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Inqsello Por orden de su Santísima Majestad, el Dios-Emperador de Terra. La Sagrada Inquisición declara este artículo En Construcción por Skarbrand,el exiliado. Si encuentra algún problema o falta de devoción por su parte, notifíquelo, un acólito del Ordo Hereticus estará encantado de investigarlo.

"Abre tu corazón al odio. Abre tu mente a la furia. Abre tu mente a los Oscuros. No permitas que tus antepasados se interpongan entre ti y el poder que se te ofrece. El sol se ha puesto en la era de la caballería, y la noche que se avecina pertenece a aquellos con la fuerza para imponer su dominio."

Cántico de la Iniciación Retorcida, del Liber Idolator
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Dos Caballeros del Caos causando estragos en un planeta del Imperio

Los Caballeros del Caos (Chaos Knights en inglés) son Caballeros humanos que se han entregado al Caos. Estas imponentes máquinas de guerra se alzan imponentes sobre el campo de batalla, cada una un dios de la guerra forjado en hierro. Pilotados por Nobles que han renegado de su lealtad al Imperio, estos ingenios bípedos de destrucción se encuentran entre las creaciones más temibles de la galaxia.

DescripciónEditar

El rugido de motores torturados y macro-servos imbuidos con energías disformes preceden a la llegada de los Caballeros del Caos. Con grandes zancadas, las máquinas gargantuescas se acercan a su objetivo, sus pesadas pisadas produciendo temblores en el campo de batalla. Ante ellos se extienden sus largas sombras, cubriendo a sus enemigos en oscuridad, mientras expiden sofocantes oleadas de escapes de plasma por sus radiadores con forma de mandíbulas. Los que son marcados por los Caballeros son atrapados por la inevitable verdad de que su perdición se aproxima, y cuando abren fuego sobre las enormes máquinas, sus últimas esperanzas se evaporan. Parpadeantes escudos de iones absorben el fuego, disipan descargas de energía y hacen que salvas de artillería exploten sin dañar a sus objetivos. Sin inmutarse, los Caballeros continúan con su ominosa marcha. Sus impresionantes sistemas de armamento chirrían al colocarse en posición de fuego, y con atronadoras explosiones desencadenan la aniquilación sobre sus presas.

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Caballero Profanador del Caos

Enormes armas de fusión disparan chorros ardientes que explotan en salvajes novas, inmolando infantería y reduciendo vehículos blindados a charcos burbujeantes. Monstruosos Cañones de Batalla disparan andanadas de proyectiles explosivos sobre su enemigo, detonando con suficiente fuerza como para reventar un búnker de ferrocemento. Cohetes y misiles atraviesan los cielos hacia los objetivos más peligrosos, aniquilando estas prioridades con cruel efectividad. Aquellos enemigos que no son instantáneamente aniquilados acaban siendo segados por cegadoras descargas de láser, o atomizados por cañones de plasma. Mientras los supervivientes intentan desesperadamente defender sus posiciones, los Caballeros disparan oleadas de proyectiles sólidos que atraviesan carne y armadura, dejando solo cadáveres despedazados y una densa niebla carmesí donde una vez se encontraban los soldados. Aquellos que no huyen ante estas máquinas son destrozados a corta distancia, inmolados por descargas de prometio ardiente o simplemente aplastados por los pies de los Caballeros. Elevándose sobre sus enemigos, los Caballeros balancean sus enormes espadas sierra en amplios arcos, con sus ajados dientes adamantinos serrando tanques con facilidad y licuando a las tripulaciones. Otros Caballeros usan Guanteletes Atronadores para pulverizar a sus enemigos, aplastando máquinas de guerra con su inefable presa, o usando la crepitante energía de sus puños para destrozar cualquier resistencia.

Cada Caballero del Caos es una reliquia del pasado de la Humanidad. Son retorcidos reflejos de los Caballeros Imperiales, corrompidos en cuerpo y alma por corrupta hechicería, oscuros rituales y maléfica ingeniería. Los Caballeros fueron creados utilizando Plantillas de Construcción Estándar durante la Era Oscura de la Tecnología, y muchos de ellos han sobrevivido a través de las innumerables guerras en los milenios desde entones. Durante numerosas generaciones, las colosales máquinas de guerra han sido pilotadas por Nobles, guerreros aristocráticos que poseen la suficiente fuerza física, espiritual y mental como para sobrevivir al Ritual de Iniciación, la conexión con el Trono Mechanicum en el corazón de cada Caballero. En su decimoctavo cumpleaños, los aspirantes se enfrentan a este Ritual de Iniciación, en la que la mente del noble se une al Espíritu máquina del traje Caballero, permitiéndole dirigir la máquina con sus pensamientos. Este ritual compensa los posibles pensamientos débiles del individuo, reforzando su honor y entrega por la causa, y minimizando cualquier posibilidad de traición.

En el caso de los Caballeros del Caos, estos rituales han sido afectados por las entidades de la Disformidad, los hechiceros mortales, y las propias perversiones de los Nobles. A primera vista, pueda parecer que los Caballeros no han cambiado, pero en su núcleo ya ha comenzado la corrupción. Durante décadas e incluso siglos, las energías del Caos afectan a la máquina, torturando sus espíritus-máquina y mutando su forma mecánica. Donde en origen los Caballeros eran símbolos del honor y poder imperial, el Caballero del Caos y su Noble traidor son una bestia simbiótica de odio e ira.

Los nobles pueden pilotar sus máquinas conectándose por medio de un elemento implantado en la cabina de su montura: el Trono Mechanicum en Caballeros más grandes, o un Casco Mechanicum en los tipos más pequeños. Conexiones neuronales y puertos cerebrales conectan el tejido nervioso del piloto a la máquina, permitiéndole manejar directamente la máquina. Los actuadores y omni-motivadores están llenos de pensamientos de odio, mientras que la información sensora y los auspex de multi-espectro envían información a la mente del noble con claridad ardiente. En cada Trono se encuentran los espectrales ecos de los pilotos previos, aullantes tecno-espectros cuyo sufrimiento aumenta exponencialmente según el Caballero al que están unidos se vuelve cada vez más corrupto. Solo los Nobles caídos con más voluntad son capaces de conectar con un Trono Mechanicum, y son los capaces de enviar a su Caballero del Caos a la acción mediante su pura voluntad. Los nobles conectados a un Casco Mechanicum también son corruptos por las energías del Caos vertidas sobre sus máquinas, pero en sus casos los Cascos son también yugos que les subsumen a la voluntad de sus señores.

Caballero Arrasador Caballero Profanador Questor Traitoris 40k
Desde la Herejía de Horus, miles de Caballeros e incluso Casas de Caballeros completas han caído en el Caos, y cada traición es un gravísimo golpe para el Imperio. Los Nobles y sus monturas no son solo cruciales para la maquinaria de guerra imperial, sino que están considerados entre los más fieles sirvientes del Imperio. La simple sugerencia de que un Noble puede rechazar sus votos y luchar contra la Humanidad es calificada de blasfemia. Se rumorea que el Departamento Munitorum ha ejecutado oficiales por herejía antes de admitir que han luchado contra Nobles traidores. Sin embargo, la terrible realidad es que los Caballeros del Caos tan solo se deben a la anarquía y la masacre, y cada vez son más los que marchan contra el Imperio. Nobles caídos lanzan campañas de destrucción por varias razones: algunos lo hacen para conquistar territorios en nombre de los Dioses; otros han jurado lealtad al Mechanicum Oscuro, los Marines Espaciales del Caos o algún poderoso demonio, y responden a sus oscuros llamamientos cuando son necesarios; otros aún se impulsan por sus locura y visión profana, lanzando misiones para debilitar el propio tejido de la realidad y transformar la Galaxia en un paraje de pesadilla.

Los Caballeros del Caos son capaces de recorrer enormes distancias mientras guerrean en un planeta, marchando estoicamente a través de atmósferas tóxicas y continentes irradiados para llegar hasta sus enemigos. Cuando sus guerras se extienden a lo largo de un solo planeta, muchos de los suyos usan naves Explorador y enormes barcazas para transportarse a las líneas de batalla. En los campos de batalla donde las energías de la Disformidad son más potentes, se ha avistado a estas horribles máquinas de guerra apareciendo desde desgarros en la realidad.

Un solo Caballero del Caos posee la misma resistencia y poder de fuego que un ejército pequeño. Aquellos que se han vuelto contra el resto de su Casa, o incluso aquellos que han asesinado a los otros Nobles, son llamados "Descastados" por el Ordo Hereticus. Normalmente operan como lobos solitarios o mercenarios, cediendo su inmensa fuerza a caudillos heréticos a cambio de reliquias poderosas, conocimiento arcan o presas sobre las que llevar a cabo sus crueldades. Los Descastados están normalmente seguidos por hordas de guerreros, Marines Espaciales del Caos que sienten adoración por el potencial destructivo del Caballero, y cultistas que veneran a las máquinas como manifestaciones de la voluntad de los Dioses. En escasas ocasiones, múltiples Descastados se reúnen, uniendo su furia con un solo y maléfico objetivo.

Pero más terroríficos que los Descastados son las Casas de Caballeros que han caído en las garras del Caos. Aquellos que se han aliado con las Legiones Titánicas Traidoras y el Mechanicum Oscuro son conocidas como Casas Infernales, y usas tecno-hechicería y entidades demoníacas invocadas para aumentar las ya formidables capacidades de sus monturas. Otras cortes de Caballeros, conocidas como Casas Iconoclastas, presentan más variedad en sus leltades: algunas han mantenido sus juramentos de fidelidad a las Legiones de Astartes traidores, o a los propios Dioses del Caos, mientras que otras han renunciado a su alianza con el Imperio para crear sus propios reinos en planetas conquistados.

Máquinas de la ruinaEditar

No solo los pilotos, sino que las monturas mecánicas conocidas como Caballeros también han sido corrompidas por el Caos. Energías demoníacas recorren sus sistemas y circuitos, y sus torturados espíritus-máquina gruñen como bestias heridas. Con el tiempo, incluso sus armaduras y armamento acaban siendo mutadas más allá de todo reconocimiento. La corrupción de un Trono Mechanicum se extiende por toda la máquina como una enfermedad. Los espíritus máquina que guían los actuadores se doblegan a la voluntad del piloto y los espectrales habitantes del Trono. La máquina ya no marcha con zancadas orgullosas, cada movimiento producto de generaciones de disciplina y entrenamiento en las Casas de Caballeros. En su lugar, los Caballeros del Caos se lanzan en dirección a sus presas con prisa predatoria, deseosos de beber de sus muertes. Desaparecido ha el deseo de proteger a sus aliados, de formar parte del inquebrantable centro de una línea defensiva o la imparable punta de una carga combinada. El espítiru-máquina del Caballero del Caos no se preocupa de aquellos que luchan a su lado, si viven o mueren poco de su incumbencia, mientras el noble pueda enzarzarse en una masacre sangrienta.

Caballero Arrasador Questor Traitoris 40k
Juntas mecánicas ancestrales, lubricadas ritualmente por decenas de siglos, ahora chisporrotean y crujen cuando son activadas. Los núcleos de plasma rugen con furia cuando son encendidos para alimentar los sistemas del Caballero del Caos con el inmenso poder necesario para liberar su furia. Llamaradas ardientes salen despedidas se sus tubos de escape, chamuscando el metal cercano con lenguas de fuego y deformando el aire alrededor del inmenso caparazón de los Caballeros. Cuando estos avanzan, encaran sus Escudos de iones al frente, para protegerse del fuego enemigo antes de cargar a la refriega. Desaparecidas todas las preocupaciones sobre estrategia y prioridad de objetivos, sustituidas por el deseo de ejecutar matanzas indiscriminadas, de atormentar a aquellos demasiado débiles para protegerse, o de reclamar el trofeo más preciado del enemigo para su gloria personal.

Si un Caballero leal se parece a la montura de un Noble, los Caballeros del Caos se asemejan más a mastines rabiosos, sus pilotos caídos luchando constantemente para dominar la máquina conducida por la ira, y forzarla a obedecer su voluntad. Babeando sangre o aceites ácidos, lentes oculares ardiendo con lujuria asesina y caparazones cubiertos por pestilentes humos o fuegos infernales, para todos aquellos que observan a un Caballero del Caos es claro que cualquier nobleza que en algún momento hubiese caracterizado a estas máquinas, ahora se ha rendido a la locura.

Algunos en el Imperio aún se resisten a la idea de la existencia de los Caballeros del Caos, y más de un conflicto doctrinal ha estallado en Mundos Forja cuyos Tecnomagos se encuentran divididos en este sentido. Sin tener en cuenta este tipo de ignorancia voluntaria, el Ordo Hereticus ha creado grimorios en los cuales recogen máquinas declaradas Questor Traitoris. Esto es en parte necesario pues los Nobles caídos abandonan rápidamente las antiguas doctrinas de armamento que siguen las casas leales, eligiendo en su lugar armar a sus Caballeros con las combinaciones de armamento que se adapten mejor a su manera de combatir.

Por muy grotesco que sea el exterior de un Caballero, la cabina en la que se sienta el piloto es aún más horrenda. En muchos Caballeros, los Nobles se han fusionado con el Trono, su carne fundida con el metal que le rodea, y sus neuronas parasitadas por los tentáculos y puertos de conexión. Mientras su montura les absorbe cada vez más energía corrupta, los pilotos son deformados físicamente en un ser de puro Caos. Algunos son consumidos por su Trono, sus cuerpos abriéndose como una carcasa vacía, formando una celda de costillas y órganos expuestos, dentro de la cual el próximo piloto se puede sentar. A lo largo de generaciones, estos Tronos adquieren la apariencia de una asquerosa rosa, cada capa de piel brotando como un pétalo, y cada uno con una pequeña parte conservada de consciencia. Otros pilotos se convierten en Engendros del Caos en sus Tronos, convertidos en bestias amorfas de músculo, metal y hueso, entrando en un estado de locura abyecta, pero manteniendo una parte de su consciencia en el Trono Mechanicum, permitiéndoles controlar el Cabalero y experimentar el horror de su existencia.

Tipos de Caballeros del CaosEditar

  • Perros de Guerra - Los Armígeros clase Archero de Guerra y Armígeros clase Culebrina Infernal corrompidos por el Caos son conocidos como Perros de Guerra, por la función que cumplen dentro de una Casa Traidora. Son los andadores más rápidos y ligeros de las Casas, y también los más salvajes. Buscan los flancos más débiles del enemigo y a los objetivos aislados, y quiebran cualquier resistencia que se encuentren.
  • Caballeros Saqueadores - Los Caballeros Questoris han sido recalificados como Caballeros Saqueadores, y forman el núcleo de las Casas Traidoras, causando la destrucción en el campo de batalla con su armamento y blindaje pesados. Normalmente es el piloto de uno de estos Caballeros Saqueadores quien reina sobre una Casa Traidora como un tirano, dirigiendo sus sangrientas campañas y encabezando las cargas.
  • Caballeros Tiranos - Los Caballeros Dominus son redenominados Caballeros Tiranos, y son los que con más probabilidad pueden caer en las garras del Caos. Siendo prácticamente como un Titán en tamaño y potencia, se necesitan ejércitos enteros para destruir una de estas enormes máquinas, lo que hace que su piloto pueda caer fácilmente en la arrogancia y esto le haga renunciar a sus votos, y busque establecer su superioridad sobre el resto de mortales.
  • Caballeros Aborrecibles - Cuanto más tiempo haya pasado desde la corrupción de un Caballero, más deforme se vuelve. Los mecanismos internos se escapan del caparazón, enmarañándose para crear filas de espinas. En las boquillas de los cañones crecen dientes y huesos, y los guanteletes se convierten en crueles garras. En raras ocasiones, la propia estructura del caballero cambia en su configuración, sus piernas deformándose y doblándose con nuevas articulaciones, con la forma de un animal depredados, mientras que sus parrillas faciales se deforman como una mandíbula. Conocidos como Caballeros Aborrecibles, estas máquinas son aberraciones de metal y carne. Se lanzan hambrientos hacia donde la lucha es más cruenta, aniquilando todo lo que se encuentran con lluvias de fuego y golpes de sus armas de combate cuerpo a cuerpo. Tan corruptos están, en cuerpo y alma, que algunos Inquisidores del Ordo Hereticus opinan que estos caballeros han sido creados por PCE corruptas por el Mechanicum Oscuro. Los tipos más comunes de Caballero Aborrecible son los Caballeros Profanadores y los Caballeros Arrasadores

Los AdoradoresEditar

Al igual que en las Casas de Caballeros leales hay individuos conocidos como Sacristanes encargados de mantener la integridad de los trajes, en las Casas Traidoras este deber cae en artesanos conocidos como Adoradores. Al igual que aquellos a los que sirven, son una parodia cruel de sus contrapartidas imperiales. Allí donde los Sacristanes aprenden los misterios del Dios Máquina con el Adeptus Mechanicus, los Adoradores son entrenados en las bóvedas de pesadilla del Mechanicum Oscuro. A través de rituales diabólicos, llaman a las criaturas disformes con sacrificios de víctimas vivas en grandes altares con forma de engranaje. Así, obtienen el conocimiento del funcionamiento de estas máquinas.

Normalmente hay varias cábalas de Adoradores viviendo en los Mundos Caballero del Caos, cada una con la habilidad de reparar el daño de las máquinas. Su poder varía dependiendo del favor que cuenten con los Nobles Caídos, y algunos conocen el secreto de conferir más poder a las máquinas, mientras que otros pueden instalar yugos psíquicos en las máquinas de los oponentes de un noble en concreto, por lo que las Casas Traidoras buscan los conocimientos de estas cábalas con ansias. Hay incluso cábalas que, por medio del conocimiento de la Disformidad, pueden ver fragmentos del futuro, aconsejando a un caudillo en sus campañas de terror. La competición entre estas cábalas es azuzada desde la nobleza, y es común que estallen guerras entre facciones. Si una de estas pierde el favor de los Nobles, sus miembros pueden acabar siendo desollados y colgados de los trajes Caballero. Sin embargo, esto es un peligro en si mismo, pues la ira de los Adoradores puede suponer que estos no reparen o incluso saboteen los trajes, y algunos Nobles que han ofendido a las cábalas han sido devorados por su Caballero, o su alma despiezada por brechas disformes en el Trono Mechanicum. Por lo tanto, los nobles más astutos se aseguran de que los Adoradores que le sirven tengan un objetivo sobre el que descargar su malicia.

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HistoriaEditar

La historia de los Caballeros del Caos data a los oscuros rincones del pasado de la Humanidad. Mucho antes de que el Emperador comenzase la conquista de Terra y forjase el Imperio, los Caballeros ya habían establecido sus bastiones en miles de mundos a lo largo de la Galaxia. Perduraron a lo largo de milenios y resistiendo innumerables horrores, pero ni siquiera estos Caballeros son inmunes a la corrupción de la Disformidad.

OrígenesEditar

Las primeras Casas de Caballeros aparecieron poco después de que la Humanidad colonizase la Galaxia. Grupos de colonos se lanzaron a las estrellas, viajando durante décadas o incluso siglos por el vacío del espacio hasta sus mundos de destino. Innumerables colonos se perdieron en accidentes y problemas de navegación, mientras que los que llegaron a sus planetas se tuvieron que enfrentar a todo tipo de dificultades extremas.

Algunos de estos planetas eran devastados por tormentas eléctricas o ardían con actividad volcánica. Otros estaban cubiertas de radiación, vegetación carnívora o patógenos que acabaron con los colonos. Otros planetas eran hogar de especies inteligentes que se resistieron a la Humanidad, llevando a sangrientos combates por la supremacía. Sin embargo, los colonos no solo resistieron, sino que prosperaron en sus nuevos medios.

Utilizando Plantillas de Construcción Estándar, los pioneros pudieron crear estructuras y máquinas que necesitaban para dominar estos planetas. Cada Plantilla podía replicar una creación sin ningún fallo, y así construyeron enormes hábitats para protegerse de los problemas exteriores, y recuperaron recursos esenciales como comida, agua y aire respirable. En muchos casos, las naves que les habían transportado se convirtieron en fortalezas que formaron la base de enormes ciudadelas. Esto permitió la creación de herramientas de minería, refinerías y plantas de procesamiento, en las que la riqueza de estos nuevos planetas pudo ser explotada. Las PCE también fueron usadas para crear armas capaces de aniquilar a las razas hostiles o invadir sus dominios. Los primeros trajes Caballeros fueron utilizados con objetivos militares y utilitarios, capaces de serrar enormes árboles igual que grupos hostiles de xenos.

Solo los individuos más capaces podían manejar estos trajes, y alrededor de estos individuos se organizaban los colonos para protegerse y, en ocasiones, para que les dirigiesen. Surgieron largas sagas de pilotos, que sutilmente eran condicionados por sus Tronos Mechanicum para volverse más autoritarios. Así aparecieron los primeros Nobles de las Casas de Caballeros. Los planetas sobre los que gobernaban se volvieron aislacionistas, rechazando las mejoras en tecnología a favor de las tradiciones establecidas y obligadas a cumplir por los nobles. Debido a este aislamiento, los Mundos Caballeros se diferenciaron del camino del resto de la Humanidad, y esto les salvó de las pesadillas que siguieron a la Era Oscura de la Tecnología.

Consumidos por los conflictosEditar

Caballeros del Caos Imperial Knight Dark Mechanic
Mientras la expansión de la Humanidad por las estrellas fue rápida, el colapso de su dominio galáctico lo fue aún mas. Las distancias entre mundos llevó a la emergencia de diferentes culturas, y con estos apareció la evolución y mutación. Aparecieron individuos con la capacidad de alterar la Disformidad que existía paralela a la realidad. En algunos mundos, estos psíquicos fueron perseguidos, cazados y asesinados, pero en muchos otros fueron reverenciados y gobernaron sobre los humanos normales. Junto a estos, aparecieron otras sub-especies de humanos, pseudohumanos cuya base genética había sido corrompida por el ecosistema de sus planetas. Estallaron guerras interestelares cuando la ideología de planetas colindantes se volvieron incompatibles, máquinas inteligentes se volvieron contra los maestros a los que estaban programados para servir, planetas enteros fueron conquistado por razas alienígenas, y mientras miles de mundos ardían, las maravillas de la Era de la Tecnología se perdieron para siempre. Con este enorme conflicto aparecieron las Tormentas disformes que desgarraron el Espacio Real. Las rutas de contacto del Imperio fueron cortadas, dejando regiones enteras incomunicadas. Sus habitantes fueron obligados a enfrentarse a los horrores que acompañaron a su aislamiento.

Los Mundos Caballero aguantaron de manera eficaz en estos tiempos de oscuridad y terror. Las Casas Nobles purgaron las mutaciones que se extendieron entre sus vasallos, e incluso acabaron con ramas enteras de sus familias para acabar con las desviaciones genéticas. También rechazaron la aparición de las Inteligencias Artificiales, confiando en su lugar en el trabajo y sacrificio humanos para fortalecer sus planetas, por lo que evitaron la mayoría de los problemas con los Hombres de Hierro. Con sus Caballeros, rechazaron las incursiones de los xenos, y aplastaron las masas de humanos mutados que provenían de planetas cercanos. Fortificando sus dominios, protegieron sus planetas y aguantaron mientras la Galaxia se debatía en estos conflictos. Durante cientos de siglos, la cultura de estos Mundos se volvió aún más regresiva, apareciendo códigos de conducta para evitar los conflictos de la Vieja Noche, ahora convertidos en supersticiones. Las tecnologías que les habían ayudado a sobrevivir se volvieron obsoletas, y se perdió todo conocimiento de su funcionamiento. Pero los Caballeros sobrevivieron, así como sus tradiciones y aquellos a quienes habían jurado proteger.

La venida del EmperadorEditar

Cuando la Gran Cruzada se extendió por la Galaxia, un gran número de Mundos Caballero se reunieron con el resto de la Humanidad. Enormes flotas partieron de Terra para encontrar los restos de la Humanidad, y para traerles de vuelta bajo el ala del Emperador. Muchos de estos mundos estaban gobernados por tiranos, señores de la guerra y caudillos que llegaron al poder durante la Era de los Conflictos, y que rechazaron arrodillarse frente al Emperador. Estos regímenes fueron aplastados con brutal efectividad bajo los ejércitos del Imperio.

El primer registro de un Mundo Caballero redescubierto fue el de un Comerciante Independiente llamado Jeffers. Sus informes al Administratum dieron cuenta de la increíble tecnología de los Caballeros, así como de la lealtad y honor de los Nobles que los pilotaban. En los años siguientes, cientos de otros planetas fueron descubiertos. Muchos nobles juraron rápidamente lealtad a la Gran Cruzada, pues vieron en el Imperio sus propios valores de orden y deber, a escala inconmensurable.

De entre todas las organizaciones que componían la Gran Cruzada, fue el Mechanicum de Marte el más eficaz a la hora de pactar con las Casas de Caballeros. Los Tecnosacerdotes deseaban la arqueotecnología de estos planetas, así como la riqueza mineral que en ellos se hallaba. Muchas familias nobles juraron lealtad a Marte, mientras que otros les ofrecieron su servicio a Terra y el Emperador. Independientemente de frente a quienes se arrodillasen, los Caballeros respondían con lealtad a las llamadas al combate, a cambio de que los sacristanes que cuidaban de los Caballeros fueran instruidos en los secretos del Omnissiah, recuperando muchos secretos sobre estas máquinas que les permitió servir mejor a sus maestros.

El amanecer de la HerejíaEditar

Imperial Knight Renegade

El Caballero Descastado Letanía de la Destrucción luchando contra el Caballero Imperial Fuerza Roja de la Casa Taranis

En su punto álgido, el Imperio se vio fragmentado por la traición. El Señor de la Guerra Horus y la mitad de las Legiones Astartes sucumbieron a la corrupción de los Dioses Oscuros, y lanzaron una campaña apocalíptica contra el Imperio en nombre de los Dioses del Caos. La Galaxia se vio envuelta en la guerra civil, las Legiones asesinaban a sus antiguos aliados, miles de planetas ardían, y la luz de la esperanza portada por el Emperador fue reemplazada por la oscuridad y el odio. Fue en este tiempo cuando los primeros Caballeros cayeron en el Caos.

Muchos en el Imperio creían imposible que una Casa Noble se corrompiese. Los Tronos Mechanicum a los que estaban unidos alteraban sus psiques y sinapsis, condicionándoles para que sus mentes no albergasen pensamientos de sedición o traición. En realidad, muchos de estos luchaban para purgar la mácula de la herejía, destruyendo elementos rebeldes en sus propias comunidades antes siquiera de unirse a la Gran Cruzada. Con su fuerza brutal y lealtad inquebrantable, los Caballeros eran cruciales para el esuferzo bélico imperial. Sin embargo, fue esta propia lealtad la que les unió a los traidores.

Un gran número de Mundos Forja se unieron a Horus, al igual que innumerables Casas de Caballeros que les juraron lealtad a los Tecnosacerdotes traidores. Mientras el Mechanicum Oscuro profundizó cada vez más en la tecnohechicería, lo mismo fueron los Caballeros tocados por el Caos. Monturas marcadas con runas avanzaban junto a manípulos de Titanes Traidores, devastando las defensas del Imperio. Otras casas renegadas mantuvieron sus promesas a las Legiones Traidoras, siguiendo sus códigos de conducta al pie de la letra, responder las llamadas al combate sin cuestionarlas, se iniciaron en el camino de la perdición. Incluso hubo Nobles que traicionaron a sus propias Casas, renunciando a los vínculos con sus antepasados, debido a los seductores susurros de Demonios, o a rituales que les unieron a la voluntad de los Dioses. En los milenios que desde entonces han transcurrido, han continuado sembrando la muerte y el terror a su paso.

Tras la HerejíaEditar

Durante los diez mil años posteriores a la Herejía de Horus, un gran número de Caballeros, e incluso Casas enteras, han caído en las garras del Caos. Con la Cicatrix Maledictum partiendo la Galaxia, este tipo de corrupción ha vuelto: desde un Sacristán que se arrastra de un Trono Mechanicum a otro, escanciando icores oscuros que los corrompen, hasta un Barón que comienza una cruzada para defender el Imperio de los herejes, solo para verse tan sumido en la masacre que tanto él como sus seguidores se ven convertidos en bestias degeneradas como aquellas a las que combatían. La Inquisición se ha esforzado al máximo para suprimir los informes sobre las Casas Traidoras, pues la mera noción de su existencia resulta tan horrible como el concepto de los Marines Espaciales Renegados y, sin embargo, sigue creciendo el número de Caballeros que caen en la sombra, cuyas oleadas de destrucción resultan cada vez más difíciles de ocultar.

Mundos y Casas de Caballeros del CaosEditar

En los milenios transcurridos desde la Herejía de Horus, los Caballeros han continuado cayendo en el Caos. Mundos caballero situados en los bordes de Tormentas Disformes han sido transformados por las energías que de ellas emanan, o incluso han sido devorados por estas, solo para emerger con sus poblaciones masacradas por los Demonios y sus Caballeros transformados por el Caos. Otros han sucumbido lentamente a la corrupción en las largas campañas en las que se han embarcado, pues tras siglos de masacrar herejes y otros enemigos del Imperio, la masacre se ha convertido en un sinónimo del deber. Este destino suele acontecer a los Caballeros que están aislados de sus Casas, o en zonas de guerras donde el Caos altere la realidad. Bañados en la sangre de innumerables conflictos, estos guerreros dejan de diferenciar entre aliados y enemigos, e incluso el Trono Mechanicum se ve cegado por las ansias de sangre, sin importarles el enemigo.

Mundos Caballero del CaosEditar

Según las Casas de Caballeros se van corrompiendo, lo mismo pasa con los mundos que gobiernan. Los habitantes de estos planetas, que antes buscaban a sus Nobles por su protección y liderazgo, ahora viven aterrorizados de estos. La población de ciudades enteras son cazadas por diversión por sus señores, y los Nobles Caídos aportan diezmos de humanos vivos a sus aliados traidores, quienes los usan en rituales sádicos o pactos con Demonios. En lugar de prepararse para el deber por medio del entrenamiento, ahora los futuros Caballeros se enzarzan en matanzas competitivas entre sus súbditos.

Culturas depravadas se han establecido en cada estamento de la sociedad de los Mundos Caballero del Caos. Los Cultistas del Caos adoran a los Dioses abiertamente, y los Nobles compiten por elevar los más altos monumentos a los Poderes Ruinosos. Los planetas se ven agujereados con pozos en los que se amontonan los cadáveres de los enemigos masacrados. Estos planetas, bastiones en la Era de los Conflictos, se han convertido en reinos de anarquía desde los que la mácula del Caos se extiende por la realidad.

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Mapa con algunos Mundos Caballeros del Caos en la Galaxia

Casas de Caballeros del CaosEditar

Casas IconoclastasEditar

Caballero Casa Devine Vengeful Spirit

Caballero de la Casa Devine, que traicionó al Imperio en la Herejía de Horus

Las Casas Iconoclastas de Caballeros del Caos están formadas por todos aquellos Caballeros que juraron lealtad a Horus y las Legiones Traidoras, así como los Nobles que se unieron al Caos en los milenios siguientes y no juraron lealtad al Mechanicum Oscuro.

Los pilotos de las primeras Casas Iconoclastas ya lo eran desde antes de la Herejía de Horus. La enormidad de la ruptura del Imperio tuvo efectos devastadores en los Mundos Caballero de aquellos que se aliaron con los traidores. Según la guerra se extendió por la Galaxia, los fantasmas en miles de Tronos Mechanicum aullaron de angustia, sus espíritus torturados por la imposibilidad de mantener su honor con el Imperio y con las Legiones Traidoras a las que habían jurado lealtad. El grito neural fue tan potente que algunos Nobles se volvieron locos, mientras que otros sufrieron hemorragias craneales. Otros siguieron sus pactos en el camino de los traidores, creyendo ciegamente en que aquellos con los que habían firmado juramentos estaban en posesión de la verdad.

La mayoría de Nobles traidores, sin embargo, fueron sometidos a tormentos horribles. Se veían asaltados por sentimientos de vergüenza y odio, cada emoción negativa ampliada de manera exponencial. De acuerdo con el Código Caballeresco, fallar en el cumplimiento del deber es una transgresión que solo puede ser absuelta por medio del servicio abnegado, por lo que estos Caballeros lucharon hasta sus últimas fuerzas con los traidores. Comandado por sus nuevos señores, las Lanzas de Caballeros del Caos abrieron caminos sangrientos en las filas del Imperio. Los Nobles que una vez fueron honorables destruyeron ciudades enteras y esclavizaron a sus poblaciones. Enormes estatuas del Emperador fueron destruidas por las salvas de los Caballeros, y en su lugar erigidos monumentos al Caos. Los Caballeros eran empujados a actos cada vez más horribles, y con cada acción sus Tronos Mechanicum gritaban con más fuerza.

Sus códigos de caballería se han visto retorcidos al extremo, y justifican cada acto detestable que ejecutan, razonando que han sido criados como ejemplares de la virtud, y por lo tanto todas sus acciones son virtuosas. Mientras masacran a sus enemigos, los Caballeros del Caos piensan que esas acciones son necesarias, pues si no sus códigos de conducta no les permitirían inmolar a sus enemigos. Por esta misma lógica, si hacer arder a mil soldados del Imperio es un acto de honor, hacer arder la Galaxia entera sería el acto de mayor honor. Con su muerte, el código y los ideales retorcidos del Noble quedan impresos en el Trono Mechanicum, como una infección, y el siguiente piloto del traje se ve alimentado por sus deseos depravados. Las ansias de sangre, la lujuria y la psicosis de los primeros Caballeros del Caos dieron paso a los primeros caudillos tiránicos de las Casas Iconoclastas

Casas InfernalesEditar

Caballeros Del Caos Descastados

Los Caballeros Descastados no pertenecen a ninguna Casa

Los Caballeros de las Casas Infernales son todos aquellos que firmasen pactos de lealtad con el Mechanicum Oscuro, ya fuese antes del Cisma de Marte, o durante los diezmil años que siguieron a la traición de estos Tecnosacerdotes. Además, muchas de estas máquinas no son más que monturas conducidas por seres demoníacos, asimilándose mucho a los Ingenios Demoníacos del Caos.

No todos los Caballeros caen en el Caos como las Casas Iconoclastas. Aquellos cuyos pilotos juraron alianzas con el Mechanicum Oscuro se convirtieron en sujetos de horribles rituales, diseñados para corromper las tecnologías del Trono Mechanicum. Aunque el conocimiento de esta tecnpología era demasiado arcano, su potencial bélico justificó todos los esfuerzos dedicados. En Mundos forja corrompidos, los Tecnosacerdotes del Caos crearon sus propios prototipos de las Cámaras de los Ecos, los lugares en los que los nobles se unen por primera vez a sus máquinas, llamados Mazmorras Aullantes, donde llevaban los Tronos Mechanicum. Muchas de estas cámaras estaban equipadas con tecnología que bombardeaba las máquinas con energía disforme, otras llenas de mecadendritos que se unían a los Tronos como parásitos imitando las uniones sinápticas con los Nobles, y algunas sectas criaron Nobles desde niños para unir a los Tronos.

Los resultados de estos experimentos fueron sin duda horribles. Pero, entre los gritos tortuosos, las explosiones de carne y vísceras, y los aullidos de código basura de los Tronos corrompidos, los Magi del Mechanicum Oscuro consiguieron información sobre esta arcana tecnología. Procedimientos arcanos torturaron a los espíritus dentro de los Tronos, y Demonios devoraalmas los devoraban. Los Tronos y los propios Caballeros fueron corrompidos con código maligno, y en raras ocasiones incluso se abrieron pequeñas Grietas disformes dentro de las propias máquinas. Aunque solo una pequeña fracción de los Caballeros resistieron, aquellos que lo hicieron fueron corrompidos más allá de toda redención, al igual que cualquier piloto que consiquiese sobrevivir. A través de procedimientos innombrables, se crearon las primeras Casas Infernales.

Casas Traidoras conocidasEditar

MiniaturasEditar

  • Caballero Profanador (8ª edición).Ir a Caballero Profanador
  • Caballero Arrasador (8ª edición).Ir a Caballero Arrasador
  • Caballero Saqueador (6ª edición).
  • Caballero Tirano (8ª edición).
  • Perros de Guerra (8ª edición).

FuentesEditar

  • Codex: Caballeros del Caos (8ª edición).
  • Index: Renegade Knights (8ª edición).
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