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Sororita hermana de batalla ira contenida

Hermana de Batalla de la Orden de Nuestra Señora Mártir.

Decima fue una Hermana de Batalla de la Orden de Nuestra Señora Mártir. Servía en el convento del planeta Santuario 101 cuando fue atacado por los Necrones.

HistoriaEditar

Ataque y huidaEditar

Cuando las Hermanas estaban a punto de ser sobrepasadas por los Necrones de la Dinastía Sautekh, la Canonesa Agnes dio una orden final a la Hermana Decima: debía escapar del ataque y salvaguardar de los xenos El Martillo y el Yunque, el diario personal de Santa Katherine. La Canonesa y las demás Hermanas pelearon y murieron para darle tiempo a Decima de huir de la masacre.

Decima huyó al interior del desierto, donde enterró la cápsula que llevaba El Martillo y el Yunque. Sin embargo, antes de terminar fue atacada y hecha prisionera por los Necrones, los cuales también se apoderaron del diario de la Santa. Los Necrones, llevándose a Decima y a otras Hermanas de Batalla supervivientes del ataque al Santuario 101, regresaron a su base: la Luna de Obsidiana, una luna sagrada que orbitaba el planeta. Allí, Decima y las Hermanas fueron torturadas y mutiladas por el Criptecnólogo Ossuar. Finalmente, tras aberrantes y desalmados experimentos, solo Decima quedó con vida y únicamente para poder observar los efectos que los experimentos de Ossuar tuvieron sobre ella. El Criptecnólogo había insertado metal viviente Necrón en el cuerpo de la Hermana de Batalla, así como un Escarabajo Cepomental conectado a su columna vertebral. Sin embargo, estas modificaciones le darían a Decima el conocimiento de la sociedad y el equipo de los Necrones, lo cual utilizó para escapar de la Luna de Obsidiana y regresar al Santuario 101. Allí su mente se hizo añicos a causa del trauma sufrido pero se recompuso y sobrevivió durante años atravesando los vastos desiertos del planeta.

Nueva oportunidadEditar

Años más tarde, otra delegación de la Orden de Nuestra Señora Mártir llegó al Santuario 101 para comenzar a reconstruir el convento destruido. Un grupo de estas Hermanas de Batalla encontraron en el planeta una base oculta del Adeptus Mechanicus que estudiaba en secreto los artefactos Necrones por lo que las Hermanas de Batalla fueron atacadas para mantener silenciadas sus heréticas investigaciones. Obligadas a retirarse hasta una caverna, las Hermanas de Batalla se vieron atacadas por ambos flancos al despertar las tropas Necronas durmientes en el subsuelo del orbe. Las fuerzas del Mechanicus fueron aniquiladas por los xenos y las Hermanas de Batalla únicamente lograron salvarse gracias a la oportuna intervención de la Hermana Decima, que utilizó el metal viviente del interior de su cuerpo para abrir un portal que las condujo hasta la base de los Necrones en la Luna de Obsidiana. Desde allí, Decima abrió un nuevo portal y las hermanas lograron regresar al convento. Decima fue interrogada por la Canonesa Sepherina, quien estaba al mando del nuevo convento. Aunque la Canonesa cuestionó la pureza de Decima a causa de la influencia del metal viviente en su cuerpo, la Hermana Hospitalaria Verity Catena logró influir en la Canonesa evitando la ejecución de Decima.

Poco después, un pequeño contingente de Necrones atacó el convento para comprobar el estado de sus defensas y fueron rechazados por las Hermanas de Batalla. Al darse cuenta de que los xenos volverían al ataque y esta vez en mayor número, se decidió que un grupo de Hermanas de Batalla lideradas por Imogen Nal, la segunda al mando de la Canonesa, sería enviado a través de un portal Necrón hasta su base en la Luna de Obsidiana para destruirla y, si fuera posible, recuperar también El Martillo y el Yunque. Mientras tanto, la Canonesa prepararía las defensas del convento y esperaría el próximo ataque. Cuando el grupo de Hermanas de Imogen entró en el portal que abrió Decima, los Necrones atacaron en gran número. Aunque Decima y las Hermanas lucharon con todo su esfuerzo, fueron obligadas a retroceder hasta la capilla del convento, su último bastión. Cuando los Necrones atacaron las puertas de la capilla, la Canonesa Sepherina se disculpó con Decima por cuestionar su pureza y devoción y le dio la bienvenida de nuevo a la Orden de Nuestra Señora Mártir como verdadera Hermana de Batalla.

Descanso finalEditar

Instantes después los Necrones lograron atravesar las puertas. Decima luchaba con ferocidad eliminando gran cantidad de enemigos cuando vio a un Necroguardia sobre la hermana Verity a punto de asestar un golpe mortal. Decima lo atacó y logró decapitarlo, pero cuando se volvió para comprobar el estado de Verity, el descabezado Necroguardia la atravesó por la espalda antes de colapsarse completamente. Verity acunó a la moribunda hasta que finalmente Decima encontró la paz y murió. Momentos después, el grupo de hermanas de Imogen logró provocar la destrucción de la Luna de Obsidiana y regresar al convento con El Martillo y el Yunque, momento en que los Necrones que atacaban el convento fueron llamados a su base la cual implosionó destruyéndolos a todos.

Semanas más tarde, las pocas supervivientes de la batalla se vieron reforzadas al llegar naves de la Orden Militante con más Hermanas de Batalla y material bendecido, permitiendo iniciar la reconsagración del Santuario 101. Las principales estructuras y reliquias del planeta fueron destruidas desde la órbita, y los pocos pedazos de metal viviente restantes fueron puestos en una cápsula y lanzados al sol de Santuario 101. En el interior de la cápsula se hallaban también los restos de Decima. Aunque los Necrones habían profanado su cuerpo, las Hermanas de Batalla creyeron que el sol le purificaría y le permitiría acudir al lado del Emperador.

FuentesEditar

Extraído y traducido de Lexicanum Inglés.

  • Hammer and Anvil, de James Swallow.
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