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Primarca horus

Horus

El Castigo de Terentius fue una campaña de represalia de la primera fase de la Gran Cruzada, en la que el Primarca Horus y las Legiones Astartes de los Lobos Lunares, los Amos de la Noche, los Manos de Hierro y la Legión Alfa aplastaron el imperio rebelde del Comandante Imperial Vatale Gerron Terentius en las Estrellas del Halo.

HistoriaEditar

AntecedentesEditar

Terentius fue un caudillo imperial a quien la ambición convertiría en un odiado enemigo. Vatale Gerron Terentius fue criado para la guerra por los consanguinitas mercenarios del cúmulo estelar de Ordoni. Aprendiz de los generales mercenarios más capaces, pronto demostró no solo que era capaz de superar a sus tutores, sino de destruirlos en una guerra abierta. En los crueles conflictos de Ordoni Terentius se ganó una reputación de estratega sin igual y de capacidad para ganar batallas supuestamente imposibles de vencer. Su popularidad creció hasta que encontró un desafío que no pudo superar cuando las fuerzas de la Gran Cruzada invadieron el Cúmulo de Ordoni, respondiendo a las protestas de los señores de los Sistemas con fuego y muerte. Los supervivientes acudieron a su mayor general mercenario y le prometieron cualquier cosa que deseara rogándole que obtuviese una milagrosa victoria. Observando las fuerzas dispuestas en su contra, Terentius hizo lo que su entrenamiento mercenario y su erudición bélica le decían que era la única forma de sobrevivir: se rindió.

Pero el Imperio necesitaba hombres como Terentius, y la Gran Cruzada le proporcionó oportunidades y riquezas como nunca había imaginado. Como muchos de los líderes militares humanos de aquella época, Terentius creó su propio empuje. Habiendo recibido una pequeña flota de naves y un puñado de regimientos del Ejército Imperial, Terentius amplió sus fuerzas mediante la conquista. Durante cinco décadas aumentó en poder y reputación, conquistando mundos en torno a las Estrellas del Halo. Se dice que en la cumbre de su poder tenía contacto con el Sigilita y el respeto de varios Primarcas. Cuando se volvió contra el Imperio muchos se quedaron impactados, aunque dado su pasado quizás no debería considerarse sorprendente.

RebeliónEditar

Terentius empezó a conquistar, pero ahora sus fuerzas asaltaban planetas ya sometidos. Cuando la contracruzada de Terentius empezó, los planetas, Sistemas y Cúmulos conquistados por él a lo largo de cincuenta años se alzaron en su apoyo, y pronto dispuso de flotas de naves, decenas de millones de soldados y la lealtad de un centenar de mundos. Rodeado por Mundos Fortaleza, este imperio rebelde empezó a devorar mundos imperiales en torno a las Estrellas del Halo.

El Imperio respondió con toda su furia. El Emperador confió la tarea de quebrar al renegado a Horus, que debió ser consciente de que no podía derrotar sin más a Terentius, sino demostrar a cualquier otro la inevitabilidad de la derrota de los traidores. Horus eligió no usar solo su Legión de los Lobos Lunares, y a través de peticiones personales a sus hermanos obtuvo refuerzos sustanciales de los Amos de la Noche, los Manos de Hierro y la Legión Alfa. Con sus fuerzas ya en movimiento, Horus planificó por adelantado, disponiendo objetivos, estrategias y métodos de guerra incluso mientras las fuerzas de retribución imperiales aún no habían alcanzado a Terentius.

CastigoEditar

Los primeros golpes del castigo cayeron muy adentro del territorio del naciente imperio de Terentius. Las naves que repostaban en los Sistemas Hecuba y Hilicia sufrieron fallos en los reactores. Las explosiones consumieron dos flotas de batalla y dejaron atrapados a centenares de miles de soldados de refuerzo. En Yeno Prime el principal lugarteniente de Terentius desapareció junto con su personal de mando. En Jubal las torres-forja se derrumbaron cuando se detonaron cargas tectónicas en sus cimientos. En centenares de planetas desastres y cataclismos cortaron las líneas de suministros y apoyos de Terentius.

Terentius no era un estúpido, y a medida que sus líneas de suministro y sus puntos fuertes caían los fue redistribuyendo y reformando. Mientras hacía esto le llegaron noticias de sucesos más perturbadores: empezaban a llegar naves desde planetas situados en el borde de sus dominios. Las naves venían de Mundos Agrícolas, de mundos marginales y de poblaciones periféricas cercanas a la frontera de las Estrellas del Halo. Las tripulaciones, encadenadas a sus puestos, traían nuevas sobre planetas diezmados, y un mensaje de los atacantes revestidos de medianoche: "Hemos venido a por vosotros". El pánico empezó a extenderse por los mundos y las fuerzas de Terentius. Sin importar el cuidado que pusieran los renegados en contener la noticia sobre estos sucesos, esta se extendió más y más sin control, y pronto algunas secciones de las fuerzas de Terentius huyeron durante el tránsito disforme o simplemente dejaron de responder a las órdenes.

Llegaron informes sobre mundos bastión siendo asaltados por grandes fuerzas de Manos de Hierro. Cuando Terentius desplazó a sus tropas para contraatacar, estas fueron interceptadas y destruidas por asaltos de los Lobos Lunares, y así siguió constantemente la guerra: Las fuerzas rebeldes fragmentadas huyeron con relatos sobre mundos diezmados. Las bases de suministros renegadas ardieron y en una docena de mundos fronterizos los Manos de Hierro avanzaron. Se dice que en el momento en que Terentius se dio cuenta de que no podía ganar, los Lobos Lunares fueron a por él. Surgiendo de la Disformidad a distancia de disparo de las naves de Terentius, aniquilaron a la mitad de su flota de mando. El propio Horus se teleportó al puente de la nave insignia de Terentius junto con cincuenta Justaerin y masacraron a cuantos encontraron allí. Se dice que Terentius murió sin haberse arrepentido, y según algunos relatos se reía cuando le atravesó la garra de Horus.

Con Terentius muerto su rebelión se derrumbó, pero el castigo continuó. Se dice que Horus, cuyo orgullo había quedado ofendido, ordenó a los Amos de la Noche que diezmaran cada uno de los mundos del imperio rebelde de Terentius. Además aplicó todo el poder de los Manos de Hierro y de unidades del Ordo Reductor del Mechanicum en derribar todos los edificios de los mundos bastión de Terentius. Así, su reino fue masacrado, sus ciudades reducidas a polvo, y el mismo aire de su mundo inundado de toxinas. Una vez completado el castigo, Horus envió el cráneo bañado en oro de Terentius a Terra. "Así perecen todos los traidores" fue el mensaje que se dice que transmitió el enviado encargado de entregarla.

FuentesEditar

  • The Horus Heresy I.
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