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Genestealer

"En las entrañas sin sol de nuestra Colmena, el rebaño de los fieles crece. Somos guiados por la visión sagrada de nuestro Gran Padre, protegidos por sus manos amorosas. Dentro de estas santas sombras moramos, mientras los impuros se bañan en la luz de las estrellas de la cima de la aguja. ¿Y qué hay entre esas estrellas? ¿Qué navega más allá de esos soles lejanos? Envueltos en la noche, llevados dentro de ese negro eterno: Nuestros redentores, nuestros dioses -más verdaderos que el silencioso y largamente muerto Emperador- los Hijos del Vacío. Los oímos en nuestros sueños, los sentimos en nuestra sangre. Ellos llaman y nosotros responderemos. Nos levantaremos y reclamaremos las máquinas de trabajo que nos han atado en la servidumbre. Este mundo arderá. Será limpiado, purificado, preparado, ¡y los Cielos nos darán nuestra recompensa!"

-Magus Desconocido del Culto Genestealer

Un Culto Genestealer es una sociedad secreta de adoración de xenos formada y controlada por Genestealers tiránidos que prospera en los oscuros rincones del submundo imperial de toda la galaxia. Secretos, sigilosos y totalmente malignos, los Cultos Genestealer son los cánceres que crecen sin ser vistos en los espacios ocultos del reino de la Humanidad.

Su propósito es alzarse y tomar el control de los mundos imperiales en nombre de un dios xeno que en realidad se trata de una flota Enjambre tiránida. Una vez que el mundo está bajo su control, las emanaciones psíquicas de los cultistas son recogidas por la extensión de la Mente Enjambre de la Flota Enjambre más cercana, que entonces es atraída para consumir el mundo, con cultistas y todo.

Algunos cultistas son realmente monstruosos, y se esconden en túneles húmedos con túnicas o sacos de arpillera que cubren sus anatomías xenos híbridas. Otros son simplemente pálidos y calvos, capaces de pasar por leales ciudadanos imperiales mientras sus tatuajes en forma de wyrm permanecen ocultos.

Estos hermanos de última generación se mezclan entre la manada de la Humanidad como lobos con piel de cordero, trabajando tan duramente entre la maquinaria en ruinas de la industria humana que nadie les dedica una segunda mirada, pero bajo sus trajes de trabajo y su tosca ropa de minero, todos llevan la marca del alienígena.

Una vez que su hermandad sea lo suficientemente fuerte, y todo esté listo para su gran levantamiento, el Culto Genestealer hará su jugada. La multitud de militantes hierve por millares desde las alcantarillas, los túneles y los sótanos, filtrándose desde las agujas en lo alto como insectos saliendo de un nido oculto. En este oscuro y glorioso día de guerra, los guerreros del culto están ya diez pasos por delante del enemigo.

Los saboteadores han destrozado las líneas de suministro de los que se oponen a ellos, los agentes ocultos han asesinado a los comandantes clave y las rutas de escape han sido cortadas por equipos de demolición y de explosión. Aquellos que son lo suficientemente sabios como para huir encuentran las calles de la ciudad y los pasajes arteriales bloqueados por los restos en llamas, o por manadas de criaturas híbridas que esperan para atacar. Los maestros del culto han previsto todas las posibilidades, y todas las ventajas están a su favor.

El enemigo se encuentra con sus cajas de munición vacías, sus reservas de combustible secas, sus naves de transporte secuestradas y su flota de apoyo agujereada y en órbita. Cuando el culto ataca, el enemigo ya está rodeado, varado y medio derrotado, listo para una matanza largamente planeada.

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La carnicería que el culto aplica a sus enemigos es realmente terrible. Aunque las grandes masas de estas hordas están armadas poco más que la milicia planetaria, su gran número y su devoción fanática las convierten en una perspectiva feroz en un tiroteo. Las amenazas de alto nivel serán emboscadas, no sólo por híbridos mutantes que sisean y chillan mientras empalan al enemigo con sus garras y extremidades afiladas, sino también por los Genestealers de pura raza de generaciones pasadas y presentes.

Las armas y equipamiento del Culto son en su mayor parte robados, comprados por vías ilegales o hechos por ellos mismos, lo que da como resultado una variopinta gama de armamento. Normalmente tienen acceso a una amplia variedad de armas y vehículos (a través de conversiones de los militares o gubernamentales), pero esto normalmente lleva un coste ya que no pueden ser adecuadamente mantenidos. Los vehículos están limitados a aquellos fáciles de robar o construir, por lo que el Culto carece de vehículos especializados y deben conformarse con los más simples. Los intentos de conseguir armas más poderosas y esotéricas a veces tienen éxito gracias a asaltos a depósitos humanos o ataques sorpresa a las guarniciones. En ocasiones incluso se tiene acceso a amplias reservas de material gracias a la conversión al Culto de altos cargos de las jerarquías humanas.

Los Cultos también deben confiar en sus propias máquinas de guerra, convirtiendo muchos vehículos civiles en militares. Las limusinas del Culto, que se emplean para llevar a los líderes por las ciudades de forma anónima sin ser vistos, son adaptadas para la batalla añadiéndoles blindaje adicional y armas, convirtiendo un vehículo normal en una tanqueta ligera de combate urbano. Careciendo de cualquier doctrina o entrenamiento realmente militar, el Culto se prepara para la batalla con una mezcolanza de vehículos que se unen a gente montada a caballo, en moto o sobre cualquier otra cosa que encuentren, y una gran masa de tropas a pie armadas con infinidad de armas de extrañas apariencias.

Los comandantes de la fuerza enemiga se encuentran en la batalla con los líderes del culto: el Primus, un inspirador líder de guerra; el Magus, un telépata hipnótico; y el propio Patriarca, un terror monstruoso que cruzó la inmensidad del espacio para traer el desastre al mundo.

En realidad, la secta es esclava de un poder mucho mayor. Invisible y totalmente incomprensible, esta fuerza inevitable, este Gran Devorador, es atraído al mundo de las presas por el mismo culto que busca conquistarlo. Cuando los agoreros de esta dinastía oscura gritan que el fin del mundo está cerca, sus afirmaciones son más acertadas de lo que imaginan.

Una vez que el Culto ha crecido hasta un tamaño lo suficientemente fuerte (y en este punto seguramente ya estará metido en pequeñas luchas callejeras o incluso enfrentamientos abiertos), la señal de la Mente Enjambre se hace lo suficientemente fuerte como para atraer a la Flota Enjambre que se desliza lentamente a través de las estrellas. Como sus ocultos líderes-marioneta, el Culto se ve forzado a consumir. Siempre se sentirán impulsados a derrocar los poderes planetarios locales, para asegurar su libertad y continuar creciendo. Los mismos combates entre las fuerzas del Culto y sus enemigos aumentan la fuerza de la señal, creando una especie de faro que indica que la "comida" está lista. Una vez que los Tiránidos llegan, todo está perdido, las fuerzas del Culto que aún sobrevivan son absorbidas por las Naves Enjambre, y el planeta queda indefenso para ser consumido y convertido en nuevos materiales genéticos para la biomasa. Incluso si los Tiránidos llegan a ser expulsados, el planeta normalmente está ya en ruinas y debe ser bombardeado víricamente para asegurar que ninguna presencia de los Genestealers se mantiene. Uno a uno, los mundos se pierden de las manos del Imperio mientras esta aparentemente imparable enfermedad se extiende por la galaxia.


Historia[]

"Somos la perfección biológica. Combinamos el ingenio y la astucia de la Humanidad con las bendiciones de los Niños de las Estrellas. Somos más fuertes, más rápidos y más inteligentes que cualquiera que nos desafíe. Tomaremos lo que es nuestro de los mundos superiores, y lo reharemos a la imagen de nuestros verdaderos maestros. Es nuestro destino".

-Monthros Amaparha, Orador de las Verdades Galácticas.

Adoradores de Xenos[]

Sede de un culto genestealer

De las oscuras profundidades y las calles sombrías surgen los Cultistas Genestealer, figuras malformadas unidas por un siniestro culto a inescrutables entidades nacidas de las estrellas. Sigilosos y totalmente malignos, son el cáncer que crecen sin ser vistos en los espacios ocultos del Imperium.

La humanidad se ve acosada en todos los frentes por los asaltantes xenos y las fuerzas de pesadilla del Caos. Cada día se sacrifican miles de millones de vidas en el altar de la guerra para mantener al enemigo a raya. Sin embargo, la amenaza más insidiosa para la supervivencia de la Humanidad puede haberse filtrado ya en el torrente sanguíneo del Imperio. Incrustados en la infraestructura de innumerables mundos aparentemente leales, los Cultos Genestealer esperan su momento, extendiendo zarcillos de corrupción a través de la población nativa hasta que están listos para comenzar sus sangrientas insurrecciones. Una vez desatados, se alzan en una marea creciente, armados con armamento imperial robado y toscas herramientas industriales convertidas en horribles propósitos.

Cuando el Imperio encontró por primera vez a los Genestealers en las lunas de Ymgarl, pensó que eran una especie alienígena única. De hecho, como descubrió el Ordo Xenos tras una angustiosa serie de investigaciones, son los organismos de vanguardia que las Flotas Enjambre Tiránidas siembran antes que ellos para crear desunión y miedo a su paso. Resistentes y dotados de garras afiladas que pueden atravesar incluso las placas de guerra del Adeptus Astartes, los Genestealers son utilizados en batalla abierta por las Flotas Enjambre como tropas de choque.

Sin embargo, cuando se infiltran en el espacio imperial, los Genestealers muestran su capacidad de sigilo y astucia. Los Genestealers solitarios, que se deslizan y se arrastran, acechan y asesinan en silencio, se cuelan en las naves espaciales imperiales y se propagan por las rutas espaciales como un virus. En teoría, basta con que un Genestealer se cuele a bordo de un carguero y llegue a un mundo poblado para que todo un sector quede condenado. Hay leyendas en el Imperio sobre titánicos Pecios Espaciales infestados con decenas de miles de estas criaturas - un nido así podría traer una catástrofe total a franjas del Imperio.

Los Genestealers pueden vivir en estasis durante mucho tiempo; después de quizá siglos de flotar por el espacio o por la Disformidad, puede que alguien encuentre una vieja nave infestada y que algún incauto se atreva a explorarla o puede que una nave llegue hasta algún lejano y semiolvidado puesto fronterizo de la Humanidad. Y, cuando ocurre algo así, el ciclo vital del Genestealer vuelve a empezar.

En el interior del pecio, el infortunado humano se topará cara a cara con un Genestealer, que lo infectará con el genotipo madre. Más tarde, el cuerpo huésped del gen volverá con su gente portando en su interior el material genético del Genestealer. Poseído por el ansia de reproducirse, la víctima infectada fundará una familia y dará lugar a una progenie de híbridos (una infestación de parásitos alienígenas dentro de la sociedad en la que se encuentran los huéspedes humanos).

Si un Genestealer llega a un mundo adecuado, su oscuro trabajo comienza en serio. En el espacio de unos pocos años terranos, cientos de civiles habrán sido secuestrados por la criatura e infectados con estructuras genéticas tiránidas. Con el tiempo, los infectados dan a luz a viles híbridos de xenos y humanos: los descendientes de las primeras víctimas son inconfundiblemente alienígenas, con grandes cabezas abombadas y garras afiladas.

A medida que la corrupción genética se va extendiendo, nacen generaciones posteriores que pueden pasar por humanos y son capaces de mezclarse con la población en general, e incluso con organizaciones imperiales como el Adeptus Arbites, el Departmento Munitorum y el Astra Militarum.

A medida que aumenta el número de miembros del culto, se crean más híbridos especializados para servir al Genestealer, ahora adorado como el Patriarca. Los magus son individuos con dones psíquicos contaminados por la voluntad del Patriarca, encargados de convertir a objetivos clave dentro del gobierno y la cúpula militar del planeta. Las masas híbridas están organizadas y dirigidas por Primus, generales y especialistas en emboscadas responsables de coordinar el eventual levantamiento.

Los Nexos proporcionan apoyo táctico a los planes estratégicos de sus Primus, y su dominio de los detalles y la contingencia es insuperable. Los Sanctus actúan como asesinos y los Locus como guardaespaldas, mientras los Clamavus predican la palabra del culto y frustran las comunicaciones del enemigo. Los Chacales Atalanos entran en batalla a toda velocidad en Motocicletas(cultos Genestealer)y Loboquads, hostigando los flancos enemigos, mientras que los Genestealers de pura raza y las aberrantes monstruosidades -a veces reforzadas por los alquimistas genéticos conocidos como Biophagus- actúan como tropas de choque.

Ya sea en un puñado de meses solares o en muchos años estándar, finalmente la secta se pondrá en pie de guerra. Sólo entonces el Patriarca enviará la orden sináptica de levantarse y ahogar el planeta en sangre. Cuando los secuaces de la criatura reciban la orden psíquica de iniciar la insurrección, los híbridos se armarán con equipo militar y herramientas mineras robadas, y saldrán de sus guaridas ocultas en mareas masivas.

Guiados por la astuta voluntad de sus líderes de guerra, atacan primero en lugares tácticos clave como puestos de comunicaciones, puertos espaciales y depósitos de municiones. Despojado de sus defensas y de su capacidad de pedir ayuda, el planeta queda listo para la conquista.

En un frenesí de violencia brutal, el levantamiento de los cultistas cae sobre los enemigos que suponen la mayor amenaza para la agenda del culto. Los huesos son destrozados por las explosiones de los cañones sísmicos, los taladros de roca armados se clavan en la carne vulnerable en una horripilante erupción de sangre, y las cargas mineras se utilizan como granadas improvisadas. Los estandartes y los signos del culto se desvelan por fin, los estandartes y los tótems con forma de wyrm son sostenidos en alto por los Acólitos Guardaiconos, cuya presencia inspira a la familia genestealer a nuevas cotas de fervor salvaje.

Durante los largos años de preparación para este momento, el culto habrá robado y secuestrado muchos vehículos para ayudar en su campaña asesina. Los robustos camiones Goliath y los Muelerrocas Goliath, habituales en las minas y manufacturas de todo el Imperio, se convierten en violentos vehículos. Montados con una amplia gama de armamento pesado, los camiones Goliat lanzan tropas de Acólitos al frente, abriendo camino incluso en el terreno más accidentado y lanzando una incesante lluvia de balas que destrozan a la infantería enemiga. Los Muelerrocas Goliath simplemente se estrellan contra el centro de las formaciones enemigas, cosechando un horrible número de víctimas mientras sus Cuchillas Taladradoras con dientes de sierra trituran los cuerpos hasta convertirlos en una pasta sangrienta.

Si surge la amenaza de enemigos blindados, el culto responderá desplegando Tanques de Batalla Leman Russ robados y caminantes Sentinel, pilotados por híbridos neófitos que permanecieron ocultos en las filas de los ejércitos humanos durante décadas solares. Totalmente leales al Patriarca, apuntan sus armas contra sus antiguos camaradas sin pensarlo dos veces. El impacto psicológico de esta repentina traición es un arma en sí misma.

Con demasiada frecuencia, el estímulo para este levantamiento es la aproximación de una bioflota tiránida, a la que el culto, en sus delirios, ve como salvadores de lo alto. Mientras la Flota Enjambre vomita sus enjambres de organismos guerreros en la atmósfera del mundo afectado, los cultistas cantan plegarias exaltadas a sus libertadores.

Incluso cuando los tiránidos exterminan y devoran todas las fuentes de biomasa del planeta, los cultistas mantienen la fe en sus corruptos corazones de que estos voraces alienígenas elevarán a los fieles, ayudándoles a trascender sus debilidades mortales.

Esperan ansiosamente la bendita unidad de forma y propósito que se les ha prometido. Al menos durante un tiempo, los Tiránidos y la prole del Patriarca luchan como uno solo, el control psíquico de la Mente Enjambre asegura que el culto no sea presa de ellos. Los magus lanzan ilusiones que deforman y desgarran las mentes del enemigo, volviéndolas contra los demás con un placer sádico.

Los generales del Patriarca reúnen sus fuerzas con una habilidad consumada, gastando las vidas de sus guerreros por miles para abrir un camino para el asalto tiránido. En esta hora final y exaltada, el propio Patriarca entra en la lucha, y sus fieles entran en un celoso frenesí mientras su profeta destroza a los indignos con garras afiladas y colmillos desgarradores.

Tan pronto como el último de los defensores es invadido por esta marea de quitina y garras cortantes, la Mente Enjambre subsume al Patriarca en su conciencia mayor. Se convierte en un mero organismo más del enjambre tiránido, la mente de progenie psíquica que una vez unió a su culto se corta en un instante. En un terrible momento de comprensión, los cultistas entienden por fin la verdad de la caída.

Esas mismas criaturas de más allá de las estrellas que una vez adoraron como dioses se revelan como su perdición encarnada, pues para los tiránidos toda la carne es igual.

Aunque los archivos imperiales tratan exclusivamente de la infestación Genestealer de poblaciones humanas, los Genestealers son capaces de reproducirse mediante cualquier especie inteligente o altamente evolucionada. Por tanto, es posible encontrar híbridos de Genestealer y Orko en aquellos lugares en los que los Genestealers se han infiltrado en la sociedad Orka. En este documento se tratarán solo los Genestealers que se infiltran en sociedades humanas, pero esta información también es válida para el incontable número de civilizaciones que han caído a manos de estos alienígenas parasitarios a lo largo de los milenios.

Primer Contacto en Ghosar Quintus[]

Hibrido Neofito

El primer contacto imperial confirmado con un Culto Genestealer ocurrió en la colonia minera de Ghosar Quintus en 680.M41. Investigando lo que parecía ser una perversión del Credo Imperial, el Inquisidor Chaegryn dirigió un equipo de Vástagos Tempestus a Ghosar Quintus y se aventuró en las profundidades del Gran Foso. Cuanto más se aventuraba Chaegryn, más pruebas de desviación encontraba. Extrañamente, su último comunicado decía que todo estaba bien, y que la dinastía Trysst que gobernaba Ghosar Quintus debía ser abandonada a su suerte.

Pasó todo un año estándar antes de que los compañeros de Chaegryn en el Santo Ordo de la Inquisición se dieran cuenta de que algo iba muy mal. Se envió un equipo de cinco hombres de los Guardianes de la Muerte en una misión de seguimiento e investigación letal, pero ellos también fueron tragados por los misterios del Gran Foso. Sólo cuando el capellán Ortan Cassius, con una gran fuerza de voluntad, reunió a su propio equipo de exterminio, se descubrió la vil verdad: Ghosar Quintus era el hogar de una infestación de xenos.

El equipo de exterminio de Cassius se enfrentó a cientos de cultistas Genestealer mientras se adentraba en las profundidades del mundo corrupto de la Dinastía Trysst. Aunque lograron salir con vida, los marines espaciales cambiaron para siempre por la espantosa prueba. Lo más impactante de todo no fue el Patriarca Genestealer que acechaba en el corazón del culto, sino las pruebas condenatorias en los hologramas de envío del culto minero. Bajo la apariencia de la industria, la dinastía Trysst, contaminada por los xenos, había extendido su maldición no sólo por el sistema Ghosar, sino por todo el sector. Las implicaciones eran asombrosas.

Las dinastías ocultas[]

Sólo los operativos imperiales de más alto nivel tienen una idea de lo lejos que se ha extendido la Maldición Genestealer por el reino de la Humanidad. Por cada Culto que ha salido a la luz, ya sea por su propio ascenso o por el fuego ardiente de la exterminación, queda una docena oculta en los espacios oscuros de la galaxia, esperando su momento para atacar.

Contactos Antes de la clasificación imperial , hacia M40[]

  • La Piropurga (Fecha desconocida.M40) - La Piropurga de Jauseth Septima se considero exhaustiva. Utilizando medios psíquicos, el inquisidor puritano Dethrec Balthagar y sus aliados de los Guardianes de la Muerte erradican hasta el último rastro de infección Genestealer en el planeta. Sin embargo, un cultista de cuarta generación con la semilla germinal del alienígena abandonó el mundo infectado tres semanas solares antes a bordo de una lanzadera criopodal, y posteriormente regresa a su planeta de origen. Tres años después de la muerte del Inquisidor Balthagar en servicio, Jauseth Septima es invadida de nuevo.
  • Los infestados (Fecha desconocida.M40) - El mundo capital de Nueva Gidlam cae en manos del Culto Colmena. Las hermandades del inframundo se apoderaron primero de las partes más bajas de cada ciudad colmena , y luego infectan a la aristocracia imperial que vive una vida privilegiada en las agujas de arriba. Las bandas que se han hecho con un territorio en los niveles inferiores luchan hasta la última bala, uniéndose como un sola frente a la gran amenaza alienígena, pero finalmente son vencidas. Las principales exportaciones humanas de Nueva Gidlam -expertos criaderos de gusanos cucaracheros y reclutas para el Astra Militarum- propagan la infección del culto a la colmena desde los mundos exteriores del dominio imperial hasta sus tierras centrales. Antes de que termine la década solar, el mayor Mundo Colmena del Segmentum Solar es asaltado por el floreciente Culto Genestealer, y el ciclo de la guerra comienza de nuevo.
  • Muerte en la selva (Fecha desconocida.M40) - wMoraz III, un Mundo Letal cubierto por una flora selvática carnívora, es golpeado por los restos de la nave de un comerciante de fieras. El Genestealer que se libera de la bodega de la nave infecta a la población local, dando lugar al naciente Culto Veridiano. Sin embargo, todos los miembros humanos e híbridos de la dinastía mueren cuando un regimiento de Tropas de Jungla de Catachán utiliza Moraz III como mundo de entrenamiento para sus tácticas de caza y muerte. Sólo los Genestealers escapan. Una vez que los catachanos han abandonado el planeta, los xenos emergen de nuevo, convirtiéndose rápidamente en el depredador alfa de la selva y reclamando Moraz III para sí mismos antes de comenzar el ciclo de nuevo.
  • El último jerarca de Evergrind (Fecha desconocida.M40) - Privados de su patriarca Genestealer y de su Magus tras un ataque certero de la Armada Imperial, el Culto de los Salvadores de las Estrellas interpreta erróneamente una lluvia de meteoritos de una semana de duración como una señal de salvación inminente. Tomando las estrellas fugaces en los cielos de Evergrind como confirmación de que el rapto celestial está cerca, el autoproclamado "Último Jerarca", Primus Adamant, pone en marcha sus planes de conquista. En la noche de la gran insurrección, todas las ciudades de cría y las granjas de polvo de la superficie de Evergrind son iluminadas por el fuego de la revolución, mientras la insurgencia del culto se eleva a alturas impresionantemente destructivas. El ascenso del culto es como una llama a la yesca seca. Los disturbios estallan en todos los cuadrantes cuando los ciudadanos locales aprovechan la oportunidad para saquear, matar y quemar, vengándose de los interminables siglos de opresión terrestre por parte de sus amos. Durante los combates, el Primus Adamant es asesinado por un equipo de armas pesadas atrincherado, y con su muerte el culto pierde gran parte de su cohesión. Cuando sale la luna nueva, el planeta se ha convertido en un caos postapocalíptico poblado por tribus beligerantes, carroñeros solitarios y depredadores medio xenos. Las naves cuyos capitanes son lo suficientemente insensatos como para caer en el planeta Evergrind pronto son derribadas y reclamadas por el culto atávico y sin líder - y los pasajeros de las naves con ellos.
  • Una perdición imparable (Fecha desconocida.M40) - Una fuerza de ataque de los Guardianes Negros del Mundo Astronave Ulthwé desciende sobre la estación espacial giroscópica de Delugen. La Vidente Farseer Anathroelle Starseeker conduce a sus guerreros a los pasillos de Delugen. Allí matan al Culto Tendricul de la forma más exhaustiva, pasando por la espada a todos los humanos que encuentran. La señal de socorro astropática de la estación llega a una flota de los Templarios Negros, y mientras los Asuryani sacan a los últimos humanos de los pasillos de la estación, los torpedos de abordaje de los Marines Espaciales atacan. La fuerza Ulthwé es expulsada, y los últimos supervivientes de Delugen escapan. En el plazo de un año estándar, los símbolos del Culto Tendricul son vistos en una docena de planetas, incluyendo el Mundo de la Doncella Aeldari Virgose.

Contactos Despues de la clasificación imperial,M41[]

  • La Anomalía de Ghosar Quintus (680.M41) - El Inquisidor Chaegryn del Ordo Xenos investiga los rumores de una religión oculta en un planetoide minero, en el Sistema Ghosar. Él y sus Vástagos Tempestus requisados informan de muchos hallazgos anómalos antes de informar misteriosamente de que todo está bien, esa última misiva seguida de un ominoso silencio. Los Guardianes de la Muerte investiga, primero con un pequeño grupo de agentes y luego, cuando ellos también desaparecen, con más fuerza. El capellán Ortan Cassius, de los Ultramarines, escoge a un equipo de agentes de élite para formar un equipo de exterminio Aquila, y lanza una investigación de caza y destrucción. Encuentran el Gran Foso de Ghosar Quintus totalmente invadido por el Culto del Emperador de Cuatro Brazos, el centro de una red de infestaciones industriales que se extiende por todo el sector y más allá.
  • Una sola semilla (Fecha desconocida.M41) - Los restos del carguero Pegasine, destruido por el golpe de lanza de una corbeta del Ordo Xenos, surcan los cielos del mundo fronterizo Hopefoster. La mayor parte de los restos se queman al entrar, pero la sección más grande aterriza más o menos intacta. Tras largas semanas solares de curación, un único superviviente Genestealer despierta entre los restos. Se convierte en el Patriarca de los HIjos del Vacío, y tras un siglo terrestre de expansión sin límites, su culto se levanta para invadir el planeta por completo.
  • El Gnarling (Fecha desconocida.M41) - En el Mundo de la Forja de Ecovoria, la figura con forma de araña conocida sólo como el "Gnarling" se convierte en un hombre del saco popular utilizado para asustar a los hijos de la casta de los manufactureros para que obedezcan. Trágicamente, un núcleo de verdad se esconde en la leyenda de un monstruo subterráneo vestido con un manto de piel humana. Diez generaciones después de que la primera abuela dijera a sus nietos que el Gnarling los robaría, aparecen gigantescos sumideros por toda Ecovoria: los túneles secretos excavados bajo cada complejo de forja eran tan extensos que partes enteras de la corteza del planeta se desprendían. De cada madriguera subterránea brotan, en cantidades imposibles, los Cultistas Genestealer de extremidades negras, que primero despedazan a los manipulos Skitarii enviados a poner en cuarentena cada sumidero, y luego atacan a la población en general. A través de la carnicería acechaba el Patriarca Genestealer que dio origen al mito del Gnarling, los devocionales de cuero atados a su columna vertebral ondeando en los vientos de la guerra abierta.
  • El Bien Mayor Corrompido (Fecha desconocida.M41) - Un Genestealer solitario de la Flota Enjambre Gorgona llega al Mundo T'au de Ksi'm'yen. La criatura es capturada por los científicos de la casta de la tierra del planeta y sometida a un exhaustivo análisis, que tiene como resultado la implantación de una medida de semilla germinal Genestealer a un humilde trabajador. Las grotescas anatomías que surgen en los laboratorios son vistas como curiosas y no como blasfemas por la siempre inquisitiva Casta Terrestre, ya que el enfoque de los T'au hacia las formas de vida alienígena se basa en el concepto de aceptación y tolerancia. Cuando las divisiones de investigación experimentan un sangriento cisma veinte años después, se llama a la Casta del Fuego, sólo para encontrar muchas instalaciones de investigación subterráneas invadidas. Ksi'm'yen es consumida por la guerra, y puesta en cuarentena durante casi diez años Terranos antes de que el excéntrico etéreo Aun'ghol la declare productiva y limpia.
  • El Pecado de Condenación (589.M41) - El sargento Lorenzo -un talentoso táctico de los Ángeles Sangrientos dirige dos escuadrones de Exterminadores para abordar el Pecio Espacial designado Pecado de Condenación. Dentro de ese legendario armatoste, los Ángeles Sangrientos borran la vergüenza de la anterior derrota de su Capítulo, liberando un veneno por todo el behemoth que mata a las decenas de miles de Genestealers que duermen en la hibernación del vacío dentro de sus recovecos cavernosos. Al hacerlo, los Marines Espaciales impiden que los organismos de vanguardia se extiendan por las estrellas, erradicando miles de cultos potenciales antes de que tengan la oportunidad de engendrar.
  • Guerra Xenos (Fecha desconocida.M41) - Un Culto Genestealer se levanta en las sombras del Mundo Chatarrero Dakka del Sector Octarius. Los Orkos del Monte Mekaniako quedan impresionados por el enorme Gargante Bestia con garras, una monstruosidad púrpura de metal batido construida con seis extremidades. Cuando los Primeros Nacidos Vostroyanos descienden para matar al gobernador del planeta, Gurnmek del Puño de Hierro, Bestia con garras se despliega con un efecto aterrador. Los Vostroyanos envían compañías enteras de tanques Devil Dog para destrozar al Gargante, y consiguen detenerlo en su camino, hasta que el gran vientre del Gargante se abre, derramando cientos de Genestealers en las filas del Astra Militarum. Abren los tanques y se dan un festín con la carnosa recompensa que contienen.
  • El golpe de Vitria (Fecha desconocida.M41) - Se descubren pruebas de la infestación tiránida en el mundo de cristal de Vitria. Un pelotón de Águilas Kappic se enfrenta a los Genestealers que acechan en los panales destrozados. Se enfrentan a las crías xenos en una batalla que culmina en una lucha desesperada contra un Lictor Tiránido . La bestia es asesinada y su guarida examinada en detalle. Sus paredes están cubiertas de desvaríos agoreros: frases pintadas con sangre que hablan de innumerables asesinos de más allá de las estrellas, de la muerte hecha carne y de un "Gran Devorador". Entre ellas había una sola palabra que se repetía una y otra vez: "Cryptus".
  • Más allá de la salvación (Fecha desconocida.M41) - El polvoriento pero rico en adamantium planeta de Soharia se convierte en anfitrión de una infestación del Culto de La Garra Oxidada. Con un amplio recorrido, no se esfuerzan por ocultar su creciente influencia. El gobernador planetario Endst, reacio a informar a las autoridades competentes e invitar a una posible acción Exterminatus en su querido mundo, recurre a medidas drásticas por su cuenta. Después de organizar escaneos biológicos sistemáticos a través de su extensa colección de Servocraneos , Endst se esmera en separar a los que no han sido tocados por la mancha genética de los xenos de los que pueden estar comprometidos. Lo hace en secreto, ya que le han llegado noticias de una insurrección del Culto Genestealer desde el mundo vecino de Ghord Noveno, y no se atreve a desencadenar un levantamiento completo todavía. En lugar de ello, los que se consideran genéticamente puros se van ocultando poco a poco en una red de búnkeres subterráneos, cada uno de ellos cerrado con un sistema de jeringuillas celulares que lo mantiene inviolable frente a los alienígenas. Entonces, cuando está seguro de que sus principales partidarios están a salvo, Endst lanza un bombardeo sistemático de misiles de hiperfusión de su arsenal personal contra todas aquellas ciudades que marca en sus preciados cartógrafos como "más allá de la salvación". Las tormentas de fuego de una semana de duración arrasan la superficie del planeta, erradicando al 99% de la población. Sólo los más resistentes y con más recursos escapan de las tormentas de fuego, pero, por desgracia para Endst, entre ellos se encuentra una gran proporción de cultistas en motocilcletas de La Garra Oxidada. Los años siguientes, conocidos como la "Caza del Polvo", ven a esos mismos forajidos rastrear los páramos postapocalípticos de Soharia en busca de los enclaves de humanos de sangre pura obligados a soportar la radiación de su propio invierno nuclear. Uno a uno son encontrados, comprometidos y corrompidos por los agentes de la Garra Oxidada, y en la década solar, incluso el propio Endst se convierte al credo nihilista del culto.
  • Los Xenos y la Bestia (Fecha desconocida.M41) - Una infestación de La Garra Oxidada encuentra casi imposible mover a sus Magus a través del planeta de Anacharos a algo más rápido que un paseo. La piel de su Magus se arrastra con una alta concentración de organismos metalófagos, y cualquier metal cercano se corroe instantáneamente, haciendo que los vehículos en su proximidad sean inoperables. Asegurando la ayuda de sus aliados del Culto de la Rueda Afilada, encargan una sucesión de cajas del Departmento Munitorum hechas de compuestos plásticos que son tan duros como el acero. Con ellas son capaces de repartir a los líderes de guerra de su culto de un planeta a otro. Cuando su Primus, el ingenioso Fender Threnn, se entera de la existencia de un nido de bestias ferrosas en el sistema Yimbo, hace uso de las mismas cajas Munitorum para capturar a los monstruos devoradores de metal por docenas. Los suelta en los puertos espaciales de Anacharos, causando un caos total cuando las bestias se alimentan con frenesí entre las ricas naves. La distracción se aprovecha al máximo cuando el culto se levanta contra los ricos de la parte superior del planeta, quienes, al intentar huir de él, encuentran muchas de sus naves ya medio devoradas.
  • Las guerras del agujero (Fecha desconocida.M41) - El Culto del Emperador de Cuatro Brazos se apodera del mundo volcánico de Thousandile en un solo año terrestre. Tras recibir el encargo de "desangrar" los ríos de lava que están cocinando lentamente las ciudades colmena de Thousandile -de forma parecida a como un médico utilizaría las sanguijuelas para desangrar un miembro hinchado- la dinastía minera Trysst trae cientos de grandes taladros industriales. Al principio, su trabajo va bien, o eso parece, ya que la temperatura en las colmenas desciende hasta hacerse soportable una vez más. Entonces, en lo que se conoce como el "Día de la Erupción", todos los túneles geotérmicos se desbordan a la vez, y lo que es peor, su nivel aumenta rápidamente. La razón de la creciente marea de lava es secundaria a la supervivencia. En su desesperación, todas las bandas dentro de la colmena se desplazan a terrenos más altos, luchando por llegar a las espirales superiores y, finalmente, superando a los cazadores de espiritus que intentan repelerlos por el mero peso del número. Mientras tanto, los cultistas del Emperador de Cuatro Brazos toman más y más de la colmena para su propio territorio, y cuando la lava retrocede, utilizan tuberías de agua y esclusas para endurecer el metal de la colmena principal una vez más. Entre los laberintos de aspecto orgánico derretidos de las colmenas inferiores, surge un nuevo orden, y esta vez, sus mareas mortales suben hasta la cima.
  • Un solo disparo (Fecha desconocida.M41) - La primera Sanctus de la Hélice Retorcida, Astrid Xeneca, se infiltra entre una multitud de peregrinos imperiales en Immortis IX. Desde el patio del famoso Basilicanum de Marfil, planta un dardo de su aguja de suero en la vena yugular del archicardenal Vidderminster justo cuando está hablando en su balcón. La aguja, adaptada para disparar un tubo de vidrio tan fino que evita el escudo electromagnético salvador del archicardenal, suministra un potente cóctel de enzimas hipertróficas. Las enzimas, elaboradas especialmente por el hermano Biophagus de Xeneca, actúan con una velocidad asombrosa. Ante un público de millones de fieles imperiales que lo adoran, el líder del Adeptus Ministorum se hincha como un globo y estalla en una salpicadura de sangre justo cuando está proclamando la inmunidad del hombre piadoso al insidioso azote de los xenos. Es un golpe a la estabilidad política de Immortis IX que lleva al nombramiento de un nuevo archicardenal de fuera del mundo, a nuevos acuerdos comerciales, a las visitas obligatorias de los medicae y, finalmente, a las Nuevas Guerras de la Fe que llevan a la caída del planeta.
  • La sombra del Leviatán (997.M41) - Surgen informes sobre una nueva y poderosa flota enjambre tiránida, que más tarde se denominará Flota Enjambre Leviathan. Pero el Leviathan no se desplaza por la galaxia desde un sector principal, como las Flotas Enjambres Kraken y Behemoth, sino desde una docena a la vez. Una ola de insurgencias se levanta a través del Segmentum Solar. Cientos de Cultos Genestealer se revelan en el espacio de un solo mes terrestre. Los Guardianes de la Muerte, demasiado dispersa para detener estas conquistas imprevistas, busca la ayuda del Adeptus Astartes en general, pero sin éxito.
  • Los engendros de Cryptus (998.M41) - Poco después de que el informe de la misión de las Águilas Kápicas desde Vitria llegue al Comisariado, el Sistema Cryptus es reforzado por cadianos, Hermanas De Batalla y el Militarum Tempestus. La zona conocida como el Escudo de Baal -ese cordón espacial que protege a Baal, el mundo natal del Capítulo de los Ángeles Sangrientos- se pone en pie de guerra nada más llegar. Las advertencias encontradas en Vitria resultan premonitorias: los zarcillos de la flota Enjambre Leviathan se extienden para consumir todo ser vivo en el superpoblado Sistema Cryptus. Tan pronto como las innumerables bionaves de la flota Leviathan atraviesan el escudo helado del Aegis Diamando, se revela la corrupción en el mundo capital de Asphodex. La familia gobernante de la principal metrópolis de Asphodex ha sido corrompida durante mucho tiempo por el imponente Genestealer conocido como el "Engendro de Cryptus", y su aristocracia trabaja para deshacer todo lo que el Astra Militarum ha conseguido. Cuando una flota de Ángeles Sangrientos del vecino Sistema Baal llega para reforzar a los cada vez más desesperados defensores, el Capitán Arenos Karlaen de la 1ª Compañía de Ángeles Sangrientos Veteranos, "los Arcángeles", lidera a sus hermanos bajo la ciudad en una serie de batallas crecientes que finalmente ven cómo los Engendros de Cryptus son asesinados y su vil prole se dispersa por las estrellas.
  • Infestación y Plaga (ca. 998.M41) - El Culto Genestealer Tenebroso se encuentra con que se ha convertido en los infestados, en lugar de los infestadores, cuando su gran carguero es tragado por una Tormenta de Disformidad que los deja varados en las afueras del Jardín de Nurgle en el Reino del Caos. La secta descubre el verdadero significado del parasitismo y el horror. Finalmente, el Abuelo de las Plagas les permite emerger en el espacio real una vez más, horriblemente cambiados y listos para servir a las enfermizas agendas de su nuevo amo.
  • Un Regalo Mortal (ca. 999.M41) - En el Mundo Agricola de Cornucopia, una flota fragmentada de la destrozada Flota Enjambre Behemoth desencadena el ascenso del Culto Genestealer conocido como La Estrella Elegida. La 8ª Compañía de Ultramarines sofoca la insurrección a un gran coste, sus marines de asalto golpean en masa con sus espadas sierra a los Genestealers y a los suyos hasta que no queda ninguno vivo. El gobernador planetario Udo Ingloriam envía un carguero lleno de flamantes camiones Goliath a Masali, el Mundo Agricola gemelo de Cornucopia dentro de las fronteras de Ultramar. La traición de Udo Ingloriam no se descubre hasta que se descubre que los vehículos están llenos de Genestealers, sellados dentro de antiguos ataúdes de estasis para evitar su detección. La 8ª Compañía vuelve a la Cornucopia. Esta vez, está casi destruida, ya que los cultistas de la Estrella Elegida se han hecho fuertes. Por orden del propio Señor del Capítulo de los Ultramarines, Marneus Calgar, el planeta es designado como Perdita y sometido a Exterminatus.
  • Los Cazasierpes(999.M41) - Los agentes del Ordo Xenos descubren un culto Genestealer que se hace llamar las Sierpes del Ur-Tentaculo, atrincherado entre los sub-archivos Nordafrik en Terra. El capitán general del Adeptus Custodes, Trajann Valoris, rechaza la petición de los Guardianes de la muerte de enviar equipos de exterminio contra esta amenaza, y en su lugar dirige la purga en persona al frente de una enorme hueste escudo del Adeptus Custodes. La secta libra una batalla brutal, su número y fanatismo les permite arrastrar a un Custodio tras otro y desgarrarlo miembro a miembro. Sin embargo, por cada uno de los Custodios que cae, cientos y cientos de cultistas malformados y Aberrantes criaturas son masacrados. Por fin, el propio Valoris decapita al monstruoso Líder de Progenie que gobernaba el culto. Ordena que se queme el inquietante santuario interior de la criatura, a pesar de las protestas de los investigadores del Ordo Xenos -Valoris se niega a que nadie más que sus camaradas presencie el asqueroso mural que decora la pared trasera del santuario, de un nido de zarcillos con colmillos que surgen del corazón del propio Sol para devorar a Terra por completo...

La llegada de la Gran Fisura, M41-M42[]

Nota: Todas las fechas a partir de este punto son provisionales debido a errores en el Calendario Imperial, lo que significa que estos eventos podrían haber ocurrido realmente en cualquier momento desde principios del 41º Milenio hasta principios del 42º Milenio.

  • La Guerra de las Bestias (Fecha desconocida.M42) - Mientras la Gran Fisura abre los cielos del Imperio, los Orkos del Kaudillo del Kulto a la Velozidad, Krooldakka, invaden el Mundo Centinela de Vigilus en la boca del Guantelete de Nachmund en el Imperium Nihilus. Al hacerlo, desencadenan un levantamiento del Culto de Los Príncipes Mendigo, que luchan contra los Pieles Verdes con gran fervor para recuperar el control del mundo que estaban a punto de tomar. Al perderse la comunicación en medio de un nivel sin precedentes de interferencias a causa de la Tormenta Disforme, los Chacales Atalanos de los seguidores del culto entran en acción, actuando como intermediarios para coordinar mejor los levantamientos en cada continente de la colmena. Luchan en docenas de batallas contra los Lokoz de la Velozidad, que forman el grueso del WAAAGH, los agudos reflejos de los híbridos en ágiles motos y Loboquads les dan una ventaja crítica contra los matones buggies y carros de los Orkos. El control de los páramos pasa de un lado a otro mientras los imperiales contraatacan a los invasores xenos, pero Vigilus tiene algo peor que soportar. La invasión del Caos que sigue ve cómo Abaddon el Saqueador asalta el mundo, y los cultos ocultos del Caos se alzan para enfrentar su oscura fe a la justa ira de los Príncipes de los Pobres. El planeta está al borde de la destrucción total.
  • El lobo devuelve la mordida (Fecha desconocida.M42) - Cuando los depósitos de agua fortificados de la colmena en expansion de Oteck en Vigilus son corrompidos por la Garra del Wyrm sediento, una fuerza de ataque de los Lobos Espaciales, liderada por Haldor Icepelt, rastrea a los híbridos xenos mutantes responsables y les da fuego. Varios de los marines espaciales caen en la batalla, y tres de ellos quedan atrapados entre los escombros cuando todo el distrito se derrumba debido a los explosivos colocados previamente. Un veterano de la fuerza fenrisiana en Vigilus, Brand Sabrewulf, lucha por salir, librando una guerra de un solo hombre contra los adoradores subterráneos de los xenos que culmina cuando Brand mata al Primus del culto en un duelo sangriento. Cuando el Astra Militarum recupera finalmente la zona, Brand es encontrado herido y sin munición, pero vivo. Una vez recuperado, su conocimiento de los túneles resulta inestimable en las guerras que se avecinan en Vigilus.
  • Una sutil conquista (Fecha desconocida.M42) - La formidable Neris Vignostiquod, nombrada visir de la Corte de Ingenio, es recibida con gran ceremonia al descender de su elegante nave espacial sobre la luna-escriba de Hexensix. Al evento asiste en persona el Maestro de la pluma-General Retrovetch, el líder de facto de la corte y, por tanto, de todo el planeta. Desde el momento en que sus miradas se cruzan, Retrovetch se queda embelesado, ya que la recién llegada tiene algo que le inspira un respeto instantáneo. Está tan cautivado que sus habituales maquinaciones se quedan en el camino. En lugar de ello, pasa cada momento que está despierto aprendiendo la nueva filosofía propugnada por Vignostiquod, la de la comunalidad en nombre del Santo Sol. Cuando llega el resto de Magus de la dinastía de Vignostiquod, los cultos solares que han tomado el control del planeta hacen que éste ya esté maduro para ser tomado por Los Niños de las Estrellas. Demasiado tarde, la Corte Ingenius se da cuenta de que, en realidad, están adorando a una entidad xenos colectiva que pronto borrará el sol sobre su mundo...
  • Una cuchilla desenvainada (Fecha desconocida.M42) - Los vástagos del culto La Rueda Afilada, tras deshacerse de sus opresores en Feinminster Gamma, llevan su cruzada contra la opresión del Adeptus Mechanicus a una serie de Mundos Forja por todo el sistema - y a los Marines Espaciales Manos de Hierro que los sacerdotes de Marte llaman sus aliados. Propagan la creencia de que el Culto a la Máquina está engañando a la gente del Imperio al aferrarse al mantra de que la carne es débil, y los que no tienen acceso al aumento cibernético se muestran más receptivos a la idea de que ellos también tienen un valor intrínseco. Los Diente de Sierra acogen tanto a los de carne y hueso como a los cibernéticos, predicando que la carne es arcilla que debe endurecerse en el horno de la guerra en lugar de ser reemplazada por completo. En los campos de entrenamiento secretos reúnen a sus ejércitos de la fe, equipándolos con el mejor armamento que el Imperio puede proporcionar. Cuando atacan a los Manos de Hierro del Clan Raukaan en el Mundo Forja de Ghoulwright, la guerra tecnológica resultante consume el planeta en el fuego de la batalla.
  • Parásitos interiores (Fecha desconocida.M42) - El Culto de la Sierpe Interior se extiende por todo el Sector Affluix utilizando la red de exportación de carne grox del Mundo de Peregrim. Las bestias mejoradas con esteroides cultivadas por la famosa dinastía de la carne de Ethod Peregrim alcanzan tamaños realmente descomunales, alterados por los dictados de la cría selectiva de la industria para tener torsos y abdómenes enormes, lo suficientemente grandes como para contener Genestealers de pura cepa cosidos en sus entrañas por los trabajadores del matadero del culto. Al enviar los enormes cadáveres de los grox a una docena de mundos diferentes en el famoso y paranoico sistema estelar de Fort Adere, los agentes del culto del Wyrm interior evitan los complejos protocolos de los bioescáneres que, de otro modo, habrían detectado el tejido biológico de los Genestealers introducidos de contrabando en la carne. En cada uno de los planetas infestados nace un nuevo ecosistema, aunque no sólo la carne de grox constituye su sustento.
  • El corazón de la bóveda vacía (Fecha desconocida.M42) - Tras la invasión del Mundo Agricola Taurensi IX, durante la cual un vasto enjambre de Tiránidos descendió para aniquilar a los defensores del Astra Militarum estacionados en el planeta, las criaturas de la Mente Enjambre comienzan a consumir el planeta, pero no se vuelven contra los Cultistas Genestealer de los Hijos del vacío que ayudaron a preparar el camino para su conquista. Tal vez el extraño abandono del modo de consumo tiránido se deba a un imperativo psíquico del Patriarca Genestealer del culto, o tal vez pueda atribuirse a una llamarada de la Cicatrix Maledictum en las alturas, pero para los propios cultistas es simplemente otro aspecto de su ascensión divina. Surcan los cielos en cargueros a granel junto a las vastas bionaves de la Flota Enjambre, y son ignorados por completo por los Tiránidos, al igual que el pequeño pez carroñero es ignorado por el tiburón de la muerte con el que comparte un vínculo simbiótico. El resto del Sistema Taurensi es conquistado por una invasión de celosos y espumosos Cultistas Genestealer y los trillones de enjambres de Tiránidos que ellos consideran sus aliados -cuando en realidad, las criaturas sinápticas de las hordas Tiránidas ven a los cultistas como poco más que biomasa ambulatoria para ser consumida cuando surja la necesidad.
  • Ascenso de Tiamet (Fecha desconocida.M42) - Ziaphoria, el repugnante y anómalo Mundo Jungla reclamado por la Flota Enjambre Tiamet, se convierte en el lugar de un nuevo e inquietante desarrollo de la maldición de la Tiranoformación, el proceso biológico hiperacelerado que se utiliza para vencer y devorar los mundos presa de la Mente Enjambre. Allí, las Flotas Enjambre conquistadoras han construido vastos resonadores psíquicos de material carnoso y encefálico, algunos del tamaño de montañas y otros lo suficientemente grandes como para cubrir continentes enteros. El mundo constituye el punto final de una vasta peregrinación de los Cultistas Genestealer desde el cercano planeta de la Marcha de Heinrich. Dirigidos por un profeta ciego conocido como "el Conductor", parten de un mundo plagado por los Dioses Oscuros, surcando las estrellas para acabar aterrizando en la corteza pulsante de Ziaphoria. Los que tocan la tierra corrompida con su propia carne se convierten instantáneamente en esclavos de ella, y convencen a sus hermanos para que vuelvan al espacio como misioneros, llevando el Credo de Tiamet a tantos mundos imperiales como sea posible. Son los primeros de las docenas de peregrinaciones interestelares que buscan a Ziaphoria y, al hacerlo, aumentan su poder. Los tiránidos de la Flota Enjambre Tiamet defienden el planeta con tanta ferocidad que es declarado en cuarentena extrema y abandonado por completo por el Imperio. Sólo los Guardianes de la Muerte de la cercana Fortaleza de la Guardia Haltmoat -y el Inquisidor Kryptman, que sale de su largo exilio para unirse a ellos- tienen alguna idea de la amenaza que supone el inmenso resonador psíquico de Tiamet. Las teorías que discuten hasta altas horas de la noche son tan descabelladas, y las otras amenazas a las que se enfrenta el Imperio tan funestas, que la Inquisición en general les da poco crédito.

La maldición Genestealer[]

Los Genestealers son formas de vida alienígenas viciosas y terriblemente inteligentes. Son en gran medida independientes, capaces de sobrevivir solos durante siglos estándar. Sin embargo, cuando se encuentran como parte de una progenie, una voluntad psíquica gestáltica los une a un propósito.

Encontradas originalmente en las lunas de Ymgarl, mucho antes de que la Flota Enjambre Behemoth irrumpiera en el Imperio, estas bestias se consideraron en su día una especie totalmente separada de las hordas de tiránidos. Sólo cuando el Ordo Xenos llevó a cabo un programa de investigación exhaustivo se dieron cuenta de la verdad: que el Genestealer era una criatura de vanguardia de las flotas Enjambres invasoras, y que el género Ymgarl no era más que un ejemplo de las formas que podía adoptar.

Los Genestealers son transportados de un mundo a otro de la misma manera que un virus es transportado de un huésped a otro - sin ser vistos y sin que se les pida. Su físico es tan resistente que pueden sobrevivir incluso en el frío vacío del espacio. Hay informes dispersos de ejércitos de estas criaturas xenos que emergen de asteroides alveolados y de naves fantasma desgarradas. Las infecciones más graves de los Genestealers se han detectado en los Pecios espaciales, vastos conglomerados de naves vacías que atraviesan la galaxia en las mareas etéreas de la disformidad- en tales leviatanes se han encontrado Genestealers no de dos en dos, sino por miles.

Más comúnmente, pequeñas crías de Genestealers van de polizón en las naves espaciales de las interminables armadas de la Humanidad. Capaces de plegar sus desgarbados físicos en tuberías de relé y espacios de arrastre, pueden esconderse incluso en las lanzaderas más pequeñas, entrando en un estado de hibernación hasta que emergen de su estancia para sembrar de nuevo las semillas de la destrucción. Muchos transportes han llegado a su destino con una carga letal.

Cuando un Genestealer llega a un mundo maduro para la infección, se adentrará en los espacios oscuros y olvidados de una zona poblada, acechando sin ser visto mientras se prepara para extender su influencia. Como todos los de su especie, el Genestealer es inhumanamente paciente, capaz de subsistir con muy poco sustento y de esperar décadas terrestres si es necesario antes de hacer su movimiento. Una vez que está seguro de poder conseguir víctimas sin ser detectado, comenzará a secuestrarlas y a implantarles su plaga alienígena para convertirlas en huéspedes involuntarios de una nueva generación de terror.

Una secta puede empezar con un solo organismo. Si un Genestealer solitario llega a un mundo habitado, se esconderá inmediatamente y sólo saldrá en las noches más negras. Los que caen en las emboscadas silenciosas del Genestealer no son despedazados para su posterior consumo, como ocurre con la mayoría de las víctimas de la raza tiránida, sino que son esclavizados por su mirada psíquicamente hipnótica.

A continuación, son impregnados con una porción de la biomasa de la propia criatura, suministrada bajo la piel a través de un tubo acanalado llamado ovipositor. Este proceso se conoce como el "Beso del Genestealer". El parasitismo resultante altera el cuerpo del infectado hasta que la mancha xenos se extiende por todo el cuerpo. También altera la mente, obligando a la víctima, a través de una conexión psíquica bioneural, a venerar al Genestealer como una figura divina, el ídolo de una nueva religión obsesiva.

Cada vez que un Genestealer implanta a una víctima, pronto se produce un horrible nacimiento cuando ese individuo, ya sea macho o hembra, se reproduce con otros de su especie. Los híbridos Genestealer resultantes son criaturas grotescas y deformes, de formas tan variadas como horribles de contemplar.

Ciertos rasgos son comunes, como cráneos bulbosos y fauces gruñonas con dientes de aguja, un par de extremidades adicionales que terminan en garras viciosamente afiladas, colas truncadas y piel moteada y violácea. Estos híbridos iniciales se conocen como la Primera Generación.

Los horribles híbridos de la Primera Generación se reproducen con miembros del culto recién hipnotizados, que a su vez engendran crías. Esto da lugar a la Segunda Generación. Estas nuevas criaturas son jorobadas y encorvadas, no a la manera de los ancianos o enfermos, sino más bien como resortes presionados que están listos para explotar en un movimiento repentino. Estos híbridos pueden tener cinco o incluso seis miembros, pero sus ojos y bocas son como los de sus padres humanos, y pueden hacerse entender en bajo gótico.

Aunque sus mentes siguen siendo tan extrañas que desafían el análisis, la Segunda Generación es lo suficientemente sapiente como para entender a su sociedad anfitriona. Algunos incluso son puestos a trabajar en las hermandades industriales de sus parientes, ya que su asombrosa fuerza y resistencia les permite utilizar herramientas mineras pesadas y explosivos con mucha más facilidad que un operativo humano.

Los Genestealers de pura raza se propagan con una horrible fecundidad alienígena, infectando a generaciones de presas humanas hasta que llega el momento de atacar. Cada nuevo lote de descendientes de un único Patriarca Genestealer parece más humano que el anterior, ya que la semilla xenos se diluye aparentemente, pero en su interior, la forma de la bestia permanece inalterada. Al culminar el ciclo de la maldición, las pesadillas alienígenas originales nacen de nuevo.

A medida que transcurre cada ciclo, la descendencia híbrida presenta cada vez menos mutaciones respecto a la base genética humana o de otra especie anfitriona. La Tercera Generación se caracteriza por una postura erguida: aunque parecen humanos desde la distancia, si se les observa más de cerca, tienen cabezas muy marcadas, piel de color malva a violeta, e incluso pueden ocultar un miembro vestigial bajo sus ropas.

En la Cuarta Generación, los vástagos del Culto Genestealer pueden pasar completamente por humanos, y se introducen en posiciones de poder para promover los objetivos del culto. Dentro de la jerarquía oculta de la secta surgen líderes de extraña influencia: magos psíquicos y demagogos carismáticos cuya retórica inflama aún más la subcultura.

Los miembros de la secta de cuarta generación pueden engendrar a los de pura raza. No dan a luz a humanos no contaminados, sino a Genestealers de pura cepa tan ajenos como el progenitor original del culto. Los padres de estas criaturas de la Quinta Generación no los ven como los horribles y sibilantes mutantes que son en realidad, sino como bebés humanos de piel suave, inocentes y dulces. Hacen todo lo posible para protegerlos, incluso dando sus propias vidas si es necesario. En este punto, el control de la maldición sobre la dinastía es completo y el ciclo de la cría comienza de nuevo.

El Genestealer en el corazón del culto, conocido como el "Patriarca", tiene un control psíquico inherente sobre cada uno de estos secuaces, sin importar la generación. El Patriarca los une en una única sensibilidad, una conciencia gestáltica conocida como la Mente Enjambre, similar a la mucho más grande Mente Enjambre Tiránida.

Es esta sensibilidad compartida lo que hace que el culto sea tan unido y leal, lo que les da una fuerza y velocidad asombrosas en la batalla, y lo que busca socavar la santidad espiritual de la Humanidad. Tales cultos xenos han prosperado en los rincones oscuros del Imperio durante más tiempo del que ahora se sospecha. En las ocasiones en las que se levantan en rebelión abierta, pueden hacer caer las defensas de un planeta en cuestión de horas solares.

Los cultistas de estas grandes insurgencias han pasado toda su vida preparándose para el día de la conquista final. Generación tras generación se han criado en secreto, ciclo tras ciclo dando frutos nauseabundos. Los infectados han propagado la maldición a otros, y a sus hijos, que a su vez han infectado a más. Como un virus viviente, se reproducen exponencialmente, y su número aumenta hasta que los gobernantes del submundo de la sociedad son lo suficientemente fuertes como para apoderarse de todo el planeta anfitrión.

Aunque las últimas generaciones de cada ciclo tienen la apariencia de hombres y mujeres comunes, en su interior son xenos hasta la médula. Su lealtad se debe únicamente a los organismos que trajeron la Maldición Genestealer a su mundo, y a los híbridos de su parentela oculta. Su patriarca, de origen estelar e inhumano, se sitúa en el centro de una red de influencia que se expande hasta cubrir todo el mundo. Todas las almas de la secta obedecen sin miramientos a esta repulsiva criatura, y darían su vida por salvarla.

Una vez que el culto ha madurado por completo, busca propagarse una vez más. Sus líderes envían cuidadosamente a pura razas seleccionados en largos viajes para localizar nuevas zonas de alimentación, allí para comenzar de nuevo todo el proceso infernal.

Purii[]