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Sistema Konor

Los planetas del Sistema Konor

La Campaña de Konor fue una lucha librada en Ultramar, en un choque de grandes ejércitos por el control del sistema Konor, de vital valor estratégico para el Imperio y el Caos.

El sistema Konor es uno de los sistemas centrales del Reino de Ultramar, compuesto por 6 planetas: Vanitor, Konor, Astramis, Brenthal, Loebos y Nethamus, que orbitan alrededor de la estrella Konoris. Este sistema ha sido, desde muchos siglos, un bastión importante para los Ultramarines. Las fuerzas del Caos conocían esta importancia estratégica, así como su valor simbólico para todo el Reino. Por esto, su objetivo principal era llevar la corrupción y destrucción al sistema.

Las fuerzas del Caos, comandadas por Mortarion como líder supremo, estaban compuestas por Marines Espaciales del Caos de innumerables Legiones Traidoras y Capítulos Renegados, y a ellas se enfrentaron las fuerzas del Imperio, dirigidas por Guilliman. Sin embargo, estas no fueron las únicas fuerzas que participaron, pues los xenos también actuaron en esta guerra, a veces en beneficio de uno de los bandos, otras en detrimento de ambos. Sus motivos, sin embargo, son menos claros: tal vez pretendían obtener algo, o debilitar a alguno de los bandos, o simplemente por disfrutar de la guerra.

Esta guerra fue una de las primeras de la Era Indomitus, y marcó un precedente para aquellas por llegar, mostrando que el estado de la galaxia había cambiado. Enfrentó principalmente a las fuerzas recién desplegadas de la Guardia de la Muerte, lideradas personalmente por su Primarca, y a las nuevas fuerzas del Imperio dirigidas por el Primarca revivido, un claro reflejo del cambio de Era.

La campañaEditar

Esta campaña no se desarrolló de forma simultánea en todo el sistema, pues en algunos planetas las diversas fuerzas lucharon en el mismo momento, pero en otros la lucha se desplazó tras las victorias o derrotas de los ejércitos, mientras sus enemigos les perseguían.

AstaramisEditar

Astaramis

Astaramis

Principal fuente de munición y mano de obra del Sistema Konor. Su pérdida supondría un duro golpe para el Imperio y la oportunidad del Caos para establecer una punta de lanza para el resto de su invasión a Ultramar

Una gran parte de las fuerzas del Caos descendió sobre el planeta, el más poblado de todo el sistema. Con sus populosas ciudades ordenadas en enormes círculos concéntricos, este mundo colmena tan bien gobernado ejemplifica el gran sueño que es Ultramar. Sin embargo ni siquiera las formidables defensas del planeta y sus veteranas guarniciones fueron capaces de parar la marea que se aproximaba. La armada caótica lanzó oleadas de torpedos magmáticos, y macro-cañones arrasaron las plataformas de defensa orbitales y engulleron regimientos completos de defensores en tormentas ardientes. Los Marines Espaciales del Caos y sus aliados llegaron al planeta en abrasadores desembarcos con cápsulas, despedazando todo aquello que se encontraba en su estela mientras avanzaban a los objetivos estratégicos.

Durante la Gran Cruzada, el Primarca de los Ultramarines Roboute Guilliman llegó a Astaramis. En los siglos que han pasado desde entonces, la población le ha llegado a considerar un santo, levantando enormes estatuas y templos en su nombre. Son sus corazones henchidos por las noticias de la resurrección del Primarca tras milenios de descanso para defender de nuevo a la Humanidad, lucharon valientemente contra la inevitable masacre. Desde las ermitas de Descenso del Salvador hasta la enorme e imponente Puerta de Quintius, las calles resonaban con el incesante sonido del fuego laser y el sordo golpeo del fuego de Bólter y rondas explosivas.

Sin embargo, y aún con la tenacidad y devoción de la gente de Astaramis, no podían resistir solos. Con cada hora, los invasores empujaban y ganaban territorio, bloque tras bloque, anillo tras anillo. Las fuerzas de los xenos aprovecharon la confusión para asesinar, saquear o raptar esclavos. Las fuerzas imperiales debieron retirarse a los anillos interiores de las ciudades, ya que los distritos exteriores habían sido reducidos a menos que escombros. Si los refuerzos no hubiesen llegado a tiempo, el Caos hubiese devorado la mayor fuente de mano de obra e infantería del sistema, y destruido un gran símbolo de la fe imperial.

La victoria sobre este planeta fue conseguida con el esfuerzo por el Imperio, aunque el Caos estuvo en más de una ocasión a punto de tomar el control. Gracias a la entereza y valor de los defensores imperiales, así como a la inesperada ayuda de los Eldar, dió tiempo a los Marines Espaciales Primaris a llegar al planeta y reforzar a los defensores. Poco a poco, las fuerzas traidoras fueron empujadas, y finalmente la bandera imperial se ondeó sobre la punta más alta de Descenso del Salvador, demostrando el poder y desafío del Imperio. Pero sin embargo esto no frenó el ataque del Caos, que avanzó hacia el planeta Konor.

KonorEditar

Konor

Konor

Invadido por el Caos, el Imperio lleva el combate desde Astaramis hasta Konor. Fue la misión de las fuerzas más veteranas y curtidas del Imperio la de recuperar el planeta capital del sistema. Debido a las semanas de combate, la lucha en Konor se ha embrutecido, y solo por su fiereza las fuerzas del Imperio han resistido. Ahora, tropas de élites y andadores patrullan las calles de las colmenas de Konor para acabar con las bolsas de resistencia aisladas, aún corriendo el peligro de sufrir las emboscadas de sus enemigos.

Konor es el planeta encargado de la industria y el abastecimiento de combustible del sistema, y por esto un Planeta Forja de pilar importancia para ambos bandos. La Guardia de la Muerte y sus aliados crearon una gran fuerza de invasión, incluyendo mercenarios xenos y hordas de cultistas fanáticos.

La fuerza humana fue vital en este conflicto. El asalto en Konor comenzó con un bombardeo orbital, Acorazados clase Saqueador y Naves de Plaga destrozando las fortificaciones y ejércitos del Adeptus Mechanicus con oleadas de misiles abrasadores y tormentas tóxicas, convirtiendo la atmósfera del planeta en un horrible cóctel de víruses y humo.

Alrededor de la mitad de la industria de Konor fue destruida, y los invasores lanzaron una ola cada vez mayor de tropas sobre el planeta. El prodigioso nivel de destrucción fue juzgado apropiado por los comandantes de los Marines Espaciales del Caos, pues aun así el planeta todavía tenía suficiente capacidad para crear colosales cantidades de tanques y munición. Con billones de esclavos conseguidos en la invasión, el planeta produciría más de lo que hizo antes del control del Caos.

El esfuerzo de guerra del Imperio se vería especialmente afectado si hubiese perdido Konor. Por esto, el mando imperial autorizó el envío de varios ejércitos para reforzar a los defensores. El Archimagos Gother Zymus y sus legiones de Skitarii mantuvieron el control sobre el Templo Forja de Cladis, ayudados por los Caballeros Imperiales de la Casa Raven. Sin embargo, las fuerzas del Caos reducían aún más el cerco, con vehículos y Ingenios Demoníacos abriéndose paso entre los edificios y manufactorums destruidos. En esta infernal tierra de nadie, escuadrones de cazadores de ojos muertos patrullan en busca de presas, buscando objetivos clave como refinerías de prometio o generadores intactos.

Finalmente, la victoria en Konor fue conseguida por el Imperio, pese a los esfuerzos de los ejércitos Caóticos, que lucharon hasta casi capturar el Signum Manufactorum. Sin embargo, asegurando Konor no acabó la campaña, pues muchos planetas seguían amenazados, y las fuerzas del Caos seguían teniendo mucha resistencia.

NethamusEditar

Nethamus

Nethamus

Habiendo traído el horror a la capital manufacturera y a la mayor fuente de reclutas del sistema, el siguiente paso de la invasión del Caos fue denegar la mayor fuente de defensas del Sistema. Si corrompiesen la fuente de recursos que suponía Nethamus, un enorme Mundo Agrícola cuyas enormes plantaciones se extendían por miles de kilómetros, las fuerzas del Caos debilitarían a su presa por el hambre. Sin los vitales recursos alimentarios de Nethamus, el enorme motor militar de la Guardia Imperial se detendría. La Guardia de la Muerte, por otro lado, tenía planes más perversos: repartir alimento lleno de plagas y enfermedades por todo Ultramar. Una vez consumido, estos alimentos contaminados infectaban a su víctima con un hambre voraz e insaciable, que llevaría a millones de personas a abrazar el regalo de Nurgle.

En respuesta a esto, y sabiendo que la perdición se abalanzaba sobre Nethamus, el Imperio preparó su respuesta. Soldados y agricultores cargaron reservas de grano en enormes fábricas móviles, así como en silos-sintetizadores capaces de producir suficiente alimento para mantener la defensa del Sistema Konor. Al mismo tiempo, los navíos imperiales lanzaron bombas magmáticas desde órbita, incinerando kilómetros cuadrados de campo. Cuando la Guardia de la Muerte bajó al planeta, liberaron sus enfermedades contagiosas en la atmósfera, y estas se encontraron con enormes muros de fuego que impidieron la propagación, o con enormes barrizales donde ninguna enfermedad podía prosperar, y los virus se mezclaban con las nubes de lluvia, diluyéndose en la tierra.

La corrupción de Nethamus había sido frenada, pero si los defensores imperiales eran incapaces de defender el planeta, todo esto hubiese sido en vano. A toda esta violencia, se sumó la aparición de saqueadores Eldars Oscuros, con sus vehículos sembrando teror y confusión en el conflicto, apareciendo de la nada como criaturas de pesadilla, secuestrando a infortunadas almas, y volviendo a desaparecer.

Las formaciones pesadas del Caos lanzaban asalto tras asalto a las fábricas móviles. Durante un largo tiempo, la Guardia Imperial y el Adeptus Astartes lograron frenarles gracias a sus propios tanques, pero muchos eran destruidos o apresados por los guerreros del Caos, sus tripulantes asesinados y esclavizados y la importante carga saqueada. Si los imperiales seguían perdiendo recursos a ese ritmo, la perdición y la inanición serían inevitables en cuestión de semanas.

Algunas de las batallas más fieras tuvieron lugar en El Cuello, un valle montañoso que conectaba el continente sur, consumido por las llamas, con el norte, donde quedaban la mayoría de las fabricas móviles. El terreno quedó destrozado por las explosiones y los cráteres, mientras que los tanques imperiales formaron un muro impenetrable. Cuando llegaron a una posición defendible, las tropas imperiales formaron y fortificaron el terreno, y a pesar de las enormes bajas, consiguieron que el enemigo se retirase.

Nethamus, aunque destrozado, se agarraba a la vida, y el Imperio aseguró con fortificaciones y líneas defensivas el grano restante. Con recursos alimentarios y médicos asegurados, la defensa del Sistema Konor no se vio comprometida.

Sin embargo, y aunque el Imperio había conseguido la victoria en la mitad del sistema, aún quedaba mucho por hacer, pues el combate seguía en la mitad del sistema.

VanitorEditar

Vanitor

Vanitor

Vanitor era el hogar del Coro Astropático del Sistema Konor, situado en una enorme basílica fortaleza, una vez unió los sistemas de defensas imperiales con los de todo Ultramar. Fue uno de los primeros objetivos de los ataques caóticos, pues acabar con esta línea de comunicación dejó al Sistema Konor sumido en el Caos y desconcierto. Aunque los imperiales ofrecieron una feroz resistencia, las fuerzas del Munitorum fueron rodeadas y masacradas.

El Coro Astropático fue usado para los rituales de los hechiceros del Caos, y su agonía, amplificada por la conexión de los astrópatas a la Disformidad, mayor aún de lo normal por las tormentas que en el momento se cernían sobre el sistema y por la explosión de la Cicatrix Maledictum, se convirtieron en un faro para las monstruosidades de la Disformidad. Así, el planeta se convirtió en un vórtice aullante de energía disforme

El aullido psíquico llamó la atención de los Caballeros Grises, quienes identificaron el conflicto como una posible entrada de multitud de demonios al espacio real. La siniestra hermandad de cazadores supo que dejar que este faro continuase encendido supondría sumir todo el Sector en el horror de una invasión demoníaca a gran escala. Reuniendo a sus aliados, los Caballeros Grises establecieron varias fuerzas de choque y destrozaron a los traidores que ahora ocupaban Vanitor, luchando contra engendros disformes y sus maestros. Sin embargo, ni siquiera ellos podían parar la pesadilla que se había desatado sobre el sistema.

En las grandes llanuras, grietas disformes vomitaban las locuras del Empíreo en la realidad. En los Montes Tremanteos, los Astartes Renegados y sus siervos cavaron y crearon un círculo de búnkeres de rococemento alrededor del Coro, que se encuentra en el pico más alto. Ventiscas de sangre congelada y huracanes transmutadores azotaban las montañas, arrancando la piel a aquellos suficientemente locos que se atrevían a acercarse. En el propio Coro, las fuerzas del Caos defendieron sus lugares de sacrificio con una salvaje determinación, liberando miles de proyectiles para defender las paredes de la basílica. Si los imperiales no eran capaces de penetrar la barrera, el brillo de los astrópatas torturados no haría sino crecer, inundando Vanitor en la Disformidad. Si el Caos pudiese consolidar su poder en una Grieta Disforme en la mitad del Sistema, tendrían una gran baza a su favor.

Aunque las fuerzas imperiales estaban bien alimentados y con la moral alta tras la victoria en Nethamus, las hordas demoníacas les obligaron a perder terreno, y acabaron teniendo que retirarse de los campos de batalla. Menos de la mitad de las fuerzas leales sobrevivieron, y el cielo sobre Vanitor se abrió como una herida. El Caos frenó el avance imperial y su escaso margen de victoria, y esto supuso que el resultado de la campaña fuese aun más incierto, si cabe.

DrenthalEditar

Drenthal

Drenthal

Situado cerca de Konor, Drenthal es un enorme mundo oceánico rodeado de estaciones orbitales. Los restos de la flota de defensa de Konor están atrapados en la órbita, rodeados por la flota caótica que vomita lanzaderas hacia la superficie del planeta a cada minuto.

Su posición otorgaba al planeta un gran valor para el Caos, pues ofrece un buen lugar para lanzar ofensivas hacia Konor. Los astilleros orbitales y plataformas de armas fueron destruidas en los primeros momentos del ataque por los bombardeos de las naves, pero las defensas orbitales del planeta todavía podían ofrecer batalla.

Gracias a su atmósfera estable, Drenthal ha sido desde su colonización un centro de adiestramiento para la Aeronautica Imperialis. El 95% del planeta está cubierto por océanos, por lo que las academias de vuelo están situadas sobre enormes cargadores, cada uno tan grande como una ciudad y cubiertos con pistas de aterrizaje, hangares y barracas. El resto de la población vive en metrópoleis flotantes conocidas como “corceles marinos”, o en los dispersos archipiélagos de coral blanco. La mayoría de estos asentamientos ardieron durante la guerra, prendidos por misiles incendiarios y bombas lanzadas por los bombarderos del Caos.

En los corceles y archipiélagos que aún se mantenían, los defensores imperiales lucharon con coraje por cada metro de tierra, defendiéndose de asaltos aéreos y de invasiones navales. Tropas de asalto imperiales y Escuadras Iniciadoras de Marines Espaciales Primaris se lanzaban a la batalla, saltando desde la órbita baja para destrozar las líneas enemigas. Motocicletas y speeders rugían a través de los traicioneros bancos de coral, atacando los flancos de las fuerzas caóticas. Sin embargo, y debido a la imposibilidad de grandes batallas campales, la verdadera batalla se llevó a cabo en el cielo.

Dragones Infernales gritaban sobre la devastación, atrapando transportes imperiales, o planeando para incinerar tropas y civiles enemigos. Cada caza disponible por la Aeronautica Imperialis se encontraba en el aire, lanzando interminables ráfagas contra estos monstruos, apoyados por las Stormraven de los Marines Espaciales. Metralla ardiente, procedente de todos los vehículos destruidos, llovían sobre Drenthal.

El Imperio, temiendo la posible victoria caótica, comenzó a preparar una estrategia suicida para negar a los herejes el control del planeta. Si todo llegase al punto necesario, las plataformas taladradoras con generadores de fusión de Drenthal se sobrecargarían. El golpe geotermal resultante destrozaría Drenthal en un último acto de desafío.

La devastación solo empeoró por la acción de un culto xenos, escondido durante años en las profundidades de las estaciones flotantes del planeta. Estos guerreros mutantes salieron de sus escondites obligados por las batallas que ocurrían sobre sus cabezas, atacando a imperiales y caóticos sin distinción. Algunos rumores apuntaban, incluso, a grandes monstruos que salían de las profundidades para atrapar a pobres víctimas, arrastrándolas a su perdición.

La victoria definitiva fue para el Caos, con el control de la Estacion Sigma Terebral, tras semanas de combate desesperado. Esta era la estación de control de los taladros del planeta, y los atacantes lanzaron ataque tras ataque, cada uno más violento, mientras los defensores intentaban ganar todo el tiempo posible para que los Tecnosacerdotes completasen sus rituales. Sin embargo, era demasiado tarde hasta para medidas desesperadas: una cábala de Hechiceros del Caos consiguió abrir una brecha en la realidad, vomitando horda tras horda de demonios. Todos los ingenieros fueron asesinados, y el Caos consiguió el control sobre el planeta.

En este momento, la victoria en el último planeta era fundamental para cualquiera de los dos bandos, y quien controlase Loebos conseguiría el control y al victoria en el Sistema Konor.

LoebosEditar

Loebos

Loebos

Hace mucho tiempo, Loebos era un mundo exodita Eldar. Pero una invasión imperial erradicó a la población, provocando en el espíritu del mundo una locura furibunda. Con la guerra en el sistema Konor próxima a su punto álgido, llegaron informes aciagos desde las zonas remotas de la región.

El mundo letal de Loebos surcó el espacio como una colosal bola de demolición, dejando una estela de asteroides cargados de esporas y gases tóxicos. Era el todo por el todo de Mortarion para conquistar Konor: convertir un planeta en un arma accionada por motores del tamaño de continentes y por los viles poderes de la Disformidad. Si nada detenía a Loebos, el conflicto en todo el sistema sería inútil, pues el mundo letal atravesaría el sistema como un cometa de plaga, contagiando un mundo tras otro con los infectos dones de Nurgle, dejando únicamente corrupción y muerte a su paso.

Los escáneres de largo alcance sobre el planeta proyectil localizaron su planta motriz, un sistema de inmensos motores de disformidad cubría todo el continente meridional de Loebos. Se trataban de los mismos motores que propulsaron diversos pecios espaciales de la Guardia de la Muerte, las grotescas naves que servían a los elegidos de Nurgle para lanzar sus incursiones contra el espacio imperial. Los gigantescos dispositivos fueron transferidos a la superficie del mundo por medio de algún tipo de espantosa brujería disforme, arrancando a Loebos de su órbita, y ahora lo empujaban a toda velocidad hacia el centro de Ultramar.

Los mandos del Imperio ordenaron un asalto completo al planeta, para acabar con sus motores.  Sin embargo, la Guardia de la Muerte se había fortificado en la zona, por lo que el ataque sería casi un suicidio. Además, el ya enfurecido espíritu del planeta ahora estaba corrupto por Nurgle, por lo que los atacantes no solo tenían que luchar contra las fuerzas enemigas, sino contra el propio planeta.

Plagas inimaginables asolaban a los atacantes imperiales, mientras que daban fuerzas a las fuerzas de la Guardia de la Muerte que defendían el planeta. Todas las fuerzas disponibles tenían que dirigirse a Loebos, pues la batalla que se avecinaba sería la mas cruenta que se hubiese visto en toda la campaña. Miles de vehículos y millones de soldados se destrozarían entre si, mientras que el planeta intentase devorarles. EL Imperio debía destruir Loebos, costase lo que costase, o todo estaría perdido.

Aunque la primera oleada de desembarcos fue destruida por los Drones de Plaga de Nurgle, la segunda y tercera llegaron a tierra, y se enfrentaron al planeta en su ansia ciega por destruirles. Resistiendo las lianas que atacaban a los soldados y los árboles de cristal que empalaban sus vehículos, las fuerzas del Imperio estaban lideradas por los Marines Espaciales, y consiguieron llegar frente a las fortificaciones caóticas, que en poco tiempo temblaban bajo el fuego sostenido de los vehículos imperiales.

Loebos plaga

Loebos desgarrándose

Mientras, en el centro de las fuerzas caóticas se abrió un portal, y cientos de guerreros Eldar aparecieron en sus vehículos, destruyendo los símbolos profanos y a los soldados del Caos que se encontraron en su camino. Aunque algunos volvieron su rabia hacia los defensores imperiales, responsables en el pasado de la locura de Loebos, las fuerzas del Caos sufrieron la mayor parte del ataque, los Eldar cobrándose un alto precio antes de volver a la Disformidad.

Esto ofreció a las fuerzas del Imperio el tiempo suficiente para llegar hasta el pecio Decadencia de la Esperanza, el principal motor que impulsaba al planeta. Abriéndose paso a través de innombrables horrores, llegaron hasta el núcleo del pecio, y detonando manualmente una carga ciclónica, destruyeron el planeta desde dentro. Mientras huían hacia las naves de evacuación, el planeta se empezó a desgarrar. Tras un fogonazo de luz blanca, el planeta estalló en millones de pedazos, destruyendo naves imperiales y caóticas por igual, pero sin afectar a los planetas cercanos. Así, la campaña en el Sistema Konor llegó a su final.

El fin de la CampañaEditar

Finalmente, el Imperio consiguió acabar con sus enemigos. Aunque el Caos había conseguido conquistar dos planetas, finalmente el Imperio consiguió afianzar su control en el sistema. Esta victoria llegó en el momento justo, y de otro modo hubiese sido desastroso, pues el proyectil en el que se había convertido Loebos hubiese convertido el sistema en una zona arrasada. Sin embargo, aunque las fuerzas de Mortarion fueron derrotadas, esto solo marcó el comienzo de una nueva era.

Final Konor

FuentesEditar

La Campaña del Destino de Konor fue una campaña a nivel mundial llevada a cabo por Games Workshop en verano de 2017. El relato de la campaña está extraído de:

Warhammer Community:

Página web de The Fate of Konor.

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