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Las Crónicas de Ursh eran un enorme tomo de autor desconocido, recopilación de los anales históricos de la nación-Estado preimperial de Ursh, que medró durante la Era de los Conflictos de Terra, en la que los tecnobárbaros dominaban la Tierra. En dicho periodo la Humanidad quedó aislada en Terra, separada del resto de la Galaxia debido a la imposibilidad para establecer comunicaciones astropáticas y realizar viajes interestelares debido a las terroríficas Tormentas Disformes que marcaron el periodo anterior al nacimiento del Dios del Caos Slaanesh y la Caída de los Eldar. Los tecnobárbaros eran humanos que no tenían conocimiento acerca de la avanzada ciencia de la antigüedad, pero que aún así se enfrentaban incansablemente por conseguir las últimas migajas de la tecnología perdida u olvidada del glorioso pasado de la Humanidad.

Las Crónicas hablan del ascenso de Kalagann, de las guerras en las que Ursh se enfrentó a los Cónclaves Nordafrikanos y los extensos y sangrientos acontecimientos que llevaron al estallido de las Guerras de Unificación, periodo en el que el Emperador de la Humanidad decidió tomar personal y abiertamente el control del destino de la Humanidad. Se trata de un texto con escenas bastante sangrientas, en las que se describen acontecimientos de total destrucción llevadas a cabo por los tecnobárbaros.

De acuerdo con las Crónicas, algunas de aquellas terribles guerras hicieron que los mares enrojecieran por la sangre vertida, que los cielos fueran rasgados por "majiks olvidadas" y los "deimonios más terribles arrasaban la tierra y rasgaban el suelo". Se sospecha que dichos Demonios representaron el primer e inesperado contacto de la Humanidad con las entidades de la Disformidad y los Dioses del Caos.

Para aquellos criados en la creencia de la Verdad Imperial durante la época de la Gran Cruzada, y el Credo Imperial que se estableció posteriormente, la descripción que se hace en las Crónicas de dichas guerras es tanto grandilocuente como escandalosa. El relato fue considerado por muchos Iteradores como un sinsentido debido a su forma de hablar de "deimonios" y "majiks", pero para algunos, como Kyril Sindermann, un Iterador que acompañó a la 63ª Flota Expedicionaria durante la Gran Cruzada, es un relato con gran validez y significado histórico a pesar de las obvias falsedades y exageraciones de algunas partes.

Finalmente el Emperador ganó las Guerras de Unificación mediante sus Guerreros Trueno, que fueron creados a partir de algunos de los tecnobárbaros que juraron lealtad al Emperador. Dichos guerreros fueron los precursores del Adeptus Astartes, los Marines Espaciales que iniciarían la Gran Cruzada para reunir a toda la Humanidad bajo la égida y protección del Emperador y su Imperio de la Humanidad.

En la novela Horus, Señor de la Guerra, escrita por Dan Abbnet, Kyril Sindermann prestó al Capitán Loken de los Lobos Lunares una copia de las Crónicas de Ursh.

FuentesEditar

Extraído y traducido de Wikihammer 40K UK.

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