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(Campañas Militares)
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==Campañas Militares==
 
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Revisión de 21:51 13 nov 2013

Necron sin fondo

Gygabi'tha, cronista de las Dinastías, ha despertado tras eones de sueño para rescatar sus arcanos archivos. Pulsa sobre ella y te guiará por la laberíntica historia de los Necrones.

Tus visitas honran a la Triarca

Glifo Dinastico Dinastia Maynarkh Necrones Wikihammer

Glifo Dinástico de la Dinastía Maynarkh

La Dinastía Maynarkh es una Dinastía Necrona activa en el Segmentum Tempestus, responsable de la Guerra Órfica.

La Maldición de los Necrones

La raza Necrona posee poder en una escala sin igual entre las especies más jóvenes que hoy en día pelean por el cadáver de la Galaxia. Al haber aceptado someterse al infernal proceso de la Biotransferencia, esto es, obtener la inmortalidad dentro de la fría carcasa metálica de un androide, aún retienen un horrendo eco de vida, aunque este se encuentre más allá de las simples fragilidades de la carne.

Su sueño milenario les ha llevado a un lento declive y, en algunos casos, a la contaminación y la catástrofe. Incluso aquellos que han logrado sobrevivir prácticamente indemnes tras dormir durante sesenta millones de años, como la poderosa Dinastía Sautekh, la cual ha adoptado de nuevo los usos y costumbres de la ancestral civilización y forma de guerra de los Necrones, tienen en sus máximas jerarquías a individuos cuyas mentes se han visto dañadas o se han corrompido por el peso de las eras.

Algunos sufren de delirios acerca de lo que fueron en el pasado, sufren de amnesia o se ven atacados por repentinos ataques de paranoia o locura. Otros sienten el ansia por la carne que les fue arrebatada y por los placeres que les han sido negados. También están aquellos que han despertado con sus cuerpos o sus mentes dañados y que, furiosos y desesperados por su destino, han sucumbido al nihilismo y han abandonado su forma humanoide, como ocurre con los Destructores y los Líderes Destructores.

Finalmente, están aquellos que son los más aborrecidos y odiosos de toda la especie Necrona, los Desolladores. Estas terroríficas criaturas representan la locura suprema puesta de manifiesto, provocada por una extraña y terrible maldición que les fuerza a alimentarse, inútilmente, de la carne de los caídos. Sus mentes se encuentran completamente atrapadas por una insana sed de sangre que corrompe hasta sus protocolos de autorreparación, que reconstruyen sus cuerpos en formas más adecuadas para sus tendencias asesinas. La más singular de las presas de esta terrible maldición fue, precisamente, una Dinastía Necrona completa: la Maynarkh.

La Guerra en el Cielo

Antes de la Guerra en el Cielo, la Dinastía Maynarkh tenía una siniestra reputación entre las demás Dinastías Necrontyr. A pesar de que su honor y su coraje no se ponían en duda, su salvajismo y su malicia les convertían en seres incivilizados y repugnantes a ojos de las demás Cortes Reales. Sin embargo, la malicia y falta de misericordia que tanto repelía a las demás Dinastías era de gran utilidad para el Rey Silente, quien deliberadamente no purgó su oscuridad, condicionándolos a través de los tiránicos protocolos de mando implantados en el proceso de Biotransferencia para que su malignidad y crueldad se incrementara durante su transformación en los mecánicos Necrones, utilizándolos con brutal eficiencia en la revuelta contra los C'tan.

Ni siquiera los grandes Líderes Supremos de los Mundos Corona Necrones recuerdan en detalle las batallas desatadas contra los Dioses Estelares, ya que la causalidad misma resultó afectada por las fuerzas desatadas para acabar con los C'tan, y el Rey Silente se ocupó de borrar el conocimiento de las temibles armas empleadas por sus guerreros para evitar que pudieran usarse con posterioridad, quizá contra él mismo. Sin embargo, existe la leyenda de que fueron los guerreros Maynarkh quienes, por orden del Rey Silente, no solo destrozaron, sino que aniquilaron por completo al C'tan Llandu'gor, el Desollador, pero antes de que muriera les infectó con su propia ansia oscura de devorar a todas las demás formas de vida.

Este acontecimiento puede contener un fragmento de verdad o ser una pura invención susurrada por los rivales y enemigos de la Dinastía Maynarkh para difamarlos. Sin tener en cuenta dicha tesitura, lo cierto es que dicha historia podría extrapolarse de ciertos hechos observados y comprobados, que sugieren que algunos de los primeros casos de la Maldición del Desollador se dieron en las siniestras cortes y legiones de la Dinastía Maynarkh a medida que la enfermedad se transmitía con lentitud a través de sus filas, pudriendo la Dinastía hasta su núcleo, oscuro como la noche. El "Hedor de Sangre" que les rodeaba hizo que no hallaran la paz tras la revuelta que provocó la derrota de los C'tan, haciendo que se exiliaran a las yermas y turbulentas fronteras del suroeste galáctico, en el mismo filo del abismo intergaláctico desde donde, a través de la fría oscuridad, peinaron la Galaxia buscando y destruyendo cualquier resto de los Ancestrales o sus sirvientes que se puso a su alcance durante las últimas eras de la Guerra en el Cielo.

Los Heraldos de la Destrucción

Jerarquia Real Dinastia Maynarkh Necrones Wikihammer

Jerarquía Real de la Dinastía Maynarkh

A pesar del cáncer que infectaba sus mentes mecánicas y que acechaba para reducirlas a un horror viviente, los Maynarkh siguieron siendo numerosos y poderosos, ya que en lo referente a poderío militar no se encontraban demasiado por detrás de algunas de las Dinastías más importantes, aunque la desconfianza e infamia que arrastraban a ojos de los demás les frenó a la hora de prosperar y alcanzar la grandeza. Tan grande era su oscura fama que muchos de sus rivales de antaño decidieron unir sus fuerzas, dando temporalmente de lado a sus conflictos y agravios, para asegurarse de que no alcanzaran la supremacía en los interminables juegos de poder, vendettas e intrigas que caracterizaban a la civilización Necrona desde antes incluso de que abandonaran la senda de la mortalidad. Eso, a su vez, empujó a la Dinastía Maynarkh a conseguir lo que quisieran mediante puros, simples e incansables actos de agresión en lugar de utilizar los medios más sutiles, que ahora les habían sido vedados. Incluso las Dinastías auspiciadas de las que se apoderaron los Maynarkh decidieron unirse a ellos bajo amenaza de exterminio. Aunque los Némesor de las demás Dinastías podrían haber condenado a las legiones y nobles de la Dinastía Maynarkh por su falta de sutilidad y elegancia estratégica, nadie podía negar la efectividad de sus ejércitos.

Sin embargo, las cosas empeoraron a medida que pasaba el tiempo y cada vez más miembros del estado mayor de la Dinastía caían bajo la Maldición del Desollador, convirtiéndose en bestias sin mente hechas de metal salpicado de sangre. Aquellos miembros de la Corte Real de Maynarkh que no sucumbieron comenzaron a recorrer un tortuoso camino hacia la locura homicida, hasta que solo quedaron los antiguos códigos bélicos y el famoso honor de los Necrones. Perdidos como espectros dentro de las matrices de sus sistemas androides, las costumbres bélicas rituales que antaño siguieron con fanatismo se convirtieron en impulsos con los que lidiar antes de provocar una nueva carnicería genocida. Entretanto, los Líderes Supremos Maynarkh exigían a sus sirvientes Criptecnólogos una cantidad siempre mayor de extrañas variedades de máquinas de guerra con las que guerrear y mantener su fuerza contra sus muchos enemigos.

Antes del Gran Letargo, impuesto sobre la desalmada especie por el Rey Silente, otras Dinastías Necronas, como los Atun y los Sautekh, aconsejaron a este último que destruyera a los Maynarkh, de forma que su infección y su vergüenza quedaran borradas de una vez por todas. Sin embargo, el Rey Silente mantuvo que aún tenía uso para ellos, y que se les permitiría seguir viviendo, después de lo cual se aseguró de que su Mundo Corona quedara oculto no sólo de los intrusos, sino también de las demás Dinastías Necronas.

El Gran Letargo

Podría haberse pensado, como lo pensó la propia Dinastía Maynarkh, que el Gran Letargo representaría el largo y lento canto del cisne de su Dinastía y que, en el silencio de sus tumbas de estasis, las incontables eras permitirían a la maldición cumplir con su objetivo, con lo que cuando volvieran a despertar la Dinastía Maynarkh sería sólo una marejada de autómatas descerebrados sin otra causa o razón que intentar saciar un ansia que jamás podría ser satisfecha. Esto, de hecho, tuvo lugar de forma inesperada debido a las oscuras razones del destino en el Reino de Hueso de Drazak o, en el caso de la perdida Dinastía Oroskh, por las insidiosas acciones de los Eldars.

Los planetas controlados por la Dinastía Maynarkh durmieron ocultos para todos, excepto para los Pretorianos de la Triarca enviados por él cuyas órdenes, dadas por el Rey Silente, incluían vigilarlos a ellos y a la malicia insomne que había dado origen a las múltiples capas de engaños y defensas asesinas que les rodeaban. Al estar situados en el borde galáctico, en un área generalmente afectada por violentos fenómenos cósmicos, se tuvo una especial atención para dotar, a pesar del gran coste, a los Mundos Necrópolis de Maynarkh con conjuntos de manipuladores solares y generadores de flujo hiperespacial que les protegieron de toda calamidad. Esta previsión evitó que sufrieran daño alguno mientras que otros Mundos Necrópolis caían presa de las ciegas fuerzas destructivas de la evolución estelar, mientras que el estéril y turbulento vacío que les rodeaba ofrecía pocos alicientes a los deseos expansionistas de muchas de las especies jóvenes que se alzaron y cayeron e medida que avanzaban las eras. Hubo pocas intrusiones, pero cuando se detectaron la paranoia de los miembros de la Dinastía Maynarkh no les dejó correr riesgos, haciendo que inteligencias defensivas respondieran con total violencia contra todo aquel que amenazara el descanso de sus señores. No contentos con eliminar a cualquier posible intruso, se enviaron falanges enteras de máquinas de guerra Necronas y instrumentos asesinos Canópticos para localizar y destruir cualquier centro de población o nave estelar que se encontrara en las cercanías, evitando que cualquier testigo de su presencia lograra escapar. Un plan así podría haber fracasado, atrayendo sobre los durmientes Mundos Necrópolis una furia mayor de lo que hubieran sido capaces de controlar, pero debido a la miopía y la insularidad de la mayor amenaza que se presentó, el Imperio de la Humanidad, quien desconocía la presencia de las fronteras de la Dinastía Maynarkh, la oportunidad final para librarse de la Dinastía maldita pasó, y llegó el tiempo del despertar.

El despertar de la Dinastía

En las profundidades de los programas regentes de los Mundos Necrópolis de la Dinastía Maynarkh se encontraban una serie de parámetros y configuraciones de movimientos estelares que iniciarían el despertar de los Necrones que se encontraban en sus tumbas de estasis. Esta señal celestial, lo bastante clara como para que los ojos sin vida de los artefactos Canópticos la percibieran y lo bastante singular como para que las inteligencias de dichos artefactos supieran que había llegado el momento de despertar a sus oscuros señores, era la muerte de las estrellas binarias del Sistema Caracol.

Aunque allí no había Necrones, los Mundos Muertos del Sistema Caracol albergaban las tumbas y ruinas de entidades aún más terribles y antiguas que estos últimos, entre las que se encontraban las Puertas Dolmen empleadas por los C'tan durante la Guerra en el Cielo. Ya fuera por la intervención de la oculta mano del Rey Silente, por designio de otras entidades de pesadilla, o por simple mala suerte, en el 990.M41 según el registro temporal del Imperio las estrellas binarias de Caracol desencadenaron una supernova. Su muerte destruyó los antiguos mundos embrujados y cualquier secreto que hubieran podido albergar en una detonación de aniquiladora energía que, a causa de las Puertas Dolmen, se vio amplificada y transmitida como una onda de choque de ciega energía a través de la Disformidad. La pauta estelar había cambiado para siempre, y la maldita Dinastía Maynarkh despertó al fin.

Los mundos principales de la Dinastía Maynarkh emergieron del Gran Letargo con un ansia voraz. Aunque miles se alzaron de su sueño milenario gritando enloquecidos en busca de sangre y carne, otros muchos sucumbieron rápidamente tras la gran revivificación de las criptas de estasis, formando manadas de Desolladores que acecharon desde las sombras en una búsqueda infructuosa de masacres. Sin embargo, cientos de miles de súbditos de la Dinastía Maynarkh, desde simples Guerreros a Necroguardias, se salvaron de aquel inmediato destino y se alzaron de sus tumbas blindadas en ordenadas filas, listos para el combate. Quizá a través de su inherente sed de sangre, algunos de los miembros de la Dinastía mostraron alguna clase de extraña hermandad con la terrible enfermedad, lo que los hizo prácticamente inmunes, o bien se vieron condenados a un mayor periodo de sufrimiento. La Maldición del Desollador no había acabado por completo con ellos, sino que había quedado enterrada en las profundidades de la consciencia cibernética de sus nobles y Criptecnólogos, ocultando su malignidad en retorcidos reflejos de sí misma, sin que sus víctimas mostraran cambios más allá del ansia antinatural por la destrucción y el derramamiento de sangre, y corrompiendo lo que quedaba de las personalidades y metas de los antaño orgullosos guerreros de la Dinastía Maynarkh.

Algunos se vieron atrapados por la maldición en cuestión de horas, mientras que en otros casos el proceso llevó horas, en otros años, e incluso hubo casos en los que la maldición tardaría siglos o milenios en aparecer. No obstante, todos ellos llevaban en su interior la Marca del Desollador. Sin embargo, en la mente de cada Líder Necrón y Criptecnólogo apareció la dolorosa y fría aceptación del hecho de que el distante sueño de volver a tener una vida plena en forma orgánica les había sido negado por la maldición de la sangre y el horror que ahora todos ellos portaban, por lo que estaban completamente condenados y que, con el tiempo, acabarían involucionando hasta no ser más que Desolladores.

Algunos intentaron negar esta certeza mediante engaños y locura, mientras que otros se abandonaron a masacres inacabables, abrazando el nihilismo y el odio hacia toda otra forma de vida. Sin embargo, lo que salvó a la Dinastía Maynarkh de caer en aquella espiral autodestructiva y restauró el orden fue la inviolable voluntad de sus líderes cuando las más profundas y protegidas tumbas se abrieron por fin, y nombres cuya simple mención había hecho temblar de terror a mundos enteros fueron dichos en voz alta por primera vez en sesenta millones de años, entre ellos el de la Phaerakh Xun'bakyr, la Madre del Olvido.

Unidos en un propósito: Xenocidio

Lider Supremo Necron Dinastia Maynarkh Necrones Wikihammer

Un Líder Supremo de la Dinastía Maynarkh.

Empleando su brutal fuerza de voluntad devolvieron el orden a los Mundos Necrópolisrecién despertados, y aceptaron el consejo de los corroídos y agotados Pretorianos, que habían mantenido su guardia a través de las eras, y de sus Cronomantes, quienes emplearon sus extraños dispositivos para atravesar los velos del espacio y la distancia. Hicieron recuento de sus dominios, encerrados en oscuras y letalmente gélidas cámaras sin aire, y conocieron a las advenedizas alimañas que habían infestado las estrellas en las eras que habían pasado hasta su despertar. Los durmientes Mundos Necrópolis de las demás Dinastías podían ser obligados a doblegarse o podían ser considerados como enemigos, pudiendo lidiar con ellos como fuera necesario. Los protocolos de mando del Rey Silente habían desaparecido, y nada podría detener esta vez a la Dinastía Maynarkh en su camino para lograr la supremacía.

El camino a seguir estaba claro: el xenocidio, la total y sistemática aniquilación de toda forma de vida que les plantara cara, pero primero deberían mostrar la paciencia de una araña tejiendo su red. Se deberían sondear y poner a prueba las fronteras, reunir de nuevo a las legiones, probar las máquinas de guerra, identificar y aislar a los enemigos, y establecer planes de acción. Todo ello debería realizarse antes de que los mundos de la frontera, usurpados por esas alimañas conocidas como la "Humanidad", despertaran bajo los pies de los intrusos que arrogantemente pensaban que dichos mundos eran de su propiedad. Sólo entonces podrían desencadenarse a las legiones de cientos de miles de Guerreros, los millones de constructos Canópticos y el incontable número de naves que tenían a su disposición. No iniciarían una guerra con un enemigo honorable, sino que sería la oscura cosecha de toda vida, una campaña de exterminio a escala planetaria cuyos despojos, la carne y sangre de los caídos, sería cosechada y entregada para saciar a los perdidos hijos de los Maynarkh como un gesto de piedad para los afectados por la maldición.

La primera fase de su campaña de xenocidio se inició en 716991.M41, con el estallido de la Guerra Órfica, aún en curso.

Campañas Militares

Notas

Existe una errata en el nombre de la Dinastía en la página 19 del Codex: Marines Espaciales de 6ª Edición. En dicho punto, el nombre de la Dinastía está escrito como "Maynakh", sin la "r", pero el evento descrito, El Lamento de los Ángeles, es el descrito en el Imperial Armour XII, donde el nombre consta como "Mainarkh".

Dado que el origen de la información acerca de dichos acontecimientos y de la Dinastía procede del Imperial Armour XII, se ha considerado adecuado utilizar el nombre facilitado en tal publicación.

Miembros conocidos

  • Xun'bakyr - Phaerakh, Señora de la Dinastía Maynarkh, y conocida como la Madre del Olvido, es una Líder Necrona violenta y maliciosa en extremo, al igual que sus súbditos. Fue capaz de dar a su Dinastía un propósito y misión tras despertar del Gran Letargo: llevar a cabo el xenocidio completo y sistemático de toda la Galaxia.
  • Ixatotekh - Regente Chacal y Señor Cazador del Vacío.
  • Tlazolt el Sin Rostro - Némesor de Tayroc.

Fuentes

Extraído en parte y traducido de Lexicanum Alemán, Lexicanum Francés y Lexicanum Inglés.

  • Codex: Marines Espaciales (6ª Edición).
  • Imperial Armour XII.
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