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Legión de la Cruz de Hierro
El contenido de este artículo pertenece a la saga No Oficial de Balhaus, que ha recibido el Sello de Calidad Wikihammer.

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Sistema Arkor

Sistema Arkor focalizado desde Vartaria

La Campaña de Arkor fue una operación militar iniciada por Balhaus en el 2679 DDF (111.M42) y dedicada a la prestación de ayuda material a los vartarianos, cuyo objeto era el fortalecimiento de las defensas en sus sistema origen, Arkor, para detener la expansión del ¡Waaah! Brokto.

HistoriaEditar

Tras el Encuentro de Vartaria, los balhausitas habían llegado a un acuerdo con los pobladores del sistema Arkor para el envío de material bélico con el fin de que las tropas sáuridas que se enfrentaban a los innumerables Orkos pudieran hacerlo en mejores condiciones que hasta el momento.

Las razones de aquel gesto, aparentemente altruista, no perseguían sin embargo la mera ayuda a una raza alienígena que estaba siendo masacrada por los pielesverdes, sino el establecimiento de un muro de contención contra el temible ¡Waaagh! Brokto que se desplazaba poco a poco hacia el Sur a través del sector de las Estrellas Necrófago, y que tarde o temprano llegaría con todo su potencial hasta los territorios de Balhaus.

Si los vartarianos eran capaces de detener a los orkos allí, los balhausitas tendrían más tiempo para rehacer sus maltrechas defensas, diezmadas tras la Primera Guerra de Nordatt, aunque eran muy conscientes de que ante todo un ¡Waaagh! cualquier resistencia sería prácticamente inútil, por muchas capacidades que pudieran desplegar, pero no podían quedarse mirando cómo la marea verde se aproximaba sin hacer nada.

Ambas culturas, vartariana y balhausita, sabían muy bien las razones de aquel frágil pacto, pero las dos salían beneficiadas del mismo, de modo que los vartarianos se avinieron a ello, aunque sin permitir en ningún caso que un contingente militar extranjero pisara sus territorios.

El recelo vartariano a contar con ayuda externa, salvo material, era muy práctico para Balhaus, quien no tendría que arriesgar a sus efectivos en un frente desconocido y remoto, de modo que enseguida se iniciaron los preparativos para surtir a los guerreros sáuridos con todo aquello que pudiera ayudar a detener a los pielesverdes.

Operación AuslandhilfeEditar

En cuanto los emisarios de Balhaus regresaron a su transporte tras el parlamento con los vartarianos, comunicaron al Weisering los resultados del concilio, el cual había discurrido por unos derroteros más o menos esperados.

Con objeto de ganar tiempo, ya se habían hecho varios de los preparativos para una operación bautizada como Auslandhilfe, a la cual se dio luz verde en cuanto se recibió la confirmación desde el sistema Arkor.

Gran parte del excedente militar balhausita resultante del Proyecto Graftkleich permanecía acumulado en los almacenes de las bases militares en diversos mundos, el cual ya había comenzado a clasificarse para su desmontaje o reutilización, de manera que se desvió una buena parte del mismo para ser enviado hacia Arkor.

Si bien algunas de las armas no resultarían útiles para los vartarianos por su tamaño, otras muchas que eran empleadas por los Legionarios, más acordes a su corpulencia, podrían resultar más o menos prácticas para estos seres, además de vehículos, explosivos, artillería y demás parafernalia bélica fuera de uso por parte de Balhaus, pero igualmente práctica.

Las armas vartarianas, por lo que habían podido comprobar, no eran más que artefactos poco sofisticados que usaban proyectiles explosivos, más orientados a la cobertura que para batir una línea enemiga con eficacia, además de algunos cañones bastante aparatosos que usaban la misma tecnología y escasos vehículos con denso blindaje dedicados al transporte de tropas hasta el campo de batalla, pero no preparados para contener un avance o proporcionar fuego sostenido.

Las capacidades vartarianas, como se había visto, radicaban en la fuerza de su infantería, la potencia de sus armas energéticas en forma de hoz y la brutalidad de sus guerreros, que no dudaban en enfrentarse a los enemigos con las manos desnudas y sacando ventaja de su fuerza, tamaño y resistencia en cuanto tenían oportunidad.

No obstante, frente a una masa armada como los orkos, los enfrentamientos cuerpo a cuerpo eran siempre precedidos por una densa lluvia de fuego y metal que diezmaba a los vartarianos, con lo que por mucho que se batieran con valentía después, sus esfuerzos solían acabar del mismo modo, con amplias derrotas, multiplicadas ante la presencia de máquinas y centenares de dreadnoughts y Lataz Asesinaz que irrumpían ruidosamente en el campo de batalla. Parecía que este ¡Waaagh! era especialmente proclive a la presencia de estos aparatos entre sus filas por algún motivo.

La posibilidad de contar con mejor armamento podía suponer que en algunos frentes cambiaran las tornas, reduciendo así el número de efectivos vartarianos expuestos contra la maquinaria orka, lo cual se convertiría en una buena oportunidad para intensificar la resistencia.

Del mismo modo, se asignó un conjunto de Herrkampfs para que instruyeran a los vartarianos en el manejo de armas y vehículos, componiendo así un grupo de apoyo que, si bien no entraría en combate, sí que contribuiría a hacer que las batallas fueran más equilibradas.

Dos transportes Mutterfracht fueron fletados con una gran carga de material, los cuales, escoltados por una mínima flota, viajarían hasta el sistema Arkor para depositar su contenido en el cuarto planeta, sistemáticamente ignorado por los orkos hasta el momento. Millones de armas de infantería, miles de cañones, vehículos y demás parafernalia retirada de los arsenales balhausitas compondrían el envío, que dependiendo de cómo discurrieran las cosas podría complementarse posteriormente.

Cuando los transportes llegaron hasta su destino, enseguida liberaron los módulos Anführ que entrarían en la atmósfera, los cuales se establecieron alrededor de la colonia vartariana para sorpresa de sus pobladores, quienes nunca habían visto un despliegue tecnológico semejante en forma de enormes robots que descargaban los contenedores rápidamente.

La operación Auslandhilfe duró un total de treinta y ocho horas antes de darse por concluida, tras lo cual los Anführ regresaron a sus nodrizas y pusieron rumbo a la Esfera Interior, sin que en ningún momento fueran acosados o siquiera detectados por el inmenso contingente orko, más centrado en seguir su campaña en los demás planetas de Arkor.

Nuevas tecnologíasEditar

Los antiguos Eisentöd, pese a haber sido retirados del servicio activo a comienzos del Miclo, seguían siendo armas poderosas y eficaces, ante las cuales los fusiles vartarianos no eran rival.

Los Herrkampfs se la Bluthaiden, expertos en todo tipo de artefactos bélicos, no tardaron en instruir a los comandantes vartarianos en los detalles de sus nuevos equipos, si bien los alumnos se mostraban algo reacios a sustituir sus armas naturales y las tradicionales por una tecnología mejorada. De este modo, tanques, artillería y demás artefactos que podían resultar muy útiles en una confrontación parecían no tener salida dada la aprensión de los guerreros vartarianos a utilizar aquellos aparatos, por potentes que fueran, además de que su tamaño impedía en algunos casos que pudieran siquiera emplearlos.

Debido a esto, en aras de buscar soluciones prácticas, los balhausitas sugirieron que no fueran los enormes vartarianos, sino los Gharix, las criaturas que convivían con ellos como fuerza de trabajo, los que aprendieran el funcionamiento de aquello que resultaba inútil para los grandes soldados sáuridos.

El tamaño de los Gharix les permitía acceder fácilmente al interior de las máquinas, y su habilidad y comprensión natural de sus elementos básicos resultaba una ventaja para un rápido aprendizaje. Los vartarianos, no obstante, se mostraron poco proclives a usar a las pequeñas criaturas como fuerza de combate, pero como enseguida supieron ver, la guerra duraría poco si no tomaban decisiones trascendentales.

Los orkos estaban en guerra con los vartarianos, y los Gharix eran parte de su civilización, de modo que también estaban en guerra con ellos. Aquellos seres, por lo general pacíficos y trabajadores, no se negaron a ello, sino que quisieron prestarse con entusiasmo a participar en la contienda que asolaba los mundos de Arkor, de modo que, finalmente, los dirigentes vartarianos accedieron.

La resistenciaEditar

Vartaria, planeta capital de los vartarianos, era un mundo plagado de densas junglas que sus pobladores usaban como medio para combatir a los orkos, quienes avanzaban por ellas utilizando sus máquinas, quemando y arrancando la vegetación sistemáticamente, convirtiendo su avance en una plaga letal que tan solo dejaba amplias franjas de terreno calcinado o aplastado tras su paso.

Durante meses, los vartarianos se habían afanado en emboscar a los atacantes, pero generalmente con muy poca fortuna, siendo empujados poco a poco a golpe de fuego hacia territorios cada vez más reducidos y difíciles de defender, donde tenían que replantear sus estrategias una y otra vez sin ver cómo salir de aquel abismo.

La llegada de refuerzos sorprendió a las tropas vartarianas, sobre todo al ver que los propios Gharix se unían a ellos, pilotando extrañas máquinas que rodaban sobre potentes orugas que las lanzaban a velocidades vertiginosas, dotadas además de un armamento que nunca antes habían visto, mientras batallones enteros de estos seres comparativamente pequeños eran asignados a piezas de artillería de toda clase y tamaño que enseguida entraron a formar parte de la planificación de la resistencia.

Los transportes que llegaban a vartaria seguían siendo ignorados por los orkos, quienes sólo se dedicaban a sus menesteres y a recoger lo que encontraban para nutrir sus fábricas en órbita, las cuales no dejaban de surtir a la horda con más y más aparatos, armas y municiones. Aquel era el tipo de guerra que los pielesverdes más disfrutaban, con enemigos que apenas podían defenderse, y se divertían hostigando con poca fruición las naves vartarianas, lo cual prolongaba el juego aunque no variaba el inevitable resultado.

Entonces, en una de las acciones iniciadas por los orkos para tomar una posición que llevaba varios días siendo defendida por los pobladores de vartaria, se encontraron con una desagradable sorpresa. Siguiendo a los mueletripaz que abrían un paso lentamente a lo largo de la jungla, una gran columna de guerreros orkos se frotaba las manos ante el inminente combate contra los vartarianos, donde podrían jugar al tiro al blanco antes de pasar a la acción y luchar contra las infames criaturas que pretendían defenderse de los Muchachoz del gran ¡Waaagh! Brokto.

En un momento dado, una de las grandes máquinas que apisonaba y reducía los árboles a astillas, explotó con gran violencia matando a todos sus ocupantes y a muchos de los orkos que la seguían de cerca. Sorprendidos por aquello la columna se detuvo sin comprender qué pasaba, tras lo cual una sucesión de más explosiones producidas a lo largo de la formación provocó una carnicería inesperada que hizo que tuviera que dispersarse.

Con la línea rota y sus miembros sin saber qué estaba ocurriendo, se vieron repentinamente acosados por disparos que provenían de distintos flancos, bien agrupados y certeros, lo cuales comenzaron a ser respondidos por los orkos sin saber bien quién les estaba atacando, pues aquel no era el estilo que conocían de los vartarianos.

Cuando entre la maleza asomaron los primeros cañones de los Grimmkrieg operados por los Gharix, los pielesverdes comprendieron por las malas que habían sido emboscados por los vartarianos, quienes sorprendentemente contaban con armas de fuego de gran potencia.

La batalla no duró demasiado, pues la columna se había introducido profundamente una trampa de la que los defensores supieron sacar buena ventaja, poniendo en fuga a los orkos con numerosas bajas y la mayor parte de sus máquinas destruidas, convirtiéndose aquello en una amplia derrota que no tardó en llegar a oídos de sus líderes.

El bloqueo de ArkorEditar

La resistencia vartariana se intensificó en gran medida no sólo en Vartaria, sino también en el resto de mundos que estaban siendo asolados, estableciéndose sólidas líneas defensivas que contaban con el apoyo de armas que antes no habían entrado en el juego, para rabia de los orkos.

Aquello, sin embargo, no hizo más que aumentar las actividades de los invasores, los cuales ya no tomaron a la ligera la defensa que ofrecían los vartarianos y dejaron de ver aquello como una sencilla campaña de divertida destrucción, sino como algo que debían tomarse muy en serio y podía causarles graves destrozos si no andaban con cuidado.

La cosa se había puesto mucho más interesante ahora que los vartarianos parecían ofrecer cierta resistencia, pero para los orkos la estreategia no cambiaba, sino que simplemente se limitarían a emplear más efectivos, más armas y más determinación en todas sus acciones.

Esto incluyó el hostigamiento no sólo de los mundos donde estaban ocupados ya, sino la invasión del cuarto, así como la intensificación de las patrullas en todo el sistema Arkor. Los orkos sabían que los vartarianos, debido a la pasividad de su vigilancia, habían recibido ayuda que se materializó en equipo y armamento muy peligroso, el cual estaba siendo empleado en algunos frentes con resultados devastadores para sus fines. No volvería a suceder.

Con una mayor fuerza opositora, los orkos ahora ya no avanzaban con tanta facilidad como antes en algunos de los perímetros que anteriormente crecían sin parar, quedando estancados en ciertos puntos que requirieron la replanificación de sus estrategias y el aumento de efectivos para los mismos en un intento de retornar a la situación anterior.

Los vartarianos seguían batiéndose con ferocidad, pero ahora sus ataques eran precedidos por fuego intenso, acompañado además por el uso de máquinas, tanques y potentes cañones que reducían sus karroz y fortalezaz a chatarrra, por no hablar del hecho de que seguían siendo formidables adversarios en el combate cercano, donde los orkos por lo general tenían dificultades para contener a los enemigos.

La reacción de los pielesverdes no se hizo esperar, estableciendo un cinturón a lo largo del sistema que aislaba por completo los cuatro planetas del exterior, mientras que su Faktoría redoblaba esfuerzos y se concentraba en construir máquinas más poderosas aún si cabía. Los juegos habían terminado, y ahora los orkos se habían propuesto aplastar por completo a los vartarianos y sus cuatro mundos.

Lejos de mejorar, la situación se recrudeció y era necesario pensar en medidas adicionales.

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