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Legión de la Cruz de Hierro
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Caldero Vital

El Caldero Vital es un ingenio demoníaco inspirado por Khorne cuyo contenido tiene la propiedad de consumir la esencia de un ser y transformarlo en una bestia iracunda dominada por sus instintos más salvajes.

DescripciónEditar

El Caldero Vital es una reliquia creada hace milenios en las fraguas del dios de la Violencia, el cual rezuma un líquido rojizo, viscoso y burbujeante similar a sangre coagulada impregnado por una poderosa maldición.

La ingesta de este líquido matará inmediatamente a una criatura normal causándole un horrible colapso que fundirá literalmente sus órganos, pero en aquellos capaces de soportarlo —tan solo las criaturas más fuertes y poderosas— tiene un efecto muy distinto, pues consumirá su esencia y quemará su espíritu, mutándolo y convirtiéndolo en un engendro dominado por una rabia infinita e incontrolable.

Antes de que suceda esto, no obstante, si se implanta en la criatura una semilla demoníaca, el repugnante líquido potenciará su crecimiento y desarrollará una entidad maligna y poderosa que tomará el control del cuerpo, eliminando la conciencia que lo habitaba anteriormente.

No hay certeza de que el Caldero sea capaz de devolver a los muertos a la vida, pero se dice que los Empaladores se llevan del campo de batalla los cuerpos exánimes de Marines Espaciales leales y los sumergen en el líquido, tras lo cual renacen como bestias sin voluntad tan solo leales a su líder.

FuncionamientoEditar

El Caldero Vital es un perol de hierro arcano de un metro de radio con un pedestal que muestra el símbolo de Khorne y cuyo interior rezuma el mortífero líquido, rebosando y derramándose a veces incluso sobre el pedestal que lo soporta.

Tazones del asqueroso fluido son derramados en la boca de la víctima, la cual debe estar firmemente sujeta a un altar maldito y debe tragarlo —voluntaria o involuntariamente—, a la vex que a su alrededor sacerdotes oscuros murmuran incansablemente plegarias y letanías dedicadas al dios de la Sangre cuyo objeto es debilitar su espíritu de forma paulatina.

Cuando el líquido penetra en el interior del cuerpo, un horrible dolor lo sacudirá con fuertes espasmos mientras la sangre se ve invadida por la corrupción que porta, alcanzando todo el sistema pocos minutos después mientras inicia el desarollo de la mutación demoníaca: la carne se torna rígida y los músculos de deforman, los huesos se desencajan y varían su tamaño para acondicionarse al nuevo huésped mientras la piel se raja en distintas partes al no ser capaz de retener el creciente volumen.

Los órganos van muriendo, aunque no el corazón ni el cerebro, de modo que durante todo el espantoso proceso la víctima está consciente con un hilo de vida, pero si su físico —y sobre todo su mente— son lo bastante fuertes, sobrevivirá todo el tiempo que sea capaz de mantener su conciencia original y su cordura, lo cual es una tarea titánica teniendo en cuenta la naturaleza caótica del fluido ingerido, los tormentos físicos y el asedio psíquico paralelos.

Finalmente, cuando ya no puede resistir más y su voluntad se derrumba, la conciencia arde en un pavoroso fuego interno y es dominada completamente por instintos primarios: violencia, ira y agresividad, con lo cual se convertirá en un obediente vasallo de Khorne para siempre.

En el caso de que el oferente haya sido seleccionado para albergar un Demonio —algo que sucede especialmente cuando se trata de Marines Espaciales—, su semilla se imbuye antes de que el líquido del Caldero Vital haya avanzado lo suficiente como para consumirlo, con lo cual tomará el control del cuerpo y lo que quede de su esencia, una porción marginal, esclavizándola y rodeándola con su maligna presencia.

UsosEditar

El Caldero Vital es un elemento capaz de doblegar a los enemigos más poderosos, pero a veces su contenido, que es creado por el propio Caldero, no es suficiente como para vencer la férrea voluntad de aquellos lo bastante fuertes como para soportar el horrible proceso.

El ritual es complejo y requiere de sacerdotes que mantengan las oraciones de manera constante para debilitar el espíritu de la víctima, a veces durante días, mientras que los torturadores deben hacer lo propio con el cuerpo para conseguir someterlo. Los tormentos infligidos son tan refinados que rivalizan con los de los Hemónculos, de manera que no cualquiera puede suministrarlos, pues el objeto de esto es mantener al sujeto al borde de la muerte y causar el máximo dolor, pero sin llegar a acabar con él.

La combinación de estos padecimientos y la influencia del líquido es lo que precipita la transformación, pero su complejidad y la posible escaséz de la sustancia del Caldero —ésta no se regenera con prontitud ni de manera abundante— hace que su uso sea muy limitado, reservado sólo para aquellos sacrificios más importantes.

La conversión, por ejemplo, de un Marine Espacial es un evento digno del empleo del Caldero Vital, pues si se logra alcanzar el estado correcto puede ser corrompido para transformarse en un servidor de Khorne, ya que un Astartes sí reúne las condiciones físicas para soportar con vida el insoportable proceso.

Son pocas las ocasiones en las que se usa este ingenio, y en varias de ellas el resultado ha sido un decepcionante fracaso —muerte de la víctima o su transformación en un engendro descontrolado, indigno de pertenecer al Capítulo de los Empaladores—, pero en aquellos casos en los que ha llegado hasta el fin de forma adecuada da origen a seres de gran poder que enseguida se suman a las huestes del dios de la Sangre, quien los ha recibido con salvaje alegría en su fatídico seno.

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