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Símbolo de los Devoradores de Mundos

Deranax fue un Centurión de la Legión de los Devoradores de Mundos durante las eras de la Gran Cruzada y de la Herejía de Horus.

HistoriaEditar

En su momento fue un gran defensor y creyente de los ideales de la Gran Cruzada y de la Verdad Imperial pero cuando estalló la Herejía de Horus, siguió voluntariamente a su Primarca hacia la condenación y se alineó con el resto de su Legión para derribar todo lo que la Gran Cruzada había logrado.

Después de la Campaña de Signus y su aislamiento temporal en el Reino de Ultramar, Horusse enteró de que la Legión leal de los Ángeles Sangrientos intentaba evitar la Tormenta de Ruina para llegar al Mundo del Trono. Con la intención de negarle al Emperador otra Legión leal a Su lado, el Señor de la Guerra le encargó a Deranax que detuviera sus esfuerzos. Habiéndole sido otorgado el mando del acorazado Gladiador y varias naves de guerra de su Legión, Deranax preparó una emboscada para los Ángeles Sangrientos en el Sistema Diavanos, el cual debían atravesar para llegar a Terra.

Caos flota devoradores mundos Gladiador

El acorazado Gladiador, nave bajo el mando de Deranax

Sin embargo, el mundo de Diavanos, un planeta que encarnaba los ideales del Imperio, descubrió la cercana flota de Devoradores de Mundos y envió una señal de socorro astropática solicitando ayuda, una señal que fue recibida por la XIII Legión.

Sin haberse dado cuenta de ello, la fuerza de Deranax fue tomada por sorpresa cuando la flota de la Legión de los Ultramarines irrumpió repentinamente en el sistema sin previo aviso. Durante la subsiguiente batalla en el vacio, la flota de los Devoradores de Mundos fue completamente aniquilada, pero no antes de que Deranax fijara como blanco al planeta leal, y como último acto de despecho, se preparara para lanzar un torpedo ciclónico.

Sin embargo, ese no era el verdadero plan de Deranax: el Centurión tenía el misil preparado para estallar y no para destruir Diavonos. Había anticipado que el Primarca Roboute Guilliman intentaría detenerlo personalmente para salvar el planeta, por lo que había planeado autodestruir personalmente el torpedo dentro de la Gladiador cuando el Primarca la abordaba.

Cuando Guilliman encabezó el abordaje contra la Gladiador, los Devoradores de Mundos activaron numerosas cargas explosivas que destruyeron todos los corredores que conducían al puente, obligando a los Ultramarines a abrirse paso por vías alternativas y avanzar a través de las bahías de lanzamiento de torpedos. Los planes de Deranax se vieron frustrados ya que, al entrar en la bahía de torpedos, el Primarca evaluó y comprendió rápidamente las verdaderas intenciones del Centurión. Los Ultramarines cargaron contra los Devoradores de Mundos que protegían el torpedo y Guilliman mató a Deranax antes de que pudiera ejecutar su plan.

FuentesEditar

  • The Atonement of Fire, relato de David Annandale.
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