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"En las entrañas sin sol de nuestra Colmena, el rebaño de los fieles crece. Somos guiados por la visión sagrada de nuestro Gran Padre, protegidos por sus manos amorosas. Dentro de estas santas sombras moramos, mientras los impuros se bañan en la luz de las estrellas de la cima de la aguja. ¿Y qué hay entre esas estrellas? ¿Qué navega más allá de esos soles lejanos? Envueltos en la noche, llevados dentro de ese negro eterno: Nuestros redentores, nuestros dioses -más verdaderos que el silencioso y largamente muerto Emperador- los Hijos del Vacío. Los oímos en nuestros sueños, los sentimos en nuestra sangre. Ellos llaman y nosotros responderemos. Nos levantaremos y reclamaremos las máquinas de trabajo que nos han atado en la servidumbre. Este mundo arderá. Será limpiado, purificado, preparado, ¡y los Cielos nos darán nuestra recompensa!"

Magus desconocido del Culto Genestealer
Cultos Genestealer arte trailer Magus.jpg

Un Culto Genestealer es una sociedad secreta de adoración de xenos formada y controlada por Genestealers tiránidos que prospera en los oscuros rincones del submundo imperial de toda la galaxia. Secretos, sigilosos y totalmente malignos, los Cultos Genestealer son los cánceres que crecen sin ser vistos en los espacios ocultos del reino de la Humanidad.

Su propósito es alzarse y tomar el control de los mundos imperiales en nombre de un dios xeno que en realidad se trata de una flota Enjambre tiránida. Una vez que el mundo está bajo su control, las emanaciones psíquicas de los cultistas son recogidas por la extensión de la Mente Enjambre de la Flota Enjambre más cercana, que entonces es atraída para consumir el mundo, con cultistas y todo.

Algunos cultistas son realmente monstruosos, y se esconden en túneles húmedos con túnicas o sacos de arpillera que cubren sus anatomías xenos híbridas. Otros son simplemente pálidos y calvos, capaces de pasar por leales ciudadanos imperiales mientras sus tatuajes en forma de gusano permanecen ocultos.

Estos hermanos de última generación se mezclan entre la manada de la Humanidad como lobos con piel de cordero, trabajando tan duramente entre la maquinaria en ruinas de la industria humana que nadie les dedica una segunda mirada, pero bajo sus trajes de trabajo y su tosca ropa de minero, todos llevan la marca del alienígena.

Una vez que su hermandad sea lo suficientemente fuerte, y todo esté listo para su gran levantamiento, el Culto Genestealer hará su jugada. La multitud de militantes hierve por millares desde las alcantarillas, los túneles y los sótanos, filtrándose desde las agujas en lo alto como insectos saliendo de un nido oculto. En este oscuro y glorioso día de guerra, los guerreros del culto están ya diez pasos por delante del enemigo.

Los saboteadores han destrozado las líneas de suministro de los que se oponen a ellos, los agentes ocultos han asesinado a los comandantes clave y las rutas de escape han sido cortadas por equipos de demolición y de explosión. Aquellos que son lo suficientemente sabios como para huir encuentran las calles de la ciudad y los pasajes arteriales bloqueados por los restos en llamas, o por manadas de criaturas híbridas que esperan para atacar. Los maestros del culto han previsto todas las posibilidades, y todas las ventajas están a su favor.

El enemigo se encuentra con sus cajas de munición vacías, sus reservas de combustible secas, sus naves de transporte secuestradas y su flota de apoyo agujereada y en órbita. Cuando el culto ataca, el enemigo ya está rodeado, varado y medio derrotado, listo para una matanza largamente planeada.

Genestealer

La carnicería que el culto aplica a sus enemigos es realmente terrible. Aunque las grandes masas de estas hordas están armadas poco mejor que la milicia planetaria, su gran número y su devoción fanática las convierten en una feroz amenaza en un tiroteo. Las amenazas de alto nivel serán emboscadas, no sólo por híbridos mutantes que sisean y chillan mientras empalan al enemigo con sus garras y extremidades afiladas, sino también por los Genestealers de pura raza de generaciones pasadas y presentes.

Las armas y equipamiento del Culto son en su mayor parte robados, comprados por vías ilegales o hechos por ellos mismos, lo que da como resultado una variopinta gama de armamento. Normalmente tienen acceso a una amplia variedad de armas y vehículos (a través de conversiones de los militares o gubernamentales), pero esto normalmente lleva un coste ya que no pueden ser adecuadamente mantenidos. Los vehículos están limitados a aquellos fáciles de robar o construir, por lo que el Culto carece de vehículos especializados y deben conformarse con los más simples. Los intentos de conseguir armas más poderosas y esotéricas a veces tienen éxito gracias a asaltos a depósitos humanos o ataques sorpresa a las guarniciones. En ocasiones incluso se tiene acceso a amplias reservas de material gracias a la conversión al Culto de altos cargos de las jerarquías humanas.

Los Cultos también deben confiar en sus propias máquinas de guerra, convirtiendo muchos vehículos civiles en militares. Las limusinas del Culto, que se emplean para llevar a los líderes por las ciudades de forma anónima sin ser vistos, son adaptadas para la batalla añadiéndoles blindaje adicional y armas, convirtiendo un vehículo normal en una tanqueta ligera de combate urbano. Careciendo de cualquier doctrina o entrenamiento realmente militar, el Culto se prepara para la batalla con una mezcolanza de vehículos que se unen a gente montada a caballo, en moto o sobre cualquier otra cosa que encuentren, y una gran masa de tropas a pie armadas con infinidad de armas de extrañas apariencias.

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Los comandantes de la fuerza enemiga se encuentran en la batalla con los líderes del culto: el Primus, un inspirador líder de guerra; el Magus, un telépata hipnótico; y el propio Patriarca, un terror monstruoso que cruzó la inmensidad del espacio para traer el desastre al mundo.

En realidad, la secta es esclava de un poder mucho mayor. Invisible y totalmente incomprensible, esta fuerza inevitable, este Gran Devorador, es atraído al mundo de las presas por el mismo culto que busca conquistarlo. Cuando los agoreros de esta dinastía oscura gritan que el fin del mundo está cerca, sus afirmaciones son más acertadas de lo que imaginan.

Una vez que el Culto ha crecido hasta un tamaño lo suficientemente fuerte (y en este punto seguramente ya estará metido en pequeñas luchas callejeras o incluso enfrentamientos abiertos), la señal de la Mente Enjambre se hace lo suficientemente fuerte como para atraer a la Flota Enjambre que se desliza lentamente a través de las estrellas. Como sus ocultos líderes-marioneta, el Culto se ve forzado a consumir. Siempre se sentirán impulsados a derrocar los poderes planetarios locales, para asegurar su libertad y continuar creciendo. Los mismos combates entre las fuerzas del Culto y sus enemigos aumentan la fuerza de la señal, creando una especie de faro que indica que la "comida" está lista. Una vez que los Tiránidos llegan, todo está perdido, las fuerzas del Culto que aún sobrevivan son absorbidas por las bionaves Enjambre, y el planeta queda indefenso para ser consumido y convertido en nuevos materiales genéticos para la biomasa. Incluso si los Tiránidos llegan a ser expulsados, el planeta normalmente está ya en ruinas y debe ser bombardeado víricamente para asegurar que ninguna presencia de los Genestealers se mantiene. Uno a uno, los mundos se pierden de las manos del Imperio mientras esta aparentemente imparable enfermedad se extiende por la galaxia.

Historia[]

"Somos la perfección biológica. Combinamos el ingenio y la astucia de la Humanidad con las bendiciones de los Niños de las Estrellas. Somos más fuertes, más rápidos y más inteligentes que cualquiera que nos desafíe. Tomaremos lo que es nuestro de los mundos superiores, y lo reharemos a la imagen de nuestros verdaderos maestros. Es nuestro destino."

Monthros Amaparha, Orador de las Verdades Galácticas.

Adoradores de Xenos[]

Sede de un culto genestealer

De las oscuras profundidades y las calles sombrías surgen los Cultistas Genestealer, figuras malformadas unidas por un siniestro culto a inescrutables entidades nacidas de las estrellas. Sigilosos y totalmente malignos, son el cáncer que crecen sin ser vistos en los espacios ocultos del Imperium.

La humanidad se ve acosada en todos los frentes por los asaltantes xenos y las fuerzas de pesadilla del Caos. Cada día se sacrifican miles de millones de vidas en el altar de la guerra para mantener al enemigo a raya. Sin embargo, la amenaza más insidiosa para la supervivencia de la Humanidad puede haberse filtrado ya en el torrente sanguíneo del Imperio. Incrustados en la infraestructura de innumerables mundos aparentemente leales, los Cultos Genestealer esperan su momento, extendiendo zarcillos de corrupción a través de la población nativa hasta que están listos para comenzar sus sangrientas insurrecciones. Una vez desatados, se alzan en una marea creciente, armados con armamento imperial robado y toscas herramientas industriales convertidas en horribles propósitos.

Cuando el Imperio encontró por primera vez a los Genestealers en las lunas de Ymgarl, pensó que eran una especie alienígena única. De hecho, como descubrió el Ordo Xenos tras una angustiosa serie de investigaciones, son los organismos de vanguardia que las Flotas Enjambre Tiránidas siembran antes que ellos para crear desunión y miedo a su paso. Resistentes y dotados de garras afiladas que pueden atravesar incluso las placas de guerra del Adeptus Astartes, los Genestealers son utilizados en batalla abierta por las Flotas Enjambre como tropas de choque.

Sin embargo, cuando se infiltran en el espacio imperial, los Genestealers muestran su capacidad de sigilo y astucia. Los Genestealers solitarios, que se deslizan y se arrastran, acechan y asesinan en silencio, se cuelan en las naves espaciales imperiales y se propagan por las rutas espaciales como un virus. En teoría, basta con que un Genestealer se cuele a bordo de un carguero y llegue a un mundo poblado para que todo un sector quede condenado. Hay leyendas en el Imperio sobre titánicos Pecios Espaciales infestados con decenas de miles de estas criaturas - un nido así podría traer una catástrofe total a franjas del Imperio.

Los Genestealers pueden vivir en estasis durante mucho tiempo; después de quizá siglos de flotar por el espacio o por la Disformidad, puede que alguien encuentre una vieja nave infestada y que algún incauto se atreva a explorarla o puede que una nave llegue hasta algún lejano y semiolvidado puesto fronterizo de la Humanidad. Y, cuando ocurre algo así, el ciclo vital del Genestealer vuelve a empezar.

En el interior del pecio, el infortunado humano se topará cara a cara con un Genestealer, que lo infectará con el genotipo madre. Más tarde, el cuerpo huésped del gen volverá con su gente portando en su interior el material genético del Genestealer. Poseído por el ansia de reproducirse, la víctima infectada fundará una familia y dará lugar a una progenie de híbridos (una infestación de parásitos alienígenas dentro de la sociedad en la que se encuentran los huéspedes humanos).

Si un Genestealer llega a un mundo adecuado, su oscuro trabajo comienza en serio. En el espacio de unos pocos años terranos, cientos de civiles habrán sido secuestrados por la criatura e infectados con estructuras genéticas tiránidas. Con el tiempo, los infectados dan a luz a viles híbridos de xenos y humanos: los descendientes de las primeras víctimas son inconfundiblemente alienígenas, con grandes cabezas abombadas y garras afiladas.

A medida que la corrupción genética se va extendiendo, nacen generaciones posteriores que pueden pasar por humanos y son capaces de mezclarse con la población en general, e incluso con organizaciones imperiales como el Adeptus Arbites, el Departmento Munitorum y el Astra Militarum.

A medida que aumenta el número de miembros del culto, se crean más híbridos especializados para servir al Genestealer, ahora adorado como el Patriarca. Los Magus son individuos con dones psíquicos contaminados por la voluntad del Patriarca, encargados de convertir a objetivos clave dentro del gobierno y la cúpula militar del planeta. Las masas híbridas están organizadas y dirigidas por Primus, generales y especialistas en emboscadas responsables de coordinar el eventual levantamiento.

Los Nexos proporcionan apoyo táctico a los planes estratégicos de sus Primus, y su dominio de los detalles y la contingencia es insuperable. Los Sanctus actúan como asesinos y los Locus como guardaespaldas, mientras los Clamavus predican la palabra del culto y frustran las comunicaciones del enemigo. Los Chacales Atalanos entran en batalla a toda velocidad en Motocicletas(cultos Genestealer)y Loboquads, hostigando los flancos enemigos, mientras que los Genestealers de pura raza y las aberrantes monstruosidades -a veces reforzadas por los alquimistas genéticos conocidos como Biófagos- actúan como tropas de choque.

Ya sea en un puñado de meses solares o en muchos años estándar, finalmente la secta se pondrá en pie de guerra. Sólo entonces el Patriarca enviará la orden sináptica de levantarse y ahogar el planeta en sangre. Cuando los secuaces de la criatura reciban la orden psíquica de iniciar la insurrección, los híbridos se armarán con equipo militar y herramientas mineras robadas, y saldrán de sus guaridas ocultas en mareas masivas.

Guiados por la astuta voluntad de sus líderes de guerra, atacan primero en lugares tácticos clave como puestos de comunicaciones, puertos espaciales y depósitos de municiones. Despojado de sus defensas y de su capacidad de pedir ayuda, el planeta queda listo para la conquista.

En un frenesí de violencia brutal, el levantamiento de los cultistas cae sobre los enemigos que suponen la mayor amenaza para la agenda del culto. Los huesos son destrozados por las explosiones de los cañones sísmicos, los taladros de roca armados se clavan en la carne vulnerable en una horripilante erupción de sangre, y las cargas mineras se utilizan como granadas improvisadas. Los estandartes y los signos del culto se desvelan por fin, los estandartes y los tótems con forma de gusano son sostenidos en alto por los Acólitos Guardaiconos, cuya presencia inspira a la familia genestealer a nuevas cotas de fervor salvaje.

Durante los largos años de preparación para este momento, el culto habrá robado y secuestrado muchos vehículos para ayudar en su campaña asesina. Los robustos camiones Goliath y los Goliath Triturarrocas, habituales en las minas y manufacturas de todo el Imperio, se convierten en violentos vehículos. Montados con una amplia gama de armamento pesado, los camiones Goliat lanzan tropas de Acólitos al frente, abriendo camino incluso en el terreno más accidentado y lanzando una incesante lluvia de balas que destrozan a la infantería enemiga. Los Goliath Triturarrocas simplemente se estrellan contra el centro de las formaciones enemigas, cosechando un horrible número de víctimas mientras sus Cuchillas Taladradoras con dientes de sierra trituran los cuerpos hasta convertirlos en una pasta sangrienta.

Si surge la amenaza de enemigos blindados, el culto responderá desplegando Tanques de Batalla Leman Russ robados y caminantes Sentinel, pilotados por híbridos neófitos que permanecieron ocultos en las filas de los ejércitos humanos durante décadas solares. Totalmente leales al Patriarca, apuntan sus armas contra sus antiguos camaradas sin pensarlo dos veces. El impacto psicológico de esta repentina traición es un arma en sí misma.

Con demasiada frecuencia, el estímulo para este levantamiento es la aproximación de una bioflota tiránida, a la que el culto, en sus delirios, ve como salvadores de lo alto. Mientras la Flota Enjambre vomita sus enjambres de organismos guerreros en la atmósfera del mundo afectado, los cultistas cantan plegarias exaltadas a sus libertadores.

Incluso cuando los tiránidos exterminan y devoran todas las fuentes de biomasa del planeta, los cultistas mantienen la fe en sus corruptos corazones de que estos voraces alienígenas elevarán a los fieles, ayudándoles a trascender sus debilidades mortales.

Esperan ansiosamente la bendita unidad de forma y propósito que se les ha prometido. Al menos durante un tiempo, los Tiránidos y la prole del Patriarca luchan como uno solo, el control psíquico de la Mente Enjambre asegura que el culto no sea presa de ellos. Los Magus lanzan ilusiones que deforman y desgarran las mentes del enemigo, volviéndolas contra los demás con un placer sádico.

Los generales del Patriarca reúnen sus fuerzas con una habilidad consumada, gastando las vidas de sus guerreros por miles para abrir un camino para el asalto tiránido. En esta hora final y exaltada, el propio Patriarca entra en la lucha, y sus fieles entran en un celoso frenesí mientras su profeta destroza a los indignos con garras afiladas y colmillos desgarradores.

Tan pronto como el último de los defensores es invadido por esta marea de quitina y garras cortantes, la Mente Enjambre subsume al Patriarca en su conciencia mayor. Se convierte en un mero organismo más del enjambre tiránido, la mente de progenie psíquica que una vez unió a su culto se corta en un instante. En un terrible momento de comprensión, los cultistas entienden por fin la verdad de la caída.

Esas mismas criaturas de más allá de las estrellas que una vez adoraron como dioses se revelan como su perdición encarnada, pues para los tiránidos toda la carne es igual.

Aunque los archivos imperiales tratan exclusivamente de la infestación Genestealer de poblaciones humanas, los Genestealers son capaces de reproducirse mediante cualquier especie inteligente o altamente evolucionada. Por tanto, es posible encontrar híbridos de Genestealer y Orko en aquellos lugares en los que los Genestealers se han infiltrado en la sociedad Orka. En este documento se tratarán solo los Genestealers que se infiltran en sociedades humanas, pero esta información también es válida para el incontable número de civilizaciones que han caído a manos de estos alienígenas parasitarios a lo largo de los milenios.

Primer Contacto en Ghosar Quintus[]

Hibrido Neofito

El primer contacto imperial confirmado con un Culto Genestealer ocurrió en la colonia minera de Ghosar Quintus en 680.M41. Investigando lo que parecía ser una perversión del Credo Imperial, el Inquisidor Chaegryn dirigió un equipo de Vástagos Tempestus a Ghosar Quintus y se aventuró en las profundidades del Gran Foso. Cuanto más se aventuraba Chaegryn, más pruebas de desviación encontraba. Extrañamente, su último comunicado decía que todo estaba bien, y que la dinastía Trysst que gobernaba Ghosar Quintus debía ser abandonada a su suerte.

Pasó todo un año estándar antes de que los compañeros de Chaegryn en el Santo Ordo de la Inquisición se dieran cuenta de que algo iba muy mal. Se envió un equipo de cinco hombres de los Guardianes de la Muerte en una misión de seguimiento e investigación letal, pero ellos también fueron tragados por los misterios del Gran Foso. Sólo cuando el capellán Ortan Cassius, con una gran fuerza de voluntad, reunió a su propio equipo de exterminio, se descubrió la vil verdad: Ghosar Quintus era el hogar de una infestación de xenos.

El equipo de exterminio de Cassius se enfrentó a cientos de cultistas Genestealer mientras se adentraba en las profundidades del mundo corrupto de la Dinastía Trysst. Aunque lograron salir con vida, los marines espaciales cambiaron para siempre por la espantosa prueba. Lo más impactante de todo no fue el Patriarca Genestealer que acechaba en el corazón del culto, sino las pruebas condenatorias en los hologramas de envío del culto minero. Bajo la apariencia de la industria, la dinastía Trysst, contaminada por los xenos, había extendido su maldición no sólo por el sistema Ghosar, sino por todo el sector. Las implicaciones eran asombrosas.

Las dinastías ocultas[]

Sólo los operativos imperiales de más alto nivel tienen una idea de lo lejos que se ha extendido la Maldición Genestealer por el reino de la Humanidad. Por cada Culto que ha salido a la luz, ya sea por su propio ascenso o por el fuego ardiente de la exterminación, queda una docena oculta en los espacios oscuros de la galaxia, esperando su momento para atacar.

Contactos Antes de la clasificación imperial , hacia M40[]

  • La Piropurga (Fecha desconocida.M40) - La Piropurga de Jauseth Septima se considero exhaustiva. Utilizando medios psíquicos, el inquisidor puritano Dethrec Balthagar y sus aliados de los Guardianes de la Muerte erradican hasta el último rastro de infección Genestealer en el planeta. Sin embargo, un cultista de cuarta generación con la semilla germinal del alienígena abandonó el mundo infectado tres semanas solares antes a bordo de una lanzadera criopodal, y posteriormente regresa a su planeta de origen. Tres años después de la muerte del Inquisidor Balthagar en servicio, Jauseth Septima es invadida de nuevo.
  • Los infestados (Fecha desconocida.M40) - El mundo capital de Nueva Gidlam cae en manos del Culto Colmena. Las hermandades del inframundo se apoderaron primero de las partes más bajas de cada ciudad colmena , y luego infectan a la aristocracia imperial que vive una vida privilegiada en las agujas de arriba. Las bandas que se han hecho con un territorio en los niveles inferiores luchan hasta la última bala, uniéndose como un sola frente a la gran amenaza alienígena, pero finalmente son vencidas. Las principales exportaciones humanas de Nueva Gidlam -expertos criaderos de gusanos cucaracheros y reclutas para el Astra Militarum- propagan la infección del Culto Colmena desde los mundos exteriores del dominio imperial hasta sus tierras centrales. Antes de que termine la década solar, el mayor Mundo Colmena del Segmentum Solar es asaltado por el floreciente Culto Genestealer, y el ciclo de la guerra comienza de nuevo.
  • Muerte en la selva (Fecha desconocida.M40) - Moraz III, un Mundo Letal cubierto por una flora selvática carnívora, es golpeado por los restos de la nave de un comerciante de fieras. El Genestealer que se libera de la bodega de la nave infecta a la población local, dando lugar al naciente Culto Veridiano. Sin embargo, todos los miembros humanos e híbridos de la dinastía mueren cuando un regimiento de Tropas de Jungla de Catachán utiliza Moraz III como mundo de entrenamiento para sus tácticas de caza y muerte. Sólo los Genestealers escapan. Una vez que los catachanos han abandonado el planeta, los xenos emergen de nuevo, convirtiéndose rápidamente en el depredador alfa de la selva y reclamando Moraz III para sí mismos antes de comenzar el ciclo de nuevo.
  • El último jerarca de Evergrind (Fecha desconocida.M40) - Privados de su patriarca Genestealer y de su Magus tras un ataque certero de la Armada Imperial, el Culto de los Salvadores de las Estrellas interpreta erróneamente una lluvia de meteoritos de una semana de duración como una señal de salvación inminente. Tomando las estrellas fugaces en los cielos de Evergrind como confirmación de que el rapto celestial está cerca, el autoproclamado "Último Jerarca", Primus Adamant, pone en marcha sus planes de conquista. En la noche de la gran insurrección, todas las ciudades de cría y las granjas de polvo de la superficie de Evergrind son iluminadas por el fuego de la revolución, mientras la insurgencia del culto se eleva a alturas impresionantemente destructivas. El ascenso del culto es como una llama a la yesca seca. Los disturbios estallan en todos los cuadrantes cuando los ciudadanos locales aprovechan la oportunidad para saquear, matar y quemar, vengándose de los interminables siglos de opresión terrestre por parte de sus amos. Durante los combates, el Primus Adamant es asesinado por un equipo de armas pesadas atrincherado, y con su muerte el culto pierde gran parte de su cohesión. Cuando sale la luna nueva, el planeta se ha convertido en un caos postapocalíptico poblado por tribus beligerantes, carroñeros solitarios y depredadores medio xenos. Las naves cuyos capitanes son lo suficientemente insensatos como para caer en el planeta Evergrind pronto son derribadas y reclamadas por el culto atávico y sin líder - y los pasajeros de las naves con ellos.
  • Una perdición imparable (Fecha desconocida.M40) - Una fuerza de ataque de los Guardianes Negros del Mundo Astronave Ulthwé desciende sobre la estación espacial giroscópica de Delugen. La Vidente Farseer Anathroelle Starseeker conduce a sus guerreros a los pasillos de Delugen. Allí destruyen al Culto Tendricul de la forma más exhaustiva, pasando por la espada a todos los humanos que encuentran. La señal de socorro astropática de la estación llega a una flota de los Templarios Negros, y mientras los Asuryani sacan a los últimos humanos de los pasillos de la estación, los torpedos de abordaje de los Marines Espaciales atacan. La fuerza Ulthwé es expulsada, y los últimos supervivientes de Delugen escapan. En el plazo de un año estándar, los símbolos del Culto Tendricul son vistos en una docena de planetas, incluyendo el Mundo de la Doncella Aeldari Virgose.

Contactos Despues de la clasificación imperial,M41[]

  • La Anomalía de Ghosar Quintus (680.M41) - El Inquisidor Chaegryn del Ordo Xenos investiga los rumores de una religión oculta en un planetoide minero, en el Sistema Ghosar. Él y sus Vástagos Tempestus requisados informan de muchos hallazgos anómalos antes de informar misteriosamente de que todo está bien, esa última misiva seguida de un ominoso silencio. Los Guardianes de la Muerte investiga, primero con un pequeño grupo de agentes y luego, cuando ellos también desaparecen, con más fuerza. El capellán Ortan Cassius, de los Ultramarines, escoge a un equipo de agentes de élite para formar un equipo de exterminio Aquila, y lanza una investigación de caza y destrucción. Encuentran el Gran Foso de Ghosar Quintus totalmente invadido por el Culto del Emperador de Cuatro Brazos, el centro de una red de infestaciones industriales que se extiende por todo el sector y más allá.
  • Una sola semilla (Fecha desconocida.M41) - Los restos del carguero Pegasine, destruido por el golpe de lanza de una corbeta del Ordo Xenos, surcan los cielos del mundo fronterizo Hopefoster. La mayor parte de los restos se queman al entrar, pero la sección más grande aterriza más o menos intacta. Tras largas semanas solares de curación, un único superviviente Genestealer despierta entre los restos. Se convierte en el Patriarca de los HIjos del Vacío, y tras un siglo terrestre de expansión sin límites, su culto se levanta para invadir el planeta por completo.
  • El Gnarling (Fecha desconocida.M41) - En el Mundo Forja de Ecovoria, la figura con forma de araña conocida sólo como el "Gnarling" se convierte en un hombre del saco popular utilizado para asustar a los hijos de la casta de los manufactureros para que obedezcan. Trágicamente, un núcleo de verdad se esconde en la leyenda de un monstruo subterráneo vestido con un manto de piel humana. Diez generaciones después de que la primera abuela dijera a sus nietos que el Gnarling los robaría, aparecen gigantescos sumideros por toda Ecovoria: los túneles secretos excavados bajo cada complejo de forja eran tan extensos que partes enteras de la corteza del planeta se desprendían. De cada madriguera subterránea brotan, en cantidades imposibles, los Cultistas Genestealer de extremidades negras, que primero despedazan a los manipulos Skitarii enviados a poner en cuarentena cada sumidero, y luego atacan a la población en general. A través de la carnicería acechaba el Patriarca Genestealer que dio origen al mito del Gnarling, los devocionales de cuero atados a su columna vertebral ondeando en los vientos de la guerra abierta.
  • El Bien Mayor Corrompido (Fecha desconocida.M41) - Un Genestealer solitario de la Flota Enjambre Gorgona llega al Mundo T'au de Ksi'm'yen. La criatura es capturada por los científicos de la casta de la tierra del planeta y sometida a un exhaustivo análisis, que tiene como resultado la implantación de una medida de semilla germinal Genestealer a un humilde trabajador. Las grotescas anatomías que surgen en los laboratorios son vistas como curiosas y no como blasfemas por la siempre inquisitiva Casta Terrestre, ya que el enfoque de los T'au hacia las formas de vida alienígena se basa en el concepto de aceptación y tolerancia. Cuando las divisiones de investigación experimentan un sangriento cisma veinte años después, se llama a la Casta del Fuego, sólo para encontrar muchas instalaciones de investigación subterráneas invadidas. Ksi'm'yen es consumida por la guerra, y puesta en cuarentena durante casi diez años Terranos antes de que el excéntrico etéreo Aun'ghol la declare productiva y limpia.
  • El Pecado de Condenación (589.M41) - El sargento Lorenzo -un talentoso táctico de los Ángeles Sangrientos dirige dos escuadrones de Exterminadores para abordar el Pecio Espacial designado Pecado de Condenación. Dentro de ese legendario armatoste, los Ángeles Sangrientos borran la vergüenza de la anterior derrota de su Capítulo, liberando un veneno por todo el behemoth que mata a las decenas de miles de Genestealers que duermen en la hibernación del vacío dentro de sus recovecos cavernosos. Al hacerlo, los Marines Espaciales impiden que los organismos de vanguardia se extiendan por las estrellas, erradicando miles de cultos potenciales antes de que tengan la oportunidad de engendrar.
  • Guerra Xenos (Fecha desconocida.M41) - Un Culto Genestealer se levanta en las sombras del Mundo Chatarrero Dakka del Sector Octarius. Los Orkos del Monte Mekaniako quedan impresionados por el enorme Gargante Bestia con garras, una monstruosidad púrpura de metal batido construida con seis extremidades. Cuando los Primeros Nacidos Vostroyanos descienden para matar al gobernador del planeta, Gurnmek del Puño de Hierro, Bestia con garras se despliega con un efecto aterrador. Los Vostroyanos envían compañías enteras de tanques Devil Dog para destrozar al Gargante, y consiguen detenerlo en su camino, hasta que el gran vientre del Gargante se abre, derramando cientos de Genestealers en las filas del Astra Militarum. Abren los tanques y se dan un festín con la carnosa recompensa que contienen.
  • El golpe de Vitria (Fecha desconocida.M41) - Se descubren pruebas de la infestación tiránida en el mundo de cristal de Vitria. Un pelotón de Águilas Kappic se enfrenta a los Genestealers que acechan en los panales destrozados. Se enfrentan a las crías xenos en una batalla que culmina en una lucha desesperada contra un Lictor Tiránido . La bestia es asesinada y su guarida examinada en detalle. Sus paredes están cubiertas de desvaríos agoreros: frases pintadas con sangre que hablan de innumerables asesinos de más allá de las estrellas, de la muerte hecha carne y de un "Gran Devorador". Entre ellas había una sola palabra que se repetía una y otra vez: "Cryptus".
  • Más allá de la salvación (Fecha desconocida.M41) - El polvoriento pero rico en adamantium planeta de Soharia se convierte en anfitrión de una infestación del Culto de La Garra Oxidada. Con un amplio recorrido, no se esfuerzan por ocultar su creciente influencia. El gobernador planetario Endst, reacio a informar a las autoridades competentes e invitar a una posible acción Exterminatus en su querido mundo, recurre a medidas drásticas por su cuenta. Después de organizar escaneos biológicos sistemáticos a través de su extensa colección de Servocraneos , Endst se esmera en separar a los que no han sido tocados por la mancha genética de los xenos de los que pueden estar comprometidos. Lo hace en secreto, ya que le han llegado noticias de una insurrección del Culto Genestealer desde el mundo vecino de Ghord Noveno, y no se atreve a desencadenar un levantamiento completo todavía. En lugar de ello, los que se consideran genéticamente puros se van ocultando poco a poco en una red de búnkeres subterráneos, cada uno de ellos cerrado con un sistema de jeringuillas celulares que lo mantiene inviolable frente a los alienígenas. Entonces, cuando está seguro de que sus principales partidarios están a salvo, Endst lanza un bombardeo sistemático de misiles de hiperfusión de su arsenal personal contra todas aquellas ciudades que marca en sus preciados cartógrafos como "más allá de la salvación". Las tormentas de fuego de una semana de duración arrasan la superficie del planeta, erradicando al 99% de la población. Sólo los más resistentes y con más recursos escapan de las tormentas de fuego, pero, por desgracia para Endst, entre ellos se encuentra una gran proporción de cultistas en motocilcletas de La Garra Oxidada. Los años siguientes, conocidos como la "Caza del Polvo", ven a esos mismos forajidos rastrear los páramos postapocalípticos de Soharia en busca de los enclaves de humanos de sangre pura obligados a soportar la radiación de su propio invierno nuclear. Uno a uno son encontrados, comprometidos y corrompidos por los agentes de la Garra Oxidada, y en la década solar, incluso el propio Endst se convierte al credo nihilista del culto.
  • Los Xenos y la Bestia (Fecha desconocida.M41) - Una infestación de La Garra Oxidada encuentra casi imposible mover a sus Magus a través del planeta de Anacharos a algo más rápido que un paseo. La piel de su Magus se arrastra con una alta concentración de organismos metalófagos, y cualquier metal cercano se corroe instantáneamente, haciendo que los vehículos en su proximidad sean inoperables. Asegurando la ayuda de sus aliados del Culto de la Rueda Afilada, encargan una sucesión de cajas del Departmento Munitorum hechas de compuestos plásticos que son tan duros como el acero. Con ellas son capaces de repartir a los líderes de guerra de su culto de un planeta a otro. Cuando su Primus, el ingenioso Fender Threnn, se entera de la existencia de un nido de bestias ferrosas en el sistema Yimbo, hace uso de las mismas cajas Munitorum para capturar a los monstruos devoradores de metal por docenas. Los suelta en los puertos espaciales de Anacharos, causando un caos total cuando las bestias se alimentan con frenesí entre las ricas naves. La distracción se aprovecha al máximo cuando el culto se levanta contra los ricos de la parte superior del planeta, quienes, al intentar huir de él, encuentran muchas de sus naves ya medio devoradas.
  • Las guerras del agujero (Fecha desconocida.M41) - El Culto del Emperador de Cuatro Brazos se apodera del mundo volcánico de Thousandile en un solo año terrestre. Tras recibir el encargo de "desangrar" los ríos de lava que están cocinando lentamente las ciudades colmena de Thousandile -de forma parecida a como un médico utilizaría las sanguijuelas para desangrar un miembro hinchado- la dinastía minera Trysst trae cientos de grandes taladros industriales. Al principio, su trabajo va bien, o eso parece, ya que la temperatura en las colmenas desciende hasta hacerse soportable una vez más. Entonces, en lo que se conoce como el "Día de la Erupción", todos los túneles geotérmicos se desbordan a la vez, y lo que es peor, su nivel aumenta rápidamente. La razón de la creciente marea de lava es secundaria a la supervivencia. En su desesperación, todas las bandas dentro de la colmena se desplazan a terrenos más altos, luchando por llegar a las espirales superiores y, finalmente, superando a los cazadores de espiritus que intentan repelerlos por el mero peso del número. Mientras tanto, los cultistas del Emperador de Cuatro Brazos toman más y más de la colmena para su propio territorio, y cuando la lava retrocede, utilizan tuberías de agua y esclusas para endurecer el metal de la colmena principal una vez más. Entre los laberintos de aspecto orgánico derretidos de las colmenas inferiores, surge un nuevo orden, y esta vez, sus mareas mortales suben hasta la cima.
  • Un solo disparo (Fecha desconocida.M41) - La primera Sanctus de la Hélice Retorcida, Astrid Xeneca, se infiltra entre una multitud de peregrinos imperiales en Immortis IX. Desde el patio del famoso Basilicanum de Marfil, planta un dardo de su aguja de suero en la vena yugular del archicardenal Vidderminster justo cuando está hablando en su balcón. La aguja, adaptada para disparar un tubo de vidrio tan fino que evita el escudo electromagnético salvador del archicardenal, suministra un potente cóctel de enzimas hipertróficas. Las enzimas, elaboradas especialmente por el hermano Biófago de Xeneca, actúan con una velocidad asombrosa. Ante un público de millones de fieles imperiales que lo adoran, el líder del Adeptus Ministorum se hincha como un globo y estalla en una salpicadura de sangre justo cuando está proclamando la inmunidad del hombre piadoso al insidioso azote de los xenos. Es un golpe a la estabilidad política de Immortis IX que lleva al nombramiento de un nuevo archicardenal de fuera del mundo, a nuevos acuerdos comerciales, a las visitas obligatorias de los medicae y, finalmente, a las Nuevas Guerras de la Fe que llevan a la caída del planeta.
  • La sombra del Leviatán (997.M41) - Surgen informes sobre una nueva y poderosa flota enjambre tiránida, que más tarde se denominará Flota Enjambre Leviathan. Pero el Leviathan no se desplaza por la galaxia desde un sector principal, como las Flotas Enjambres Kraken y Behemoth, sino desde una docena a la vez. Una ola de insurgencias se levanta a través del Segmentum Solar. Cientos de Cultos Genestealer se revelan en el espacio de un solo mes terrestre. Los Guardianes de la Muerte, demasiado dispersa para detener estas conquistas imprevistas, busca la ayuda del Adeptus Astartes en general, pero sin éxito.
  • Los engendros de Cryptus (998.M41) - Poco después de que el informe de la misión de las Águilas Kápicas desde Vitria llegue al Comisariado, el Sistema Cryptus es reforzado por cadianos, Hermanas De Batalla y el Militarum Tempestus. La zona conocida como el Escudo de Baal -ese cordón espacial que protege a Baal, el mundo natal del Capítulo de los Ángeles Sangrientos- se pone en pie de guerra nada más llegar. Las advertencias encontradas en Vitria resultan premonitorias: los zarcillos de la flota Enjambre Leviathan se extienden para consumir todo ser vivo en el superpoblado Sistema Cryptus. Tan pronto como las innumerables bionaves de la flota Leviathan atraviesan el escudo helado del Aegis Diamando, se revela la corrupción en el mundo capital de Asphodex. La familia gobernante de la principal metrópolis de Asphodex ha sido corrompida durante mucho tiempo por el imponente Genestealer conocido como el "Engendro de Cryptus", y su aristocracia trabaja para deshacer todo lo que el Astra Militarum ha conseguido. Cuando una flota de Ángeles Sangrientos del vecino Sistema Baal llega para reforzar a los cada vez más desesperados defensores, el Capitán Arenos Karlaen de la 1ª Compañía de Ángeles Sangrientos Veteranos, "los Arcángeles", lidera a sus hermanos bajo la ciudad en una serie de batallas crecientes que finalmente ven cómo los Engendros de Cryptus son asesinados y su vil prole se dispersa por las estrellas.
  • Infestación y Plaga (ca. 998.M41) - El Culto Genestealer Tenebroso se encuentra con que se ha convertido en los infestados, en lugar de los infestadores, cuando su gran carguero es tragado por una Tormenta de Disformidad que los deja varados en las afueras del Jardín de Nurgle en el Reino del Caos. La secta descubre el verdadero significado del parasitismo y el horror. Finalmente, el Abuelo de las Plagas les permite emerger en el espacio real una vez más, horriblemente cambiados y listos para servir a las enfermizas agendas de su nuevo amo.
  • Un Regalo Mortal (ca. 999.M41) - En el Mundo Agricola de Cornucopia, una flota fragmentada de la destrozada Flota Enjambre Behemoth desencadena el ascenso del Culto Genestealer conocido como La Estrella Elegida. La 8ª Compañía de Ultramarines sofoca la insurrección a un gran coste, sus marines de asalto golpean en masa con sus espadas sierra a los Genestealers y a los suyos hasta que no queda ninguno vivo. El gobernador planetario Udo Ingloriam envía un carguero lleno de flamantes camiones Goliath a Masali, el Mundo Agricola gemelo de Cornucopia dentro de las fronteras de Ultramar. La traición de Udo Ingloriam no se descubre hasta que se descubre que los vehículos están llenos de Genestealers, sellados dentro de antiguos ataúdes de estasis para evitar su detección. La 8ª Compañía vuelve a la Cornucopia. Esta vez, está casi destruida, ya que los cultistas de la Estrella Elegida se han hecho fuertes. Por orden del propio Señor del Capítulo de los Ultramarines, Marneus Calgar, el planeta es designado como Perdita y sometido a Exterminatus.
  • Los Cazadracos (999.M41) - Los agentes del Ordo Xenos descubren un culto Genestealer que se hace llamar las Dracos del Tentaculo Ur, atrincherado entre los sub-archivos Nordafrik en Terra. El capitán general del Adeptus Custodes, Trajann Valoris, rechaza la petición de los Guardianes de la muerte de enviar equipos de exterminio contra esta amenaza, y en su lugar dirige la purga en persona al frente de una enorme hueste escudo del Adeptus Custodes. La secta libra una batalla brutal, su número y fanatismo les permite arrastrar a un Custodio tras otro y desgarrarlo miembro a miembro. Sin embargo, por cada uno de los Custodios que cae, cientos y cientos de cultistas malformados y Aberrantes criaturas son masacrados. Por fin, el propio Valoris decapita al monstruoso Líder de Progenie que gobernaba el culto. Ordena que se queme el inquietante santuario interior de la criatura, a pesar de las protestas de los investigadores del Ordo Xenos -Valoris se niega a que nadie más que sus camaradas presencie el asqueroso mural que decora la pared trasera del santuario, de un nido de zarcillos con colmillos que surgen del corazón del propio Sol para devorar a Terra por completo...

La llegada de la Gran Fisura, M41-M42[]

Nota: Todas las fechas a partir de este punto son provisionales debido a errores en el Calendario Imperial, lo que significa que estos eventos podrían haber ocurrido realmente en cualquier momento desde principios del 41º Milenio hasta principios del 42º Milenio.

  • La Guerra de las Bestias (Fecha desconocida.M42) - Mientras la Gran Fisura abre los cielos del Imperio, los Orkos del Kaudillo del Kulto a la Velozidad, Krooldakka, invaden el Mundo Centinela de Vigilus en la boca del Guantelete de Nachmund en el Imperium Nihilus. Al hacerlo, desencadenan un levantamiento del Culto de Los Príncipes Mendigo, que luchan contra los Pieles Verdes con gran fervor para recuperar el control del mundo que estaban a punto de tomar. Al perderse la comunicación en medio de un nivel sin precedentes de interferencias a causa de la Tormenta Disforme, los Chacales Atalanos de los seguidores del culto entran en acción, actuando como intermediarios para coordinar mejor los levantamientos en cada continente de la colmena. Luchan en docenas de batallas contra los Lokoz de la Velozidad, que forman el grueso del ¡WAAAGH!, los agudos reflejos de los híbridos en ágiles motos y Loboquads les dan una ventaja crítica contra los matones buggies y carros de los Orkos. El control de los páramos pasa de un lado a otro mientras los imperiales contraatacan a los invasores xenos, pero Vigilus tiene algo peor que soportar. La invasión del Caos que sigue ve cómo Abaddon el Saqueador asalta el mundo, y los cultos ocultos del Caos se alzan para enfrentar su oscura fe a la justa ira de los Príncipes de los Pobres. El planeta está al borde de la destrucción total.
  • El lobo devuelve la mordida (Fecha desconocida.M42) - Cuando los depósitos de agua fortificados de la colmena en expansion de Oteck en Vigilus son corrompidos por la Garra del Wyrm sediento, una fuerza de ataque de los Lobos Espaciales, liderada por Haldor Icepelt, rastrea a los híbridos xenos mutantes responsables y les da fuego. Varios de los marines espaciales caen en la batalla, y tres de ellos quedan atrapados entre los escombros cuando todo el distrito se derrumba debido a los explosivos colocados previamente. Un veterano de la fuerza fenrisiana en Vigilus, Brand Sabrewulf, lucha por salir, librando una guerra de un solo hombre contra los adoradores subterráneos de los xenos que culmina cuando Brand mata al Primus del culto en un duelo sangriento. Cuando el Astra Militarum recupera finalmente la zona, Brand es encontrado herido y sin munición, pero vivo. Una vez recuperado, su conocimiento de los túneles resulta inestimable en las guerras que se avecinan en Vigilus.
  • Una sutil conquista (Fecha desconocida.M42) - La formidable Neris Vignostiquod, nombrada visir de la Corte de Ingenio, es recibida con gran ceremonia al descender de su elegante nave espacial sobre la luna-escriba de Hexensix. Al evento asiste en persona el Maestro de la pluma-General Retrovetch, el líder de facto de la corte y, por tanto, de todo el planeta. Desde el momento en que sus miradas se cruzan, Retrovetch se queda embelesado, ya que la recién llegada tiene algo que le inspira un respeto instantáneo. Está tan cautivado que sus habituales maquinaciones se quedan en el camino. En lugar de ello, pasa cada momento que está despierto aprendiendo la nueva filosofía propugnada por Vignostiquod, la de la comunalidad en nombre del Santo Sol. Cuando llega el resto de Magus de la dinastía de Vignostiquod, los cultos solares que han tomado el control del planeta hacen que éste ya esté maduro para ser tomado por Los Hijos de las Estrellas. Demasiado tarde, la Corte Ingenius se da cuenta de que, en realidad, están adorando a una entidad xenos colectiva que pronto borrará el sol sobre su mundo...
  • Una cuchilla desenvainada (Fecha desconocida.M42) - Los vástagos del culto La Rueda Afilada, tras deshacerse de sus opresores en Feinminster Gamma, llevan su cruzada contra la opresión del Adeptus Mechanicus a una serie de Mundos Forja por todo el sistema - y a los Marines Espaciales de los Manos de Hierro que los sacerdotes de Marte llaman sus aliados. Propagan la creencia de que el Culto a la Máquina está engañando a la gente del Imperio al aferrarse al mantra de que la carne es débil, y los que no tienen acceso al aumento cibernético se muestran más receptivos a la idea de que ellos también tienen un valor intrínseco. La Rueda Afilada acogen tanto a los de carne y hueso como a los cibernéticos, predicando que la carne es arcilla que debe endurecerse en el horno de la guerra en lugar de ser reemplazada por completo. En los campos de entrenamiento secretos reúnen a sus ejércitos de la fe, equipándolos con el mejor armamento que el Imperio puede proporcionar. Cuando atacan a los Manos de Hierro del Clan Raukaan en el Mundo Forja de Ghoulwright, la guerra tecnológica resultante consume el planeta en el fuego de la batalla.
  • Parásitos interiores (Fecha desconocida.M42) - El Culto de la Sierpe Interior se extiende por todo el Sector Affluix utilizando la red de exportación de carne grox del Mundo de Peregrim. Las bestias mejoradas con esteroides cultivadas por la famosa dinastía de la carne de Ethod Peregrim alcanzan tamaños realmente descomunales, alterados por los dictados de la cría selectiva de la industria para tener torsos y abdómenes enormes, lo suficientemente grandes como para contener Genestealers de pura cepa cosidos en sus entrañas por los trabajadores del matadero del culto. Al enviar los enormes cadáveres de los grox a una docena de mundos diferentes en el famoso y paranoico sistema estelar de Fort Adere, los agentes del culto de la Sierpe Interior evitan los complejos protocolos de los bioescáneres que, de otro modo, habrían detectado el tejido biológico de los Genestealers introducidos de contrabando en la carne. En cada uno de los planetas infestados nace un nuevo ecosistema, aunque no sólo la carne de grox constituye su sustento.
  • El corazón de la bóveda vacía (Fecha desconocida.M42) - Tras la invasión del Mundo Agricola Taurensi IX, durante la cual un vasto enjambre de Tiránidos descendió para aniquilar a los defensores del Astra Militarum estacionados en el planeta, las criaturas de la Mente Enjambre comienzan a consumir el planeta, pero no se vuelven contra los Cultistas Genestealer de los Hijos del Vacío que ayudaron a preparar el camino para su conquista. Tal vez el extraño abandono del modo de consumo tiránido se deba a un imperativo psíquico del Patriarca Genestealer del culto, o tal vez pueda atribuirse a una llamarada de la Cicatrix Maledictum en las alturas, pero para los propios cultistas es simplemente otro aspecto de su ascensión divina. Surcan los cielos en cargueros a granel junto a las vastas bionaves de la Flota Enjambre, y son ignorados por completo por los Tiránidos, al igual que el pequeño pez carroñero es ignorado por el tiburón de la muerte con el que comparte un vínculo simbiótico. El resto del Sistema Taurensi es conquistado por una invasión de celosos y espumosos Cultistas Genestealer y los trillones de enjambres de Tiránidos que ellos consideran sus aliados -cuando en realidad, las criaturas sinápticas de las hordas Tiránidas ven a los cultistas como poco más que biomasa ambulatoria para ser consumida cuando surja la necesidad.
  • Ascenso de Tiamet (Fecha desconocida.M42) - Ziaphoria, el repugnante y anómalo Mundo Jungla reclamado por la Flota Enjambre Tiamet, se convierte en el lugar de un nuevo e inquietante desarrollo de la maldición de la Tiranoformación, el proceso biológico hiperacelerado que se utiliza para vencer y devorar los mundos presa de la Mente Enjambre. Allí, las Flotas Enjambre conquistadoras han construido vastos resonadores psíquicos de material carnoso y encefálico, algunos del tamaño de montañas y otros lo suficientemente grandes como para cubrir continentes enteros. El mundo constituye el punto final de una vasta peregrinación de los Cultistas Genestealer desde el cercano planeta de la Marcha de Heinrich. Dirigidos por un profeta ciego conocido como "el Conductor", parten de un mundo plagado por los Dioses Oscuros, surcando las estrellas para acabar aterrizando en la corteza pulsante de Ziaphoria. Los que tocan la tierra corrompida con su propia carne se convierten instantáneamente en esclavos de ella, y convencen a sus hermanos para que vuelvan al espacio como misioneros, llevando el Credo de Tiamet a tantos mundos imperiales como sea posible. Son los primeros de las docenas de peregrinaciones interestelares que buscan a Ziaphoria y, al hacerlo, aumentan su poder. Los tiránidos de la Flota Enjambre Tiamet defienden el planeta con tanta ferocidad que es declarado en cuarentena extrema y abandonado por completo por el Imperio. Sólo los Guardianes de la Muerte de la cercana Fortaleza de la Guardia Haltmoat -y el Inquisidor Kryptman, que sale de su largo exilio para unirse a ellos- tienen alguna idea de la amenaza que supone el inmenso resonador psíquico de Tiamet. Las teorías que discuten hasta altas horas de la noche son tan descabelladas, y las otras amenazas a las que se enfrenta el Imperio tan funestas, que la Inquisición en general les da poco crédito.

La maldición Genestealer[]

Los Genestealers son formas de vida alienígenas viciosas y terriblemente inteligentes. Son en gran medida independientes, capaces de sobrevivir solos durante siglos estándar. Sin embargo, cuando se encuentran como parte de una progenie, una voluntad psíquica gestáltica los une a un propósito.

Encontradas originalmente en las lunas de Ymgarl, mucho antes de que la Flota Enjambre Behemoth irrumpiera en el Imperio, estas bestias se consideraron en su día una especie totalmente separada de las hordas de tiránidos. Sólo cuando el Ordo Xenos llevó a cabo un programa de investigación exhaustivo se dieron cuenta de la verdad: que el Genestealer era una criatura de vanguardia de las flotas Enjambres invasoras, y que el género Ymgarl no era más que un ejemplo de las formas que podía adoptar.

Los Genestealers son transportados de un mundo a otro de la misma manera que un virus es transportado de un huésped a otro - sin ser vistos y sin que se les pida. Su físico es tan resistente que pueden sobrevivir incluso en el frío vacío del espacio. Hay informes dispersos de ejércitos de estas criaturas xenos que emergen de asteroides alveolados y de naves fantasma desgarradas. Las infecciones más graves de los Genestealers se han detectado en los Pecios espaciales, vastos conglomerados de naves vacías que atraviesan la galaxia en las mareas etéreas de la disformidad- en tales leviatanes se han encontrado Genestealers no de dos en dos, sino por miles.

Más comúnmente, pequeñas crías de Genestealers van de polizón en las naves espaciales de las interminables armadas de la Humanidad. Capaces de plegar sus desgarbados físicos en tuberías de relé y espacios de arrastre, pueden esconderse incluso en las lanzaderas más pequeñas, entrando en un estado de hibernación hasta que emergen de su estancia para sembrar de nuevo las semillas de la destrucción. Muchos transportes han llegado a su destino con una carga letal.

Cuando un Genestealer llega a un mundo maduro para la infección, se adentrará en los espacios oscuros y olvidados de una zona poblada, acechando sin ser visto mientras se prepara para extender su influencia. Como todos los de su especie, el Genestealer es inhumanamente paciente, capaz de subsistir con muy poco sustento y de esperar décadas terrestres si es necesario antes de hacer su movimiento. Una vez que está seguro de poder conseguir víctimas sin ser detectado, comenzará a secuestrarlas y a implantarles su plaga alienígena para convertirlas en huéspedes involuntarios de una nueva generación de terror.

Una secta puede empezar con un solo organismo. Si un Genestealer solitario llega a un mundo habitado, se esconderá inmediatamente y sólo saldrá en las noches más negras. Los que caen en las emboscadas silenciosas del Genestealer no son despedazados para su posterior consumo, como ocurre con la mayoría de las víctimas de la raza tiránida, sino que son esclavizados por su mirada psíquicamente hipnótica.

A continuación, son impregnados con una porción de la biomasa de la propia criatura, suministrada bajo la piel a través de un tubo acanalado llamado ovipositor. Este proceso se conoce como el "Beso del Genestealer". El parasitismo resultante altera el cuerpo del infectado hasta que la mancha xenos se extiende por todo el cuerpo. También altera la mente, obligando a la víctima, a través de una conexión psíquica bioneural, a venerar al Genestealer como una figura divina, el ídolo de una nueva religión obsesiva.

Cada vez que un Genestealer implanta a una víctima, pronto se produce un horrible nacimiento cuando ese individuo, ya sea macho o hembra, se reproduce con otros de su especie. Los híbridos Genestealer resultantes son criaturas grotescas y deformes, de formas tan variadas como horribles de contemplar.

Ciertos rasgos son comunes, como cráneos bulbosos y fauces gruñonas con dientes de aguja, un par de extremidades adicionales que terminan en garras viciosamente afiladas, colas truncadas y piel moteada y violácea. Estos híbridos iniciales se conocen como la Primera Generación.

Los horribles híbridos de la Primera Generación se reproducen con miembros del culto recién hipnotizados, que a su vez engendran crías. Esto da lugar a la Segunda Generación. Estas nuevas criaturas son jorobadas y encorvadas, no a la manera de los ancianos o enfermos, sino más bien como resortes presionados que están listos para explotar en un movimiento repentino. Estos híbridos pueden tener cinco o incluso seis miembros, pero sus ojos y bocas son como los de sus padres humanos, y pueden hacerse entender en bajo gótico.

Aunque sus mentes siguen siendo tan extrañas que desafían el análisis, la Segunda Generación es lo suficientemente sapiente como para entender a su sociedad anfitriona. Algunos incluso son puestos a trabajar en las hermandades industriales de sus parientes, ya que su asombrosa fuerza y resistencia les permite utilizar herramientas mineras pesadas y explosivos con mucha más facilidad que un operativo humano.

Los Genestealers de pura raza se propagan con una horrible fecundidad alienígena, infectando a generaciones de presas humanas hasta que llega el momento de atacar. Cada nuevo lote de descendientes de un único Patriarca Genestealer parece más humano que el anterior, ya que la semilla xenos se diluye aparentemente, pero en su interior, la forma de la bestia permanece inalterada. Al culminar el ciclo de la maldición, las pesadillas alienígenas originales nacen de nuevo.

A medida que transcurre cada ciclo, la descendencia híbrida presenta cada vez menos mutaciones respecto a la base genética humana o de otra especie anfitriona. La Tercera Generación se caracteriza por una postura erguida: aunque parecen humanos desde la distancia, si se les observa más de cerca, tienen cabezas muy marcadas, piel de color malva a violeta, e incluso pueden ocultar un miembro vestigial bajo sus ropas.

En la Cuarta Generación, los vástagos del Culto Genestealer pueden pasar completamente por humanos, y se introducen en posiciones de poder para promover los objetivos del culto. Dentro de la jerarquía oculta de la secta surgen líderes de extraña influencia: magos psíquicos y demagogos carismáticos cuya retórica inflama aún más la subcultura.

Los miembros de la secta de cuarta generación pueden engendrar a los de pura raza. No dan a luz a humanos no contaminados, sino a Genestealers de pura cepa tan ajenos como el progenitor original del culto. Los padres de estas criaturas de la Quinta Generación no los ven como los horribles y sibilantes mutantes que son en realidad, sino como bebés humanos de piel suave, inocentes y dulces. Hacen todo lo posible para protegerlos, incluso dando sus propias vidas si es necesario. En este punto, el control de la maldición sobre la dinastía es completo y el ciclo de la cría comienza de nuevo.

El Genestealer en el corazón del culto, conocido como el "Patriarca", tiene un control psíquico inherente sobre cada uno de estos secuaces, sin importar la generación. El Patriarca los une en una única sensibilidad, una conciencia gestáltica conocida como la Mente Enjambre, similar a la mucho más grande Mente Enjambre Tiránida.

Es esta sensibilidad compartida lo que hace que el culto sea tan unido y leal, lo que les da una fuerza y velocidad asombrosas en la batalla, y lo que busca socavar la santidad espiritual de la Humanidad. Tales cultos xenos han prosperado en los rincones oscuros del Imperio durante más tiempo del que ahora se sospecha. En las ocasiones en las que se levantan en rebelión abierta, pueden hacer caer las defensas de un planeta en cuestión de horas solares.

Los cultistas de estas grandes insurgencias han pasado toda su vida preparándose para el día de la conquista final. Generación tras generación se han criado en secreto, ciclo tras ciclo dando frutos nauseabundos. Los infectados han propagado la maldición a otros, y a sus hijos, que a su vez han infectado a más. Como un virus viviente, se reproducen exponencialmente, y su número aumenta hasta que los gobernantes del submundo de la sociedad son lo suficientemente fuertes como para apoderarse de todo el planeta anfitrión.

Aunque las últimas generaciones de cada ciclo tienen la apariencia de hombres y mujeres comunes, en su interior son xenos hasta la médula. Su lealtad se debe únicamente a los organismos que trajeron la Maldición Genestealer a su mundo, y a los híbridos de su parentela oculta. Su patriarca, de origen estelar e inhumano, se sitúa en el centro de una red de influencia que se expande hasta cubrir todo el mundo. Todas las almas de la secta obedecen sin miramientos a esta repulsiva criatura, y darían su vida por salvarla.

Una vez que el culto ha madurado por completo, busca propagarse una vez más. Sus líderes envían cuidadosamente a pura razas seleccionados en largos viajes para localizar nuevas zonas de alimentación, allí para comenzar de nuevo todo el proceso infernal.

Purii[]

Ciclo Genestealer, desde el Genestealer puro hasta un híbrido de la 4ª generación. Los huéspedes humanos no se muestran.

Un Genestealer pura raza comienza el ciclo de infección insertando su material genético en una víctima anfitriona. A medida que la infestación se extiende y el culto crece, el primer Genestealer toma el papel de Patriarca Genestealer y a menudo crece hasta convertirse en una monstruosidad obesa y psíquica.

Los infectados - Contagii[]

Las víctimas anfitrionas, o Contagii, regresan a sus propias sociedades y comienzan a tener una necesidad urgente de encontrar una pareja y comenzar una familia. Esta pareja también se infecta con el ADN Genestealer a través de las relaciones sexuales con el huésped infectado.

Los Contagii, muchos de los cuales se convierten en Hermanos de Progenie, siguen pareciéndose físicamente a otros miembros de su especie, aunque pueden tener una ligera palidez azul o malva en su piel y pueden ser controlados psíquicamente por el Patriarca a través de la Mente de Progenie para convertirse en esclavos sin mente, lo que los convierte en los infiltrados perfectos.

El control psíquico del Beso del Genestealer puede ser resistido por los Marines Espaciales infectados, como se ha visto con los miembros de los Cuchillas del Emperador. Sin embargo, incluso ellos llevan capuchas de amortiguación psíquica para mantener alejados los impulsos de la Mente de Progenie.

Generación 1 - Maelignaci[]

El primero de los viles hijos de una secta, un Híbrido de Primera Generación o Maelignaci es tan monstruoso como parece. Más parecido a un Genestealer que a un humano, estas asquerosas criaturas tienen entre cinco y seis extremidades, cada una de ellas terminada en afiladas garras. Estos mutantes suelen servir como Híbridos Acólitos.

Sus cabezas bulbosas tienen los rasgos faciales de su padre genético xenos, y su piel adquiere un tono púrpura. Estas criaturas son poco más que bestias, sus instintos dirigen todos sus movimientos.

Generación 2 - Híbridos[]

La segunda generación de híbridos está encorvada, no a la manera de los ancianos o enfermos, sino más bien como resortes presionados, listos para explotar en movimiento. Al igual que la generación anterior, los Híbridos de Segunda Generación, que también sirven como Híbridos Acólitos, pueden tener cinco o seis extremidades, pero sus ojos y su boca son más parecidos a los de sus padres humanos, y pueden hacerse entender en Bajo Gótico.

Aunque sus mentes siguen siendo tan extrañas que desafían el análisis, son lo suficientemente sapientes como para entender a su sociedad anfitriona. Algunos incluso son puestos a trabajar en las cofradías industriales de sus parientes, ya que su asombrosa fuerza y resistencia les permite utilizar herramientas mineras pesadas y explosivos con mucha más facilidad que cualquier humano.

Generación 3 - Híbridos verdaderos[]

Híbrido de 3º Generación

Adoptando una postura totalmente erguida, el Híbrido de Tercera Generación recuerda a muchos mutantes de la sociedad imperial. Sus rasgos asquerosos pasan desapercibidos en los bajos fondos de muchos mundos imperiales.

Sin embargo, una inspección más cercana revela su forma alienígena. Tienen la cabeza fuertemente estriada, la piel de color malva a violeta, e incluso pueden ocultar un miembro con garras extra bajo sus ropas andrajosas.

Los verdaderos híbridos suelen convertirse en Kelermorfos y Locus.

Generación 4 - Primacii[]

Un híbrido Genestealer de 4ª generación puede pasar casi totalmente por humano.

En la cuarta generación, los vástagos del Culto Genestealer pueden pasar por completamente humanos, y se inmiscuyen en posiciones de poder para promover los objetivos de su siniestro culto. La mayoría de estos Primacii actúan como Híbridos Neófitos.

Algunos miembros de esta generación poseen poderes psíquicos y se convierten en Magus o Primus. Otros tipos de Híbridos de Cuarta Generación son los Clamavus, Nexos, Sanctus y Biophagus.

Sus supervisores humanos suelen considerarlos ciudadanos obedientes y trabajadores, y como tales, suelen estar fuera de toda sospecha. Muchos de estos híbridos se unen al Astra Militarum para esparcir su vil semilla por la galaxia, iniciando nuevos cultos y reclamando mundos para su Patriarca de cuatro brazos.

Entre la cuarta y la quinta generación de híbridos, el Culto Genestealer se preparará para una guerra total. Engendrarán Híbridos Metamorfos , criaturas que se hacen eco de las bioformas guerreras de las flotas Enjambre tiránidas y que están construidas sólo para servir como carne de cañón para las batallas venideras.

Generación 5 - Purii[]

Paradójicamente, el ADN de la pura raza del Genestealer reaparece en la quinta generación de híbridos desde la infección inicial, dando lugar a un Genestealer de pura raza tiránida completo, aunque con algunas características físicas de la especie huésped original.

Así, el ciclo puede comenzar de nuevo, ya que los nuevos Genestealers de cepa pura tienen el potencial de infiltrarse en otros mundos y convertirse en Patriarca.

Un culto genestealer preparandos para la batalla

La creación del culto[]

La génesis de un Culto Genestealer es un proceso extraño e inquietante. Aunque obedece a una estructura vagamente cíclica, se producen muchas ramificaciones, lo que da lugar a un espectro de anatomías que van desde lo exteriormente sano hasta lo verdaderamente extraño. Todos los miembros de este árbol genealógico contaminado -incluso los miembros no híbridos, conocidos como los "Hermanos de progenie"- permanecen ferozmente leales entre sí, unidos como uno solo por la mente gestáltica de la progenie.

El arma más poderosa del Culto Genestealer es el secreto. Desde el momento en que llega el vector de la infección hasta el gran levantamiento en sí, los fieles se mantienen en las sombras. Los elementos que emergen a la luz de la vida cotidiana llevan una máscara de mundanidad; exteriormente, sus cultistas adoran a la misma deidad que la civilización anfitriona, aunque con una extraña variante de la misma.

Enseñan una modestia extrema, manteniendo sus mutaciones ocultas bajo túnicas y ropa industrial. Los híbridos de la última generación trabajan incansablemente, respetando a los ancianos y apreciando a los jóvenes. Sólo en el día del juicio final se revela la terrible verdad de su existencia.

Organización del culto[]

Liderando el Culto hay un pequeño círculo interno que maneja las acciones de todo el grueso de los miembros para tomar zonas localizadas en un área local, o para ir a la conquista del planeta entero. Bajo la apariencia de un culto religioso común, los líderes sólo saben que deben mantenerse libres de toda interferencia exterior y crecer constantemente, conducidos por un implacable instinto. Los líderes no tienen dudas cuando sus seguidores mueren, y lo hacen a menudo, para preservar a la Raza. Los enviarán a la batalla, y a veces incluso se unirán a ellos, pero el objetivo supremo es la supervivencia del Culto a cualquier precio.

Los cultos desenmascarados por la Inquisición tienen una jerarquía común, dictada en gran medida por las generaciones y los ciclos de infección xenos. Aunque hay variaciones, el Patriarca es análogo al monarca de este reino, con el Magus como su gran visir y el Primus como líder de sus santas cruzadas. La dinastía que les sirve puede contarse por millones.

Cada iteración de la infección Genestealer puede propagar la anarquía y el desastre. Más conocidos como "ciclos de cría", los remedos de linaje familiar que forman el marco de cada culto son todos esclavos de la grandeza del Patriarca. Celebrar su magnífica extrañeza haciéndose eco de su forma es un privilegio sin igual. Aunque todos rinden homenaje al Patriarca, cada ciclo de cría tiene una fuerte coherencia interna, y muchos llevarán marcas que los vinculan aún más a sus hermanos dentro del culto.

Aunque las crías de cada ciclo tienen una organización similar, la Maldición Genestealer no se ajusta a las restricciones de la ciencia mortal. Con cada nueva generación surgen bioformas anómalas, ya que el mestizaje dentro del culto es habitual y la materia genética tiránida es, por su propia naturaleza, altamente mutable. Incluso cuando el segundo ciclo y los subsiguientes extienden la infección de nuevo, el ciclo original de la cría seguirá activo, extendiendo la red de la influencia del Patriarca aún más.

Un Culto Genestealer completamente maduro es enorme; puede contar con millones o incluso miles de millones, quizás más si cubre varios mundos. El Culto de los Príncipes Mendigos, por ejemplo, se originó en el mundo de el El valle de Chancer, pero ha llevado su ferviente credo al Mundo Centinela de Vigilus, y a otros quince planetas más. La instancia original, conocida como la "infestación del génesis", es la más numerosa, pero todas las infestaciones posteriores -a veces conocidas como "cultos escindidos"- tienen prácticamente la misma coloración de quitina y carne.

Puede haber pequeñas diferencias en las marcas e incluso en el temperamento, pero están cortados por el mismo patrón; incluso pueden utilizar fundamentalmente los mismos colores heráldicos para mostrar su amplia lealtad. A menudo, la necesidad exige que estos colores se adapten a los uniformes locales y a las normas sociales, pero a veces se emplean brazaletes o tatuajes como elemento unificador, aunque a menudo se ocultan a la vista.

Todos los cultistas de un mundo determinado se conocen como una "infestación", y cada zona poblada puede propagar varios ciclos de cría completos. Todos los cultistas de un determinado núcleo de población se conocen como una "secta genética". Algunas poblaciones sólo son lo suficientemente numerosas como para mantener una secta genética, pero en aquellos mundos que rebosan vida, pueden coexistir varias.

Aunque cada secta genética puede diferenciarse con marcas y sutilezas de coloración, en última instancia todas proceden del mismo patriarca y suelen trabajar juntas sin problemas. Cada secta genetica tiene sus propias bioformas especializadas y líderes de guerra, incluyendo un Magus, un Primus y un Nexos.

Estos suelen proceder de la cuarta generación, y por ello pueden pasar por humanos. Están tan unidos en el pensamiento y en la acción que ellos y sus compañeros de otras sectaspueden incluso unirse para luchar en el mismo lugar y al mismo tiempo.

Estas sectas geneticas, que suelen tener al menos varios cientos de miembros, se subdividen en "garras". Las garras suelen tener entre cincuenta y cien guerreros; formadas para tareas específicas, se reúnen y disuelven según las necesidades del culto. Las garras tendrán al menos una figura líder que las guíe en su misión, y cada Magus y Primus tendrá varias garras a su disposición, desde grupos de Neófitos que pueden pasar por humanos hasta monstruosas crías de Aberrantes que son inconfundiblemente alienígenas.

Una vez que el culto alcanza un punto de madurez en el que se siente lo suficientemente seguro como para disponer de los recursos necesarios para extenderse, envía a un Genestealer -o incluso a una prole entera- a buscar nuevas presas. Estos provendrán de la cría original que propicio la caída del planeta, conocida como la "Primera Maldición", o de los Genestealers de pura raza de la quinta generación de un ciclo de cría.

Estos vectores de la infección iniciarán una nueva secta genética si encuentran otro centro de población adecuado en el mismo mundo, o una infestación completamente nueva si llegan a un planeta que pueda soportar una escisión de la secta madre.

Normalmente, cada planeta sólo tiene un Patriarca, pero puede tener muchos Magus y Primus como lugartenientes en diferentes partes del mundo. Si el Patriarca existente muere, el siguiente Genestealer que haya infectado a un huésped en ese planeta se adaptará y crecerá para convertirse en el nuevo Patriarca con el tiempo. Hay excepciones: si los organismos de una infestación encuentran un centro de población tan rico en vida que tiene el equivalente a una pequeña población planetaria en sí misma, el Genestealer de pura raza que se envía a colonizarlo puede convertirse en un nuevo Patriarca por derecho propio.

Esto raramente ocurrirá en masas de tierra contiguas, debido al contragolpe psíquico que podría producirse, pero siempre que los lugares estén lo suficientemente alejados puede ocurrir en teoría. Las dos especies genéticas competirán por los recursos, e incluso pueden entrar en conflicto, pero cuando llega la Flota Enjambre, la mente gestáltica de la especie tiránida toma el control general.

La Progenie Genestealer[]

Híbrido Armado Genestealer.jpg

Cuando un humano es infectado, el material genético del Genestealer empieza a provocar cambios en su sistema biológico. El instinto dominante de propagación de la especie y de supervivencia influirá sutilmente en las ideas del cuerpo huésped, que hará todo lo posible por fundar una familia. Su hijo primogénito constituirá la primera generación de Híbridos Genestealer-Humano y no se parecerá en casi nada a un bebé humano. Los padres parecen no horrorizarse en absoluto por la verdadera naturaleza de su descendencia. Ocultarán al niño por miedo a que alguien quiera hacerle daño y lo tratarán como si fuera un niño normal; el amor natural de los padres se combina en este caso con el ansia primitiva de defensa de la camada y el bebé se verá protegido de todo mal a pesar del hecho obvio de que no es humano. La familia podrá seguir teniendo más hijos, pero estos serán ya humanos normales (cada humano infectado solo puede tener un hijo que tenga el gen Stealer y este será siempre el primogénito).

La primera generación de Híbridos crece hasta llegar a la madurez, ocultándose entre la comunidad humana, para, a su vez, infectar a otro humano del mismo modo en que el Genestealer de pura raza infectó a sus padres. Y así el proceso se repite y una segunda generación de Híbridos acaba por nacer.

Este proceso continúa siempre con una generación de padres humanos entre cada generación de Híbridos. De esta manera, cada Híbrido tiene hermanos y hermanas humanos que sienten la típica lealtad humana hacia su extraño hermano a la vez que están unidos por los primitivos lazos de la raza alienígena cuyos genes están ligados con los propiamente humanos.

Con cada sucesiva generación de Híbridos, los rasgos físicos del Genestealer van desapareciendo y la apariencia humana empieza a dominar. Pero, en el Híbrido, la herencia Genestealer sigue siendo tan fuerte como siempre. La cuarta generación híbrida podrá parecer humana, pero no lo será: cuando el Híbrido de la cuarta generación se aparee, el primer hijo siempre será un Genestealer Pura raza.

En la Ordo Xenos y en la Inquisición existe la creencia de que los Híbridos de la cuarta generación pueden producir una progenie infinita de Genestealers de pura raza pero, afortunadamente, no es así. De cada cuarta generación de Híbridos solo saldrá un pura raza. El ciclo vital de los Genestealers permite que una gran proporción de la especie huésped siga sin estar infectada, ya que el gen parásito sólo puede sobrevivir infiltrado en una sociedad adecuada y próspera. Los familiares humanos normales son necesarios para ayudar a sobrevivir a sus hermanos, la progenie de Híbridos y de Puras razas.

Cuando se crea una nueva generación de Puras razas, ha llegado la hora de que la colonia o bien se expanda para conseguir una función más influyente en la sociedad huésped o bien se traslade para colonizar otra población. Lo más importante es que pase un cierto tiempo entre la primera infección y la expansión. Los alienígenas invadirán la sociedad huésped lenta e imperceptiblemente, pero de forma implacable. Si llegara a descubrirse la invasión, en la mayoría de casos esta ya se habrá extendido durante generaciones y estará demasiado enraizada como para poder ser detenida.

Después de cuatro generaciones, la progenie de Híbridos y sus hermanos humanos ya forman un clan con fuertes vínculos entre ellos. En algún momento del crecimiento de la progenie, normalmente con la aparición de los Híbridos de la tercera y cuarta generación, la camada sentirá la necesidad colectiva e instintiva de tener cerca a su progenitor original, el Patriarca del clan. Se harán grandes sacrificios para que este se reúna con la progenie, si es que aún no se encuentra entre ellos. El Patriarca pasará a gobernar el clan desde algún escondite, cuidado por las generaciones posteriores de Híbridos, que lo venerarán como el gran anciano.

La progenie Genestealer irá creciendo gradualmente, haciéndose cada vez más fuerte. Se transformará en una familia muy unida y numerosa que engloba a la progenie híbrida y a todos los hermanos y tíos humanos. Los miembros del clan se infiltran en posiciones de poder, influencia y respeto dentro de la sociedad huésped.

Mientras la progenie va creciendo, el Patriarca dirige su amplia familia para que vaya ganando un poder temporal dentro de la sociedad huésped, ya sea social, político, financiero o de tipo religioso, ya sea una influencia conseguida simplemente a base de amenazas a la integridad física. De esta manera, espera que la progenie haya ganado suficiente poder e influencia para cuando la cuarta generación dé a luz a más Puras razas. Y, cuando esto ocurra, el ciclo se habrá completado y la progenie ya estará preparada para fundar nuevas colonias y así extender la infestación.

Al final, la progenie Genestealer se habrá convertido en el grupo dominante de la sociedad huésped y constituirá la élite gobernante. Llegados a este punto, todo un asentamiento, ciudad o región puede haber caído ya bajo el control de los Genestealers. Un clan de tal prosperidad puede llegar a reunir un ejército muy poderoso.

La familia humana de la Progenie[]

Dentro de un Culto Genestealer próspero y bien asentado, la mayoría de los parientes humanos de los Híbridos serán miembros de las autoridades militares o civiles locales. Dado que estos seguirán desempeñando sus actividades normales, no es muy probable que la infestación Genestealer llegue a desestabilizar la sociedad o que acabe por destruirla, así que permanecerá oculta hasta que se encuentre preparada para tomar el control absoluto de la sociedad. Sin embargo, en una progenie que se haya convertido en un culto, dichos familiares humanos también serán los seguidores del culto y adorarán al Patriarca como profeta de la divinidad, una especie de deidad ancestral o como Oráculo. De hecho, la presencia de numerosos ídolos de múltiples brazos como objetos de veneración es considerada por la Inquisición como un indicador común de la existencia de un Culto Genestealer.

Los familiares de la progenie de un Culto Genestealer pueden ser peligrosos por dos razones: la primera es que comparten el fanatismo típico de los adoradores del Caos y luchan con una ferocidad terrorífica; y la segunda es que nada les detendrá en su objetivo de proteger al Oráculo que vive oculto en su templo y a los sacerdotes Híbridos que lo atienden (y que son parientes suyos). Aunque generalmente no disponen de equipo adecuado, no han recibido entrenamiento militar y están mal dirigidos, los Hermanos de Progenie compensan estas carencias con un fanatismo extremo, una combinación de celo religioso e instinto protector para con sus parientes híbridos.

Infestación Rampante[]

Un Abominable enfrentándose a un Lobo Espacial

Para los cultos, exportar camadas a otros mundos en cuanto ellos están establecidos y seguros en el suyo es puro instinto. Aparte de llevar la maldición a nuevos planetas, esta práctica también garantiza que si el culto nodriza es purgado, sus escisiones continuarán con su legado. Al mismo tiempo, los planetas sujetos a ciertos diezmos pueden contaminar a sus vecinos, o incluso enviar la maldición a través de la disformidad a subsectores totalmente distintos, mediante la exportación de comida contaminada, cuadrillas de trabajadores, suministros médicos y regimientos de guarnición con un nuevo destino.

En los mundos conquistados por el culto con infraestructura militar e industrial suficiente, también hay una ruta de propagación más directa. No es inaudito que haya mundos forja o fortaleza completamente subyugados donde este, tanto si es mediante artimañas o fuerza bruta, se hace con suficientes naves de vacío para movilizar a sus ejércitos en masa.

Cuando los devotos que sobreviven una guerra conquistan su mundo, con un objetivo único gracias a su mente progenie, empiezan inmediatamente a producir máquinas de guerra y armamento. Los líderes como el Primus, el Nexos y el Clamavus reúnen a las Garras para prepararlos para la batalla. El resultado, en comparación con un regimiento de Astra Militarum, puede parecer una panda de desharrapados que viajan en una flotilla estrambótica de fragatas, barcos pirata y navíos de peregrinos que no sirven para nada más que para una única y escacharrada invasión planetaria, que luego requiere más efectivos o se ve obligada a volver a la guerra de guerrillas. Sin embargo, tal fuerza se beneficia de una única mente compartida y el factor sorpresa, lo que les hace totalmente capaces de conquistar un planeta entero.

Por otra parte, también hay cultos que ya nacieron en el vacío. Los archivos del Ordo Xenos están llenos de historias de bandas piratas solitarias, carteles de tráfico de bestias y enclaves secesionistas remotos que han caído a la maldición Genestealer. Las incursiones y los bloqueos organizados por dichos grupos son fantásticos vectores para el contagio Genestealer. Más de un robusto asentamiento imperial ha repelido sin problemas un patético ataque a la desesperada de lo que parecían bandidos mutantes solo para desvanecerse en silencio semanas o meses después.

Hay cultistas del vacío aún más insidiosos. Bajo un manto de legitimidad, se infiltran en las flotillas personales de comerciantes independientes (exploradores que viajan por los confines del espacio imperial), cuyas actividades pueden llegar a ser el único contacto que un remoto mundo imperial ha tenido con la raza humana en años. Los Vigías de la Muerte van a la zaga de más de un grupo así, pues los creen infiltrados con la maldición Genestealer.

En los últimos años, se han producido alzamientos en los laberínticos interiores de las naves de guerra imperiales. Sus medidas de seguridad son de las más duras de toda la maquinaria bélica imperial, pero aún pueden burlarse con astucia o suerte suficiente. Un escuadrón naval dañado, aislado de su puerto habitual por un enemigo o una tormenta disforme, podría someterse a tareas de reparación y rearme en estaciones del vacío y muelles orbitales donde hay una presencia cultista. Una vez amarrados, los cultistas podrían infiltrarse, tanto como polizones en municiones desguazadas o en contenedores destinados a las bodegas.

Otras naves de guerra en apuros podrían reclutar forzosamente infracolmenas o colonias enteras para reemplazar a miembros de la tripulación caídos, sin darse cuenta de lo contaminado de su cosecha. Tales acciones acaban por causar alzamientos violentos en los que la masa cultista se levanta desde las bodegas inferiores del navío. Los marines contaminados se revuelven contra sus camaradas, y el puente de la nave se convierte en una zona de guerra cuando la tripulación traicionera ataca a los leales al Trono Dorado.

A pesar de tantos esfuerzos, muchos más alzamientos en el espacio han fallado con el primer obstáculo, o han acabado en una supernova de fuego cuando sus naves hermanas la torpedearon. Sin embargo, los cultos más tenaces, ingeniosos y audaces han capturado con éxito naves e incluso escuadrones imperiales enteros. Los grupos como el Culto de la Estrella Retorcida, el Culto del Lóbrego Tentáculo y los infames Apóstoles del Dios Sierpe han tomado posesión de recursos navales completos, y en consecuencia han sembrado el caos y la destrucción en subsectores que deberían haberse estado preparando para el ataque de las flotas colmena Tiránidas.

El culto en la guerra[]

Supervivientes combatiendo a un cultogenestealer.

Desde el momento en que nace el primer híbrido, el culto comienza a prepararse para una guerra de insurrección a escala mundial. Hay otros factores que pueden desencadenar una intervención militar a gran escala, a veces antes de que la dinastía alcance la masa crítica. Ay de aquellos que desbaraten el plan maestro del culto, porque sus guerreros atacan con rapidez de serpiente, y su venganza es terrible.

Los Cultos Genestealer se preocupan por su propia propagación por encima de todo, y normalmente sólo se comprometerán con una acción armada en sus propios términos. Sigue habiendo excepciones, por supuesto, ya que en el desmoronado edificio del Imperio, incluso los planes más herméticos no duran mucho en la práctica. Cada bronca, contratiempo o desastre se maneja a su manera. En ocasiones, un incauta toma de poder o una aberración errante pueden hacer que el culto sea investigado por las autoridades imperiales.

Si una investigación del Adeptus Arbites -o peor aún, de la Inquisición- no puede ser resuelta con una visita del Magus o de sus secuaces, el culto puede encontrarse pronto bajo el ataque de cualquier cosa, desde un regimiento de soldados del Militarum Tempestus hasta una fuerza de ataque de los Marines Espaciales de los Guardianes de la Muerte. Aunque ataque puede erradicar un Culto Genestealer en un azote que sacuda el inframundo hasta su núcleo, todo lo que se necesita es que una forma de vida Tiránida escape y el culto puede comenzar de nuevo.

Tales purgas son poco comunes, ya que el culto propaga su infección en las sombras y en medio del vasto y extenso tamaño del Imperio, hay millones de lugares donde uno no puede ser descubierto fácilmente. Los miembros de la secta son reclutados entre la población autóctona, por lo que tienen innumerables ventajas.

Los reclutados en los bajos fondos de la sociedad ya saben cuáles son los mejores lugares para esconderse, mientras que los que proceden de las altas esferas tienen suficiente influencia para cubrir sus huellas con facilidad. Con el tiempo, la secta extiende su credo de un estrato de la civilización a otro. Un culto maduro, con varios ciclos de cría, tendrá bajo su dominio desde los siervos de las alcantarillas, los factorums y hasta los altos magistrados y los nobles de la aguja.

El día del levantamiento, todos los miembros infectados de un planeta actuarán como uno solo, unidos a la causa de la desestabilización y el sabotaje mientras las tropas de choque de la secta acaban con los objetivos militares en los que no se han podido infiltrar. Este ataque de amplio espectro ha resultado totalmente devastador en cientos de mundos; los insurrectos estaban tan preparados que, en algunos lugares, la infraestructura del planeta se puso patas arriba y se desmanteló por completo en cuestión de días solares.

Todo el esfuerzo está minuciosamente coordinado por los Nexos, cuyas simulaciones, análisis tácticos y proyecciones de batalla guiadas por hololitos dan a sus hermanos una ventaja vital. Junto con un Clamavus, experto en la difusión de información y en la interrupción de las comunicaciones de la presa, los Nexos transmitirán sus planes en constante adaptación a la multitud.

Si algo sale mal, como ocurre a veces cuando la estructura megalítica del Imperio trata de protegerse a sí misma, son los Nexos quienes conducen el ataque hacia la victoria por un vector diferente. Tal vez tengan que redistribuir los activos subterráneos después de escuchar la noticia de su teniente Chacal Alphus de una fuerza de inserción de Marines Espaciales enviada para frenar el ataque del culto. Tal vez ordenen a sus Muelerrocas que bloqueen las carreteras o derriben edificios para contener el asalto masivo de un ejército mecanizado de las Hermanas de Batalla.

Con órdenes precisas y decisiones en fracciones de segundo, los Nexos pondrán en marcha planes de contingencia y estrategias de adaptación para que el culto se retire como un solo hombre y ataque en otro lugar, ya que están unidos en cuerpo y alma, mucho más que cualquier fuerza militar convencional. En un nivel más amplio, son ellos los que determinan el momento óptimo para que el culto se levante en circunstancias imprevistas; mientras que sus líderes de guerra pueden tratar con fe y furia, el papel de los Nexos es el de la fría y dura lógica.

Rebelión abierta

El Primus del Culto, al ser un líder de guerra, tiene un enfoque más agresivo para la propagación de su familia. Reúne a un ejército cuidadosamente seleccionado por el culto principal y se lanza a la conquista de nuevos mundos en nombre del Patriarca. A menudo, esto se hace bajo el disfraz de la industria, aprovechando las rutas espaciales y de importación existentes para llevar una hueste de Cultistas Genestealer a un nuevo planeta.

En la oscuridad de las bodegas de carga, las autocajas de embarque se abren con un siseo y el Primus dirige a sus hermanos. Si su incursión es descubierta, el culto atacará con una fuerza rápida y abrumadora. Si su asalto no acaba con sus nuevos adversarios en poco tiempo, se dispersarán como cucarachas a la luz de las antorchas, buscando refugio en los húmedos rincones de su nuevo dominio antes de reagruparse más tarde.

Hay ocasiones en las que un planeta anfitrión es atacado por fuerzas externas, quizás el objetivo de una migración hrud, una incursión pirata xenos, un ¡WAAAGH! de los pieles verdes o incluso una grieta disforme. La mayoría de los cultos, escondidos, se contentan con esperar a que pase la tormenta. Pero si la invasión amenaza directamente sus intereses, lucharán como una colmena de avispas enfurecidas para defenderlos. Estos planetas se tambalean al borde de la catástrofe, rescatados de una hueste de guerra alienígena sólo para descubrir que sus salvadores encarnan otra amenaza mucho más siniestra.

Si todo va bien, la secta esperará su momento con la paciencia de las arañas, generación tras generación preparándose para la batalla final mientras infectan cada vez más territorio. Una vez que todo está en orden, la intrincada red de secretismo se desgarra finalmente, y el mundo se sumerge en la anarquía.

Cuando una secta se levanta para conquistar su planeta anfitrión, suele ser porque una Flota Enjambre Tiránida ha ennegrecido el cielo con la inmensidad de sus bionaves. Los Genestealers y sus parientes están unidos en un deseo singular de matar, de causar estragos, de desestabilizar y extender el terror a cada rincón del planeta.

Todos los miembros que han sentido el beso mental de los progenitores del culto lo llevan en la sangre, una necesidad pulsante y desesperada de matar que ha hecho que incluso los neófitos más humildes desgarren a sus víctimas miembro a miembro en un frenesí de éxtasis semirreligioso. A medida que desciende la pesadilla de la invasión de la Flota Enjambre, incluso un pequeño culto puede destrozar las defensas de un planeta.

Hay mundos que son conquistados por un Culto Genestealer mucho antes, reclamados por la dinastía del Patriarca cuando los Tiránidos aún están a cientos de años de distancia, o incluso no llegan. Esto puede deberse a que su levantamiento se haya desencadenado prematuramente, a que simplemente se hayan quedado sin formas de propagarse por debajo del radar de sus enemigos o a que su Patriarca perciba psíquicamente que la Flota Enjambre que los habría reclamado ya está perdida. Como parte de una embestida más amplia, divorciada de su Flota Enjambre, tendrá que reclamar el dominio a través de sus propias artimañas.

Estos son, en cierto modo, los cultos más peligrosos para el Imperio, ya que, como un virus que se extiende a nuevos cuerpos huéspedes, siembran activamente las semillas de la destrucción en un área mucho más amplia con la esperanza de volver a conectar de algún modo con sus dioses. Utilizando su mundo natal como base de operaciones, replican sus éxitos por cualquier medio posible, enviando organismos polizones y fuerzas de invasión encubiertas a todos los planetas a su alcance.

Sistemas estelares enteros han sido conquistados por estos cultos, el faro de su presencia psíquica es aún más fuerte para las Flotas Enjambre Tiránidas que finalmente llegarán para consumirlo todo.

La carnicería que el culto inflige a sus enemigos el día de su levantamiento es realmente terrible. Aunque las grandes masas de estas hordas no son más potentes que una Fuerza de Defensa Planetaria, su gran número y su devoción fanática las convierten en una perspectiva feroz en un tiroteo. Las amenazas de alto nivel serán emboscadas con una sincronización asombrosa, ya que el culto ha trabajado duro para asegurarse de que todo esté en su sitio.

A la inaudita señal del Patriarca, las tropas de choque de la secta aparecen desde los espacios de arrastre, los conductos de aire, las rejillas y las trampillas ocultas instaladas por los equipos de trabajo infectados, pero que nunca se habían utilizado antes de este momento. Los Híbridos Acólitos que emergen para caer sobre los comandantes del enemigo sisean y chillan mientras se disponen sobre sí mismos con mutaciones similares a las de las armas.

Los enemigos que un Primus ha designado como una amenaza extrema -los de la Adepta Sororitas o el Adeptus Astartes, por ejemplo- son atacados por los Genestealers de la quinta generación del culto, ya que son los más mortíferos de todos los guerreros del culto, excepto el propio Patriarca. Como una máquina de destrucción perfectamente diseñada, el culto ataca como si fuera uno, y son pocas las fuerzas que pueden defenderse.

La flota enjambre desciende[]

La guerra entre el Imperio y los Genestealers no tiene fin.

En la subcultura del Culto Genestealer, cada acción, cada frase pronunciada, es un paso más hacia un destino final tan apocalíptico que devorará a amigos y enemigos por igual. Si los cultistas logran sus espantosos planes, cada mundo que han conquistado con tanto esfuerzo será despojado de todo, incluso de su atmósfera, por sus verdaderos amos : los tiránidos.

A medida que la secta empuja sus zarcillos cada vez más lejos en su civilización anfitriona, se prepara para el día de su gran ascensión. Aunque pueden pasar décadas solares, incluso siglos terranos, tarde o temprano una sombra psíquica caerá sobre el sistema estelar en el que el culto se ha extendido. Esta es la Sombra en la Disformidad, la primera señal de la desesperación total que se avecina.

Al principio, la extraña penumbra de esta influencia psíquica enloquece a los adivinos e inspira un pánico salvaje en aquellos que canalizan las energías de la Disformidad. Al principio, el Astronomicón se oscurece, y luego queda completamente envuelto por el miasma psíquico que se arrastra por las estrellas, aislando el sistema estelar del resto del Imperio, por lo que resulta casi imposible enviar refuerzos.

Sólo entonces emerge de la oscuridad la fuente de la amenaza. La luz de las estrellas brilla desde una flotilla de cuerpos celestes, visibles como un banco de puntos en el cielo nocturno. Si bien estos cuerpos pueden parecer bellos al principio, su fealdad sobrecogedora se hace más evidente a medida que se acercan. Se trata de una bioflota de la raza tiránida, y no ha venido a iluminar, sino a devorar.

El culto ve la llegada de esta amenaza imposible como el cumplimiento largamente esperado de sus profecías. Creen que los parientes del Patriarca, libres de los fallos de la Humanidad, están aquí para elevar a los fieles y llevarlos a la luz para siempre. Los cielos se nublan y se espesan con Esporas Micéticas xenos mientras la Flota Enjambre prepara el mundo del culto para su consumo.

Embelesados, los verdaderos creyentes del culto se dicen unos a otros que siempre es más oscuro antes del amanecer. Las celebraciones y los gritos de guerra resuenan en las calles mientras su frenesí devocional alcanza nuevas cotas. Cuando las esporas llueven del cielo como meteoritos carnosos, los cultistas ondean sus estandartes en alto, esperando atraer la atención de la hueste angelical.

Cuando las gigantescas Esporas Micéticas de las naves biológicas se abren para arrojar bestias de guerra con extremidades afiladas, una semilla de duda se introduce en las mentes de los cultistas. Sin embargo, su creencia en la noción de los salvadores de las estrellas está tan arraigada que siguen luchando contra la población en general. Los invasores tiránidos se agrupan en una marea de quitina y colmillos, y surgen sobre las tierras para reducir o consumir a las poblaciones indígenas.

Con la Mente Enjambre guiando cada cría, las hordas tiránidas no ven a los cultistas como una presa; de hecho, al principio son ignorados por las criaturas sinápticas que coordinan el ataque. Durante un breve y dichoso periodo, cultistas y tiránidos luchan en el mismo bando.

Una vez que han matado a sus adversarios, los cultistas se muestran ansiosos por abrazar a sus parientes lejanos en señal de celebración, jubilosos de que su familia estelar esté por fin completa. Avanzan, con los brazos abiertos, hacia la hirviente avalancha de formas de armas. También ellos son desgarrados miembro a miembro. Sólo entonces se percibe la verdadera magnitud de la locura de la secta. El estado de ánimo de la secta pasa rápidamente de la lealtad obstinada al pánico.

La revelación final llega tanto desde dentro del culto como desde fuera. Aquellos a los que los cultistas adoraban se vuelven contra ellos en la peor de las traiciones posibles; cualquiera que busque la ayuda del Patriarca va a su perdición. Con su sensibilidad subsumida por la Mente Enjambre mayor, la criatura se convierte en un tiránido más, otra célula sin nombre en el superorganismo que atraviesa el vacío y que no quiere otra cosa que devorar la galaxia.

En cuanto los defensores del planeta sean superados, el Patriarca y su prole atacarán a los suyos, con sus malvadas garras clavadas en los consejeros cercanos y en los secuaces de confianza, que mueren ahogados por su propia incredulidad. Los Genestealers pura raza engendrados en el planeta anfitrión atacan a sus devotos padres de cuarta generación sin dudarlo, masacrándolos en una ráfaga de garras y bocas chasqueantes. Los miembros de la secta que de alguna manera sobreviven a este sombrío giro del destino huyen como pueden, pero no llegan muy lejos.

La lluvia de esporas tiránidas se intensifica, y el propio planeta se altera a nivel molecular, convirtiéndose en un infierno nocivo. Junto a los cuerpos de la población en general, los cadáveres de los cultistas son devorados y regurgitados en las piscinas de digestión ácida que burbujean en su superficie. Allí, se disuelven en una papilla nauseabunda, biomasa cruda que es aspirada por las torres capilares acanaladas hacia las naves biológicas situadas en lo alto. De este modo, la población anfitriona y el reflejo parasitario del culto quedan finalmente unidos, sus cuerpos mezclados en el acto final de esta tragedia apocalíptica.

No todos los cultos Genestealer engendrados en la galaxia tienen un final espeluznante, consumidos por las fauces de las aterradoras criaturas que adoran. Algunos adquieren protagonismo, enviando inconscientemente un aura psíquica que atrae a una bioflota tiránida, sólo para que esa flota sea arrojada a la nada por una tormenta Disforme, se enfrente en batalla a una flota convencional o sea consumida por un violento fenómeno celestial como una supernova.

Estos cultos se propagan una y otra vez, y sus ciclos de cría consumen cada vez más el planeta anfitrión hasta que el Patriarca y sus parientes lo reclaman por completo. Dichos planetas se convierten en los núcleos de una red de infestacion que se extiende y que puede cubrir varios sistemas estelares o incluso abarcar todo un sector, preparando el camino para un destino que nunca llegará.

Con el tiempo, pueden atraer a otra Flota Enjambre hacia ellos, aunque hasta ese día son libres de reinar sobre su dominio anfitrión.

Tipos de cultos[]

En un imperio galáctico de un millón de mundos, hay innumerables planetas en los que la Maldición Genestealer puede arraigar, ya que donde hay humanidad, siempre hay biomasa que cosechar.

Los rebaños del Imperio han demostrado ser los anfitriones perfectos para los parásitos alienígenas de los Tiránidos. La humanidad tiene inteligencia suficiente para surcar las estrellas, pero no para superar la combinación de ambición, arrogancia y curiosidad que la lleva a los lugares oscuros y malsanos en los que el Genestealer prospera. A menos que se le prohíba específicamente o se le impida por completo hacerlo, la raza humana tratará de colonizar todos los rincones de la galaxia, sin importar los terrores que descubra en el proceso.

Esta tendencia, junto con el lapso de años relativamente rápido entre sus generaciones, hace de la humanidad la especie presa perfecta para los Genestealers. La vasta extensión de sus colonias, y por tanto la biomasa casi ilimitada que puede proporcionar, no han pasado desapercibidas para la Mente Enjambre que une a cada Patriarca en un único intento.

La raza humana tiene muchos casos de talento psíquico, y estos son cada vez más frecuentes. Los individuos psíquicos son vitales para que toda la panoplia de bioformas Genestealer salga a la superficie en el transcurso de un ciclo de cría. La frecuencia de la capacidad psíquica en los mundos imperiales ha ido aumentando a lo largo de los milenios, y desde la llegada de la Gran Fisura, se ha producido un aumento tan marcado que las Naves Negras del Adeptus Astra Telepathica no pueden esperar cuantificar y aprovechar más que una pequeña fracción de los psíquicos.

A pesar del riesgo de desastre, los nacientes Cultos Genestealer están más que dispuestos a inducir a los psíquicos no entrenados en su culto, sabiendo que al hacerlo preparan el camino para que finalmente nazca un Magus. Este líder de guerra conducirá el culto a nuevas cotas de victoria a medida que la influencia del Patriarca, que altera la mente, se extienda aún más sobre la población anfitriona.

Cultos de Mundos Colmena[]

Los mundos colmena Imperiales representan los objetivos arquetípicos de una infestación del Culto Genestealer. Al poseer una población masiva y abundante, representan una fuente primordial para una nueva infección. Al mismo tiempo, dado que gran parte de esa población está compuesta por una clase socioeconómica baja, un culto puede extenderse rápidamente mientras las autoridades de un mundo permanecen felizmente ignorantes de la terrible maldición que se extiende entre sus poblaciones de trabajadores y siervos.

La región bajo la colmena de una ciudad colmena representa el lugar perfecto para que un Patriarca Genestealer establezca su residencia oculta y supervise el crecimiento de su dinastía contaminada. Las autoridades imperiales rara vez, si es que alguna vez, se aventuran en estas zonas tan poco iluminadas del dominio del Emperador, y las innumerables guerras pequeñas que suelen estallar entre los pandilleros del Submundo simplemente proporcionan al culto naciente su primera infusión de personal y armas endurecidas por el combate. Es en los Mundos Colmena donde han surgido más infestaciones del Culto Genestealer que en cualquier otra clasificación de planeta asentado por humanos.

Cultos de mundos civilizados[]

Los mundos civilizados, normalmente lo suficientemente poblados como para tener grandes demandas de importación y exportaciones bien establecidas, son objetivos abundantes para los cultos Genestealer. Aunque las restricciones comerciales y la seguridad de estos lugares pueden ser estrictas, basta un solo error, como la aceptación de un cargamento mortal, para que se plante el germen de la corrupción, y una vez plantado, tiene mil formas diferentes de prosperar.

Utilizados como trampolín, estos planetas pueden empujar a una secta que crece lentamente a un ciclo de cría acelerado que puede verla cruzar las estrellas.

Cultos de mundos feudales[]

En los mundos feudales del Imperio, la palabra del rey o de la reina o de otro noble gobernante es la ley. Si ese monarca cae bajo el dominio de un parásito xenos, siempre se producen extraños diezmos, inquietantes desapariciones y cambios antinaturales.

Como la mayoría de los Mundos Feudales tienen poca tecnología, el campesinado y las órdenes de caballeros sólo cuentan con ritos supersticiosos, espadas y escudos para protegerse de los horrores con garras que los acechan desde mazmorras abandonadas, casas de charnel, redes de cuevas y bosques húmedos.

Cultos de mundos muertos[]

Hay mundos en el Imperio tan letales que están clasificados como mundos muertos; sus entornos son anatema para la vida terrestre. Muchos grupos de guerreros humanos utilizan estos planetas para realizar ejercicios de entrenamiento extremos, y en medio de la variedad de flora y fauna mortal a la que se enfrentan, un Genestealer de Pura Raza puede pasar desapercibido.

Algunos de estos grupos de entrenamiento serán infectados, y regresarán a sus divisiones con una fatalidad acechante en su seno que pronto será llevada a cualquier mundo que se les envíe a proteger a continuación.

Cultos de mundos agrícolas[]

Los cultos con una reserva de activos mecanizados prosperan en espacios abiertos, como los de los mundos agrícolas. Con al menos el ochenta y cinco por ciento de sus masas terrestres dedicadas al cultivo de cosechas forzadas, hidroponía, ganado, lagos de algas y bosques de cactus, estos planetas no están especialmente poblados.

Sin embargo, la gran extensión de sus asentamientos los convierte en presa fácil para los elementos del Culto Genestealer, que pronto tienen la excusa perfecta para enviar sus "cargamentos de provisiones" a otros planetas asentados por humanos.

Cultos militares[]

La gran mayoría de los mundos imperiales están militarizados de alguna manera, pero algunos se dedican por completo a la producción de regimientos y material del Astra Militarum. Los cultos Genestealer más ambiciosos buscan infectar estos planetas por encima de todos los demás.

Aunque la táctica es generalmente de alto riesgo, si la iniciativa tiene éxito, los soldados armados y los recursos que añaden a sus propias filas con cada nuevo cuartel y base que corrompen aumentan drásticamente sus posibilidades de que las futuras insurgencias tengan éxito.

Un regimiento del Astra Militarum estacionado en un mundo presa de este tipo se irá poblando poco a poco de humanos híbridos de cuarta generación o hermanos de prole que llevan la marca oculta del Genestealer en sus anatomías. Muy pronto, el regimiento recluta a nuevos miembros con un cierto tinte extraño en su piel, cráneos bulbosos y dedos extrañamente puntiagudos. Dentro de una fuerza armada que recluta cepas tan divergentes de la Humanidad como los Ratlings y los Ogretes , a menudo se pasan por alto las ligeras variaciones de aspecto, especialmente cuando los cadetes en cuestión son tan eficientes y obedientes.

Con el paso de las generaciones, es habitual que los miembros infiltrados del culto de ese mundo se agrupen en los mismos pelotones. A veces son reclutados en tal número que se hacen con regimientos enteros. Dichos órganos militares infectados se esfuerzan por permanecer de incógnito y, como tales, sólo tienen una presencia rudimentaria en las fuerzas armadas del Imperio y no cuentan con la riqueza de municiones y máquinas de guerra de la que podría disfrutar un elemento probado del Astra Militarum.

Aun así, incluso una presencia militar básica en el mundo de acogida de una secta es un activo más que valioso. El día de la insurrección, los pelotones del Astra Militarum sembrados de agentes del culto revelarán su verdadera lealtad. Con los ojos encendidos de fervor fanático, estos lobos del rebaño pondrán finalmente en marcha sus traicioneros planes, lanzando mortíferos ataques sorpresa contra sus compañeros de regimiento antes de unirse al cuerpo principal del culto.

En una institución tan inmensa y diversa como el Astra Militarum, una fuerza tan astuta y taimada como un Culto Genestealer puede prosperar durante muchos años estándar antes de que se revele la horrible verdad.

Cultos de mundos salvajes[]

En los mundos salvajes del Imperio -aquellos que son anteriores al polvo negro y que incluso pueden haber retrocedido a niveles tecnológicos anteriores a la Edad de Piedra- es sencillo que prospere un Culto Genestealer establecido; al traer consigo armas poderosas, tecnología avanzada y herramientas complejas, son adorados como dioses.

Por el contrario, una infestación genética en un mundo de este tipo es un acontecimiento raro, ya que los Pura Raza que llegan a la caída del planeta se encuentran con que son los cazados tan a menudo como los cazadores.

Cultos de mundos cardenalicios[]

A pesar de la fuerza de la fe de sus poblaciones, los mundos cardenalicios del Adeptus Ministorum no son inmunes a la Maldición Genestealer. Una túnica de vestal puede ocultar una multitud de mutaciones, y los laberínticos cementerios y catacumbas que acribillan los distritos menores son terrenos de acecho ideales para una especie tan adaptable como el Genestealer.

Los humanos a los que conceden el Beso siguen afirmando que adoran al Emperador mientras se mueven entre el rebaño, pero en realidad, sus acciones promueven una causa mucho más oscura.

Cultos de mundos fronterizos[]

Dicen que donde los Comerciantes Independientes planta su bandera, las hordas de la humanidad no tardan en seguirle. En las fronteras del Imperio, se reclaman nuevos mundos en nombre del Emperador cada año que pasa.

Allí, los legisladores y ejecutores del Adeptus Arbites son un mero rumor. Aunque un Culto Genestealer en un mundo fronterizo puede tardar mucho tiempo en llegar a su pleno desarrollo, al estar allí al principio de una civilización en ciernes, sus miembros pueden infectar todos los estratos de la sociedad humana con facilidad.

Especies anfitrionas no humanas[]

El Genestealer de pura raza puede, mediante el modo de implantación a través de su ovipositor, colocar su semilla germinal en cualquier criatura con la anatomía necesaria para engendrar posteriormente un híbrido. A lo largo de los incontables siglos transcurridos desde su introducción en el reino estelar de la Humanidad, estos depredadores extragalácticos han creado colonias dentro de las especies de los Orkos, los Kroot, los Aeldari, los tarellianos e incluso los T'au.

Tienden a elegir especies ambulantes con suficiente intelecto para ser capaces de viajar por el espacio, y por lo tanto propagar su maldición a lo largo y ancho, y normalmente se dirigirán a una población que sea lo suficientemente densa como para mantener dicha propagación en secreto hasta que sea demasiado tarde para superar la infección.

Los Orkos han demostrado ser problemáticos como anfitriones de los Genestealer, ya que pueden sentir un mal en los infectados, algo que perturba la extraña mente psíquica de los Pieles Verdes. A los kroot les ocurre lo mismo, aunque su capacidad de saborear las feromonas y la sabiduría de los formadores kroot que guían la evolución de su pueblo les permite evitar a los miembros infectados de su sociedad.

Los Aeldari tienen ciclos de gestación tan largos que simplemente no son huéspedes biológicos viables; además, sus habilidades psíquicas están tan bien desarrolladas que a menudo pueden ver la sombra de la maldición incluso antes de que se manifieste, y la evitan en consecuencia en los miembros infectados de su especie.

Los T'au tienen una conexión con su Casta Etérea que hace difícil ocultar una infección por parte de los Genestealers. Sólo la Humanidad, tan variada y rebelde en sus civilizaciones, ha proporcionado hasta ahora un huésped ideal.

Los Genestealers y el Caos[]

El Magus y el Patriarca

El espíritu de los Genestealers es muy fuerte, pero no muy complejo. Su ansia primitiva y antigua por la supervivencia es tan poderosa que ha llegado a crear un Poder específicamente Genestealer en la Disformidad.

No se trata de un Poder muy complejo, sino, al contrario, realmente simple, pero representa la fuente de todas las habilidades psíquicas que pueda llegar a tener un Genestealer o un Híbrido y se puede utilizar como si fuera una batería para potenciar los poderes psíquicos. Si la energía psíquica pura que inunda la Disformidad y que forma la materia de la magia tuviera colores, la psique de los Genestealers sería de un color morado, el color del hambre insaciable y del deseo del bienestar físico.

Los Psíquicos incontrolados y el Culto[]

Los psíquicos son personas especiales entre los humanos, puesto que, aunque la gente los teme y los margina, en realidad son humanos superiores y muchas de las razas alienígenas son conscientes de ello. Un psíquico representa un cuerpo huésped fabuloso para el gen Stealer y, siempre que se puede, se escoge a un psíquico como cuerpo huésped antes que a un humano normal. La tercera y cuarta generaciones de Híbridos manifiestan a menudo grandes poderes psíquicos al haber infectado a un psíquico dos o tres generaciones antes.

Un Genestealer o un Híbrido puede reconocer a un psíquico como tal, por mucho que este intente ocultarlo. La preferencia por la infección de psíquicos antes que humanos comunes y el hecho de que los psíquicos suelen agruparse por naturaleza suele fomentar el aislamiento del culto respecto de la sociedad. Se dan pocos casos, o más bien ninguno, de progenies de Genestealers que se hayan visto traicionadas por uno de sus familiares o por uno de sus psíquicos.

Iconos del culto[]

Los símbolos de todos los Cultos Genestealer son inquietantemente similares, tanto si se llevan en el estandarte de un Icono como si se ocultan como marca de lealtad en el pecho de un hermano de camarilla. Los cultos de todo el Imperio han adoptado muchas adaptaciones e interpretaciones, pero todos representan una bioforma similar y estilizada.

Cada culto utiliza sus propias variantes de la insignia a medida que solidifica su propia identidad, pero también mostrará el símbolo principal del culto: una criatura de cuerpo alargado con crestas en la columna vertebral que recuerda la forma de los propios tiránidos, a menudo llamada "Sierpe".

El hecho de que los iconos de cada culto sean tan similares, independientemente de dónde se encuentren, es inquietante en sí mismo. Quizás quienes los crean se guían por extraños sueños y visiones provocados por la Sombra de la Mente Enjambre en la Disformidad, donde las anatomías alienígenas se arremolinan y abultan en una profusión que roba la cordura. Tal vez la forma tiránida esté codificada dentro de la maldición genética, y se eleva a la vanguardia de la mente enjambre del culto de forma imprevista.

En cualquier caso, desde los confines occidentales del Segmentum Pacificus hasta las profundidades del Límite Oriental de la galaxia, los mundos que albergan a la progenie Genestealer están blasonados de cientos de formas diferentes con marcas inquietantemente similares, marcas de propiedad que insinúan la llegada del apocalipsis biológico.

Podcast[]

8ª Edición[]

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9ª Edición[]

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Leer más[]

Fuentes[]

  • Warhammer 40,000: Rogue Trader (1ª Edición).
  • Codex: Adeptus Custodes (8ª Edición).
  • Codex: Cultos Genestealer (3ª , 7ª y 8ª Edición).
  • Codex: Cultos Genestealer (9ª Edición) pg 26.
  • Coex Imperialis (2nd Edición).
  • Freebooterz: Space Ork Army List.
  • Space Hulk: Missions Book (2ª Edición).
  • Space Hulk: Missions Book (3ª Edición).
  • Warhammer 40,000 Compilation (2ª Edición).
  • Warhammer 40.000: Reglamento (8ª Edición).
  • Space Hulk (Novella).
  • Deathwatch: Overkill (Juego de Mesa).
  • Space Hulk (2013 Videojuego).
  • Space Hulk (1993 Videojuego)Kill Team (Novela).
  • Annihilation Squad (Novela).
  • Belisarius Cawl: The Great Work (Novela).
  • Advanced Space Crusade (Juego de Mesa).
  • Space Hulk (Juego de Mesa; 1ª edición).
  • Codex: Tiránidos (2ª ,3ª ,4ª ,5ª y 6ª Edición).
  • Por el Emperador, por Sandy Mitchell.
  • Deathwing - The Alien Beast Within, por Ian Watson.
  • 13th Legion, por Gav Thorpe.
  • Citadel Journal 40-41.
  • White Dwarf 114-116 (Edición inglesa).
  • White Dwarf #2. (Edición inglesa). 2016. Artículo "The Evil That Lies Within".
  • Shadow War: Armageddon. Kill Team.
  • Caja Trono de Sombras (Suplemento 9ª Edición).
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