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Legión de la Cruz de Hierro
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Brugga

La Brugga, cuyo verdadero nombre es metahidróxido cetilcoleno, es una droga sintética de efecto acumulativo que se presenta en forma de diminutas pastillas cuadradas de color anaranjado, fácilmente identificables ya que muestran la letra "B" sobre una diagonal de froma estandarizada.

DescripciónEditar

La Brugga es una sustancia artificial cuyos componentes están tratados especialmente para producir un efecto de estimulación de los centros nerviosos cerebrales específicamente en seres humanos, potenciando sus capacidades en gran medida durante un período de tiempo de varias horas.

Sus efectos inmediatos, aparentemente, anulan el sueño, aumentan los reflejos y reducen la sensibilidad nerviosa local, de modo que lo convierte en una droga muy apreciada entre los soldados de la Guardia Imperial, mercenarios y otros cuerpos de élite, quienes desde principios del M42 la utilizan de forma habitual, aunque se trata de una sustancia ilegal.

El hecho es que en realidad la Brugga no es una droga al uso, sino un arma orquestada por Karl Bruggen, agente del SVD de Balhaus, inventor y distribuidor de la misma a lo largo de varios mundos del Imperio de la Humanidad.

Pese a que parece otro narcótico más de la larga lista de los mismos que circulan entre los billones de personas que componen el Imperio, la Brugga tiene un efecto secundario que resulta muy útil para los fines estratégicos balhausitas, ya que su uso habitual acumula en el organismo de forma inadvertida cantidades marginales de una enzima que destruye la acetilcolina, y que al alcanzar cierto volumen daña la neurotransmisión cerebral paulatinamente.

De esta forma, pese a que parece proporcionar efectos beneficiosos inmediatos, la realidad es que la Brugga deteriora las funciones cerebrales de quien la consume de forma irreversible, anulando capacidades y restringiendo severamente los procesos intelectuales sin que haya una relación directa evidente entre el consumo de la droga y sus efectos secundarios, ya que la acumulación se produce independientemente del tiempo entre dosis y dosis.

Es debido a esto por lo que, repentinamente, un individuo puede perder de manera fulminante la memoria, el control de sus extremidades o incluso el funcionamiento normal de sus órganos, incluso si el consumo de Brugga no se realiza de forma habitual, sino esporádica.

En un período razonablemente corto de tiempo, el uso de Brugga puede anular a gran cantidad de individuos dado que parece una sustancia inocua, si bien la verdad es bien distinta.

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