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"Los Altos Señores de Terra nos desangrarían hasta la muerte para sus propósitos, al mismo tiempo que se niegan a ayudarnos a defendernos contra los xenos. Ha llegado la hora de retener nuestro tributo, para que podamos usarlo en nuestra defensa."
Duque Severus XIII a los ciudadanos de Lukius


Departamento Cartographicae Dominios Severianos Frente de la Frontera Exterior WIkihammer

Mapa del Departamento Cartographicae en el que se muestran los mundos del Frente de la Frontera Exterior, Sector Calixis. Nota: el frente se extiende en más mundos de los que aparecen en el mapa.

Los Dominios Severianos son una confederación de mundos localizados en el Subsector de la Periferia del Sector Calixis en el Segmentum Obscurus, y que se han escindido del Imperio de la Humanidad bajo el liderazgo del antiguo Gobernador del Subsector, el Duque Severus XIII de Kulth. Es una de las tres facciones (el Imperio, los Orkos del ¡Waaagh! Piñozkuro y ellos mismos) que actualmente están combatiendo por el control de la Periferia como parte de un conflicto masivo que ha sido llamado Frente de la Frontera Exterior por el Departamento Munitorum.

El Duque Severus I fue, sin lugar alguno a dudas, un héroe de la Cruzada de Angevin que anexionó el Sector Calixis al Imperio de la Humanidad en el M39. Sin la influencia y la pericia táctica del Comerciante Independiente, la guerra para controlar la Extensión de Calyx hubiera necesitado siglos para llevarse a cabo. Algunos historiadores incluso creen que San Drusus no podría haber completado su conquista sin los éxitos y la ayuda de Severus. Por supuesto, fueron los propios fallos de Severus los que permitieron que Drusus lo sobrepasara. La avaricia era su talón de Aquiles, como puede comprobarse cuando Severus decidió consolidar sus dominios en Calixis antes que continuar su tarea de expandir el Sector. Durante las siguientes generaciones, los herederos de la familia Severus se han labrado su camino mediante mentiras y odio. El resentimiento de la familia aumentaba con cada generación, pues creían que su justa recompensa por sus logros no les había sido entregada aún. Incluso tras el paso de los siglos, esta furia no ha representado muchos problemas para el Imperio en sí, ya que los descendientes del Duque Severus I se habían convertido en una familia de marginal influencia y poder sin su Garantía de Comercio y la capacidad de reclamar nuevos dominios y títulos.

En 799.M41, el más reciente heredero del linaje Severus, el Duque Severus XIII, se convirtió en el Señor del Subsector de la Periferia. Incluso habiéndole entregado el título en persona el Señor del Sector Calixis, Lord Marius Hax, temía que el nombramiento tuviera graves ramificaciones. La mano de Hax, sin embargo, fue forzada a tomar la decisión. Severus había dedicado su vida a establecer una poderosa y extensa red de aliados por toda la Periferia, y los más vitales entre todos sus contactos fueron algunos miembros influyentes del Adeptus Arbites en el Sector Calixis. El Duque usó estas conexiones para neutralizar a sus rivales, al mismo tiempo que aseguraba que sus propios registros se mantuvieran impecables. Recientes investigaciones han llevado a la luz pruebas de que Severus podría haber usado falsos testigos y víctimas, grabaciones falsas e incluso asesinatos pagados en algunas de las más nobles familias leales del Subsector.

Desafortunadamente, ninguno de estos crímenes fue descubierto antes de la ascensión al poder de Severus. Con el Subsector en sus manos, rápidamente comenzó a buscar nuevos contactos, de manera que pudiera asegurar sus dominios y territorios. En poco tiempo, empezó a expandir rápidamente sus posesiones más allá de los límites de la Periferia. Pronto, tuvo influencia en un gran número de mundos, si bien no dio testimonio alguno de su expansión a Hax. En su lugar, continuó extendiendo sus influencias hasta llegar a los enemigos de la Humandidad, incluyendo a la Kábala de los Eldars Oscuros conocida como los Hijos de las Espinas, de manera que su creciente expansión e influencia continuara sin descanso.

El desastre llegó cuando los Orkos del ¡Waaagh! Piñozkuro llegaron a los dominios del Duque. Mientras intentaba comandar a sus fuerzas para defender su territorio, los Eldars Oscuros presionaron a Severus para conseguir aún más acceso a los mundos que supuestamente él había preparado para las incursiones esclavistas de los xenos. A medida que sus mundos comenzaban a ser conquistados, Severus, desesperado hasta el extremo, pidió auxilio al Imperio para luchar contra los invasores. La cada vez mayor presencia imperial reveló la gravedad de la traición del Duque, y las pruebas de su expansión secreta salieron a la luz. A pesar de que había planeado dejar el Imperio en un futuro, los acontecimientos le obligaron a escindirse de él antes de lo previsto y, antes que sufrir los castigos que la justicia imperial le aplicaría, Severus consolidó y preparó sus fuerzas para dejar el Imperio, iniciando así el conflicto a tres bandas que posteriormente llegaría a llamarse Frente de la Frontera Exterior.

Historia

Historia de la Casa Severiana

Soldado Dominios Severianos Frente Frontera Exterior Sector Calixis Wikihammer

Soldado de las fuerzas armadas de los Dominios Severianos

Hace casi doscientos años estándar, hacia la mitad del M39, el Sector Calixis fue fundado a partir de la región inexplorada e infestada de xenos del Segmentum Obscurus antaño conocida como Extensión de Calyx por la sangre, el sudor y las lágrimas de los incontables miles de mártires que lucharon y murieron en la Cruzada de Angevin. El esfuerzo fue singular, y solo fue posible por los esfuerzos combinados de diversas ramas de la maquinaria de guerra imperial. Cientos de Regimientos de la Guardia Imperial lucharon y se abrieron paso a través de mundos repletos de la corrupción xenos, y hubo millones de fuertes avances encabezados por el Adeptus Astartes. Los cielos se oscurecían al paso de las poderosas flotas de las naves de la Armada Imperial, mientras que naves estelares, tan numerosas como las estrellas, cruzaban el vacío. Las máquinas de guerra del Collegia Titanica cabalgaban los campos de batalla como dioses blindados mientras que los ejércitos privados de las casas más ambiciosas de Comerciantes Independientes luchaban con la esperanza de que, algún día, arrancarían de las manos de los innombrables xenos aquellos mundos. Fue uno de estos Comerciantes Independientes luchadores quien lideró una de las más remarcables incursiones en la región, que fue también la que más profundo llegó en la Extensión de Calyx. Aquel hombre era el Duque Severus I, el portador de una Patente Comercial garantizada para su estirpe directamente por los Altos Señores de Terra en persona. No obstante, su nombre es bastante desconocido, mientras que los de hombres de menor importancia son conocidos y reverenciados por muchas personas en todo el Sector.

La obra de Severus I y sus compañeros fueron tan heroicas que se conocieron y celebraron no sólo en el Sector Calixis, sino también en todo el vasto Imperio. Fue el Duque Severus en persona quien desbloqueó el camino al Subsector de las Marcas de Markayn hirviendo con plasma las espantosas aguas repletas de xenos de Cantus Extremis, rompiendo así un punto muerto que había estancado el avance de tres millones de Guardias Imperiales. También fue Severus quien descubrió y trazó la ruta disforme entre Dreah y Iocanthos, cuando los señores de la flota de la Armada Imperial estaban convencidos de que el camino de la Frontera Exterior debía, sin lugar alguno a dudas, pasar entre el Sistema Prol y Fedrid. Incluso se dice que una bestia disforme asaltó la nave insignia del Duque cuando viajaba a Ganf Magna. Los inmensos tentáculos de la criatura enrollaron la nave, así que cuando Severus ordenó que se volviese al Espacio Real, el ente fue arrastrado junto a él y su nave. Debilitada por la exposición a las leyes físicas del Espacio Real, la bestia fue finalmente abatida. Pero, antes de desaparecer de la existencia, el Duque Severus en persona le sacó un único ojo cristalino de varios metros de diámetro, esfuerzo digno de un Alto Señor de Terra.

Sus encomiables y numerosas victorias en el Subsector de la Periferia le consiguieron la verdadera gloria, o al menos por un breve lapso de tiempo. Acerca de todos los herejes y bestias xenos que la flota del Duque combatió cuando avanzaba por delante de la fuerza principal de la Cruzada de Angevin, entre Sepheris Secundus y Sinophia, los pocos archivos que quedan están prácticamente todos silenciados: la Inquisición y otras entidades consideraron esa información inapropiada para ser mostrada al público. En la mayoría de los casos, solo quedan los nombres de batallas por lo demás desconocidas. La Limpieza de Cyclopea Nueve; los Desembarcos de Kulth; la Retirada de Avitohol, seguidas de cerca por las Represalias de Avitohol; la Guerra de Ceniza, en la cual se dice que mil naves xenos cayeron desde la atmósfera superior de Sisk, y que los supervivientes fueron cazados sin piedad por los nativos humanos del planeta, llenos de odio y deseos de venganza. Fue durante la Segunda Batalla de Kulth cuando tuvo lugar el momento de mayor gloria del Duque, al ser sus ejércitos contratacados por una horda de millones de babeantes monstruosidades xenos. Poco se sabe más allá de un descolorido y desvencijado tomo, el cual está encerrado en un campo de estasis en el Palacio Lúcido de Scintilla, y en el que se dice que Severus lideró a sus hombres en persona, incluso cuando los xenos cargaron contra ellos por todos lados y toda esperanza pareció desvanecerse. El desconocido escriba relata que Severus plantó cara a un ser xenos de una monstruosidad tal que sus mejores campeones cayeron en la locura y fueron incapaces de luchar, pero él no se acobardó, y dio el golpe de gracia que cambió las tornas de esa batalla y de toda la campaña. Las hordas xenos fueron puestas en fuga, y con esto, los mundos humanos que se resistían al Imperio se rindieron. La región que un día sería conocida como el Subsector de la Periferia fue despejada y se descubrió una ruta disforme que conectaba la Periferia con el distante Sector Scarus, asegurando así su fortuna al surgir centros redistribuidores de suministros a lo largo de ella.

¿Porqué son entonces las hazañas de Severus I desconocidas? La respuesta es muy simple, y reside en el más básico defecto del ser humano, el pecado de la arrogancia. El Duque Severus I había prometido y confiado mucho en su Patente Comercial, pero en realidad los Altos Señores de Terra nunca pensaron que Severus pudiera sobrevivir a los horrores de la Expansión de Calyx. Antes de que se le fuera dado su título, fue un importante cortesano del Senatorum Imperialis de Terra y su carrera política lo estaba llevando a un puesto superior en el concilio. Sus numerosos rivales encontraron su ascenso muy desconcertante, pues pensaban que Severus había asesinado a muchos de sus compatriotas durante toda su trayectoria política. Entonces, dichos rivales maquinaron la farsa de la Patente Comercial, obligaron a Severus a embarcarse en una Cruzada que esperaban acabara con sus ambiciones, su carrera, y, fundamentalmente, su vida. Severus estaba totalmente informado de las intenciones de los Altos Señores, y cuando tuvo éxito al arrancar la Periferia de las oscuras garras de la Extensión de Calyx, interpretó las condiciones del tratado de manera que tomase la Periferia como su propiedad, exento de las leyes y demandas que había en el resto del Imperio. En esencia, Severus se coronó a sí mismo como el único gobernante de su propio imperio privado sin las ataduras del Imperio, lo cual, a su modo de ver, era su justo pago por toda la sangre derramada y todo lo padecido durante la conquista de sus territorios.

En otras circunstancias, Severus I podría haber recibido el permiso para llevar a cabo sus ambiciones, ya que las fronteras del Imperio son extendidas por hombres como él, sedientos y deseosos de poder y pertenencias, y luego son uno entre tantos, absorbidos por los sectores que se conquistan en las generaciones posteriores. Esto podría haberse aplicado a Severus, aunque no lo fue por el ascenso de un hombre que le veía como un presuntuoso y un ladrón interesado solo en expandir sus dominios mediante la sangre, el sudor y las lágrimas de miles de fieles siervos del Dios-Emperador . Este hombre fue el Lord General Militante Drusus, el hombre que había sucedido al Lord General Militante Golgenna Angevin como líder de la Cruzada de Angevin y que conquistó la Extensión de Calyx. Mientras que Severus había conquistado la Periferia para sus propios fines, Drusus había liderado a las fuerzas de la Guardia Imperial en una sucesión de decisivas batallas tan gloriosas cada una como las que el Duque libró junto a sus fuerzas. Y si bien Severus había consolidado su poder tras la Segunda Batalla de Kulth, Drusus continuó luchando, reclamando incontables mundos para el Emperador de la Humanidad. Tras su aparente muerte a manos de los agentes rivales (las órdenes de los cuales podrían o no haber incluido a Severus) y su subsiguiente resurrección, Drusus fue beatficiado por la Eclesiarquía como un Santo Viviente y dicho día en el que 'volvió a la vida' es fiesta en todo el Sector Calixis, del cual Drusus es también Patrón.

Severus fue rápidamente eclipsado por San Drusus y sus planes de reducir los dominios del Duque a meras cenizas. Con Drusus de mundo en mundo como una muestra del poder del Emperador y todas las vistas de la Cruzada de Angevin puestas en él, ningún planeta apoyó a Severus en sus fines. Por un tiempo, Severus se concentró en las victorias que antaño logró en la Cruzada de Angevin, y eventualmente acabó hablando tan sólo con el famoso Comerciante Independiente Sibylline Haarlock. Lo que pasó entre ellos dos está, aún a día de hoy, sin estar registrado, pero parece ser que Haarlock denunció a Severus tras conocer sus intenciones de crear un Subsector propio y privado. En esos momentos, Drusus fue coronado como el primer Señor de Sector de Calixis, a lo que Severus se sintió roto y afligido. Murió en 417.M39, apenas un mes antes de la muerte del mismo Drusus. Hasta el último momento, fue un hombre amargo y lleno de resentimiento, pasando por efecto de la crueldad del destino de ser un noble Almirante-mercader a un recluso paranoico.

Un trato fatídico

Pero el Duque Severus no murió en el anonimato. Antes de que pasara al otro lado, contó su triste historia a su primogénito, pero durante la narración probablemente la realidad fue distorsionada, y acabó siendo un relato de odio desmedido en el que hombres inferiores se aliaron contra alguien a quien odiaban. El primogénito contó a su vez la historia de Severus a su hijo, y de nuevo las peripecias del Duque fueron alteradas en la narración hasta que todo lo que quedó fue algo totalmente distinto, recreando la realidad a duras penas. Generación tras generación, los miembros de la Casa Severus escucharon y contaron esta historia de perdiciónhasta que en 779.M41 el Duque Severus XIII asumió el poder y tomó el control de lo poco que quedaba de los territorios de su familia. Al revés que sus predecesores, Severus el Decimotercero se las arregló para abrirse su propio camino en las altas esferas del Sector Calixis, valiéndose de diversos métodos y artimañas que nunca han sido reveladas. En 799.M41, logró aquello por lo que había luchado toda su vida, el cargo desde el cual podría cumplir con los sueños de toda su estirpe. Ascendió a Señor de Subsector, el prefecto del Adeptus Administratum de la región que su antepasado epónimo había fundado (la Periferia)

Pero en realidad, Severus XIII nunca podría haber conseguido su ascenso sobre sus compañeros para convertirse en el influyente gobernador Imperial de Perifiera sin la ayuda de los Eldars Oscuros del grupo conocido como Hijos de las Espinas. Esta exiliada Kábala, expulsada de la ciduad oscura de Commorragh, está formada por la escoria y los desechos de la sociedad de los Eldars Oscuros (esclavos fugados, nobles caídos en desgracia y campeones derrotados) y sus miembros son muy observadores a la hora de encontrar una oportunidad para conseguir armas y esclavos para pagar su deuda con la ciudad de Commorragh y volver al poder en ella. Al ayudar a Severus XIII, los Hijos de las Espinas han ganado un acceso fácil a una región en la cual las fuerzas del Imperio son incapaces de lidiar con sus incursiones espaciales. Miles de hombres, mujeres y niños son arrastrados de nuevo, gritando, a la sub-realidad de la Ciudad Oscura en la Dimensión Laberíntica de la Telaraña, si bien los hay que creen que la participación de los Eldars Oscuros en el Frente de la Frontera Exterior debería ser superior. Otros temen que los Eldars Oscuros estén llevando a cabo otra misión secreta en su agenda (una que solo puede traer perdición y desgracia sobre la Periferia, sus mundos y sus habitantes)

Sus ambiciones igualaban a las de su progenitor, y Severus XIII creía que la Periferia debería ser suya, pero sabía que anunciar abiertamente su seccesión del Imperio haría que los Gobernadores leales del Subsector se alzaran contra él y harían que el poder del Imperio cayera sobre su cabeza. En su lugar, se buscó aliados en la oscuridad de la Periferia, y se aseguró de que sus espías encontraran con todo aquel que estuviera a apoyar su causa, sin importar el precio. Acechando en las sombras, sus espías descubrieron a los Eldars Oscuros de los exiliados Hijos de las Espinas, y forjaron pactos con los xenos para alquilar sus letales servicios. Severus XIII asignó Mundos Fronterizos enteros para los crueles mercenarios Eldars Oscuros, asgurándose de que cuando las incursiones en el espacio real sucedieran, las reservas militares del Subsector estuvieran demasiado lejos del lugar del ataque como para actuar a tiempo. Los xenos y sus naves llevaron cientos de miles de seres humanos a su perdición en los pozos de Commorragh, mientras que la corte de Severus XIII ganaba por momentos nuevos adeptos y asesinos de ojos negros.

Durante una década estándar, Severus y sus crueles agentes aliados trabajaron sin descanso para cortar los lazos entre Perifiera y el resto de Sectores, uno a uno, de manera que nadie se enterase de que Severus estaba haciéndose sus propios dominios privados. Los Gobernadores Planetarios que se oponían a los designios de Severus eran eliminados en silencio, pero los ocho mundos colindantes con el Subsector Malfi se mantuvieron en la normalidad. Los mundos de la Frontera Exterior estuvieron bajo la ávida mirada de los nobles, que al fin se habían rendido a los deseos de Severus.

La Marea Verde

Nadie puede decir qué hubiera sido del feudo de Severus si los acontecimientos se hubieran desarrollado sin control. Quizá se hubiera vuelto lo bastante atrevido como para declarar abiertamente su secesión, o quizá sus sombríos aliados se hubieran vuelto contra él debido a su soberbia. En lugar de todo ello tuvo que ser otra especie alienígena la que decidiera el asunto. Una invasión Orka bajo el mando del Kaudillo Ghenghiz Piñozkuro, el autoproclamado "Ezclaviza-Tipejoz", apareció de repente desde la oscuridad y se abalanzó contra las fronteras más alejadas del pequeño imperio de Severus, masacrando a millones de individuos en pocos meses. Las Fuerzas de Defensa Planetaria de dichos mundos estaban equipadas principalmente para suprimir a sus propios conciudadanos, o para realizar jactanciosos desfiles en honor de su señor de la Casa Severus, por lo que muy pocos fueron capaces de conseguir plantear la más mínima resistencia. Uno tras uno, los mundos fueron escurriéndose de entre los dedos de Severus a medida que los Orkos del "Ezklaviza-Tipejos" causaban estragos sin control por todo el reino. No había nada que ni él ni sus siniestros aliados pudieran hacer para detenerlos.

Severus XIII pensaba y rumiaba sus planes sentado en su trono de granito mientras millones de personas perecían día a día. Sus consejeros de confianza le indicaron que la decisión más acertada sería suplicar la ayuda del Imperio, pero todos ellos fueron silenciados y acabaron enfrentándose al hacha del verdugo. Al final todos sus consejeros estaban muertos o habían huido, y Severus se quedó solo mientras su imperio se desmoronaba a su alrededor. En un momento de lúgubre revelación vio al fin que todos ellos habían tenido razón. Envió a su propia parentela a la corte de Lord Marius Hax, el Señor del Sector Calixis, en Scintilla para suplicar su ayuda contra la invasión orka. Aunque casi todos los mensajeros fueron interceptados por asesinos desconocidos, o cayeron víctima de destinos igualmente mortales, uno de ellos lo consiguió. La nieta de Severus consiguió postrarse ante el Señor del Sector, Hax, y presentó su petición de ayuda. Pero Hax tan solo se rió de ella.

El patricio Gobernador del Sector Calixis había estado vigilando la Periferia desde lejos durante muchos años, y conocía muy bien la traición de Severus XIII, aunque no reveló el alcance de sus conocimientos acerca de los orígenes de la misma. Algunos rumores posteriores apuntan a que existía alguna clase de relación entre Severus y Hax, alguna clase de oscuro lazo, incluso quizá un lazo de sangre, por lo que había retenido su mano mientras Severus construía su propio dominio privado. Aún así, cuando los Orkos lanzaron su ataque, Hax obtuvo beneficio, ya que aquello humilló a Severus y le forzó a salir de la oscuridad de la frontera y aparecer claramente en público. Al final, Hax estuvo de acuerdo en que los Orkos debían ser mantenidos a raya y en que las reservas militares del Sector Calixis fueran movilizadas.

Kulth, la capital del Subsector de la Periferia, respiró aliviada, aunque en realidad el Imperio nunca dedicó el suficiente esfuerzo a cambiar verdaderamente el rumbo del conflicto en contra de los Orkos. Los planetas situados más allá de la Periferia se precipitaron al revuelto caldero de la guerra total, aunque tras implicar a tantas de las tropas de Calixis en la guerra secreta que se estaba librando en la Cuenca de Jericho que para muchos individuos en los altos círculos imperiales los esfuerzos realizados en la Periferia parecían tener pocas esperanzas de éxito. Algunas voces susurraban que aquellos que controlaban la Cruzada de Achilus necesitaban tener una guerra mucho más cerca de casa para ocultar el enorme flujo de recursos drenados de otros asuntos, por lo que se consideró que tener un mortal equilibrio de fuerzas y batallas desarrollándose en la Periferia era cuando menos conveniente, y en el peor de los casos, algo que debería mantenerse de forma deliberada.

El camino a la secesión

Kulth Mundo en Guerra Capital Subsector de la Periferia Dominios Severianos Frente de la Frontera Exterior Wikihammer

El Mundo en Guerra de Kulth, capital del Subsector de la Periferia y de los Dominios Severianos

Sabiendo que las gentes de la Periferia eran devotos seguidores del Credo Imperial, el Duque Severus tuvo que idear una historia falsa para que se aliaran con él en su deseo de separarse del Imperio. Su fe era demasiado fuerte para tan siquiera plantearse el subvertirla con facilidad. Cuando los Orkos atacaron y la Guardia Imperial respondió, el Duque se vio forzado a acelerar sus planes, ya que no disponía del tiempo que había esperado para poder corromper a los oficiales de gobierno y subvertir a las poblaciones de sus mundos. En lugar de eso, se vio obligado a crear un problema que uniera a la gente del futuro Dominio Severiano de inmediato en contra del monolítico Imperio. Dicha motivación debía ser extremadamente fuerte, y todas las pruebas apuntaban a que el tiempo para llevar a cabo una negociación pacífica había quedado atrás.

Con esta filosofía en mente, el Duque decidió inventarse una historia completamente falsa acerca de escasez de suministros. El Duque comenzó cuidadosamente a redirigir la mayoría de los envíos de comida, equipamiento y otros suministros necesarios que habían sido enviados hacia los altamente dependientes mundos de la Periferia. Sin todas aquellas importaciones, dichos mundos, que apenas eran autosuficientes, tendrían que luchar para sobrevivir, particularmente durante algunas de las estaciones más traicioneras, en las que los productos fabricados o producidos de forma local escaseaban aún más.

Al mismo tiempo, comenzó a incrementar los diezmos de unidades militares y suministros exigidos a esos mismos planetas. El Duque comenzó a expandir las filas de sus ejércitos privados, bajo el pretexto de proveer de soldados adicionales a las levas imperiales. Seleccionó a los mejores y más brillantes guerreros jóvenes procedentes de distintos mundos, haciendo crecer con rapidez sus fuerzas mientras a la vez dañaba o inutilizaba la mano de obra trabajadora de muchos de sus propios planetas, al quitarles el personal que podría haber realizado sustituciones o haber incrementado las filas de trabajadores en las industrias y fuentes de producción de alimentos. En algunos casos, incluso llegó a coordinar la retirada de unidades con nuevos ataques esclavistas realizados por los Hijos de las Espinas.

Esta combinación de acontecimientos conspiró para hacer miserable la existencia de la mayoría de los habitantes de la Periferia. Justo cuando los habitantes de dichos planetas vieron como menguaban y desaparecían sus vitales importaciones, la capacidad de producción de los planetas quedó casi paralizada debido a la desaparición de la mayoría de du población activa y mano de obra. Esto creó un dramático sentido de descontento. Mientras algunos mundos sufrían hambrunas, se produjeron huelgas de trabajadores en otros debido a las increíblemente duras y peligrosas condiciones laborales, En algunos casos, aparecieron cultos que predicaban acerca de las malvadas intenciones y obras del Imperio, prometiendo la salvación para aquellos que estuvieran deseosos de aceptar y unirse a su impía causa. En cuestión de meses, algunos mundos exuberantes y de abundantes recursos se aproximaron con rapidez al punto de colapso total a nivel social y político.

A través de un cuidadoso escrutinio el Duque Severus determinó cuando cada uno de los mundos se acercaba al punto de no retorno. Debía asegurarse de que la mayoría de los habitantes de cada planeta estuvieran completa y definitivamente carentes de ilusiones. Debía alentarse que estos ciudadanos se enfurecieran, presos de una legítima desesperación, y estuvieran preparados para llevar a cabo acciones dramáticas e irracionales. Una vez se asegurara de que los ciudadanos estaban a punto de iniciar una revolución, el Duque aparecería en cada uno de los planetas con una generosa oferta de suministros de apoyo, así como una fuerza de pacificadores adecuada tanto para distribuir los bienes vitales como para prevenir la revolución.

Mientras Severus trabajaba para apaciguar a las diversas poblaciones, se aseguraba de que cualquier crédito relacionado con aquellas entregas recayera directamente sobre él. La generosidad que había demostrado, y que había sido exaltada de forma claramente artificial a expensas de cada uno de los planetas, se convirtió en una clara señal de su virtud en lugar de constituir una prueba de su traición. Mientras su reputación crecía y mejoraba entre el populacho, el Duque culpaba abiertamente a los Altos Señores de la distante Terra por la escasez y los interminables diezmos. En sus primeros llamamientos el Duque Severus interpretó el papel del héroe renuente, recordando a los ciudadanos la nobleza y necesidad de la causa imperial, hablando largo y tendido de los inherentes desafíos presentes en la Galaxia, y destacando que solo la gracia del  Emperador Inmortal defendía a la Humanidad de los xenos y de otros muchos horrores.

Por supuesto, aquel no era sino el primer paso de su plan. Invariablemente los distintos planetas fueron cayendo en sus manos, alabando la magnificencia y generosidad del Duque mientras denunciaban la aparente codicia sin límites del Imperio. En algunos planetas, los seguidores del Duque tuvieron que sembrar disidentes entre la población para que comenzaran a oírse el clamor a favor de la secesión. Sorprendentemente, este paso fue innecesario en muchos lugares. Incluso en aquellos lugares en los que los ciudadanos seguían siendo leales al Credo Imperial, había muchos que querían seguir siendo fieles a sus creencias, pero a la vez dar de lado con la lealtad debida a la autoridad y gobierno del Imperio. El Duque, al dialogar con el gobierno de cada uno de los planetas por separado, estuvo de acuerdo en tener en cuenta la posibilidad de la secesión como último recurso, una vez que todas las vías para la negociación se hubieran agotado.

Entonces, mientras los recursos de emergencia que les había entregado iban acabándose, el Duque Severus solicitó a las autoridades de cada planeta que se unieran a él en la creación de un nuevo gobierno. El Duque, que claramente era un astuto político y un actor de talento, hizo creer a cada uno de los planetas que sería el primero en unirse a esta nueva federación en contra de la causa imperial. Y en cada uno de los casos, el populacho creyó firmemente que estaban invirtiendo sus vidas y patrimonios en una nueva y justa causa que ellos mismos habían colaborado para crear, lo que les dotó de un cierto sentido de propiedad que incrementó de forma dramática la voluntad de sacrificarse incluso a mayores cotas que antes, siempre bajo el pretexto de que ellos o sus descendientes podrían algún día disponer de un mayor grado de libertad de que les otorgaba el Imperio.

Como legítimo líder imperial de los mundos del Subsector de la Periferia, el Duque inicialmente dispuso de todos los activos imperiales para ayudarle a extender sus engañosas historias entre el populacho, un recurso que demostró ser crítico mientras seguía mintiendo sin parar. Empleando la red de apoyos que recientemente había creado, el Duque fue capaz de asegurarse de que todos los integrantes de las organizaciones imperiales existentes seguían sus órdenes, o eran reemplazados por quien si fuera capaz de obedecerlas. Logró limitar el tráfico comercial y de comunicaciones extraplanetario, asegurando que los únicos mensajes que llegaban a cada planeta eran los que él mismo quería que fueran entregados, y que las únicas mercancías que se transportaran y distribuyeran lo hicieran con su permiso expreso. Finalmente el Duque tuvo que reemplazar al alto número de Adeptos que continuaban siendo leales a la causa imperial, incluso bajo amenaza de muerte. A pesar de ello logró conservar las suficientes estructuras preexistentes que las noticias de la tiranía del Imperio y de su justa revolución se extendieran a través de las gentes de los planetas que tenía bajo su control.

Sólo Guerra

Mientras que la situación en Kulth se iba estabilizando, la guerra más allá de la Periferia iba terriblemente mal para Severus XIII. Mientras los Orkos saqueaban los planetas Deluge, KW-9, Pertinax, y un puñado de otros sistemas estelares menores, aparecieron muchas más amenazas. A pesar de los pactos que Severus creía haber establecido con los Eldars Oscuros, los malignos hijos de Commorragh lanzaban ataques cada vez más audaces contra los planetas de la Periferia situados en los bordes de la zona de guerra. Atraídos por el casi total colapso del poder del Imperio en la región, los sirvientes del Caos, en particular la partida de guerra de Marines Espaciales del Caos dirigidos por Sektoth "el Susurrador de Mentiras", lanzaron una serie de brutales ataques persiguiendo sus propias misiones blasfemas.

Asediado por todas partes, Severus XIII anunció su anexión personal de la caótica zona del espacio que se extendía más allá de la Periferia en lo que bautizó como los "Dominios Severianos" hasta que la crisis hubiera pasado. El Señor del Sector, Hax, estaba furioso, denunciando a Severus como Separatista y Traidor, y la guerra se agravó adquiriendo un cariz nunca visto anteriormente. Los servidores del Caos ahora se movían abiertamente por los mundos desgarrados por la guerra, obedeciendo los inescrutables designios de sus amos y señores, mientras que los Eldars Oscuros realizaban incursiones donde les apetecía tras romper completamente con los pactos realizados con Severus XIII. Los Orkos habían entrado en la segunda fase de su ¡Waaagh!, cambiando su enfoque de la masacre al esclavismo. El Kaudillo Orko había establecido su propio mundo bastión en Avitohol tras esclavizar a su población, haciendo que incontables toneladas de desvencijado material de guerra fueran engullidos por la incesante ansia de la especie pielverde por las armas y las municiones. Se trazaron nuevas fronteras y la presión en el frente se incrementó, siendo la mayor y más acuciante necesidad de los diversos frentes de la Cruenca de Jericho lo que impidió que el Imperio inundara el Frente de la Frontera Exterior con tantos regimientos de la Guardia Imperial que toda posible resistencia hubiera quedado aplastada. Cada año en el que los Dominios Severianos no fueran doblegados era otro año que podía pasar reforzando sus mundos principales, y otro año en el que la fuerza de los Orkos quedará aún más asentada y reforzada. Y, entre tanto, las fuerzas del Caos se desplazaban sin control por toda la región, y profetas enloquecidos susurraban acerca de una inminente manifestación de Komus, la temida Estrella Tirana que desde tiempo inmemorial había afligido al Sector Calixis.

Los Dominios

Severus XIII Dominios Severianos Frente Frontera Exterior Sector Calixis Wikihammer

Severus XIII, señor de los Dominios Severianos

Los Dominios Severianos, como entidad política, tan solo existen en la mente de su actual representante titular, Severus XIII, así como en los corazones de aquellos de sus seguidores que luchan para mantener sus finas y tenues fronteras. En lo que respecta al Imperio, no son más que un grupo de mundos rebeldes dominados por un arrogante Separatista, cuyas gentes han traicionado su misma humanidad. A pesar de la negativa del Imperio a reconocer la existencia de tal entidad, las tropas implicadas en el conflicto ya se refieren a los rebeldes como "Dominados", dotándoles de una identidad y una causa contra la que los soldados de la Guardia Imperial pueden luchar.

Los mundos principales de los Dominios Severianos se encuentran a lo largo del conducto disforme que va de Calixis a Scarus, mientras que un conjunto de mundos subsidiarios están localizados en prolongaciones menores de esta gran ruta. Ninguno de los mundos principales ha quedado indemne por la guerra. En varias ocasiones han sido atacados por las fuerzas del Imperio o por las de Grimtoof "Ezklaviza-Tipejos", mientras que otros muchos enemigos toman ventaja de la anarquía general que ha aprisionado la región. Los Eldars Oscuros lanzan masivas incursiones en el espacio real siempre que quieren, apenas cumpliendo con los acuerdos establecidos con Severus XIII, mientras que los seguidores de los diversos Señores del Caos operan abiertamente y de acuerdo a sus misteriosas agendas.

La misma naturaleza del viaje a través de la Disformidad hace que la guerra pueda estallar, como de hecho frecuentemente suele ocurrir, casi en cualquier punto de los Dominios Severianos. Las naves imperiales pueden aparecer desde el espacio disforme en cualquier punto a lo largo del conducto Calixis-Scarus, volviendo imposible coordinar de cualquier manera todo esfuerzo de defensa contra dichas incursiones. Por perturbadores que puedan resultar estos ataques, son difíciles de mantener durante periodos extensos de tiempo, por lo que suelen ser llevados a cabo por la élite de las fuerzas del Imperio, como las veteranas fuerzas de la Guardia Imperial, destacamentos de Soldados de Asalto e incluso los sobrehumanos Marines Espaciales del Adeptus Astartes. El grueso de las operaciones de larga duración del Frente de la Frontera Exterior se concentra en aquellos mundos cercanos a las fronteras del Sector Calixis, en donde incontables miles de soldados son embutidos en la picadora de carne de la guerra total cada día.

Los Dominios Severianos se enfrentan a sus enemigos en todas partes, aunque de alguna manera consigue plantarles cara a todos ellos, aunque sea por poco. Sus habitantes siguen apoyando la causa de su despótico señor y renuncian voluntariamente al control por parte del Imperio. Severus y sus agentes han sido capaces de separar, en los corazones y mentes de las gentes de los Dominios, la autoridad de los Altos Señores de Terra de la devoción religiosa al Emperador de la Humanidad, sustituyendo a los Altos Señores por Severus XIII mientras siguen siendo fieles devotos del Dios-Emperador de la Humanidad. Por ello, los agentes de Severus predican que los Altos Señores son los auténticos traidores al Emperador y a la Humanidad, mientras que Severus es el justo líder por derecho de los Dominios. La brutal supresión de esta noción, llevada a cabo por el Imperio, es sostenido como prueba de la justicia del credo de Severus, una evidencia que apenas puede ser denegada.

Falsa filosofía

"En la esperanza yace la herejia."
Comisario Bennett, "Herejía y Retribución, Reflexiones acerca del Tactica Imperialis"


Tras sacarse de la manga una revolución basada en la supuesta tiranía del Imperio, el Duque necesitaba persuadir a sus seguidores de que su gobierno sería muy diferente al anterior. Con ello en mente, se convirtió en algo crítico para él el redactar una serie de documentos que garantizaran a sus ciudadanos un cierto grado de atribución de poder. Es importante tener en cuenta, sin embargo, que Severus nunca pensó en compartir voluntariamente ni un ápice de su autoridad con sus seguidores. Al final, el Duque Severus XIII tenía mucho más de déspota megalomaníaco que lo que mostraba el oscuro retrato que él había hecho de los Altos Señores de Terra. A pesar de ello, consiguió con éxito presentar una imagen pública completamente opuesta a la real. Crear y apoyar tal imagen constituía una de los dogmas principales de su gobierno.

El Duque reclutó mundos para que se unieran a los Dominios Severianos basándose en el principio de que él era un regente mucho más solícito que los distantes Altos Señores de Terra. Para perpetuar tal mito, tuvo que mostrar que su gobierno estaba concentrado en proveer de esperanza a sus ciudadanos. Se dio cuenta de que la guerra, tanto con el Imperio como con los xenos, era inminente. Severus también sabía que su actualmente leal población aceptaría la necesidad de la guerra, ya que se había asegurado de todos creyeran que era su única esperanza de supervivencia. Sin embargo, también creía que la mera promesa de la supervivencia no sería bastante. En lugar de ellos, escogió presentarles la promesa de una gloriosa utopía. El Duque creía que tal promesa crearía un populacho mucho más deseoso de sacrificarse a corto plazo, bajo la creencia de que su sacrificio cimentaba el camino hacia aquel paradisíaco futuro.

Teniendo todo ello en mente, el Duque hizo promesas, económica y políticamente imposibles de cumplir, a cada uno de los mundos. Todas ellas empezaban con la premisa principal de que todos los planetas de los Dominios Severianos conseguirían una prosperidad más allá de sus más salvajes sueños. El Duque prometió que se otorgaría a todo el mundo ejemplos de milagrosa arqueotecnología, de manera que todos los ciudadanos pudieran disfrutar de una verdadera cornucopia de comida y lujo, y se reducirían los requisitos del servicio militar. Por supuesto, todas estas garantías se hicieron bajo la premisa de que para conseguirlas antes deberían lograr la victoria. Aunque sus promesas eran descaradamente imposibles de cumplir, el Duque se había esforzado por crear la ilusión de que podría cumplirlas. Para ello, empleó los recursos que había acumulado mucho tiempo antes de que se iniciara la revolución como muestra de su sinceridad. Aunque aquellas primeras fuentes de recursos fueron significativas, difícilmente podrían seguir manteniendo su oferta indefinidamente. De hecho, debido a algunas de las pérdidas agrícolas producidas durante las primeras batallas, las reservas se fueron volviendo cada vez más escasas a medida que pasaban los días.

Solo los asociados de mayor confianza del Duque eran completamente conscientes de la situación. En contraste, el ciudadano medio se había vuelto completamente devoto al Duque, debido a los primeros signos que apuntaban a que sería capaz de llevar a sus mundos hasta cotas nunca vistas, convirtiendo la Periferia en un brillante ejemplo de una idealizada civilización humana.. En algunos mundos surgieron cultos entre los devotos seguidores del Credo Imperial, quienes proclamaban que el Duque era un profeta del Emperador Inmortal. Estos fanáticos creían que cualquiera que pudiera transformar una situación tan desesperada en otra que ofreciera oportunidades sin límites debía estar guiado por Su divina mano.

Otra complicación era que el Duque también había prometido a sus ciudadanos un grado de libertades individuales sin precedentes. Históricamente, en el Imperio, dichas libertades habían variado sustancialmente de planeta en planeta, teniendo en cuenta la forma de gobierno particular de cada sistema estela, sujeto a los estándares del Adeptus Arbites y la Eclesiarquía, pero estos solían ser bastante reducidos. El Duque había sugerido que, bajo su autoridad, todos los individuos disfrutarían del derecho a tomar decisiones acerca de cómo vivir sus vidas. Si realmente tenían intenciones de cumplir con dicha promesa o no sigue sin estar del todo claro, pero el simple hecho de hacer semejantes ofertas había seducido a algunos, a la par que había aterrorizado a otros.

En ausencia de una férrea supervisión imperial, pocos ciudadanos de la región se dieron cuenta en toda su magnitud de lo peligrosas que dichas libertades podrían llegar a ser. Una noción tan liberal de las libertades personales podrían incluso exponer al populacho a herejías, las cuales atraerían en poco tiempo la atención de xenos, psíquicos renegados o incluso de los Poderes Ruinosos. Mientras que la devoción general al Emperador Inmortal podría prevenir dichas crisis, algunos incluso comenzaron por abogar por libertades religiosas que podrían poner trabas al poder del Credo Imperial para proteger al género humano que habitaba en la región.

Una preocupación de mayor importancia era que el Duque no tenía la más mínima intención de entregar la autoridad suprema sobre dichos mundos, dejando claro que cualquier decisión acerca de las libertades personales y los estilos de gobierno se llevarían a cabo de una manera consistente con su criterio. Para conseguir alcanzar esta meta, estaba más que dispuesto y era más que capaz de mentir y engañar cómo, y a quien, fuera necesario. En aquellos lugares en los que las decisiones debían ser tomadas por alguna clase de elecciones, el Duque se aseguró de que las elecciones fueran amañadas cuidadosamente. En aquellos planetas en que las decisiones se tomaban por mandato hereditario, divino o militar, dichos gobiernos planetarios deberían responder directamente ante el Duque. Aunque se aseguraba de mantener la ilusión de que existían libertades de elección y personales, lo cierto es que no había implementado ninguna de ellas, y seguramente nunca lo iba a hacer.

Recursos iniciales

Lanzadera Aquila Legados Ducales Dominios Severianos Frente Frontera Exterior Wikihammer

Una formación de Lanzaderas Áquila, transportando a varios Legados Ducales Severianos, vuelan a todos los rincones de los Dominios

Durante siglos la familia Severus fue perdiendo de forma gradual sus posesiones a lo largo y ancho del Sector Calixis. El Duque Severus I obtuvo los derechos sobre una sustancial cantidad de planetas, de los que obtuvo toda clase de prebendas y ventajas a lo largo de su vida, dejando a sus herederos en posición de poder tener un interés en controlar el futuro del Sector. Por desgracia gran parte de su herencia también incluía una buena dosis de vitriolo y venganza. Debido a ello, sus descendientes mostraron la costumbre de desperdiciar sus posesiones como parte de una aparentemente infinita cruzada para limpiar el nombre del fundador de su linaje. Cuando el Duque Severus XIII asumió el título, tenía a su nombre poco más que un deteriorado palacio situado en un planeta gobernado por otro soberano, difícilmente una posición desde la que lanzar una rebelión.

Incluso antes de asumir su título, el Duque Severus XIII había empezado a catalogar sus limitados recursos y a hacer crecer su red de contactos. El Duque albergó desde una temprana edad sueños grandiosos, que persiguió cumplir de forma incansable. Aunque siempre estuvo dispuesto a tomar cualquier atajo para hacer avanzar sus planes, sus metas permanecían bien claras. Junto a su título nobiliario disponía de una cierta influencia en la Periferia, de la cual podría obtener ciertas ventajas para establecer conexiones con aquellos que disponían de un mayor poder y cantidad de recursos, aunque carecía del bagaje de la nobleza imperial. Al crear docenas de alianzas con tales poderes, el Duque logro asegurar una gran cantidad de recursos, incluyendo favores políticos y militares de considerable valor.

No fue la pura suerte la que llevó al Duque Severus XIII a ocupar el puesto de líder del Subsector de la Periferia. Había escogido dicho objetivo como su principal y primera posesión por un cierto número de razones. Por supuesto, el hecho de que la región estuviera relacionada desde hacia tanto tiempo con los planes de su ancestro juagó un papel primordial. Al estar situado en la frontera del Imperio, le ofrecía un cierto grado de autonomía que sería impensable y estar totalmente fuera de su alcance de encontrarse en el corazón del Sector Calixis. También había un conjunto de recursos materiales de los que podría aprovecharse para ofrecer a una nación estelar recién nacida una pequeña posibilidad de resistir ante el monolítico Imperio.

Entre estos recursos, el que resultaba clave para sus planes era la presencia del conducto a través de la Disformidad que unía los Sectores Calixis y Scarus. Ya que el tráfico de dicho pasaje atravesaba sus dominios, el Duque sabía que podría solicitar legítimamente el pago de una tasa a parte de dicho tráfico, junto con sobornos y la requisa de todo aquello que se pudiera etiquetar de forma razonable como contrabando. En el peor caso, la vital ruta comercial ofrecía asimismo cierto potencial para la piratería. Si la situación se volvía insostenible, incluso tendría la opción de huir al Sector Scarus.

Diplomacia

"Su Gracia, le suplico refuerzos para nuestros esfuerzos defensivos, Las herramientas de lso Altos Señores nos tienen en grave inferioridad numérica y de armamento. No se por cuanto tiempo más podremos luchar por nuestra libertad."
Alto Mariscal Jacoby Knowles de Kokytos, mensaje final al Duque Severus XIII


Rifle Laser Estandar Tropas Dominios Severianos Frente de la Frontera Exterior Wikihammer

Un Rifle Láser de modelo estándar empleado por las Fuerzas Separatistas de los Dominios Severianos

Cuando estalló la guerra en el Frente de la Frontera Exterior, los Dominios Severianos apenas estaban preparados para un conflicto de tanta duración. El Duque Severus XIII había invertido muchos años preparándose para la secesión, pero la llegada inesperada del ¡Waaagh! Grimtoof dio al traste con sus planes. En poco tiempo una guerra en dos frentes envolvió a los Separatistas. Hoy en día, el Duque lucha de forma continua y desesperada en un esfuerzo para apoyar a sus tropas, mientras que al mismo tiempo intenta asegurar y conservar una tenue alianza con los Hijos de las Espinas. Al ir escaseando cada recurso posible, no queda claro hasta cuándo podrá seguir manteniendo la guerra contra una oposición tan aplastante. El único camino posible hacia el éxito parece pasar por procurar empujar a sus enemigos para que se enfrenten los unos contra los otros, mientras intenta conseguir más recursos. La consistente filosofía de los Dominios Severianos hacia la diplomacia es la misma que la que usó el Duque para fundar su recién nacida nación estelar. Cada medida individual está dedicada a frenar el avance del enemigo empleando subterfugios y engaños. No existe una promesa demasiado grandiosa ni una mentira lo bastante deshonorables. Los Separatistas se dan cuenta de que están entre la espada y la pared. Todas y cada una de las elecciones y decisiones vienen motivadas por la desesperación. Severus y sus seguidores creen que la moralidad es algo de lo que no se pueden estar preocupando a estas alturas del conflicto.

Eldars Oscuros

La Kábala de los Eldars Oscuros conocida como los Hijos de las Espinas ha tolerado y explotado desde hace mucho tiempo la presencia humana en esta región de la Galaxia. Antes de la llegada del Imperio, los escasamente poblados mundos de la Periferia representaban un continuo suministro de esclavos para ser utilizados en Commorragh para cubrir sus necesidades. A medida que se intensificaba la presencia imperial, los planetas que antes habían sido presas fáciles comenzaron a oponer cada vez más resistencia a las incursiones esclavistas de la Kábala. Cuando Severus XIII les ofreció disminuir las defensas contra las incursiones esclavistas de forma selectiva a cambio de ayuda para consolidar su poder, los Eldars Oscuros aceptaron rápidamente sus generosos términos.

Desde su acuerdo inicial, el Duque ha entregado mundos enteros, sin piedad ni remordimientos, a los Hijos de las Espinas. Cientos de miles de ciudadanos imperiales han acabado gritando en los fosos de esclavos de la Ciudad Oscura. Exteriormente, el Duque no ha demostrado ninguna clase de remordimiento por estas acciones, ya que cree firmemente que, sin la ayuda de los xenos, su recién nacida nación se hubiera colapsado. Sin embargo, recientemente han empezado a surgir ciertos problemas en el acuerdo entre los Separatistas y los xenos. Dado que los Dominios Severianos han perdido el control de sus mundos, sus recursos disponibles se han reducido proporcionalmente de forma significativa, y teniendo en cuenta que el Duque está perdiendo su control absoluto sobre los mundos adicionales añadidos a sus dominios, no se ve capaz de condenar a los habitantes de dichos mundos a una vida de tortura a manos de los Hijos de las Espinas. Muchos planetas que ya han sido devueltos a manos del Imperio ya no son objetivos válidos para los esclavistas. Esto es cada vez más cierto en aquellos mundos en los que el Imperio ha elegido mantener un número significativo de fuerzas de reserva. En dichos sistemas estelares, las incursiones en busca de esclavos suelen verse aplastadas una vez si y a la siguiente también por los esfuerzos coordinados de la Guardia Imperial.

Como reacción a estas dificultades, los representantes de la Kábala no tardaron demasiado en dar a conocer al Duque y a su corte sus "preocupaciones". Después de todo, su acuerdo de alianza estaba basado por completo en su capacidad para proveerles de planetas adecuados para sus esfuerzos incursores. Sin embargo, a medida que el Duque perdía mundo tras mundo, su capacidad para poder concederles tal clase de acceso se había visto limitada. El hecho de que se había vuelto cada vez más dependiente del cada vez más escaso número de planetas que permanecían bajo su control hacia que se agravara todavía más el problema. A menos que se produjera un cambio brusco en su suerte, los Dominios Severianos pronto se quedarían sin mundos que pudieran ofrecer una cantidad adecuada de esclavos a los Hijos de las Espinas. El Duque es perfectamente consciente de la deteriorada situación, y ha empezado a hacer esfuerzos para renegociar el alcance y clase de su acuerdo.

El asunto de las compensaciones recibidas por los Separatistas por parte de los Eldars Oscuros es un punto clave de dicha negociación. Hasta la fecha, los xenos han provisto a los rebeldes Severianos de un suministro limitado de armas y tecnología de los Eldars Oscuros. En general, dicho armamento permite a los Separatistas el disponer de cierta ventaja solo en un conjunto concreto, y muy limitado, de circunstancias. Se han prometido favores adicionales, que incluyen auténtico apoyo militar por parte de la Kábala. Sin embargo dicho apoyo militar tan sólo se ha materializado en unas cuantas situaciones muy específicas, es decir, en aquellas ocasiones en las que los Hijos de las Espinas podrían obtener más esclavos teniendo que enfrentarse a una resistencia casi nula.

Dado que los recursos de los Dominios Severianos habían empezado a escasear mientras que sus necesidades se iban incrementando, se comenzó a intentar presionar aun más a los Eldars Oscuros en las negociaciones, lo que acabó creando una situación en la que ninguna de las partes estaba negociando de buena fe. Del mismo modo que el Duque y sus representantes hacían promesas que no estaban dispuestos ni capacitados para cumplir, los representantes de la Kábala tampoco tenían la más mínima intención de honrar muchas de las desesperadas peticiones de los humanos. Hasta ahora, ambas partes siguen cumpliendo de boquilla sus compromisos, ambas facciones han intentado forzar la situación en su favor cada vez que les ha resultado posible. Ambas partes reconocen los engaños planteados a la otra parte, buscando obtener plena ventaja de la situación cada vez que todo se colapsa por completo.

Cada uno de los bandos ha respondido a su manera a la perfidia existente en las negociaciones. Por parte de los Dominios Severianos, estos han intentado reducir el número de oportunidades que los xenos puedan tener para conseguir esclavos humanos, lo que en parte ha significado reforzar la seguridad de muchas de sus instalaciones más aisladas frente a los asaltos de la Kábala. Sin embargo esto no siempre ha sido una solución eficaz. Los Hijos de las Espinas disponen de tecnología que supera con mucho a la de la Humanidad, así como de la capacidad de atacar sin previo aviso desde la Telaraña. En contraste, los recursos de los Dominios Severianos se han visto cada vez más afectados y reducidos por los conflictos existentes. Los recursos que no pudieron ser protegidos con eficacia antes de que se redactaran os acuerdos siguen estando poco defendidos. Por tanto, y a pesar de sus mejores esfuerzos, los Separatistas dependen en gran medida de que la Kábala honre su palabra de solo atacar los objetivos previamente acordados.

Por su parte, la Kábala siempre ha estado buscando formas de explotar su relación con los Dominios Severianos. Ya que consideran al Duque como poco más que un animal a cazar con capacidad de habla, apenas sienten obligación alguna por cumplir con su parte de los acuerdos establecidos con él. Mientras siga sirviendo a sus propósitos, seguirán apoyando a su nación y a su causa, aunque sea sólo de boquilla. Por ahora, esto incluye cooperar con él, en tanto en cuanto puedan aprovecharse por completo de su información y recursos. Sin embargo, no sienten ninguna clase de lealtad hacia su causa. Suelen aprovechar aquellas situaciones en las que son capaces de conseguir recursos adicionales sin tener que incurrir en gastos añadidos, no sintiendo ninguna clase de escrúpulos acerca de explotar al Duque, ya que están bastante seguros de que él los trata de igual manera. En concreto, si llegara el caso en que pudieran confirmar un acto de traición u obtuvieran pruebas incontrovertibles y en firme de sus engaños, están más que dispuestos a traicionarle. Si esto llegara a ocurrir, los Separatistas se encontrarían repentinamente con un frente adicional en su guerra, uno en concreto capaz de causar su condenación y destrucción total.

Una complicación adicional del acuerdo es la lealtad de los ciudadanos de los Dominios Severianos al Credo Imperial. Cualquier clase de relación eficiente con cualquier tipo de xenos es anatema para sus creencias religiosas, por lo que para evitar mayores complicaciones la alianza entre los Dominios Severianos y los Eldars Oscuros se mantiene en el más estricto de los secretos, siendo conocida tal clase de cooperación tan solo por los oficiales de mayor graduación de los Dominio. Los soldados de primera línea han sido advertidos por los Legados Ducales y otras figuras de autoridad que no presten atención y que ignoren cualquier clase de rumor escandaloso acerca de tal asunto.

¡Waaagh! Grimtoof

Tras su ascensión, el Duque Severus XIII comenzó a convertir en realidad, paso a paso, el sueño de su antecesor de conseguir su propio reino. En secreto, el Duque Severus empleó la intriga y a sus viles aliados, la Kábala de los Hijos de las Espinas, para hacer que su dominio fuera funcionalmente independiente del Imperio sin provocar los disturbios suficientes como para atraer la atención de los grandes poderes en el Sector Calixis. Sin embargo, la llegada de las fuerzas Orkas al Frente de la Frontera Exterior añadió un nuevo elemento a la ecuación, uno para el que el Duque no se había preparado. El Duque Severus XIII, de inmediato, comenzó a temer que dicha complicación haría insostenible el control de sus nuevos dominios, ya que carecía del poder para expulsar a los pielesverdes, pero temía el resultado de pedir ayuda al Imperio después de todos los esfuerzos que había realizado para independizarse de forma encubierta. A medida que la cantidad de Orkos se disparaba fuera de control y se volvía innegable la evidencia de la existencia de un ¡Waaagh! en activo, el Duque no tuvo más elección que tomar medidas desesperadas. Fue su agitada súplica de ayuda al Señor del Sector Calixis, Marius Hax, lo que puso en marcha la espiral descendente que acabaría provocando la situación actual. De no haber sido por el ataque Orko, el Duque podría haber tenido tiempo para completar sus preparativos antes de declarar abiertamente su secesión. La guerra resultante hubiera evolucionado de una manera radicalmente distinta de no haber sido por el ¡Waaagh! Orko, o quizá no se hubiera producido en absoluto si se hubiera permitido que la silenciosa campaña aislacionista de Severus continuara sin trabas.

Inicialmente, el Duque esperaba derrotar al ¡Waaagh! que se estaba formando con las fuerzas que había logrado reunir por su cuenta. Sin embargo, sencillamente carecía de acceso a los recursos necesarios para resistir de forma efectiva a una avalancha Orka de tal escala. El ¡Waaagh! Grimtoof representó la amenaza Orka más importante al Frente de la Frontera Exterior en siglos. Durante ese tiempo, incontable sistemas estelares específicamente diseñados para oponerse a un asalto de tal magnitud cayeron en el abandono total. El rampante expansionismo llegó a lugares que no habían sido ideados ni disponían de las necesarias medidas defensivas.

Algunos de los recursos que el Duque reasignó en preparación de su secesión habían, de hecho, sido originalmente presupuestados para ser utilizados contra una hipotética y teórica incursión Orka. Debido a que había desviado dichas fuerzas y equipamiento a sus propios proyectos de expansión, ya no estaban disponibles para cumplir con su propósito original. A pesar de sus mejores intenciones y esfuerzos, el Duque disponía de recursos más que insuficientes para defender todos los mundos amenazados por los xenos. Podía, eso si, consolidar de forma efectiva sus fuerzas para intentar asegurar las localizaciones más importantes, o por el contrario podría extenderlos de forma excesiva para proteger todas sus posesiones y dejar que los Orkos los aplastaran inmisericordemente.

La situación se volvió desesperada antes de que el Duque Severus XIII solicitara ayuda al Imperio, admitiendo al fin todas las recomendaciones de los muchos consejeros que había ejecutado por airear tales opiniones. Para entonces ya había perdido una gran cantidad de planetas ante el avance de los pielesverdes, y se había dado cuenta de que tenía muy pocas esperanzas de retener cualquiera de sus mundos si no contaba con ayuda externa. Si dichos planetas iban a permanecer en manos humanas, sería necesario solicitar refuerzos sustanciales. Por supuesto, la Guardia Imperial respondió a la petición obedeciendo a su propia autoridad en lugar de cederle el mando al Duque, tal y como este había solicitado inicialmente. Consecuentemente, en aquellos planetas en los que fueron capaces de resistir de forma más efectiva al avance Orko, el traidor perdió cualquier clase de control que hubiera podido tener. El Señor del Sector Hax empleó a las fuerzas de la Guardia Imperial para someter mundos clave para el recién creado dominio del Duque, devolviéndolos así al redil del Imperio. Algunos opinan que el Señor del Sector estaba perfectamente al corriente de la silenciosa traición del Duque Severus XIII, pero que por algún motivo prefirió detener su mano, manteniéndose a la espera hasta que fuera necesario intervenir.

Tras perder mundos y recursos ante los Orkos y la Guardia Imperial, además de tener de sufrir a la vez los estragos causados por sus caprichosos "aliados" Eldars Oscuros y por partidas de guerra del Caos como la de Sektoth "el Susurrador de Mentiras", el Duque Severus se desesperó y reunió al resto de los planetas bajo su control en los "Dominios Severianos", dando finalmente a conocer su traición "de facto" al Imperio. El Señor del Sector Lord Hax volvió entonces las fuerzas de la Guardia Imperial contra el traidor, buscando recuperar los planetas que aquel había reclamado y humillar de una vez por todas al Duque por su audacia.

Los Orkos, por su parte, continuaron con su ¡Waaagh!, ya fuera por desinterés o ignorancia de las decisiones políticas que consumían a las facciones humanas que les rodeaban. Continuaron su camino hacia la Periferia y más allá, causando estragos tanto en los recientemente creados Dominios Severianos como en las fuerzas imperiales, aplastando y esclavizando todo mundo que se puso a su alcance. El Duque Severus se dio cuenta de que si él no era capaz de luchar contra los Orkos, su única oportunidad para sobrevivir sería conseguir redirigir a la salvaje horda en dirección a otros objetivos. Idealmente dichos objetivos serían escogidos por él, es decir, lugares que el Imperio no pudiera permitirse perder. La creencia del Duque era sencilla: Cualquier fuerza imperial dedicada a luchar contra los Orkos no pondría en peligro sus posesiones.

Por desgracia, reunir a los Orkos y dirigirlos a donde le interesaba resultó ser mucho una tarea mucho más difícil de lo esperado para el Duque Severus. La tecnología espacial orka estaba basada principalmente en dejarse llevar por los vientos del destino, arrojándose al vacío a bordo de Piedroz sin apenas sistemas de dirección y esperando hasta que estos chocaran contra algo que mereciera la pena saquear. Fue por ello que, cuando el Duque Severus filtro a los Orkos información acerca de las vulnerabilidades y posesiones de las fuerzas imperiales, los Orkos, siguiendo su típica costumbre, se encogieron de hombros e, ignorando dicha información por completo, continuaron con su devastación semi-aleatoria a lo largo de la región.

El Duque aprendió de su error, y decidió darle la vuelta a su plan: En lugar de intentar llevar a los Orkos hasta la Guardia Imperial, el Duque puso en marcha una nueva estrategia que intentaba hacer justo lo contrario, es decir, obligar a la Guardia Imperial a trabarse en innecesarios enfrentamientos con los Orkos. Usando la intriga y documentos falsamente filtrados el Duque Severus logró atraer a la Guardia Imperial a varios planetas ocupados por las fuerzas del ¡Waaagh! Grimtoof, iniciando batallas entre ambas fuerzas cada vez que estas se encontraban. Aún queda por descubrir si dicha estrategia acabará siendo lo bastante efectiva a largo plazo.


Guardia Imperial

Desde la perspectiva del Duque Severus XIII, los ejércitos de la Guardia Imperial representan la amenaza más grave dentro del Frente de la Frontera Exterior, y no es porque puedan aplastar a sus fatigadas fuerzas, cosa que pueden hacer sin problemas. Y tampoco es porque puedan, de hecho, poner freno al de forma efectiva al ¡Waaagh! Grimtoof, aunque también tiene los recursos para conseguirlo. Ni siquiera es porque puedan superar dramáticamente en número a las fuerzas de los Hijos de las Espinas, ya que disponen de la suficiente capacidad como para reducir a los Eldars Oscuros a poco más que un grupo de piratas y corsarios. El Duque está aterrorizado porque reconoce que el Imperio le hace completamente responsable de la secesión de los Dominios Severianos.

Existen muchas facciones poderosas dentro del Frente de la Frontera Exterior, y todas intentan hacerse con el control de los numerosos sistemas estelares de la región. Todas ellas, además, están extremadamente deseosas de emplear cualquier clase de medio, por violento que sea, para asegurar sus posesiones. Sin embargo, sólo la Guardia Imperial tiene la capacidad de eliminar a uno de sus adversarios, si es que consigue asesinar al Duque. Notablemente, la Guardia Imperial es también los candidatos idóneos para recurrir al asesinato como medio directo de librarse de él, en parte porque se dan cuenta de que sin su perspicacia política y dirección, muchas de las fuerzas Separatistas volverían rápidamente a reafirmar su lealtad al Imperio.

Severus XIII no confía en los Eldars Oscuros. Respeta, y con razón, el poder de la horda Orka. Pero, en el fondo, está totalmente aterrorizado por la monolítica furia de la Guardia Imperial. Acepta que, en cualquier conflicto de cierta duración, sus fuerzas no tienen la más mínima posibilidad de conseguir la victoria frente al Imperio. Los recursos del Imperio son demasiado vastos para que siquiera llegue a abarcarlos o entenderlos por completo. Su única esperanza es hacer que la idea de derrotarle resulte demasiado cara en términos de potencial humano y recursos comparado con la mísera compensación que sus posesiones podrían jamás llegar a ofrecer. Al final, dicha proposición exige una acción de retención efectiva. Si, de alguna forma, consigue mantenerse en activo el suficiente tiempo, es muy posible que una serie de distracciones puedan exigir al Imperio el tener que redesplegar sus fuerzas para emplearlas contra objetivos más importantes.

Esta estrategia tan sólo ofrece la más leve esperanza de éxito. Dado el tamaño y envergadura del Imperio, siempre existen nuevas crisis. Incluso dentro del Sector Calixis, la clandestina Cruzada de Achilus sigue representando un drenado importante de valiosos recursos que han de enviarse a la otra punta de la Galaxia, aunque muy pocas personas de las que luchan en el Frente de la Frontera Exterior son conscientes de a donde se están dirigiendo dichos recursos. Si el ¡Waaagh! Grimtoof consigue ir más allá de los Dominios Severianos, podría también representar una amenaza directa al Imperio y, con suerte, podría hacer que la atención de este último se alejara de los sistemas Separatistas. Debido a ello la intención del Duque es sencillamente resistir el mayor tiempo posible, esperando que emerja alguna crisis que le permita sobrevivir.

El Duque Severus XIII también ha tomado medidas para crear una catástrofe que pudiera desencadenar un redespliegue de la Guardia Imperial. Aunque su traición ya se ha convertido en algo de conocimiento público, todavía dispone de una red de poderosos contactos dentro del Sector Calixis. Hasta la fecha ha ofrecido docenas de sobornos e incontables promesas de futuras recompensas a dichos contactos, con la esperanza de que al menos uno de ellos pudiera poner en marcha alguna clase de distracción calamitosa.

Aunque el Duque puede no ser capaz de pagar dicha ayuda de forma inmediata, si un número significativo de fuerzas tuvieran que ser desviadas podría conseguir el tiempo necesario para militarizar incluso más sus posesiones, preparando mejor a sus tropas para resistir el asalto imperial. Con dicha acción llevada a cabo, cualquiera de sus contactos más avariciosos podría pronto ser aclamado como un poderoso noble dentro de los Dominios Severianos. Es sabido que existe mucha gente influyente dentro del Imperio que con gusto intercambiaría jugar un papel menor dentro de sus posibilidades para poder desempeñar un papel mucho mayor y poderoso entre los Separatistas. El desafío más difícil para tal traidor sería evitar la justa retribución por sus acciones.

Una complicación adicional para el Duque es el hecho de que la excusa de su secesión está basada por completo en una mentira. Los leales seguidores del Emperador Inmortal solo tienen que relatar sus historias a las fuerzas de los Dominios Severianos para convencerlos de la verdadera naturaleza de sus acciones. En contraste, Severus XIII ha de estar inventando continuamente nuevas formas de apoyar las mentiras que cuenta a su pueblo. Y a medida que ha ido pasando el tiempo las historias se han ido volviendo cada vez más extremas. Para aliviar este problema, el Duque ha intentado extender un apagón de comunicaciones entre el Imperio y los mundos que él controla. Es más, ha creado los Legados Ducales Severianos para mantener su propaganda a lo largo y ancho de los Dominios, y esos insidiosos agentes son capaces de emplear cualquier método, por bajo y rastrero que pueda llegar a ser, para aplicar la voluntad del Duque. Hasta el momento dicha política ha sido exitosa en su mayor medida, aunque cualquier comunicación imperial que pudiera llegar a colarse a través del telón podría tener el potencial de iniciar una catástrofe si las fuerzas de los Dominios llegan a descubrir su traición y reniegan de su lealtad a la falsa causa del Duque.


Siervos del Caos

Las fragmentadas partidas de guerras activas en el Frente de la Frontera Exterior ofrecen una amenaza a los Dominios Severianos, pero dicha amenaza es terciaria frente a la amenaza Orka y la de la presencia imperial. El Duque es un rebelde, pero no un devoto de los Poderes Ruinosos. Aunque apenas tiene la más mínima familiaridad con la verdadera naturaleza de dichos Herejes, si es capaz de reconocer que han traicionado el Credo Imperial de formas mucho más extremas que las empleadas y demostradas por él mismo. Por ello, los considera una amenaza que debe erradicar, aunque carezca de los recursos necesarios para eliminarlos por completa

En el caso de que la situación del Duque se volviera aún más precaria, su postura ante las partidas de guerra del Caos en la región podría asimismo cambiar. Si estuviera a punto de perder sus principales posesiones, el Duque podría acudir a los agentes de los Poderes Ruinosos en busca de ayuda en contra del Imperio. Aunque no ha dado ninguna indicación de que pudiera llegar a tomar este extremo curso de acción, las mejores intenciones de los hombres desesperados pavimentan un millar de rutas hacia la condenación.

Manteniendo la secesión

"Un soldado con el estómago lleno y un cuchillo es más letal que uno que se muere de hambre mientras sujeta su pistola láser"
Máxima del Adeptus Administratum



El acto de declarar la secesión del Imperio ha resultado ser una acción mucho más sencilla que mantener dicho estado de separación. Mientras se preparaba para fundar su pequeña nación estelar, el Duque Severus XIII empleó años atrayendo y cultivando el favor de numerosos oficiales planetarios. Construyó una enorme reserva de recursos por el doloroso y agotador procedimiento de desviar dichos recursos de planetas que se habían vuelto dependientes de las importaciones. Supervisó personalmente la conversión de incontables Manufactorum dedicados a la producción de materiales necesarios para sostener la vida humana en forjas necesarias para el esfuerzo bélico. Todos esos esfuerzos fueron monumentales, ya que cambiaron por completo las economías y enfoque de billones de vidas en docenas de mundos.

A pesar de los largos años de esfuerzo, esto difícilmente fue necesario para poner en marcha el proceso. A pesar de que sus planes estaban calculados milimétricamente, la aparición del ¡Waaagh! Grimtoof reveló en poco tiempo sus limitaciones. Una porción significativa de las reservas que con tanto cuidado habían sido malversadas fueron empleadas en luchar contra el asalto xenos. Los Orkos incluso llegaron a conseguir tomar bajo su control algunos de estos suministros, haciendo que sirvieran a los intereses de los invasores en lugar de a la causa de los Dominios Severianos.

La llegada de la Imperial pronto añadió otra capa de dificultades. Mientras que la mayoría de los recursos habían sido trasladados a planetas situados más allá de la Periferia, algunos habían sido mantenidos cerca del Sector Calixis. Después de todo, el Duque había estimado, desde que comenzó a dar forma a sus planes, que necesitaría tener bajo su control dichos sistemas estelares. Aún así, la respuesta del Imperio fue mucho más rápida de lo que había tenido en cuenta en sus planes. Cuando llegaron, muchas de sus fuerzas fueron desplegadas de manera equivocada. Recursos que deberían haber sido trasladados a lugares más seguros siguieron siendo vulnerables. Sus oficiales fallaron en dar las órdenes adecuadas a tiempo, y sus fuerzas fracasaron en defender un cierto número de Manufactorum y recursos que eran esenciales para el esfuerzo bélico.

En resumen, el Duque descubrió que aquellos dos acontecimientos casi habían conseguido dar al traste con todos sus años de planificación. El recién nacido dominio tenía las suficientes reservas como para mantener su resistencia y mantener alimentada y vestida a su población, pero no podía sostener dicho esfuerzo durante una cantidad razonable de tiempo. Severus invirtió incontables horas en reuniones con sus consejeros de más confianza, y agotó a sus Astrópatas personales enviando y recibiendo ráfagas de mensajes desde y hacia todos y cada uno de los mundos que se encontraban bajo su control. Incluso llegó a reubicar algunos de sus artículos personales de lujo para que pudieran ser utilizados para alimentar a la inminente revolución.

Los esfuerzos iniciales apenas fueron suficientes. El Duque tuvo que estudiar interminables pergaminos de informes y, finalmente, se vio obligado a aceptar la fría realidad. Las reservas disponibles de los Orkos y el Imperio eran mucho mayores que las de los mundos que tenía bajo su control. Si la revolución debía continuar, debería asegurarse de poder obtener ayuda exterior de confianza. Por supuesto, tal ayuda no sería barata de obtener. Para poder dar estabilidad a su reinado, tenía que encontrar grupos afines que desearan apoyar su causa, pero también debía estar seguro de que la nueva nación estelar fuera capaz de pagar las deudas en las que pudiera incurrir.

Para poder disponer de forma segura de los vitales recursos necesarios para la guerra, los Dominios Severianos tenían dos opciones. La primera era implicarse en negociaciones comerciales productivas. Al parlamentar a la hora de solicitar dichos recursos, especialmente aquellos no relevantes para la causa militar, podría ser posible obtener algunos de los bienes requeridos. Esto condujo a unos términos difícilmente favorables, aunque dados los riesgos inherentes a negociar con un gobierno de traidores declarados esto no era sorprendente. A pesar de ello, el Duque y sus Gobernadores Planetarios firmaron muchos acuerdos comerciales de esta naturaleza. Algunos incluso comenzaron a tener un éxito preliminar, mientras que otros fueron claramente obra de ladrones, timadores y charlatanes.

La única alternativa viable para el Duque era establecer alianzas bajo promesa de futuras recompensas. En casi todos los casos, las promesas requeridas estaban fuera de toda clase de proporción con los materiales recibidos. Algunos de los consejeros del Duque empezaron a especular acerca de las consecuencias de los tratados actualmente realizados. Según sus estimaciones, si los Dominios Severianos conseguían mantener su independencia durante un siglo estándar tras conseguir el éxito en el esfuerzo de guerra, solo habrían conseguir devolver el dos por ciento de los favores que se habían prometido en realidad. En esencia, dichos acuerdos habían creado una situación que representaría la franca bancarrota para la naciente nación estelar. En caso de que consiguieran mantener su independencia respecto del Imperio, los sistemas estelares rebeldes estarían, en esencia, atados y esclavizados por los términos de sus acuerdos con sus colaboradores en los tratados durante el siguiente milenio.

A pesar del aparentemente desastroso futuro económico para los Dominios, el Duque no podía permitirse transigir en sus esfuerzos para encontrar aliados adicionales y colaboradores comerciales. Los acuerdos realizados hasta la fecha no ofrecen muchos visos de permitir que los Dominios Severianos salgan indemnes de la actual crisis. Severus solo se mantiene en el poder por el apoyo y soporte de sus Gobernadores Planetarios y sus conciudadanos. Su presencia política les ha persuadido de manera eficaz para que apoyen su causa, a pesar de haber tenido que realizar sustanciales sacrificios para poder sacudirse de encima la tiranía del Imperio. Desafortunadamente su causa está construida sobre unos cimientos compuestos de mentiras y medias verdades. Al mismo tiempo que trabajaba para cultivar y obtener favores de personas extrañas, se vio obligado a mantener esas mentiras ante sus más leales seguidores. Y los regentes planetarios descubrieran los acuerdos llevados a cabo en su nombre, lo más seguro es que muchos de los planetas bajo el control del Duque le retirarían su apoyo y buscarían maneras de regresar a la relativa estabilidad y semblanza de seguridad proporcionada por el Imperio de la Humanidad y sus rápidas e incansables fuerzas.

Otros aliados

Los Hijos de las Espinas han sido los aliados más cercanos de los Dominios Severianos desde antes de que la confederación se separara formalmente del Imperio. A medida que el esfuerzo bélico se ha vuelto más intenso y lleno de desafíos, el Duque ha intentado ampliar el número y calidad de sus relaciones. Hasta la fecha, estos esfuerzos no han obtenido demasiado éxito. La Kábala de los Eldars Oscuros es perfectamente consciente de los muchos problemas con los que se han encontrado los Separatistas. No solo recelan de las promesas del Duque, sino que además han comenzado a minar sus acuerdos cuando han considerado que dicho curso de acción les daba alguna ventaja. Debido a ello, el Duque ha empezado a buscar nuevos contactos con la esperanza de encontrar más ayuda de cualquier otro grupo deseoso de ofrecerle su apoyo. Un hombre sabio no se arriesgaría a establecer relaciones con muchas de dichas facciones, pero en este punto el Duque ya ha dejado de lado la poca sabiduría que pudiera tener enfrentado a la pura desesperación que le invade.

Comerciantes Independientes

Un cierto número de Comerciantes Independientes desarrollan su actividad entre las estrellas que se encuentran más allá del Subsector de la Periferia. Los indómitos mundos de dicha región están maduros para ser conquistados por aquellos que dispongan de una nave bien equipada y de la voluntad necesaria para utilizarla. Aquellos que portan una sagrada Patente Comercial están atados, por lo general, a seguir obedientemente las leyes del Imperio cuando viajan dentro de sus fronteras. Por supuesto, desde la secesión, unos cuantos de los más audaces Comerciantes Independientes podría argumentar que disponen de plena autoridad para negociar con cualquiera dentro de los Dominios Severianos. Los oficiales de la Flota Imperial seguramente no compartirán ese mismo punto de vista, pero tampoco es probable que abran fuego contra la flota de un Comerciante Independiente sin, al menos, discutir acerca de ello.

Al menos dos Dinastías de Comerciantes Independientes, ya sea por desesperación, atrevimiento o ambas cosas, han escogido trabajar con los Dominios Severianos. Aunque ninguno de ellos ha acordado proveer a los Separatistas con asistencia militar, ambos se han implicado en prolongadas relaciones comerciales con ellos. Las flotas de sus Dinastías han comenzado a transportar carga desde los Dominios Severianos a los sistemas estelares del Sector Calixis. Oficialmente, todos los bienes proceden de mundos escondidos situados más allá del dominio del Imperio, y nunca transportan ninguna clase de bien comercial que pudiera ser empleado en una acción militar contra el Imperio. Hablando de manera no oficial, está claro que ambas Dinastías se están aprovechando de alguna clase de laguna en sus Patentes Comerciales para tener espacio de maniobra, aunque también podría ser que estuvieran ignorando directamente sus responsabilidades.

Las relaciones comerciales han permitido que exista un flujo limitado de suministros hacia los Dominios Severianos. La principal ventaja que ofrece dicho flujo es que los bienes transportados son de procedencia imperial, por lo que los materiales importados son similares a los equipamientos de los que ya disponen los Separatistas. Sin embargo esto solo podrá ser una solución a corto plazo, ya que ninguno de los Comerciantes Independientes de los que se sospecha que tienen alguna clase de relación con los Separatistas dispone de la capacidad de cubrir las necesidades del Duque a largo plazo. A menos que consigan incrementar de forma sustancial su capacidad de transporte, los traidores deberán encontrar, y pronto, nuevas formas de avituallamiento y soporte.

Sector Scarus

El conducto disforme que lleva al cercano Sector Scarus ofrece una ruta adicional que el Duque y sus seguidores han intentado explotar. La principal ventaja de este enfoque es que las fuerzas imperiales aún no han intentado avanzar contra los Separatistas a través de esta ruta. Algunos de los consejeros militares del Duque creen que esto puede ser debido a las acciones del Señor del Sector Calixis, Marius Hax. Su teoría es que está intentando mantener la secesión como un asunto tocante solo al Sector Calixis, y no como algo que amenace por entero al Imperio. Esto puede ser debido al ego de Hax, o puede ser un esfuerzo para canalizar recursos imperiales adicionales a través de la autoridad del Sector por razones desconocidas.

A menos que las autoridades del Sector Scarus decidan bloquear el conducto disforme, este seguirá siendo una ruta comercial abierta entre los Dominios Severianos y el extenso Imperio. Los canales oficiales prohíben que se lleve a cabo cualquier forma de comercio, pero so son los únicos con naves estelares capaces de transportar carga. Más aún, existen algunas pruebas que apuntan a que las autoridades del Sector Scarus no saben aún de la existencia de los Dominios Severianos. Debido a ello, ha seguido llevándose a cabo transacciones comerciales entre la región y los planetas situados más allá de la Periferia sin que se haya planteado ninguna clase de trabas.

Un cierto número de intereses criminales se han implicado en el comercio de bienes con los mundos controlados por el Duque. Sin embargo, tanto las fuerzas del Duque como las de los sindicatos tienen un acceso muy limitado a naves capaces de transportar suministros en cantidades significativas. Como consecuencia, el comercio deliberado a través del pasaje está seriamente limitado.

Esto, sin embargo, no ha cerrado por completo el pasaje, ni lo ha eliminado como fuente potencial de futuros éxitos. Las fuerzas de los Dominios Severianos han comenzado a realizar actos de piratería contra las naves imperiales que utilizan el conducto. Algunas de esas acciones han sido llevadas a cabo simplemente para conseguir productos necesarios para la supervivencia de los mundos Separatistas, pero otros han estado enfocados a conseguir capturar naves intactas. Si esta táctica tiene éxito, esto podría incrementar significativamente la capacidad de la cadena de suministros. Alternativamente, el Sector Scarus podría tener que tomar medidas más directas para proteger a las naves que dejan su región del espacio a través del conducto disforme. Si esto ocurriera, los Dominios Severianos pronto deberían enfrentarse a las fuerzas imperiales en un nuevo frente, en el que se encuentran aún menos preparados para combatir.

Sector Calixis

Dentro del enorme espacio cubierto por el Sector Calixis existen incontables grupos de reducido tamaño que se han vuelto bastante activos bajo el dominio imperial. Aunque las fuerzas de la Inquisición se esfuerzan por acabar con estos Herejes en cuanto son detectados, existen en los muchos mundos de la región muchas más amenazas de las que incluso el mundo capital del Sector, Scintilla, puede controlar de forma eficaz. Aunque algunos de dichos traidores buscan derribar al gobierno, otros solo quieren tener una vida libre de la supervisión del Imperio. Algunos grupos están lo bastante desesperados como para, incluso, levantarse en armas y luchar en largas guerras contra el gobierno imperial.

El Duque Severus XIII y sus aliados han intentado contactar con algunos de estos grupos heréticos. Sus fuerzas se enfrentan a un desafío claro e inherente, ya que localizar a dichos grupos es incluso más difícil para los Separatistas que para la Inquisición, ya que los traidores no suelen viajar fácilmente a través del espacio imperial. De igual forma, algunos de estos grupos heréticos han iniciado contactos con los Separatistas según sus propias normas.

Actualmente el mayor desafío que implica el trabajar con dichos traidores es establecer comunicaciones y transporte seguro entre los Dominios Severianos y el Sector Calixis. La Flota Imperial ha dedicado unas cuantas naves de guerra a bloquear a cualquier nave que intente viajar entre los mundos situados más allá de la Periferia y el reto del Sector. Las naves estelares que realizan viajes regulare entre ambos destinos emplean circuitos y rutas poco conocidas a través de la Disformidad, lo que suele representar generalmente un tiempo de viaje mucho mayor.

Hasta el momento, dichas alianzas tan solo han logrado proveer a los Separatistas con un soporte mínimo, pero pueden existir beneficios sustanciales si se prolongan dichas relaciones, a menos que el Imperio decida actuar para evitarlo. La Inquisición está informada de estas amenazas y ha comenzado a investigar todas las pistas y pruebas minuciosamente. Sin embargo, si se hiciera necesario dedicar más recursos imperiales a lidiar con los levantamientos que podrían producirse en el Sector Calixis, esto podría darles a los Dominios Severianos tiempo adicional para reforzar sus actuales posesiones.

La Orden

Recientemente un pequeño grupo de individuos que se hacen llamar "La Orden" hicieron un acercamiento discreto al Duque, ofreciendo apoyo a sus esfuerzos separatistas. Fueron capaces de establecer contacto directo con él en un momento en que se encontraba completamente aislado tras la exhaustiva seguridad de uno de los puestos militares de avanzada de los Dominios Severianos. Debido a que ninguno de sus consejeros estuvo presente en la reunión, el Duque es el único que puede contar, y con gran detalle, lo ocurrido, presentando un tratado formal entregado por sus nuevos contactos. El acuerdo es increíblemente generoso, prometiendo mano de obra, suministros y acceso a grupos de tropas que podrían ser de utilidad durante años. A cambio, los Dominios Severianos tan solo tendrían que cumplir con una serie de extrañas peticiones, aparentemente sin sentido, como serían el poner a varios individuos bajo su custodia, así como la retirada de tres de los miembros de la corte del Duque.

El Duque presentó el tratado a sus consejeros tras firmarlo, pero no se han producido más contactos con la Orden. Insiste en que la reunión se llevó a cabo, y la recargada y elegante filigrana del documento físico en el que está contenido el tratado representa una convincente prueba del acuerdo. Sin embargo, desde entonces nadie ha llegado a presenciar ninguna clase de acción por parte de la Orden.

Algunos de los consejeros del Duque piensan que este se ha vuelto loco, falsificando por completo el acuerdo como una forma desesperada de ganar más tiempo. Otros temen, por contra, que un psíquico o hechicero pudiera estar involucrado en el acuerdo. Estos últimos creen que el Duque podría haber condenado a la totalidad de los Dominios Severianos a una oscuridad eterna. Sólo el Duque sabe con seguridad lo que representó aquella reunión secreta, pero cada vez es más insistente al afirmar que ha asegurado la salvación de sus dominios.


Redistribución de recursos

Además de intentar identificar y obtener recursos exteriores, los Dominios Severianos también han empezado a buscar formas adicionales de emplear los mundos que ya controlan. En muchos casos, no hay mucho margen de actuación. Intentar construir la infraestructura de un Mundo Agrícola en un mundo yermo requiere mucho más tiempo y esfuerzo del que el Duque Severus puede permitirse actualmente. De igual modo, el número de reclutas potenciales está en última instancia limitado por las propias poblaciones de los planetas controlados. Por suerte para los traidores, muchos bienes pueden ser tasados y vendidos para obtener recursos que puedan ayudar a mantener el esfuerzo bélico en el Frente de la Frontera Exterior.

Materias primas

Uno de los principales recursos necesarios en los Dominios Severianos es la comida. Los habitantes de los planetas que los componen deben crecer y medrar si han de apoyar la secesión. Las diversas poblaciones ya han sacrificado millones de vidas, pero seguramente se hará necesario sacrificar una cantidad incontable antes de que finalice el conflicto. Incluso si se tienen en cuenta las pérdidas de los planetas traidores, estos apenas disponen de la suficiente capacidad de cultivo como para alimentar a su actual población. Para mantener un cierto nivel de crecimiento de población que pueda compensar las pérdidas de la guerra, el Duque ha puesto en marcha cambios significativos en la producción agraria y de alimentos.

Esto está limitado por los climas y ecosistemas de los planetas controlados por los Dominios. Muchos planetas dependen de la importación de comida. Otros son capaces de hacer crecer plantas o cuidar ganado, pero solo en parte de su superficie. El Duque ha comenzado a traer expertos en agricultura procedentes de varios de sus Mundos Agrícolas a lugares en donde el clima puede presentar el potencial para la agricultura. Ha obligado a esos mismos expertos a analizar e investigar diferentes técnicas de crecimiento acelerado, de forma que la producción y eficiencia global de los diversos procesos se vea incrementada. Adoptando tales cambios a la enorme escala requerida es un proceso muy lento, pero hasta la fecha parece ser el cambio más prometedor y aplicable que el Duque ha llevado a cabo durante su gobierno.

Otros esfuerzos para conseguir materias primas se han encontrado con niveles más moderados de éxito. Los consejeros del Duque han iniciado varios esfuerzos mineros y de deforestación. En dos casos, los intentos de emplear materiales adquiridos en fuentes alternativas, en realidad, enlentecieron los procesos de fabricación, debido a que los productos sustitutos eran prácticamente incompatibles con las técnicas en funcionamiento en los manufactorum.

Productos manufacturados

Los Dominios Severianos disponen de una capacidad limitada para la manufactura. Es totalmente dependiente de la cooperación de los representantes del Culto Máquina. En su mayor parte, el Adeptus Mechanicus ha retirado su apoyo a los Separatistas. En algunos casos, los manufactorum han sido apagados por completo y cerrados cuando los elementos clave de los mismos desaparecieron o resultaron destruidos. En muchos otros casos, trabajadores sin cualificación mantuvieron funcionando los enormes manufactorum sin la supervisión de los Tecnosacerdotes, lo que causó la pérdida de las vidas de muchos trabajadores debido a las averías producidas por las negligencias y el mal uso de las instalaciones y equipos.

Para superar estos obstáculos, el Duque y sus consejeros se han esforzado en identificar individuos que hayan acabado con su relación con el Adeptus Mechanicus, como tecnoherejes. En muchos casos, esto ha empujado a los Separatistas a confiar en locos más preocupados en sus propios experimentos que en la revolución Severiana. A medida que los traidores han seguido agotando sus reservas iniciales de productos manufacturados, han debido utilizar más y más equipos ensamblados sin supervisión experta. A menos que algo cambie pronto, los Separatistas deberán encontrar fuentes alternativas para obtener suministros, o se volverán incapaces de equipar a sus fuerzas militares.

Exploración

El último plan desesperado del Duque para conseguir recursos consiste en un interés renovado en la exploración. Las posibilidades de éxito son bastante pequeñas, pero sus consejeros esperan que el Dios-Emperador les conceda cierto periodo de gracia. Si los Separatistas pueden encontrar otro planeta con recursos significativos, sería capaz de apoyar de forma sustancial sus batallas en contra del Imperio. La mejor opción sería descubrir un mundo colonial perdido situado más allá de la Periferia, en donde se dice que existen incontables reservas de arqueotecnología, como los que ya se encontraron en el Frente de la Frontera Exterior. Por supuesto, encontrar esos legendarios tesoros no resulta ser una tarea fácil, y el Duque Severus dispone de pocos aliados capaces de llevar a cabo estas tareas.

Defendiendo las fronteras

"Capitán, este Manufactorum no puede caer. Es más importante que usted, que sus tropas o que la población de este planeta. Utilice todo recurso disponible para evitar que caiga en manos del enemigo."
Supragobernador Planetario Worthington Derrymore


Los Dominios Severianos son un territorio relativamente pequeño que se encuentra bajo el ataque de dos enormes fuerzas, representadas por el Imperio y el ¡Waaagh! Grimtoof. Otros grupos menores, como las partidas de guerra del Caos y los supuestos aliados de los Dominios, los Hijos de las Espinas, también tienen sus recursos en el punto de mira. Los Separatistas estaban escasamente preparados para la guerra cuando se separaron del Imperio, y no ha sido posible evitar el agotamiento de sus recursos. El Duque Severus XIII es un individuo hábil y hambriento de poder, pero prefiere actuar a través de subterfugios y engaños en lugar de optar por la confrontación directa. Esta combinación de desesperación y mentiras está representada en la estrategia de batalla de los Dominios Severianos de la misma forma que es aparente en su enfoque político.

Desde cierta perspectiva, este un enfoque perfectamente razonable y responsable. Si los Dominios Severianos han de sobrevivir, no podrán permitirse sufrir pérdidas significativas. El problema consiste en que ejercer un esfuerzo tan conservador provee a los Dominios Severianos con solo pequeños beneficios de sus victorias. Según este enfoque, lo mejor que pueden esperar es minimizar sus pérdidas rente al inexorable avance de las fuerzas leales al Imperio y el ¡Waaagh! Orko.

A menos que los Separatistas consigan hacer un uso eficaz del tiempo que se les ha concedido, están destinados a fracasar en sus esfuerzos. Hasta el momento, muchos de los consejeros militares del Duque Severus han hecho hincapié repetidamente en dicho asunto. Y hasta ahora la única respuesta del Duque es asegurar que se están llevando a cabo avances adicionales, y que el tiempo invertido está siendo bien gastado. Sin embargo, las fuentes imperiales no han sido capaces de confirmar que dichos procesos vayan a dar fruto dentro de un marco de tiempo realista. La guerra sigue siendo un esfuerzo en marcha en muchos frentes, pero a menos que se produzca alguna clase de cambio significativo en los próximos meses y años, el resultado parece claro e inevitable.


Esfuerzo defensivo

Cada uno de los mundos pertenecientes a los Dominios Severianos es un bien valioso. Todos ellos producen ciertos recursos que son vitales para apoyar el esfuerzo bélico. Algunos contribuyen con materias primas, que pueden ser convertidas en armas vitales en otros mundos. Unos pocos proveen de ciudadanos que se unen a los ejércitos Separatistas. En un conflicto de esta índole, cada contribución es esencial. Si los Separatistas han de triunfar, cada recurso sacrificado ante el altar de la guerra debe exigir un precio tremendo para el enemigo.

El Duque ha predicado esta filosofía una y otra vez a todos aquellos que dirigen sus ejércitos. En al menos cuatro ocasiones ha retirado del mando a un oficial del estado mayor por considerar que las acciones que había llevado a cabo en un teatro de guerra concreto eran inaceptablemente arriesgadas. En todos los casos, esto se llevó a cabo a pesar de que dichas acciones representaron importantes y significativos éxitos para la causa Separatista. En este punto, está muy claro que la filosofía militar del Duque es inflexible, y también está claro que nunca aceptará el consejo de aquellos con un mayor entrenamiento y conocimiento táctico, algo que ha limitado significativamente la flexibilidad táctica de aquellos que se encuentran bajo su mando.

En respuesta a estas medidas represivas, muchos oficiales de los Dominios Severianos se han vuelto extremadamente conservadores en sus decisiones tácticas. Con muy pocas excepciones, los Separatistas han dedicado una sustancial parte de sus fuerzas a la construcción de bunkers y otras instalaciones defensivas. Ahora, dichos comandantes ven a las fortificaciones como el núcleo de cualquiera de sus estrategias. Los ataques contra las fuerzas imperiales se han vuelto bastante más escasos y raros de lo que lo fueron en las primeras fases del conflicto.

En muchos planetas, los oficiales al mando han llevado esto hasta el extremo. Las incursiones y las misiones de reconocimiento se han eliminado de forma taxativa, y los Separatistas han dado de lado a cualquier esfuerzo que represente el uso de superioridad aérea. Las unidades militares normalmente asignadas a vehículos han desmantelado sus máquinas de guerra para que sus componentes fueran transformados en piezas para estructuras defensivas inmóviles. Estas decisiones han hecho claramente más vulnerables a los defensores frente a un asalto cuidadosamente planificado y realizado. Al mismo tiempo, los Separatistas han sufrido muchas menos bajas al poner en marcha dichas órdenes. Parece improbable que los Dominios Severianos esperen ganar la guerra con esta estrategia, pero está también claro que no habrá muchas posibilidades de que pierdan la guerra a corto plazo, en tanto en cuento puedan seguir manteniendo intactas y en funcionamiento sus cadenas de suministros.


Minimización de pérdidas

Junto a la idea de mantener un esfuerzo defensivo, el Duque también ha ordenado que sus fuerzas eviten bajas innecesarias, a cualquier coste. Esta directiva no se aplica sólo a sus soldados, sino también a su equipo, y a las instalaciones que defienden. De nuevo, esto es acorde con el núcleo de la filosofía de los Dominios Severianos, ya que sus recursos son finitos, particularmente en comparación con los de sus mayores enemigos. Aún más, deben asegurarse de no desperdiciar el tiempo. Las manos ociosas deben ser puestas a una labor adecuada cuando y cada vez que sea posible. Si quieren tener la más mínima esperanza de perseverar, todo el mundo debe realizar un esfuerzo constante y concertado.

Esto representa un cambio significativo en la filosofía táctica empleada inicialmente para entrenar a sus oficiales, que aprendieron bajo las órdenes del Tactica Imperialis. Muchos comandantes de la Guardia Imperial dependen exclusivamente del uso de vastas oleadas de soldados para aplastar un objetivo. Los Comisarios son famosos por su capacidad y voluntad para ejecutar a aquellos soldados que duden en combate. Las fuerzas Separatistas rechazan ambas aproximaciones al problema. En lugar de ello, buscan rehabilitar de forma activa a aquellos soldados que hayan mostrado algún signo de cobardía o traición. Las tácticas de olas de soldados han sido sustituidas, cuando ello ha sido posible, por bombardeos de artillería.

Es este mismo espíritu, los soldados de los Dominios Severianos, así como sus ciudadanos, nunca se mantienen ociosos. Sus días son planificados rigurosamente, y pocas veces existe alguna cantidad apreciable de tiempo libre. Entre los diversos despliegues, las fuerzas Separatistas suelen ser asignados a llevar a cabo tareas en los Manufactorum, en Mundos Agrícolas e incluso en minas. En muchos casos, los productos abandonan los Manufactorum solo preparados a medias para el combate, de manera que las máquinas y mano de obra puedan ser dedicadas a otras tareas. Los soldados han de emplear tiempo extra para desempaquetar y finalmente limpiar y preparar sus armas y municiones antes de poder emplearlos de forma efectiva. Por lo general, esto se lleva a cabo en el tiempo que normalmente sería asignado a llevar a cabo entrenamientos o calistenia. En muchas ocasiones el tener que levantar y trasladar las masivas cajas constituye un saludable y adecuado régimen de ejercicio físico.

Las tropas también han sido entrenadas para rapiñar material del campo de batalla siempre que sea posible. Las sobras de la comida son guardadas y reutilizadas. Los artículos dañados son reparados en lugar de ser reemplazados. En muchos casos, esto ha hecho que los Separatistas llevaran uniformes raídos y emplearan equipo muy gastado por el uso. Generalmente estos problemas sólo son asuntos superficiales que solo juegan un papel de importancia durante una inspección formal. Sin embargo, muy pocos soldados tienen el entrenamiento necesario para llevar a cabo reparaciones de campo eficientes. A medida que pasa el tiempo y el equipo sigue sobrepasando su esperanza de vida planificada, los traidores han de lidiar con un equipo cada vez menos fiable.

Por supuesto, estas normas están en directa contraposición con la alianza del Duque con los Hijos de las Espinas. Los Dominios Severianos han sacrificado voluntariamente una considerable porción de sus posesiones, incluyendo a sus ciudadanos, a los crueles deseos de los xenos. El Duque no siente ningún remordimiento por dicho acuerdo, pero no quiere discutir del tema con la mayoría de sus asesores, manteniendo la alianza en secreto respecto del grueso de la población Severiana. Si se extendiera el conocimiento de la existencia del acuerdo y sus consecuencias, esto podría acabar con la autoridad que mantiene sobre sus ciudadanos, así como con muchos de sus oficiales militares.


Redirección de los atacantes

La llegada del ¡Waaagh! Grimtoof precedió a la presencia de la Guardia Imperial en el Frente de la Frontera Exterior. Antes de su llegada, el Duque Severus no estaba completamente preparado para iniciar su secesión del Imperio. De no haber sido por la invasión Orka, los planetas situados más allá del Subsector de la Periferia se habrían mantenido seguramente bajo la autoridad imperial durante otro siglo, o quizá más. La Guardia Imperial llegó para detener la incursión Orka, pero tuvo que lidiar al mismo tiempo con la secesión de los Dominios Severianos.

Los Orkos, incluidos los que ocupan los puestos más altos, no parecen hacer distinciones entre sus enemigos. Generalmente se contentan con asaltar de la manera más brutal posible a todo aquel que se cruce en su camino. Los soldados de la Guardia Imperial tampoco son muy selectivos, lanzando ataques contra aquel que señale su oficial al mando. Por ello, los planetas de los Dominios Severianos viven o mueren principalmente en base a las decisiones del Alto Mando imperial del Frente de la Frontera Exterior. En cualquier ocasión en que los Orkos y la Guardia Imperial se enfrentan entre sí, los Separatistas pueden respirar aliviados al ver a sus enemigos más letales combatir entre sí.

Instigar tales batallas se ha convertido en un objetivo clave para los oficiales Separatistas. Hasta el momento, se han confirmado pocos éxitos relacionados con esta estrategia. A pesar de ello, el Duque ha ordenado a sus oficiales que sigan este camino siempre que sea posible. Incluso ha llegado a plantear qué enfoques serían más eficaces para alejar al ¡Waaagh! de las posesiones de los Dominios Severianos, lanzándolos hacia los planetas del Sector Calixis. Si los traidores consiguen redirigir de alguna manera a los Orkos, esto podría darle a los Dominios Severianos un tremendo grado de flexibilidad al permitirles reasignar a sus fuerzas existentes, dando asimismo un respiro adicional a sus unidades del frente de combate.

Un problema existente es el hecho de que los Separatistas no tienen ninguna manera efectiva de comunicarse con los Orkos. En esencia, cada vez que los xenos inician una conversación esta acaba en otra pelea. Esto es parcialmente debido a las limitaciones de sus comunicaciones, pero también al hecho de que los planetas de los Dominios Severianos están preocupantemente cerca de la ruta de migración del ¡Waaagh!.

De igual manera, la doctrina teocrática del Imperio les impide ignorar la presencia de traidores en sus cercanías. Y no existe piedad para los traidores. El Imperio ha purificado de forma concienzuda los planetas que han recuperado de todos aquellos que pudieran mantener alguna clase de lealtad con la causa Separatista. Intentar conseguir que los ataques imperiales se centren en los xenos en lugar de en los traidores no es una tarea fácil o trivial.

A pesar de los frecuentes fallos cometidos al utilizar este enfoque, los traidores han persistido en sus esfuerzos de utilizarlo. Han filtrado mapas y transmisiones falsas a los Orkos. Incluso han llegado a emplear algunas naves estelares como cebo, para dejar rastros que unan los planetas infestados por los Orkos con los del Imperio. De igual modo, los Dominios Severianos han empleado incontables balizas de socorro de Vox falsas, y han enviado muchas llamadas de socorro al Imperio, con la intención de atraer naves a los sistemas controlados por la amenaza verde. Incluso un enfrentamiento menor entre ambos grupos puede costarle a ambos bandos decenas de miles de vidas, por lo que cualquier éxito en esta dirección vale los vastos esfuerzos llevado a cabo por los agentes de los Dominios Severianos.


Operaciones encubiertas

Mundo de Ohm Colmena Valquiria Dominios Severianos Frente de la Frontera Exterior

Las torres del Mundo de Ohms se alzan entre la tóxica y espesa atmósfera

Los Dominios Severianos hacen todo cuanto está en su mano para minar la efectividad de sus enemigos. Desde la perspectiva de los Separatistas, los vastos ejércitos a los que se enfrentan parecen entidades imparables. A medida que van desencadenando sus recursos, los invasores son capaces de emplear su impulso para aplastar mundos antes incluso de que pueda conseguirse establecer una defensa efectiva. Para poder evitarlo, los traidores han empezado a emplear una serie de distintas técnicas que podrían mermar la eficiencia y efectividad de sus enemigos.

Una táctica que los agentes Separatistas suelen emplear implica infiltrarse entre la población de trabajadores adscrita a cualquier unidad imperial. En muchos casos los simples actos de sabotaje pueden causar desastres de proporciones épicas para el Imperio. Simplemente cambiando las etiquetas de las cajas de munición pueden provocarse situaciones incapacitantes para las fuerzas imperiales. Acciones más arriesgadas, como provocar incendios o utilizar explosivos, suelen llevarse a cabo de forma selectiva. Ya que los resultados de dichas acciones suelen resultar ser bastante más aparentes y apreciables, también suelen repercutir en una tasa de supervivencia menor para los agentes implicados.

En algunos casos, se han llevado a cabo intentos de asesinato contra los oficiales de alto rango o cierta importancia, tanto imperiales y xenos. Dichas acciones se han encontrado con un éxito limitado, ya que los Separatistas carecen en última instancia de los medios necesarios para entrenar de forma eficiente a sus agentes. De igual forma, los oficiales de mayor graduación de las fuerzas invasoras imperial y Orka suelen estar preparados para dichos ataques.

Parte de la iniciativa de operaciones encubiertas está realmente concentrada en los agentes imperiales presentes en los planetas de los Dominios Severianos. Tras siglos de contacto con el Imperio, aunque dicho contacto haya sido lejano, la mayoría de los planetas Separatistas aún mantienen un cierto número de habitantes que siguen siendo leales a Terra y que, en cierto número de casos, han entregado datos de inteligencia a las fuerzas leales. Algunos de dichos agentes han recibido entrenamiento, pero muchos otros son sólo aficionados motivados a actuar por sus creencias y perseguidos por los más entusiastas Legados Ducales.


Guerra psicológica

El Duque Severus XIII superó la historia de ignominia e su familia a través de sus impresionantes talentos como político y negociador. Ciertamente, muchos de sus éxitos se produjeron por pura suerte, y por una preparación cuidados para evitar llamar la atención. Aún así hay que reconocerle que sus engaños persuadieron con éxito a los ciudadanos de numerosos mundos imperiales para que juraran lealtad a su causa. Esto debería ser considerado como una señal de que el Duque es un líder carismático y con talento. Debido a sus pasados éxitos en este campo, y a sus fracasos en otros muchos, el Duque cree que las mismas habilidades pueden emplearse como una herramienta útil en el contexto de la guerra. Sus planes a este respecto siguen encontrándose en una fase formativa y experimental, pero muchos de sus consejeros ya han admitido que sus planes parecen tener cierto mérito.

Durante las fases más tempranas, los Separatistas concentraron sus esfuerzos psicológicos sobre los soldados y oficiales de línea de la Guardia Imperial. Hasta el momento, todos sus esfuerzos han estado dirigidos a animar la deserción en las filas de las fuerzas imperiales. De ser posible, se intentó a menudo persuadir a los soldados de que entregaran su lealtad a la causa Separatista, aunque este cambio tan extremo y radical no logró cosechar demasiados éxitos. Para lograr esta difícil meta, los traidores empezaron por escoger un mensaje muy sencillo, utilizando tantos mecanismos de entrega cómo fue posible.

La clave del mensaje era convencer a los soldados imperiales de que los Separatistas eran quienes estaban actuando con la verdad en la mano. Intentaron dar fuerza al mensaje al recordar a los invasores que los planetas que componían los Dominios Severianos seguían manteniendo firmemente su fe en el Dios-Emperador, lo que se veía apoyado por la evidencia de sus prácticas tácticas. El hecho de que el Duque Severus limitara las acciones ofensivas ayudó a potenciar aún más el mensaje. Sus limitadas acciones directas contra las unidades imperiales dieron un fuerte apoyo al mensaje de que los Separatistas no querían luchar contra el Imperio.

Por supuesto, entregar este mensaje a los cuidadosamente entrenados soldados de la Guardia Imperial es algo extremadamente difícil. Los soldados más leales siempre actúan bajo órdenes de ignorar cualquier propaganda enemiga. Debido a ello, los medios más eficaces para distribuir dicha información requieren que los Separatistas dispongan de agentes en activo operando entre las fuerzas imperiales, pero el entrenamiento limitado reduce el número de posibles candidatos. Sin embargo, dados los tiempos de desesperación que le ha tocado vivir, el Duque es perfectamente capaz de enviar dicho mensaje de tantas formas como sea razonablemente posible. Debido a ello, ha instruido a unos cuantos de sus ciudadanos para que simulen traicionarle, de manera que puedan extender su mensaje de revolución por todo el Imperio.


Líneas de suministro

Debido a los actuales problemas que sufren sus recursos, el Duque ha presentado un escenario que considera aceptable para iniciar acciones ofensivas de mayor riesgo. Esto se refiere específicamente a cualquier acción que deba ser tomada para asegurar los suministros. Conseguir el éxito en estas tareas representa una eficaz victoria doble para los Separatistas, ya que no sólo dispondrán de recursos adicionales para continuar con su esfuerzo de guerra, sino que también conseguirán negarles dichos recursos a sus enemigos. En al menos dos casos en el Frente de la Frontera Exterior, los ataques imperiales se han visto frenados en seco, convirtiendo conflictos de corta duración en extensas campañas, cuando los Separatistas se hicieron con equipamiento destinado a las tropas leales al Imperio. Antes de que puedan llevarse a cabo ataques de esta índole, los Dominios Severianos requieren disponer de dos herramientas críticas en su arsenal. La primera es tener información precisa de inteligencia acerca de las líneas de suministro imperiales. La segunda es disponer de unidades y equipo entrenados a propósito para capturar y reasignar los suministros en cuestión.

Para bien o para mal, los Separatistas disponen de un suministro bastante limitado de ambos recursos. La información acerca de las líneas de suministro generalmente procede de los trabajadores nativos reclutados a la fuerza como mano de obra esclava. Estos trabajadores disponen de un acceso bastante limitado a la información, y aún menos medios para comunicarla. Sin embargo, su s datos suelen ser bastante precisos. Las fuentes alternativas para obtener dicha información suelen ser individuos que tienen acceso directo a los clubs y comedores de oficiales de la Guardia Imperial. En algunos casos, algunos piratas han conseguido identificar las rutas habituales de tránsito de los transportes imperiales. Resulta crítico tener en cuenta que ninguna de dichas fuentes es especialmente fiable. Las misiones que arriesguen a una fuerza de importancia para capturar unos suministros cuya presencia no ha sido confirmada suelen representar bastantes más riesgos de los que incluso los más desesperados Separatistas estarían dispuestos a correr.

Las fuerzas dedicadas a robar suministros deben ser capaces de moverse con rapidez, y disponer de una capacidad de carga significativa. En muchos casos, los recursos móviles de los Separatistas han sido desmontados para construir con sus componentes instalaciones defensivas. Una solución alternativa es robar los vehículos que transportan la carga, a la vez que roban los suministros buscados. Esta estrategia, por supuesto, es menos eficaz cuando se toma como objetivo un depósito de suministros que se encuentre poco defendido. En otros casos, los vehículos de transporte han resultado estar mucho mejor defendidos que los depósitos, lo que presenta una serie completamente nueva de desafíos.

Tras varios éxitos tempranos, el Imperio se ha dado cuenta de la tendencia de los Dominios Severianos a tomar como objetivo sus líneas de suministro, por lo que, recientemente, han empezado a filtrar información falsa a los Separatistas acerca de la seguridad y frecuencia de los diversos envíos. En los siguientes dos ataques producidos tras este cambio táctico, los traidores fueron derrotados sin que las fuerzas imperiales sufrieran bajas apreciables. Este cambio de estrategia es bastante reciente, por lo que no está claro cómo responderán los Dominios Severianos a este nuevo desarrollo de las tácticas imperiales.

Ataques similares llevados a cabo contra las líneas de suministro xenos han sido recompensados con un éxito bastante más limitado, debido principalmente a que los Separatistas han sido menos capaces de conseguir hacer un uso eficaz de cualquier equipo que hubieran podido recuperar. Este tipo de misiones siguen llevándose a cabo, y siguen siendo un componente clave de la estrategia Severiana, pero sólo se llevan a cabo en situaciones de bajo riesgo.

Mundos destacados

"Mas allá de las fronteras del Imperio, existen mundos en los que la Humanidad vive sin conocer la gracia del Emperador Inmortal. Es nuestra repsonsabilidad el hacer brillar Su luz sobre ellos"
Comerciante Independiente Bastille el Sexto


El Frente de la Frontera Exterior representa a planetas que se encuentran casi en el mismo borde de la Galaxia. Podría asumirse que debería haber muchas menos estrellas y, por lo tanto, aún menos planetas habitables que en las zonas más céntricas de la Galaxia. A medida que la Humanidad exploró la región, se descubrió que dicha noción estaba dolorosamente equivocada. A pesar de que las razones para ello siguen sin estar claras, las estrellas situadas en esta región, particularmente las que se encuentran bajo el control de los Dominios Severianos, tienen orbitando a su alrededor un número desproporcionadamente alto de planetas habitables y, aunque pocos de ellos son ideales para ser colonizados por el género humano, si es cierto que un porcentaje sorprendentemente alto de los mundos del Frente de la Frontera Exterior es capaz de soportar colonias autosostenibles.


Cuyavale

Artículo principal: Cuyavale


Este Mundo Salvaje está recubierto de templados bosques pluviales de enormes árboles. Una de sus principales especies es un tipo de reptil de gran tamaño, llamado Drakon, que está siendo empleado por las fuerzas Orkas del ¡Waaagh! Grimtoof, que intentan hacerse con el planeta, como bestia de monta.


Fourtheden

Artículo principal: Fourtheden

Es de los diezmos de este Mundo Agrícola de donde procede la vasta mayoría de la reserva estratégica de alimentos de los Separatistas. A pesar de representar un recurso tan vital, el Duque Severus XIII no ha dudado en sacrificarlo a manos de la Kábala de Eldars Oscuros de los Hijos de las Espinas para ayudar a asegurar su control sobre la región.


Karacallia

Artículo principal: Karacallia

El Sistema Karacallia, repleto de gigantes de gas, ha sufrido los embates de la guerra en muchas ocasiones por parte de los Orkos y la Guardia Imperial, quienes han tenido que enfrentarse a las tropas del Duqe Severus XIII en operaciones de asalto naval y de gravedad cero.


Kokytos

Articulo principal: Kokytos

Este Mundo Helado, antaño un mundo autosuficiente en casi todos los aspectos, ha quedado casi arrasado desde el descubrimiento de los yacimientos de Promethium existentes bajo su superficie, debido a los cuales el Imperio y los Dominios Severianos se enfrentan desde hace años en un estéril conflicto.


Kulth

Artículo principal: Kulth

El Mundo en Guerra de Kulth es el eje estratégico del Frente de la Frontera Exterior. La llegada del ¡Waaagh! Grimtoof, la secesión del Duque Severus XIII y la llegada de la Guardia Imperial han puesto a este planeta en el ojo del huracán del Frente de la Frontera Exterior.


Lukius

Artículo principal: Lukius

El Mundo en Guerra de Lukius representa la línea en la arena que el Duque Severus XIII ha prometido que los Orkos no atravesarán, habiendo implicado a gran parte de sus fuerzas contra el ¡Waaagh! Grimtoof.


Maesa

Artículo principal: Maesa

El Mundo Fronterizo de Maesa resultó devastado en la llamada "Purificación de Maesa", una operación naval de la Flota Imperial cuyo objetivo era eliminar la amenaza del ¡Waaagh! Grimtoof sobre el planeta.


Mundo de Ohms

Artículo principal: Mundo de Ohms

La atmósfera del mundo letal conocido como Mundo de Ohms, densa y tóxica, convierte al planeta en un riesgo para la vida humana fuera de las colmenas que salpican su superficie, pero debido a dicha composición, y mediante una cuidadosa filtración atmosférica, los habitantes pueden obtener muchos productos químicos y compuestos clave para la creación del adamantio.

Orbiana

Artículo principal: Orbiana

El Mundo Salvaje de Orbiana, situado en la extensión más alejada del núcleo galáctico de los Dominios Severianos, representa el último mundo colonizado por la Humanidad a lo largo del Conducto Disforme Calixis-Scarus. El planeta tiene en su órbita una masiva plataforma de defensiva de diseo imperial, pero los motivos para su ubicación en torno a Orbiana son desconocidos.


Stalynthia

Artículo principal: Stalynthia

El árido Mundo Minero conocido como Stalynthia, a pesar de verse azotado por vientos tan veloces y de tener su atmósfera tan saturada de partículas en suspensión que los viajes por aire resultan una tarea de alto riesgo, es el recurso más valioso de los Dominios Severianos, debido a la riqueza de sus yacimientos minerales.


Thrax

Artículo principal: Thrax

Thrax es un Mundo Fronterizo localizado en la ruta disforme entre Calixis y Scarus, que se ha convertido en una de las zonas más disputadas del Frente de la Frontera Exterior, ya que las tres fuerzas implicadas en dicho conflicto (Los Dominios Severianos, el Imperio y los Orkos) han usado y abusado del planeta en su  ansia por conquistarlo.

Amenaza de los psíquicos libres

Una de las amenazas más grandes para la existencia continuada de la Humanidad es el número siempre creciente de psíquicos que nace cada año, ya que muchos de ellos se muestran demasiado débiles como para resistir ante las atenciones de las criaturas de la Disformidad. Dentro del Imperio, aquellos individuos nacidos con poderes psíquicos, o con el potencial de emplearlos, suelen ser cosechados en purgas regulares de psíquicos, y aquellos que sobreviven son trasladados a Terra por la Liga de las Naves Negras. Aquellos mundos que se encuentran más allá de la luz del Emperador deben llevar a cabo sus propias purgas y cacerías de brujas, acabando con aquellos que manifiesten los temibles poderes del Wyrd. Como consecuencia de la secesión de Severus XIII respecto al Imperio, los sistemas por los que se detecta y trata a los individuos con capacidades psíquicas prácticamente se han colapsado, y las cifras de manifestaciones psíquicas y posesiones demoníacas de pleno derecho han aumentado en un orden completo de magnitud. Hasta la fecha, las fuerzas de los Dominios han logrado contener los peores estallidos, pero seguramente será solo cuestión de tiempo antes de que un aparezca un psíquico rebelde cuyos poderes sean demasiado grandes como para que las tropas de Severus puedan eliminarlo. Tales seres son capaces de convertir ejércitos enteros en poco más que marionetas de carne, o incinerar ciudades enteras con una mirada amenazadora. Hay en el Ordo Malleus quien considera un auténtico peligro el que Severus pueda intentar utilizar de alguna manera el poder de estos psíquicos rebeldes... si es que no lo ha hecho ya.

Fuentes

Extraído y traducido de Lexicanum Inglés y Wikihammer 40K UK.

  • Only War: Core Rulebook (Juego de Rol).
  • Only War: Enemies of the Imperium (Juego de Rol).
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