceptaron su promoción, otros, principalmente Angron, Cazador Nocturno y Perturabo, abiertamente envidiaron a Horus por su nueva autoridad. También había la creencia extendida de que el Emperador desbandaría o reduciría a las legiones de Marines Espaciales al nivel de mantenimiento de la paz. Horus estaba resentido por los sentimientos de sus hermanos y pensaba que mientras él se estaba ganando el Imperio, el Emperador sólo perseguía la divinidad. Eso era todo lo que necesitaban los poderes del Caos para sembrar las semillas de la disensión en su mente. Con el tiempo, los susurros de los Dioses Oscuros, convencieron a Horus para intentar arrebatar el control del Imperio al Emperador, un hecho conocido como la Herejía de Horus. La Herejía terminaría con la muerte de Horus, el exilio de las legiones traidoras, y casi la muerte del Emperador de la Humanidad.

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