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Necron sin fondo

Gygabi'tha, cronista de las Dinastías, ha despertado tras eones de sueño para rescatar sus arcanos archivos. Pulsa sobre ella y te guiará por la laberíntica historia de los Necrones.

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Necron desollador

Desollador

"Pensamos que podíamos derrotar el orden natural mediante la tecnología. Pero el inicio de la eternidad no puede negarse para siempre; el universo nos humillará por nuestra presunción.

"Pero sus métodos de ataque son limitados. Hace mucho que nuestros cuerpos se apartaron del alcance de la mortandad y malvendieron nuestras almas a cambio de baratijas tecnológicas y el boato del poder. Nuestras mentes son todo lo que nos queda que perder, así que es seguro donde el próximo golpe caerá sobre nosotros.

"Aunque nuestras aflicciones individuales pueden adquirir formas diferentes, más pronto o más tarde todos caeremos presos de la locura.
"
Szarekh, último Rey Silente


Los Desolladores (Flayed Ones en inglés) son seres carroñeros, víctimas de una terrible locura que se propagó al final de la Guerra en el Cielo. El resto de Necrones les desprecian y les desterraron a una inmunda dimensión de bolsillo, un matadero, por miedo a la enfermedad que portan. Aunque los Necrones no toleran que los Desolladores vayan a la guerra junto a ellos, poco pueden hacer para impedirles escabullirse de su exilio y aparecer en una batalla en curso. Pueden materializarse en cualquier momento, atraídos desde su siniestra dimensión por la esencia de la carne y la matanza, y no es extraño que acechen a su presa antes de asaltarla sin ninguna consideración por la estrategia. Cuando llega el momento de atacar, los Desolladores se lanzan a la refriega enloquecidos, rajando con sus grandes garras y cubriéndose con los restos desmembrados de sus víctimas.

DescripciónEditar

Necrones Desollador.jpg

Los Desolladores son criaturas carroñeras, víctimas de una demencia terrible que surgió durante los últimos días de la Guerra en el Cielo. Esta maldición fue el regalo de despedida de uno de los C'tan: Llandu'gor, el Desollador. Al parecer, cuando los Necrones se rebelaron contra los C'tan, el Desollador no fue simplemente quebrado como sus hermanos, sino totalmente destrozado. Aun así, mientras agonizaba tuvo tiempo de lanzar una terrible maldición sobre quienes le habían traicionado, condenándolos a padecer su misma ansia de carne. Durante siglos, la maldición del Desollador permaneció inadvertida. Para cuando sus síntomas empezaron a manifestarse, los Necrones afectados ya habían viajado a lo largo y ancho de la galaxia, extendiendo la enfermedad y la demencia a innumerables mundos.

Un Necrón con la maldición del Desollador sufre una lenta y tortuosa erosión de su cordura. Empezará deleitándose con los cadáveres de sus enemigos, a los que arrancará tiras de piel, tendones y huesos para hacerse trofeos con ellos. A medida que la gravedad de la locura aumente, la víctima se verá obligada a devorar los cuerpos de los caídos. No obstante, los Necrones no pueden consumir ni digerir la carne, así que los restos de vísceras y sangre simplemente se colarán por los huecos de su exoesqueleto, obstruyendo sus junturas y acumulándose en torno a sus pies. Pese a eso el Necrón seguirá atiborrándose de sangre, en un imposible intento por saciar sus incontenibles ansias. Al poco tiempo la maldición empezará a provocarle cambios físicos, destrozando y desfigurando su cuerpo igual que ya ha aniquilado sus protocolos y funciones mentales. Finalmente la víctima simplemente desaparecerá, atraída por un instinto desconocido hasta una minidimensión más allá de la nuestra, en donde habitará por siempre en los palaciegos osarios de los Desolladores.

El resto de Necrones detesta y teme a los Desolladores, debido a la terrible enfermedad que llevan consigo. Por eso todos los sospechosos de infección son desterrados o destruidos, antes de que su mal se contagie. Pese a eso, ninguna medida preventiva logrará evitar que una manada de Desolladores se una a una batalla en curso. Estas tropas pueden materializarse en cualquier momento, atraídas desde su siniestra dimensión por el aroma de la carne y la matanza. Los Desolladores suelen atacar sin apenas preocuparse por la estrategia, aunque ocasionalmente muestran la astucia necesaria como para no abalanzarse de inmediato, sino acechar a su enemigo hasta que se muestre vulnerable. Este sistema funcionará mejor o peor dependiendo de la dirección en la que sople el viento, ya que los Desolladores están cubiertos por un denso hedor a carne podrida. Llegado el momento oportuno los Desolladores atacan sin vacilar, desollando a su presa con sus afiladas garras mientras emiten agudos chillidos fruto de la demencia. Si el enemigo huye los Desolladores rara vez lo perseguirán, ya que prefieren quedarse a devorar la carne de las víctimas a las que han abatido. Si el enemigo demuestra ser particularmente resistente los Desolladores se retirarán del combate, deslizándose hasta las sombras a la espera de hallar un objetivo más manejable.

La mayoría de Líderes Supremos hacen poco o ningún esfuerzo por adaptar sus planes al imprevisible comportamiento de los Desolladores, prefiriendo simplemente aceptar cualquier ventaja que les aporten. Con independencia de lo útiles que sean los Desolladores, es bastante frecuente que el Líder Supremo ordene su ejecución al término de la batalla. No obstante, solo los más afectados por la locura serán fáciles de sacrificar; el resto se escabullirá para volver a sus putrefactos palacios, cargados de trofeos recién conseguidos y apestando a sangre fresca. Por instinto, los Desolladores se reúnen en el Reino de Huesos de Drazak, atraídos por el hedor de la carne podrida y la sangre putrefacta. A pesar de no servir a ningún señor, cuando las legiones marchan a la guerra a menudo se unen a ellas cruzando a través del espacio real. Golpearán allí donde el hedor de la muerte sea más asfixiante y los gritos de los moribundos llenen el campo de batalla, destrozando a los vivos con sus garras afiladas y devorándolos.

Aunque a estos renegados no les importan las marcas de falange o legión, muchos siguen luciendo los colores de su Dinastía original bajo sus harapos, capas de piel fresca desollada que su obsesión les lleva a mantener sobre sus carcasas.

ArmamentoEditar

Las manadas de Desolladores se componen de entre 5 y 15 Necrones enajenados. Los Desolladores reemplazan sus manos por un repertorio de cuchillas, garras y cizallas mecánicas letalmente afiladas con las que hacer jirones sangrientos del cuerpo de su víctima.

Trasfondo antiguo (3ª Edición)Editar

Retorcidos y fantasmales terrores de la noche, los Desolladores avanzan al frente del ejército Necrón propagando el miedo a su paso como una plaga. Aunque caminan encorvados, son unas bestias terriblemente ágiles, la representación de las peores pesadillas de los hombres. Sus largas garras, como cuchillas, pueden desollar a su presa en cuestión de segundos. Estilizados pero fuertes, se adornan con la piel aún fresca de sus víctimas, a las que dejan reducidas al esqueleto, y de esta manera siembran el miedo y la confusión entre las filas enemigas.

MiniaturasEditar

  • 5ª Edición.
  • 3ª Edición.

FuentesEditar

  • Codex: Necrones (Ediciones 3ª, 5ª, 7ª y 8ª).
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