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Forrix el Rompedor, Primer Capitán de los Guerreros de Hierro, al inicio de la Herejía de Horus.

Forrix, conocido como El Rompedor, fue un Herrero de Guerra que sirvió como Primer Capitán del 1º Gran Batallón de la Legión de los Guerreros de Hierro durante la Gran Cruzada y la Herejía de Horus, a finales del M30 y principios del M31. También sirvió como uno de los Triarcas, el círculo de consejeros del Primarca Perturabo que era conocido como el Tridente.

El Herrero de Guerra Forrix tomó parte en la infame Masacre del Desembarco en Istvaan V, y fue el principal responsable de planificar el ataque de los Guerreros de Hierro contra la Flota de Retribución de los Puños Imperiales durante la Batalla de Phall. Al final de la Herejía de Horus fue Forrix quien comandó la retirada de la Legión de los Guerreros de Hierro tras su desastrosa derrota en la Batalla de Terra. Diez milenios más tarde, Forrix había quedado decepcionado y hastiado por la eterna Larga Guerra, y no era considerado apto para suceder al Señor del Caos de los Guerreros de Hierro conocido tan sólo como "El Forjador de Armas". Forrix halló su destino final al luchar en la 13ª Cruzada Negra en 999.M41, durante el segundo asedio al mundo imperial de Hydra Cordatus, donde murió a manos de un Titán Warhound imperial.

HistoriaEditar

Destrucción de OlympiaEditar

Forrix, conocido como El Rompedor, fue un Herrero de Guerra y Primer Capitán del 1º Gran Batallón de los Guerreros de Hierro. Durante el tiempo que pasó en la IV Legión, ascendió hasta ocupar el puesto honorífico de Triarca, un miembro del círculo interior de asesores de Perturabo conocido como el Tridente. Fue un formidable guerrero y un héroe imperial durante la Gran Cruzada. En mitad de la purificación de las Madrigueras Hrud del planeta Gugann, la IV Legión recibió información acerca de la rebelión de su mundo natal. Fue el Señor de la Guerra Horus en persona quien comunicó a Perturabo que su mundo natal, Olympia, se había rebelado contra el Imperio. Su padre adoptivo, Dammekos, el Tirano de Lochos, había muerto y la población de Olympia se había alzado en armas contra el Imperio tras muchos años de implacable propaganda anti-imperial por parte del Tirano muerto. Para entonces, Perturabo ya estaba exhausto por lo que veía que era la necesidad de demostrarle continuamente su valor al Emperador, y la idea de ser el Primarca de la única Legión de Marines Espaciales incapaz de mantener su propio mundo natal le avergonzaba profundamente.

La ira de Perturabo acabó por desencadenarse. Tras su retorno a Olympia, el Primarca llevó a cabo una venganza tan inmisericorde y terrorífica que incontables inocentes fueron masacrados y ardieron ciudades enteras. Perturabo y los Guerreros de Hierro suprimieron brutalmente la rebelión en las calles de las ciudades-Estado de Olympia. Nadie se salvó. Era la aplicación directa del principio de rendición incondicional o batalla sin cuartel, y los Guerreros de Hierro se habían acostumbrado a no ofrecer ninguna clase de piedad a sus enemigos. Perturabo contempló cómo las fortificaciones de Olympia por las que antaño había sentido tanto orgullo eran destruidas. Para cuando finalizó la masacre, Olympia había sido purgada y arrojada a la esclavitud. En el proceso murieron cinco millones de civiles inocentes.

Mientras las piras ardían durante la larga noche de Olympia, los Guerreros de Hierro se fueron dando cuenta lentamente del alcance de lo que acababan de hacer. Un momento antes habían sido los héroes de la Humanidad, atacando a los asquerosos alienígenas Hrud. Al momento siguiente estaban cometiendo genocidio contra su propio pueblo. Tras su venganza, Perturabo sufrió la desesperación más completa, siendo apenas capaz de comprender los crímenes que había cometido por ira. Sabía que el Emperador jamás perdonaría sus crímenes. La culpa también alcanzó a Forrix en sus momentos más privados, cuando recordó el asalto a la Colina de Kephalan hacia el último refugio del autoproclamado Tirano de Olympia, abriéndose camino a través de fortificaciones añadidas al palacio por un joven Perturabo. Defensas que deberían haber sido literalmente inexpugnables de haber sido defendidas por los Guerreros de Hierro habían caído en cuestión de días, pero el coste de tal victoria había abierto una terrible herida en el alma de la IV Legión.

Antes de que el Primarca pudiera intentar enmendar sus terribles actos, llegaron noticias del bombardeo vírico de Horus en Istvaan III sobre los miembros leales al Imperio que aún quedaban en las Legiones Traidoras, y los Guerreros de Hierro recibieron órdenes del Emperador de enfrentarse a los traidores y llevarlos ante la justicia. Los Guerreros de Hierro también recibieron noticias de un tipo inconcebible: los Astartes habían matado a los Astartes. Dichas noticias hubieran podido ser devastadoras en circunstancias normales, pero al recibirlas en medio de las ruinas de un mundo inundado por la peste y los cadáveres de los inocentes abatidos, resultaron ser apocalípticas.

No mucho después llegaron nuevas noticias que hablaban del ataque lanzado por Leman Russ y sus Lobos Espaciales contra Magnus el Rojo y sus Mil Hijos en el mundo natal de estos últimos, Prospero. El asalto había sido ordenado como resultado directo de las continuas violaciones del Edicto de Nikaea, que prohibían el uso de psíquicos por parte de las Legiones Astartes, llevadas a cabo por Magnus.

Masacre del DesembarcoEditar

En respuesta a la traición de Horus y su asesinato de los Astartes leales al Imperio que aún quedaban dentro de las Legiones de los Hijos de Horus, los Hijos del Emperador, los Devoradores de Mundos y la Guardia de la Muerte en Istvaan III, el Primarca de la Legión de los Puños Imperiales, Rogal Dorn, bajo las órdenes del Emperador, quien ya había recibido noticias de los actos de Horus a través de los Astartes leales supervivientes que habían logrado escapar a bordo de la Fragata Eisenstein, ordenó a 7 Legiones leales de Marines Espaciales que se dirigieran a la base de Horus en el planeta Istvaan V para enfrentarse a los traidores. Atacarían en dos oleadas, y estarían bajo el mando supremo del Primarca de los Manos de Hierro, Ferrus Manus. Las Legiones que compondrían la primera oleada serían los Manos de Hierro, la Guardia del Cuervo y los Salamandras. Las Legiones que compondrían la segunda serían los Guerreros de Hierro, la Legión Alfa, los Amos de la Noche y un gran contingente de los Portadores de la Palabra que su Primarca, Lorgar, había estacionado en el Sistema. Sin que ni Dorn ni Ferrus Manus lo supieran, los Amos de la Noche, la Legión Alfa, los Guerreros de Hierro y los Portadores de la Palabra ya habían renegado de su servicio al Emperador y secretamente habían ofrecido su lealtad a Horus. El Señor de la Guerra había ordenado a los Primarcas de dichas Legiones que mantuvieran en secreto su nueva alianza con el Caos.

Los Manos de Hierro, los Salamandras y la Guardia del Cuervo fueron desplegados en la primera oleada del asalto. Después de que aseguraran el área de desembarco, serían seguidos por las otras cuatro Legiones. La primera oleada aseguró el área de desembarco, conocido como la Depresión de Urgall, aunque a un gran coste. Horus ordenó a sus tropas de vanguardia que se retiraran en una finta, tentando a Ferrus Manus a extender demasiado sus ya delgadas líneas. Haciendo oídos sordos al consejo de Corax y Vulkan, Manus dirigió a sus Veteranos contra los Marines Traidores en fuga sin apoyo de ninguna clase. Manus se enfrentó entonces a su hermano Fulgrim. Mientras los dos Primarcas desenfundaban sus armas, la Guardia del Cuervo y los Salamandras retrocedieron para reagruparse y permitir a las Legiones de la segunda oleada que avanzaran y obtuvieran su momento de gloria. Las Legiones Traidoras secretas se reunieron en la zona de desembarco, armadas y listas para el combate, frescas e intactas. Los Guerreros de Hierro reclamaron las zonas más altas del terreno, ocupando la zona de aterrizaje de las fuerzas leales mientras aparentaba reforzar las líneas aliadas mediante la construcción de búnkeres prefabricados de plastiacero.

Tanto los Portadores de la Palabra como los Amos de la Noche iban a actuar como el yunque, mientras que los Guerreros de Hierro serían el martillo que aguardaba a caer. El enemigo se dirigió a trompicones hacia ellos, exhaustos, sujetando Bólteres sin munición y espadas rotas, creyendo que su presencia era una reprimenda. Aunque los Salamandras y la Guardia del Cuervo emitieron llamadas solicitando ayuda médica y reaprovisionamiento, las líneas de Astartes situadas sobre el escollo norte se mantuvieron lúgubremente en silencio mientras los agotados guerreros de la Guardia del Cuervo y los Salamandras se acercaban hasta estar a un centenar de metros. Fue entonces cuando Horus reveló su perfidia y disparó su letal trampa. Forrix tomó parte voluntariamente en el asesinato traicionero de sus antiguos primos Astartes. Mientras Horus presionaba con un contraataque logró atrapar a las fuerzas leales entre las dos fuerzas traidoras, matando a la mayoría. Entretanto, los Manos de Hierro fueron aislados y masacrados hasta el último hombre. Los Exterminadores Veteranos Morlock fueron abatidos, y el Primarca Ferrus Manus acabó siendo decapitado por Fulgrim. De un solo golpe, dos Legiones habían sido borradas de la Galaxia casi por completo.

Batalla de PhallEditar

Durante los primeros días de la Herejía de Horus, un gran contingente de Guerreros de Hierro fue enviado bajo órdenes de Horus para detener a la acechante flota de los Puños Imperiales que había sido enviada originalmente a Istvaan III para reforzar a las asediadas fuerzas leales. Más de trescientas naves de guerra quedaron atrapadas en un Sistema Estelar alejado como peces en un remolino, aislados por las rugientes Tormentas Disformes que les rodeaban y que no amainaban. Las fuerzas traidoras no podían permitir que un conjunto tan poderoso de Astartes penetrara en su área controlada del espacio, ya que podrían dar al traste con los preparativos de los traidores para atacar Terra.

Debido a sus superiores capacidades organizativas, así como por ser un comandante meticuloso y capaz, el Herrero de Guerra Forrix fue escogido para planear el ataque de los Guerreros de Hierro contra la odiada flota de los Puños Imperiales atrapada en Phall. Perturabo, al mando de una veintena de poderosas naves de guerra, comandó su flota en un súbito y devastador ataque espacial contra la flota de los Puños Imperiales en lo que acabaría por conocerse como la Batalla de Phall. Más de una docena de naves quedaron destrozadas por la brutal andanada de disparos procedente de las naves traidoras. Los Puños Imperiales contraatacaron, devastando las naves de vanguardia de la flota de Guerreros de Hierro, reduciéndolas a pedazos con una cruel tormenta de fuego. Las fuerzas leales ganaron la iniciativa en la batalla y lograron repeler el ataque por sorpresa de las fuerzas traidoras, aunque sufrieron graves pérdidas al principio del enfrentamiento. Lanzando un contraataque, los Puños Imperiales expulsaron del sistema a la asediada flota de los traidores, consiguiendo abandonar la órbita y maniobrar hasta alcanzar los puntos de salto, tras lo que penetraron en la Disformidad y se dirigieron hacia Terra.

Primer Asedio de Hydra CordatusEditar

Primarca perturabo wikihammer

El Primarca Perturabo durante el Primer Asedio de Hydra Cordatus.

Mientras progresaba la rebelión de Horus, los Guerreros de Hierro se tomaron su tiempo para humillar a sus mayores enemigos, los Puños Imperiales, en el aislado planeta Hydra Cordatus, que los Hijos de Rogal Dorn habían llevado recientemente al Acatamiento Imperial. Los Guerreros de Hierro desembarcaron en el planeta en medio de un bombardeo por saturación que redujo el valle en el que se encontraba situada la Ciudadela Cadmeana y los asentamientos agrícolas que llenaban el fértil delta a cenizas. Las bombas magma y los aceleradores de masas hicieron hervir los ríos, y redujeron a la fecunda tierra a árido polvo. La Ciudadela Cadmeana fue dejada intacta, y Felix Cassander, el comandante en jefe del destacamento de Puños Imperiales que la defendían, siguió pensando que era imposible lograr realizar un bombardeo tan preciso. Sin embargo, los Guerreros de Hierro habían hecho eso mismo a propósito para mostrar a los Puños Imperiales que eran superiores a ellos en todo. El saber tecnológico de los antiguos constructores de la fortaleza, unidos con la geografía cuidadosamente esculpida y el coraje de los defensores, mantuvieron a los Guerreros de Hierro bajo control durante tres meses.

Cada día los guerreros de Cassander que seguían con vida lograban evitar que el enemigo se redesplegara y aplicara toda su fuerza en otro lugar en contra de las fuerzas leales. Sin embargo, cuando los Guerreros de Hierro consiguieron por fin superar las antiguas defensas de la ciudadela y penetraron sus muros se volvieron literalmente locos. Asesinaron a los restantes Legionarios de los Puños Imperiales, a los heroicos hombres y mujeres de Hydra Cordatus que habían escogido permanecer junto a ellos, y a los refugiados de los devastados campos que se encontraban bajo la fortaleza. Cincuenta y dos Puños Imperiales y treinta mil hombres, mujeres y niños se apiñaban entre los muros de la ciudadela. Cuando se produjo el asalto final, el propio Perturabo encabezó un audaz ataque contra los defensores de la ciudadela, y acabó en persona con más de treinta Astartes de los Puños Imperiales en el transcurso de unos pocos minutos. El resto de los defensores de la Ciudadela Cadmeana fueron masacrados uno a uno, y los refugiados supervivientes fueron esclavizados por los Guerreros de Hierro antes de que se desplazaran hasta su siguiente objetivo. Hydra Cordatus quedó reducido a un estéril Mundo Desértico por el asalto de la Legión Traidora, y tras el final de la Herejía fue repoblado como una estación de investigación del Adeptus Mechanicus y como almacén de la semilla genética de los Puños Imperiales.

Angel ExterminatusEditar

Forrix tomaría parte posteriormente en la expedición conjunta compuesta por elementos de las Legiones Traidoras de los Guerreros de Hierro y los Hijos del Emperador al interior del Ojo del Terror para buscar la prohibida arma xenos conocida como el Angel Exterminatus. Esta había sido escondida dentro de la tumba de su perdición, un arma de tal poder que las propias estrellas se volverían en su contra antes que dejar que escapara de su prisión. El destino de la flota conjunta de los Guerreros de Hierro y los Hijos del Emperador era el perdido mundo Eldar de Iydris, un planeta que se decía había sido favorecido por la diosa Lileath. Iydris era uno de los legendarios Mundos Ancestrales que, en el pasado, habían formado el corazón del perdido Imperio de los Eldars antes de que fuera consumido por la creación de la gigantesca Fisura Disforme conocida como el Ojo del Terror tras el nacimiento del Dios del Caos Slaanesh a principios del M30. El mundo perdido estaba localizado en el corazón del Ojo del Terror, manteniéndose de algún modo en una posición estable que evitaba su destrucción a manos de la infernal tormenta gravitatoria del supermasivo agujero negro que se encontraba en el centro de la eterna Tormenta Disforme.

Su meta final estaba al alcance de la mano de los Primarcas: el Sepulcro de la Perdición de Isha, que se encontraba en el centro de la ciudadela de Amon ny-shak Kaelis. Pero Fulgrim había mentido a Perturabo, ya que en realidad sus motivos para viajar hasta el Mundo Ancestral eran que el Primarca de los Hijos del Emperador pudiera conseguir alcanzar la apoteosis y se convirtiera en un Príncipe Demonio. Durante la épica batalla final que se produjo en el interior del Sepulcro de la Perdición de Isha, Forrix se enfrentó a una multitud de constructos espectrales Eldars, así como a sus antiguos camaradas de los Hijos del Emperador. El Herrero de Guerra no sintió remordimientos al matar a sus primos Legionarios. Habían tomado la decisión de alzarse en contra de Perturabo, lo que representaba una sentencia de muerte, sin importar a qué Legión ofrecieran su lealtad. Forrix casi murió durante el bombardeo final llevado a cabo por los Stor-bezashk, los maestros de asedio de la Legión de los Guerreros de Hierro, un conjunto de especialistas en artillería pesada y municiones capaces de controlar una potencia de fuego inusitada. Solo sobrevivió por voluntad de los Dioses del Caos y de su compañero, el Herrero de Guerra Soltarn Vull Bronn, "el Esculpido en Piedra", quien extrajo su malherido cuerpo de debajo de los escombros del sepulcro.

Batalla de TerraEditar

Forrix

El Primer Capitán Forrix en la Batalla de Terra.

Mientras los acontecimientos de la Herejía de Horus se acercaban a su trágica conclusión siete años después de la funesta traición de Istvaan III, las Legiones leales que no se habían comprometido todavía con la defensa de Terra viajaban a toda velocidad a través de la Disformidad, convergiendo en el mundo natal de la Humanidad. Las Legiones Traidoras también se reunieron sobre Terra para atacar el Palacio Imperial. La Batalla de Terra fue el enfrentamiento final de la Herejía de Horus, que se desencadenó en la propia Terra, entre las fuerzas del Caos comandadas por el Señor de la Guerra Horus y los ejércitos leales del Imperio de la Humanidad comandados por el Emperador en persona. Los Hijos de Perturabo pudieron al fin ponerse a prueba contra los Hijos de Rogal Dorn. Las fuerzas leales finalmente obtuvieron la victoria al defender el Palacio Imperial, aunque fue casi una victoria pírrica, y Horus murió a causa de los poderes psíquicos desencadenados contra él por el Emperador en la cubierta de la inmensa nave insignia del Architraidor, la Espíritu Vengativo. Sin embargo el Señor de la Humanidad resultó mortalmente herido durante la batalla y tuvo que ser internado en los mecanismos cibernéticos de soporte vital del avanzado dispositivo tecnológico de amplificación psíquica conocido como el Trono Dorado.

Nunca se sabrá si las magistralmente construidas defensas de Dorn hubieran resultado ser la perdición de los Guerreros de Hierro, ya que el Señor de la Guerra murió antes de que dicho asunto quedara completamente claro. El resultado de la Batalla de Terra daría forma al destino de la Humanidad durante los siguientes diez milenios. Los grupos de traidores tuvieron que retirarse luchando, y en la anarquía y confusión reinante el cadáver de Horus fue recuperado de su nave insignia por la Legión de los Hijos de Horus. Dirigida por el Herrero de Guerra Forrix, la IV Legión se abrió camino hacia el exterior del Sistema Solar, huyendo hacia el Ojo del Terror, en donde acabaron instalándose en el demoníaco Mundo Fortaleza de Medrengard.

Segundo Asedio de Hydra CordatusEditar

Casi diez mil años estándar después, durante la 13ª Cruzada Negra de Abaddon el Saqueador, llevada a cabo en el 999.M41, los Guerreros de Hierro, bajo el mando de un Herrero de Guerra conocido solo como El Forjador de Armas, atacaron el Mundo Forja de Hydra Cordatus, perteneciente al Adeptus Mechanicus, el cual fabricaba armas y otro material bélico para todo el Imperio de la Humanidad, siendo asimismo una de las pocas localizaciones de la Galaxia en las que el Mechanicus almacenaba en secreto la semilla genética de los Marines Espaciales. Junto con sus principales rivales, Forrix y Kroeger, respectivamente de la 1ª y la 2ª Gran Compañía, Honsou era uno de los tres Campeones del Forjador de Armas, el cual puso bajo asedio la gran ciudadela y el complejo de fabricación llamado Tor Christo. En las profundidades de esta formidable ciudadela imperial se encontraban las cámaras de estasis que albergaban el material genético extraído de los más odiados y antiguos rivales de los Guerreros de Hierro, los Puños Imperiales.

Los Guerreros de Hierro necesitaban desesperadamente la semilla genética pura de los Astartes leales al Imperio para reconstruir sus filas, debido a que la corruptora influencia del Caos tendía a mutar su propia semilla genética hasta el punto de que resultaba inútil para reponer sus bajas con nuevos Marines Espaciales del Caos. Habiendo pasado diez milenios desde que alejara a su Legión del desastre ocurrido en las puertas del Palacio Imperial, Forrix había quedado hastiado y desilusionado por los constantes conflictos de la Guerra Eterna, por lo que no se le consideró como un digno sucesor para el Forjador de Armas. Había seguido recorriendo la senda de la herejía sencillamente porque no le quedaba otro camino. A pesar de las fuerzas imperiales que se les oponían, que incluían una gran guarnición de soldados de la Guardia Imperial y un pequeño destacamento de Titanes de la Legio Ignatum que protegía el precioso contenido de Tor Christo, al final los Guerreros de Hierro lograron imponerse y vencer. Consiguieron derrotar a las fuerzas imperiales que defendían Tor Christo, así como a una Compañía completa de los Puños Imperiales que había llegado como refuerzo para intentar evitar el robo de su legado genético. Forrix, quien para el final de la campaña se había vuelto extrañamente inquieto, casi murió en un tiroteo con un Titán Warhound, el Jure Divinu, al cual juró capturar y aniquilar como si fuera una bestia. Durante la batalla final por Hydra Cordatus, Forrix dirigió a sus Exterminadores en un ataque contra el Warhound, consiguiendo finalmente subírsele encima y abrir una brecha en la carlinga de la máquina de guerra. Sin embargo, la victoria de Forrix fue muy breve, ya que el segundo Warhound del grupo, el Defensor Fidei, abrió fuego contra su hermano Titán para evitar que fuera profanado por el enemigo, evaporando a Forrix en medio de una descarga de fuego de turboláser.

FuentesEditar

Extraído y traducido de Lexicanum Alemán, Lexicanum Inglés y Wikihammer 40K UK.

  • Horus Heresy: Collected Visions.
  • Shadows of Treachery - The Crimson Fist, por John French.
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