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"Permanecer en su vista, estar en su presencia y disfrutar de su gloria, incluso a través de una pálida imitación como esta... es algo que pocos pueden soportar. Los que pueden sentirse orgullosos ante la mirada de un dios a menudo encuentran su fe renovada y vigorizada."

Atribuido a Lorek Thalin, 33º Lord Cardenal de la Archidiócesis del Sector Jericho, 6443521.M33

Credos se erige como un monumento al poder del Imperio y a los grandes héroes que se esforzaron por unir a la Humanidad tiempo atrás. Desde que el Imperio reclamó las estrellas mismas, Credos ha existido para denotar las imposibles distancias que la humanidad ha cruzado y la fuerza de su ambición.

Datos planetariosEditar

  • Grado de diezmo: Aptus non.
  • Geografía / Demografía: El orbe está cubierto de agua y la corteza se encuentra a unos 10-15 kilómetros bajo el nivel del mar. La unica masa de tierra sobre el nivel del mar es un único continente montañoso.
  • Tipo de gobierno: Externo; el único asentamiento en Credos es un monasterio mantenido por los siervos de los Guardianes de la Muerte.
  • Presencia de Adeptus: Inexistente. Todo el personal de Credos está afiliado a los Guardianes de la Muerte.
  • Presencia militar: Mínima. Aproximadamente 1.500 siervos al servicio de los Guardianes de la Muerte, todos los cuales están entrenados para la defensa.
  • Comercio / Economía: Sin exportaciones. Importaciones limitadas de suministros.

HistoriaEditar

El mundo ha visto muchos cambios en los largos milenios de su existencia. Se dice que la estructura conocida como Theopticon existió sobre el único continente de Credos desde antes de la Herejía de Horus con las estatuas del Emperador y los Primarcas dominando el horizonte con su colosal tamaño y majestuosidad.

Tras la Herejía de Horus, Credos se convirtió en un mundo de importancia específica en el sector. Mientras la creencia en el Dios-Emperador se extendía por el Imperio, se construyeron templos y santuarios para celebrar dicha fe y los mundos se unían para compartirla. Cuando la Iglesia del Emperador Salvador se convirtió en la religión oficial del Imperio, los muchos sacerdotes y clérigos del Sector Jericho se embarcaron en una peregrinación a Credos para situarse bajo la mirada del Emperador y sus hijos y reflexionar sobre la fe que todos compartían. A lo largo de muchos años, estos sacerdotes resolvieron muchas disputas y llegaron a muchas conclusiones, glorificando a los primeros santos del sector, los principios básicos de la fe, la estructura de las diócesis y los planetas que las conformarían, y en resumen, toda la estructura religiosa del Sector Jericho.

En los milenios que siguieron, los cardenales del sector emprendían una peregrinación a Credos una vez por década para discutir asuntos políticos y teológicos. El gran cónclave era la única oportunidad que tenían estos poderosos individuos para estar todos en el mismo lugar al mismo tiempo. Sin embargo, la tradición terminó con el nombramiento del Archicardenal Udo Asterus, el cual no veía la necesidad de discutir sobre su poder con aquellos que consideraba por debajo de él, por lo que Credos quedó abandonado por todos excepto por la última generación de monjes que mantenían el templo.

Siglos después de la desaparición del Archicardenal Asterus, Credos había sido casi olvidado y su existencia solo era recordada en círculos de eruditos, o eso creían los gobernantes del Sector Jericho. Por razones que aún hoy no están claras, los Guardianes de la Muerte vigilan el abandonado Credos a pesar de que el templo está vacío, a excepción de los desecados restos de los monjes que una vez moraron allí como cuidadores.

Durante cinco mil años, los Guardianes de la Muerte mantuvieron su vigilia sobre Credos, empleando un selecto grupo de siervos de confianza para mantener el templo y la arcana maquinaria que evita que las inmensas estatuas colapsen. Durante ese tiempo, muchos hermanos de batalla viajaron a Credos, algunos para contemplar los rostros de sus antiguos padres, mientras que otros se confinaban en el complejo de templos aventurándose profundamente en sus catacumbas a veces durante semanas.

Las primeras criaturas tiránidas cayeron en el planeta Credos a finales de 816.M41 cuando un grupo de esporas micéticas cargadas de organismos de vanguardia se sumergieron en el océano a varios cientos de kilómetros de la única masa terrestre del orbe. Se cree que Credos, en gran parte desierto de vida, posee una prioridad baja para los tiránidos en comparación con mundos populosos como Castobel o selváticos como Phonos. Aun así, el grupo de siervos de los Guardianes de la Muerte a cargo de la administración de Credos debe lidiar ahora con los Genestealers y Lictores que intentan acceder al montañoso templo, matando todo lo que encuentran para evitar que el conocimiento de su presencia llegue a la flota enjambre y atraiga una mayor concentración de tiránidos sobre ellos.

Lugares notoriosEditar

El TheopticonEditar

El Theopticon está formado por diez estatuas colosales (las otras once fueron destruídas en algún momento durante o después de la Herejía de Horus) de una altura de seis kilómetros en su punto más alto, que representan la imagen del Emperador y nueve de Sus Primarcas. No se considera que las estatuas sean representaciones precisas o fidedignas de aquellos legendarios héroes ya que pocos seres, incluso durante la Gran Cruzada, podrían afirmar haber puesto los ojos sobre el Emperador o Sus hijos, por lo que las estilizadas representaciones están basadas en pictografías u obras de arte existente.

Las estatuas están construidas con bloques cuidadosamente mecanizados de la dura piedra de color amarillo-marrón común en la superficie de Credos y diseñados para unirse sin problemas entre sí. Cada una de las estatuas oculta una arcana tecnología destinada a ayudar a las estatuas a soportar los milenios sin verse afectadas por la intemperie o derribadas por la gravedad. Esta tecnología se encuentra astutamente oculta para ser invisible para todos excepto ante una inspección muy meticulosa.

Lo que también se hace evidente ante una inspección minuciosa es que las propias estatuas son parcialmente huecas, con cámaras y pasillos construídos dentro de su inmensa estructura. Si estos túneles eran parte del diseño original o se agregaron más tarde es un misterio, pero dada su ingente masa y la duradera naturaleza de las estatuas, parece probable que se pudiera almacenar cualquier cosa en su interior.

Templo del Emperador VigilanteEditar

Significativamente más joven que las estatuas que lo contemplan, el Templo del Emperador Vigilante era en su origen poco más que un balcón de observación, una zona con habitaciones y una pequeña plataforma de aterrizaje. A lo largo de los milenios se expandió de forma constante convirtiéndose en un monasterio con capacidad suficiente para albergar varios miles de monjes a largo plazo y alojar a varios sacerdotes de alto rango durante meses con la opulencia que ostentaban sus cargos. A medida que crecía la riqueza de la Archidiócesis del Sector Jericho, también crecía el tamaño y la opulencia del Templo del Emperador Vigilante, llegando a un punto en que rivalizaba en tamaño con algunas de las catedrales más pequeñas del sector.

Tras el reinado y la muerte del Archicardenal Asterus, el Templo del Emperador Vigilante quedó ignorado, convirtiéndose en una nota a pie de página en la historia y un mausoleo para los monjes que habitaban allí. Sin embargo, los Guardianes de la Muerte no permitieron que tal destino sucediera en Credos por lo que con sus esfuerzos renovaron el Templo. Esta vez, la practicidad militar y las espartanas creencias del Adeptus Astartes  prevalecieron sobre la codicia y la indolencia endémica del Adeptus Ministorum y el templo se convirtió en una fortaleza, reforzada contra un ataque exterior, con muchas de sus cámaras inferiores reutilizadas para servir a los nuevos maestros del templo.

El Templo actual es un bastión diseñado para ser defendido por un pequeño número de guerreros contra un enemigo muy superior y está equipado con emplazamientos de baterías de cañones centinelas y armas antiaéreas operadas por servidores. Sin embargo, todo esto se encuentra en la superficie del Templo del Emperador Vigilante. Debajo de la montaña, y conectado a una serie de sinuosos pasajes que conducen a las colosales estatuas, el propósito del Templo se vuelve más claro. Vastas cantidades de arcanos cogitadores y sofisticados motores lógicos, conectados a una colosal variedad de augures y un coro de astrópatas, llenan las cámaras más profundas del templo, vigilando el vacío y enviando información de forma constante a la Fortaleza de la Guardia Erioch. Aún a más profundidad, las seguras bóvedas en el interior de las estatuas a menudo se emplean para almacenar el más valioso y más peligroso de todos los artefactos, escondido de todos excepto a unos pocos elegidos.

De vez en cuando, una cuestión importante detectada por el equipo del Templo requiere la presencia de un miembro de los Guardianes de la Muerte para ser confirmada y transmitida, un viaje a menudo referido como una peregrinación. De hecho, muchos entre los Guardianes de la Muerte aprovechan la oportunidad para reafirmar sus juramentos de servicio bajo la mirada del Emperador y sus leales hijos, mientras esperan que un hermano de batalla  regrese de las profundidades del Templo.

Si bien no es una estación de vigilancia en el sentido tradicional, el Templo del Emperador Vigilante en Credos sirve a un propósito similar: asegurar que los Guardianes de la Muerte estén al tanto de las amenazas en la región y dándoles la oportunidad de prepararse. En la actualidad, el aislamiento de Credos y la relativa falta de tiránidos le permite seguir funcionando, pero es un activo tan significativo y valioso para los Guardianes de la Muerte que la posibilidad de perderlo ante una invasión alienígena es algo que pocos desean contemplar.

FuentesEditar

  • Deathwatch: The Jericho Reach (Juego de Rol).
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