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Libro 1: El Renacer del FénixEditar

"Esta es la hora de nuestro declive.

La hora en que las pesadillas cobrarán vida y los demonios se saciarán con las almas de los perdidos.

La hora en que se nos pondrá realmente a prueba, mucho más que cuando tuvo lugar la Caída y nuestra raza se encontraba atrapada en una espiral de obsesión tan profunda que apenas pudimos hallar en ella más que vil oscuridad. Y al hacerlo, desatamos la apoteosis de una deidad oscura.

La Diosa insaciable. La perdición de los Aeldari.

La Sedienta.

Pero esto no fue lo que empujó a nuestro imperio al olvido.

Solo ahora, cuando los poderes ruinosos se hallan al filo de la victoria, somos capaces de reconocer la verdad.

Los acontecimientos que desgarraron el corazón de nuestro imperio nos causaron una herida mortal, una de la que aún no hemos sido capaces de recuperarnos. Pero solo es ahora, mientras los cielos arden y la Dathedian derrama locura sobre el firmamento, cuando contemplamos el abismo de nuestro ocaso definitivo. Nuestra ceguera no nos había permitido ver la verdadera amenaza. Hasta ahora.

Hay entre los nuestros quienes dicen que mediante la muerte podemos alcanzar la salvación. Son aquellos quienes sostienen que no desean más que la unión de las fuerzas dispersas de los Aeldari: reunir a los hijos de Asuryan, a Cegorah e incluso a la musa viviente en una misma alianza y bajo el mismo estandarte negro. Pero sus principios son tan volátiles y su manifestación tan terrible que han traído la misma paz que enfrentamientos.

Sin embargo, aunque en sus palabras hallemos inspiración y oscura esperanza, la verdad que se esconde tras ella es un único diamante envuelto en sedas de azabache.

Creen que mediante el exterminio se halla la resurrección.

Tan solo una pregunta aguarda: ¿Y si están en lo cierto?"

-Ylocu Shaie, Visionaria de Alaitoc.

La DathedianEditar

PHOENIX-RISING (1)

El Renacer del Fénix

Hacia el final del 41º Milenio la galaxia estaba dividida por la Gran Fisura, también conocida como la Dathedian para los Aeldari. Dado que esta raza era la que contaba con unos mayores poderes psíquicos, fue la que más sufrió la llegada de la Fisura y los fenómenos que acarreó.

La Cicatrix Maledictum, esa gran brecha que quebró la superficie del tiempo y del espacio, dividió aún más a la raza de los Aeldari, ya fraccionada por aquel entonces. Tras la llegada de este cataclismo celeste, los mundos astronave de los Aeldari enviaron comunicados a través del vacío para intentar contactar los unos con los otros. Dos de esas naves no llegaron a responder y sus trazas espirituales fueron menguando con el paso de las horas. Algunos de entre los Guardianes de las Almas Asuryani creían que sus almas le habían otorgado poder a Ynnead y que los habitantes de los mundos astronave no regresarían jamás.

Para una autoridad de la escala del Imperio, estas pérdidas habrían sido fáciles de aceptar, pues el reino mortal cuenta con miles de millones de mundos. Pero para los Asuryani, el precio a pagar había sido tan alto que les había destrozado el corazón. Existía la posibilidad de que un día esos mundos astronave volviesen a aparecer, del mismo modo que Altansar emergió de la garganta de la Disformidad tras la odisea del Señor Fénix Maugan Ra. Pero por ahora estos mundos había desaparecido.

Esta pérdida, lejos de unir a los supervivientes contra las mareas del Caos, sólo aumentó la discordia y las fracturas entre las facciones Aeldari. La simple distribución geográfica también contribuyó a ello, pues los mundos astronaves estaban disperos por toda la galaxia a enormes distancias los unos de los otros, y eso complicaba la tarea de unirlos.

Incluso las sendas Aeldari de la Telaraña ahora estaban rasgadas y maltrechas por la furia atroz del empíreo. Aunque los Arlequines seguían caminando a sus anchas por ese extraño reino artificial y hacían todo lo posible por reunir a los Asuryani y a los Drukhari de Commorragh, el aislamiento y el rencor que había fracturado a los Aeldari no hizo más que incrementarse.

En los núcleos culturales de los Aeldari, la herida de la Dathedian se infectó en silencio. Ninguna civilización quedó ilesa tras mirar al cielo mutilado por la materia deforme del Caos. Los Aeldari, al ser una raza muy sensible a las fuerzas psíquicas, sentían esta cicatriz como un dolor sordo en la mente, que a su vez les recordaba todo lo que habían perdido.

Quizás la fisura jamás hubiera existido si no hubiese sido por el Ojo del Terror, nacido del aberrante cataclismo que trajo el nacimiento de Slaanesh. Por toda la galaxia surgieron pesadillas de culpa, duda y violencia que comenzaron a atormentar las noches de los Aeldari y los Drukhari, y estos se batieron contra las fuerzas de los seguidores del Caos con la esperanza de poder aplacar esos sentimientos negativos.

La agitación inicial pronto se transformó en ataques implacables contra enemigos ancestrales, y así dio comienzo a una nueva era repleta de guerra, que atrajo tanto a antiguos enemigos como a aliados. La culpa de estos desastrosos eventos no tardó en recaer sobre el movimiento Ynnari (que crecía rápidamente) y, por extensión, sobre Biel-Tan. La población de aquel lugar estaba ahora divididas en dos: los fervientes seguidores de Yvraine, el líder de los Ynnari; y aquellos que le repudiaron tras su visita, pues esta coincidió con la posterior invasión del mundo astronave de una horda voraz de Slaanesh y la fractura de su Circuito Infinito.

En medio de esta catástrofe desoladora emergió un nuevo resquicio de esperanza, uno que algunos creyeron que podía hacer que los Aeldari recuperasen su antigua gloria. El ser que Yvraine invocó de entre los restos del esqueleto espectral de Biel-Tan era un avatar, una encarnación cuya existencia era prueba de que Ynnead se había removido en su letargo. Quizás el Dios Susurrante pudiese salvar sus almas de las garras de La Sedienta.

"La psique de los Aeldari es un arma muy poderosa. Con tan sólo un pensamiento pueden acabar con cualquier enemigo a distancia. Pero, como cualquier otro arma, requiere de cierta habilidad. Desde la llegada de la Dathedian, la psique de los Aeldari se ha vuelto cada vez más aguda y difícil de manejar. Un simple descuido puede hacer que tanto su usuario como la realidad que lo rodea acabe deshecha en cruentos pedazos."

- Eldrad Ulthran.

Psique InflamadaEditar

Con la excepción de sus oscuros allegados de Commorragh (cuyos poderes se han atrofiado), todos los Aeldari tienen algún tipo de poder psíquico. Desde que la Gran Fisura dividió la galaxia, estos dones han florecido de diversas formas.

Los Videntes de los mundos astronaves afirman que estos dones son consecuencia directa de la Dathedian, pues esta introdujo una vasta corriente de energía etérea en la galaxia. De entre los Aeldari, quienes viven en los mundos astronaves están más adaptados a las fuerzas psíquicas, y si no hubiese sido por su sistema de sendas ( ese proceso cultural mediante el que un Asuryani centra su mente en un único propósito para así resistir la tentación del resto), la actividad psíquica de la Dathedian les habría llevado a la locura.
Psychic Awakening - Phoenix Rising-6

Precisamente, la Disciplina de la Senda se creó a fin de transformar la mente de los Aeldari en una fortaleza que sobreviviese al ataque de estas fuerzas ilimitadas. Se podría decir que, de todas las civilizaciones de la galaxia, los Asuryani son quienes han sobrellevado mejor esta inflamación de las fuerzas psíquicas, pues ya estaban preparados. Toda su cultura se basaba en la disciplina y el sacrificio, un entrenamiento dedicado a prevenir que sus más temibles deseos se manifestaran y los condenaran.

Los Aeldari que habían escogido la Senda de la Bruja contemplaron cómo lo que antes eran meros atisbos proféticos ahora se convertían en auténticas visiones, lo que a su vez aumentó su capacidad de estudiar la madeja del destino y reaccionar de forma acorde. Sus runas de protección ardían en los mundos astronaves a una velocidad alarmante, mucho más rápido de lo que tardarían en rebrotar la materia psico-reactiva. Pero al menos así podían evitar sucumbir a la amenaza psíquica que emergía de su némesis demoníaca.

Fue de este flujo de energía psíquica de donde nacieron las nuevas habilidades de los Aeldari. Incluso aquellos con alma de guerrero, que anteponían las habilidades físicas a las mentales vieron cómo ambas florecían hasta alcanzar un perfecto equilibro. Los guerreros de la senda canalizaron los ecos del dios de la guerra Khaine y dirigieron la energía resultante hacia sus exarcas. Los Espectros Aullantes cargaban en masa con el viento bramando a su alrededor. 

Los Escorpiones Asesinos se escondían en los recovecos del campo de batalla, volviéndose invisibles hasta el momento de abalanzarse sobre su enemigo. Los Aeldari siempre habían poseído estos poderes, pero nunca antes los habían manifestado de un modo tan intenso y letal. Entre sus filas, el potencial de los Aeldari se convirtió en talento, el talento en maestría y la maestría en proezas sobrenaturales. Era el escenario perfecto para que el fénix sagrado de los Aeldari volviese a renacer.

Lo arcaico y lo nuevoEditar

Entre los Aeldari hay quienes creen que el despertar de Ynnead, dios de la muerte, puede salvarles de las garras del olvido. Aprovechándose de las extrañas fuerzas mágicas surgidas del paulatino despertar de Ynnead, estos Aeldari se embarcan en cruzadas con una fuerza y violencia excepcionales.

Se dice que el panteón Aeldari pereció hace mucho, destruido por la arrogancia de sus seguidores mortales y el terror galáctico que generó Slaanesh. Su orgullo, sin embargo, está en cierto modo justificado, pues los Aeldari una vez reinaron gran parte de la galaxia y tenían la certeza de que al morir volverían a reencarnase. Pero su maestría sobre el reino material les abocó al tedio y a una peligrosa complacencia.

En su busca de experiencias cada vez más esotéricas descubrieron sensaciones tan sumamente profundas y un libertinaje tan oscuro que la sociedad comenzó a perder el control sobre sí misma. Pero lo que esta antigua raza no sabía era que este cúmulo de emociones y depravación alimentaron la Disformidad, y así tomaron la forma de un nuevo dios: Slaanesh, el Príncipe Oscuro del exceso, conocido por los Aeldari como La Sedienta.

El nacimiento de Slaanesh produjo un cataclismo de una magnitud galáctica. En tan sólo un instante, la onda psíquica que produjo la llegada del Príncipe Oscuro destruyó gran parte del imperio Aeldari e inició una permanente tormenta disforme de proporciones inigualables. Esa tempestad aún pervive en el norte, entre el espacio real y la Disformidad, conformando la región conocida por el hombre como el Ojo del Terror. Es en aquel reino dantesco donde descansan los mundos ancestrales, antiguas joyas del Imperio Aeldari ahora transformadas en planetas malditos.

Pero la verdadera condena de los Aeldari llegó de un modo más pernicioso. En palabras de los Aeldari, su ciclo metafísico de reencarnación se desgarró por la violencia del nacimiento de Slaanesh, y los dioses que una vez reinaron sobre ellos se consumieron. Tras un duelo titánico contra Slaanesh, Khaela Mensha Khaine, el dios Aeldari de la guerra, acabó deshecho en mil pedazos.

Los otros miembros del panteón, con la excepción de Cegorach, el dios que ríe, fueron devorados por Slaanesh. A partir de ese momento, cuando un Aeldari muriera, su alma serviría de alimento a La Sedienta, abocándoles a un destino mucho peor que la destrucción.

Desde entonces, las diversas facciones Aeldari han buscado formas de escapar a su destino, o al menos retrasarlo. Los Asuryani, por ejemplo, llevan joyas espirituales psicocristalinas que les hace las veces de refugio, absorbiendo sus almas cuando mueren. Más adelante, estas joyas espirituales se integran en el circuito infitino del mundo astronave, permitiendo que las almas se transfieran a un sistema relativamente seguro y pasen el resto de su existencia en un limbo tranquilo pero ceniciento y sin vida.

Los Drukhari, por su parte, hacen que otros sufran en su lugar mediante un pacto con el diablo que tan sólo pospone su inevitable final en garras de Slaanesh. No es de extrañar que muchos Aeldari de ambas facciones quisieran creer que existía otra posiblidad para evadir a su némesis y, con suerte, acabar con ella para siempre. De esta posibilidad nación Ynnead.

En la actualidad, la sociedad Aeldari ha rescatado una antigua y controvertida corriente de pensamientos sobre su propia mortalidad que se remonta a las profecías de Kysaduras el Anacoreta. Estas profecías vaticinan que cuando la raza Aeldari se haya extinguido y todas sus almas hayan pasado a los circuitos infinitos de los mundos astronave, sus espíritus formarán una consciencia que despertará y dará forma a una deidad de la muerte que acabará tanto con Slaanesh como con su nefasta maldición.
Psychic Awakening - Phoenix Rising-8.1

En cambio, hay quienes creen que aunque el fin de la raza se acerque, no todos los Aeldari han de morir para escapar de las garras de Slaanesh, pues existe otra vía, un camino oculto en la oscuridad. De entre ellos destaca Eldrad Ulthran, Alto Vidente del mundo astronave de Ulthwé.

Sobre las arenas cristalinas de la luna de Coheria, Eldrad empezó a tejer un plan que cambiaría el curso del destino de su raza. A través de visitas encubiertas, la mascarada del Pesar de Medianoche, actuando bajo las órdenes de Eldrad, substrayeron los cuerpos cristalizados de difuntos Videntes de las Cúpulas de Cristal de cada mundo astronave. Más tarde llevaron esos cuerpos hasta Coheria, ya que Eldrad había descubierto que esa luna tenía un poder psíquico inigualable.

Aprovechando las puras arenas cristalinas de Coheria y usando sus granos como una joya espiritual, Eldrad buscaba llevar a cabo un inmenso ritual que invocara a todas las almas de los difuntos Aeldari, de cada rincón de los mundos astronave. Los restos robados de los Videntes ofrecerían los vínculos hiperespaciales necesarios, si bien en el proceso le arrebatarían temporalmente el poder y la luz a los mundos astronave. Con todo, Eldrad consideraba que dicho sacrificio era un mal necesario. Con tal concentración de almas difuntas, el Alto Vidente buscaba despertar a Ynnead de forma prematura y así enfrentarle a la némesis de su raza.

Es posible que Eldrad hubiese salido victorioso si hubiera podido llevar a cabo sus ambiciosos planes. Pero hacía años que una élite de xenocazadores de los Guardianes de la Muerte habían estado observando  a los habitantes de Ulthwé de cerca. Encabezados por el Hermano-Capitán Artemis, este grupo lanzó un inesperado ataque contra Eldrad y sus aliados justo cuando estaban realizando su gran ritual. Una abrasadora explosión de plasma hizo que el Alto Vidente tuviese que parar a defenderse y con ello perdió la concentración.

Más allá, en la agitada marea de la Disformidad, las aguas que acunaban a Ynnead se removieron pero no llegaron a despertarlo. De esta apoteosis emergió un fragmento de una conscienca superior, un odio que no tardó en poseer a una guerrera bailarina conocida como Yvraine, quien más tarde se convirtió en alta sacerdotisa de una nueva religión. Desde entonces, Yvraine ha encabezado a legiones de seguidores de toda la galaxia, uniendo a Asuryani y Drukhari a su paso.

Al haberle sido otorgados los poderes de Ynnead, Yvraine era capaz de atraer las almas de los recién fallecidos e incorporarlas a su cuerpo, donde vivirían a partir de ese momento de buena gana, no como renacidos fantasmales sino como aliados. Quienes no conocieran a Yvraine ni a su credo podrían pensar que hablaba consigo misma, que escuchaba voces imaginarias o que cambiaba de personalidad en un abrir y cerrar de ojos; en definitiva, que estaba loca. Pero los Ynnari sabían la verdad: que el cuerpo de Yvrainne no sólo albergaba su alma, sino las de muchos más.

Los renacidos que siguen los pasos de Yvraine comparten su insólito poder. Tales son, por ejemplo, el fervoroso guerrero conocido como el Visarca o los temibles Yncarne, que atraen hacia ellos las joyas espirituales de los difuntos y utilizan su energía y sabiduría. Ahora que el fin de los Aeldari cada vez está más próximo, la necesidad de recurrir a esta energía letal se vuelve inminente.

" Al igual que Dariachna destruyó en un ataque de locura las obras que había tejido, el tapiz de nuestro destino está ahora roto y desgarrado. Solo resta hacernos una pregunta: ¿podemos encontrar nuevos hilos de esperanza en estos tiempos convulsos?"

- El Visarca

La Madeja de EstrellasEditar

  1. Psychic Awakening - Phoenix Rising-10
    En las profundidades de las Estrellas del Halo, el mundo astronave Yme-Loc carga con las Máquinas de Vaul contra las fábricas de ingenios demoníacos del Herrero de Disformidad Ur-Shellax.
  2. La matriarca de Ybraesil envía a un grupo de ataque de diez santuarios de Espectros Aullantes al Ojo del Terror con la misión de localizar a Jain Zar y recordarle que su verdadera responsabilidad es seguir las Disciplinas Asuryani, y no las del culto emergente de los Ynnari. Ninguno de los enviados regresa intacto tras la misión.
  3. En el mundo astronave de Il-Kaithe, mientras sus Aedas Óseos se enfrentan en masa al ¡Waaagh! Zagblasta, sus gentes empiezan a sufrir una extraña enfermadad. La luz de la estrella corrompida por el Caos empieza a desvirtuar el hueso espectral del mundo astronave, haciendo que en él crezca unos brotes parecidos al coral. Al no haber apenas Aedas Óseos, el mundo astronave no tarda en enfermar. Sus habitantes sufren ataques de locura que les empujan a llevar a cabo actos que rozan lo suicida.
  4. Los Autarcas de Lugga-nath, acosados por los ataques oportunistas de las redadas Drukhari que emergen en el despertar de las Masacres de Piscina, inician un ataque vengativo contra sus antiguos aliados imperiales. Esto propicia una intensa guerra entre los habitantes del mundo astronave y los de Commorragh, incluso cuando en el segundo plano los ejércitos del Caos regresan para asestar su golpe final.
  5. Un grupo de Jinetes del Viento de Saim-Hann, enviados para prevenir que un culto del Caos se haga con el mundo de Vigilus, sufre un ataque por parte de las fuerzas Imperiales ignorantes de su verdadero cometido. La venganza de los Asuryani es rápida y sangrienta, pero los líderes imperiales sacrifican a su consejo de gobierno para evitar que estalle una guerra entre ellos.
  6. El mundo astronave Altansar lucha junto a las fuerzas Imperiales para defender Sangua Terra, enviando a su flota a una batalla contra la armada Aniquila Planetas mientras emerge de la Gran Fisura.

Aún cuando la oscuridad amenaza con conquistar el firmamento, los restos del antiguo imperio Aeldari luchan por sobrevivir. Remotos son sus campos de batalla y desesperadas sus guerras. Pero esa desesperación es lo que aviva las llamas de la fe hacia Ynnead, haciendo que cada día más Aeldari abracen su religión y dediquen el fervor de sus psiques a esta vaga esperanza de victoria.

El cazador desatadoEditar

Las ondas de casualidad, confusión y esperanza desesperada que se extendieron por toda la sociedad Aeldari causaron olas de sentimientos que acabaron por reflejarse en el reino del Caos. Slaanesh, al estar perfectamente sintonizado con el alma de los Aeldari, observó el destino cambiante de esta antigua raza mientras planeaba sus siguientes pasos.

Aunque los Aeldari odiaban y temían a Slaanesh a partes iguales, el dios al que conocían como La Sedienta tenía una conexión espiritual con ellos y ansiaba por encima de todo engullir sus almas cuando muriesen. Tal era su conexión que la llegada de los Ynnari no pasó desapercibida para él. Tanto el dios de la muerte a quien veneraban como su carencia absoluta de vitalidad eran una maldición para Slaanesh. Frente a él se encontraba ahora un dios nuevo y mórbido que amenazaba con arrebatarle para siempre las deliciosas almas de los Aeldari.
Yncarne Yvraine Visarca Ynnari 7ª Edición ilustración

El Visarca, el Yncarne e Yvraine, los máximos líderes de los Renacidos.

Esta posibilidad no dejó lugar a dudas en Biel-Tan, lugar donde una invasión demoníaca y una posterior destrucción del Circuito Infinito no le otorgó a Slaanesh el festín que este había esperado, sino un vacío seco y polvoriento. Las abundantes almas de los Aeldari caídos habían tomado forma de Yncarne, avatar del dios de los susurros, en vez de fortalecer al Príncipe Oscuro. En el mundo central de Belial IV, esa misma entidad mórbida empleó una espada ancestral para acabar con un aquelarre de Guardián de Secretos.

Incluso la alta sacerdotisa de este dios durmiente había cometido robo de almas, un crimen que ninguna deidad verdadera podía soportar. Yvraine se había convertido en un mausoleo andante que albergaba cientos de esos espíritus que Slaanesh tanto ansiaba. El Príncipe Oscuro deseaba devorarla a ella y a los Yncarne por encima de todas las cosas.

Sin embargo, las retorcidas mareas del destino también le ofrecieron oportunidades a Slaanesh. Muchos Asuryani (e incluso Drukhari interesados) habían abrazado la fe de Ynnead. Y al hacerlo se habían desecho de los escudos de sacrificio que tanto les habían servido con anterioridad. Cierto era que si todos los Aeldari se entregaban a Ynnead, el dios de los susurros podría despertar y acabar con el poder de Slaanesh.

Pero si Yvraine y los Yncarne perecían, la frágil existencia de Ynnead no se convertiría en más que una alegoría. Los Aeldari que se habían alejado de sus preciadas sendas no alcanzarían el más allá de Ynnead al morir; tan sólo se derrumbarían y quedarían a mercer de las fauces de Slaanesh, siempre expectante.

En el bando de Slaanesh había una criatura especializada en acabar con la vida de semidioses y avatares. Era Shalaxi Hellbane, el monarca de la caza, a quien los cazadores de demonios de los Caballeros Grises habían exiliado de la historia 600 años atrás, y había languidecido durante siglos en el inmenso Palacio de los Castigos. Ahora que su condena por los errores cometidos llegaba a su fin, el Gran Demonio resurgiría de nuevo, se adentraría en el espacio real y aniquilaría a los profetas de Ynnead. Y al hacerlo, Hellbane volvería a ganarse el favor del Príncipe Oscuro.

Tras reunir a algunos de sus antiguos aliados (entre los cuales se encontraba un círculo de heraldos de Slaanesh y el simbionte Syll'Esske, sediento de venganza), Hellbane se adentró en la Telaraña con tres docenas de diablos enchidos de un delirante alborozo siguiendo al grupo de guerra. La caza había comenzado. Gracias a la habilidad sintética de Shalaxi para combinar un abanico de sentidos sobrenaturales, no tardaron en dar con el rastro que había dejado el alma de Yvraine a su paso.

Caos diablillas slaanesh montura

Montura de Slaanesh portando dos Diablillas

Las zancadas de Shalaxi pronto se convirtieron en una precipitada marcha sin descanso que no disminuyó con el pasar de las horas, pues los demonios no se fatigan cuando la voluntad de su amo sigue latente. Así, sueños oscuros comenzaron a atormentar las noches de Yvraine.

El primer ataque brutal que Hellbane asestó sobre la profetisa de los Aeldari tuvo lugar en Threccia, un mundo sin vida. En la hora del ataque, Yvraine viajaba con el audaz ejército de Biel-Tan, adentrándose en una sucesión de puertas de la Telaraña que conectaban unos con otros los distintos planetas muertos del Alcance de Cursoai.

La emboscada de Hellbane cayó sobre Yvraine con una feroz velocidad, justo en el momento en que el ejército Aeldari escapaba por un portal de hueso espectral que conducía a un valle rocoso y sin vida repleto de tierra y estatuas erosionadas por el viento.

Dos avanzadillas de demonios de Slaanesh se precipitaron desde lo alto del valle y, mientras una de ellas rodeaba al ejército de Biel-Tan por la retaguardia, la otra atacó a las filas de sus extremos. Carros de la demencia embistieron a los Asuryani con tal velocidad que ni los ágiles habitantes de los mundos ancestrales pudieron eludir el asalto. Sangre y miembros descuartizados volaron por los aires mientras las elegantes máquinas de guerra se adentraban más aún entre las filas de Biel-Tan.

Las angostas rutas de la Telaraña que habían seguido los Asuryani les impedían desplegar sus transportes gravitatorios. Esto les obligaba, por tanto, a tener que deshacerse de la emboscada a pie. Para los fieles Ynnari, proteger la vida de Yvraine era fundamental. Mientras Hellbane se abría un sendero de muerte hacia la profetisa, el Vidente de la hueste dividía sus fuerzas.

Una punta de lanza de Espectros Aullantes bramaron su canto funesto al unirse a Yvraine en una danza de cuchillas que azotó a sus enemigos y abrió un hueco entre sus filas demoníacas. Esto les permitió escapar hacia lo alto del valle y adentrarse en el siguiente portal de la Telaraña.

Mientras tanto, las principales fuerzas del ejército de Biel-Tan se lanzaron sobre los demonios de Slaanesh. Se trataba sin duda de un ataque suicida y Hellbane no tardó en abrirse paso entre las filas de los Aeldari a un ritmo feroz. Pero aún así, esas muertes fortalecieron a Yvraine y demostraron la devoción que los Ynnari sentían por su causa. El flujo de almas adentrándose en su cuerpo mortal le otorgó una velocidad pavorosa que le ayudó a sobrepasar a los demonios de Slaanesh y huir hacia la Telaraña, dejando atrás a Hellbane, que bramaba de ira. Aunque fuese por muy poco, la profetisa de Ynnead había logrado escapar de su cazador, al menos por el momento. No obstante, sabía que no podría eludir a Hellbane para siempre.

Relato Oficial: La Leyenda de las cinco espadasEditar

Una leyenda Aeldari narra la historia de cinco espadas arcaicas que al unirse encarnarían un terrible y macabro poder superior a la propia muerte. Son muchos los que conocen el mito de las hijas de Morai-Heg, que persiguieron a gritos a Khaine, dios de la guerra, hasta que este aceptó cortarle la mano a su madre, permitiendo que la anciana pudiera probar su propia sangre y absorber el conocimiento que portaba.

Sin embargo, pocos conocen el capítulo que sigue a esta historia: la leyenda de las cinco espadas mortales que nacieron de cada una de las garras de Morai-Heg y se esparcieron por el imperio de los Aeldari, en un intento de protegerles del ocaso final de su raza. Aunque estas armas se creyeron perdidas la realidad es muy diferente.

Por ello, cuando Yvraine inició su viaje, su primera esperanza fue la de encontrar las cinco espadas e intentar despertar a Ynnead sin tener que empujar su raza a la extinción. Pero Shalaxi Hellbane aniquiló esta esperanza, atormentando a la fugitiva Yvraine con visiones del último mundo ancestral. La espada que ahí moraba había acabado en manos de Hellbane, quien la había escondido en las profundidades del oscuro palacio de Slaanesh.

Fue entonces cuando Yvraine tuvo la certeza de que esa visión no era un engaño y que la puerta que le conducía a las espadas se había cerrado para siempre. La única forma de conseguirlas ahora era derrotando a La Sedienta.

El destino de los Mundos AstronaveEditar

Eldar iyanden principe Yriel

Príncipe Yriel de Iyanden

Los mundos astronave de los Asuryani se vieron atrapados en las fauces de la tempestad que conmocionaba al cosmos. Algunos de ellos viajaban a través de la tormenta e intentaban guiar a sus habitantes hacia lugares donde estuviesen relativamente seguros. Otros se enfrentaban a oscuros destinos o se veían obligados a adaptarse a la casi constante guerra que había anunciado la Dathedian.

Después de que el desesperado intento de Ynnari de resucitar al príncipe Yriel lograse vencer el ataque demoníaco en Iyanden, estos se dirigieron con premura a Macragge para reforzar el escudo de la Humanidad contra el azote del Caos. Desde ahí se encargaron de defender a un conjunto de mundos contra las fuerzas de los Dioses Oscuros, siempre buscando a más Aeldari dispuestos a unirse a su causa.

En el mundo altivo de Saim-Hann, Yvraine encontró a un gran número de conversos. El mundo astronave había sufrido ataques desde la llegada de la Gran Fisura. En la época de la Cruzada de Sangre, Saim-Hann envió un total de cinco clanes para que contuviesen a la demente marea roja, siempre sedienta de sangre, que había atacado Upsilon.

Al final, las fuerzas del mundo astronave alcanzaron una tensa victoria antes de desvanecerse y dejar a los supervivientes del planeta tan agitados como confusos. En aquella época, la flota del mundo astronave también luchó batallas en el vacío contra las naves de la Armada Imperial, así como miembros del ejército de Abaddon.

Al principio se creyó que la llamada a las armas de Yvraine era lo último que los caciques y videntes del mundo astronave necesitaban. Esto podía conllevar un cisma entre sus clanes, pues los habitantes de Saim-Hann siempre habían sido muy temperamentales. Al final tuvo lugar un consejo en la Sala de Diálogo, un centro tribal localizado en medio de las tierras vírgenes del mundo astronave. Bajo las resplandecientes bóvedas del biodomo conversaron sobre sus ancestros, espíritus y futuros por llegar. Durante un tiempo lograron que el acuerdo prevaleciera sobre los incesantes fuegos de aquel lugar.

Fue entonces cuando el cielo brilló sobre ellos y de él emergió una fuerza de ataque Drukhari, que había traspasado un portal de la Telaraña que se creía olvidado. Su misión era acabar con Yvraine, arrebatándole su cabeza. Sin embargo, las espadas de los Drukhari no lograron su cometido, pues el mismo Señor Fénix Jain Zar apareció para hacerles frente en el combate. Las negociaciones de paz no tardaron en convertirse en una fiera batalla y los Ynnari se vieron obligados a huir.

Mientras tanto, el mundo astronave de Alaitoc estaba absorto en sus propias misiones y prioridades. Incluso cuando el cielo se teñía de sangre del cosmos y los vástagos del Caos aparecían de noche en cada visión y profecía, los líderes puritanos de este mundo astronave abrazaban la misma convicción de siempre, los Necrones eran quienes suponían la verdadera amenaza para la galaxia. 

Illic Lanzanocturna Explorador Eldar Alaitoc Vagabundo Warhammer 40k Wikihammer

Illic Lanzanocturna

Habían presagiado los enmarañados hilos del futuro a su manera y encontrado un vacío geométrico que amenazaba con engullirlo absolutamente todo. La mayor visionaria de Alaitoc, Ylocu Shaie, había escrito la Profecía de la Condenación Final medio insconciente en un sueño febril, paralizada por la intensidad de la visión. Aunque le había costado toda una vida contener el poder que le había llevado a tener la peor de las pesadillas, al final esta le había alcanzado igualmente y su fuerza la había conmocionado.

Shaie había llevado sus recientes descubrimientos ante el Consejo de Videntes de Alaitoc, donde había entonado un cántico sobre el Mar de los Astros Difuntos en el punto más álgido del encuentro. El Consejo, conmovido por la visión que Ylocu Shaie había pintado ante ellos, se apresuraron por retomar sus planes de acabar con la amenaza de los Necrones antes de que sus enemigos despertaran del todo; pero al hacerlo debilitaron drásticamente las defensas de su mundo astronave.

Fue así como la dinastía Hyrekh el mismo día de su coronación, aniquilaron a los Necrones de forma sistemática mientras estos intentaban abrirse paso más allá de la estasis de su letargo. Con el vagabundo Illic Lanzanocturna como embajador, el ejército de Alaitoc pactó con los Arlequines de las Estrellas Gélidas, cuyos planes coincidían con los suyos. Pero al hacerlo descubrieron que no habían hecho más que arañar la superficie de una amenaza mucho mayor.

Incluso mientras luchaba contra los Necrones en docenas de nuevos frentes, el ejército de Alaitoc sufrió una emboscada por parte de las terroríficas legiones de Sli'tha, el Gran Demonio de Slaanesh. Este monarca infernal pretendía atacar Alaitoc mientras fuese vulnerable, pero al final descubrió que la red de información de los grupos de guardas del mundo astronave convertían dicha tarea en casi imposible.

Cada vez que Sli'tha enviaba sus Demonios en misiones de reconocimiento, estas acababan siendo víctimas de francotiradores y desaparecían antes de poder informas a sus amos. Con los exploradores de Alaitoc librando docenas de guerras a través del Imperium Sanctus (región situada en la zona terrana de la Gran Fisura, aún iluminada por la Luz del Astronomicón), el grueso del mundo astronave de Alaitoc quedó libre para combatir a los Necrones del flanco este.

El destino del mundo astronave de Biel-Tan estaba ligado estrechamente a la precaria llegada de los Ynnari. Desde la ruptura del endoesqueleto de hueso espectral que componía el circuito infinito, este mundo astronave tan grande como una luna se había empezado a fragmentar. Ahora, Biel-Tan era una flota más que una única nave y su fuerza había menguado tras la crisis que empezaba a corromper el mundo paradisíaco de Ursulia. La situación derivó en una guerra civil, debida sobre todo a esa fragmentación y a la división que Yvraine había traído sobre sus habitantes, pues muchos de ellos decidían convertirse en Ynnari y esto empeoraba la conmoción que sentía el mundo astronave.

Lo único que les salvaba era la confianza que tenían en sí mismos, una de las cualidades que los Asuryani aún atesoraban como una de sus grandes virtudes. Sus gentes, grandes optimistas, tenían la certeza de que el imperio Aeldari volvería a resurgir como un fénix emerge de sus cenizas y escaparía de su extinción. Biel-Tan no tardó en tener que mostrar su fortaleza y transformar en virtud su habilidad de extender su poder más allá de lo imaginable.
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Durante la invasión del Caos que diezmó los tres mundos exoditas llamados Tres Hermanas, tres de los legendarios Señores Fénix guiaron a Biel-Tan a la guerra: Baharroth, Fuegan y Karandras. Tanto Baharroth como Fuegan fueron recibidos con alegría, pues si la llegada de un discípulo Asuryani les llenaba de regocijo, la presencia de dos era aún mejor. Sin embargo, en medio de la batalla en Khazhar, Karandras se abrió un sangriento camino a través de la caballería demoníaca y el júbilo de los Asuryani por su llegada no tardó en transformarse en malestar.

Las profecías hablaban de que, en la era de Rhana Dandra (la última y apoteósica batalla contra el Caos, que acabaría con todo y con todos), los seis Señores Fénix unirían sus fuerzas y lucharían codo con codo. ¿Significaba esto que los tres guerreros pronto se convertirían en seis y con ello llegaría el fin de los tiempos?

Ahora que los tres Señores Fénix habían unido sus fuerzas, Biel-Tan dirigió a la Espada en el Viento con tal ferocidad y sed de venganza que aniquilaron a todas las huestes demoníacas. Durante las semanas que siguieron a este suceso, los cultistas humanos de las proximidades de Khazhar (cuyos líderes ritualistas eran los culpables de haber invocado a Demonios por primera vez en el espacio real) fueron asesinados.

El resto de la población del planeta fue víctima de una tempestad psíquica iniciada por un cónclave de videntes y brujos que pretendían acabar con todo resquicio de vida. Esta era una muestra del auténtico poder que volvía a avivar la llama de la guerra en el corazón roto de Biel-Tan.

Los líderes de Biel-Tan aprendieron mucho de los reyes exoditas de Tres Hermanas. A su vez, muchos de los intrépidos guerreros de los mundos vírgenes comenzaron a idolatrar a los Señores Fénix. Gracias a ellos, muchos jóvenes exoditas acabaron por convencerse de que su ayuda era de vital importancia, pues la hora final estaba cada vez más próxima y la raza Aeldari tenía que reunir a su lado a tantas espadas como les fuera posible.

Sin embargo, los líderes bramaban con ira ante la traición de estos jóvenes exoditas que cabalgaban a la guerra junto a la Espada en el Viento. Justo como los habitantes de Biel-Tan habían trabajado sin descanso para defender a los mundos vírgenes de su antiguo imperio, ahora los exoditas habrían de pagar la deuda de su gente.

"Hemos malgastado la oportunidad de crecer y prosperar por habernos escondido tanto tiempo en las tinieblas. Pero nunca más hermanos. Nunca más."

- Maegrah Cantamundos.

La misericordia de UlthwéEditar

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Vidente Eldar concentrando su poder.

Los Asuryani del mundo astronave Ulthwé también eran conocidos como los Condenados, pues habían luchado demasiado tiempo contra el Caos. Sus métodos no siempre eran directos, como el Imperio descubrió pagando por ello un alto precio.

Los adivinos de Ulthwé eran unos avezados videntes que habían leído el desastre en las estrellas mucho antes de la llegada de la Gran Fisura; y aunque no eran capaces de eliminar la condena que les amenazaba, sí que sabían cómo mitigar su terrible potencial.

Los Aeldari de Ulthwé inclinaron la balanza del conflicto siempre que pudieron, ayudando a las razas menores a combatir a las hordas del Caos en cientos de campos de batalla a lo largo y ancho del Segmentum Obscurus. Fue su Alto Vidente Eldrad quien reunió a los Videntes de Cristal y dio lugar a los sucesos de Coheria que hicieron que Ynnead se removiera de su letargo.

Durante milenios, el Consejo de los Videntes de Ulthwé había intervenido en la vigilancia del Ojo del Terror y la defensa de sus planetas circundantes, logrando retener a la marea del Caos hasta que la alianza con Abaddon la destruyó por completo. Sin embargo, su mayor éxito fue asegurar que Yvraine alcanzara el Santuario de Hera en Macragge, primero mediante un gran ritual que la transportó a través del tiempo y del espacio, y más tarde mediante las armas, cuando la Legión Negra intentó detenerles.

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Roboute Guilliman, Primarca de los Ultramarines.

Fue así como hicieron posible que Yvraine salvase a Roboute Guilliman de las garras de la muerte. En Macragge, la Hija de las Sombras usó el poder de Ynnead para combinar el conocimiento Aeldari con el artificio del Adeptus Mechanicus, y así otorgar al Primarca una nueva vida que se prolongase indefinidamente.

Este suceso redefinió el Imperio de la Humanidad. Ahora que el Primarca había obtenido la ayuda suficiente para alcanzar el Palacio del Emperador en Terra y que el gobierno estaba en manos del único ser con suficiente fuerza mental y capacidad logística para controlarla, la Humanidad tenía los recursos suficientes para frenar la marea del Caos, al menos durante cierto tiempo.

Los videntes de Ulthwé habían creado un escudo tan mayúsculo y firme contra el azote del Caos que había soportado el peso de cientos de invasiones sin quebrarse. Sin embargo, hasta el baluarte más exquisito puede sucumbir a una incesante marea; y Ulthwé no era del todo infalible.

Los videntes de Ulthwé cribaban las visiones que interrumpían en sus mentes y seleccionaban aquellas que mostraban fisuras, puntos donde un ataque organizado podía atentar contra sus planes. Algunos de los planetas imperiales que observaban estaban corruptos y sus gobernantes solo se preocupaban por sus propios intereses mientras las ciudades ardían.

En uno de estos planetas, los habitantes de Ulthwé recurrieron a la intervención directa, su plan de acción más desesperado. Todos los gobernantes y consejeros planetarios que, o bien eran corruptos o bien eran demasiados ineptos, fueron atacados por ejércitos de Guardianes Eldars y sigilosos Guerreros de la Senda que los aniquilaron.

Tras ello, sin embargo, el mundo astronave se aseguró de reemplazar a sus víctimas, casi siempre con individuos mucho más competentes y proactivos inspirados por la impactante caída de sus predecesores. Los mundos atacados por Ulthwé volvieron a tener un gobierno capaz de defenderlos, y el vínculo de cada planeta con el resto creó una cadena capaz de retener a la marea del Caos durante algo más de tiempo.

Relato Oficial: La Misericordia de UlthwéEditar

+++ Transmisión ordovoxiana +++

Día del emperador, 12 Post OCM

Una fuerza de ataque Aeldari con armaduras negras ha emergido de la Zona Perditas justo cuando habíamos entrado en contacto con las fuerzas de la Serpiente Aullante. Los xenos utilizaron nuestro ataque como distracción para acosar las líneas del enemigo, mientras nosotros cargábamos contra las letales ondas sónicas de los herejes que defendían el centro. La xenotecnología maldita de los Aeldari resultó ser bastante efectiva contra los soldados rasos de la Gran Cacofonía.

Incluso sus discos siseantes lograron atravesar las armaduras de ceramita de la hueste traidora, cuando antes el fuego de armas láser nos había fallado. Al menos durante un tiempo, nos permitimos el lujo de creer que Nodum Psykana todavía podía salvarse.

Pero entonces llegó la Serpiente Aullante, inmensamente grande, con sus alas ocultando el cielo. Sus tres espadas cortaban a hombres por la mitad con cada ataque. Presencié con horror cómo, con un simple movimiento, el látigo de su mano se agitaba contra las Tropas de Choque que osaban enfrentarse a ella y los hacía caer, primero de rodillas y luego directamente de cara sobre el barro.

Desconozco qué era esa maldita cosa, pero admito que aún hoy su recuerdo me atormenta. Mi intución me dice que lo que presencié era...

+++ SUPRIMIDO +++

La masacre del Palacio de AdonisEditar

Caza Espectral Hemlock Eldars Ulthwé 6ª Edición ilustración

Caza Hemlock

El plan de sacrificar a incompetentes imperiales no estaba exento de sacrificios Aeldari. Las tácticas de Ulthwé eran sin duda despiadadas, pues anteponían la premura y la eficacia a la lenta y a veces inútil diplomacia. Esto fue precisamente lo que ocurrió en el planeta Cadmas Tertius, donde tuvo lugar la masacre del Palacio de Adonis.

Lo primero que los Adonitas supieron del ataque Asuryani fue la repentina aparición de un escuadrón de Cazas Espectrales Hemlock, escoltado por Cazadores Carmesíes del Santuario del Viento Chirriante. Tras descender de una resplandeciente nube psíquica, los negros Hemlock se abrieron paso a través de una tempestad de fuego antiaéreo

Hubo tramos en los que perdieron a valiosos pilotos psíquicos, pero los restantes bombardearon las torres más altas de las principales ciudades con oleadas de desesperación tan abrumadoras que causaron suicidios en masa. El ataque frustró un ritual que estaban celebrando los narcisistas gobernantes que regían el planeta para invocar a demonios de Slaanesh.

Al impedirlo evitaron una ruptura en el espacio real que habría infestado a Cadmas Tertius de engendros de la Disformidad y por lo tanto lo habría condenado al Exterminatus por decreto de la Inquisición del Emperador.

Aunque Ulthwé había logrado revertir el fatídico destino del planeta justo a tiempo, los emisarios Aeldari enviados para informar a los nuevos gobernantes fueron expulsados a punta de pistola. En vez de ser recibidos como salvadores, el planeta los tachó de asesinos y los acusó de regicidio. Tras un enfrentamiento en el que se intercambiaron palabras muy duras, los Aeldari abandonaron el lugar.

Pero el asunto no acabaría ahí. Si bien los sustitutos de los Adonitas no se encontraban bajo el influjo de las fuerzas del Caos, estaban igualmente obcecados en su venganza contra los Aeldari. Esto llevó a que las flotas de Adonis se acercaran a los Asuryani que aún seguían monitorizando sus movimientos en el sistema, con la falsa pretensión de parlamentar.

Superadas en número, muchas naves de Ulthwé fueron bombardeadas y el resto escapó a la oscuridad del vacío, mientras maldecían la cortedad de miras de los humanos por los que habían arriesgado tantas vidas.

La Ira de CommorraghEditar

Dark Eldar Lord

Asdrúbal Vect

La aparición del Dathedian y el desasosiego que Yvraine había creado en Commorragh hicieron temblar los mismísimos cimientos de este reino oculto. Asdrúbal Vect quería venganza.

El Señor Supremo de Commorragh se encontraba en una encrucijada. El ascenso de Yvraine (su transformación en la alta sacerdotisa de Ynnead en la arena de Crucibael) provocó una invasión metafísica que permitió que legiones de Demonios tomasen las calles de su pintoresca ciudad.

Vect consiguió aislar y poner en cuarentena esa invasión con eficacia, pero a un gran precio; incluso ahora, ese portal a la Disformidad y sus engendros infernales carcomían los subreinos creados para contenerlos. Todo esto supuso una gran pérdida imposible de ignorar, y un insulto imposible de justificar.

Sin embargo, Vect no podía atacar directamente a los Ynnari; hacerlo sería reconocer que los consideraba una amenaza. Por lo que se valió de títeres y rumores, creando intrigas y habladurías hasta que kábalas, cónclaves y cultos de brujas se alzaron contra los Ynnari, sin darse cuenta que lo hacían a instancias de Vect.

Algunos intentaron atacar directamente a los Ynnari que habitaban en el fracturado reino de Commorragh para debilitar o poner en duda la causa de Yvraine. Este era el objetivo de Marquis Vulkhere, lider de la Kábala de los Señores de la Espina de Hierro. Mediante sutiles rumores y misivas sombrías, llegó a oídos del Arconte que sus odiados rivales, la kábala de las Esperanzas Envenenadas, se habían convertido a la causa Ynnari y estaban reuniendo nuevos reclutas en su fortaleza de la Torre de los Aullidos.

Vulkhere vio la oportunidad de eliminar a sus enemigos, pero manteniendo la apariencia de que únicamente luchaba contra los Ynnari sin gastar tiempo y recursos en perseguir a Yvraine directamente. Así, desplegó a sus escuadrones de la muerte en un asalto repentino y devastador sobre la Torre de los Aullidos.

La avanzadilla de naves gravitatorias se deslizó a través de la penumbra verdosa que rodeaba la torre, con sus velas cortando la niebla como si fueran aletas de depredadores oceánicos cortando el agua.

En el último momento, una especie de alarma sobrenatural advirtió a los Ynnari de la amenaza que se aproximaba. Las armas de defensa de la Torre de los Aullidos vomitaron luz oscura y una lluvia de esquirlas. Los propulsores gravitatorios respondieron con un gran estruendo y los Señores de la Espina de Hierro salieron de entre la bruma para atacar.

Disparos de lanzas volaron en ambas direcciones mientras los incursores esquivaban y zigzagueaban, y sus artilleros golpeaban las defensas de la Torre de los Aullidos. Los Drukhari eran atomizados por rayos de energía que habrían atravesado tanques. Otros caían desde los flancos de la torre, con sus cuerpos plagados de agujas tóxicas o atrapados en redes de metal espinoso.

El fuego de respuesta hizo explotar en el aire a más de una nave de combate o transporte, arrojando por los aires a sus tripulantes. Sin embargo, con un golpe rápido e inesperado, la Espina de Hierro acabó con los defensores de las galerías inferiores de la torre y desembarcó en ella una partida de asalto masiva.

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Fueron recibidos por un feroz contraataque. La desgarrada alianza de kábalas y brujas, que ahora enarbolaba la bandera de los Ynnari, contraatacó con la determinación propia de los verdaderos fanáticos. Los Señores de la Espina de Hierro vacilaron al ver a sus oponentes luchar sin reservas, presos de una locura tan letal que ni siquiera sus reacciones intensificadas por el dolor eran capaces de seguir el ritmo.

Hubo momentos en los que la batalla se mantuvo igualada, un borroso amasijo de violencia que envolvía todos los rincones de la torre. Hasta que llegó el mismísimo Marquis Vulkhere. Mientras sus enemigos se centraban en la amenaza que avanzaba desde las galerías inferiores, él y el guardaespaldas que había escogido cuidadosamente se abrieron paso hasta las cámaras superiores de la torre.

Allí, acabaron con el Arconte Leshh de la Esperanza Envenenada, y arremetieron contra los Ynnari desde su propia retaguardia. Atrapados entre dos frentes, golpeados desde el exterior por el fuego de las naves de combate, los Ynnari de la Torre de los Aullidos fueron aniquilados.

Este fue solo un ejemplo de la guerra interna que estalló de nuevo y los indignados Drukhari se volvieron en contra de los perversos miembros del culto de la muerte que había en sus filas. Sin embargo, aunque los devotos de Ynnead estaban siendo atacados, no tenían nada de indefensos.

El conflicto y la rivalidad son la norma en Commorragh, y este nuevo cisma no era más que otro motivo para que los Drukhari se desgarraran entre ellos. Esta fue la razón por la que varios subreinos se proclamaron a favor de los Ynnari, se fortificaron contra asaltos y se convirtieron en enclaves separatistas por derecho propio. Pese a los esfuerzos de Vect, el mensaje de Ynnead se extendió lentamente por Commorragh.

Por supuesto, este no era el único plan de Vect. A través de terceros, ofreció recompensas muy cuantiosas por la cabeza de Yvraine, y así incitó a decenas de grupos de caza y mercenarios a seguir el rastro a la profetisa. Quizás la partida de caza más letal fue la liderada por Drazhar, el Maestro Destripador.

Al seguir a Yvraine hasta las sagradas salas de debate del mundo astronave de Saim-Hann y atacar desde un portal oculto de la Telaraña, Drazhar consiguió llevar su espada a escasos centímetros del cuello de la alta sacerdotisa, pero Jain Zar detuvo el golpe mortal en el último momento.

Asuryani, Ynnari y Drukhari protagonizaron desde ese momento una serie de enfrentamientos que los llevaron hasta las antiguas ruinas del imperio Aeldari y más allá. A pesar de su gran habilidad, Jain Zar no pudo vencer a Drazhar en combate, ya que mientras tenía que dedicarse a ser líder y guerrera, Drazhar se había consagrado a practicar el manejo de la espada.

Pero Jain Zar había prometido su poder a los Ynnari, y con la gracia de Ynnead de su lado, luchó con una velocidad y habilidad insólitas para defender a Yvraine. Daba la sensación de que incluso un genio como Vect, aliado con un guerrero casi mítico como Drazhar, no podía acabar con la vida de Yvraine. El Dios Susurrante todavía tenía planes para su alta sacerdotisa, y nadie podría arrebatárselos.

La Falacia de GhodriEditar

Un gran número de los Hemónculos que habitaban en las regiones más bajas de Commorragh eran viejos aliados de Vect. Estaban tan inmersos en la historia de la Ciudad Siniestra, eran tan importantes en el control de la falsa inmortalidad de los Drukhari, que trataron de mantener el status quo del que se habían beneficiado durante tantos siglos.

Los Profetas de la Carne, aquellos que habían estudiado con el demente escultor de la carne Urien Rakarth, idearon un nuevo castigo: capturar a un transgresor y remodelarlo, moldeando su arcilla mortal hasta que pareciera, caminara e incluso oliera como un ser humano. A todos los Drukhari les pareció algo horripilante, ya que para ellos, una forma humana era torpe y parecida a un simio, una burla cruel de un bípedo en comparación con la piel flexible y alabastra de los Aeldari.

Era un castigo atroz para un pueblo tan vanidoso y altanero como el Drukhari, y los que fueron sometidos al tratamiento gritaron que harían cualquier cosa para revertirlo. En estos "falsos humanos", Vect vio una oportunidad, una tan retorcida y sádica que Urien Rakarth aceptó orquestarla en su nombre.

En las cumbres montañosas del planeta Ghodri Sekmet, Yvraine predicó el credo Ynnari a una reunión oculta de Rastreadores de Alaitoc. Los Aeldari no esperaban que ninguno de los humanos que infestaban el planeta descubriera la ubicación de sus estructuras colgantes, y además tal era la pasión y el fervor con el que hablaba Yvraine que todos los ojos estaban fijos en ella.

Por lo tanto, cuando la milicia Imperial anunció su presencia con un organizado ataque del Astra Militarum en formación de pinza, la única vía de escape de los Aeldari quedó inutilizable por el fuego de la artillería. Los Ynnari y Alaitoc intentaron retirarse por el portal de la Telaraña por el que habían llegado a Ghodri Sekmet, pero un grupo de ataque de las élites mercenarios Drukhari y el yunque del Astra Militarum (en cuyas filas se encontraban los falsos humanos de Vect, el verdadero artífice del ataque) los Ynnari fueron diezmados.

Solo la aparición de Yncarne, invocada a la batalla por el gran derramamiento de sangre Ynnari, permitió que la estructura de mando Ynnari rompiera el cerco y escapara a la Telaraña.

Iyanden RenaceEditar

Caos demonio principe de slaanesh Vs eldars espectros aullantes

Un Guardián de los Secretos se enfrenta a los eldars

El asediado mundo de Iyanden estaba cerca de ver como se apagaba su llama por completo. Con la gran amenaza del Caos, su situación se volvió aún más precaria. El mundo astronave vió en los Ynnari una última oportunidad para darle la vuelta a su suerte.

El mundo astronave de Iyanden se estaba quedando sin tiempo. Durante los últimos tiempos había resistido los despiadados ataques de las flotas del Caos, había soportado los asaltos de los Kaudillos Orkos y había rechazado la incursión de un importante destacamento de la Flota Enjambre Kraken. Luego llegó N'kisha.

A pesar de que la oscuridad de la Noctis Aeterna desgarraba la galaxia, este voraz Guardián de Secretos empleó sus poderes sobre la realidad para abrirse paso hasta una de las preciadas biocúpulas de Iyanden. Los Asuryani retrocedieron horrorizados, cuando un resplandor de más de treinta metros de altura rasgó el tejido mismo de la realidad en medio de los bellos claros de la cúpula, y derramó, desde su interior, la locura sin límite de la Disformidad.

Aplastadores de Khorne y manadas de Mastines de Khorne salieron a cazar Aeldari aterrorizados de entre los árboles como si un juego se tratase. Grandes demonios de Nurgle avanzaban pesadamente a través de los bosques que habían sido cultivados con tanto cariño, riendo alegremente mientras su podredumbre se extendía en todas direcciones. Tras ellos, oleadas de Portadores de Plaga llevaban a cabo su interminable cuenta a través del mantillo resultante.

Cantarines demonios de Slaanesh bailaban y giraban, mientras se enfrentaban a Guardianes Eldar, Guerreros Especialistas y Guardias Espectrales y arrebataban joyas espirituales como si de dulces se tratasen. A su vez, Discos y Aulladores de Tzeentch azotaban por encima de sus cabezas y, mientras hacían llegar la destrucción a aliados y enemigos por igual, sus jinetes soltaban carcajadas dementes.

Primero cayó una biocúpula, luego otra, y antes de que pudieran evitarlo, los Demonios anegaban el laberíntico interior del mundo astronave, arrasando a su voluntad. Los Autarcas y los Videntes de Iyanden lideraron la defensa con desesperación, empuñando falanges de Guardias Espectrales como cuchillas para atravesar los matorrales de la locura que brotaban rápidamente sepultando su mundo astronave.

Sin embargo, sabían que era una batalla perdida; sus enemigos eran un océano y las mermadas filas Aeldari no eran suficientes para contener la marea. Fue la ayuda de sus primos lo que sacó a Iyanden de ese aprieto. Cuando todo parecía perdido, una coalición de Arlequines y huestes militares de media docena de otros mundos astronaves se unieron a la batalla.

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Habían desafiado los horrores de la Noctis Aeterna (no sin pagar un gran precio) y acudieron en ayuda de Iyanden en el último momento. Unidas, las fuerzas Aeldari lograron detener la plaga Demonio, para luego erradicarla de toda cámara, sala y pasillo. Un cónclave de  Videntes logró cerrar la grieta de Disformidad y, sin su fuente de poder, los Demonios se desvanecieron.

Sin embargo, había poco que celebrar; Iyanden se había visto obligado a confiar en los demás para asegurar su supervivencia una vez más. Las fuerzas aliadas Aeldari partieron con rencor y animadversión mutua.

Cuando Yvraine llevó el credo de Ynnari a Iyanden, al principio la rechazaron. Sin embargo, cuando un asalto naval de Nurgle llegó tras ella, fueron sus antiguos aliados Corsarios Eldars los que mitigaron la invasión del Caos. El Príncipe Yriel aprovechó la oportunidad para liderar un abordaje contra el Engendro de Oghanothir, el buque insignia del Príncipe Demonio Gara'gugul'gor, y acometió el asalto con una confianza tan letal que penetró hasta el mismo barco.

Clavando su Lanza del Crepúsculo en el motor de la nave, destruyó el buque insignia desde el interior. A cambio, recibió un golpe mortal de manos de Gara'gugul'gor. Este lo aplastó con una pesada viga, acabando con su vida de un solo golpe. Consiguieron recuperar el cuerpo de Yriel y lo llevaron de vuelta a Iyanden. Afortunadamente, el Angel de Iyanden, Iyanna Arienal, vio virtud en el credo de Yvraine y la dejó entrar al mausoleo de Yriel.

Allí, la sacerdotisa aniquiló la plaga usando las energías de la muerte y resucitó a Yriel con el poder del renacimiento. Una vez más, Iyanden se había visto obligado a confiar en otros para sobrevivir, pero esa vez los salvadores habían llegado con la promesa y la prueba de que podía haber otra manera de actuar.

"Con la bendición de Ynnead, les dimos a los humanos su semidiós. Un rey renacido, con una espada letal, tal como lo predijo la profecía de los Anchorite. ¿Nos dará el tiempo que necesitamos para derrotar a nuestro verdadero enemigo? Eso es algo que ni siquiera Morai Heg podría prever."

- Príncipe Yriel de Iyanden, tras la resurreción de Roboute Guilliman.

Las acciones de Yvraine crearon un debate que se extendió entre los Guardianes de las Almas del mundo astronave. Muchos argumentaron que si los Ynnari tenían el poder de renacer y contaban con Drukhari y Asuryani, entonces, con su dominio tanto del cuerpo como del alma, podría ser suficiente para cruzar el río de la muerte sin ser hostigado, evitando a Slaanesh en el proceso, y emerger a una nueva vida en el otro lado.

Un plan terriblemente ambicioso tomó forma entre el consejo de ancianos del mundo astronave, aunque los otros lo calificaron de locura. La hipótesis de Arienal dependía del hecho de que los Asuryani ya contaban con un refugio seguro en su circuito infinito. Suponiendo que movilizaran suficientes Guardianes Espectrales para protegerlo, ¿podrían cruzar el umbral de la muerte toda la población del mundo astronave?

Y si ese fuera el caso en un mundo astronave, ¿podrían los demás hacer lo propio al mismo tiempo? Iyanna Arienal sostuvo que los Drukhari tenían métodos de regenerar formas físicas a partir de restos de carne muerta, por lo que una vez que el peligro hubiera pasado, las almas Aeldari podrían regresar a sus cuerpos. Así, engañarían a Slaanesh y darían poder a Ynnead. Podrían reconstruir su sociedad de nuevo, desprovista esta vez de la maldición espiritual que los había perseguido durante diez milenios.

Era una teoría sólida, pero si se probaba errónea, podía acabar con la vida en los mundos astronave. Si los Ynnari no estuvieran ahí para absorber sus esencias espirituales, le darían a Slaanesh un festín de almas como no se recordaba desde los días de la Caída.

Durante mucho tiempo, en la Cúpula de los Videntes de Cristal resonó el vocerío de una apasionada discusión, sin que ninguna facción fuese capaz de influir en la otra. Mucho más allá de la biocúpula, un círculo esmeralda brillante se hacía cada vez más grande. Se estaban acercando al planeta de Iathglas, escenario en el que confluía el destino de muchos. Allí, Iyanden lucharía como el campeón de la mismísima muerte.

" Es una verdad simple. Solo los muertos pueden salvar a los vivos."

- Iyanna Arienal, Angel de Iyanden.

Carcajadas en la cara de la muerteEditar

Muchos Arlequines consideraron la propuesta de los Ynnari como un arma de doble filo, ya que, aunque creían estar a salvo, la posiblidad de derrotar a Slaanesh para siempre era realmente tentadora.

Los Arlequines tenían una labor que desempeñar en el destino de los Aeldari. Durante mucho tiempo se habían opuesto a Slaanesh, y algunos ya se habían unido a los Ynnari. Un sector relacionaba el surgimiento de los Ynnari como la profecía del tomo de cristal de Cegorach, desencadenada desde la catastrófica desaparición del planera Dûriel.
Eldar arlequines Hijos de Cegorach

Arlequines luchando contra Marines Espaciales del Caos.

Las últimas páginas de ese libro sobrenatural no solo insinuaban que Slaanesh podía ser derrotado, sino que se podía volver su fuerza en su propia contra. Algunos Arlequines pensaron que poner sus esperanzas, o más bien sus almas, en manos de un dios que aún no se había manifestado, era como cruzar un abismo sobre una cuerda floja, o bucear sin aliento al fondo de un océano con la esperanza de encontrar una perla concreta. Sin embargo, incluso en la adversidad más extrema, la fe puede prosperar.

Al igual que en los mundos astronaves de los Asuryani, las grandes troupes de Arlequines tenían sus propios objetivos e ideales, y no siempre estaban de acuerdo. En lugar de perder el tiempo debatiendo, simplemente actuaban con iniciativa propia. La Mascarada de la Sombra Soñadora unió fuerzas con el mundo astronave de Alaitoc, viajando al sur galáctico para frustar la creciente amenaza Necron. Consideraban que era un peligro más inmediato que la impacable sed de Slaanesh.

La Mascarada del Pesar de Medianoche estuvo de acuerdo con Yvraine, al igual que la hermandad de los Bufones de Muerte. Todas las troupes colaboraron para mantener vivo el plan de Ynnead, pues creían que lograr que un dios de los muertos aumentase en importancia, y a su vez destruir a su ancestral némesis haciendo desaparecer lo que lo había creado, sería la mejor broma jamás gastada.

Los elegidos de Cegorach nunca habían llevado colgadas del cuello las joyas espirituales de los Asuryani. Creían que a cambio de una devoción absoluta, el Dios que Ríe se los llevaría con él tras su muerte. En eso coincidían con la teología de los Ynnari. Ellos también tenían la fe suficiente para enfrentarse a los peligros de la galaxia sin salvaguardas, ni joyas espirituales que los protegiesen.

De hecho, había algunos, conocidos como Solitarios, seguían voluntariamente la Senda de la Perdición. Estos interpretaban el papel de Slaanesh en las obras de teatro ancestrales de los Arlequines y dedicaban sus vidas a derrotar ese poder impío. De entre todos sus aliados Arlequines, Yvraine buscó especialmente el apoyo de los Solitarios, ya que había sido testigo de un duelo entre uno de ellos y un Guardián de Secretos en Belial IV, y su habilidad le había impresionado profundamente. Incluso así, sospechaba que conseguir la ayuda de un Solitario no sería suficiente.

El cazador demonio que había atacado a Yvraine en Threccia, y al que seguía viendo en sus sueños, había demostrado ser implacable, tanto en la realidad, como en cada una de sus premoniciones oníricas. En los sueños de Yvraine, el demonio hacía pedazos al Visarca y luego a Yncarne. Todos aquellos Ynnari en quienes había llegado a confiar acababan despedazados, empalados o apuñalados. Yvraine era la última, la demonio acabaría haciendo trizas el cuerpo de Yvraine y La Sedienta devoraría su alma.

Parecía un destino ineludible, pero Yvraine aún albergaba una pequeña esperanza. En la última de sus pesadillas, tenía la mente lo bastante lúcida como para invocar a los mejores guerreros Ynnari, Asuryani, Arlequín y Drukhari.

En aquella contienda espectral de sus sueños demostraron ser capaces de derrotar al poderoso demonio. El mensaje estaba claro. Juntos, personificarían  los aspectos más poderosos de la psique Aeldari, y demostrarían, a pequeña escala, que los Aeldari podían derrotar a su acérrimo enemigo en este mundo y en el siguiente.

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Yvraine comezó a reunir a sus campeones, esos guerreros que sobresalían de entre las distintas subculturas de la raza Aeldari. El Visarca ya estaba a su lado y la defendería con su vida, como siempre. Yncarne respondería a su llamada si suficientes muertes saturaban el campo de batalla. En cuanto a los Asuryani, ya contaba con un protector incondicional entre sus filas, alguien que ya había demostrado estar dispuesto y ser capaz de defenderla, Jain Zar.

Lelith Hesperax también se había aliado con los Ynnari a cambio de una promesa de poder eterno. Y con su propia inmortalidad en riesgo, también podía convencer a los Súcubos para que lucharan junto a la Hija de las Sombras por su propio interés. Pero todavía tenía un problema que se interponía entre Yvraine y su plan. Los Solitarios, que pasaban la mayor parte de sus vidas disfrazados de civiles Aeldari, eran maestros en el arte del disfraz. Conseguir la ayuda de uno de los elegidos de Cegorach sería casi imposible.

En sus sueños dió con la respuesta. Un par de almas que Yvraine había percibido en sus visiones, ardiendo a través de los hilos del destino como un par de estrellas binarias. Una era un alma Aeldari, la otra una psíquica humana con un poder increíble, y ambos se estaban acercando con cada día que pasaba.

Cuando Yvraine se encontraba meditando sobre el mundo reliquia de Iachi, el Visarca se acercó a ella. Inclinando la cabeza y apoyando su frente en el pomo de su Espada de los Gritos Silenciosos, habló de dos individuos excepcionales que querían tener una audencia con ella. Uno era un apuesto Aeldari con dos filos largos a la espalda, y la otra era una mujer humana con una armadura negra y cuyo cabello era un mechón de color blanco. Esta última poseía un aura psíquica tan poderosa que resutlaba molesta.

El visitante Aeldari, exiliado por Cegorach, le dijo a Yvraine que un nuevo cataclismo estaba por llegar. La mujer humana habló de un enemigo oculto y de una fuerza que oscurecería las estrellas y las almas. Yvraine parecía prestar atención, pues había llegado a conocer el lenguaje de la profecía a la perfección, pero en realidad, estaba centrada únicamente en el destino de los Ynnari.

Aceptó prestar la ayuda que el misterioro Aeldari le pedía, aunque no dijo cuándo. A cambio, le pidió al exiliado que buscara a los Arlequines de Cegorach, asegurándose así de dar con un Solitario antes de que fuera demasiado tarde. Llegaron a un acuerdo, y la extraña pareja conjuró un portal resplandeciente, entrando en el crepúsculo entre los mundos una vez más.

Relato Oficial: Carcajadas en la cara de la muerteEditar

+++ Auto-relicario recuperado +++ 

+++ Transcripción Adjunta+++

Los engendros de la Disformidad se extendieron por el edificio como gusanos en las entrañas de un cadáver. Eran de un blanco enfermizo y se retorcían los unos sobre los otros, gritando como presas de un éxtasis ciego. Entre ellos había un dios, o una diosa, todavía no estoy seguro de qué era; sostenía una lanza tan alta como un bastón, y horriblemente... hermoso de ver.

Profirió un extraño grito, como una llamada de caza. No podíamos concentrarnos. Nos quedamos allí, parados, sin fuerzas, soltando nuestras armas. Luego hubo un estallido de luz y el hechizo se rompió. Aparecieron estas imágenes parpadeantes de Aeldari, parecidas a hologramas, y lucharon con fiereza.

Nos recuperamos y les ayudamos lo mejor que pudimos. Algunos de esos xenos llevaban máscaras de hueso y túnicas de color rojo oscuro, más ataviados para un velatorio que para una batalla. Por dondequiera que pasaban, los cadáveres de los xenos muertos temblaban y gemían a su alrededor. Al final huimos, no me avergüenzo de admitirlo. No he podido pegar ojo desde entonces.

+++ Final del Fragmento +++

+++ Ejército considerado irrecuperable +++

Esperanza y DesesperaciónEditar

Por medios psíquicos y mundanos, Yvraine había sembrado cuidadosamente las semillas de su plan a través de las subculturas de la raza Aeldari. Todos sus esfuerzos se habían centrado en llevar la batalla a uno de sus viejos lugares favoritos. Allí, en Iathglas, se encontraría de nuevo con la depredadora que quería cortarle la cabeza.

El viaje a Iathglas estuvo lleno de tormentas de Disformidad. Aquellos que se desplazaron a través de la Telaraña escucharon aullidos lejanos resonando en los extraños túneles traslúcidos. Mientras, en el espacio, se ponía a prueba la habilidad de los veteranos timoneles. Los Aeldari vieron en estos hechos una señal de que estaban en el camino correcto, y algunos incluso afirmaron que Slaanesh se encontraba detrás de las tormentas, tratando de detener su avance. Por supuesto, en algunos lugares las naves se perdieron, se quedaron inmóviles o se lanzaron a por Astartes Herejes, pero los intrépidos supervivientes supieron superar todos los obstáculos que se encontraron por el camino.

Vasto, centelleante y rodeado por una tríada de lunas oscuras, Iathglas era un mundo paradisíaco que orbitaba alrededor de la estrella rojiza de Miaghu. Yvraine recordaba perfectamente el planeta de su época como reina corsaria. Lo había usado como refugio cuando se escondía de sus muchos enemigos en el Segmentum Pacificus.

Iathglas era hermoso a simple vista, pero cuando se utilizaba la visión bruja, su importancia espiritual era evidente. Un santuario central formaba el corazón del sistema nervioso psíquico del planeta. Yvraine se apresuró a llegar al más grande, sabiendo que allí encontraría a los Exoditas que buscaba, siempre protegiendo ferozmente su santuario.

Allí, las almas de todos los Exoditas difuntos descansaban en una unidad psíquica absoluta, un vago equivalente geomántico de un circuito infinito. Yvraine pretendía usar este depósito de energía espiritual como escudo ante lo inevitable, el momento en el que Slaanesh desatara su cacería.

Con gran formalidad saludó a los líderes Exoditas, de los que se había hecho amiga en su vida anterior como la Corsaria Amharoc. Finalmente, los jefes dijeron que no apoyarían el plan de Yvraine, pero tampoco se interpondrían en su camino.
Psychic Awakening - Phoenix Rising-24

Durante los últimos meses, los emisarios que Yvraine había enviado al cosmos habían alcanzado los objetivos previstos y, desafiando los peligros de la galaxia, aquellos a quienes habían convocado habían respondido a su llamada. Más Aeldari llegaron a Iathglas por voluntad propia, con sus Videntes leyendo las madejas del destino y enviando delegaciones en su lugar o viajando ellos mismos al frente de sus ejércitos.

Algunas de las delegaciones aterrizaron en el santuario central del planeta, y sin perder tiempo, comenzaron a debatir sobre el destino de su raza. Autarcas, Hemónculos, Videntes de las Sombras y muchos otros líderes Aeldari pronunciaron apasionados discursos o discutieron a gritos, aunque no estuvieron cerca de alcanzar un acuerdo.

Otros grupos, como la Kábala de la Rosa de Obsidiana o la Mascarada de las Estrellas Gélidas decidieron no acudir al gran concilio, manteniendo su propio consejo mientras vagaban por los bosques de Iathglas u orbitaban alrededor de la atmósfera del planeta. Todos habían viajado para responder a la llamada del destino y participar en las confluencias que se estaban desarrollando en Iathglas, aunque pocos compartían objetivos en ese extraño cónclave.

Yvraine había esperado tal división, al igual que había esperado que aquellos que habían elegido la senda de Ynnead acudirían  a su llamada. Jain Zar y Lelith Hesperax, una Troupe de la Mascarada del Pesar de Medianoche que incluía a su maldito pero mortal Solitario y una flota de Corsarios que esperaban en órbita, silenciosos. Todos respondieron a la convocatoria de Yvraine y la atendieron en persona cuando organizó su propia asamblea cerca del santuario central.

La destrucción era inminente, Yvraine lo sabía, pero si podía cambiar su destino con la ayuda de una alianza de facciones Aeldari, tal vez le daría a su raza, siempre sumida en interminables discusiones, un ejemplo más convincente que cualquier palabra. Nerviosa, pero preparada, dejó que el tiempo siguiera su curso.

A la sexta hora del sexto día de la sexta semana desde la llegada de Yvraine, se corrió la voz sobre una incursión demoníaca. Un jinete exodita, montado sobre una veloz bestia sauriana, cabalgó, gravemente herido, hasta el claro donde se había reunido el ejército de Yvraine. Informó, presa del pánico, sobre una gran masacre cerca de la línea ecuatorial.

Un imponente Demonio lideró la fuerza invasora, y la unión de Exoditas, Asuryani y Drukhari no pudo detenerla. Incluso cuando el mensajero Exodita sucumbió a sus heridas, el cielo se oscureció. El viento, que aullaba a través de los árboles, se transformó en un chillido escalofriante. De repente, una lluvia de líquido empalagoso empezó a caer, restando visibilidad mientras la tormenta azotaba el bosque.

Entonces, entre los árboles, un destello de luz púrpura se extendió, y el demonio conocido como Shalaxi Hellbane se abalanzó desde la verdosa espesura.

Hellbane avanzó solo, merodeando como un gran depredador hacia su presa. Sin embargo, las visiones que habían atormentado a Yvraine durante tanto tiempo valieron, finalmente, la pena. Había presenciado este momento muchas veces, sabía lo que sucedería a continuación de memoria, y había dado órdenes para una respuesta coordinada.

Los guerreros Asuryani y los tanques aéreos se lanzaron hacia el borde sur del claro, con las brujas Drukhari y Arlequines hacia el norte. Se encontraron de golpe contra las sorprendidas manadas de demonios de Slaanesh que habían estado a punto de llevar a cabo una emboscada. La flota Corsaria en órbita baja disparó láseres rubí para abrir agujeros en el dosel arbóreo y aniquilar más invasores.

Sin embargo, la cantidad de demonios atacantes era enorme, y se deleitaban tanto en la agonía y el riesgo como se emocionaban por el derramamiento de sangre y la victoria. Sin inmutarse lo más mínimo, el inmenso grupo de caza de Hellbane se defendió. Violentos tiroteos, escaramuzas y duelos a una velocidad vertiginosa estallaron a lo largo del borde del claro.

Mientras tanto, cinco campeones corrieron para enfrentarse al demonio, cinco almas ardiendo juntas en una fragua viviente de energía oscura. Lelith Hesperax se lanzó hacia Hellbane con una velocidad asombrosa, con sus cuchillos al descubierto y sus dientes brillando en una sonrisa cruel. Yvraine y el Visarca la siguieron de cerca. Detrás de Hellbane, el Solitario dio un salto mortal desde la copa de los árboles transformándose en un borrón de brillantes diamantes. A su vez, Jain Zar cargaba por el centro profiriendo un poderoso grito de guerra.

La lucha que comenzó en ese momento fue legendaria. Aislaron a Hellbane de la horda principal gracias a los frentes de batalla Aeldari, que lograron desafiar la aniquilación, para lanzar una respuesta táctica tras otra, en medio de la lluvia de fuego Corsaria. Ninguna otra raza se hubiera atrevido con un estilo de combate tan preciso y, a su vez, tan potencialmente desastroso.

Aunando fuerzas en la batalla y con una sincronización perfecta, Asuryani, Drukhari y Arlequines protagonizaron una danza letal entre columnas de energía abrasadoras que caían de los cielos y aniquilaban cada asalto demoníaco antes de que pudieran romper las líneas Aeldari. El resultado del conflicto se decidiría en el duelo entre Hellbane y los campeones de Yvraine.

Relato Oficial: Esperanza y DesesperaciónEditar

En el mundo de Iathglass, en el centro del ensangrentado claro próximo al resplandeciente mundo santuario, un cazador demoníaco se encargó de la Hija de las Sombras y sus campeones escogidos. La guerra rugía a su alrededor. Por doquier luchaban los Aeldari como uno solo contra los Demonios de Slaanesh y el duelo que tenía lugar en el claro parecía ser el centro de una tempestad.

Luchaban a la roja luz de Miaghu, reflejada en las garras del demonio y en los tentáculos lacerantes trabados a la vez con los cinco campeones. Lelith dirigía sus mortíferos cuchillos a la cara del enemigo, que los bloqueaba con su reluciente escudo. Yvraine cercenó uno de los tentáculos con su espada ancestral, pero otro le asió la muñeca.

El Solitario hundió el beso de Arlequín en las costillas de Hellbane, silbando la hoja monomolecular del arma. Hellbane se limitó a estremecerse como presa del éxtasis, antes de partir en dos al combatiente cegorachiano. La empuñadura de la larga lanza del demonio alcanzó a Jain Zar en plena cabriola.

El golpe debió de fracturarle la columna, pero la Señora Fénix canalizó la energía de los moribundos Aeldari a sus pies tal como Yvraine le había enseñado. Jain Zar lanzó un grito de guerra y se lanzó a fondo con la lanza para infligir una herida en la frente del demonio, cegándolo con su propio icor. Hellbane dio unos pasos hacia atrás, alzando tentáculos y su escudo, furibundo:

- "¡Esa alma no os pertenece!", protestó el demonio.

Tarde comprendió Yvraine que la debilidad era fingida, y que la ira de aquellas palabras no era más que mera distracción. El Visarca hizo un barrido con el mandoble dispuesto a asestar un golpe letal. Hellbane levantó la lanza para bloquear el golpe, y después atrapó la hoja del Visarca entre índice y pulgar, de modo que tiró de quien la esgrimía hasta atravesarlo como un espetón desde la clavícula, al tiempo que atacó con una garra a Yvraine.

Sintió un dolor lacerante en el cuello al perder media garganta. Sangre. Se le enturbió la visión tras desplomarse. Las sílabas pronunciadas por Hellbane se le agolparon en la mente. Había empezado a arrancarle la energía de Ynnead por obra de un hechizo de la Disformidad. Cerca merodeaba la muerte verdadera. Un lugar del que no había vuelta atrás.

Cuando la espalda de Yvraine tocó el suelo, sintió cómo la inundaba una oleada de energía. El espíritu del mundo Iathglas aún la necesitaba. La Hija de las Sombras recuperó el sentido al tiempo que una fuerza sobrecogedora fluía a través suyo, sólo para ver cómo el cadáver del Visarca caía desmadejado sobre un montón de hojas secas.

El Yncarne surgió del suelo en ese mismo lugar. Gritó triunfal como si hubiese bebido la letal energía de los cadáveres que alfombraban el claro, para arrojarse a continuación sobre Hellbane. Los imponentes demonios se batían como dioses, relampagueando los filos en el rojo crepúsculo. La espada ancestral del Yncarne alcanzó su objetivo, pero Hellbane respondió al golpe, y hundió la lanza en el pecho del Yncarne, cuyo rictus facial apenas se acentuó. Aferró el asta de la lanza como si fuese el obsequio de un ser amado.

Yvraine dio un salto, alcanzando al demonio justo cuando la reluciente arma de asta de Jain Zar le asomaba del pecho. Instantes después, las cuchillas de Lelith se hundieron en los ojos de la criatura. Con un grito estremecedor, el demonio sufrió una sacudida, vaciló y empezó a disiparse.

- "¡Hemos desterrado al demonio!", exclamó Yvraine, de rodillas junto al Visarca, canalizando la energía del renacimiento para tejer de nuevo el cuerpo roto. La victoria de sus campeones la enardeció.

Su pueblo no olvidaría aquella victoria combinada sobre La Sedienta. Del borde del claro llegaron gritos triunfales cuando los Aeldari supervivientes comprobaron que sus enemigos desaparecían, desterrada la partida de caza junto a su líder. Lamentarían las bajas, pensó Yvraine, pero quienes obrasen la voluntad de Ynnead debían comprender que...

Una risa cruel interrumpió el flujo de sus pensamientos. A Yvraine se le congeló la sangre en las venas al reconocer la voz de Hellbane. Levantó la vista y vio a sus campeones ensangrentados dando vueltas, armas en alto cuando el demonio recuperó cierta consistencia, pero mantuvo la solidez de la niebla al alba. Jain Zar hundió en él su arma, pero lo atravesó como si no hubiese nada.

- "Por que no estás aquí, ¿verdad?" preguntó Yvraine, teñido el tono de voz por el cansancio y la frustación

Hellbane esbozó , burlón, una sonrisa cruel. La de un depredador.

- "No soy más que un espejismo, presa mía", dijo con voz queda. "Dotado de la solidez necesaria para dar juego, para poner a prueba tus fuerzas. Un mero eco de mi esencia verdadera".

- "¿Por qué?", preguntó Yvraine, consciente de los murmullos de decepción procedentes de los Aeldari. Se preguntaban qué habían combatido, si acaso habían sido manipulados por La Sedienta. Yvraine imaginó las fisuras que surcaban la frágil alianza que esperaba forjar, y cerró los ojos ante la frustración que amenazaba con superarla.

- "He ahí tu respuesta, presa mía ", susurró Hellbane, cuya voz se apagaba cada vez más. "No habéis ganado hoy excepto tiempo para huir, aterrados e indefensos. Atormentada, un alma siempre es más apetitosa..."

Cuando Yvraine abrió los ojos, el demonio había desaparecido y los Aeldari a su alrededor se enzarzaban en discusiones recriminatorias cuando no lloraban las pérdidas. Tenía una sensación amarga. No se forjaría la unidad ese día, y en algún lugar aquel ser seguía dándole caza.

El Visarca le puso la mano en el hombro, y ella levantó la vista hacia la inexpresiva máscara.

- "Vamos", dijo él, con la voz débil, ronca tras la reciente resurrección. "El Dios que Susura aún nos necesita."

Yvraine cabeceó en sentido afirmativo, y juntos se dispusieron a abandonar el claro para restañar cuantas heridas pudiesen tras tan aciaga jornada. Los Ynnari aún no estaban vencidos, pensó Yvraine, y las almas que poseía se mostraron de acuerdo. Ynnead se mantendría en guardia, y Slaanesh caería. Tal fue su juramento.

No le importaba la naturaleza del precio a pagar.

Libro 2: Fe y CorajeEditar

" Nada dura para siempre.

Ni siquiera el Imperium de la Humanidad, el mayor Imperio que la galaxia ha conocido, es inmune a los estragos del destino. Incluso con el regreso del hijo vengador solo retrasa lo inevitale.

Es una herejía dar voz a estas palabras, pero es tarde y la amenaza de tormento y ejecución ya no me llenan de terror como antaño lo hacían. Y así habló la verdad sin vacilación: nada dura para siempre. Es por ello que digo la verdad sin ambages: nada dura para siempre.

Las estrellas hierven y el vacío grita. Los seres sin nombre del inmaterium se extienden desde la Cicatrix Maledictum en números indecibles, alimentándose del miedo y el tormento de las almas mortales. La humanidad lucha su última y desesperada batalla. Pronto será consumida en su totalidad.

No digo estas palabras con tristeza. El nacimiento de una nueva vida siempre va acompañado de temblores de agonía. Siempre debe perecer el viejo orden para dar paso al nuevo.

Lo que llamamos humanidad pasará a la historia, como debe ser. Y algo mucho más grande surgirá para llenar su lugar. Incluso ahora, lo siento. Trillones de voces se unen en comunión, unidas incluso a través de la vasta extensión del Imperium. Débiles al principio, pero más fuertes a cada hora que pasa. Algunos los llamarán salvadores, otros los condenarán como brujos corruptos. 

No son ni una cosa ni otra.

Son los heraldos de una nueva era."

- Extracto de los escritos de Thaneus el Sabio, ejecutado por herejía y sedición.

Fe sin límitesEditar

Psychic Awakening 2 - Faith and Fury-5

La época de la Gran Fisura encontró al Imperium tambaleándose, asaltado en un millón de frentes por las fuerzas emergentes del Caos. Únicamente el regreso del Primarca Roboute Guilliman y la furia de los Marines Espaciales Primaris detuvo la marea. En esta hora oscura, el poder de la fe ofrecería a la Humanidad un rayo débil de esperanza.

La Cruzada Indomitus se extendió desde Terra con un propósito furioso, impulsando las fuerzas del Caos ante ellos y llevando la esperanza a cientos de mundos asediados. Solo el Primarca de los Ultramarines podía supervisar un contraataque tan decisivo. Para aquellos a quienes dirigió, parecía que Roboute Guilliman no descansaba un momento.

Tan pronto como lograba una victoria, comenzaba a sentar las bases de la siguiente. El impulso de la cruzada no podría disminuir, ya que eso permitiría a las fuerzas heréticas la oportunidad de reagruparse.

Así fue como la cruzada se aventuró más y más profundamente en territorio ocupado, a regiones devastadas por hordas demoníacas y flotas de xenos migrantes, los territorios a su paso fueron dejados atrás para que se gestionasen lo mejor que pudieran. Las amenazas a las que se enfrentaron fueron muchas. Tras la Gran Fisura, toda la galaxia se vio afectada por fenómenos de pesadilla, disrupciones temporales y terribles tormentas de Disformidad.

Fue el Imperium Nihilus, la región que se extendía más allá de la línea de la Gran Fisura, la que sufrió la peor parte, aunque ningún lugar del Imperium de la Humanidad quedó a salvo. El horror golpeó incluso en los relucientes mundos santuario del Segmentum Solar. Tormentas de disformidad aisladas sacudieron sistemas indefensos, tragándose flotas de guerra y derramando entidades demoníacas en la superficie de los mundos.

Tal fue la perturbación anárquica de la realidad que las armadas del Caos, las flotas incursoras Orkas y otras fuerzas recorrieron vastas distancias a través de las mareas de la Disformidad y fueron vomitadas de vuelta al espacio real  en el extremo opuesto de la galaxia.

Elegidos del Caos Portadores de la palabra

Elegidos Portadores de la Palabra.

Peor aún, las depredaciones del Gran Enemigo se intensificaron. Igual que lobos asesinos, los Marines Espaciales del Caos y sus aliados golpearon la parte inferior del Imperium, surgiendo de las agitadas estrellas para atacar y saquear a través del Segmentum Solar.

Muchas de estas incursiones fueron desorientadas y salvajes, poco más que servidores del Caos que satisfacían sus deseos básicos de sangre y masacre. Sin embargo, los ataques ocultaban un plan mayor, supervisado por quienes servían a la voluntad de los Dioses Oscuros con una agenda mucho más insidiosa.

Los Portadores de la Palabra buscaban difundir su fé herética en el corazón mismo del dominio de la Humanidad. Los hijos de Lorgar habían previsto una lucha no solo por el territorio del Imperium, sino también por su espíritu. Las almas de los mortales eran la moneda por la que se libraría esta guerra de fe.

Al aliarse con otras Legiones Traidoras, como los reaparecidos piratas de los Amos de la Noche, los Portadores de la Palabra buscaban difundir el miedo y la desesperanza a su paso. Mediante rituales oscuros, sacrificios en todo el sistema y tácticas de terror, intensificaron el poder del Caos, esperando romper la voluntad de la población mortal del Imperium. Quienes aceptaron la primacía de los Dioses Oscuros se salvaron, pues su condena colectiva permitió la propagación de la corrupción.

Ciegos a los sutiles patrones hexagramáticos de los rituales de los Portadores de la Palabra, las fuerzas Imperiales no reconocieron ni el desastre que se desarrollaba detrás de sus líneas ni la propagación desenfrenada del pánico y la herejía. La sombra del Caos se extendió planeta a planeta.

Sólo las Hermanas de Batalla, las fervorosas guerreras campeonas del Credo Imperial, previeron esta peligrosa amenaza. Muchas Canonesas del Adepta Sororita compartieron las mismas visiones apocalípticas: unas fauces de completa negrura que se extendían para devorar la luz de los fieles, el aquila de dos cabezas desgarrada por sombras hambrientas y estrellas ahogadas en la sangre de inocentes.
Portada Codex Adepta Sororitas 6ª Edición

Hermanas de Batalla en combate.

Las órdenes sagradas de la Hermandad no podían difundir el horror que habían descubierto, ya que a través de la galaxia, las comunicaciones astropáticas fueron ahogadas por gritos de la Disformidad y el aullido estático de las entidades demoníacas. La noticia tendría que ser entregada en persona. Las Órdenes Militantes del Adepta Sororitas enviaron sus flotas de combate en mayor número que nunca, guiadas por las visiones otorgadas por su amado Dios Emperador.

A pesar de que las Hermanas de Batalla llevaron esperanza y feroz desafío a decenas de mundos asolados por la guerra, parecía seguro que los planes de los Portadores de la Palabra llegarían a buen término. Sin embargo, los hijos de Lorgar no habían contado con el fenómeno nuevo y dramático que comenzó a manifestarse en esos planetas en disputa.

La inmensa erupción de energía psíquica desencadenada por la Cicatrix Maledictum no solo originó pesadillas generadas por la Disformidad, sino también actos de fe y milagros maravillosos a una escala inaudita. Los humildes y mortales adoradores del Dios Emperador dieron testimonio de manifestaciones del Emperador Angélico, con bandadas de águilas doradas y columnas de llamas centelleantes quemando carne demoníaca y herética por igual.

Estos milagros galvanizaron a quienes los atestiguaron, reafirmando su resolución y llenando sus corazones con desafío incluso ante los horrores desatados contra ellos. Así comenzó una gran guerra de fe que enfrentó a los profetas oscuros de los heréticos astartes contra los actos de esperanza y creencia inspirados por las Hermanas de Batalla y sus aliados.

TalledusEditar

El eclesiarca

Eclesiarca

Durante diez mil años, el sistema santificado de Talledus brilló como un faro del poder de la Humanidad. Un reino de relucientes mundos santuario poblado por miles de millones de siervos piadosos del Dios Emperador. Su gloria parecía eterna e inacabable. El Sistema Talledus se encuentra en el centro del subsector  Veritus, una región del espacio repleta de mundos Imperiales y rutas de la Disformidad navegables. Fue un baluarte de la Eclesiarquía, un símbolo vibrante de la influencia y el poder en la galaxia del Credo Imperial. Su mundo capital, Bendición, estaba completamente cubierto por una teocrópolis dorada de escala asombrosa, con toda la superficie del planeta remodelada y esculpida en forma de templo mausoleo para albergar los cadáveres de miles de santos.

Muchos fieles peregrinos del Dios Emperador habrían dado su vida con gusto solo para ver las montañas aguja de Lux Eternis, para caminar entre las estatuas de sacerdotes y hierofantes muertos hace mucho tiempo, para escuchar el sonido de los salmos resonando a través de los valles artificiales y las torres de vidrieras del Gran Honorificum.

Este ambicioso proyecto fue iniciado nada menos que por el legendario Eclesiarca Sebastian Thor. Durante el 36º milenio, Thor dirigió una gran revuelta contra las depravaciones del su predecesor, el Eclesiarca y Alto Señor Goge Vandire. Completamente enloquecido, Vandire se había convencido de que él era el divino instrumento y sucesor del Dios Emperador. 

Todo el que cuestionaba sus decisiones cada vez más desquiciadas era sometido a una tortura espantosa, y luego a una ejecución sumaria a manos de las Hijas del Emperador, una secta de guerreras piadosas al servicio de Vandire.

" Diez mil santos benditos descansan eternamente en medio de los silenciosos salones de Bendición. Es un mundo impregnado de la sangre de los fieles."

- Canonesa Arkasia Furia de la Orden del Cáliz de Ébano.

El sistema Talleus sufrió terriblemente durante esos días oscuros. Su gobernador, Hectus Carmine, fue uno de los primeros en denunciar pública y abiertamente las atrocidades cometidas por Goge Vandire. Al hacerlo, se ganó la furia del Eclesiarca perturbado. El mundo natal de Carmine, Talledus, fue invadido por fuerzas leales a Vandire, que se enfrentaron a los firmes regimientos del Astra Militarum del gobernador y a los miles de fieles del Dios Emperador que se negaron a reconocer el gobierno de Vandire.

Después de un conflicto feroz que duró muchos meses, Carmine y cientos de sus conspiradores finalmente fueron capturados y procesados. El gobernador depuesto fue maltratado públicamente durante más de un mes y finalmente quemado vivo en los escalones de su residencia palaciega, mientras su población era obligada a presenciarlo.

No contento con este precio en sangre, Vandire ordenó una gran purga de herejes en todo el subsector. En mundos como Boras Minor, Ghreddask y Satropol, las medidas tomadas por el Eclesiarca enanejado vivían en la infamia. Talledus, antaño un sistema próspero famoso por su esplendor, quedó reducido a una sombra de su glora anterior.

Sebastian Thor era el líder la Confederación de la Luz, una alianza de almas fieles decididas a poner fin a los días de Vandire como Eclesiarca, conocido como el Reino de la Sangre. Thor reunió a sus fuerzas, que incluían a varios Señores de Capítulo de los Marines Espaciales, en la Sagrada Terra,
Eclesiarca Vandire

El Alto Señor Vandire

donde derrocaron al tirano y a sus servidores leales. En el proceso, Thor reveló la profundiad de la herejía de Vandire a las Hijas del Emperador, que repararon las mentiras de su señor con el filo de una espada de energía.

Cuando la cabeza cortada de Vandire golpeó el piso de su cámara, el terror que había envuelto al Imperium finalmente terminó. Tras este sangriento golpe de estado, Thor convenció a los Altos Señores de Terra de la rectitud de sus acciones, así que fue elegido para convertise en el nuevo Eclesiarca.

Thor fue un reformador audaz y decidido. Decretó que las Hijas del Emperador, habiendo demostrado su verdadera lealtad, se convertirían en la Cámara Militante de la Eclesiarquía, y fueron rebautizadas como las Hermanas de Batalla, que servirían fielmente la voluntad del Dios Emperador.

Habiendo tomado medidas para garantizar que un evento tan desastroso como el Reinado de Sangre de Vandire no volviese a ocurrir, Thor abandonó Terra y comenzó un gran viaje por los lugares sagrados del Imperium. Uno de los primeros subsectores que visitó el nuevo Eclesiarca fue Veritus, y su capital destrozada Talledus, fue su primer puerto de escala.

Aunque habían sufrido mucho a manos de la iglesia, los supervivientes de las purgas de Vandire saludaron a su nuevo Eclesiarca con reverencia cuando visitó las ruinas de Talledus. Movido por su fe, Thor ordenó la construcción de un gran monumento a Hectus Carmine y a todos los que habían perdido la vida durante el Reinado de Sangre.

Los cofres ilimitados de la Eclesiarquía se abrieron, y sobre las cenizas del pasado se construyeron templos inmensos y ciudades mausoleo de oro. Thor decretó que Talledus se llamara a partir de entonces Bendición en honor de los caídos.

Durante los siglos siguientes, el poder e influencia del subsector Veritus creció sin control. La inmensa riqueza generada por los diezmos sagrados, los peajes de peregrinación y las ofrendas generosas de los fieles del Dios Emperador volvieron a las bóvedas de la Eclesiarquía.

Para proteger este valioso e imponente símbolo de su poder, los sucesores de Thor se aseguraron de que varios santuarios-fortaleza de las Hermanas de Batalla se construyeran sobre Descanso de los Mártires y sus mundos vecinos. Regimientos enteros del Astra Militarum se
Psychic Awakening 2 - Faith and Fury-8

Portadores de la Palabra.

desviaron para proteger sus fronteras y los recolectores de diezmos de la Eclesiarquía vagaron por las rutas espaciales del subsector Veritus, asegurando que se pagara la totalidad de la deuda del Dios Emperador.

Los muelles de Satrapol eran de los más grandes del Imperium. Miles y miles de naves se ubicaban en garras del amarre, mantenidas estacionarias durante meses y, en ocasiones, incluso años, mientras los agentes de la Eclesiarquía se aseguraban metódicamente que se recogiera cada diezmo. Los que no pagaron lo que debían, o de alguna manera despertaron la ira de la iglesia, fueron tratados por los Iluminadores de Ghreddask.

Estos regimientos del Asta Militarum no respondían técnicamente ante el Adeptus Ministorum, ya que el Decreto Pasivo, aprobado tras el Reinado de Sangre, impidió que la iglesia mantuviera al cuerpo militar. Sin embargo, tal fue la ferocidad de su fe, que los Iluminadores mantuvieron vínculos sospechosamente cercanos con los miembros del sacerdocio de Talledor.

Así prosperó Talledus durante miles de años. Incluso cuando la Gran Fisura se abrió y Terra fue saqueada por las hordas demoníacas de los Dioses Oscuros, el subsecotr Veritus permaneció intacto. Los profetas de Bendición afirmaron que los fieles de Talledus vivían bajo la protección eterna del Dios Emperador, una recompensa por todo lo que habían sufrido.

Tales predicciones demostrarían ser absolutamente falsas. Los Dioses Oscuros habían puesto sus ojos en esta joya reluciente en la corona de la Humanidad, y sus mayores campeones mortales planeaban verla arder en los fuegos del Caos.

Campo de Batalla de FeEditar

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Campo de Batalla de Fe

El pequeño pero increíblemente influyente subsector Veritus se encuentra cerca del centro del Segmentum Solar. Durante siglos, ha sido un bastión próspero de la fe Imperial pero, desde la apertura de la Cicatrix Maledictum y el resurgimiento posterior de las fuerzas del Caos, se ha convertido en el lugar de un combate amargo y sangriento por las almas de sus habitantes mortales.

La batalla por el sistema Talledus fue moldeada por tres enfrentamientos principales: la amarga lucha por Bendición, la guerra por las máquinas de Ghreddask y la caza de sombras que se desarrolló en las Lágrimas del Emperador.

IMPERIUM

  • Defensores del Gran Honorificum
  1. Orden de Nuestra Señora Mártir ... 3 Preceptorías
  2. Blindados de Ghreddask... 13 Regimientos.
  3. Artillería de Ghreddask... 9 Regimientos
  4. Infantería de Ghreddask... 26 Regimientos
  5. Auxiliares de Cadia... 14 Regimientos
  6. Sentae Honorífica... 50.000 Almas (aprox.)
  7. Peregrinos del Río... (número desconocido)
  8. Trevortian Gladii... 177 Compañías Básicas
  9. Huestes Censoras... 36 Formaciones


  • Fuerza de Rescate Talledus - Flota de Batalla Pharas
  1. Salamandras... 1 Semicompañía
  2. Templarios Negros... Fuerza de Asalto Gladius
  3. Cicatrices Blancas... 3 Fuerzas de Asalto Vanguardia
  4. 17º Infantería de Cadia... (Los Reguladores)
  5.  567º Blindados de Cadia... (Los Sabuesos de Acero)
  6. 991º Blindados de Cadia... (La 991º Sangrienta)


++ DATOS PRESENTADOS SEGÚN RECUPERACIÓN EN 113.155//14. INCOMPLETOS Y SUJETOS A ALTERACIÓN.

Fuerzas adicionales enviadas al sistema Talledus sujetas a Orden de prioridad Sygna//X32.

CAOS

  • Fuerza de Invasión de Bendición
  1. Portadores de la Palabra... 1 Compañía
  2. Hermandad del Filo... (número desconocido)
  3. Culto de Perdición... (número desconocido)
  4. Sabuesos Sangrientos... 13 Partidas de Guerra
  5. Legión Sangrienta de Khoros... 1 Hueste


  • Asedio de Ghreddask
  1. Guerreros de Hierro... 1 Compañía
  2. Casa Khomentis... Fuerzas de la Casa
  3. Casa Vrachul... Fuerzas de la Casa
  4. Artillería Traidora Martillo Oxidado... 3 Regimientos
  5. Dragones Vrachul... 2 Regimientos
  6. Servidores de Combate Wyreblood... 45 Grupos.


  • Incursores del Caos
  1. Amos de la Noche... 3 Bandas (prox.)
  2. Flota Sirena... (número desconocido)
  3. Hijos de Venganza... (reportados avistamientos)


El análisis completo de las fuerzas heréticas no está disponible debido a la disrupción empírica extrema. El registo anterior se ha recopilado de vocotransmisiones y mensajes astropáticos interceptados.

Semillas de CorrupciónEditar

Kor Phaeron

Kor Phaeron, Cardenal Oscuro y Primer Capitán de los Portadores de la Palabra.

El sacerdocio gobernante del subsector Veritus pensó que su dominio era un bastión incorruptible del Credo Imperial, pero en verdad las semillas de la herejía habían estado al acecho inadvertidas dentro de sus fronteras durante muchos años.

Fue el infame Kor Phaeron, Protector de la Fe y confidente del Primarca Demonio Lorgar, quien tramó la ruina del sistema Talledus. Nadie sentía más odio y desprecio por los servidores mortales del Dios Emperador que Phaeron, que había desempeñado un papel fundamental en los acontecimientos devastadores de la Herejía de Horus

Veritus era símbolo de todo lo que él despreciaba: ignorancia, debilidad y avaricia mortal. Además, creía que si el gran mundo santuario Bendición caía, se propagaría el terror puro a través del Segmentum Solar, un temor que podía explotarse y aprovecharse para fortalecer aún más a los Dioses Oscuros. Caería un mundo, luego otro y otro más.

Incluso antes de la pesadilla de la Gran Fisura, habían surgido cultos heréticos en los sistemas de Talledus, Leonus y Clavefuego, sembrados por los Apóstoles Oscuros de los Portadores de la Palabra. Estos profetas y demagogos aún no fomentaban la adoración abierta del Caos, porque sabían que tales demostraciones abiertas de herejía atraían la ira de la Eclesiarquía y las Santas Ordos.

En su lugar, cultivaron ciertos subcultos y sectas escindidas de la fe imperial que apenas habían sido toleradas, o en algunos casos habían sido activamente perseguidas por el Adeptus Ministorum, como los Testigos de Boras Minor, que creían que sólo mediante el dolor y las pérdidas constantes podían acercarse al Dios Emperador. Otro culto captado fue el de los ascetas de la Hermandad Pherene, que vieron a la divinidad con humildad y votos de silencio, y el Culto del Cometa Purificador, situado en el campo de asteroides letal al borde de Talledus llamado las Lágrimas del Emperador, buscando comulgar con su deidad sagrada.

Todas estas sectas habían sufrido enormemente a manos del Cardenal Morst Bolifax, regente del subsector Veritus y un tradicionalista acérrimo. Sospechando las desviaciones de fe desarrolladas bajo su dominio, Bolifax inició una serie de purgas para eliminar a las figuras subversivas que se atrevían a apartarse de la verdad inequívoca del Credo Imperial.

Envió a sus misioneros más fervientes para limpiar estas impurezas. Quemaron santuarios y barrios marginales, se apoderaron de libros y escrituras, y más de diez mil apóstatas fueron crucificados o apedreados hasta la muerte por sus prácticas paganas. Una docena de subcultos del Credo Imperial fueron condenados como heréticos por decreto del cardenal. Todo el que era descubierto practicando sus creencias o rituales era sometido a tortura y ejecución inmediata.

" Talledus es un gran engaño, un símbolo de la debilidad e ignorancia que corrompe la sangre del Imperium. Descargaré sobre él la verdad del Panteón Oscuro. "

- Kor Phaeron, Protector de la Fe.

Apóstol Oscuro Caos Portadores Palabra 6 Edición Warhammer 40k Wikihammer

Apóstol Oscuro de los Portadores de la Palabra.

Lo que quedó de estas sectas fueron oradores carismáticos e iconoclastas fervientes de los Dioses Oscuros infiltrados, y estaban dirigidas por los líderes de los Portadores de la Palabra. Al principio, estos jefes predicaban la supremacía del Dios Emperador. Lucharon contra el dominio tiránico de los Sacerdotes del Ministorum y las purgas y ejecuciones que habían infligido a almas inocentes, por una simpe divergencia de creencias.

Suscitando enojo y resentimiento cocidos a fuego lento contra el cruel Bolifax, compararon sus excesos con los del infame Goge Vandire. La brutalidad de la represión de Bolifax fue el regalo perfecto para los demagogos cultistas de Veritus. Jugando con el clima de miedo y odio, fue casi demasiado fácil para ellos adoctrinar a nuevos seguidores en la adoración del Panteón del Caos, y cada vez más peregrinos desencantados se vieron empujados a sus garras.

Pacientemente, sembraron las semillas de la verdadera herejía, ocultando la naturaleza de sus viles creencias detrás de la metáfora y la retórica. Alma por alma cultivaron a grupos de condenados y establecieron células en mundos distantes, incluso en la reluciente capital de Bendición. Los Apóstoles Oscuros  de los Portadores de la Palabra continuaron dirigiendo esta guerra de sombras desde lejos, mientras se preparaban para su eventual asalto a Talledus.

Apelando a deudas y juramentos de hace miles de años, Kor Phaeron, el Cardenal Oscuro, reunió a un conglomerado de aliados de varias Legiones Traidoras y Capítulos Renegados. Los piratas de los Amos de la Noche  que instigaron la guerra en Yharas Kine, se dejaron llevar por las promesas de almas piadosas a las que atormentar y los mejores botines de un sistema rico en recursos.

Los Guerreros de Hierro aceptaron unirse a la destrucción, aunque tenían poco interés en la gran guerra de fe expuesta por Kor Phaeron, y buscaban solo un campo de pruebas para sus máquinas de guerra demoníacas. Las casas infernales de Vrachul y Khomentis sumaron sus Caballeros del Caos a la causa impía, y millones de cultistas y regimientos de guardias traidores se prepararon marcándose con sellos de condena y cicatrices rituales.

La gran obra aceleró a medida que la galaxia se oscurecía. Se establecieron patrones hexagramáticos ruinosos, se erigieron monumentos de poder oscuros y se prepararon sacrificios en masa.

Caos guerreros de hierro pistola espada sierra

Los cultos industriales en el mundo minero de Coras Veltis utilizaron inmensos láseres de excavación para grabar estrellas de ocho puntas en la base del planeta.

Los Testigos de Boras Minor, que ahora se hacían llamar el Culto de la Pérdida, se colaron en las rutas espaciales de Satropol, infiltrándose en sus apretados brazos de acoplamiento y ocultando armas y explosivos improvisados mientras esperaban el momento de su levantamiento.

Los cultos del Caos ganaron fuerza y su número aumentaba diariamente. Y luego, con un grito de nacimiento que arrastró a miles de millones de horrores mal formados a la realidad, la Gran Fisura se abrió paso a través de la galaxia. La orgullosa Cadia cayó, la última barrera entre el Ojo del Terror y el Segmentum Solar.

Entidades demoníacas se manifestaron en la Sagrada Terra y el Dios de la Sangre Khorne, cerró su puño alrededor del corazón de la humanidad. Para furia de Kor Phaeron, hubo rumores de que el Primarca Roboute Guilliman había regresado, aquel que una vez había clavado una garra de combate en el corazón del Cardenal Oscuro. Solo después de recibir una visión otorgada por la Disformidad del Primarca resucitado saliendo de Terra al frente de una enorme cruzada, Kor Phaeron desató a los sabuesos de guerra.

Al menos trece gigantescos acorazados constuyeron en el sistema Talleus pintadas de color rojo sangre y embadurnados con la iconografía de la corrupta XVII Legión. Ocho de estos gigantes destruyeplanetas pusieron rumbo a Bendición, mientras que el resto se dirigió a otros mundos prominentes del sistema.

Acompañando a esta fuerza de invasión había una armada de naves menores, naves de caza negra, de cascos oxidados y naves de carga. A medida que la flota invasora de los Portadores de la Palabra se precipitaba sobre la Flota Sentanis (superada en número y armas), responsable de la defensa de Bendición, también vomitó una lluvia de afiladas Cápsula de Desembarco Dreadclaw.

Los habitantes del glorioso mundo santuario miraron hacia el cielo y vieron una lluvia de fuego. Cuando los Portadores de la Palabra iniciaron su asalto, los cultos que tan pacientemente habían sembrado por todo el sistema se alzaron en una rebelión armada, y los coros astropáticos de Boras Minor y Ghreddask se silenciaron. Talledus estaba solo, y el enemigo se hallaba en su umbral.​​​​​

La Oscuridad DesciendeEditar

Cuando las hordas del Caos descendieron sobre el sistema Talledus, toda esperanza parecía perdida. Sin embargo, mientras las llamas envolvían a la capital santuario de Bendición y las monstruosidades demoníacas se vertían sobre la superficie de múltiples mundos, la fe del rebaño del Dios Emperador se manifestó de formas nuevas y aterradoras.

El Ataque del Caos

Khor Phaeron sabía que el éxito de la invasión del Caos a Talledus dependía de reclamar su capital, Bendición. El Cardenal Oscuro estaba obsesionado con la simbología y el ritual, y sabía que esta brillante encarnación del Credo Imperial debía arder. Sólo cuando las torres más altas del Gran Honorificum estuvieran garabateadas con los símbolos de los Dioses Oscuros y llenas de cuerpos empalados de los servidores del Emperador Cadáver, la voluntad de los súbditos de Talledus se desmoronaría.

Marine Traidor Amos de la Noche Wikihammer 40K

Sus propios Portadores de la Palabra encabezaron el asalto a este objetivo vital, matando a sus defensores y a los mortales lo bastante insensatos como para negar la primacía del Panteón. Sin embargo, el Cardenal Oscuro de los Portadores de la Palabra era consciente de que si los Imperiales podían aislar la batalla en Bendición, podrían traer tropas suficientes para hacer frente a la fuerza de invasión del Caos.

Aquí era donde la distacción de los aliados de Phaeron demostraría su valía.

Incluso antes de que los Portadores de la Palabra hicieran sus primeros disparos sobre la superficie de Bendición, Yharas Kine y su banda de los Amos de la Noche habían provocado las primeras bajas del conflicto de Talledus. Un comando de los Amos de la Noche había descendido sobre el coro astrópatico en Satrapol, matando a sus ocupantes antes de activar una carga ciclónica en el corazón del complejo.

Al mismo tiempo, el acorazado Pesadilla de Celyx surgió de la Disformidad en el extremo más alejado del sistema Talledus. Esta nave maldita contenía miles y miles de astrópatas capturados, atados a motores de tormento y vigilados por guerreros siniestros de los Amos de la Noche.

Los hijos de Curze habían realizado las más horribles torturas en estos infelices, llevándolos a un estado de frenesí de constante dolor. Su grito psíquico combinado resonó a través de las estrellas, interfiriendo las voco-comunicaciones de largo alcance y perturbando las mentes de los Navegantes a bordo.

Herrero de la Disformidad de los Guerreros de Hierro

Herrero de la disformidad de los Guerreros de Hierro.

Los refuerzos Imperiales fueron arrastrados fuera de la Disformidad hacia los campos de exterminio de las Lágrimas del Emperador, el campo de asteroides llameantes al borde del sistema Talledus. Allí, la flota de los Amos de la Noche esperó, anticipando un festín de terror y saqueo. Entre tanto, los Guerreros de Hierro al mando del Herrero de la Disformidad Etrogar, tenían la misión de contener a las fuerzas en Ghreddask, el mundo bastión del sistema defendido formidablemente.

El Herrero de la Disformidad vio los planetas exteriores del sistema Talledus como el lugar de pruebas perfecto para las monstruosidades recién perfeccionadas: los recolectores de almas. Estas creaciones horribles eran fábricas de fortalezas espaciales que consistían en una forja demoníaca central, rodeada de tentáculos serpenteantes de metal infernal.

Estos motores parasitarios se incrustaban en la corteza de un planeta y sus tentáculos de abordaje arrojaban a los Guerreros de Hierro en los puntos débiles de las defensas de sus enemigos. Mientras, el horno rugiente en el corazón de la estructura se alimentaba de la carne, el metal y las almas de los muertos para arrojar nuevos refuerzos de ingenios demoníacos.

En lo que respecta a Kor Phaeron, estos asaltos eran una mera distracción para su gran ataque a Bendición. Dividirían los refuerzos imperiales, asegurándose el tiempo que necesitaba para supervisar la destrucción de Bendición y su renacimiento como un santuario de adoración al Panteón del Caos.

El Imperium se moviliza

El asalto a Talledus se produjo sin previo aviso, y la importante presencia del Astra Militarum en el sistema quedó tambaleante ante el ataque del Caos. En la superficie de Bendición, una coalición improvisada de regimientos de la Guardia Imperial destrozados se retiró al Gran Honorificum, y allí se unió bajo el mando de la Canonesa Serita de la Orden de Nuestra Señora Mártir.

Canonesa

Canonesa.

Las flotas que orbitaban el mundo bastión de Ghreddask antes del ataque, sufrieron pérdidas terribles al intentar realizar saltos de la Disformidad de corto alcance hacia la capital asediada. La interferencia de la Disformidad se cobró la vida de decenas de Navegantes, con sus cráneos reventando en una lluvia de huesos y sangre, incapaces de contener la magnitud de la señal corrompida de los Amos de la Noche. Otros se sintieron inexorablemente atraídos hacia el grito psíquico de desesperación.

En todos los frentes, las fuerzas del Caos avanzaron y su impulso fue aterrador. Sobre la superficie de Bendición, los Portadores de la Palabra bajo el mando de Kor Phaeron, cometieron atrocidades terribles y ejecuciones en masa, debilitando la membrana frágil entre la realidad y la Disformidad.

Marines tecnomarine salamandras apoo fuego pesado thunderfire
Dentro del Sanctum Solaris, en el corazón del Gran Honorificum, más de diez mil sacerdotes, acólitos y Sororitas no militantes se reunieron en una oración comunitaria, sin moverse, comer o beber agua durante días, incluso cuando las armas de los Portadores de la Palabra tronaban implacablemente. Rezaron por la salvación al Dios Emperador, y la luz de su fe era un faro furioso, visible desde lejos a través de la fría oscuridad del espacio.

Justo cuando la hora parecía más oscura, el dispositivo prognosticador de largo alcance del Honorificum detectó un aumento de  actividad en el borde central del sistema Talledus. Al principio se temía que esta nueva presencia no fuera más que otra flota de naves de guerra del Caos, pero una vocotransmisión macrocodificada del crucero de asalto Martillo Fulminante trajo las primeras señales de esperanza a los asediados defensores de Bendición.

El capitán Mir'san de los Salamandras había escuchado las súplicas de los fieles y dirigía una punta de lanza de guerreros del Adeptus Astartes a la defensa de Talledus.

En su lugar ritual a orillas del río Carmín, dentro de una estrella de ocho puntas hecha con los cadáveres ensangrentados de santos guerreros, Kor Phaeron vio la llegada de la flota imperial. Por supuesto, se esperaba tal respuesta y se había hecho los preparativos apropiados. Según Phaeron, era mucho mejor que los perros falderos del Emperador Cadáver estuvieran allí para presenciar la brutal caída de Bendición.

Relato Oficial: La Oscuridad DescienteEditar

Comunicatis Benedictus.

<< Neo Pluris Ultra >>

Fieles del Dios Emperador, escuchad ahora el milagro de Nolth Prime y la venida de los humildes santos.

Eran gente sencilla, agricultores y siervos del matadero, sembradores de semillas y granjeros de grox. Sin embargo, cuando la oscuridad llegó a su mundo, cuando la bruja y el hereje caminaron abiertamente sobre la bendita tierra de Nolth Prime, se llenaron de luz sagrada. El fuego purificador envolvió sus cuerpos y chisporroteó de sus dedos erosionados.

Allí donde tocó, tanto los impuros como los condenados fueron quemados hasta quedar convertidos en cenizas. ¡Tal es el poder inmortal de vuestro Dios Emperador! ¡Así se manifiesta su voluntad! Escuchad esto, hijos míos, a través del trabajo honesto encontrarán la iluminación. Mediante el diezmo y el beneficio ofrecidos, obtendréis la bendición divina.

¡Entregaos desisteresadamente, en cuerpo, espíritu y riqueza! ¡El Emperador Protege!

Discurso del Cardenal Astra Vabian durante la Marcha de Siegfreda.

++ FIN DE LA TRANSMISIÓN ++

Llamas de HerejíaEditar

Los Portadores de la Palabra convergieron en el mundo capital de Bendición con toda la furia de sus huestes blasfemas, desatando hordas de voraces demonios y frenéticos cultistas en el desprevenido mundo santuario. Sin embargo, Bendición contaba con sus propios campeones formidables.

Ofensiva Oscura

La furia del asalto de los Portadores de la Palabra trajo el terror a la superficie de Bendición. Las Dreadclaws perforaron los techos de cristal de mausoleos y pasillos devocionales y de las escotillas de acceso cerradas de golpe, emergieron guerreros con servoarmaduras color rojo sangre.

Portadores de la palabra marines del caos

Los corrompidos Portadores de la Palabra sacrifican un planeta.

Trozos de pergamino garabateados con runas profanas colgaban de sus placas de batalla y sus ojos ardían con convicción. Los asesinos marcharon bajo los estandartes de los Dioses Oscuros, gritando catecismos de odio mientras sus disparos desataban una lluvia de devastación en la abrumada guarnición de la Guardia Imperial del mundo.

Los regimientos 37º Blindado y 101º de Infantería de Ghreddask, cuyo impresioante récord de batalla les había otrogado el honor de mantener una guardia permanente en el Honorificum, fueron tomados por sorpresa por la velocidad y brutalidad del asalto.

Peor aún, emergieron escondidos cultos del Caos para lanzarse sobre los defensores, y millones de cultistas salieron desde sus escondrijos subterráneos del planeta para unirse a sus maestros en batalla sagrada. En poco más de medio día, las tierras que rodeaban el Honorificum estaban en manos del Caos.

En medio de esqueletos destrozados y de catedrums y santuarios, los rituales de sacrificios en masa y matanza se realizaban a escala industrial mientras los Portadores de la Palabra buscaban atraer refuerzos demoníacos. Kor Phaeron supervisó en persona estas ceremonias ocultas, incluso cuando las baterías de artillería corrupta lanzaron un bombardeo incesante de proyectiles de Disformidad hacia el campo de fuerza de psicotecnología que rodeaba el Honorificum.

La semicompañía de Salamandras del Capitán Mir'san se vió superada en número por la hueste de los Portadores de la Palabra. No obstante, los hijos de Vulkan hicieron su trabajo con eficiencia estoica, abriendo una cabeza de playa en medio de los complejos del mausoleo de los terrenos exteriores del Honorificum con Escuadras AgresorasEscuadras Devastadoras Centurión.

El Capitán Mir'san deseaba dictar y limitar el flujo de la batalla asediando la concentración principal del enemigo, atrayéndolos para que desviasen sus fuerzas y enfrentarse a los Salamandras. De este modo, podrían reducirse las bajas civiles y los Marines Espaciales podrían soportar la peor parte del asalto. 

Sin embargo, los intentos de reforzar el flanco oriental de los defensores leales fueron rechazados por los comandos de guerreros Poseídos y una nueva oleada de cultistas. Kor Phaeron no cayó en la trampa del Capitán Mir'san; el Gran Honorificum siguió siendo su objetivo, ya que con su caída, el Cardenal Oscuro asestaría un golpe mortal a la fe imperial. Aunque muy presionadas, las guerreras de la Orden de Nuestra Señora Mártir defendieron con determinación los cuatro grandes puentes que conducían al corazón del Honorificum.

Agresor Salamandras Primaris 8ª Edición ilustración

Agresor de los Salamandras

Las guerreras con servoarmaduras de obsidiana cantaban himnos a los santos de Bendición y a su amado Dios Emperador mientras disparaban contra la horda blasfema. Los tanques Exorcista zumbaron, desatando volutas en espiral de cohetes sagrados que pulverizaron formaciones enteras de invasores herejes.

El rugido de lanzallamas pesados y el rugido de los bólteres modelo Godwyn Dyath formaron una percusión ensordecedora para acompañar los salmos de los fieles. Fue una defensa valiente y enérgica, pero no podía durar. La sangre de miles de sacerdotes desollados se derramó en las aguas cristalinas del río Carmín cuando los rituales de Kor Phaeron llegaron a un espantoso crescendo.

Cuando el río se volvió rojo, comenzó a burbujear y hervir. Unas figuras horribles se arrastraban desde las aguas corrompidas, empuñando espadas de bronce y aullando de salvaje placer.

El propio río Carmín separó sus orillas y avanzó hacia el escudo psíquico del Gran Honorificum. Una marea de sangre sobrecalentada se tragó a cientos de Hermanas de Batalla y soldados, y convirtió los tanques de batalla y emplazamientos de artillería en lodo de hierro. En el momento en que golpeó el reluciente escudo del Honorificum, las defensas del gran Catedrum se apagaron y murieron.

El camino hacia el corazón de Bendición estaba abierto, y Kor Phaeron guió a sus guerreros con alabanzas a los Dioses Oscuros, sorprendidos por la potencia de la Disformidad. Se desgarraron brechas en la realidad debido al ritual y el conjuro siguió creciendo, atrayendo no solo a hordas de entidades menores, sino a las figuras coriáceas de los Grandes Demonios.

Los rayos de energía de Disformidad invocada estallaron en bolas de fuego chispeantes, y en plena batalla varios Portadores de la Palabra cayeron, convulsionándose mientras unas bocas hambrientas y otras extrañas mutaciones estallaban a través de la piel y la ceramita. Invadieron distritos enteros de Bendición y los demonios se desbordaron en los pasillos del Gran Honorificum, donde las Hermanas de Batalla organizaron una resistencia desesperada, habitación por habitación.

El milagro del Muro del Santo

Con el colapso del último bastión entre los Portadores de la Palabra y el corazón de Bendición, la batalla por el mundo capital parecía decidida. Sin embargo, la Canonesa Serita y sus guerreras se negaron a rendirse a la desesperación. Lucharon con dedicación y furia desinteresadas, golpeando con culatas de armas, cuchillas y espadas sierra cuando se les acabó la munición.

Hermanas de Batalla herida

Las Hermanas de Batalla venden caras sus vidas.

Los que observaron su resistencia valerosa se infundieron de un fuego sagrado. Tanto civiles como sacerdotes tomaron las armas contra las fuerzas del Caos. Al principio, los Portadores de la Palabra y sus aliados demoníacos se rieron ante un desafío tan lamentable.

Pero, a medida que se derramaba la sangre de los fieles, lanzas de luz dorada irrumpían a través de las vidrieras de armavidrio del Honorificum. Mientras las oraciones de los siervos del Dios-Emperador resonaban sobre los gritos y disparos, para asombro de los espectadores, las almas muertas de Bendición surgieron para proteger a los vivos. Espíritus dorados con rostro de calavera surgidos de antiguas tumbas y relicarios se elevaron hacia el cielo para rodear el Gran Honorificum.

Estas manifestaciones formaron un escudo de luz infranqueable, un halo radiante que infundió a los fieles que lo vieron con esperanza renovada. Los demonios y herejes que trataron de abrirse paso a través de esta égida de fe fueron quemados hasta convertirse en cenizas. Ni siquiera la artillería de los Portadores de la Palabra pudo abrir una brecha en el escudo. Donde brillaba la luz dorada del Muro del Santo, la barrera entre realidad y el reino de pesadilla se rehacía.

Kor Phaeron, enfurecido, sólo podía ver cómo grandes franjas del ejército demoníaco que había invocado se desintegraba en la nada y aulló con rabia impotente mientras su conexión con el reino material se cortaba. Inspirados por el extraño fenómeno que habían presenciado, los Salamandras de Mir'san lanzaron nuevos asaltos a las formaciones avanzadas de los Portadores de la Palabra, atravesando el puente sobre el río Carmín y dividiendo a la fuerza herética en dos.

La batalla por Bendición no estaba ni mucho menos decidida, pero el impulso del asalto de los Portadores de la Palabra había sido repelido, y el Gran Honorificum permanecía en manos leales. Aún así, el Cardenal Oscuro no tenía intención de retirarse, no con Bendición tan cerca de su alcance. Se filtraron susurros a través de las mareas de la Disformidad, comunicados oscuros invocando refuerzos del Caos al teatro de guerra de Talledus.

Ira de HierroEditar

Chaos Knight Desecrator Rampager 40k

Dos Caballeros del Caos causando estragos.

Mientras el combate por Bendición alcanzaba nuevas cotas de salvajismo, los Guerreros de Hierro arrastraron a los refuerzos imperiales a una guerra de desgaste en el mundo de Ghreddask. El Herrero de Disformidad Etrogar no tenía interés en los grandes planes de Kor Phaeron para el sistema Talledus. Como un alma despiadadamente práctica, Etrogar vio la perturbación psíquica desenfrenada desatada por la Gran Fisura no como un despertar espiritual, sino como una fuente infinita de poder para ser aprovechada.

El Herrero de Disformidad entró en Talledus al mando del cosechador de almas Scarax Krond. Más factoría espacial que nave espacial, este monstruo de metal cefalopódico iba impulsado por una inmensa Forja Demoníaca. Un producto de los experimentos más oscuros de los Guerreros de Hierro en metalomorfosis e ingeniería disforme y que  sería la primera creación de este tipo en ser probada en batalla.

Con sus vastas cordilleras y sus fortalezas del tamaño de ciudades, el mundo bastión de Ghreddask era el planeta más fuertemente defendido del sistema Talledus, aparte de Bendición. Sus siete grandes ciudades colmena  proporcionaban miles de millones de almas para el Astra Militarum, y sus profundas reservas de promethium y minerales súper densos solo contribuyeron al valor crítico de Ghreddask para el Imperium, convirtiéndolo en un objetivo irresistible para Etrogar.

El Skarax Krond se adhirió a la superficie de Ghreddask como un inmenso parásito, empujando pseudópodos del tamaño de bloques de habitáculos en las profundidades de la tierra. Estos tentáculos serpenteantes pulverizaron su camino a través de rocas y piedras con taladros de asedio y cañones de fusión pesado, antes de estallar desde la tierra dentro de las murallas de las fortificaciones de la ciudadela de Ghreddask.

Guardia imperial tanque leman russ desnivel

Los Marines Espaciales del Caos marcharon adelante, desatando ráfagas de bólter contra sus desprevenidos enemigos. Al mismo tiempo, los Caballeros del Caos de la Casa Khomentis salieron pesadamente desde las entrañas del Scarax Krond, gritando juramentos de destrucción mientras se lanzaban sobre las formaciones blindadas del Astra Militarum.

Un tanque tras otro quedaron convertido en escoria fundida, y arcos de fuego de bólter pesado destruyeron formaciones enteras de infantería Ghreddask. Mientras tanto, la Forja Demoníaca del Scarax Krond se desbordó sobre el aura de muerte y destrucción.

Cadáveres destrozados y restos retorcidos de máquinas de guerra hechas añicos se metieron en sus hornos, mientras Etrogar y sus compañeros Herreros de Disformidad avivaban los fuegos infernales con las almas de los muertos.

El Scarax Krond vomitó una marea de Ingenios Demoníacos: desde Ponzoñas Reptantes que se escabullían como arañas, hasta los enormes Diablos Despedazadores que galopaban a la batalla, ansiosos por mutilar y destruir. Pronto los leales se batieron en retirada, dirigiéndose a la ciudadela polar de Fortaleza de Resolución, donde se prepararon para hacer su última defensa.

Esperanza Vana

Mientras los cruceros de los Guerreros de Hierro preparaban el bombardeo orbital que destruiría los últimos vestigios de resistencia en Ghreddask, la flota del Caos detectó una alteración en la Disformidad. Dos naves acorazadas enemigas abandonaban la órbita: naves negras, con la cruz blanca del Capítulo de los Templarios Negros.

Marines templarios negros Art wikihammer

El Castellano Dramos lideró una fuerza de asalto separada de la Cruzada Rutheriana, con todas las tropas disponibles ya que había otras campañas de los Templarios en otros lugares del Segmentum Solar.

Por suerte, Dramos tambíen pudo llamar a un grupo de Caballeros Imperiales de la Casa Mortan, comandados por el severo pero feroz Sir Dirkwald. Dramos exploró las últimas transmisiones tácticas transmitidas desde la Fortaleza de Resolución.

La situación era difícil. Los Guerreros de Hierro estaban asediando la ciudadela polar, vertiendo sus fuerzas demoníacas contra sus muros de escudo mientras sus tanques de asedio mantenían un incansable bombardeo.

Sin embargo, la verdadera amenaza, intuyó Dramos, era el Scarax Krond. Mientras la Forja Demoníaca estuviera operativa, los traidores podrían reponer sus fuerzas indefinidamente. La fuerza de asalto Martillo del Amanecer se desplegaría en un ataque decisivo contra el cosechador de almas.

Los guerreros de la Casa Mortan aterrizaron en la superficie de Ghreddask en sus lanzaderas fortificadas, naves fuertemente blindadas a las que no afectaba el fuego antiaéreo. Sir Dirkwald lideró un asalto frontal sobre el Scarax Krond.

Desde los parapetos del cosechador de almas, los Guerreros de Hierro lanzaron una cortina de fuego sobre los leales que avanzaban. Mientras los Caballeros llamaban la atención de los defensores del Caos, las escuadras Iniciadoras descendían sobre el cosechador de almas como cometas vivos, atravesando la atmósfera superior y marcando las coordenadas sobre el casco pulsante del Sacrax Krond.

Incluso mientras se defendían de bandadas de dragones infernales que escupían fuego, dieron en el blanco con una fuerza demoledora, abriendo agujeros en el caparazón de metal orgánico con cargas de demolición. El Castellano Dramos dirigió el asalto al corazón del Scarax Krond, luchando a través de las entrañas del monstruo de hierro, junto a una comitiva de veteranos Cruzados.

Este equipo de asalto sufrió graves pérdidas cuando los Guerreros de Hierro los asaltaron a cada paso, pero en un acto de autosacrificio que marcaría sus nombres en los pergaminos de su orden, Dramos y su escuadra de mando lograron detonar una carga ciclónica en el corazón de la estructura.

La explosión de disformidad resultante atravesó el cosechador de almas, inmolando a leales y herejes por igual y arrasando sus salas de reunión y factorías tumba. El Scarax Krond convulsionó y sacudió sus zarcillos de metal como un animal herido, pero sus hornos demoníacos no se apagarían tan fácilmente.

El sacrificio de Dramos había servido para ganar un tiempo valioso a los defensores de Ghreddask, pero el destino del planeta todavía estaba en juego.

Juramentos Antiguos

El conflicto que se desató en Ghreddask estaba dominado por la presencia de máquinas de guerra super pesadas y enormes batallones de blindados. Atravesando la descarga de proyectiles y barrera de cohetes, llegaron las formas imponentes de los Caballeros Imperiales, así como su espejo oscuro, los temidos Caballeros del Caos.

Heráldica Casa Mortan

Emblema de la Casa Mortan.

Ambos enemigos respetaron los antiguos juramentos de sus señores con una seguridad inquebrantable. En el caso de las casas corruptas, su negativa a romper los lazos de honor los había encontrado luchando en el lado equivocado de la Herejía de Horus, apoyando a las fuerzas traidoras del Señor de la Guerra Horus mientras combatían al Imperio de la Humanidad.

La Casa Mortan proporcionó la mayoría de máquinas de guerra leales en Ghreddask, con hasta seis Caballeros provenientes del oscuro mundo de Kimdaria. Cazadores de bestias veteranos, los Caballeros de Mortan procedían de un mundo envuelto en oscuridad perpetua y asolados por depredadores gigantes, un lugar difícil que forjaba almas duras como el hierro.

Demostraron un gran valor en la batalla contra los Ingenios Demoníacos del Scarax Krond, acorralanado a las abominaciones retorcidas con la flota Armígero antes de destrozarlos con espadas sierra y guanteletes atronador. El Herrero de Disformidad Etrogar había forjado pactos con las Casas Komentis y Vrachul, ya que ambas juraron servir al Mechanicum Oscuro, el equivalente profano del Adeptus Mechanicus.

Las máquinas de guerra de Vrachul extrajeron vapores ácidos de los respiraderos y los puertos de escape; un manto de humo químico los envolvió en batalla, disolviendo la carne y armadura de todo lo que se acercara a ellos.

Los guerreros de Khomentis mantuvieron a los espíritus demoníacos como siervos cazadores y se deleitaron cruelmente persiguiendo y brutalizando a los Caballeros Imperiales heridos y dañados.

Ambas Casas favorecían el ataque y el choque del combate cuerpo a cuerpo, un deseo que los nobles de la Casa Mortan estaban deseosos de complacer. Ghreddask se estremeció por el impacto de las armas matatitanes mientras los dos antiguos enemigos se enfrentaban en duelo, listos para luchar hasta el amargo final.

Relato Oficial: Ira de HierroEditar

<< Vocotransmisión recibida - Prioridad Viridian Maxis >>

Aquí el Interrogador Harkin, emitiendo [ ininteligible ] casa segura de Prima Gladian. Esto es una llamada de socorro, prioridad Viridian Maxis, en frecuencia oh-siete-ocho, alfa-nexus-carmín. ¡Oh, Santo Trono! [Intercambio de disparos, firma de sonido no identificada.]

[ ininteligible] rompió el cordón. Yhascon y los demás están muertos, o algo peor. Solo quedo yo. Solo quedo yo. No tengo mucho tiempo. [ Ininteligible ] nunca fue un arma, como pensábamos. Era una puerta, y +++ REDACTADO +++. 

El Sistema Oddreon está muerto. No vengáis aquí. Quieren que vengáis a por nosotros, pero, ¡ Por el Dios Emperador, manteneos alejados !

[ Explosión estática, posible detonación ]

¡ El Emperador protege ! ¡ El Emperador protege ! ¡ El Em- [ disparos, seguidos de gritos prolongados ]

++ FIN DE LA TRANSMISIÓN++

Gritos en el VacíoEditar

Kheron Ophion Amos de la Noche Batalla de Kalleth Garras Cenicientas FW ilustración

Yharas Kine y su banda de Amos de la Noche encontraron ricos objetivos en medio del campo de asteroides conocido como las Lágrimas del Emperador. Transmitiendo una terrible señal psíquica, atrajeron a sus presas a la oscuridad antes de cazarlas y atormentarlas con deleite sádico. Su última presa, no resultaría un rival fácil.

El Pesadilla de Celyx quedó a la deriva en las Lágrimas del Emperador, transmitiendo su señal terrible a través de las estrellas. Siguiendo de cerca a la nave sirena iban los sombríos cascos de las naves de los Amos de la Noche.

Cuando los cruceros imperiales y las naves escolta fueron arrastrados fuera de su rumbo hacia el cinturón, las naves guadaña reaparecieron con fuerza y rapidez, disparando ganchos de abordaje y lanzando partidas de caza de los Astartes Herejes sobre su presa herida.

Tal fue el horror desatado por los Amos de la Noche que las Lágrimas del Emperador ardieron de rojo sangre. El campo de asteroides era visible desde la superficie de los mundos devastados por la guerra de Talledus, una herida irregular en el cuelo que prometía un final sangriento y  terrible.

A medida que la batalla por el sistema Talledus se desataba, desaparecían cada vez más los refuerzos necesarios. Enloquecidos por la fuerza de la transmisión psíquica, los navegantes se vieron arrastrados infaliblemente a la trampa de los Amos de la Noche. Los generales del Astra Militarum y los oficiales de la Armada se desesperaron, ya que cada nave perdida suponía un duro golpe para las esperanzas del Imperium de contener el conflcto de Talledus.

Marines cicatrices blancas espada combate

Cicatriz blanca en combate

La salvación vino de un lugar inesperado. Una fuerza de asalto de Vanguardia de Marines Espaciales del Capítulo de los Cicatrices Blancas al mando de Jodagha Khan, había estado siguiendo los movimientos de los Amos de la Noche de Yharas Kine durante varios meses, siguiendo el rastro psíquico de las víctimas torturadas de los Astartes Herejes.

Los Cicatrices Blancas habían presenciado de primera mano el rastro de horror que los Astartes Herejes dejaban a su paso, y su repugnancia por la depravación de sus hermanos caídos fue absoluta. Los cruceros sigilosos del Khan siguieron al Pesadilla de Celyx directamente hasta Talledus y hasta las Lágrimas del Emperador.

Allí, el Khan y sus hermanos de batalla encontraron un cementerio de naves rotas y retorcidas, orbitadas por cadáveres desollados y congelados al vacío que aún mostraban expresiones de agonía.

No había ni rasto de la nave sirena, pero el repentino grito de los sensores de proximidad reveló una hueste de naves entrantes: cruceros de asalto de los Amos de la Noche con forma de daga los enfilaban a toda velocidad.

La batalla en el vacío fue rápida y brutal. La fuerza más pequeña de los Amos de la Noche se había acercado al amparo de asteroides a la deriva, y estaba sobre los Cicatrices Blancas antes de que los Marines Espaciales pudieran usar sus baterías de lanzas.

El crucero Tormenta de Piedras fue abordado por Rapaxes, que provocaron una terrible carnicería entre la tripulación y sabotearon varios sistemas motrices de los Cicatrices Blancas. Tan pronto como la marea de la batalla cambió, las naves de los Amos de la Noche se deslizaron hacia la cubierta impenetrable del campo de asteroides.

Caza Mortal

Psychic Awakening 2 - Faith and Fury-20

Los Amos de la Noche habían convertido las Lágrimas del Emperador en su patio de juegos infernal, dominando el campo de batalla letal y cambiante y volviéndolo contra sus enemigos. Los Cicatrices Blancas fueron atacados no solo por los herejes sino también por las trampas y señuelos que los Amos de la Noche habían colocado en todo el campo de asteroides: planetoides atados con cargas ciclónicas y señales astropáticas que condujeron a los Cicatrices Blancas a las zonas de muerte peparadas de antemano.

Únicamente los dispositivos de precognición multiespectro de los cruceros sigilosos de los Cicatrices Blancas podían navegar a través de esta oscuridad. Así comenzó una guerra en la sombra de creciente butalidad, mientras los guerreros de Chogoris intentaban rastrear a sus odiados enemigos a través de la vorágine de rocas ardientes y naves espaciales en ruinas.

Los Amos de la Noche habían salvado la vida de los Navegantes de estas naves destripadas, aunque los supervivientes se encontraban sujetos a un destino peor que la muerte. Desollados y agonizantes, eran mantenidos vivos y conscientes por la magia de la Disformidad, para que aullaran su tormento por el vacío.

Los perturbadores gritos psíquicos oscurecieron la señal de sirena emitida por el Pesadilla de Celyx, haciendo casi imposible discernir la ubicación exacta de la nave. Cada uno de estos señuelos era un lugar de emboscada protegido por grupos de combate de Rapaxes de los Amos de la Noche, Marines Espaciales del Caos e Ingenios demoníacos.

Tanto si estaban ubicados en asteroides a la deriva o en esqueletos de naves muertas, cada centímetro de tierra se había preparado con trampas de red láser, minas dispersas y cadáveres con trampas explosivas.

Las escuadras incursoras pagaron un alto precio por limpiar cada emboscada, utilizando su áuspex clase Adivinador para realizar un análisis de espectro completo del campo de batalla y dispersar estos datos de información vital de combate a sus hermanos de batalla. Las escuadras de Infiltradores irrumpieron en los pasillos sin luz de las naves muertas, lanzaron granadas de humo y dispararon ráfagas disciplinadas de sus carabinas bólter de tirador de alcance augur.

Cicatriz blanca campeon de la compañía

Los principios de velocidad y movimiento constante, fundamentales en el arte de la guerra practicado por los guerreros de Chogoris, fueron bloqueados por los trucos arteros de los Amos de la Noche. Yharas Kine y su contingente de maestros del arte del sigilo y el subterfugio, estaban encantados con el desafío que les brindaba la Vanguardia de Marines Espaciales.

Grupos de Exterminadores del Caos lanzaron ataques de teletransportación de corto alcance al corazón de las formaciones de Cicatrices Blancas, matando y destripando con garras relámpago y hachas de energía.

Los Dragones Infernales se lanzaron sobre las naves de desembarco de los Cicatrices Blancas en el vacío del espacio, y los demonios de pesadilla conocidos como Espolones de la Disformidad rompieron los cascos de los cruceros de los Marines Espaciales.

A pesar de todo el cruel ingenio de los ataques de los Amos de la Noche, los Cicatrices Blancas, bajo el mando del Khan, se adaptaron con notable rapidez. Fingieron retiradas desesperadas, atrayendo a las fuerzas traidoras a sus zonas de combate.

Las naves dañadas fueron sacrificadas para atraer a los Amos de la Noche, borrachos por la emoción del asesinato y la tortura. Los emboscadores de repente se convirtieron en emboscados cuando los guerreros de los Cicatrices Blancas aparecieron en medio de ellos con gritos de guerra y envolvieron a los Astartes Herejes en brutales batallas a corta distancia.

Sin embargo, a pesar de que el impulso de la batalla cambiaba de hora en hora, la Pesadilla de Celyx permaneció invisible, aún emitiendo su canción enloquecida. Hasta que los Cicatrices Blancas lograron eliminar todas las señales falsas, continuó la lucha desesperada dentro de las Lágrimas del Emperador.

Ecos del DespertarEditar

La galaxia está atrapada en las garras de una vorágine empírica causada por el nacimiento de la Gran Fisura. Las ondas de este desastre se sienten en millones de mundos, dando lugar a manifestaciones de poder psíquico tanto maravillosas como horrorosas. Los informes se filtran gradualmente en Terra, y la humanidad empieza a captar la magnitud de los eventos.

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Comisario segundo HR. Lei

Ofensiva Sub-tachia MISSID

00:68TA - GZ Oeste

Fuerzas comprometidas de Dominur Rhesk en la colina 942. Contingentes enemigos apróx. mil: significativa presencia de Hereticus Extremis. Graves pérdidas, procedemos a despliegue de clase Epsilon.

Éxito inicial. Alcanzando objetivo Callus, pero la clase Epsilon mostró signos crecientes de corrupción potencial.  El comisario Koln inició la terminación pre-judicial, pero no pudo contener el incidente disforme EXTREMO. Colina 942 destruida. Repito, totalmente destruida. Batallón perdido, C.G. eliminado. Solicito órdenes.

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Misiva prioritaria // 56D

Categoría: Xenos Agressus

Los Orkos se están reuniendo en gran número en el Corredor Glaaxiano. Nada se interpone entre ellos y la capital del sector. Contacto perdido con las Flotas Rho y Pheilades. Perturbación de la Disformidad significativa y sin precedentes en todo el sistema. Nalmora y Puerto Gardia permanecen en silencio. Las estrellas son verdes.

Todo lo que podemos escuchar en el voco es el trueno de los tambores de guerra. Seiscientos ochenta y seis astrópatas han caído muertos por roturas craneales o han sufrido convulsiones y posteriormente se les ha otorgado la Misericordia del Emperador. Por las estrellas de Sol, los tambores se hacen más fuertes a cada momento que pasa. Ruego al Dios Emperador que reciba esta misiva.

++ Comunicado recibido 14.74.613 Terra sideral.

Media compañía de los Lanzas del Emperador enviada a investigar el subsector Glaaxian. ++

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La galaxia no perecerá en llamas y furia. No habrá batalla final gloriosa, ni combate y entrechocar de espadas.

He soñado con la muerte de la humanidad y después enmudeceremos.

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[ Voco Interceptado: Sistema Yhedaris, Subsector Marcha de Siegfreda ]

" ¡Oid esto, bobos perros falderos ! Sois unas criaturas serviles y aburridas. ¡ El Iluminador se acerca ! Yhedaris no es más que la primera pincelada sobre un gran lienzo. ¡ Viene, y con él llega un carnaval infinito de sensaciones !"

Apéndice: la vocotransmisión procede del Catedrum del Corazón Ceniciento en Ortus Prime. No hay respuesta de los canales prioritarios. Varias naves de guerra herejes avistadas atravesando la Nebulosa Cascar, en dirección al Manto Negro. La iconografía coincide con la de los Hijos del Emperador.

Excolugado Traitoris.

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¡ Alegraos ! ¡ El Durmiente despierta, y canta la canción que acaba con el mundo !

A través de las estrellas, sus hijos se agitan y se levantan para reclamar el derecho de nacimiento de su mente. Así comienza y así termina.

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La caída de la casa Tyr

El Lord- Gobernador Tyr fue asesinado en las primeras horas del 0.13.774 sideral. Simultáneamente, Rhynius Tir y Lucea Ranolph-Tyr perecieron en una aparente explosión mientras participaban en la Regata Solar micraxiana. Los únicos miembros supervivientes del personal de la Casa Tyr hablan de xenos altos, de extremidades largas y armaduras negras, que invocaron chorros de fuego brujo para inmolar al Lord -Gobernador.

Los exámenes forenses de los bienes de Tyr han descubierto existencias de textos xenotécnicos y heréticos ilícitos, así como la evidencia de rituales depravados. La Guardia micraxiana está reuniendo sus fuerzas para un ataque de represalia a partir del 0.14.13. Mantendré informada a la Orden a medida que la situación evolucione.

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Prognosticatum Ultima: Próspero Exactis.

Gran Maestro Voldus, el desequilibrio empírico a lo largo de la Falla de Próspero es mucho peor de lo que se temía al principio. Las incursiones demoníacas se reportan en múltiples vectores, y algo mucho peor se está gestando en la superficie de Sortiarius. Allí hay una vorágine , una concentración de poder psíquico superior a todo lo que hemos presenciado desde la apertura de la Cicatrix Maledictum.

Sin duda, el Rey Carmesí planea una nueva atrocidad, aunque nuestros Pronosticadores no pudieron perforar el velo arcano dibujado sobre el Planeta del Hechicero. Tan dispersas como están nuestras tropas, creo que debemos iniciar una investigación. Espero su sabiduría, Gran Maestro.

+++

Ecovox:

Última localización registrada de la Nave Negra de la Flota Thersius: Nebulosa Obrizar.

Leyendo marcas catastróficas de la Disformidad en toda la flota. Protecciones antiempíricas fallando en todos los vectores. Las cuchillas estelares han roto las naves por la mitad, descargando la carga del diezmo al espacio. Tenemos informes de disparos en la bodega de carga. Ninguna comunicación recibida de la hermana superiora Dhaera desde que dirigió la escuadra de pacificación a la cubierta 600 a las 00.646 horas.

El Capitán Sentulla ha promulgado la Doctrina Extremis Bermellón-Alfa. Realizada una subida de energía crítica a los motores de disformidad. Detonación inminente. Esta es la última transmisión de la Nave Negra Tortantia. Que el Dios Emperador nos conceda misericordia.

+++

Hoja de datos interceptada 144/1525/CV - Marcada para censura.

Es un milagro, amigo mío. No tengo otra palabra para eso. Los tiránidos habían atravesado la Línea del Bastión y estaban sobre nosotros, apunto de alcanzarnos mientras huíamos presos del pánico. Sin embargo, mientras corríamos, vi al Sargento Maklinnan cojeando hacia el enjambre. Le faltaba un brazo y la mitad de su cara la tenía quemada por el vómito ácido de los xenos, pero tenía la mirada más serena que he visto en un ojo sano.

Levantó una mano y todo se volvió cegadoramente blanco. Escuché los gritos de la basura alienígena y, cuando abrí los ojos, el suelo estaba lleno de cadáveres humeantes. Las pocas bestias con garras que quedaron vivas retrocedieron y aullaron como si estuvieran envueltas en llamas invisibles. Todos a una, el 145º se volvió y levantó las bayonetas hacia ellos.

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Libro 3: Sangre de BaalEditar

" Puedo sentirlos acercándose.

Han pasado meses desde que mi Subductor Majoris se burlara con esa risa chiflada en mi cara. No tenía sentido, lo admito libremente. Todo lo que yo tenía eran premoniciones vagas: el sonido de un goteo lento, la sensación de movimiento ondulante, una luz dorada demasiado distante para ofrecer consuelo. ¿Cómo se comunica un temor sin nombre?

Que el Emperador me perdone, pero estoy asustada.

Incluso ahora, después de tantas noches llenas de estímulos, mi cuerpo se desmorona por la falta de sueño y siento que se acerca más. Quizás, si mi escolta de seguridad me permitiera dormir para recuperarme, podría darle sentido. Pero entonces podría soñar. No puedo soportar tener otro sueño como el último.

"Una pesadilla más filtrándose de la Cicatrix Maledictum," dijo desdeñosa la Subductor Majoris. Ahora me pregunto por qué no lo ha visto ella misma. Puede que sí y tuviera miedo. Debería tenerlo, todos deberíamos tenerlo. He sentido arañazos en mi cabeza, sentí la caricia de algo resbaladizo en mi mente. Probando. Cuestionando.

La oscuridad que se extiende ante mí ahora, incluso sin dormir. Construye un trueno de sombra. Se acumula en océanos de tinta negra. Veo las velas del mundo iluminadas por las mentes de mis hermanos y hermanas, primero debilitadas y después apagadas. Es curioso, muchas de las llamas se hinchan, su luz es demasiado brillante para que la sombra las alcance.

Encerrada aquí en mis aposentos protegidos y santificados espero la censura. No puedo decir si lo que veo es un eco del futuro, o algún presagio de terror abominable. Rezo para que mis carceleros se cansen pronto de mi existencia".

 - Diario personal de Keisha Ananguru, Subductor Astropática Minoris , estación de transmisión Thyraen.

Un festín rojoEditar

Leviatán tiránido

Cuando el Gran Devorador extendió su hambre por la galaxia a los sistemas estelares imperiales dispersos a lo largo de la Cicatriz Roja, los Ángeles Sangrientos se interpusieron en su camino. Los hijos de Sanguinius resistieron a los xenos incansablemente, luchando no solo para salvaguardar el espacio imperial, sino para defender su mundo natal Baal, ya que la supervivencia del Capítulo estaba en juego. Al dar un nombre a la miríada de incursiones tiránidas, el Ordo Xenos creyó que los entendería.

La flota enjambre, cuyo nombre en código era Leviathan, fue registrada destruyendo sectores del sur galáctico, pero invasiones de criaturas que exhibían coloraciones y tendencias similares afectaron a sectores aislados en toda la galaxia. En realidad, los tentáculos de Leviathan atacaron desde debajo del plano galáctico, a diferencia de otras flotas enjambre conocidas por la Humanidad.

Las regiones no disponían de un aviso anticipado de ataque al monitorear el curso en esprial de esta flota enjambre. La búsqueda de bancos de bionaves hambrientas parecía aparentemente aleatoria desde el vacío helado más allá de la galaxia.

De esta manera, muchos mundos biofértiles de la Cicatriz Roja fueron arrasados antes de que el Imperium pudiera organizar la defensa. La Cicatriz Roja brilla como una marca furiosa en las cartas holográficas del Ordo Astra. Sus miles de estrellas brillan con un tono carmesí, tiñendo los mundos y las nubes de gas de la región con el color de la sangre derramada.

Cada sistema está maldito con una radiación feroz emitida por estos soles escarlata, y la vida allí es muy dura. Pero el Imperium nunca elude las condiciones severas cuando hay recursos valiosos que adquirir. Aunque miles de millones murieron para construir asentamientos permanentes, cientos de sistemas de la Cicatriz Roja finalmente resonaron con el ruido de la industria humana bajo las estrellas rojizas.

El tentáculo de la Flota Enjambre Leviathan que abrió su senda de destrucción por toda la Cicatriz Roja y sus alrededores era una sola probóscide del organismo gestáltico que emergió del vació intergaláctico. No obstante, consistía en el mayor número de naves enjambre que el Imperium había registrado. Un espolón curvo de la presencia de Leviathan en la Cicatriz Roja que más tarde se llamaría Tentáculo cripttoide, porque en su camino estaban los mundos escudo de Cryptus.

Este sistema binario populoso fue uno de los innumerables territorios amenazados por los Tiránidos, que el Imperium tomó medidas decisivas para defender.

Psychic Awakening 3 - Blood of Baal-6

Planeta del Escudo de Cryptus.

Vital por su promethium refinado y sus dispositivos de energía solar, Cryptus recibió refuerzos de varios regimientos del Astra Militarum y otras fuerzas imperiales. Guardias Imperiales, tanques e incluso una misión de Hermanas de Batalla fueron sacrificados para defender Cryptus, pero, uno a uno, los mundos del sistema fueron superados. Cuando la señal de Cryptus llegó a Baal, la lucha de los mundos escudo ya era conocida por el Comandante Dante, Señor del Capítulo de los Ángeles Sangrientos.

Tanto si el sistema resistía como si caía, los tiránidos avanzarían inexorablemente hacia el mundo natal del Capítulo en Baal, pero, si los xenos eran diezmados lo suficiente en Cryptus, tal vez Baal tuviera una oportunidad.

Los Ángeles Sangrientos repelieron a los xenos en Cryptus con furiosos asaltos, pero las oleadas interminables de Tiránidos que se vertían en cada zona de batalla amenazaban con machacar a los hijos de Sanguinius. Fue entonces cuando la guerra sobre los mundos escudo despertó a sus antiguos habitantes, los Necrones, cuya tumba había orbitado las estrellas binarias durante eones, algo que desconocía el Imperium.

Solamente un pacto cauteloso hecho con estos alienígenas metálicos vio a los mundos de Cryptus finalmente limpios de Tiránidos, aunque a un gran coste.

" Resistimos en Phodia durante un tiempo, pero, frente a esa voracidad sin sentido, nunca podríamos prevalecer. Sin embargo, cuando miro a los Ángeles de Baal, veo la esperanza que pensé que habíamos perdido".

- General Dhrost, 185º de Cadia.

Los Ángeles Sangrientos supervivientes se dirigieron a Baal. Sabiendo que su planeta natal estaba en peligro, Dante pidió ayuda a todos los Capítulos sucesores de los Ángeles Sangrientos que pudo alcanzar. Compañías de casi todos ellos respondieron a la llamada. A medida que la flota enjambre se acercaba, el planeta se fortificó como no lo había hecho en milenios. Incluso los habitantes de sus tribus se armaron en todo el sistema, muchos dentro del monasterio fortaleza en Baal. Dante esperaba que esto bastara, ya que cuando los Tiránidos de la Flota Enjambre Leviathan descendieron sobre Baal, sus bionaves ocultaron la macha rubí de la Cicatriz Roja con sus números. Los enjambres voraces cayeron sobre Baal como un diluvio.

Marine dreadnought compañía muerte angeles sangrientos vs carnifex

Un torrente de dientes y quitina se dirigió hacia los Marines Espaciales, mientras el aire se convertía en un puré tóxico de esporas alienígenas y lluvia cáustica. Una tras otra, las defensas cuidadosamente desplegadas de los Ángeles Sangrientos fueron superadas tras semanas de combate salvaje. En medio del tumulto incensante, la invasión tiránida se adaptó rápidamente a sus tácticas, sin prestar atención a las miles de bestias que perdían a cada momento. Cuando las defensas cayeron ante los organismos infiltrados, nuevos enjambres brotaron para encontrarse con las armas de fuego de los Ángeles Sangrientos.

Fue entonces cuando la propia galaxia gritó. Desde el Ojo del Terror a la Franja Este, la Gran Fisura desgarró la galaxia y el reino de la Humanidad quedó dividido. Tormentas de disformidad devastaron a muchos de los supervivientes traumatizados del Imperium, y el Sistema Baal no se salvó, quedando atrapado en una tormenta de energía. Agrupados en órbita como depredadores alrededor de un animal moribundo, las naves enjambre Tiránidas habían sido azotadas sin piedad.

Cuando los Ángeles Sangrientos pudieron enfocar sus augures hacia el cielo, las naves xenos se había desvanecido. En Baal, los enjambres de monstruosidades que se extendían por el continente y las bestias armas que se arrastraban resistieron, volviendo a sus instintos más bestiales. Los Ángeles Sangrientos no entendieron lo que había ocurrido en órbita, pero sintieron la oportunidad de recuperar la iniciativa ahora que las hordas de Tiránidos en Baal se habían separado de la inteligencia que los dirigía desde las estrellas.

Sin embargo, los xenos no retrocedieron ante los contraataques de los Ángeles Sangrientos, sino que se lanzaron hacia delante con mayor hambre y ferocidad. Los Ángeles Sangrientos se tambalearon al borde de la extinción.

Aunque las naves enjambre habían desaparecido, los mundos del sistema Baal aún estaban llenos de xenos. Era sólo un sistema entre miles en la zona de guerra de Baal, que abarcaba la Cicatriz Roja y sus márgenes. Dentro de cada uno, los tiránidos se arremolinaban y devoraban.

Zona de Guerra BaalEditar

Psychic Awakening 3 - Blood of Baal-8

Zona de Guerra Baal.

Abarcando toda la Cicatriz Roja y muchos sistemas en los márgenes de la región, la zona de guerra Baal ha sufrido la mayor invasión de la Flota Enjambre Leviathan  que el Imperium haya registrado. Los Ángeles Sangrientos y sus Capítulos sucesores se encuentran en el camino de los xenos.

Dante está obligando a los Tiránidos a replegarse de las instalaciones clave, empleando su gran conocimiento militar como Regente del Imperium Nihilus con habilidad consumada. Cada tentáculo xenos al que se le niega un mundo al que devorar, o que es desviado y eliminado, supone otro paso para reclamar la Cicatriz Roja. Pero las bioflotas de Leviathan son enormes y los mundos defendidos de su voracidad de ninguna manera quedan a salvo.

  • Canal Ryban: La voz mental del hijo de seis años del Gobernador Prendas es escuchada por astrópatas de nivel alto en mundos alrededor del Canal Ryban.
  • Pozo de Asteroides Grollah: Entre las masas letales de roca interestelar, los escuadrones de Cazadores escoltan a los transportes y sus interceptores Furia se enfrentan a lanzaesporas ciclópeos.
  • Ashallon: En el sistema Kranos, el planeta industrial de Ashallon desaparece de la vista del Imperium. Los astrópatas sólo ven un pozo de la más negra oscuridad.
  • Sistema Gamma IV: Más de una veintena de estaciones espaciales y plataformas orbitales resplandecen alrededor de los mundos del Sistema Gamma IV. El sistema de comunicación astropática queda totalmente aislado de la luz de la Sagrada Terra y pide ayuda a las estaciones hermanas.
  • Bhelik Alphus: El mundo fortaleza de Bhelik Alphus sufre tormentas disformes y oleadas de asaltos xenos, confiando en resistir gracias a sus fortificaciones firmemente construidas y su lealtad inquebrantable al Imperium.
  • Sistema Gracinth Pontus: Gracinth Pontus está lleno de refugiados que huyen de la Cicatriz Roja, antes de que un tentáculo de la Flota Enjambre Leviathan aparezca desde el plano galáctico para atacar el sistema. Los xenos encuentran sus mundos llenos de biomasa que devorar.
  • Cizalla Archanis: La red escarlata de nubes de polvo que constituyen la Cizalla Archanis se enfrenta a dos tentáculos invasores de la Flota Enjambre Leviathan. Sus siete sistemas, una vez inexplicablemente vinculados en una red de apoyo, están todos aislados por la insidiosa Sombra de la Disformidad.
  • Gavendor: Tres brigadas segadoras de 51º de Aerosanos Párticos son enviadas a reforzar Gavendor en medio de informes de insurrección de sus habitantes.

Exigencia del deberEditar

BA vs. Tyranids

Los Ángeles Sangrientos que lucharon contra los Tiránidos en Baal se enfrentaron con la posibilidad de una destrucción total. Sin embargo, la apertura de la Gran Fisura trajo la salvación inesperada. Mientras los Tiránidos seguían luchando con instintos salvajes, una figura de otro tiempo surgió de la Disformidad con refuerzos y noticias dolorosas.

Los Ángeles Sangrientos y sus sucesores lucharon por el mundo de Baal con espadas afiladas y fuego de bólter. Cuando la munición se acabó o los cuchilos de combate se despuntaron, lo hicieron con patadas y puñetazos. La musculatura mejorada y la ceramita endurecida se enfrentó a las fauces y las garras.

La supervivencia de todo el sistema estaba en juego. Los ciudadanos mortales de Baal también lucharon, porque sabían que no se podía esperar piedad de los Tiránidos. Todos creyeron que podía ser la hora final de Baal, y lucharon con la furia de los que no tenían nada que perder.

" Nuestra luz no se desvanecerá bajo este manto de oscuridad. Estas inmundicias xenos no prevalecerán. Os prometo a todos los que compartís la sangre noble del Ángel que acabaremos con estas bestias, hundiremos sus huestes, ¡porque ha llegado su fin!"

- Comandante Dante, Señor de la Hueste Angelical.

Más allá de los cielos ahogados por las esporas, las bionaves tiránidas en órbita habían sido brutalmente arrrastradas al olvido por las tormentas de disformidad desatadas a raíz de la Gran Fisura. En su lugar, el vacío turbulento arrojó milagrosamente una nueva flota. Al acercarse a Baal, las naves entrantes transmitieron identificadores imperiales a los Ángeles Sangrientos, revelando que procedían de Terra, pero los cronoidentificadores estaban tan corrompidos que los logísticos de Baal no pudieron establecer un tiempo de origen fijo.

Eran naves de la Cruzada Indomitus, la inmensa fuerza que se extendía desde Terra para reclamar y defender el dominio de la Humanidad. Descubrieron que las posiciones de los Ángeles Sangrientos estaban contrayendo constantemente ante los enjambres Tiránidos que los rodeaban. Las naves descargaron enormes barreras de macro-cañones sobre los xenos para detener su avance, antes de liberar las alas de naves de ataque e innumerables naves de desembarco.

Los guerreros que transportaban eran Marines Espaciales Primaris que debían su génesis a la perspicacia táctica de gran alcance de Roboute Guilliman, y no era otro que el propio Hijo Vengador quien coordinaba el ataque imperial.

Marines desgarradores de carne wikihammer

Desgarradores de Carne en combate

Ataviados con los colores de lo Ángeles Sangrientos, Desgarradores de Carne y otros Capítulos del linaje de Sanguinius, las oleadas de guerreros del Adeptus Astartes inspiraron a los defensores agotados de emprender actos resurgentes de salvajismo. Se perdieron muchas vidas imperiales cuando los defensores y los cruzados expulsaron a los Tiránidos de sus líneas.

Tras días de batalla, los ejércitos imperiales combinados calmaron el ímpetu de los xenos en la mitad del planeta, dando a los Ángeles Sangrientos espacio para consolidarse. Reunidos por primera vez desde que empezó la batalla por Baal, Dante y el resto de Señores del Capítulo aceptaron formalmente los refuerzos Primaris y la tecnología arcana necesaria para crear más.

Sólo Gabriel Seth de los Desgarradores de Carne albergó reservas sobre las implicaciones del regalo, pero sus guerreros estaban impresionados con los Marines Espaciales Primaris que lucharon con su librea.

Guilliman compartió con los Señores de la Guerra la noticia terrible de la Gran Fisura y sus consecuencias para la Humanidad, a pesar de que muchos de estos líderes lo miraban fijamente, impactados por la presencia de alguien procedente de un tiempo de leyenda. Guilliman concluyó nombrando al Comandante Dante como Regente del Imperio Nihilus, una responsabilidad de gran honor e inconmensurablemente pesada en su magnitud.

Con los enjambres restantes en su mundo natal y sus planetas hermanos, el futuro de Baal no era en absoluto seguro. Sin embargo, la flota de Guilliman hizo preparativos para seguir adelante, ya que había regiones en mayor peligro. Los hijos de Sanguinius trazaron planes para una contraofensiva con la que limpiar el resto del sistema.

Dante Angeles Sangrientos color Blood Angels 40k

Cervan Dante, Señor del Capítulo de los Ángeles Sangrientos.

Revitalizados por los refuerzos y nuevos propósitos, Dante y los comandantes de los Capítulos sucesores atacaron desde posiciones que casi habían sido el lugar de su perdición. Las fuerzas de ataque reunidas por los aliados supervivientes avanzaron para librar a Baal de las hordas Tiránidas. Los Ángeles Sangrientos estaban decididos a capitalizar el vínculo cortado de las criaturas con la Mente Enjambre, sin saber a qué velocidad podría recuperarse.

Tras semanas de más derramamiento de sangre, los desiertos desgarrados por la batalla de Baal se cubrieron de lodo a medida que se empapaban de sangre e icor. Los muertos Tiránidos se amontonaron para formar un paisaje de sangre apestoso e interminable.

El poder de los Marines Espaciales Primaris se vio sin lugar a dudas en estas batallas, y los Ángeles Sangrientos no tardaron en comenzar a reunir nuevas oleadas de esta nueva raza de guerreros. Muchos de los jóvenes miembros de la tribu que habían defendido valientemente Baal fueron reconvertidos en Marines Espaciales Primaris, habiendo demostrado su valía diez veces durante la horrible invasión.

No fueron los únicos en sufrir una transformación, ya que Mephiston, el siniestro Bibliotecario Jefe de los Ángeles Sangrientos, emprendió el cruce peligro del Rubicón Primaris.

Juntos, los ejércitos imperiales finalmente aplastaron al último enjambre Tiránido. Sin embargo, ni por un momento los Ángeles Sangrientos creyeron que Baal estaba totalmente limpio de la presencia xenos; probablemente había criaturas heridas o aisladas escondidas en cuevas del desierto o enterradas bajo las dunas de arena y cadáveres.

¿Y quién sabía cuánto tiempo permanecerían inactivas las innumerables esporas que habían llovido en el planeta antes de dar sus horribles frutos? La tarea de cazar los restos xenos recayó en los miembros de las tribus y en  los Marines Espaciales Neófitos supervivientes, aunque encontrar organismos solitarios eran poca cosa frente a los deberes que ahora se imponían a Dante, deberes que el cese en las hostilidades ahora le permitió apreciar más plenamente.

Exterminador Estandarte Primera Compañía Ángeles Sangrientos

Exterminador y Estandarte de la Primera Compañía de los Ángeles Sangrientos.

Los Ángeles Sangrientos y sus sucesores habían sido diezmados. A pesar del flujo imprescindible de Marines Espaciales Primaris, ningún Capítulo en Baal tenía su número total. Los que seguían siendo estratégicamente funcionales habían perdido una fuerza táctica inconmensurable, incluidos veteranos de siglos, equipo antiguo e irremplazable y muchos Señores de Capítulo.

Frente a ellos había infestaciones depredadoras en otros mundos del Sistema Baal, y muchos otros se extendieron por la Cicatriz Roja y sus regiones limítrofes. El destino de las bionaves Tiránidas que habían desaparecido de la órbita de Baal seguía siendo desconocido, pero los Astrópatas de Dante decían que no había ocurrido desapariciones similares en otro lugar.

Era probable que los Tiránidos no notaran la pérdida; sus números eran legión y su hambre ilimitada.

Los informes de Lord Guilliman de la agitación galáctica conmocionaron a Dante. A lo largo del Imperium Nihilus, innumerables mundos aterrorizados estaban siendo asediados por horrores. ¿Quién sabía cuántos sistemas habían atacado los enemigos de la Humanidad sintiendo su debilidad? Al ejercer la autoridad de Terra, los Ángeles Sangrientos iban a ser la mano del Emperador más allá de la Gran Fisura. Dante decidió hacer de esto un guantelete que gotease la sangre de los enemigos de la Humanidad.

El Señor de la Hueste Angelical reunió a sus consejeros principales y a otros Señores del Capítulo. Juntos, decidieron que reclamar el resto del Sistema Baal debía ser su prioridad principal. Con el sistema natal asegurado, Dante pondría en marcha el Halo del Ángel, un ambicioso plan de reconquista que atacaría a tres sistemas cercanos para establecerlos como escalas de una mayor expansión.

Para apoyar a estos tres teatros elegidos, Dante y el resto de Señores de Capítulo enviaron sus fuerzas a combatir acciones de resistencia y operaciones de recuperación en toda la región, interceptando o retrasando los refuerzos Tiránidos. Dante no dudó en recurrir a su recién conferida autoridad como Regente del Imperium Nihilus. Si la Cicatriz Roja iba a sobrevivir, el Halo del Ángel no podía fallar.

La expansión de la SombraEditar

Imperio psiquico poder disformidad

Psíquico imperial

La zona de guerra Baal se tambaleó por el ataque de los Tiránidos con miles de sus sistemas retorciéndose a medida que eran consumidos. Cada mundo presa quedó aislado por la sofocante voz psíquica de la Mente Enjambre y los psíquicos de esos planetas fueron torturados hasta el punto de la locura.

Los Tiránidos se extendieron a través de los sistemas florecientes de la Cicatriz Roja, incluso a los más lejanos. Una miasma psíquico invisible acompañó su avance; un fenómeno que el Imperium conocía como la Sombra en la Disformidad. Envolvió sistemas enteros, cortando gritos de ayuda y paralizando la capacidad de los defensores para huir.

Cuando los Tiránidos infestaron toda la región, no había ningún lugar donde no se notase. Los astrópatas  enloquecieron tratando de enviar las visiones más simples. Cuando la Gran Fisura dividió la realidad en medio de este terror, muchos psíquicos en la Cicatriz Roja pensaron que la galaxia estaba respondiendo a la mancha psíquica antinatural de los Tiránidos.

El Imperium se denfendió brutalmente de los Tiránidos en todos los sistemas de la Cicatriz Roja. Los Ángeles Sangrientos y sus Capítulos sucesores formaron el filo de la espada en estas acciones sangrientas, pero los Marines Espaciales eran pocos. Muchas zonas de batalla sólo contaban con un pequeño número de escuadras de los hijos de Sanguinius, con el apoyo del Astra Militarum, o fuerzas de mundos forja o santuarios sagrados.

Los Ángeles Sangrientos encontraron pánico y terror entre las poblaciones supervivientes. Se produjeron disturbios, la gente gritaba incontrolablemente y luchaba entre sí. La agitación era comprensible ante las hordas invasoras, pero en algunos casos la violencia tenía que eliminarse sin piedad.

En el subsector Di´aden, los Bibliotecarios de los Ángeles Sangrientos vieron cómo este terror engendraba violencia incluso entre sus aliados. Guardias imperiales enloquecidos se lanzaban de cabeza contra muros de ferrocemento, y los guerreros Skitarii quedaron atrapados en bucles lógicos febriles, derramando sangre aceitosa de sus emisores.

Cuando el velo psíquico asfixiante de los Tiránidos caía sobre un mundo, hasta las mentes fuertes de los Bibliotecarios luchaban por soportarlo.

Bibliotecario Angeles sangrientos

Bibliotecario de los Ángeles sangrientos

El Imperium había sabido durante tiempo que los no psíquicos sentían la presencia psíquica Tiránida como un velo de miedo antinatural, pero nunca habían visto sus efectos a esta escala. A pesar de estar tan dispersos en la zona de guerra Baal, los Ángeles Sangrientos y sus sucesores no podían permitirse tales aflicciones en las filas de sus aliados

Si bien la fuente exacta de estos fenómenos perturbadores aún no se podía entender, un problema adicional afectó a las poblaciones de la zona de guerra. Desde la apertura de la Gran Fisura, las Naves Negras que normalmente recogían los diezmos de los psíquicos de los mundos imperiales no se habían visto en la Cicatriz Roja.

Se rumoreaba que estas embarcaciones clandestinas empleaban determinadas Casas de Navegantes y operaban en instalaciones extensas en toda la galaxia. Si no podían alcanzar la Cicatriz Roja para eliminar a los posibles psíquicos, las consecuencias para la región serían catastróficas. Más y más psíquicos aparecieron en los campos de refugiados a los que se había enviado a muchos civiles.

Cada mente psíquica representaba una amenaza para la seguridad del Imperium, y los Bibliotecarios y los Ángeles Sangrientos y sus Capítulos sucesores veían claramente su responsabilidad. Si las Naves Negras no cumplían con su deber, los psíquicos de los Marines Espaciales tendrían que actuar.

Un gran colectivo de Bibliotecarios se encargó de vigilar a los psíquicos refugiados, aunque los apartó de sus deberes en las líneas del frente. Los Bibliotecarios probaron las mentes de tantos humanos aberrantes como pudieron, buscando cualquier debilidad psíquica.

Fue positivo que los Bibliotecarios emprendieran esta tarea, pero su escala era monumental. Los niveles de potencial psíquico que encontraron entre los refugiados humanos iban más allá de algo que pudiera explicarse por las ausencias de las Naves Negras. Los Bibliotecarios descubrieron a muchos psíquicos incipientes que luchaban por comprender o controlar sus nuevos poderes.

Una vez identificados , fueron aislados y sometidos a interrogatorios psíquicos invasivos para determinar el tipo de amenaza que representaban. Sin embargo, por cada psíquico examinado, muchos otros perdían el control antes de que los encontraran. Unos se horrorizaron por los actos cometidos y otros se deleitaron con su poder desenfrenado.

Psychic Awakening 3 - Blood of Baal-11

Los Tiránidos percibieron esta inesperada nueva debilidad entre sus presas humanas. La Mente Enjambre observó a través de los sentidos de su progenie casi ilimitada y respondió como siempre lo hacía. Con una velocidad antinatural, la invasión atacó la inmensa amplitud  de la Cicatriz Roja.

Las fuerzas de asalto de los Ángeles Sangrientos se encontraron poco después con progenies de bestias psíquicas en cada campo de batalla. Los veteranos de las guerras Tiránidas habían visto a los alienígenas adaptarse de esta forma, pero solía ser como respuesta al poder psíquico puro de los guerreros místicos del Adeptus Astartes.

Supieron de cepas xenos envueltas en coronas de biohechicería en los campos de batalla donde no había Bibliotecarios. Para los Ángeles Sangrientos en las líneas del frente, estaba claro que los xenos habían percibido la ausencia de psíquicos Marines Espaciales y habían tratado de aprovecharse perfecionando su  propio poder psíquico.

En algunos mundos, el Imperium fue capaz de contraatacar con potencia para imponerse a los Tiránidos. Sin embargo, tales victorias fueron escasas, ya que a menudo el uso concentrado de las bestias psíquicas por parte de la Mente Enjambre aplastó la cordura de los defensores de la Humanidad. Bajo la mirada funesta de tales criaturas, escuadras enteras de Guardias Imperiales se retorcían en un tormento psíquico antes de caer como uno solo. Incluso los hijos de Sanguinius cayeron, ya que penetraban sus armaduras con lanzas psíquicas de fuego brujo. Las zonas de guerra de Baal parecían saturadas de poder, terror y la imprevisibilidad de la Disformidad.

Relato Oficial: La expansión de la sombraEditar

Addentum post.

Publicación - z./+bI1. << Ex Tenebris Dal >>

Como deja claro el informe, mi señora, nuestros esfuerzos por obtener nuevos especímenes de los sistemas de la Cicatriz Roja han sufrido mucho. Incluso mis contactos entre los traficantes y distribuidores de xenos en bio-esotérica han sido extrañamente incapaces de proporcionarme muestras viables, a pesar de la persuasión.

Sus vías habituales de obtención se han evaporado. Es como si los xenos de la Cicatriz Roja evitaran activamente incluso el contacto más tangencial con la Humanidad. Nuestros compañeros puritanos se alegrarían, sin duda, pero como cazador, necesito saber qué es lo que repentinamente nos ha marcado para ser evitados por mi presa.

He servido al Sagrado Ordo durante más de un siglo, pero nunca me he sentido más aislada. Nunca he sentido tanto la inmensa distancia del vacío interestelar. Donde una vez la mirada de mis augméticos vio una multitud de presas, mi febril imaginación ahora nos presenta como el bocado expuesto y vulnerable.

Rhova Targ,

Reclamadora Alfa, Ordo Xenos.

++ Origen de la Transmisión: Purgatus++

Estrellas Rojas de SangreEditar

Psychic Awakening 3 - Blood of Baal-13

Marine Espacial Primaris de los Ángeles Sangrientos.

El planeta natal de los Ángeles Sangrientos se había salvado, pero el coste había sido terrible y la guerra distaba mucho de haber acabado. Enfrentados a la enormidad de las flotas Tiránidas y a los numerosos biohorrores que transportaban, los Ángeles Sangrientos y sus Capítulos sucesores lucharon noblemente, lanzando la ofensiva Halo del Ángel para llevar la guerra a las estrellas.

No todos los Capítulos sucesores de los Ángeles Sangrientos habían sobrevivido a la Batalla por Baal continuaron luchando en la región. Muchos Señores del Capítulo tomaron a sus Marines Espaciales Primaris recién inducidos y se fueron, otros planearon regresar y fortalecer sus propias posiciones.

Algunos se redistribuyeron a petición de Dante en sistemas estratégicamente importantes fuera de la Cicatriz Roja, preparando el camino para la liberación del Imperium Nihilus. Los capítulos que se quedaron, se comprometieron a continuar ayudando a Dante y los Ángeles Sangrientos. Algunos, como los Desgarradores de Carne, lucharon en nombre de su linaje compartido. Otros lo hicieron por respeto al título de Regente del Imperium Nihilus de Dante, ya que sus comandantes habían presenciado a Roboute Guilliman  otorgar ese honor al Portador de la Luz de Sanguinius.

El redespliegue y refuerzos de los Ángeles Sangrientos y sus sucesores no fue una tarea rápida. Mientras nuevos hermanos de batalla eran entrenados, cicatrizaban las heridas y se efectuaban reparaciones, pocas fuerzas se atrevían a desafíar la Disformidad para reconocer los sistemas más próximos.

Cuando su Capítulo volvió a la fuerza de combate, Dante coordinó la recuperación del Sistema Baal, llevando un escuadrón de naves al mundo exterior de Kheru: una luna de un gigante de gas utlizada por los Ángeles Sangrientos como estación de control. Los Tiránidos habían sido atraídos originalmente al planetoide por las inmensas reservas de gases complejos encerrados en su corteza. 

Sin embargo, las naves enjambre habían desaparecido, dispersadas por la furia de las tormentas de la Disformidad, pero hordas de armas bestias aún arrasaban las pequeñas ciudades sensoria de la luna. Si Dante conseguía recuperar esta parte infestada del sistema natal de su Capítulo, formaría un centro fuerte desde el cual el Halo del Ángel podría expandirse. Los Ángeles Sangrientos lanzaron sus aterrizajes iniciales y la batalla comenzó en serio.

Gabriel Seth Señor del Capítulo Desgarradores de Carne Trial by Blood

Gabriel Seth.

Mientras Dante luchaba para segurar el dominio del sistema Baal, Gabriel Seth llevó a los Desgarradores de Carne al vacío. La estrategia Halo del Ángel exigía la captura de tres objetivos iniciales, que Dante había denominado los Puntos de Gracia, para capturarse cuando las fuerzas del Imperium se extendiese hacia afuera en una oleada en expansión desde el sistema Baal.

Estos puntos eran focos estratégicos vitales para la purga más amplia de la Cicatriz Roja, en virtud de su posición o sus activos. Cada  uno de los tres Puntos de Gracia podría alcanzarse con una serie de saltos disformes muy cortos trazados alrededor de transmisiones y subestaciones astropáticas disperas. Sin embargo, incluso intentarlo causó la pérdida de vidas y daños severos a las naves más grandes.

Seth se ofreció como voluntario para que los Desgarradores de Carne tomasen el primer Punto de Gracia: el planeta Ashallon en el sistema Kranos. Este mundo industrial era un proveedor clave para muchos sistemas, pero Dante lo había elegido por otra razón.

Los navegantes y astrópatas de la flota de los Ángeles Sangrientos habían informado que el sistema estaba completamente oculto de su vista arcana. Muchos sistemas en la Cicatriz Roja estaban ensombrecidos, pero la oscuridad que rodeaba a Ashallon era más densa que la mayoría. Más inquietante , esta sombra estaba creciendo; algo acechaba allí, extendiendo su influencia. Pocos ejércitos imperiales podrían estar de acuerdo con lo que podría ser, pero Seth sabía en su corazón que no se podía permitir que continuara.

Entretanto, los Ángeles Sangrientos y los Ángeles Descarnados enviaron fuerzas de vanguardia al segunto Punto de Gracia ( las estaciones especiales y enlazadas y las plataformas orbitales del Sistema Gamma IV ). Estas instalaciones contenían un importante transmisor astropático que conviritó al sistema, por lo demás deshabitado, en una estación regular para naves que realizan viajes peligrosamente largos. No se había recibido ninguna noticia de los hombres armados empleados por el Adeptus Astronomica para proteger el sitio, y los guerreros de la vanguardia tenían la tarea de garantizar su seguridad o conocer su destino.

Habiendo jurado recuperar el planeta identificado como el tercer Punto de Gracia, el Capitán Sendini de la 5º Compañía de los Ángeles Sangrientos asaltó el mundo fortaleza de Bhelik Alphus. Con reservas de la 9º Compañía y un número significativo de los activos restantes de la armería, Sendini no creía en ser demasiado cauteloso.

Pensó que la potencia de fuego bajo su mando permitiría a los Ángeles Sangrientos destruir cualquier cosa que los Tiránidos hubieran dejado tras superar las formidables defensas de Bhelik Alphus. Una vez seguro, el planeta proporcionaría a los hijos de Sanguinius un fuerte punto de anclaje desde el que podrían lanzar asaltos a otros sistemas.

Lo que desconocían los Ángeles Sangrientos y sus aliados era que las flotas Leviathan arremolinadas en la Cicatriz Roja eran más conscientes de los eventos en el Sistema Baal. Los imperativos sinápticos pasaban de un organismo a otro, entre flotas separadas por muchos años luz. La experiencia de la Leviathan  en muchas zonas de la galaxia le había dado la oportunidad de aprender.

Tiránidos frontera

Ataque Tiránido

Estaba familiarizada con los ejércitos de la Humanidad, con la forma en que se movían a través del vacío y cómo defendían los mundos presa. Mediante un estímulo y una respuesta a gran escala, la flota enjambre se aseguró de que los organismos que rodeaban el Sistema Baal se pusieran en marcha: adaptándose, modificándose y devorando. Dante también envió misiones más pequeñas en apoyo de la estrategia del Halo del Ángel. Las naves que llevaban no más de unas pocas escuadras emprendieron saltos cortos de disformidad para liberar a convoyes asediados de material o refugiados. 

Probaron las fuerzas Tiránidas en busca de debilidad y realizaron inserciones verticales a la velocidad del rayo para llevar a cabo asesinatos y extracciones. Mientras tanto, los augures de las naves se esforzaban por aumentar el conocimiendo de Dante tanto de la disposición de los Tiránidos como del estado de las tormentas de Disformidad en la Cicatriz Roja. Los informes fragmentarios que estas fuerzas pudieron enviar fueron una lectura sombría.

Las crecientes tormentas de la Disformidad nacidas tras la Gran Fisura no mostraban signos de calma. La Sombra en la Disformidad quedó en evidencia en toda la Cicatriz Roja. Flotas enjambre Tiránidas se abrieron paso a través de muchos sistemas imperiales, y dondequiera que alcanzaba su toque maligno, la locura florecía. El enfoque de las flotas enjambre Tiránidas coincidía con las afirmaciones de fenómenos psíquicos horribles. La esperanza escaseaba, pero aún no se había extenguido.

Los ataques de Dante desde Baal habían preparado el camino para nuevas incursiones, y con el número creciente de Marines Espaciales Primaris que estaban creando, existía la posiblidad de prevalecer.

La Democracia de la MuerteEditar

Archimagos Belisarius Cawl Gathering Storm Fall of Cadia ilustración

Archimagos Belisarius Cawl.

Con la biotecnología arcana para crear a los Marines Espaciales Primaris y muestras genéticas de una pureza sin precedentes revelada por el Archimago Cawl, recuperaron las esperanzas. Existía la posibilidad de detener la creciente maldición de la Rabia Negra. En los pechos de los Sacerdotes Sanguinarios, latía la creencia desesperada de las garantías de los Tecnosacerdotes. El linaje genético sería puro. Los vástagos de Sanguinius serían limpiados.

Hubo escépticos y detractores. Unos postularon que cuanto más cerca de la pureza del Ángel estuvieran las muestras genéticas, más cerca de su sacrificio estarían sus guerreros, intensificando así las visiones de la muerte provocadas durante la víspera de la batalla. Otros cuestionaron la sabiduría de eliminar la maldición, afirmando que, seguramente, estaban dispuestos a superarla y suprimir la locura, manteniendo la fuerza y nobleza de su primogenitor.

Los hermanos de batalla recién incorporados a los Ángeles Sangrientos y sus sucesores tras la salvación de Baal demostraron ser dignos de sus Capítulos. Tanto si eran supervivientes de los guerreros originales traídos de Baal por la flota de Guilliman o maduraron con la tecnología impartida por Cawl, eran fuertes y puros de corazón. Pero la esperanza en estos tiempos es traicionera.

Los Ángeles Descarnados fueron los primeros en revelar a Dante la inducción de los Marines Espaciales en su Compañía de la Muerte. Desde entonces, los Ángeles Sangrientos y sus Capítulos sucesores han visto cómo sus Compañías de la Muerte se llenan de portadores de la servoarmadura Mk X pintada color ébano.

Mientras algunos comandantes lamentaban que sus hermanos de batalla Primaris no anunciaran un nuevo comienzo, todos los Señores de Capítulo reconocieron lo que realmente significaba; los Marines Espaciales Primaris eran los verdaderos herederos del legado de Sanguinius.

Al Borde de la EjecuciónEditar

Mephiston Primaris

Bibliotecario Jefe Mephistón como Marine Espacial Primaris

Los Ángeles Sangrientos se dirigieron hacia la última infestación importante del Sistema Baal, decididos a erradicar a los Tiránidos. A pesar de la pérdida de sus naves enjambre, los xenos no habían debilitado ni sus instintos ni sus colmillos.

La fuerza de vanguardia de los Ángeles Sangrientos encabezó el asalto contra los Tiránidos en el mundo semidesértico de Kheru. Desde órbita, era evidente que los xenos estaban agrupados alrededor de las fortificaciones erigidas por la menguante guarnición de los Ángeles Sangrientos del lugar.

Toda la presencia imperial en el árido mundo centinela se concentró en cuatro ciudades sensorium fortificadas en el hemisferio sur. Los Tiránidos habían rodeado estos sitios y los estaban atacando en oleadas. Aunque alejados de la influencia de la Mente Enjambre, los enjambres estaban lejos de la dirección que Dante había esperado; estaba claro que aún se ejercía algún tipo de control sobre ellos.

El Teniente Perdaelus lideró la fuerza que avanzó sobre Sensorem Primus, la instalación más grande del planeta y su capital. Cuando los Tiránidos invadieron Kheru, su guarnición humana sucumbió tan rápidamente a la locura como a las bioarmas de los alienígenas. Sin embargo, los Ángeles Sangrientos destinados al planeta cuando Baal fue fortificado lo habían defendido con gran determinación, manteniendo sus posiciones durante varios meses. Con los Tiránidos vertieron su fuerza principal hacia Baal, las ciudades sensorium de Kheru habían reunido sus reservas de municiones, pero estaban a punto de agotarse cuando llegaron las naves de Dante.

Perdaelus y sus Escuadras Incursoras efectuaron una inserción gravítica, desplegándose a unos tres kilómetros de Sensorem Primus. Llegando al anochecer, la luz rojo sangre de la estrella del Sistema Baal enmascaró su descenso. Escuadras encubiertas de Incursores que se habían abierto camino desde zonas de aterrizaje separadas ahora se pusieron en contacto.

En las sombras acechaba también Mephiston, Bibliotecario Jefe de los Ángeles Sangrientos. Perdaelus no había sido informado de la presencia del Señor de la Muerte, y dio la bienvenida al siniestro psíquico de batalla con cautela. Las Escuadras Incursoras habían acumulado una gran cantidad de información sobre la situación táctica en Sensorem Primus.

La ciudad sensorium estaba al pie de un acantilado que protegía sus delicados transmisores de los vocoespectros corruptos emitidos desde el sur, pero eso significaba que sus defensores no podían retirarse en esa dirección.

Tiranidos hormagantes color

Oleadas de Tiránidos atacaron las barricadas de la ciudad con progenies de bestias artilleras que luchaban con garras o disparaban chorros de ácido. En medio acechaban bioformas más grandes: bestias líderes con garras duras como diamantes y armas simbiontes que escupían proyectiles vivos. Entretanto, las armas automáticas de la ciudad y los restantes defensores de los Ángeles Sangrientos lucharon para mantener a las bestias a raya. La fuerza de vanguardia golpeó cuando la estrella de Baal se hundió en el horizonte.

Granadas de humo cayeron entre los Tiránidos, y el aire se llenó con el sonido de la quitina rompiéndose y el estaliido de icor alienígena. Las Escuadras Incursoras avanzaron de una cobertura en otra a lo largo de un antiguo lecho de río, disparando incesantemente. Atacando a varias progenies a la vez, los Ángeles Sangrientos se dispersaron desde su línea de avance inicial, con cada escuadra trabajando en sincronía con sus hermanos de batalla.

Los Tiránidos reaccionaron rápido, volviéndose para hacer frente a la mayor amenaza en su retaguardia. Los Hormagantes saltaron sobre sus muertos a través de la densa niebla de humo apestando a su paso. Los proyectiles bólter dieron en el blanco de forma consistente, pero cuando uno de los xenos caía, tres más se abrían paso  hacia adelante. El enjambre estaba ahora en las gargantas de los Ángeles Sangrientos, con sus garras apuntando instintivamente a las articulaciones de las armaduras y las lentes de los ojos.

Las Escuadras Incursoras habían esperado el momento óptimo para atacar. Al unísono, las siluetas que parecían formar parte de la maleza se convirtieron en un movimiento borroso. Las granadas aturdidoras explotaron, y los rugidos amplificados de los Incursores sonaron como un gruñido de rabia depredadora cuando sus cuchillos de combate se llenaron de sangre. Mephiston se lanzó a través del humo cambiante que envolvía al enjambre a una velocidad asombrosa, con su figura brumosa delineada por sangre pulverizada.

El aire a su alrededor se llenó de chillidos de muerte mientras destellos de poder psíquico se elevaban entre el humo. La fuerza de vanguardia abandonó el combate de repente. Los Incursores se retiraron bajo el fuego feroz de cobertura y Mephiston levantó barreras brillantes que desafiaron la munición viva del enemigo. Sobre los altos bancos del polvoriento lecho del río, los Eliminadores, antes inmóviles en los charcos de sombras, dispararon sus silenciosos rifles de francotirador a blancos valiosos de los Tiránidos.

Psychic Awakening 3 - Blood of Baal-16

Los xenos se precipitaron sobre la vanguardia en una oleada animal. Pero Dante tenía razón al sentir un control persistente sobre los xenos. Mientras el enjambre principal perseguía instintivamente a los Ángeles Sangrientos, las bestias líderes habían dado órdenes, y los Lictors y Genestealers ahora brotaban de la maleza en los flancos y retaguardia de los Marines Espaciales.

Las cuchillas relámpago y las garras atravesaron la armadura Mk X, abriendo un camino sangriento a través de las filas de los Ángeles Sangrientos. Muchas bestias asesinas cayeron por disparos bólter y barridos de cuchillas pesadas, pero la lucha fue desesperada. Al caer la noche, una lluvia de esporas descendió del cielo cuando los impulsos psíquicos de las bestias líderes obligaron a sus fuerzas a rodear a las tropas de Vanguardia.

Fue entonces cuando las propias fuerzas de Dante entraron en combate. Lenguas de fuego surgieron del cielo nocturno, iluminando a guerreros rojos y dorados. Tal como estaba previsto, Mephiston y su vanguardia habían alejado a los Tiránidos de la ciudad sensorium, extendiendo el alcance de los alienígenas y obligándolos a luchar en dos frentes.

Actuando con la información de la fuerza de vanguardia, los ángeles descendentes de la Guardia Sanguinaria y los Supresores de Dante atacaron primero a las bestias líderes, cortando la cabeza de la serpiente con ráfagas de fuego pesado y golpes de espadas descarnadas crepitantes. Mephiston y Perdaelus llevaron a la fuerza de vanguardia a atacar a las progenies restantes y, tras mucho derramamiento de sangre, los últimos vestigios del enjambre finalmente fueron eliminados.

Relato Oficial: Al borde de la ejecuciónEditar

Sec chanl Angelis.

<< Astr. Senioris Haq, cr. Espada Escarlata >>

¡No puedo soportarlo más, el dolor es demasiado intenso! Está a mi alrededor. Una multiud de voces disonantes. ¡Voces Humanas! Inane, un balbuceo sin palabras: no hay ninguna forma para ellos, no cumplen con la práctica aprobada para este o cualquier otro sector.

¿De mi clase? Quienesquiera que sean, capitán, no son de "mi clase". He viajado por los dieciséis sectores desde que entregué mis ojos Su Majestad Imperial. Soy fluido en las formas astropáticas de estos y una docena más. Puedo desentrañar los pensamientos de "mi clase" que han pasado demasiados años con comerciantes independientes, pero estos son los cerebros de niños sin mente. No están dirigidos, la mezcla de emociones es demasiado abrumadora para poder enfocarla. No sé quiénes son...

Espere, ¿qué viene... a la cámara del coro astropático? No es necesario, nosotros... No puedo. No, entiendo muy bien mi posición, capitán.

Sí, mi señor, intentaremos alcanzar Bhelik Alphus.

++ FIN DE LA TRANSMISIÓN ++

Una Presencia OscuraEditar

Rabia Negra

Marine Espacial sucumbido a la Rabia Negra

Mientras Dante atacaba a los enjambres en el Sistema Baal, los Desgarradores de Carne se lanzaron a la tortuosa Disformidad para alcanzar el mundo industrial clave de Ashallon. Una creciente oscuridad psíquica se extendía desde el planeta. Ajenos a su causa o implicaciones, los Desgarradores de Carne pretendían encontrar y desarmas la fuente de la plaga.

Ashallon estaba escondido de los sentidos arcanos de los Astrópatas y Navegantes de los Desgarradores de Carne, con su visión de la Disformidad ciega a su condición. Algunos informaron que se había acumulado una espantosa masa de acreción psíquica alrededor del sistema, mientras que otros sufrieron ataques violentos al intentar concentrar su visión de disformidad en él.

Los navegantes sólo podían llevar a la flota al borde exterior del sistema, describiendo visiones de deslizarse por una garganta negra apestosa. Al acercarse a Ashallon, el Bibliotecario Jarrod identificó la fuente del aura en crecimiento, una refinería del tamaño de una ciudad en la región del polo norte del planeta. Sólo era accesible por un puente megalítico, la Vía Celestos, que se extendía por un infierno tóxico de casi un kilómetro por debajo de ella.

Las naves de los Desgarradores de Carne sobrevolaron las plataformas orbitales de Ashallon, destrozadas y oscuras sobre el planeta. Las estructuras masivas tenían agujeros enormes donde las naves Tiránidas habían introducido sus tentáculos de alimentación para atiborrarse de las tripulaciones.

Luego, los Desgarradores de Carne se enfrentaron a los Tiránidos, con sus bionaves aún agrupadas en órbita, sembrando el planeta con esporas alienígenas.

Las andanadas de lanzas ardían desde las naves imperiales, rompiendo cartílagos de metros de espesor, mientras les contraatacaban con bioplasma y piroácido. La violencia del ataque de Seth permitió que las naves de desembarco descendieran atravesando la atmósfera de Ashallon. Dentro de sus bodegas, el ánimo era sombrío. 

Tiranidos harpia

Harpía Tiránida

Muchos hermanos de batalla habían sucumbido a la Rabia Negra, y cada Desgarrador de Carne sintió la ira cociendo a fuego lento que amenazaba con estallar en violencia.

Las regiones polares de Ashallon sufrían intensas energías disruptivas capaces de arrancar naves de ataque del cielo. Esto obligó a Seth a aterrizar los activos blindados al sur, negándoles la inserción orbital directa que habría permitido que sus guerreros descargaran su rabia en seguida.

Los tanques de batalla y demás transportes retumbaron en el punto de desembarco y alcanzaron la Vía Celestos; el puente se elevaba sobre la tierra contaminada que nubes enfermizas oscurecían hasta sus cimientos. En los transportes, escuadras de Desgarradores de Carne contenían su creciente ira, vigilados de cerca por los Capellanes.

Ninguna progenie había invadido aún la ciudad, y el Señor del Capítulo sintió la atracción. Su sospecha fue profética cuando el cielo se oscureció sobre la refinería ante ellos.

La nube oscura se convirtió rápido en docenas de criaturas aladas que se abalanzaron sobre los Desgarradores de Carne. Descendiendo de sus transportes, los guerreros de ébano de la Compañía de la Muerte cargaron a todo lo que alcanzaron, mientras las Escuadras Intercesoras formaron una base de fuego. 

A pesar de la biomunición corrosiva, los sellos de las armaduras fundidos y enterrados en la carne, la potencia de fuego de los Desgarradores de Carne mantuvo a raya a los terrores alados.

Mientras continuaban las oleadas de ataques aéreos, las fuerzas de Seth captaron avisos de áuspex de enemigos acercándose por detrás y las señales eran cada vez más grandes y fuertes. Horrores semejantes a dragones míticos se precipitaron desde el cielo, escupiendo racimos cristalinos que atravesaron las placas de armadura.

Las torretas giraban. Las orugas se extendían. A medida que la columna de Desgarradores de Carne respondía a las amenazas de todos los lados, la ira creciente invadió a algunos hermanos de batalla. Con gritos de rabia, los Intercesores rompieron filas poco a poco, corriendo hacia lo que pensaban que eran Tiránidos. Fuera de la niebla de abajo, más xenos se levantaron en espiral alrededor de los contrafuertes góticos del puente.

Estancados y desintegrándose, los Desgarradores de Carne estaban siendo diseccionados. Confirmando su destino, una nueva nube de formas oscuras apareció al este. Sin embargo, desde el centro surgieron cohetes y rayos de energía cegadores que aplastaron a los Tiránidos chillando desde el aire.

Psychic Awakening 3 - Blood of Baal-18

Las cañoneras Valquiria y Vendetta habían llegado. Sólo cuando hicieron una pasada en alto se pudo establecer una comunicación. Los restos de la Aeronautica Imperialis del sistema habían sobrevivido fuera de la vista en las oscuras plataformas orbitales de Ashallon. Detectando la fuerza de asalto de los Desgarradores de Carne, lucharon contra los enjambres Tiránidos para alcanzar la posición de los Marines Espaciales.

Los Desgarradores de Carne supervivientes aprovecharon la oportunidad creada por el asalto aéreo imperial para salir de la trampa y avanzar hacia la ciudad de la refinería. El Bibliotecario Jarrod llevó a Seth y sus guerreros hambrientos de sangre a la fuente del miasma enfermizo, la torre astropática en ruinas de la ciudad. Allí la eliminarían.

Bajo una brecha abierta en el techo de la torre, los Desgarradores de Carne encontraron una bioforma hinchada en los restos de un saco de esporas. Venas de energía la vinculaban a las cáscaras de los astrópatas de mandíbulas flojas. Era una especie de bestia psíquica, supuso Seth, llena de poder y no se parecía a nada que hubiera visto.

Con un grito, Jarrod partió al Astrópata más cercano en dos, antes de que una orden chillona inundara el aire. De repente, xenos monstruosos atravesaron las paredes y destrozaron al Bibliotecario aplastándolo con sus garras. Seth sintió que lo entendía: esta cosa usaba a los Astrópatas, drenándolos para proyectar su voluntad negra en el vacío.

Su espada sierra Robasangre rasgó el aire, cortando garras inmensas por la mitad, y con cada golpe de la espada decapitaba a un Astrópata. Los Desgarradores de Carne desataron su ira, dirigiendo sus armas una y otra vez hacia los xenos con un fervor espeluznante. La torre en ruinas estaba llena de sangre cuando Seth finalmente hundió su hoja batida a través del cerebro de la bestia psíquica, liberando al sistema de su creciente corrupción.

Depredador y PresaEditar

El mundo fortaleza de Bhelik Alphus era el escudo de su subsector. Su guarnición había resistido valientemente tras las fuertes defensas del planeta, pero la resolución de las tropas vacilaba ante fenómenos inexplicables. Desconocían que los refuerzos de los Ángeles Sangrientos se acercaban, pero otros ojos no eran ajenos a la proximidad de los Adeptus Astartes.

La fuerza de asalto de los Ángeles Sangrientos llegó a Bhelik Alphus en perfecta coordinación. Las naves se habían retrasado y dispersado por su ruta sinuosa a través de la Disformidad, pero el desplazamiento final fue impecable, y volvieron a entrar en el espacio real con una tormenta de potencia de fuego. Algunas bionaves se retiraron al vacío tras ser golpeadas por los macro cañones, arrastrando gotas congeladas de icor, mientras que otras atacaron agresivamente.

Psychic Awakening 3 - Blood of Baal-19

A pesar de la batalla orbital que se desató, los Ángeles Sangrientos bajo el mando del Capitán Sendini de la 5º Compañía invadieron el planeta. Mientras las cañoneras de los Ángeles Sangrientos descendían, algunos escuadrones despegaron. Llevaban a los contingentes de Vanguardia de los Marines Espaciales con armaduras Phobos, encargados de obtener escondites de armas y tecnología. Se rumoreaba que Bhelik Alphus albergaba enormes reservas de ácido mutagénico que fundía la carne usado en la producción de proyectiles fuego infernal. Asegurar esa sustancia para las otras fuerzas de Dante mejoraría sus posibilidades contra los Tiránidos en otras zonas de la Cicatriz Roja.

El blanco principal de los Ángeles Sangrientos fue el complejo portuario fortificado de Rhikan. Su puerta asediada resistía, pero la ciudad que la rodeaba le dio a los enjambres toda la cobertura que necesitaban. Las incursiones xenos habían sido rechazadas hasta ahora, pero no había forma de que la guarnición del Astra Militarum atacase y destruyera a la horda con una potencia de fuego masiva.

De acuerdo con las estrictas doctrinas estratégicas, la guarnición había enviado a todos los soldados del puerto para defender la puerta de entrada, pero Sendini no tenía interés en una teoría del asedio estrecha de miras; él aseguraría Rhikan en sus propios términos. En un momento, la adaptabilidad fluida del Adeptus Astartes identificó los medios para aplastar al enjambre.

Las cañoneras de los Ángeles Sangrientos aterrizó en el mismo puerto abandonado, y Sendini dio instrucciones al comandante de la guarnición para que evacuara la fortaleza y se uniera a los Marines Espaciales. Fue despiadado, pero sabía que la ventaja superaba el coste; los Tiránidos serían conducidos donde él los quería.

La respuesta del comandante casi se perdió en medio del ruido de los cañones antiaéreos que barrían los cielos del puerto, pero se escuchaban palabras confusas describiendo horribles incidentes relacionados con sus hombres. A Sendini le preocupaban los informes de disturbios sísmicos graves que azotaron Bhelik Alphus durante meses.

El puerto se había mantenido estable últimamente, pero las descargas de datos de los cogitadores de la guarnición revelaron que tres puestos avanzados y sus defensores habían desaparecido en abismos repentinos. Siguiendo las instrucciones de Sendini, la guarnición abandonó el complejo del búnker que formaba la puerta de entrada de Rhikan. Al no estar retenidos por sus armas de defensa, los Tiránidos se precipitaron sobre ella. Un trío de Carnifex cargó, con sus extremidades estriadas y plateadas atravesando el portal reforzado, sin prestar atención al daño que sufrían. En su estela, cientos de bestias más pequeñas chillaron y silbaron persiguiendo a la guarnición en dirección al puerto.

Tiranidos Carnifex 2

Tras el complejo de la entrada había un área de carga surcada por pistas de servogrúas, y más allá, el puerto. El Puerto de Rhikan se había construido en una depresión natural y torres de control y basilicums rodeaban sus zonas de aterrizaje como un anfiteatro. Cuando la guarnición se retiró, las Escuadras Supresoras dispararon a los Tiránidos que se acercaban, siguiendo a los soldados imperiales hasta llegar a la cubierta de los edificios del puerto. Fue entonces cuando Sendini hizo su movimiento.

Desde cada barbacana fortificada y cada balcón blindado volaron las escuadras de apoyo de fuego de la fuerza de asalto. El sonido ensordecedor reverberaba alrededor de la depresión, desde explosiones superpuestas hasta chillidos de propelente. El Puerto Rhikan se convirtió en un campo de exterminio cuando las armas pesadas de la 5º Compañía de Sendini y las reservas de la 9º Compañía destruyeron decenas de xenos en segundos.

La primera oleada de Tiránidos desapareció en detonaciones de sangre y llamas, pero se acercaban más. A la orden de sus oficiales, los soldados de la guarnición volcaron su potencia de fuego sobre los xenos. Hubo tentativas con adanadas de fuego irregular de rifle láser de hombres y mujeres aterrorizados, pero su disciplina estaba fallando.

De repente, un estruendo como un terremoto sacudió a Rhikan, pasando desapercibido por el ruido de las armas, aunque notándose. Los soldados de la guarnición se tambalearon. Llovieron trozos de ferrocemento, golpeando a humanos, alienígenas y Astartes por igual, y las fisuras se deslizaron por el puerto. Pronto comprobaron que no era un terremoto natural.

Fuentes de roca y tierra estallaron en la zona de aterrizaje, muchas incluso explotando dentro de edificios. De ellos se arrastraban sinuosos monstruos de extremidades como garfios. En el centro de la zona de aterrizaje, la plataforma de ferrocemente se derrumbó, revelando los cimientos devastados que yacían debajo. Un panal de aberturas de túneles quedó a la vista, y de cada una de ellos se arrastraban más y más Tiránidos. Mirando hacia abajo, Sendini vio que los xenos habían perforado a través del ferrocemento sólido. No fue un logro rápido; toda la zona había sido bien preparada.

Bulbosas criaturas flotantes avanzaban entre los Tiránidos que seguían apareciendo por la puerta de entrada. Sus espinas estriadas crujieron con poder, descargando rayos de energía que incineraron soldados y fundieron servoarmaduras. Una enorme bestia líder también vadeaba las bioformas menores, y sus movimientos deliberados mostraban un intelecto oscuro. Tras la llegada de las bestias psíquicas, un extraño malestar pareció apoderarse de la guarnición. Los soldados gritaban y se aferraban a sus cabezas. Algunos se arrancaron los ojos o atacaron súbitamente a sus compañeros de escuadra. Lo peor estaba por venir.

Los Ángeles Sangrientos en el suelo se vieron obligados a participar en combates de escuadras individuales, su cohesión y potencia de fuego se vieron reducidos por la necesidad de defenderse contra los xenos que ahora estaban en medio de ellos. Se retiraron a las segundas líneas de defensa mientras los horrores serpenteantes se deslizaban hacia ellos a velocidad antinatural.

Marines angeles sangrientos vs genestealers pecio

En los balcones superiores, sus hermanos de batalla mataban aún a Tiránidos. De repente, garras y espolones les atacaron por detrás cuando las progenies de Genestealers emergieron desde los edificios. El Capitán Sendini, luchando con sus guerreros en bolsas cada vez más pequeñas, pidió apoyo aéreo. Cuando llegó, era sólo una fracción de lo que había preparado. Desde órbita, el capitán de la nave reveló que estaban luchando por sus vidas, y muchas de las cañoneras de Sendini ya se defendían de las acciones de abordaje.

Las bionaves que huyeron inicialmente, regresaron con más de las suyas: naves vivas que debían haber permanecido inmóviles en las oscuras zonas del sistema. Sendini dominó su frustración y su perspicacia estratégica le incitó a la acción mientras arremetía contra los xenos. Fue entonces cuando las tropas de la guarnición estallaron con poder etérico. Los soldados vomitaron llamas negras o expulsaron cintas de energía al agitar los brazos, consumiendo a sus compañeros soldados y xenos por igual. Las bestias psíquicas y la inminente bioforma del líder avanzaron sobre ellos mientras se manifestaban fenómenos cada vez más horribles.

Claramente, estas eran las acciones de las progenies brujas de Tiránidos, pero Sendini no sabía si algún Ángel Sangriento sobreviviría para informar de este nuevo horror. Sus guerreros morían, Bhelik Alphus estaba cayendo y la esperanza se desvanecía rápidamente.

Ecos del DespertarEditar

La Cicatrix Maledictum se extiende a lo largo de la galaxia, y las tormentas de la Disformidad cubren sectores enteros arrasando regiones antes estables. Desde sus profundidades se vierte la propia esencia de la Disformidad, alimentando manifestaciones de poder psíquico tanto milagrosas como aterradoras.

Innumerables informes llegan a las autoridades imperiales, desde los aparentemente mundanos hasta los más desquiciados e ininteligibles. Todos hablan de un evento trascendental que toma impulso.

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Transmisión de vox multifrecuencia en enmascaramiento cripto-octárico. Órbita polar Baal Prime S.

Este es el rastreador Amanecer Rojo, contratado por el Explorador Archis Vherran. ¡Solicitud de ayuda inmediata!

¡Se están matando entre ellos! Los seguidores del Dios Máquina están [Transmisión fragmentada] mis hombres. Los Servidores, tripulaciones de las naves de desembarco. ¡Locura!

El Magos Vherran está... estaba investigando los restos octacionales xenos en Baal Prime. Nuestro Astrópata está muerto, gritos [ rota comunicación]. Sólo hemos recibido comunicaciones inconexas de la superficie desde entonces, amenazas bináricas de protocolos de desangrado, pero enmascardas con capas de voco-espectros distorsionantes. Mi vocooficial jura que son rugidos. No pueden ser los Magos...

Aquí el rastreador [Comunicación de datos interrumpida].

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¡Prepárate, Gavendor! Tu espera casi ha terminado, ¡el día de los días está cerca! Los mensajes de los ángeles de las estrellas pueden escucharlos incluso los infieles.

¡Acéptalos y regocíjate!

- Graffiti en el bastión del Arbites de Gavendor. Individuos penales desviados para erradicar a los infractores.

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[Comunicatus Prioritis - Transgresión Ultima ]

Protocolo de seguridad 6.3.11vx

" Inquisidor, he recopilado los informes solicitados y estos son agregados. Los Orkos de la Nebulosa Rachen, hasta poco al borde del colapso, parecen haber sido absorbidos por las fuerzas migratorias conocidas como Bakrash. Su impulso combinado es paralelo al de las tribus que emergen del subsector Kebban. Recomiendo con urgencia el despliegue de toda la fortaleza de vigilancia de Bhorean Aegis. La inusual uniformidad de los movimientos Orkos será irrelevante una vez que ya no existan".

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Servo-grabación recuperada de la instalación Alphis orb. Gamma IV

Mi Señor Dante, le confío una noticia grave a este servocráneo con la esperanza de que llegue. Ya no puedo garantizar la entrega en persona. El moripatris ve cada vez más hermanos perdidos. Hasta ahora, hemos podido limpiar las cámaras inferiores de la instalación, buscando la sustancia mientras defendemos el perímetro contra los Tiránidos.

El Sargento Exterminador Daenello había estado cantando los ritos después de que nuestro capellán cayera en la madición, pero el mismo Daenello ahora se ha unido a la Compañía de la Muerte. Cada día su número aumenta, más de lo que nunca he visto. No sé qué sucederá cuando ya no podamos enviarlos para enfretarse a los xenos.

<< Mi Señor, no hemos encontrado supervivientes en esta instalación. Nuestros hermanos del interior han sido destrozados, aunque los protocolos de seguridad estaban en su lugar. Sigue mi informe sobre las otras instalaciones en Gamma IV. >>

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Interrogatorio de Gregan Chorle, Astrópata clase Tharsis - esperando excoriación. Día 27.

Me molestó más de lo que puedo decir con el mensaje. Las noticias psíquicas que los míos reciben a menudo llevan muchas capas sutiles: el envío original forma un núcleo, y alrededor hay huellas tejidas de cada Astrópata a través del cuál ha pasado. No lo entenderá, pero para nosotros, cada una de estas capas agrega matices de significado, lo que nos permite rastrear el trayecto que ha viajado un mensaje.

Lo que recibí del sur del Segmentum Ultima estaba envuelto en confusión. Quité las capas una por una, volviéndose cada vez más terribles. En su centro no había...nada. Como abrir un sarcófago y encontrar los restos negros y putrefactos de vida. Un mensaje vacío y en blanco. ¿De qué? ¿Para quién? No puedo expresar lo horrible que fue.

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¡El Rey! ¡El Rey en su trono! Lo he visto agitarse, le he oído hablar. Frío y dorado y viejo y audaz, ¡Cantad en vuestras cenas, sacerdotes gritones!

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<< Inv. Am221-8v tripulación despellejada, trad. estación Rotaris 309. >>

La vi en las Cuatro Campanas, reflejadas en mi vaso de amasec. Digo "la vi" pero eso puede ser la fantasía de un anciano. Allí no hay nadie. Sólo esos comerciantes delgados que silban esa maldita melodía. Palidez enfermiza, nacidos en el vacío sin duda. El cantinero estimó que habían estado allí una semana.

La melodía realmente se le había pegado a la gente, dijo. Tenía razón: cuando me fui, todos la tarareaban tratando de pensar en palabras para ello. No podías ir a ningún lado sin escucharla. Sin embargo, a mi no se me pegó, no sé por qué. Aqui, ¿alguna vez encontraste a mis dos oficiales de cubierta? Nunca volvieron a bordo, escoria perezosa.

- Evidencia 34t-12281: entrevista con el Capitán del Vacío del transporte Platos.

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<< Experimento Fi-Ton-Beta >>

"Magos, ¿Está recibiendo mi transmisón de datos? No puedo evaluar lo que está sucediendo. Los servidores han dejado de funcionar y no están respondiendo. No sé si han sufrido un daño masivo... Atención, están operativos nuevamente.

No aceptan imperativos noosféricos. Esto es intolerable. Puede que tengamos que reubicar el artefacto.

"Se están moviendo ahora, alabemos al Omnissiah...

 ¡No, vayan para el otro lado! Sus lentes... ¡No, vuelven!

Magos, solicitamos reasignación inmediata. Magos Theraton, por favor responda. ¡MAGOS!

++ Experimento abandonado.

Recursos no recuperables.

Conclusión: se requieren más datos.

Experimento Fi-Ton-II / debe ampliarse.++

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[Grabación de vocoladrón registrada 8b\4-dvii - vigilancia de factorum]

"Recogí otro eco del mensaje de hoy. Ya sabe, el mismo, igual que los otros, la misma "invitación". Los he ignorado antes, pero ¿y si es real? ¿Qué pasa si realmente hay un lugar con personas como yo, que escuchan cosas? Y tú, con tu... ¿Y si este Mentor Carmesí realmente puede liberarnos y enseñarnos? No puedo esconderme para siempre, Josep. Yo no.

Sujeto e interlocutor detenido por las fuerzas locales, a la espera de la llegada de la Nave Negra Yelantis.

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Libro 4: Ritual de los CondenadosEditar

" Ha llegado nuestra hora".

Esa frase ha salido de los labios de señores, reyes y emperadores desde los primeros días de la humanidad.

Y todos estaban equivocados. Hasta el día de hoy, cada feudo, reino e imperio ha sido derruído, sin importar cuán optimistas y poderosos fueran sus habitantes. La civilización más grande de toda la historia de la humanidad está aferrada al borde del precipicio, pendiendo sobre el olvido oscuro. Cada día que pasa se debilita más su agarre. Mi tarea, mi propósito, no es más que pisotear sus dedos y hacerla caer.

"Ha llegado nuestra hora".

Quienes usaron estas palabras no tenían idea de lo que realmente significaban, de lo que significaba el paso del tiempo. Su arrogancia e ignorancia no tenían límites , y por eso fueron castigados con la muerte y la destrucción. Pero nosotros sí conocemos el tiempo. Conocemos la Disformidad, sus corrientes, sus flujos, sus afluentes. Nuestro poder es casi ilimitado, nuestro conocimiento, casi total.

He aquí las señales. La galaxia está partida en dos. Sortiarius es una luz brillante en la oscuridad del espacio real. Prospero, nuestro antiguo hogar, ha sido recuperado y se está reconstruyendo. Estamos ganando predominancia, hijos míos. Nunca hemos sido más fuertes y nunca ha sido tan débil nuestro enemigo.

Aquellos humanos que han despertado, aquellos que son el futuro de su civilización, reclaman salvadores, libertadores, señores a los que poder seguir sin preguntas ni dudas. Les daremos eso y, a su vez, ellos harán lo que necesitamos. Puedo sentir cómo a cada instante aumenta su número, sus ansias por romper las cadenas y su ira ante sus falsos señores. Los llamaré y vendrán. Cuando nuestro esfuerzo haya dado su fruto, la galaxia temblará ante lo que habremos creado.

Una vez que nos desatemos, nada nos detendrá. El falso Emperador caerá y la humanidad se levantará.

Esta, hijos míos, es nuestra hora, y siempre lo será."

- Magnus el Rojo.

El Destino de los CondenadosEditar

Si bien la aparición de la Gran Fisura causó una miseria indecible al Imperium, para muchos enemigos del Emperador supuso una bendición acogida con alegría. Magnus el Rojo y sus Mil Hijos no fueron la excepción, y el Rey Carmesí se puso sin perder un instante a diseñar nuevos planes y estrategias con los que lograr sus malvados fines.

Los Mil Hijos

A raíz de la apertura de la Gran Fisura, los servidores del Caos disfrutaron de una libertad que hasta entonces había sido imposible incluso para los más ambiciosos, fanáticos y retorcidos. Los Demonios recorrían desenfrenados los mundos imperiales, y sistemas enteros se veían aislados del resto de la galaxia, tan vulnerables como una criatura marina varada en una playa. Los vientos empíreos nunca habían soplado con más fuerza, y los seguidores del dios del Caos Tzeentch, los absorbieron ansiosamente.

Ante la perspectiva, Magnus el Rojo sonrió, con su mente concentrada en cada una de las emocionantes posibilidades que traía la nueva realidad. Centenares de hechiceros cumplieron su voluntad llevados por un nuevo nivel de vigor, lo supieran o no. Organizaron grandes ejércitos y se hicieron con tesoros más antiguos que el propio Imperium.

Buscaban conocimientos prohibidos, ocultos y suprimidos, que en su mayor parte habían quedado sin protección en medio del caos y el desorden que acosaban a gran parte de la galaxia.

Magnus en Fenris Mil Hijos Caos 7ª Edición ilustración

Magnus invade Fenris durante el Asedio del sistema Fenris.

Tras diez mil años de ausencia, Magnus regresó a Prospero, el mundo en el que se había criado. Aunque el planeta era una ruina total después de la devastación sufrida hace diez milenios, Magnus inició el proceso de restaurarlo hasta una magnificencia más allá de cualquier cosa que pudieran haber soñado los maestros que lo guiaron en su juventud.

Comenzó con sus grandes bibliotecas, reuniendo conocimientos y sabiduría tanto antigua como nueva, en torres de colores brillantes y siempre cambiantes. Redescubrió reliquias que habían escapado incluso a los más hábiles cazatesoros que rastrearon Prospero, con las que planeaba aumentar la fuerza de los Mil Hijos hasta niveles imposibles de superar por cualquier enemigo.

Mientras este gran trabajo de reconstrucción continuaba a buen ritmo, Magnus dirigió su mirada ciclópea a toda la amplitud de la galaxia, descubriendo un fenómeno que había ansiado ver durante mucho tiempo. La Cicatrix Maledictum anunciaba un crecimiento imprevisto en el potencial psíquico humano, algo que Magnus deseaba que fuese explorado sin restricciones por la Humanidad desde la Gran Cruzada.

Con el Imperio doblegado, Magnus supo que ese era su momento. Nada lo detendría.

Las botas acorazadas de Tolbek crujieron sobre las rocas y la mampostería desmenuzada. Las áreas planas y alisadas entre los escombros revelaban el lugar donde la piedra y el vidrio se habían derretido y fusionado a temperatura abrasadora. No había estado allí en diez mil años.

Recordó los grandes artificios de sabiduría y aprendizaje, la esperanza y la maravilla de esos tiempos, y a un pueblo feliz y próspero. Recordó, también, la venida del lobo. Energías malignas crepitaron alrededor de sus guanteletes con el mero pensamiento.

"Lo reconstruiremos, y sabrán lo que hemos sufrido".

- Tolbek.

Los Caballeros Grises

Pocos en el Imperium eran tan conscientes de las nuevas amenazas que asaltaban a la humanidad como los Marines Espaciales del Capítulo de los Caballeros Grises. Ninguna fuerza erigida por la humanidad se había enfrentado a la amenaza de los Demonios como lo hicieron los Caballeros Grises, que en sus milenios de existencia habían salvado numerosos mundos de incontables invasiones cataclísmicas y explosiones de irrealidad, arrojando a una cantidad incalculable de Demonios de vuelta al infierno de donde habían venido.

Caballeros grises exterminador

Nunca, en ningún momento de la larga y noble historia del Capítulo, su mundo natal, Titán, había estado tan desguarnecido. Prácticamente todo su poder militar se encontraba empeñado en una campaña, en un valiente intento por restaurar y mantener el orden en todo el Imperium, saltando de un mundo a otro sin pensar en recuperar fuerzas o rearmarse, además de lo que podría lograrse en movimiento.

Las cavernosas salas y los largos pasillos del monasterio fortaleza del Capítulo se hallaban tan silenciosos como una tumba. Las armas de entrenamiento acumulaban polvo en los estantes, sin haber sido tocadas durante meses o incluso años. Las cámaras de mantenimiento, normalmente llenas de actividad, estaban casi totalmente inactivas.

Sólo una parte de la Ciudadela de Titán parecía no estar totalmente abandonada. En la Cámara de las Pruebas, el lugar de reclutamiento y entrenamiento del Capítulo, más neófitos que nunca se sometieron a los procesos increíblemente arduos para convertirse en un Caballero Gris. A medida que la cantidad de personas con habilidades psíquicas emergentes crecía en el reino galáctico de la Humanidad, también se expandía el grupo de reclutamiento de los Caballeros Grises. Fue un fenómeno que aprovecharon al máximo.

Nunca antes los nuevos reclutas habían sido tan necesarios, ya que el Capítulo luchaba en muchas zonas de guerra y sus bajas se acumulaban en docenas de campos de batalla. Aunque la amenaza era grande, los Caballeros Grises estaban decididos a hacerle frente.

Los Ángeles Oscuros

Cuando la Gran Fisura atravesó la galaxia, los Ángeles Oscuros que estaban en la Roca, el gran monasterio fortaleza asteroidal del Capítulo, quedaron atrapados en la región del espacio llamada Imperium Nihilus. Allí libraron guerra tras guerra, luchando por su propia existencia contra el Archienemigo.

Ezekiel Ángeles Oscuros

Ezekiel, Gran Maestro Bibliotecario de los Ángeles Oscuros, Guardián de las Llaves.

La propia Roca estaba mancillada por la presencia de hordas de Demonios, que mutilaban y mataban indiscriminadamente. Cientos de Ángeles Oscuros y guerreros de sus Capítulos sucesores fueron asesinados por fuerzas traidoras en la Masacre de Darkmor. Con los terribles combates en el Sistema Fenris grabados a fuego en sus mentes, los hijos de Caliban hicieron frente a las fuerzas diabólicas del Cambiante y los Mil Hijos en el sector Stygius.

Durante ese tiempo sus Bibliotecarios sufrieron visiones súbitas. Algunos caían de rodillas de repente, en plena sesión de entrenamiento, de meditación o en la reunión previa a una batalla, agarrándose la cabeza mientras gritaban de agonía. Otros eran víctimas de pesadillas terribles de las que no despertaban durante días.

Cada informe dado a Ezekiel, el Gran Maestro Bibliotecario, hablaba de lloviznas que se transformaban en vastos diluvios y ahogaban planetas enteros, o de chispas convertidas en tormentas de fuego que arrasaban continentes. Parecía que, a pesar del poder recién descubierto, la Humanidad era más vulnerable que nunca a las depredaciones de la Disformidad y sus habitantes malvados.

Todas esas visiones predecían un futuro ominoso, en el que el Imperium desaparecería entre miles de cataclismos psíquicos.

El Plan de los HechicerosEditar

Demonios aulladores de tzeentch

Aulladores de Tzeentch

El Planeta de los Hechiceros ha sido la base de operaciones de los Mil Hijos durante diez mil años. Después de un ritual alimentado por la muerte de un billón de almas, fue arrancado de su lugar en la Disformidad y llevado al espacio real.

La mera vista del Planeta de los Hechiceros, un mundo de pesadilla también conocido como Sortiarius, puede enloquecer a un mortal. Es un lugar deforme poblado por lo demoníaco, lo abominable y lo maligno. Aunque actualmente orbita alrededor de una estrella, el tono de su cielo cambia al azar, sin seguir un patrón estacional.

Planos de vidrio sin rasgos, retorcidos laberintos de espejos en constante cambio y pantanos de carne mutante adornan su paisaje. Su tierra se ve sacudida por tormentas eléctricas surgidas de la nada, y los vientos que azotan su superficie rugen con los gritos de almas torturadas.

A pesar del paisaje inferal de Sortiarius, que lo vuelve hostil a la vida normal, las criaturas nacidas de la loca imaginación de Tzeentch prosperan allí.Grupos de Tzaangors que cazan entre riscos afilados y junglas llenas de formas retorcidas de devotos fallidos. Ingenios Demoníacos recorren las llanuras de cristal asoladas por la tormenta, atacándose entre sí en su propio ecosistema.

Horrores, Aulladores e Incineradores de Tzeentch surgen al azar o aparecen a través de la apertura espontánea de portales, matando o mutando todo lo que encuentran antes de evaporarse tan rápido como llegaron; y, entre todos estos seres, habitan los Engendros del Caos, bestian aterradoras que generan tanta compasión como repulsa a quienes tienen alguna comprensión de su génesis.

Caos demonios tzeentch incineradores 8 edicion

Incineradores de Tzeentch.

Las mareas de energía disforme que empapan el Planeta de los Hechiceros hacen de él un arma en manos de Magnus y los Hechiceros de los Mil Hijos.

Para ellos, su superficie es maleable, y para los rivales e invasores, cada paso sobre ella puede ser más peligroso que caminar por un campo minado. Enjambres de Demonios farfullantes son invocados a voluntad por los señores del planeta. Sus características topográficas crecen o mueren en instantes, negando a los enemigos valiosos coberturas o atrapándolos mientras sectas enteras de guerreros de los Mil Hijos se teletransportan hasta las posiciones de ataque más ventajosas.

Sin embargo, un enemigo que quiera poner un pie en el Planeta de los Hechiceros debe ser extremadamente poderoso o tener el permiso de los Mil Hijos para aterrizar, aunque esto suele conllevar un destino horrible. Conjuros invisibles rodean el planeta, succionando hacia la Disformidad las municiones disparadas en él y disipando los haces láser o convirtiéndolos en rayos de luz inofensivos. 

Maleficios ilusorios hacen creer a los guerreros que sus armas han alcanzado su objetivo cuando, de hecho, ni siquiera han disparado. Portales de Disformidad absorben los bombardeos dirigidos a una ciudad y los devuelven contra los atacantes.

Otros hechizos y encantamientos hacen que las armas a bordo de las naves atacantes detonen de manera espontánea, o ponen en marcha sus motores de disformidad lanzándola al empíreo sin los escudos activados. Magnus ya ha visto antes un mundo destruido por invasores, y no permitirá que vuelva a suceder.

" Que nuestro mundo sea un faro de esperanza. Que sea un refugio para el exiliado cansado. Que sea la salvación para los falsamente condenados. Que sea el hogar de los perdidos. Que sea aquí donde cada alma olvidada pueda cumplir su verdadero propósito".

- Magnus el Rojo.

Planes en Marcha

Con Prospero y Sortiarius finalmente alrededor de su estrella natal, Magnus comenzó la siguiente etapa de sus planes. Asaltó el sector Stygius con una hueste colosal, apoderándose de una multitud de mundos a través de varios sistemas. Con ellos ya acumulaba los recursos de un segundo imperio, al otro lado de la Cicatrix Maledictum hacia Prospero y Sortiarius.

Magnus exigió que sus hijos dispersos, muchos de los cuáles habían luchado por la galaxia de forma independiente durante milenios, se reunieran. Los Rehahti, los más poderosos de los Mil Hijos, se encargaron de esa tarea y, aunque muchos no respondieron a la convocatoria, casi una docena de sectas sí que se reunieron ritualmente con la Legión y el Primarca.

Magnus Principe Demonio de Tzeentch

Magus el Rojo, Primarca Demonio de los Mil Hijos.

Los hechiceros que dirigían cada secta fueron recibidos con los brazos abiertos de ser ejecutados por sorpresa.

Magnus no tenía interés alguno en sufrir sus potenciales rebeliones, y quería castigarlos por no haberle servido lealmente durante los diez mil años anteriores. Magnus también sabía que, a fin de reconstruir su Legión, necesitaba seguidores mortales. Reflexionando sobre las condiciones dentro del Imperium, sabiendo que sus compañeros psíquicos, los hombres y mujeres que creía que representaban el futuro de la raza humana, estaban siendo perseguidos, explotados o asesinados en todas partes.

Magnus imaginó que su reino podría ser un refugio para ellos, un santuario para aquellos a quienes el Imperium ataca, aliena y destruye, y un lugar desde el cuál los "superiores" iniciarían una guerra para derrocar a los "inferiores". Por tanto, envió a la Disformidad un canto de sirena.

Para aquellos con capacidad psíquica, era una llamada que les prometía seguridad, aprendizaje y aceptación si acudían junto al Rey Carmesí. Estos nuevos seguidores no sólo harían a los Mil Hijos aún más poderosos; también formarían una sociedad como Magnus siempre había imaginado para la humanidad.

Magnus sabía que tendrían que pagar un alto precio para ello. No todos tendrían el intelecto y la solidez mental necesarios para manejar el nivel de poder disponible para ellos. Para algunos, su propósito sería el honor de convertirse en un sacrificio ritual, la forma de servicio definitiva a la Legión y a Tzeentch.

Otros se convertirían en las huestes privilegiadas de Demonios vinculados. Estas personas nunca llegarían a disfrutar de la belleza que Magnus crease, pero era un coste que merecía la pena. Estos fueron tan solo pasos menores comparados con lo que Magnus imaginaba para la galaxia en general. A pesar de que más y más humanos nacían con poderes psíquicos, y que quienes ya los poseían veían aumentar sus capacidades, a Magnus no le bastaba.

La historia de la Humanidad estaba llena de personas que lideraron los suyos hacia el futuro. Magnus planeaba ser el que llevase a los humanos a su máximo potencial, el liberador final de la especie, que la llevaría hasta su destino. Enterrándose en textos y conocimientos que le habían sido indescifrables diez milenios antes, encontró un nuevo significado a esos símbolos extraños e idiomas olvidados; después de todos sus aprendizajes en el Ojo del Terror , ahora podía leerlos como si fueran su lengua nativa.

De ese modo aprendió un ritual que aceleraría cien veces la capacidad psíquica de la Humanidad en un sector entero. Sin dudarlo, ordenó a cada uno de los Rehahti que suministrara un grupo de hechiceros para invocar los conjuros necesarios, y que reuniese cuanto antes a los novecientos noventa y nueve mortales voluntarios para el sacrificio requerido.

La guerra de la falla de ProsperoEditar

Psychic Awakening 4 - Ritual of the Damned-10

La falla de Prospero es un grupo de sistemas que se encuentra cerca de los límites del Segmentum Solar. Desde que Magnus llevase el Planeta de los Hechiceros al Sistema Forzare para unirse a su mundo natal de Prospero, el Rey Carmesí ha estado formando un imperio dentro del espacio imperial, utilizando estos mundos como el baluarte desde el que influenciar y controlar los sistemas y subsectores vecinos.

Una parte clave de esta estrategia consiste en un gran ritual, que los Ángeles Oscuros y los Caballeros Grises buscan interrumpir.

Fuerzas de la falla de Prospero

La falla de Prospero está azotada por la guerra. A través de múltiples sistemas, las fuerzas leales a Magnus el Rojo y Tzeentch luchan para expandir el refugio psíquico de Magnus. Las poblaciones se levantan contra sus señores imperiales y los asediados soldados el Imperium luchan desesperadamente.


IMPERIUM

  • Asalto a Sortiarius
  1. Ángeles Oscuros... 1 Compañía reforzada.
  2. Caballeros Grises... 1 Compañía reforzada.


  • Relevo de Criptaharle Tertius
  1. Cazadores de Muerte ... 4 Compañías.
  2. Pacto del Cuervo ... 5 semicompañías.
  3. Víboras Penitentes ... 3 Fuerzas de Asalto de Vanguardia.
  4. Orden del Velo Plateado ... 7 Preceptorías.
  5. Orden de la Rosa Sagrada... 9 Preceptorías.
  6. Incursores Wahiikianos ... 23 reg. de infantería.
  7. Guardia de Vastadt ... 27 reg. de infantería.
  8. Puños de Hierro Tekarn ... 46 reg. blindados.
  9. Casa Derthos ... 3 lanzas.
  10. Casa Dunstan... 5 lanzas.


  • La supresión de Chancyll
  1. Lanzasdragón ... 8 Compañías.
  2. Caballeros del Sino ... 3 Cruzadas.
  3. Raptores Carmesí ... 4 semicompañías.
  4. Orden de la Rosa Ensangrentada... 11 Preceptorías.
  5. Orden del Mártir Bendito ... 8 Preceptorías.
  6. Cañoneros chancyllianos ... 35 reg. de artillería.
  7. Mosquetes chancyllianos ... 65 reg. de infantería.
  8. Tropas ligeras chancyllianas ... 25 compañías de infantería.
  9. Húsares pretorianos ... 18 reg. blindados.
  10. Casa Brahmica ... 2 lanzas.
  11. Casa Hawkwood... 6 lanzas.


++ Addentum: listas ampliadas y detalladas en archivo 284ΩII.AZ3. Incompleta y sujeta a  alteración. Datos parcialmente presentados como recuperados en 046.243//18. ++


CAOS

  • Deformación de Rhammasys
  1. Hueste del Saber de Apoketh ... 4 bandas de esclavos.
  2. Señores de la Serpiente de cristal ... 6 bandas de esclavos.
  3. Casa Mutica ... 1 Casa Inconoclasta.
  4. Fuegos del Cambio ... 9 Legiones centelleantes.
  5. Locura Infernal ... 9 Legiones centelleantes.
  6. Clado del cambio ... Culto de guerra.
  7. Moradores de Sloptube 13 ... (nº de mutantes desconocido).
  8. Liberadores rhammasysianos ... (nº indefinido).


  • Asedio de Vactinium Prime
  1. Los Azotados... 3 bandas.
  2. Invocadores ... 5 bandas.
  3. Casa Gurgeon ... 12 Lanzas infernales.
  4. Cañoneros del infierno ... 47 reg. de artillería.
  5. Cronosátiros ... 54 Manadas de Tzaangor.
  6. Bulwarks Prismatica ... 9 fortalezas.


  • La ruptura de Upsilon-Kapha
  1. Creyentes verdaderos de Zhao ... 1.200 macroclados.
  2. Obrservadores del cogcambio ... 1.800 macroclados.
  3. Legión Incurvos ... 1 Legión Titán.
  4. Legión Inardescus ... 1 Legión Titán.
  5. Discípulos de la Llama Eterna ... (nº desconocido).
  6. Magisters de la Amatista ardiente ... 18 bandas.
  7. Garras del cambio ... 9 Legiones centelleantes.
  8. Duplicidad infalible ... División subersiva.


++ El análisis completo de las fuerzas herejes es imposible debido a la extrema alteración empírica e informes contradictorios. El registro anterior se ha recopilado a partir de diversas vocotransmisiones y transmisiones astropáticas interceptadas. Listados adicionales en archivo 567.ΩII.AZ4. Tratar con extrema precaución. ++

Hijos de TitánEditar

Caos abaddon el saqueador

Abaddon el Saqueador, impulsor de las Cruzadas Negras

Los Caballeros Grises han protegido al Imperium de los peligros del Caos durante diez mil años. Los integrantes de esta hermandad de élite se cuentan entre los guerreros más misteriosos del Emperador. Pocos conocen su existencia, y aún quienes la conocen apenas saben la verdad.

El Speculum Infernus, un dispositivo arcaico de procedencia misteriosa mantenido en Titán, había permanecido en silencio durante años. Esto complacía a los Prognosticadores, los Caballeros Grises responsables de rastrear las incursiones demoníacas, ya que la última vez que dicho dispositivo se había puesto a girar, había presagiado el regreso a la galaxia de Magnus el Rojo, la devastación del sistema Fenris y la pérdida de un gran número de Caballeros Grises luchando contra las hordas del Rey Carmesí.

Si bien esos días fueron oscuros, la suerte del Imperium habría de empeorar aún más desde entonces. La 13ª Cruzada Negra de Abaddon el Saqueador había sido más efectiva que cualquiera de sus campañas anteriores. Cadia, durante mucho tiempo el guardián de la puerta que retenía al Señor de la Guerra, había sido destruida, lo que condujo a la aparición cataclísmica de la Gran Fisura.

Cientos de mundos habían caído; unos ahogados en el diluvio de horrores de la Disformidad que masacró todo lo que encontró a su paso, y muchos otros alzados en una rebelión infiel o derrumbados bajo el peso de los ataques de los traidores. Por doquier, los seguidores del Caos sacrificaron y esclavizaron a un número inimaginable de víctimas. El astronomicón se había extinguido temporalmente e, incluso después de que su luz se reinstaurase en la región designada como Imperium Sanctus, miles de mundos imperiales permanecieron aislados en la oscuridad más allá de la Fisura.

Las líneas de las tropas de Caballeros Grises se habían estirado al máximo, enfrentadas a amenazas a lo largo de toda la Cicatrix Maledictum. Los planetas que habían quedado demasiado contaminados como para salvarlos fueron purgados en su totalidad, asesinando a sus billones de habitantes para evitar la propagación del Caos.

Las hordas de demonios fueron erradicadas y sus diabólicos maestros desterrados de nuevo a la Disformidad. Muchos mundos y sus gentes se salvaron gracias a la valentía e iniciativa de los Caballeros Grises, aunque muy pocos ciudadanos llegarían a saber quienes eran sus misteriosos salvadores.

Magnus lucha en Fenris contra los Caballeros Grises

Magnus en su lucha en el Sistema Fenris contra los Caballeros Grises.

Durante todo ese tiempo, los hijos de Titán vigilaron constantemente el sistema Forzare, hogar de Prospero, el planeta natal de los Mil Hijos. No habían logrado evitar la manifestación de Sortiarius en esa región prohibida y estaban decididos a no volver a fallar. Ardían en deseos de ver aniquilada esa presencia blasfema.

Todos los Caballeros Grises sabían que, cuanto más tiempo mantuviese Magnus su monstruoso control sobre la región, más poderoso se haría. Más de un millón de planes diabólicos debían de estar pasando por su mente, y la consecución de cualquiera de ellos sería una ruina terrible para el Imperium.

Los Caballeros Grises conocían, mejor que nadie, la verdad sobre la fragilidad del Imperium. De continuar Magnus con sus esfuerzos sin ser molestado, el dominio del Emperador nunca se recuperaría. Que el Primarca Demonio intentase reconstruir su Legión era algo inevitable, pero los Grandes Maestres coincidían en que el Rey Carmesí era capaz de algo mucho peor.

El mensaje que Magnus había enviado por las corrientes de la Disformidad, llamando a aquellos con dones psíquicos, no había pasado desapercibido a los Caballeros Grises. Cada uno de sus hermanos lo había oído a su manera, pero la propaganda seductora de Magnus no convenció a un solo hijo de Titán.

Si los portentos del mensaje no hubieran sido tan sutilmente atractivos para los no entrenados y los mortales vulnerables a los que iba destinado, algunos Caballeros Grises ni siquiera lo habrían considerado digno de su atención.

" Veo a un guerrero argenteo, una lucha eterna, una esperanza que nunca se desvanece. Perdido en las mareas empíricas, un vagabundo nunca olvidado, pero rara vez visto. Se erige ante un rey ciclópeo, desafiante pero con temor en el alma".

- Lushian Adantor, Prognosticador.

La acumulación de seguidores de Magnus solo confirmó las sopechas de los Caballeros Grises, y fue con fría inevitabilidad que el Speculum Infernus despertó de nuevo a la vida. Los Prognosticadores dieron su interpretación de los augurios revelados y pocos Caballeros Grises se sorprendieron de lo que escucharon.

Aldrik Voldus Caballeros Grises 7ª Edición ilustración

Gran Maestre Voldus.

Con el equilibrio empírico arrojado en un tumulto a través de una vasta franja del espacio alrededor del sistema Forzare, las incursiones demoníacas azotaron múltiples sistemas. Peor aún, el Speculum Infernus detectó un creciente poder oscuro en Sortiarius, el Planeta de los Hechiceros. No obstante, los crímenes que el Rey Carmesí estaba planeando y cometiendo eran imposibles de determinar, tal era la fuerza del velo arcano que cubría gran parte de la Falla de Prospero. Los Prognosticadores aconsejaron al Gran Maestre Voldus que investigase esta amenaza y Voldus estuvo de acuerdo.

El Gran Maestre seleccionó al Hermano Capitán Stern y a la Tercera Hermandad como punto focal de las fuerzas especiales que llevarían la guerra a Magnus y al Planeta de los Hechiceros. Stern y sus guerreros ya habían luchado antes contra el Rey Carmesí y su hueste de traidores, mutantes y demonios. Ansiaban exorcizar por fin su presencia funesta y redimirse por no haberle impedido alcanzar sus objetivos en el sistema Fenris.

Varios paladines y purificadores se unieron bajo las órdenes de Stern, cuyas habilidades y experiencia únicas se consideraban esenciales para un ataque al corazón del reino de Magnus. Pero incluso con estos refuerzos, tanto Voldus como Stern sabían que el asombroso poder de una hermandad de Caballeros Grises no bastaba para derrotar a Magnus en su propio mundo natal. Necesitaban ayuda. Tras muchas horas de discusión y reflexión, se acordó que Stern contactaría con los Ángeles Oscuros.

Caballeros grises luchando contra el caos

Caballeros Grises luchando contra Demonios.

Pocos saben de la existencia de los Caballeros Grises, y menos aún tienen la fuerza para ayudarles en su lucha. Stern había luchado junto a los Ángeles Oscuros en Fenris y había sido testigo de primera mano de su implacable resolución y furia en batalla. Sabía que ellos también tenían muchos motivos para buscar venganza contra los Mil Hijos y su Primarca, recordando que las dos facciones se habían enfrentado entre sí en el horrendo conflicto del sector Stygius.

Los Ángeles Oscuros estaban enojados y determinados. El Gran Maestro Voldus había advertido inicialmente contra tal alianza, citando la naturaleza poco fiable de los Ángeles Oscuros. Stern también tenía dudas, pero argumentó que pelear junto a los hijos inescrutables de Caliban daría a los Caballeros Grises una mejor visión de su forma de hacer la guerra.

Una vez tomada la decisión, se reunió a un coro de docenas de los astrópatas más poderosos de Titán para enviar la misiva de los Caballeros Grises a La Roca.

Hijos de CalibanEditar

Sombríos y adustos, los Ángeles Oscuros son una hermandad reservada. Un primer capítulo fundador, que ha defendido al Imperium desde los tiempos legendarios de la Gran Cruzada, pero su historia no es del todo noble. Se consideran a sí mismos y a sus sucesores como los "No Perdonados", y luchan incansablemente por la redención.

La comunicación desde el Imperium Sanctus al Imperium Nihilus es terriblemente difícil. Si bien persisten los rumores de rutas temporales o parciales en varias localizaciones, pocas se han identificado como seguras, y el viaje a través  de estas regiones del espacio sigue siendo arduo. La única alternativa real es el uso de coros astropáticos.

Marines angeles oscuros portada codex

Estos cuerpos de psíquicos autorizados se comunican con sus homólogos de toda la galaxia aunque no es una tarea sencilla, ni siquiera antes de que la Gran Fisura la desgarrara. Enviar cada mensaje puede ser una tarea sumamente dificil para los Astrópatas, que son vulnerables a las fuerzas malignas que habitan en la Disformidad pues anhelan insaciablemente las almas mortales.

Los Astrópatas reunidos por los Caballeros Grises para que contactase con los Ángeles Oscuros tenían siglos de servicio, pero el mensaje tenía que ser forzado a atravesar la Disformidad para perforar la Gran Fisura, y todos sabían que la tarea podría matarlos. También sabían lo que podría suceder si fallaban, y todos ocuparon su lugar en la cámara de transmisión sin dudarlo.

Ubicada en la parte superior de una de las muchas torres de la Ciudadela de Titán, la cámara de transmisión era un pequeño espacio adornado con densas capas de protección en forma de hexagrama, las más potentes conocidas por la humanidad. Los censores agitaban incienso aromático que bañaba a los que estaban dentro de humos benditos.

Cuando Stern dio la orden, el coro empezó su trabajo. Durante muchas horas, los astrópatas sufrieron terribles dolores. La sangre brotaba de sus narices y orejas. Muchos sucumbieron a los ataques y espasmos, sus extremidades se rompían y adoptaban posiciones antinaturales. Varios murieron de hemorragia craneal. Todos fueron asesinados. Incluso la propia torre se combó con las presiones de otro mundo y las energías empíricas que fluctuaban violentamente, colapsándose sobre sí misma.

Stern observó todo esto desde otra torre sin pestañear. Aquel sacrificio fue el mejor momento de los Astrópatas. No lloró por ellos, porque habían cumplido con su deber.

El Capítulo de los Ángeles Oscuros que recibió el mensaje de los Caballeros Grises estaba convulsionado. Los informes hablaban de un número de Caídos que antes se creía imposible. La Roca, que una vez se creyó inviolable, no había sido atacada por una, sino por dos invasiones demoníacas, y el hecho de que consiguieran resistir a la primera de ellas con la ayuda de los Lobos Espaciales y Caballeros Grises avergonzaba a los Ángeles Oscuros.

Cuando Roboute Guilliman regresó, el Gran Maestre Azrael temió lo peor: que el secreto de los No Perdonados habían guardado durante diez mil años finalmente sería su perdición. Se equivocó, ya que el Primarca Renacido se había visto envuelto en una guerra de tal magnitud que no tenía tiempo para investigar su historia.

En su lugar, un nuevo problema había surgido. Los refuerzos de Marines Espaciales Primaris enviados por Guilliman, aunque tenían la semilla genética de Lion y los colores de los Ángeles Oscuros, no habían pasado por el rito de iniciación del Capítulo y se pensaba que representaban un riesgo de seguridad extremo.

Las palabras "los colores no hacen a un Ángel Oscuro" se escuchaban a menudo entre los hermanos de batalla de mayor rango y experiencia en la Roca. No obstante, los Marines Espaciales Primaris cumplieron excepcionalmente bien en batalla, y Azrael se enfrentó a la molestia cuestión de cuándo se iniciaría a uno de ellos en el Círculo interior. El destino tomó parte en la decisión de una forma que no había esperado.

Angeles oscuros la roca

La Roca.

El Maestro Lazarus, de la 5º Compañía y miembro del Ala de Muerte, había sido herido de muerte en el sector Stygius. En respuesta, los Apotecarios y Bibliotecarios con acceso a la tecnología del Archimagos Cawl lo habían llevado a través del Rubicón Primaris, considerándolo la única forma de salvar su vida (ni siquiera un chasis de Dreadnought hubiera sido suficiente). Lazarus y los restos maltratados de su compañía habían luchado en el sector Stygius durante muchos meses contra las huestes del Cambio de Tzeentch que amenazaban con invadir esa vasta región del espacio, hasta que finalmente regresaron a la Roca para su rearme, reaparición y refuerzo.

Pocos días después del regreso de la 5º Compañía, uno de los coros astropáticos de la Roca recibió un mensaje. Durante horas convulsionaron y se retorcieron mientras sus cuerpos se inundaban en agonía. Solo una retuvo algún tipo de conciencia, y varios enloquecieron antes de recibir la misericordia del Emperador. La Astrópata que todavía estaba en pie fue empujada ante Azrael, Ezequiel y Lazarus, los únicos oficiales superiores de los Ángeles Oscuros presentes en la Roca.

Ella temblaba, demasiado débil para sostener su bastón que cayó contra el suelo de mármol, mientras ella se postraba de rodillas. Azrael le preguntó qué veía, y su respuesta les llegó entre murmullos, tartamudeos y desaríos. Ella habló de un monarca alado, un mundo devastado renacido, el sexto planeta, rocas hechas de ojos, obeliscos de cristal, monstruos, demonios, pesadillas, un escudo de marfil y carmesí, gólems de azul, rojo y oro, el Ouroboros, un retorcido tomo perforado con una espada de plata, una sensación aterradora de fatalidad, un odio ardiente y una anticipación siniestra y ansiosa.

A los oficiales les llevó horas acordar una interpretación de lo que vio la Astrópata. Aunque no estaban seguro, parcía que los Caballeros Grises habían descubierto algo sobre Magnus, los Mil Hijos y el Planeta de los Hechiceros. Lazarus había visto los horrores que esos traidores habían infligido al Sistema Fenris, y los odiaba por ello. Habían transformado partes del sector Stygius en auténticas pesadillas, matando a decenas de sus guerreros. Declaró que prestaría atención a la llamada de los Caballeros Grises, Magnus sangraría.

Angel oscuro 33

Azrael y Ezekiel tenían sus dudas. ¿Por qué los habían convocado los Caballeros Grises, especialmente después de los eventos de Fenris? ¿Qué habían averiguado los hijos de Titán tras su estancia en la Roca? ¿Qué detectaron sus intuiciones psíquicas de la oscura historia del monasterio fortaleza mientras luchaban en su interior? ¿Qué misterios podrían desear explorar y resolver en su incesante misión contra el Archienemigo?

Sin embargo, Azrael no era inmune al deseo de venganza. Sólo él sabía cuán profundamente las fuerzas del caos habían golpeado la Roca, y lo que había hecho el Cambiante. Tampoco podía olvidar las acciones de los Caballeros Grises para asegurar el monasterio fortaleza de su Capítulo. Ni él ni Ezekiel estaban sorprendidos por lo que escucharon.

Los No Perdonados habían estado compartiendo información con sus hermanos sobre los eventos de la galaxia y las guerras que habían librado. Últimamente , tenían noticias de muchos eventos anómalos y patrones de actividad psíquica inusual. Si los No Perdonados lo habían identificado, era imposible que una criatura con la inmensa inteligencia y el poder psíquico de Magnus no lo hubiera observado.

Nadie se atrevió a adivinar qué actos repugnantes podría cometer el Rey Carmesí con tales fenómenos en la galaxia. Lo que era seguro era que había que evitar que esos actos fructificaran.

Azrael sabía que no podía dejar el mensaje sin responder, pero tampoco podía ignorar los peligros que conllevaba trabajar estrechamente con los Caballeros Grises. Así que decidió que Lazarus y su 5º Compañía responderían, pero no irían solos. Un contingente del Ala de Muerte y del Ala de Cuervo se unirían a la fuerza de ataque, y sus órdenes serían, en parte, valorar si los hijos de Titán sabían algo de los secretos de Caliban.

Relato Oficial: Hijos de CalibanEditar

Anexo 04:9/D

<< Registro de voz interceptado - Prioridad Erythaeana Máxima >>

¡Hoy es el día en el que soy libre! ¡Hoy escapo de mi miseria, de mi tormento! ¡Alabemos este glorioso día! Ahora veo el final de mi tiempo de dolor, y será pronto.

Una vez me creí maldito, ahora sé que estoy bendecido. El Monarca Rojo, con las alas de un ángel, armadura de oro y la fuerza de un león me llama. El me valora. Quiere que yo sea libre. Para estar seguro. Para usar mis dones al máximo de su potencial.

Sólo me pide que vaya con él, y así lo haré. Le daré mi fuerza. Mi coraje. Mi todo. Nadie me detendrá, ningún hombre de armas, ningún capitán de nave espacial, ni autoridades, ni reglas. Nada que exista solo para reprimir y sofocar lo que significa ser yo.

Mi viaje comienza, maestro. Comienza hoy, para encontrar todo lo que has prometido. Sólo pido una cosa. Por favor, espérame. ¡Mi alma es tuya, pero por un día en tu glorioso paraíso!

++ FIN DE LA GRABACIÓN ++

El desalojo de TizcaEditar

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Los Ángeles Oscuros se apresuraron a alcanzar Sortiarius. No sabían lo que encontrarían al llegar. ¿Estarían los Caballeros Grises ya en órbita, esperándolos? ¿Encontrarían a los hijos de Titán destruidos por las magias oscuras de Magnus y sus hechiceros? En cualquier caso, no se irían sin conseguir la victoria.

Cada día que pasaba, el viaje de los Ángeles Oscuros a través de la Disformidad se hizo más duro. El Navegante del Buscador de Redención estaba agotado hasta el punto de casi morir. Lazarus ordenó al Buscador salir de la Disformidad. Fue durante este período de descanso forzado cuando el crucero de asalto de los Caballeros Grises, Espada Purgadora, se trasladó desde el espacio disforme  y avanzó junto a la nave de los Ángeles Oscuros.

La forma en que los guerreros de Titán los habían localizado en los vastos abismos del espacio seguía siendo un misterio para los Ángeles Oscuros, pero después de un tenso intercambio teñido de sospecha y amenaza de violencia, los Caballeros Grises fueron acogidos cautelosamente como aliados.

Tanto Lazarus como Stern estuvieron de acuerdo en que su ataque debía ser rápido y decisivo, y que las habilidades de los Caballeros Grises eran especialmente adecuadas para detener el ritual. Seguro que había una resistencia feroz, y no se podría lograr una victoria militar directa. Tenían que concentrarse en acabar con el ritual a toda costa.

Deseando acabar con los Mil Hijos, pero plenamente consciente de la situación estratégica, Lazarus vio una oportunidad. Los Caballeros Grises habían identificado un complejo de templos que era una fuente de energía que impedía el bombardeo orbital del planeta. Las fuerzas de Lazarus iniciarían un asalto en un esfuerzo por atraer a los defensores de Tizca, la antigua ciudad de Prospero transportada a Sortiarius hace milenios.

Si lo lograban, les daría a los Caballeros Grises la oportunidad que necesitaban para acabar con el ritual. Destruir el complejo del templo sería una victoria, pero debilitar las defensas de Tizca era el verdadero objetivo. Tan pronto como las naves del Adeptus Astartes entraron en el espacio real en el sistema Prospero, iniciaron sus rondas de ataque. Sus motores se encendieron brillantemente mientras se apresuraban hacia el Planeta de los Hechiceros a velocidad máxima. Los guerreros de los Caballeros Grises y los Ángeles Oscuros iban montados en los arneses de sujeción de cañoneras o estaban listos en los teleportariums.

No se desperdició ni un segundo. Decenas de cañoneras salieron de las bahías del hangar del Buscador y se dirigieron hacia el planeta de debajo en formación libre. Aunque se vieron envueltas en maniobras evasivas y desesperadas, ninguna cañonera escapó ilesa del fuego defensivo del mundo.Hechicero Exaltado al frente de sus Marines Rúbrica. El Ala de Cuervo y el Ala de Muerte formaron una reserva, lista para dar el golpe mortal en el momento en que Lazarus lo ordenase.

Una vez que llegaron a la superficie, los Ángeles Oscuros saltaron de las cañoneras en movimiento antes de que los voladores se levantaran hacia los cielos para proporcionar fuego de apoyo defensivo. Los Marines Espaciales se encontraban entre rocas grises irregulares en las afueras de un enorme espacio ritual, con el terreno salpicado de barrancos y riscos. Tentáculos retorcidos de color azul, granate y fucsia se retorcían en los huecos de las rocas, y unos ojos mágicos color negro azabache se movían entre los bultos y cristales multicolores tan afilados como armas de energía.

La 5º Compañía  rápidamente cortó los tentáculos sensibles y reventó los bultos oculares con proyectiles bólter. Su objetivo se encontraba a corta distancia, una pirámide de cristal teñido de esmeralda rodeada por un anillo de nueve obeliscos grabados con runas de piedra carmesí. Mirando hacia el este, los Ángeles Oscuros distinguieron las vastas estructuras metamórficas de Tizca, con sus cumbres elevándose por encima de los enormes muros de la ciudad.

Caos mil hijos hechicero exaltado marines rubrica

Hechicero Exaltado al frente de sus Marines Rúbrica

Fue solo cuando la 5º Compañía se dispuso en formación de asalto que los Mil Hijos y sus aliados atacaron, habiendo salido en gran número de Tizca. Multitud de demonios bloquearon el sol del planeta, moviéndose al unísono a través de los cielos mientras Dragones Infernales se lanzaban entre ellos. Grupos de Ingenios Demoníacos barrocos se lanzaron en avalancha hacia delante  y hordas caóticas de Tzaangor se abrían paso luchando. En el núcleo mismo de la hueste se encontraban las bandas de esclavos de los cultos de los Mil Hijos, con armaduras Rubricae ornamentadas de las que emanaba una luz impía. Los Ángeles Oscuros respondieron. Los tanques antiaéreos inundaron de disparos los torturados cielos. Las escuadras de línea de batalla tomaron posiciones avanzadas hacia su objetivo. Las escuadras de apoyo de fuego se concentraron en los objetivos más fuertemente blindados antes de desatar explosiones de plasma supercaliente y rayos de energía devastadora.

Aún así, pocos planes sobreviven al contacto con el enemigo, y aún menos contra un enemigo tan engañoso como los Mil Hijos. Las escuadras que disparaban al Rubricae atacante vieron a sus enemigos desaparecer, solo para ser teletransportados detrás de ellos por sus Señores Hechiceros. Con sus propulsores de salto rugiendo, los Ángeles Oscuros saltaron para enfrentarse a las unidades de Tzaangor, pero se vieron abrumados por la aparición espontánea de llamas vivas que mordían y sesgaban con colmillos y garras.

Incluso el planeta mismo se volvió contra ellos, con tentáculos que se pensaban neutralizados volvieron a crecer a gran velocidad y aplastaron a los Marines Espaciales desprevenidos como cajas de munición vacías. Ante todos estos desafíos, los Ángeles Oscuros lucharon con su resolución característica. Los cañones láser de los Devastadores y los retumbantes tanques de batalla destruían un Ingenio Demoníaco tras otro mientras los Marines Espaciales Primaris Agresores aniquilaban a cientos de desquiciados Cultistas con furiosas andanadas de fuego.

Aunque sin duda habían atraído a muchos enemigos de Tizca, Lazarus veía la lentitud dolorosa del avance de sus guerreros. Tendrían que moverse más rápido para derribar el templo. Cuando el sacófago del hermano Estrael fue desgarrado por dos Helbrutes desquiciados y sus restos mortales arrancados y quemados por Horrores de Tzeentch, Lazarus ordenó que el Ala de Cuervo y el Ala de Muerte se unieran a la batalla. Los Exterminadores del Ala de Muerte se teletransportaron a la acción casi instantáneamente , desatando una tormenta de potencia de fuego tan pronto como se materializaron.

Limpiaron franjas de demonios y Cultistas y dieron un nuevo impulso a los Ángeles Oscuros. Las Cañoneras Thunderhawks irrumpieron a través de nubes de Aulladores de Tzeentch, con sus bólters pesados brillando por la combustión mientras lanzaban torrentes de rondas sobre las bandadas demoníacas.

Espolones Ala de Cuervo Ángeles Oscuros 6ª Edición

Espolón Ala de Cuervo.

Los luchadores del Ala de Cuervo se enfrentaron en feroces duelos acrobáticos con motores demoníacos alados que escupían chorros de fuego disforme. Abajo, los motoristas rugían desde las rampas bajadas de las Thunderhawls, disparando sus bólteres antes de golpear el suelo. Pero este contraataque no fue invulnerable a la hechicería de los Mil Hijos.

Una escuadra del Ala de Muerte se materializó sobre un abismo sin fondo creado por arte de magia, y los veteranos se precipitaron sobre él en una muerte sin gloria. Los motoristas del Ala de Cuervo que perseguían a los Tzaangors que huían se encontraron ante los despiadados Exterminadores Sekhmet, ya que su enemigo había aparecido. Incluso con la llegada de refuerzos, Lazarus vio que estaban perdiendo. La pirámide del templo no parecía estar más cerca, pero un trío de Espolones del Ala de Cuervo se separó de sus perseguidores y corrió hacia ella. Uno fue derribado mientras su cañón de fisura se cargaba, derribándolo contra el suelo. 

Los dos restantes abrieron fuego contra la cúspide cristalina de la pirámide, y los rayos devastadores de sus armas quemaron sus energías. El daño que esto causó fue imposible de determinar, pero estaba claro que se logró el objetivo principal de los Ángeles Oscuros. Grandes huestes habían dejado Tizca para enfrentarse a los guerreros de Lazarus, y habían sido sangradas profundamente. Todo lo que se podían hacer los Ángeles Oscuros era esperar hasta que recibieran la noticia de los Caballeros Grises de que habían logrado la victoria. Lazarus ordenó una retirada de combate para ganar más tiempo y atraer más enemigos de Tizca.

Por fin llegó la transmisión. Los Ángeles Oscuros, bastante vapuleados y con poca munición, finalmente comenzaron su extracción. Fue solo después de una lucha extenuante a través de las defensas de Tizca, una vez que la mayoría de sus cañoneras estaban a bordo del Buscador, que se enteraron con horror de que los Caballeros Grises pedían ayuda urgentemente. Los Ángeles Oscuros habían sido engañados.

El hundimiento de la EspadaEditar

Caballeros grises Expiador2

Expiador

Con los Ángeles Oscuros lanzando su ataque para alejar a las fuerzas de Magnus, los Caballeros Grises se prepararon para teletransportarse al corazón de Tizca. Cada hermano endureció su alma contra la locura a la que se enfrentarían y los horrores que tendrían que vencer. Si fallaban, el mal desatado consumiría todo un sector.

El aterrizaje de los Caballeros Grises no encontró oposición. Las escuadras se materializaron, las armas némesis se encendieron y las armas se prepararon, pero todo estaba en silencio. Estaban en una plaza redonda que bifurcaba en nueve grandes avenidas. El Hermano Capitán Stern escupió al ver la ornamentada decoración del lugar.

Aunque el odio lo corría por sus venas ya que la blasfemia estaba por todas partes, este sitio serviría como su hogar de retirada si fuera necesario, siendo su espacio abierto adecuado para el aterrizaje de cañoneras. El inmenso mal que había en la plaza presionó las mentes de los Caballeros Grises, sobre todo de los Bibliotecarios.

El camino hacia el ritual era obvio para ellos, aunque mirar en su dirección era invitar a un increíble dolor psíquico, pero todos eran Caballeros Grises, y nunca permitirían que una pequeña preocupación como el dolor les impediera confrontar al Archienemigo y cumplir su misión.

No pasó mucho tiempo antes de que su enemigo atacara. Multitud de Demonios multicolor con tentáculos y extremidades agitándose sonaban y soltaban risitas mientras lanzaban hechizos de energía Disforme a los Caballeros Grises. Criaturas que desafiaban la comprensión mortal saltaban por el suelo marmóreo a una velocidad espantosa, lanzando llamas de fuego de todos los colores  y de ninguno.

Los Caballeros Grises corrieron a su encuentro disparando torrentes de munición bendita de armas consagradas. Pero tal fue la furia del ataque de los Demonios que ningún esfuerzo aseguró la plaza como zona de aterrizaje. Al darse cuenta de esto, Stern ordenó a sus guerreros que se dirigieran al lugar del ritual.

Los Caballeros Grises avanzaron por las estrechas calles de Tizca, pasando por santuarios piramidales y estatuas de bronce llenas de ofrendas podridas, obeliscos de zafiro y rubí cuya superficie parecían océanos ondulados y esfinges cuyos ojos penetrantes parecían seguir a un guerrero dondequiera que se movía.

Los guerreros con armadura de Exterminador abrieron el camino, ya que su gruesa armadura soportaba mejor los castigos demoníacos. Las Escuadras de Expiación los seguían de cerca, con sus armas pesadas disparando a los nudos más densos de Demonios y creaban espacio para que la hermandad avanzara.

Lord Kaldor Draigo

Kaldor Draigo.

Pero a pesar de la determinación de los Caballeros Grises, el equipo incomparable y la resolución insaciable, sus enemigos lucharon duro. Los hermanos fueron mutados  más allá del reconocimiento por las llamas de la Disformidad, o fueron arrastrados por los Horrores que mordían y desgarraban los diminutos puntos débiles de las armaduras de los Marines Espaciales.

Los Caballeros Grises se abrieron un camino sangriento a través de las calles laberínticas, pero a pesar de su ferocidad, se encontraron llegando repetidamente a la misma plaza en la que habían empezado, sin importar qué ruta tomaran. Sólo el poder de Magnus podía engañar a los Caballeros Grises de tal manera.

El tiempo vital se había perdido. Sabiendo que este truco tenía que deshacerse, Stern se unió a sus Bibliotecarios. Advirtieron que el poder requerido para romper el hechizo era muy peligroso y sólo atraería a más enemigos, pero Stern sabía que no tenían otra opción. Cuando los Bibliotecarios formaron un círculo e iniciaron el ritual, sintieron que las mareas de la Disformidad cambiaban de formas extrañas e inesperadas.

La realidad en el centro del círculo se rompió y apareció un portal resplandeciente, cuya luz casi los cegó. Kaldor Draigo salió de él, levantando la Espada de Titán en alto. Sus labios se movieron rápidamente pronunciando palabras imposibles de escuchar con los sonidos de la batalla, pero su efecto se hizo patente.

Todos los hechizos de Magnus a los Caballeros Grises se levantaron, y se reveló la verdadera naturaleza de la plaza. Las gloriosas columnas eran pilas de escombros rotos. Los pristinos mosaicos estaban destrozados o contaminados, los impresionantes frescos adornados con símbolos profanos e imágenes blasfemas.

Llamamiento a los Ángeles

Con el hechizo levantado, los Caballeros Grises no perdieron más tiempo en atacar por calles aún más sinuosas hacia el sitio del ritual, sino que concentraron sus esfuerzos con una ofensiva aún más furiosa por parte de los Mil Hijos de Magnus y sus seguidores mortales. Los Caballeros Grises atravesaron hileras de viejos bloques de habitáculos para flanquear a los Rubricae y los Tzaangors.

Servoterror Némesis Caballeros Grises 5ª Edición ilustración coloreada

Servoterror Némesis.

Eliminaron a los líderes de escuadras y a los especialistas en armas pesadas para diseminar el desorden y reducir cualquier ventaja del enemigo. Los Caballeros Grises seguían moviéndose, librando batallas y duelos psíquicos a cada paso. A pesar de los esfuerzos de los Caballeros Grises, el número de enemigos seguía siendo inmenso.

Más de un hermano Caballero Gris murmuró acerca de la falta de fiabilidad de sus llamados aliados, convencidos de que los Ángeles Oscuros no estaban cumpliendo su misión. Otros cuestionaban si los hijos de Caliban seguían vivos. Stern se dió cuenta de que, con todas sus fuerzas, los Caballeros Grises no podían triunfar solos. Necesitaban combinarlas con los Ángeles Oscuros. Para un hijo de Titán, era una amarga verdad reconocerlo, pero tenían pocas opciones.

Los Caballeros Grises hicieron una vocollamada tras otra. Con cada fallo, maldecían furiosos viendo como las líneas plateadas de sus guerreros se hacían más delgadas bajo el ataque constante. Los Caballeros Grises sabían que la comunicación psíquica sería casi imposible en un mundo como este, donde las mareas de la Disformidad menguaban y fluían con tanta fuerza.

A medida que la batalla se embravecía, Stern buscó desesperadamente cualquier medio para contactar a los Ángeles Oscuros mientras sus fuerzas continuaban empujando hacia el sitio ritual. Cuando una de sus Escuadras Interceptoras identificó un amplificador empírico que podría aumentar su señal psíquica, Stern aprovechó la oportunidad y redirigió a su hermandad.

Los Servoterror Némesis lucharon contra los grandes demonios aviares, mientras que los Caballeros Grises con teletransportadores personales superaban las columnas de Rubricae. Los Purificadores incineraron a los cultistas enloquecidos mientras las cañoneras hacían atrevidas pasadas contra los Ingenios Demoníacos.

Un Hechicero de los Mil Hijos con un grupo de Exterminadores de Sekhmet mantuvo el amplificador, un gran diamante de nueve lados flotaba en el centro de una plataforma elevada. Liderando una escuadra de Paladines, Stern entró en combate. Se produjo un choque de mentes y de espadas cuando los Caballeros Grises fueron atacados con ilusiones y maleficios.

Demonio Tzeentch I

Muchos Paladines cayeron, con la armadura perforada por las espadas Khopesh o por su carne contorsionada más allá de la razón por los poderes malignos del Hechicero. En cualquier caso, siguieron luchando, derribando a sus enemigos uno a uno. Cuando Stern finalmente decapitó al Hechicero, ganaron la batalla.

Con el amplificador asegurado, el resto de Bibliotecarios de los Caballeros Grises aprovechó sus potentes energías en un intento de alcanzar a los Bibliotecarios de los Ángeles Oscuros con sus mentes buscando a sus presas como las manos de un ciego que ha perdido su bastón. Otros psíquicos se habrían visto afectados por tales esfuerzos, no así los Bibliotecarios de los Caballeros Grises.

Finalmente, contactaron con el Bibliotecario Baraqiel de los Ángeles Oscuros, un maestro de la disciplina Oscurecimiento, y se enteraron de que los hijos de Caliban creían que ya habían ganado, afirmando que habían escuchado lo mismo del Hermano Capitán Stern. Mientras Baraqiel hablaba, la retirada de los Ángeles Oscuros era casi completa.

Stern estaba indignado. El engaño de su enemigo no tenía límites. Los Caballeros Grises necesitaban a los Ángeles Oscuros ahora. Los Bibliotecarios conectados sugirieron el uso de un corredor temporal a través de la Disformidad para unir a las dos fuerzas, lo bastante grande para sus vehículos blindados.

Tal esfuerzo casi seguramente mataría a los Bibliotecarios, pero permitiría que gran parte de las fuerzas de los Ángeles Oscuros restantes se unieran a los Caballeros Grises para un ataque final contra el ritual de Magnus. Stern estuvo de acuerdo. Ningún sacrificio era demasiado grande.

Caballeros y ÁngelesEditar

El heroico sacrificio de los Bibliotecarios hizo posible que las fuerzas de Lazarus dejaran de retirarse y se unieran a los Caballeros Grises del Hermano Capitán Stern. A toda  prisa, la hueste combinada de Marines Espaciales lanzó un ataque final y desesperado para romper el ritual de los Mil Hijos. Pocos pensaban en la supervivencia, pero aun así siguieron luchando.
Land raiders angeles oscuros

La fuerza combinada de Ángeles Oscuros y Caballeros Grises hizo un progreso significativo. Las escuadras de Vanguardia de los Ángeles Oscuros trazaron una ruta a través de los infernales vientos de los templos de fragua. Escoltaron tanques de batalla que recorrieron el camino de innumerables cultistas, Tzaangors y horrores demoníacos, dejando a su paso un rastro de sangre espumosa, cadáveres destrozados e ícor humeante.

Durante los brutales combates a corta distancia se abrieron paso a través de los extensos complejos de barracas de la antigua milicia de Tizca. Con cada paso más cerca del ritual, los psíquicos Marines Espaciales sentían cada vez más presión en sus mentes, sufriendo un dolor profundo y palpitante en sus cráneos.

Incluso aquellos sin poder psíquico comenzaron a sentir la tensión de las energías oscuras que emanaban del sitio ritual como agujas pinchando sus cerebros. El Adeptus Astartes estaba asediado por todo tipo de ilusiones, maleficios y hechizos. A pesar de que los encantamientos de los Caballeros Grises detuvieron a muchos de estos antes de que pudieran tener su terrible efecto, por su gran número, muchos se abrieron paso. El fuego rosado y azul azotó a los Marines Espaciales con descargas mortales de energía. El Rubricae se hizo invisible a simple vista, imposible de elegirlo como blanco.

Stern y Lazarus lucharon espalda contra espalda, derribando a un enemigo tras otro.

Cuando llegaron al sitio del ritual, el Adeptus Astartes vio su verdadera escala por primera vez. El propio Magnus dirigía la ceremonia, de pie sobre una tribuna colosar, con un séquito de hechiceros rodeándolo. En una plaza de tamaño descomunal, innumerables de miles de seguidores de Magnus aplaudían en adoración mientras cientos de víctimas eran sacrificadas a cuchillo.

Exterminador Escarabajo Oculto Rubricae Mil Hijos 7ª Edición ilustración

Exterminador Escarabajo Oculto y Marines Rúbrica.

Sus cadáveres llenaban un gran pozo, y el calor que emanaba de ellos empañaba el aire. Había tantos muertos que cada sacerdote tenía un montón de cuchillos de sacrificio desechados que habían quedado clavados en las tráqueas de los muertos.

Lazarus sabía que, simplemente, luchar para abrirse camino hasta los que dirigían el ritual sería imposible. En cambio, ordenó a sus Ángeles Oscuros que abrieran fuego contra Magnus; matar al Primarca Demonio seguramente sería la mayor victoria de todas y acabaría con el ritual. Pero Magnus se encogió de hombros con desdén, y cualquier fuego dirigido contra el ritual o los Hechiceros falló de la misma manera.

Entretando, los Ángeles Oscuros y los Caballeros Grises lucharon juntos, con los guerreros de las dos órdenes matando y sangrando hombro contra hombro frente a las mareas de seguidores de Magnus, que ahora estaban alertados de la presencia del Adeptus Astartes. Las últimas naves de combate y combatientes de los dos Capítulos llevaron sus motores al límite en feroces combates aéreos para despejar los cielos de Demonios de alas afiladas y motores demoníacos quirópteros. Algunos fueron destruidos, y sus resstos en llamas chocaron contra las hordas de Tzeentch en un acto final de heroismo desafiante.

Un hermano caía tras otro, y Stern sabía que poco más podían hacer. El Rey Carmesí y sus ejércitos eran demasiado poderosos y, llegado ese punto, sólo un bombardeo orbital acabaría con el ritual. Ordenó que las naves del Adeptus Astartes se retiraran  de los cielos con la esperanza de que algunas de sus tripulaciones sobreviviera a la batalla.

Stern y sus guerreros restantes se combinaron con la inmensa presencia psíquica de Kaldor Draigo para actuar como un faro para las baterías de lanzas y los macro cañones del Espada Purgadora. En medio de todo el ruido psíquico blanco y las lecturas contradictorias que atormentaban a todos los psico-augures y áuspex a bordo de la nave de los Caballeros Grises, la luz blanca resplandeciente del Aegis de los Caballeros Grises brillaba.

Sólo Draigo tenía la fuerza psíquica para llegar a las mentes de los oficiales de artillería a bordo para ordenarles que dispararan. Si tal acción les costaba las vidas a todos los Caballeros Grises, valdría la pena detener el ritual.

El Espada Purgadora desató sus salvas. Magnus apenas tuvo tiempo de conjurar una barrera psíquica para su protección personal antes de que los rayos de lanza y los disparos de los macro-cañones impactaran. Las explosiones aniquilaron instantáneamente a decenas de miles en todas direcciones. 
Bombardeo Orbital II

No se salvó ni una sola de las víctimas de los sacrificios, ni tampoco ningún hechicero de los Mil Hijos. Innumerables seguidores mortales de Magnus quedaron reducidos a poco más que polvo. Las ondas de choque fueron tan potente que decenas de Marines Espaciales fueron derribados, muchos sufrieron una hemorragia interna tan severa que acabaron muertos. Los tanques de batalla salieron volando por los aires y se estrellaron contra el suelo y sus tripulaciones golpeadas o muertas.

Las cañoneras de los Marines Espaciales se apresuraron a buscar supervivientes, sabiendo que sino evacuaban el campo de batalla ahora, todo se perdería una vez que las fuerzas de Magnus recuperaran algún tipo de orden. Sin embargo, muchos supervivientes no pudieron subir a bordo. Algunos habían sido arrojados muy lejos por la explosión y otros habían caído en medio de un mar de enemigos o quedaron atrapados dentro de sus vehículos.

Un pequeño número se mantuvo firme para cubrir a los guerreros en retirada y a las naves de combate, vendiendo sus vidas para comprarles tiempo a sus hermanos. Las cañoneras no tuvieron más remedio que dejarlos atrás y regresar a las naves en órbita. La mera idea del destino que esperaba a los Marines Espaciales que quedaban atrás inundó de pavor a los que lograron huir, incluidos Stern, Lazarus y Draigo.

Relato Oficial: Caballeros y ÁngelesEditar

Communicatus Admonitus

<< Neo Gravis Ultra >>

Aumento repentino y significativo de la actividad empírica en la Falla de Prospero. Más en grabaciones anteriores. Múltiples subsectores afectados. Cuarenta y siete llamadas y aumentos realizados por mundos imperiales locales solicitando refuerzos nivel bermellón-gravis...

Múltiples mundos en varios subsectores alrededor de la Falla de Prospero reportan aumentos significativos y repentinos de mutantes. Docenas de esos mundos informan de levantamientos localizados y a gran escala, con particular empeño por parte de traidores y rebeldes en apoderarse de espaciopuertos y naves capaces de viajar por la Disformidad.

Lo que antaño fueron murmullos apenas rastreables de un "Salvador Carmesí" o de un "Campeón Ciclópeo" se han convertido en declaraciones abiertas de lealtad a dicho individuo. Más siniestros aún son los gritos pidiendo auxilio desde los lugares que están bajo ataque. Los asaltos demoníacos se han vuelto comunes, y se han identificado naves con la marca de Magnus y su Legión en una multitud de planetas, lunas y estaciones orbitales, que proclaman la liberación y la salvación mientras destruyen sistemáticamente la jerarquía local.

Que quede claro: Magnus quiere un imperio, y más que eso. Esto es sólo el comienzo.

++ FIN DE LA TRANSMISIÓN ++

Ecos del DespertarEditar

En estos tiempos oscuros y malévolos, la galaxia se resquebraja en dos. Los fenómenos de la disformidad están siempre presentes, envenenando las estrellas con sus energías malignas. Mirarlos es invitar a la locura; viajar cerca de ellos es cortejar a la muerte. Tal es su poder, que por toda la galaxia afectan las almas de los mortales, manifestándose en oleadas de energía empírica. Cuando los informes llegan a los niveles más altos del Imperium, se forma una imagen siniestra.

[Vocointercepción: subsector Endolla, Cuenca de Gabeon]

"La piedra negra... hay mucha de ella aquí. Hay más pilones de lo que los registros dicen que tenía Cadia. Ha cientos. Miles. Lo que es extraño, sin embargo, es que sólo parecen haber estado en este lugar desde hace unas décadas. ¿De dónde vienen? ¿Quién los puso aquí?"

Anexo: cero comunicados astropáticos detectados procedentes de la Cuenca de Gabeon durante algunos años. No se ha identificado ninguna actividad disforme, circunstancias sospechosas. Datos enviados a [CENSURADO] y las fuerzas de respuesta rápida imperiales más cercanas: Templarios Negros, Adeptus Astartes y las Adepta Sororitas locales.

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Maj. Z.B. Epra

Evacuación Unides-eta

Missid: 67:13PW - GZ Este

Compañía Gamma en el sector Alfa-Tres-Siete emboscada por una gran fuerza Aeldari. Números enemigos formados principalmente por la casta de guerreros "Escorpiones Asesinos". El ataque tuvo lugar en una zona de monte bajo.

Los supervivientes informan de que el enemigo atacó "apareciendo de la nada". Los oficiales supervivientes han sido fusilados por incompetencia y cobardía. Los reclutas supervivientes han sido incluidos en la lista de discapacitados psíquicas por ineptitud y fallo deliberado para cumplir los protocolos de vigilancia apropiados.

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Vocoinforme:

Nave espía interbidion del Ordo Hereticus

Localización: [CENSURADO]

Llevamos varios meses rastreando a una flota de Astartes Herejes de la Legión traidora de los Hijos del Emperador. A sus patrones de movimientos, aunque inusuales, no se consideran erráticos. Lo más perturbador es que ha ignorado los mundos vulnerables a su paso. Ninguno de nosotros, en toda nuestra experiencia, hemos presenciado jamás una fuerza así que ignore a los blancos indefensos.

Sólo se ha detenido brevemente para hostigar a Corsarios Aeldari en [CENSURADO]. A pesar de su superioridad numérica no han logrado destruirlos. Tenemos razones para creer que este fracaso es intencional. La pregunta es, ¿por qué?

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Misiva Prioridad Alfa  . 98. Ω

Categoría: Aggressus Anomalus

Se han recibido varios informes de múltiples subsectores de Phidian con respecto a visiones astropáticas histéricas. Decenas de coros astropáticos han sufrido graves pérdidas. Los que permanecen lúcidos hablan de imágenes terroríficas de fuego blanco devorando un mundo entero.

Escuchan los horribles gritos de muerte de billones de almas inocentes, seguidas de carcajadas de júbilo sin remordimientos. La fuente es desconocida, pero se cree que está en el subsector Cenitus. Se recomienda una investigación.

++ Comunicado recibido 21.51.004 Terra Sideral. Estado de prioridad eliminado. Asignado al archivo de memorandos KZ / 71Σ.984 para una revisión posterior. ++

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¡Arroja tus grilletes! ¡Levanta los brazos en alto! El Bien Supremo se acerca y abarca a todos y cada uno de nosotros: ¡Deshazte de tus opresores y da la bienvenida a tus liberadores!

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La tortura de Dysephamine

Se ha recibido una petición de ayuda. Aparentemente fuerzas de los traidores han descendido al sistema Dysephamine, y han desfilado haciendo una especie de burla barata del Adeptus Astartes y las Casas nobles de caballeros. Han conquistado Dyseph IX y parecen estar ejecutando a ciudadanos seleccionados, acusándoles de ser "brujas", "adivinos", "conjuradores"  y otros muchos cargos similares.

Los informes tienen poco sentido. Los Adeptus Astartes muestran claramente que no sufren hechicería oculta. En mi opninión, los ignorantes insensatos de Dyseph IX no saben reconocer la herejía que han permitido que se desarrollara bajo sus pies. Mi recomendación es que purguemos a los impuros.

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La galaxia pende de un hilo. Nuestro legado está al borde del precipicio. Los protocolos están promulgados y nuestro exilio ha terminado. La gran obra puede comenzar, y con ella nuestro ascenso.

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Circummspicium Magna: Obscurus Approximatus

Es indiscutible, señor. La Araña opera en los confines del sur del Segmentum Obscurus, aunque en qué mundo aún no se ha determinado. Los descubrimientos de creaciones horriblemente mutadas, poblaciones desaparecidas y supervivientes torturados se correlacionan perfectamente con su perfil.

Desconocemos las maquinaciones viles que lo han traído al imperio del Lord Comandante, pero, sean cuáles sean, debemos intervenir. Hay que aprovechar esta oportunidad y acabar con él de una vez por todas.

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Vocoeco:

Flota de la Armada Imperial Tadios

Última ubicación grabada: Enclave Faleriano.

Lecturas anómalas de áuspex empírico a babor y estribor. Centenares de contactos. Guardar eso - miles. Los datos de Identificus augur sugieren naves orkoides, repito, ¡naves orkoides! Múltiples naves de desplazamiento de capital detectados, artillería enemiga en ruta. Lanzamos todas las alas a través de la flota. Mantenemos la formación de patrón gamma Horrata. Cualquier capitán que incumpla la orden puede enfrentarse a ejecución sumaria. Mantenerse firmes.

¡Más anomalías detectadas! ¡Por encima y por debajo del plano actual! La flota está rodeada.

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Gobernador K.X.I. Oforos Estación Gaol Desmotterius - GZ S/E

Estábamos poniendo a los extraños en confinamiento solitario. Solo los alimentábamos cada tres días, ni siquiera los guardias más fuertes podían soportar aercarse a ellos.

Luego llegaron los Marines Espaciales de armadura amarilla y corazones sangrantes decorando sus hombros. Se los llevaron a todos, a los otros internos también. No discutimos.

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Misiva Criticus Maxima. \\ . 13. Σ

Categoría: Obscurus Silendum Priva

La seguridad y salvaguardia de varios puntos de extracción de noctilita ha sido comprometida. Las unidades de reconocimiento que establecieron puntos adicionales en [CENSURADO] fueron identificadas y atacadas por las fuerzas de los Astartes Herejes. Sus configuraciones de armadura, sus patrones y su iconografiía guardan un 97.231% de coincidencia con los registros referentes a los "Mil Hijos".

Se informa de que se han hecho con muestras de piedra negra. Dado el reciente aumento en la actividad de los Mil Hijos (cf. Fenris // Falla de Prospero), se espera que regresen...

Libro 5: El Bien SupremoEditar

En construcción, disculpen las molestias.

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