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Icono del Culto de la Rueda Afilada

El Culto de la Rueda Afilada es un Culto Genestealer que se inició en el oprimido mundo imperial de Feinminster Gamma después de quedar bajo el dominio de elementos del Adeptus Mechanicus.

El Culto de la Rueda Afilada nace tanto del metal como de la carne humana en bruto, y se ve aumentado por las anatomías extragalácticas de los Tiránidos. Esta gran mezcla de carne humana, bestia xenos y máquina de guerra es una amenaza mortal para sus anfitriones del Adeptus Mechanicus.

Historia[]

Feinminster Gamma fue una vez un humilde planeta imperial, su gente a menudo se refiere a él como "un engranaje de la gran máquina". Desde que sus masas oprimidas abrazaron a los nuevos gobernantes de más allá de las estrellas, ese mantra se ha abandonado, y el metafórico engranaje se ha convertido en un arma.

Feinminster Gamma ya no es un componente infravalorado de un imperio estelar que se extiende por toda la galaxia, sino el eje central de un nuevo orden, uno dedicado a la matanza y la destrucción en nombre de una especie xenos indiferente.

A finales del 41º milenio, el ejército macroclado del tecnosacerdote Dominus Ovidio Thrensiom -que sería conocido como el "Gran Avaro"- habían llegado a Feinminster Gamma en masa. Para facilitar su cruzada mecano-inquisitiva por las estrellas, y para repostar a los Caballeros del Mechanicus que les acompañaban, buscaban reabastecimiento a gran escala.

Sin embargo, el planeta, a pesar de las suposiciones de sus tecnosacerdotes, demostró tener un rendimiento energético notablemente bajo, desde la apertura de una gran Tormenta Disforme en el vecino Sistema Vakadan, muchos de los escasos generadores de Feinminster Gamma habían estado funcionando con protocolos de emergencia simplemente para mantener la iluminación artificial. La población razonaba que si la torva luz de la tempestad empírica era eclipsada por los globos de lúmenes convencionales más cercanos, nadie se quedaría mirando demasiado tiempo aquel fenómeno celeste y, por tanto, innumerables ciudadanos se librarían de la locura y la desesperación.

Cuando Ovidio Thrensiom comprobó que los míseros distritos del generador tenían dificultades incluso para mantener las ciudades iluminadas las 24 horas del día, sus esperanzas de asegurar una base avanzada en el espacio se desvanecieron. En consulta con sus asesores Electrosacerdotes , Thrensiom decidió obtener una rica cosecha de bioelectricidad de la población viva del planeta. El tecno-censo que siguió, aparentemente destinado a catalogar a los que tenían mejoras biónicas y a los que no, vio en cambio cómo decenas de miles de ciudadanos salían de los salones del Adeptus Mechanicus como cáscaras tambaleantes y casi comatosas.

El descontento civil se fomentó lentamente, pero salió a la superficie como una poderosa erupción que no se podía negar. Utilizando herramientas industriales, armamento improvisado y armas rudimentarias compradas en los mercados clandestinos, los trabajadores esclavos del planeta Feinminster Gamma se levantaron contra los agentes del Adeptus Mechanicus que habían intentado desangrarlos. Fueron superados sin remedio.

Se enviaron Servidores de Exterminio y macroclados de Skitarii para erradicar lo peor de las revueltas de esclavos, aunque en su insaciable avidez de más energía, Thrensiom perdonó la vida a tanta gente como pudo... y por tanto dejó que las semillas de una nueva rebelión crecieran entre las cenizas. Durante un tiempo, el Adeptus Mechanicus recuperó el control, pero la atmósfera de opresión y paranoia resultante fue terreno fértil para la propagación de una religión clandestina.

Cuando, en medio de esta agitación política, un Genestealer de Pura Raza fue transportado involuntariamente a la superficie del planeta por el carguero Redspark, no tardó en surgir un culto a la liberación. El xenoformo fue visto como una prueba de que había otras culturas, e incluso otras especies inteligentes, más allá de las nubes que seguramente eran menos crueles y tiránicas que el Adeptus Mechanicus. La tripulación de la Redspark estaba convencida de que la salvación podía encontrarse en el culto a su inusual carga.

Lentamente al principio, pero cada vez más rápido, los susurros de un movimiento de "Nueva Liberación" se extendieron por toda la población. Los cultistas ya no se conformarían con formar parte de la misma máquina despiadada e incesante de sus gobernantes, sino que se convertirían en una cuchilla. Los códigos y electos con los que los supervisores Tecnosacerdotes del planeta habían marcado a sus trabajadores ciudadanos fueron, en muchos casos, alterados en talleres ilícitos para que encajaran con la nueva imagen del culto emergente.

El sagrado icono del Omnissiah se adaptó para que se pareciera más al emblema con forma de sierpe con espinas con el que el credo marcaba a sus fieles. Los tatuajes de lemas se hicieron comunes, llevados en la clavícula o en la columna vertebral, cada uno con un mensaje que un creyente del credo marciano consideraría escandaloso y blasfemo en extremo. Cada hora solar, los templos forja de Feinminster producían un nuevo grupo de carros de combate y transportes, que también eran tomados por el culto y embadurnados con su insignia rebelde.

La población común no fue la única que cayó bajo el hechizo del Culto de la Rueda Afilada. Aunque fue necesario el ataque mental del propio Patriarca Genestealer para conseguirlo, muchos Skitarii cayeron en el abrazo del culto. Sus firmas electroespaciales y sus auras noosféricas les permitieron entrar en muchas zonas que deberían haber estado prohibidas, y permitieron que el culto se extendiera sin control.

Estandarte del Culto de la Rueda Afilada

Con estos ciborgs inducidos corrompiendo gradualmente la hermandad de sus propios clanes, se sembraron las semillas de la sombría salvación del pueblo. El día de la ascensión sólo se desencadenó cuando todos los parámetros, ejecutados a través de exhaustivas simulaciones por el antiguo Skitarii Alpha que actuaba como Nexos del culto, apuntaban a la victoria. Con precisión matemática, el régimen electrofágico de Thrensiom fue derrocado, y el propio tecnosacerdote fue asesinado por una bala biomutativa del Sanctus para que la némesis del culto pudiera conocer la terrible gloria de la carne desatada antes de morir.

Ese día, la progenie de la Rueda Afilada cambiaron un conjunto de amos crueles por otros, aunque todavía no han aprendido que sus nuevos señores responden en última instancia a una fuerza que es infinitamente peor que la de sus antiguos gobernantes.

Mientras que el Culto Mechanicus busca unir la carne con el metal -y en algunos casos, sustituir uno por otro-, el Culto de la Rueda Afilada busca mezclar la materia del alienígena con la de la máquina. Los cuerpos ciborgs son comunes en las variadas filas del culto, sus anatomías torturadas son tanto de metal, como de quitina alienígena y hueso humano fusionado. Las criaturas biónicas que forman la vanguardia de cada uno de los levantamientos del culto son blasfemias contra el Omnissiah tan impactantes que pueden detener a uno de los fieles Tecnoadeptos o a los Servidores de Batalla de Marte en su camino.

Mezclar realmente a unos con otros es un objetivo imposible, pues el Tiránido es tan ajeno y distante de la Máquina Sagrada como es posible. Sin embargo, eso no impide que el culto persiga su enloquecida agenda con el fervor de los fanáticos poseídos por una nueva obsesión. Representan a su deidad, el "Omnissiah con garras", con pinzas robóticas junto a las extremidades primarias con garras que serían familiares para cualquier Inquisidor de la Ordo Xenos o a un Veterano de los Guardianes de la Muerte.

Algunos llegan a unir su armamento con su propio cuerpo, sometiéndose a una dolorosa cirugía de implante cibernético hasta convertirse en uno con sus armas. Otros comienzan la vida como Servidores embotados, a los que la mirada hipnótica de un Magus -o incluso del propio Patriarca- les da una nueva dirección, hasta que su mente se vuelve hacia la destrucción en nombre del culto.

Los Xenos y la Bestia[]

A una infestación de la Garra Oxidada le resulta casi imposible desplazar a su Magus por el planeta de Anacharos a una velocidad superior a la de un paseo. La piel de su Magus se arrastra con una alta concentración de organismos metalófagos, y cualquier metal cercano se corroe instantáneamente, haciendo que los vehículos en su proximidad sean inoperables. Asegurando la ayuda de sus aliados del Culto de la Rueda Afilada, encargan una sucesión de cajas del Departmento Munitorum hechas de compuestos plásticos que son tan duros como el acero.

Con ellas son capaces de repartir a los líderes de guerra de su culto de un planeta a otro. Cuando su Primus, el ingenioso Fender Threnn, se entera de la existencia de un nido de bestias ferrosas en el sistema Yimbo, hace uso de las mismas cajas Munitorum para capturar a los monstruos devoradores de metal por docenas.

Los suelta en los puertos espaciales de Anacharos, causando un caos total cuando las bestias se alimentan con frenesí entre las ricas naves. La distracción se aprovecha al máximo cuando el culto se levanta contra los ricos del mundo superior, quienes, al intentar huir del planeta, encuentran muchas de sus naves ya medio devoradas.

La guerra de Ghoulwright[]

Los vástagos de la Rueda Afilada, tras deshacerse de sus opresores en Feinminster Gamma, llevan su cruzada contra la opresión del Adeptus Mechanicus a una serie de Mundos Forja por todo el sistema -y a los Marines Espaciales de los Manos de Hierro que los sacerdotes de Marte llaman sus aliados.

Propagan la creencia de que el Culto a la Máquina está engañando a la gente del Imperio al aferrarse al mantra de que la carne es débil, y los que no tienen acceso al aumento cibernético se muestran más receptivos a la idea de que ellos también tienen un valor intrínseco. La Rueda Afilada acoge tanto a los de carne y hueso como a los cibernéticos, predicando que la carne es arcilla que debe endurecerse en el horno de la guerra en lugar de ser reemplazada por completo.

En los campos de entrenamiento secretos reúnen a sus ejércitos de la fe, equipándolos con el mejor armamento que el Imperio puede proporcionar. Cuando atacan a las Manos de Hierro del Clan Raukaan en el Mundo Forja de Ghoulwright, la guerra tecnológica resultante consume el planeta en el fuego de la batalla.

Fuentes[]

Extraído y traducido de Wikihammer EN

  • Codex: Cultos Genestealer (7ª y 8ª Edición).
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