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Libro grimorio tomo conocimiento

Uno de los tomos de los Fragmentos del Abismo

Los textos dispersos recuperados por el Ordo Malleus identificados como el trabajo de los Testigos del Abismo han sido denominados colectivamente los Fragmentos del Abismo, y cada uno ha sido ensamblado en lo que equivale a un tomo considerable de herejía cotejada.

DescripciónEditar

Es una de las colecciones más grandes del sector, y rivaliza incluso con la tres veces protegida por campos de estasis Cripta Escarlata que orbita una estrella muerta en el espacio vacío del deliberadamente desconocido borde del Sistema Vouxis, o el infame Tomo de Cuero, oculto en algún lugar de una aguja submarina colapsada debajo de la Colmena Desoleum y que detalla milenios de actividades demoníacas en el subsector Cyclopia.

Algunos inquisidores del Ordo Malleus temen que, al permitir que se compilen los fragmentos, puedan comprender el pecado de Lorn Kecimii y sus fervientes discípulos, por lo que las páginas recuperadas se guardan no en un solo lugar, sino en varios bastiones y bóvedas de datos extiendidas por todo el espacio askelliano. Como consecuencia, solo algunos Inquisidores seleccionados han tenido la perspectiva de apreciar el horror completo de lo que los escritos describen exactamente y el espantoso destino que pretenden guardar para Askellon.

ContenidoEditar

AntigüedadEditar

El más antiguo de los textos relata una visión que Kecimii recibió durante un temprano rito, en el que parece haber visto una época muy anterior a la llegada del Imperio al espacio Askelliano, eones antes de la llegada de la Humanidad. En un lenguaje apenas transcribible por una mente sana y mediante marcos de referencia completamente ajenos a la existencia humana, el relato afirma que el volumen del espacio y todas las estrellas en él están malditos de alguna manera; la explicación más cercana que cualquiera ha ofrecido es que el velo entre el universo material y el Inmaterium está de alguna manera comprometido o incluso violado. Cuando en los planetas del sector surgió la vida, ya estaban igual de contaminados e incluso las formas más bajas de la evolución estaban de alguna manera maldecidas y empapadas en las energías antinaturales de la disformidad. A medida que evolucionaron organismos más complejos, la contaminación se hizo más evidente.

Más tarde, a Kecimii se le concedieron visiones de criaturas espantosas y malformadas que acechaban bajo la superficie de mundos devastados bañados por la funesta luz de estrellas malditas y de las primeras tormentas que surgieron más allá de la realidad. Estas descripciones no se ajustan a ningún ser enumerado en bestiarios imperiales y no queda ningún rastro que demuestre que alguna vez existieron, pero los relatos transcritos son tan vívidos que pocos de los que los hayan leído dudan de que describan algo más que seres reales de innumerables eones de antigüedad en el pasado.

Fragmentos posteriores describen el establecimiento de numerosas civilizaciones en Askellon a lo largo de los milenios, cada una alcanzando grandes alturas de poder y dominación antes de desaparecer abruptamente. Algunas partieron hacia otros sistemas, pero la mayoría colapsó desde el interior: con el corazón forrado por la decadencia, la guerra o la conspiración, hasta que cada especie acabó convertida en polvo y cenizas, derribadas por el peso de su propia corrupción.

Colonización humanaEditar

Pasaron varias eras y finalmente las naves de la lejana Terra fueron llegando durante un largo período de calma en las tormentas de disformidad y la humanidad se asentó en los planetas de lo que más tarde se convertiría en el Sector Askellon. Aquí las transcripciones se vuelven casi ininteligibles, casi como si el hecho de revelar el relato a Kecimii estuviera jugando con él, permitiendo nada más que atisbos de esta época ya que el gran imperio humano establecido aquí prosperó como ninguno anteriormente.

Quizás hubo algo en estos primeros colonos askellianos que los hizo más receptivos al poder destructivo que había acabado con otras especies, o tal vez toda la Humanidad está enamorada de los horrores de la disformidad en su propio interior. Las pistas en los Fragmentos muestran amargas y decisivas batallas entre los colonos, con traiciones y engaños que casi destruyeron la fundación. Las casas que establecieron el dominio sobre la región se hicieron cada vez más poderosas, incluso cuando la Gran Tormenta rabiaba en terribles furia por sus acciones.

Las siguientes notas de Lorn Kecimii se vuelven inciertas, y aunque sus revelaciones muestran que las casas askellianas gobernantes de alguna manera lograron sobrevivir a través de la Era de los Conflictos, las palabras son oscuras sobre lo que hicieron para aplacar los horrores de aquella época. Cuando el Imperio descubrió la región, las visiones se relacionan, los eventos de acatamiento imperial se torcieron hasta que nadie pudo decir quién luchó con quién y por qué. Cuando el Imperio forjó el sector y ungió a sus gobernantes nuevamente, el Pandemonium rugió como si fuera impulsado por almas traicionadas que gritaban en la disformidad, quizás ahora también conmovidas por la mayor traición que la humanidad haya conocido jamás. Fue el comienzo de un ciclo que continúa hasta nuestros días, la Gran Tormenta aumenta y desaparece con el flujo y reflujo de las guerras, conspiraciones y pecados de Askellon. Cada vez que se eleva, impulsado por una última gran traición, alcanza alturas aún mayores y las herejías desatadas por las corrupciones que otorga son más horribles. Pero este ciclo no puede continuar para siempre.

Terrible futuroEditar

El último Fragmento del Abismo predice la fatalidad del sector. Describe cómo el Pandemonium se elevará por última vez y devorará por completo los mundos de Askellon. Aquellos que sean juzgados dignos serán llevados a la tempestad, pero aquellos cuyas almas sean juzgadas indignas serán arrojados, quemados hasta ser cenizas y sus restos arrojados al vacío. Todo el sector, según afirman las visiones, está destinado a convertirse en el dominio de la siempre furiosa tormenta y los dioses del abismo la gobernarán para siempre. Esto solo puede suceder una vez que se promulgue la traición final, un acto terrible mayor que cualquiera que haya ocurrido nunca en la traicionera y secreta historia de Askellon.

Esta revelación final es desconocida para todos excepto para un puñado del Ordo Malleus, ya que si bien muchos lo consideran solo un ejemplo más del catastrofismo apocalíptico que abunda en Askellon, otros ven en ello una advertencia terrible y mantienen sus palabras como verdaderas. Ya están apareciendo innumerables augurios de fatalidad anunciados en los Fragmentos del Abismo, y los inquisidores del Ordo Malleus saben que el ajuste de cuentas final debe suceder pronto.

FuentesEditar

  • Dark Heresy: Enemies Beyond (Expansión del Juego de Rol)
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