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Combates en Istvaan III tras el bombardeo vírico y la calcinación del planeta

La Ciudad Coral, conocida como Khry Vanak en el idioma nativo, era la capital de Istvaan III, conquistada en la Gran Cruzada y fiel al Emperador hasta la revuelta de Vardus Praal justo en los inicios de la Herejía de Horus.

Al parecer era una verdadera obra de arte, con un diseño arquitectónico exquisito que hasta el mismo Peeter Egon Momus, Arquitecto Jefe de la 63ª Expedición, alabó.

Destacaba en ella el Palacio del Señor del Coro, lugar donde Lucius acabó con Vardus Praal y donde los Leales se atrincheraron tras el bombardeo orbital; lleno de obras de arte y con una enorme cúpula. Un órgano, tocado por un servidor con 25 dedos en cada mano, emitía una música celestial estrechamente relacionada con la bendición que Slaanesh había otorgado a Vardus Praal.

También existían numerosos lugares de culto hermosamente diseñados y una fosa común donde se arrojaba el cadáver de los ciudadanos.

HistoriaEditar

El Emperador envió a sus Legiones a sofocar la revuelta, desconocedor de que Horus ya le había traicionado secretamente, y el Señor de la Guerra aprovechó la situación, junto a los Primarcas Traidores, para eliminar a todos los individuos de los Hijos de Horus, Hijos del Emperador, Guardia de la Muerte y Devoradores de Mundos que sabían que jamás le darían la espalda al Emperador.

Mandaron a estas unidades, seleccionadas escuadra por escuadra, como primera oleada del asalto. Una vez hubieron cumplido los objetivos, Horus desató un brutal bombardeo con el virus Devorador de Vida, que licuó y pudrió la carne de cuanto ser vivo desprotegido poblaba el planeta.

El virus, una vez se quedó sin objetivos, se consumió a sí mismo; y la atmósfera quedó llena del metano y los gases inflamables producidos por la putrefacción de quienes estaban en Istvaan III. Horus aprovechó ésto prendiendo este depósito brutal de gas con un bombardeo orbital, que prendió en llamas la atmósfera del planeta durante varias horas.

Muchos Marines Espaciales Leales se salvaron únicamente gracias a la intervención de Saul Tarvitz, que había conseguido quedarse en la flota pero que sospechó de las extrañas maniobras de la flota tras el despliegue de los efectivos y descubrió investigando el inminente bombardeo vírico. Saul abandonó la seguridad de su nave para bajar en una Thunderhawk a la superficie del planeta que sabía que iba a ser bombardeado para avisar a sus camaradas de Ciudad Coral.

Tras el bombardeo vírico y el infierno de llamas que consumió el planeta, la ciudad pasó a parecerse a lo más parecido a un infierno ardiente. Durante los siguientes meses, los Leales supervivientes se atrincheraron en el Palacio del Señor del Coro, resistiendo más allá de lo que cabía esperar sobre todo gracias a la enorme tenacidad y audacia de Saul Tarvitz, al mando de los defensores.

Los acontecimientos se precipitaron debido a la intervención del Dies Irae del lado de los Traidores; y finalmente los últimos supervivientes restantes se agazaparon en los últimos reductos de lo que quedaba del Palacio solo para ver cómo Horus desencadenaba un nuevo bombardeo orbital sobre el planeta.

El destino de lo poco que quedó del planeta tras estos acontecimientos es incierto, pues no se tiene más noticia de él ni aparece en los mapas galácticos. Lo más probable es que fuera sometido a un Exterminatus tras el fin de la Herejía de Horus.

FuentesEditar

  • The Horus Heresy I.
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