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La Batalla de la Luna Ardiente fue la batalla final entre el Mundo Astronave Iyanden, liderado por el Príncipe Yriel, y la partida de guerra del Caos de Argan Kallorax en el 942.M41.

HistoriaEditar

Tras su reciente derrota en la Batalla de Agrion, Kallorax se enfrentó a un motín de sus propias fuerzas que aplastó despiadadamente. Mutiló salvajemente a los habían osado levantarse contra él pero sin llegar a matarlos y los colgó, despellejados pero aún vivos, en la proa de su propia lanzadera. Buscando vengarse, ordenó a sus hechiceros que buscasen incansablemente la localización de la base de Yriel pero habiendo previsto tal maniobra, Iyanden había creado un blindaje psíquico que oscurecía la visión de los hechiceros. Colmado de rabia y frustración, Kallorax condenó a muerte a sus hechiceros y realizó un pacto con demoníacas entidades disformes ofreciéndoles gran cantidad de almas a cambio de utilizar a las terroríficas criaturas para destruir a sus enemigos eldars. Tras quedar colmado con los sacrificios ofrecidos, el Guardián de Secretos N'Kari satisfizo los deseos de Kallorax y localizó la base eldar permitiendo al Señor del Caos atacarlos para vengarse.

El príncipe Yriel mobilizó sus naves y las dos armadas se enfrentaron en combate. Se le llamó la Batalla de la Luna Ardiente, el choque naval más importante que se había visto en esa parte de la Galaxia en siglos.

La BatallaEditar

La Armada de Kallorax empequeñecía a las fuerzas de Iyanden, pero Yriel utilizó el tamaño de sus enemigos en su propia contra para atacarles a quemarropa, utilizando sus mejor preparadas tripulaciones para acercarse subrepticiamente y disparar fuego de corto alcance mientras que las naves del Caos se disparaban y chocaban unas con otras. Los eldars también utilizaron sus rápidos pero poderosamente armados Cazas clase Estrella Oscura y sus Bombarderos Águila con exitosos efectos. Sin embargo, la gran potencia de fuego y el elevado número de naves del Caos lograron cobrar un alto peaje a la armada eldar. Finalmente la Llama de Asuryan, nave insignia del Príncipe Yriel, se enfrentó a la nave capitana de Kallorax, la Hambre de Motín.

Yriel utilizó las naves de ataque Incursores Vampiro para enviar oleadas de abordaje de Filos Espectrales al corazón de la nave de Kallorax. El Señor del Caos mandó a la Guardia Sombría, su círculo interno de marines del Caos de élite, a defender la brecha. Esta maniobra era la que había previsto Yriel y cuando Kallorax sacó a sus mejores tropas del puente de mando, Yriel y un grupo de Caballeros Espectrales se teletransportaron hasta el Hambre de Motín.

Los dos líderes guerreros se enfrentaron en duelo mientras la batalla rugía a su alrededor. Rápidamente vieron que ninguno de los dos podría ganar el combate ya que los golpes del príncipe eldar no lograban dañar la armadura de Kallorax mientras que los ataques del Señor del Caos renegado eran demasiado lentos para alcanzar al extremadamente ágil Príncipe Yriel. En un momento determinado, Kallorax logró golpear con su terrible guantelete a Yriel tras engañarle con una finta de su hacha de combate, arrojándolo sobre la cubierta del puente de mando. Con el eldar de rodillas y casi noqueado Kallorax se regodeó en su triunfo, aullando y proclamando su victoria, pero Yriel no abandonó la lucha y reuniendo toda su fuerza física y su voluntad logró esquivar el golpe final de Kallorax y empaló al Señor del Caos con su espada. Con la muerte de Kallorax, las fuerzas de Yriel destruyeron rápidamente la nave capitana.

Pocos renegados de la Guardia Sombría sobrevivieron a su maestro, pero como venganza por su muerte, tres cruceros del Caos se lanzaron contra el propio Iyanden. Yriel abandonó la destrucción de los restos de la flota de Kallorax y puso al máximo los motores de la Llama de Asuryan para perseguirlos, consiguiendo destruir a dos de los cruceros caóticos. Pero el tercero, en un acto final de resentimiento y pura maldad, lanzó una salva de torpedos ciclónicos contra Iyanden, una oleada de potencia de fuego que podía destruir completamente el Mundo Astronave. Yriel se dio cuenta entonces de su inconsciencia al haber utilizado todas las naves de Iyanden en el ataque a la armada del Caos ya que su propia nave estaba demasiado lejos como para interceptar los devastadores proyectiles.

Los láseres de defensa de Iyanden lograron destruir 35 de los 36 torpedos pero el último de ellos logró impactar en su objetivo y provocó una catastrófica explosión que mató a decenas de miles de eldars. Aún peor, sus joyas espirituales fueron destruidas en la conflagración, por lo que todos los que murieron fueron condenados a sufrir los tormentos de Slaanesh. Colmado de furia, Yriel destruyó el último crucero del Caos sabiendo que su propia arrogancia había costado muy caro al mundo astronave.

Yriel defendió que su plan de batalla había sido planeado de forma correcta y que los sacrificios de Iyanden habían sido necesarios para conseguir la victoria sobre Kallorax. Su arrogancia provocó que el príncipe cayera en desgracia y abandonó el mundo astronave junto a sus más leales corsarios.

FuentesEditar

Extraído y traducido de Lexicanum inglés .

  • Suplemento: Iyanden (6ª edición).
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