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Dragón Infernal

Los Dragones Infernales (Heldrakes en inglés) son Ingenios Demoníacos alados que se abalanzan desde el cielo como cometas vivientes sobre las aeronaves enemigas y las apresan entre sus garras. Un Dragón Infernal siente una satisfacción cruel cuando cae sobre las unidades enemigas de apoyo aéreo desprevenidas y las despedaza con sus alas afiladas y sus garras cubiertas de runas.En su día, los Dragones Infernales fueron vehículos nobles pilotados por Marines Espaciales, aunque se han transformado en algo espantoso. Las energías disformes les han otorgado una forma que encaja mejor con el papel depredador que saborea su espíritu retorcido.

Descripción[]

Aunque los dragones comparten las alas y motores comunes a todas las naves, el parecido acaba aquí, ya que su aspecto es de un reptil volador o un pterosaurio. La misma maldad que rodea a estas criaturas no se debe solo a su hibirdación monstruosa, sino a la angustia de lo que queda de los individuos que pilotaban las máquinas. Estos quedaron consumidos por el poder y la independencia que les otorgaban sus máquinas y, literalmente, se fundieron con sus vehículos.

Al principio, la transformación solo implica sus cuerpos. Los pilotos se funden con el interior de sus máquinas hasta ver a través de sus sentidos automatizados y hablar a través de sus rejillas. Conforme las máquinas van tomando consciencia propia, la transformación afecta el alma del piloto. Después de siglos surcando la disformidad como cazadores despiadados, los espíritus de ambos se entremezclan hasta quedar completamente integrados. La forma física de los pilotos se atrofia, convirtiéndose en un amasijo fetal que se entierra en las profundidades de la máquina, en el lugar donde debería estar el corazón. Atrapados y serviles ante los deseos atroces de los demonios con los que comparten su prisión, los pilotos giran en la oscuridad y su trauma y rabia quedan magnificados gracias a las rejillas de voz de los Dragones hasta convertirse en gritos inquietantes.

Caos dragon infernal llamarada.jpg

A menudo, el primer signo de una invasión a gran escala de Marines Espaciales del Caos toma la forma de un ataque de Dragones. Estas monstruosidades atraviesan el vacío entre los mundos colgados del casco de las naves de ataque de los Marines del Caos, con sus alas cerradas protegiendoles como si fueran murciélagos y con sus garra clavadas en el fuselaje de las naves. Diversos cables umbilicales protegidos por redes orgánicas surgen de cada dragón y se hunden en la superficie de las naves, absorbiendo la energía en bruto como las sanguijuelas. Cuando las naves descienden, los Dragones se sueltan, abriendo sus alas y dejándose caer sobre el espacio aéreo del planeta víctima. Algunos surcan los cielos como heraldos de la destrucción. Otros prefieren abrirse paso entre las nubes hasta el crisol de la batalla, gritando con una alegría salvaje al llegar al corazón del combate.

Dragón Infernal Mil Hijos[]

Tanto en su apariencia como en su salvajismo se parecen a los grandes Wyrms asesinados por los guerreros de los Mil Hijos cuando llegaron por primera vez al Planeta de los Hechiceros. De todos los Ingenios Demoníacos, los hijos de Magnus tienen en la más alta estima a los Dragones Infernales, ya que los ven como la encarnación de la serpiente ardiente que ha sido durante mucho tiempo el símbolo de los servidores de Tzeentch.

Solo los más eruditos entre los Mil Hijos conocen la sombría verdad de los Dragones Infernales, que una vez fueron los pilotos de combate de la Legión. Aquellos que pilotaban esas naves y que sobrevivieron a la Rúbrica de Ahriman fueron consumidos por sus máquinas de guerra, aunque muchos dieron la bienvenida a esta transformación como una bendición del Dios del Cambio, dando voluntariamente sus almas para asumir la gloriosa forma draconiana de los Dragones Infernales.

La horrorosa mutación de un caza aéreo a un inmenso Ingenio Demoníaco llevó a los pilotos más allá del borde de la cordura. Entidades depredadoras se abrieron camino dentro de cada vehículo, donde corrompieron los espíritus máquina de las naves con su esencia empírica. Los pilotos, con sus cuerpos genéticamente mejorados, se volvieron indistinguibles de las cabinas donde pilotaban al ser también mutados por dichas presencias. Sus sentidos se combinaron con los de las naves, de modo que todo lo que podían ver, oír y oler llegaba a través de las matrices auspex de los vehículos, y el daño infringido a las monstruosas máquinas también lo sentían en sus reducidos cuerpos. Sus mentes fueron divididas por incomprensibles conciencias Tzeentchianas, que transformaron las naves a formas más apropiadas a su naturaleza. Eventualmente, los pilotos fueron reducidos a corazones vestigiales en el núcleo de cada Dragón Infernal, bombeando malicia y desprecio en lugar de sangre a través de las etéreas venas de estos Ingenios Demoníacos.

Miniatura[]

Galería[]

Fuentes[]

  • Codex: Mil Hijos (8ª Edición).
  • Codex: Marines Espaciales del Caos (8ª Edición).
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