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Legión de la Cruz de Hierro
El contenido de este artículo pertenece a la saga No Oficial de Balhaus, que ha recibido el Sello de Calidad Wikihammer.

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Planeta Orbel Quill

Heimdall, uno de los descubrimientos principales durante los Ciclos de Exploración

Se denominan Ciclos de Exploración al período iniciado desde el 2568 DDF (889.M41) que constituye el descubrimiento de los portales Qwertar por parte de que Balhaus, los cuales daban acceso a una sección remota y perdida de la Telaraña que conectaba diversos mundos.

HistoriaEditar

El descubrimiento de las Tablas de Lurdian durante el desarrollo de la Campaña de Gurukamol permitió a Balhaus iniciar una investigación sobre los secretos que ocultaba una tecnología arcana descrita en ellas, gracias a la cual posteriormente encontraron la manera de activar los portales que daban acceso a una parte de la Telaraña.

Los primeros portales revelaron una conexión entre distintos planetas, en los cuales se encontraron vetigios de la primitiva civilización Qwertar, los cuales parecían haber explorado algunas zonas pese a su primitiva tecnología, perdiéndose su rastro poco después.

Durante varios ciclos y empleando escuadras Reisenforsch, Balhaus elaboró un complejo mapa que detallaba los lugares interconectados y establecidos en las propias Tablas de Lurdian, algunos de ellos sellados y de imposible acceso, aunque la mayoría mundos deshabitados que compartían ciertas características en términos de climatología. Un examen más a fondo desveló que todos aquellos mundos podían ser colonizados, si bien contaban con recursos muy escasos y se trataba de planetas áridos o donde las condiciones eran extremas. La ubicación de esos lugares era cada vez más lejana a medida que exploraban, encontrándose alguno de ellos más allá de las propias fronteras conocidas por Balhaus sumergiéndose en el Weiter Aussenzon.

Finalmente, en el 2630 DDF (012.M42), se revisó el último mundo descrito en las secuencias encontradas a lo largo de las Tablas de Lurdian, con lo que la información recopilada y no desaparecida de los Qwertar llegó a su fin. Expertos de la Casa Wassengeist estudiaron los portales existentes a fondo, y junto con los cálculos realizados por el Volksicht fueron capaces de elaborar otras posibles combinaciones basadas en parámetros comunes encontrados en las secuencias de los mundos descubiertos hasta el momento.

Muchas de aquellas nuevas combinaciones fracasaron en el intento de abrir un nuevo portal o daban acceso a otros sellados e imposibles de abrir, pero tres de ellos sí tuvieron éxito, revelando datos tan asombrosos como peligrosos.

HeimdallEditar

El primero de los portales abiertos siguiendo combinaciones propias de Balhaus dio acceso a un mundo que nada tenía que ver con los explorados hasta el momento, un descomunal planeta de casi 8000 millones de km2 de superficie, más grande que el propio Helheim y con gran riqueza natural en forma de frondosos bosques de especies desconocidas, yacimientos minerales, agua y extraños animales de todo tipo.

Tras medio ciclo de investigaciones se determinó que aquel planeta, bautizado por Balhaus como Heimdall, no estaba habitado por ninguna civilización inteligente, además de encontrarse a muchos años luz al Este de Naströnd, mucho más allá de lo que ninguna nave o sonda de exploración balhausita había llegado jamás, con lo que se convirtió en objetivo de colonización y posible punto de origen para posteriores expediciones hacia los sistemas circundantes.

SvartanEditar

Caos hordas de demonios de khorne

Horda de demonios encontrados en Svartan

El segundo portal al que se consiguió acceso dio lugar a al apertura de una canal hacia un mundo que se llamó Svartan, un mundo que, de nuevo, volvía a ser un lugar árido como la mayor parte de los planetas donde los Qwertar parecían haber explorado, pero también reveló algo inquietante y aterrador.

El lugar donde el Maschinenkörper que abría el paso apareció volvía a ser una cámara como las muchas encontradas en anteriores ocasiones, seca, arenosa y estéril, pero los datos que recopiló en un primer escaneo indicaron la presencia de algo vivo, un ente hostil al acecho en la oscuridad del lugar, el cual se lanzó de inmediato contra la máquina con un horrible chillido agudo, obligando a la IA a defenderse disparando sus cañones principales cargados con munición Anpass, abatiendo de inmediato al desconocido ser.

El análisis del cadáver reveló que sin duda se trataba de un Demonio, una criatura materializada de la Disformidad, de modo que era muy probable que hubiese más en aquel mundo. La escuadra Reisenforsch designada para aquel portal exploró la cámara a conciencia, encontrando restos polvorientos de varias criaturas y no descartando que se tratara de Qwertars. Había signos de lucha en la gran sala, armas primitivas destrozadas, extraños caparazones que parecían armaduras rudimentarias y otros vestigios con bastante antigüedad, de modo que tras revisarlo todo se dispusieron a salir al exterior, encontrando algo completamente terrorífico.

Svartan sí estaba habitado, pero no por una civilización al uso, sino por demonios, criaturas de toda forma y tamaño que vagaban por aquel mundo usándolo como lugar de esclavizamiento y pesadilla para una multitud de Xenos que permanecían allí apresados. Grandes bastiones albergaban hordas de estos seres infernales provenientes del Inmaterium, millones y millones de ellos, incluyendo unas bestias tan enormes como una casa que parecían inmensas garrapatas y que con sus largas patas se adherían al suelo profundamente, absorbiendo de él todo lo que estuviese vivo. La marabunta de demonios estaba extendida por todas partes, rodeando las largas filas de esclavos que eran dirigidos a golpe de látigo y pinchazos hacia diferentes bastiones arenosos, colmenas de demonios, donde seguramente padecerían una larga tortura ante de ser devorados o algo peor. Ante aquel panorama, y antes de ser descubiertos, la escuadra se replegó y el portal fue cerrado inmediatamente.

Los datos obtenidos del lugar, incluyendo muestras de la propia arena del suelo, permitieron al Volksicht enunciar una teoría que parecía tener una base consistente: durante su periplo exploratorio los antiguos Qwertar llegaron a Svartan, donde o bien se encontraron con aquello que la Reisenforsch había visto o bien los demonios aparecieron con posterioridad, los cuales atraparon a los visitantes de inmediato, pero no sólo eso, sino que cabía la posibilidad de que los demonios atravesaran el portal usado por los desafortunados alienígenas, diseminándose así por todos los mundos que los Qwertar habían pisado.

Además de los restos encontrados en Svartan que indicaban que los Qwertar intentaron defenderse inútilmente, el Volksicht comparó muestras de los terrenos tomadas de todos los mundos que Balhaus había explorado siguiendo el rastro, las cuales coincidían en su composición en un 99%. Aquello significaba que, en efecto, con mucha probabilidad los demonios se extendieron por aquellos planetas, portando con ellos los seres garrapatoides que consumían la vida de la propia superficie convirtiéndola en un yermo estéril, expulsando aquella fina arena tras digerir todos los nutrientes básicos de la tierra. Esa podría ser la razón de que la mayoría de mundos fueran desérticos, pues la demoníaca horda y sus criaturas succionadoras habían acabado prácticamente con la vida en todos ellos.

Por seguridad se impuso una calificación de seguridad Omega sobre aquel portal, el máximo de la categoría, realizando asimismo los encargados de la Casa Wassengeist una serie de protocolos psíquicos que sellaban el acceso.

El rastro de la civilización Qwertar moría allí, con lo que parecía quedar claro que los exploradores alienígenas en su afán de descubrir nuevos mundos se dieron de bruces con la causa de su exterminio, llevando la muerte sin saberlo hacia todos los planetas donde habían llegado y condenándolos a ser el alimento de las infernales criaturas hasta que no quedó prácticamente nada en ellos. Una vez desprovistos de todo lo que pudiera interesar a los demonios, éstos simplemente regresaron a Svartan y continuaron su expansión por otras sendas.

BestlaEditar

Rumiantes Bestla

Escuadra Reisenforsch y rumiantes de Bestla encontrados junto al portal de entrada

El tercer portal, dada la experiencia previa vivida en Svartan, se examinó con mucha más precaución por la posibilidad de que la infección demoníaca se hubiera extendido también hacia él, aunque cabía la posibilidad de que no, pues otros lugares como Heimdall no parecían haberse visto afectados por ella.

Nombrado como Bestla, el nuevo mundo tras abrir el portal no tenía -afortunadamente- el mismo aspecto desértico que casi todos los anteriores, y si bien no era tan exuberante como Heimdall, sí que parecía contener vida y ser un planeta no tocado por la mano de los demonios.

La entrada del portal tampoco era como las anteriores, soterrada en una cámara oscura, sino que estaba a cielo abierto, en medio de un gran claro donde algunos rumiantes alienígenas de enorme tamaño pacían despreocupadamente, sin prestar mucha atención al Maschinenkörper que apareció del óvalo de luz escaneando el entorno.

Después de transmitir las lecturas se aprobó que una escuadra Reisenforsch atravesara el umbral para observar la zona, lo cual hicieron sin incidentes pudiendo poner el pie en aquel mundo, comenzando la tarea exploratoria liberando varios microdrones que tomaron rumbos distintos para cartografiar la superficie. Entretanto, los miembros de la escuadra tomaron muestras de la superficie y de la flora, escanearon a algunas de aquellas tranquilas bestias rumiantes y analizaron el agua, determinando que, al igual que Heimdall, aquel parecía un lugar propicio para la fundación de una colonia por sus características favorables en todos los aspectos.

Entonces, cuando uno de ellos realizaba una inspección rutinaria de la composición de las rocas alejándose un poco de la zona de salida y atravesando una pequeña línea de árboles, se dio la alerta inmediatamente. Al otro lado de los árboles había un gran precipicio, como si la tierra estuviera cortada en un inmenso escalón, con una caída a plomo de unos tres kilómetros. En la lejanía los bosques se extendían por una interminable explanada que era demasiado perfecta, sin accidentes naturales de ningún tipo, y más allá, sobre ellos, flotaba algo que parecía una descomunal nave circular.

Con gran cuidado la escuadra se replegó hacia el portal y se recuperaron los microdrones de inmediato, dejando tan solo uno de ellos para que en modo silencioso y con su camuflaje investigara aquel ingenio flotante. Algunas horas después envió los datos determinando que aquello no era una nave, sino una ciudad, una urbe que levitaba sobre la superficie a un kilómetro de altura, con unos treinta kilómetros de diámetro y seres que se desplazaban por ella a lo largo de grandes avenidas circundadas por edificios de manufactura alienígena desconocida. En ese momento, el microdron dejó de transmitir repentinamente.

El Weisering determinó que no se siguiera adelante, pues sin duda se trataba de una civilización avanzada que tal vez fuera hostil, de modo que era mejor no tentar la suerte y retirarse antes de que hubiera problemas. El hecho de que el microdron hubiera dejado de transmitir significaba que probablemente lo hubieran atrapado o que hubiesen interceptado la comunicación, con lo cual el portal estaba en peligro, así que se procedió a su sellado para concentrar la atención exclusivamente en Heimdall.

No obstante, cuando el portal se cerró, a los pocos minutos saltaron las alarmas y el Volksicht comunicó que algo estaba abriéndolo de nuevo, pero desde el otro lado. Se emplazaron los equipos de seguridad alrededor del portal mientras los miembros de la Casa Wassengeist intentaban forzar de nuevo el cierre, pero aún así poco después el portal se iluminó y apareció ante ellos un ser humanoide, de unos dos metros y medio, esbelto y de silueta extrañamente difusa.

Aquel fue el primer encuentro de Balhaus con los Vesk.

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