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La Primera Compañía se enfrenta a los Tiránidos

La Campaña de Cryptus es un enfrentamiento a gran escala entre el Capítulo de los Ángeles Sangrientos y los terribles tiránidos de la Flota Enjambre Leviathan que se desarrolla en 998.M41 en el Sistema Cryptus.

HistoriaEditar

El Sistema Cryptus está cayendo ante el avance de las inexorables fuerzas de la Flota Enjambre Leviathan y los mundos que conforman el Escudo de Baal están empapados con la sangre de los caídos. Aunque una esperanza está al alcance de la mano: los Ángeles Sangrientos, gloriosos hijos de Sanguinius, han llegado, trayendo consigo la furia de la Rabia Negra contra su enemigo.

Malas noticiasEditar

La campaña comienza cuando terribles noticias llegan a Baal, el mundo natal de los Ángeles Sangrientos: el Escudo Cryptus, destinado a contener el poder de la Flota Enjambre Leviathan, se ha derrumbado. Al mismo tiempo que el Señor del Capítulo Dante pone en marcha planes para defender el mundo natal de los Ángeles Sangrientos, fuerzas de ataque luchan en batallas de ataque y retirada contra los tentáculos más pequeños de Leviathan a lo largo de toda la Cicatriz Roja.

Mientras tanto, las defensas en Baal y sus lunas se han reforzado como nunca antes, y las fuerzas de los Capítulos sucesores de los Ángeles Sangrientos se reúnen por toda la galaxia. Sin embargo, puede que no sea suficiente, ya que al parecer los Tiránidos parecen tener un número infinito y la Flota Enjambre Leviathan está aprendiendo las debilidades de su presa a un ritmo exponencial.

Sabiendo que el consumo del Sistema Cryptus abriría las puertas para una imparable invasión Tiránida sobre Baal, el Comandante Dante toma la iniciativa. A la cabeza de una poderosa fuerza de ataque que comprende la 1ª y 2ª Compañías de los Ángeles Sangrientos, el hermano Córbulo, el Capitán Karlaen, el Bibliotecario Jefe Mephiston y la mayor parte de los Desgarradores de Carne de Gabriel Seth, Dante lanza un ataque en el Sistema Cryptus. Su intención no es otra que apuntalar las defensas existentes si aún es posible y sinó, luchar directamente contra el tentáculo cryptoide en un desesperado intento por lograr la salvación de Baal.

Los Ángeles Sangrientos no se encontraban solos en su empresa ya que a su lado se habían unido fuerzas de las Hermanas de Batalla del Adepta Sororitas, tropas de la Guardia Imperial y del Ordo Tempestus y numerosas naves de la Armada Imperial.

Ataque tiránidoEditar

La flota enjambre navegó directamente a través del Aegis Diamando, encerrándose en viles secreciones que rápidamente se congelaron en una armadura con la resistencia del diamante. Este escudo no solo protegió a los tiránidos del antinatural frío, sino que también se mostró resistente contra los gigantescos cañones de la flota de batalla imperial. Contándose por millones de bionaves y organismos menores, el zarcillo alienígena se dividió a medida que abanzaba en el interior del sistema, dirigiéndose hacia todos y cada uno de sus mundos habitados.

Las naves imperiales fueron dejadas de lado, abrumadas por un enemigo que las superaba en número muchas veces. La batalla entre las estrellas se perdió en un lapso de pocas horas y el resto de los defensores del sistema se vieron obligados a observar, impotentes desde sus fortificaciones planetarias, mientras los tiránidos consumían a la flota imperial y avanzaban de nuevo para seguir matando. Entonces la invasión comenzó de verdad y cada planeta del Sistema Cryptus se convirtió en un objetivo.

En Asphodex, el General Maelon Dhrost lideró una inspirada defensa que negó los cielos a los tiránidos y los canalizó a zonas de exterminio sobre el terreno. En Lysios, la Canonesa Magda Grace reunió a las tribus nómadas y sus caravanas en un gran corral cuando los primeros enjambres xenos cayeron sobre ellos. En los cielos azules de Eros, las alas de Valquirias de la Guardia Imperial patrullaban la atmósfera superior luchando contra lo peor que los tiránidos podían lanzarles.

Mientras tanto, en la luna de Ixoi, los regimientos de tanques Vostroyanos libraron una amarga batalla en la venenosa niebla contra las hordas de invasores xenos y en Tartoros, los miembros de la Guardia Imperial lucharon para defender las cúpulas de vacío de los enormes monstruos enviados contra ellos. En todas partes, la batalla se desarrollaba sin control, y en cada planeta los cielos estaban plagados de esporas y aullantes horrores alienígenas. Al principio, parecía que el Imperio podría salir victorioso y se conocieron grandes victorias tanto en Asphodex como en Lysios, ya que la Guardia Imperial y el Adepta Sororitas cobraron un alto precio a los invasores. Las ruinas de Phodia, la principal ciudad de Asphodex, y las llanuras de Lysios estaban llenas de alienígenas muertos, pero dichos éxitos fueron logrados a costa de la vida de innumerables valientes defensores imperiales.

Estas primeras victorias proporcionaron solamente falsas esperanzas. Solo después del primer día de sangrientos combates se hizo evidente el tamaño real de la flota de invasión Tiránida, a medida que una oleada tras otra de criaturas biológicas llovían desde los cielos para ocupar el lugar de los millones de xenos muertos. Peor aún, la Mente Enjambre se estaba adaptando a un ritmo aterrador, y por cada táctica intentada y probada que el Imperio había descubierto para derrotar a los Tiránidos, la Mente Enjambre había desarrollado una nueva defensa. La pequeña esperanza murió al ver las estrellas tapadas por las naves enjambre y los mundos del Sistema Cryptus bullendo de invasores xenos.

En Asphodex, la gran ciudad ardía sin control y las defensas del General Dhrost fueron sobrepasadas. Atacados desde dentro y desde afuera, sus ejércitos se derrumbaron y pronto, las líneas de defensa cuidadosamente establecidas de la Guardia Imperial, se convirtieron en focos aislados de resistencia que fueron devorados uno por uno. En el caos de la batalla, Dhrost desapareció y toda resistencia organizada comenzó a desmoronarse. En Lysios, la inspirada defensa de la Canonesa Magda Grace se convirtió en una última y desesperada posición. La canonesa mantuvo a su ejército unido hasta que finalmente fue asesinada por un Lictor en los momentos finales de la evacuación. Aunque muchas de sus hermanas de batalla escaparon, muchas más perecieron en la retirada final. Eros, Tartoros e Ixoi sufrieron derrotas similares, con sus defensores aislados y dispersos ante los enjambres alienígenas.

Cuando el segundo día llegó a su fin, los Mundos Escudo se había roto casi por completo, y el Sistema Cryptus había sido completamente invadido por la flota enjambre.

ContraataqueEditar

Fue entonces cuando el Comandante Dante dirigió el contraataque de los Ángeles Sangrientos, primero liderando las defensas en Phodia y Port Helos en Asphodex. Después de una lucha rápida y brutal, los Ángeles Sangrientos obtuvieron la victoria en esta primera batalla. En Lysios, los Desgarradores de Carne sufrieron más a causa de los efectos de la Rabia Negra pero lograron salir victoriosos. En Eros, la 2ª Compañía de Ángeles Sangrientos bajo el mando de Aphael, lograron asegurar a los supervivientes del planeta y despejar el cielo de los intrusos xenos.

Sin embargo, en Asphodex, las legiones necronas de la Dinastía Mephrit se despertaron gracias a los esfuerzos de Anrakyr el Viajero. Anrakyr rápidamente formó una alianza con el Líder Supremo Zarathusa. A continuación, Anrakyr estableció una alianza con los Ángeles Sangrientos y juntas, las dos facciones pudieron derrotar a los Tiránidos en una desesperada acción de Exterminatus. Esto se logró activando el antiguo arma Necrontyr conocida como el Magnovitrium (o Llamas Estelares para los Necrones) y utilizándola para encender el núcleo del gigante gaseoso Eros.

Mientras que los Desgarradores de Carne bajo el mando de Gabriel Seth y las Hermanas de Batalla luchaban por su última posición en Lysios, los Ángeles Sangrientos y los Necrones trabajaron para asegurar las antenas de relé en Phodia necesarias para activar el Magnovitrium. En Tartoros, los necrones y la Compañía de la Muerte se movieron para asegurar el gran espejo solar que debía reflejar las energías de las Llamas Estelares en todo el Sistema. Durante la batalla, un C'tan trascendente y el Sanguinor, utilizados por las fuerzas aliadas, demostraron ser decisivos en la victoria.

Con todos los preparativos listos, el Magnovitrium se activó y se disparó a través del sistema como una lanza de fuego, incinerándolo todo a su paso. Los Tiránidos fueron fustigados pero muchos guardias imperiales, civiles, hermanas de batalla y Marines Espaciales perdieron la vida a pesar de sus avanzados preparativos para refugiarse. Solo los Necrones salieron ilesos ya que se habían ido apagando justo después de la activación. Las fuerzas imperiales se retiraron entonces, habiendo quemado enormes cantidades de biomasa de los Tiránidos e infligiéndoles dolorosas pérdidas.

No obstante, la Campaña Cryptus demostró que únicamente había sido capaz de retrasar a Leviathan ya que en la llamada Devastación de Baal, el planeta fue asaltado por el enjambre tiránido.

Tormenta Mortal Editar

Los Ángeles Sangrientos salvaguardan un oscuro secreto, una maldición de sangre que no solo recae sobre ellos con su reconocida ferocidad, sino que además les lleva a mostrar unos apetitos antinaturales. Mientras el Sistema Cryptus arde, los Ángeles Sangrientos llegan, no solo para combatir a los Tiránidos sino para buscar una cura para la Sed Roja.

Sus esperanzas recae en una única persona, Augustus Flax, gobernador del planeta Asphodex, un mundo que ya ha sido invadido por la Flota Enjambre Leviathan.

La misión de rescatar al gobernador de la invasión tiránida recae en el Capitán Karlaen y los Ángeles Sangrientos de la Fuerza de combate Tormenta Mortal, pero su misión está a años luz de ser simple. Phodia, la ciudad capital, se encuentra atenazada por las garras de un monstruoso Líder de progenie conocido como el Engendro de Cryptus.

Esta criatura maligna lidera una fuerza tiránida de tamaño considerable a través de las ruinas y su destino está entrelazado con el de los Ángeles Sangrientos.

Fuentes Editar

  • Codex: Ángeles Sangrientos (7ª Edición).
  • Campaña: Escudo de Baal (Games Workshop).
  • Dante, novela de Guy Haley.
  • White Dwarf Weekly nº 44.
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