FANDOM


Error de script

"El primer registro accesible sobre la Fortaleza Erioch para este nivel de Autorización: Balthazar Ho'Tsun, Señor de la Vigilia, Capitán de los Puños Imperiales, ha muerto en combate en la Deriva de Slinnar. El enemigo al que se enfrentó y las otras fuerzas implicadas no están registradas."

Notas del Liber Eriochus, 267.M35
Balthazar Ho'Tsun

Balthazar Ho'Tsun

Balthazar Ho'Tsun, conocido como El Primer Mártir, fue un Capitán del Capítulo Astartes de los Puños Imperiales y el primer Señor de la Vigilia de la Fortaleza de la Guardia Erioch. Hoy día es venerado por muchos de los Guardianes de la Muerte allí desplegados.

Historia Editar

El Primer Mártir Editar

La historia del llamado "Primer Mártir" no es menos que una leyenda entre los Guardianes de la Muerte de la Cuenca de Jericho. Para la gran mayoría de los que sirven en la Fortaleza de la Guardia Erioch o en las diversas Estaciones de Guardia sembradas por toda la Cuenca y más allá, el Primer Mártir es una figura de admiración similar a un santo; es un héroe de antaño a quien se le dedican oraciones en la víspera de una batalla. La Fortaleza de la Guardia Erioch es la sede de numerosos santuarios dedicados al Capitán Balthazar, así como una capilla mayor, en la que residen las reliquias asociadas con este Marine Espacial y sus hermanos. Cada una es conservada con la mayor reverencia, sobre los nombres del Primer Mártir y los hechos narrados para que nunca sean olvidados; o así creen los Hermanos de Batalla de los Guardianes de la Muerte.

En verdad, lo que se dice del Primer Mártir no es más que una fracción de toda la historia, cuyos detalles están ocultos y de forma segura dentro de las criptas de datos de la Fortaleza de la Guardia Erioch y conocidos sólo por aquellos con las suficientes credenciales como para acceder a ellos. Como ocurre a menudo en las laberínticas estructuras de poder del Imperio, éstos no son sino una faceta de la verdad. En realidad, diferentes rangos dentro de los Guardianes de la Muerte y la Inquisición tienen acceso a diferentes elementos de la verdad, de modo que sólo los más altos oficiales de ambos cuerpos tienen acceso a toda la historia.

El núcleo de la leyenda del Primer Mártir se refiere a una misión emprendida por un Equipo de Eliminación antes de la caída del antiguo Sector Jericho. En general el Imperio posee muy pocos registros fiables de esta época, y aquellos guardados por los Guardianes de la Muerte están sellados. Los fundamentos de la leyenda se relatan tan frecuentemente dentro de la Fortaleza de la Guardia que cada Hermano de Batalla que haya servido al menos una Larga Vigilia los aprende de memoria.

Un hermano sin parangón Editar

El primer mártir era un Hermano de Batalla de los Puños Imperiales, un veterano de su primera compañía y un guerrero que había luchado contra todos los enemigos conocidos por la humanidad, así como muchos cuyos nombres nunca fueron aprendidos antes de ser borrados de la historia. Balthazar Ho'Tsun luchó en el Festín de Espadas y ganó todos los desafíos, logrando así gran honor por su capítulo y llamando la atención de aquellos que servían en los Guardianes de la Muerte. Uno de esos observadores pidió al Señor del Capítulo de los Puños Imperiales que pusiera a tan portentoso guerrero al servicio de los Guardianes de la Muerte y un año más tarde, Ho'Tsun tomó el Juramento Apocryphon en la Fortaleza de la Guardia Erioch.

Durante los siguientes cien años, Balthazar Ho'Tsun realizó tres servicios a la Larga Vigilia, ascendiendo por los rangos de los guardianes de la muerte de tal modo que poco después de realizar su tercer juramento ascendió a la posición de Señor de la Vigilia, volcando su conocimiento sobre los ardides xenos a dirigir a otros en combate. Como líder de los guardianes de la muerte Ho'Tsun formuló, y de vez en cuando incluso dirigió, misiones contra toda amenaza concebible para la región, derrotándoles con una eficacia despiadada. A pesar de que los gobernantes del antiguo Sector Jericho pusieron sus pies en el camino que conduciría a su eventual perdición, Ho'Tsun y sus guerreros lucharon incansablemente para proteger una región cuyo pueblo parecía indigno. En aquellos días casi olvidados, los xenos que asolan la Cuenca de Jericho en el M41 eran aún desconocidos. Los Tiránidos y los T'au eran inconcebibles y los siervos de los Poderes Ruinosos aún no habían alcanzado la terrible potencia que más tarde lograrían en la región. En cambio, los guardianes de la muerte dirigieron sus esfuerzos contra otros enemigos, siempre atentos contra un gran mal que desde hacía mucho tiempo había sido profetizado y que acechaba a los mundos del Sector Jericho y más allá.

Numerosas especies de xenos llegaron a su fin a manos de los guadianes de la muerte por haber transgredido los dominios del Emperador de una manera u otra. Ho'Tsun es conocido por haber luchado contra los hiper-violentos Barghesi y perdido ambos brazos en combate, pero expulsando finalmente a este enemigo de la región de una vez por todas. Es aclamado como uno de los pocos mortales que se han resistido a la llamada de sirena de los Paramores de la Grieta Morpheus y fue fundamental en la campaña para expulsar a esta espantosa especie hacia el núcleo galáctico. Otras misiones lo colocaron luchando contra sectas xenófilas, cultos de soñadores de la Disformidad y escoria recidivista de todas clases, así como con enemigos que, hasta el día de hoy, permanecen sin nombre y sin registrar. Contra aquellos enemigos que atacaban a todo el Imperio, como los Orkos y los Eldar, Ho'Tsun se batió contra ellos y es aclamado como uno de los defensores de la Cuenca de Jericho que se aseguró de que ninguna de esas especies jamás se asentase dentro del área supervisada por la Fortaleza de la Guardia Erioch.

Todo esto es conocido por cualquier hermano de los guardianes de la muerte de la Cuenca de Jericho, y seguramente sea suficiente para que Ho'Tsun se gane un honor perdurable en las siguientes generaciones. La leyenda dice que Ho'Tsun cayó tal y como había vivido, defendiendo la Cuenca de Jericho de la miríada de enemigos de la humanidad, y cuyo cuerpo de perdió en algún lugar o cerca de la Deriva Slinnar. Lo que no se dice es que Ho'Tsun tenía una pasión secreta, impulsiva: una profunda necesidad de regresar a la Larga Vigilancia incluso una vez que cumplieron sus dos primeros juramentos. Este hecho es conocido por los Bibliotecarios de los guardianes de la muerte, ya que se relaciona con sus propios deberes. Ho'Tsun estaba convencido que las palabras de un profeta ciego muerto hace milenios no debían cumplirse. Estas palabras fueron pronunciadas por el satírico Satarrion, y son casi con seguridad la primera advertencia del fenómeno que más tarde se conocería como el Patrón Oscuro. Los bibliotecarios de la Fortaleza de la Guardia Erioch saben que pocas de las victorias de Ho'Tsun eran independientes; la gran mayoría estaban unidas entre sí por hilos invisibles para todos salvo unos pocos. Ho'Tsun percibió la agitación de fuerzas incognoscibles pero terribles muy lejos de las fronteras del Sector Jericho, en los fríos confines del vacío. Qué conclusión hizo el Capitán de la Guardia en cuanto a la naturaleza de estas fuerzas permanece desconocido excepto para aquellos con los niveles de seguridad más altos e incluso estos omiten hablar de ello.

La leyenda de Ho'Tsun Editar

En el núcleo de la leyenda de Balthazar Ho'Tsun está el destino que encontró y la manera en que lo hizo. Tan exitoso había sido el puño imperial como guerrero que ascendido por la Cámara de Vigilancia a Señor de la Vigilia, y al serle concedido el más alto rango accedió a los bloques de datos que eran y son impenetrables para el resto de hermanos. Tras leer el contenido de las bóvedas de datos que pocos habían leído hasta entonces, los ojos eruditos de Ho'Tsun se abrieron a visiones de condenación y muerte. Con las palabras del profeta ciego resonando en su mente, el puño imperial desenredaba cada vez más hebras del destino, hiladas entre sí a través de nodos clave en la historia de la región. Algunas se relacionaban con personas, ya estuvieran muertas, vivas o por nacer. Otras estaban vinculadas a lugares dentro del Sector Jericho y más allá. Y aún más se relacionaban con especies xenos extinguidas hace eones y otras increíblemente lejanas en el espacio en aquel entonces.

Poseído por esta nueva y terrible perspectiva sobre el destino de la región, toda la Franja Este y más allá, el señor de la vigilia Balthazar Ho'Tsun se embarcó en una campaña de seguimiento de cada hilo, tratando de discernir lo que hallaría al final. Durante más de una década, el señor de la vigilia coordinó una campaña de investigación, exploración y exterminio contra los enemigos que estos hilos le llevaron a su encuentro. El último de estos hilos lo condujo a la Deriva Slinnar, y es allí donde su cuento termina para todos menos los más altos oficiales de los guardianes de la muerte.

Los detalles de la última misión de Ho'Tsun son conocidos sólo por unos pocos, e incluso ellos conocen una parte de la verdad, dadas las escasas pruebas. Lo que sí se sabe es que el señor de la vigilia montó un equipo de eliminación formado por aquellos hermanos de batalla que conocía y confiaba por encima del resto, conduciéndolos personalmente a la Deriva Slinnar. Tras pasar por el sistema Sedu, esta banda de guerreros pisó el Camino Silencioso, y tal vez representaron los primeros de entre sus hermanos en haberlo hecho. En algún lugar entre las estrellas muertas, el equipo de eliminación encontró lo que el señor de la vigilia había buscado: un mundo frío y muerto orbitando una proto-estrella que había permanecido en ese estado durante decenas de millones de años, más que cualquier otro cuerpo celeste que para entonces ya se habría convertido en una estrella. Al acercarse a aquel planeta sin nombre, Ho'Tsun y sus compañeros encontraron lo que el señor de la vigilia había predicho: la entrada a una tumba, forjada de metal vivo, la cual conducía a los pasillos de los mismos dioses.
Estandarte Fortaleza de la Guardia Erioch

Estandarte de la Fortaleza Erioch

Al pasar por los pasillos alfombrados por el polvo de los eones, el equipo de eliminación no tardó en darse cuenta de que habían descubierto algo verdaderamente vasto. El pasillo se abría a una sala tan grande que su extensión quedaba enmascarada por la curvatura del planeta, y cuya única iluminación era un resplandor verde que parecía emanar del mismísimo aire rancio. La sala estaba llena de nichos, y dentro de cada uno de ellos había un objeto que los hermanos de batalla identificaron en su primer momento con una efigie de algún guerrero muerto. Aun cuando colocó su casco cara a cara con una de esas efigies, medio imaginando que había visto algún rastro de iluminación moviéndose en lo profundo de sus órbitas, la atención de Ho'Tun fue desviada por uno de sus hermanos de batalla, el cual ladró una advertencia cortante.

Bajo el mar de polvo que cubría el suelo de la sala de efigies se alzaron una serie de construcciones metálicas. Aun cuando el señor de la vigilia y su equipo de eliminación se desplegaron en un patrón defensivo en el que podían retroceder hacia la entrada de la tumba, una marea de máquinas relucientes entabló combate con ellos. El silencio de la sala fue roto por el rugido de los bólters y los chasquidos agudos de los proyectiles que detonaban dentro de los cuerpos metálicos, dispersando restos de metralla en todas direcciones. A medida que los hermanos de batalla retrocedían más máquinas se alzaban del suelo o aparecían por pasajes laterales y sólo el audaz sacrificio del hermano Pardis permitió que el resto pudiese luchar hasta regresar a la superficie.

Cada paso hacia la entrada fue pagado con sangre y aunque el equipo de eliminación mantuvo su posición contra innumerables defensores de todos los tamaños y formas imaginables, ninguno estaba maltrecho cuando llegaron a la superficie. Mientras el señor de la vigilia conducía a sus hermanos a la fría luz de la proto-estrella del planeta sin nombre, este fue testigo de una visión que sólo podía significar el final de su búsqueda para evitar la profecía del profeta ciego Satarrion. La cañonera del equipo de eliminación había sido despedazado por una monstruosidad mecánica que se elevaba más de cincuenta metros sobre la superficie y cuyos múltiples ojos verdes brillaban fijamente sobre los marines espaciales. Sabiendo que su vigilia llegaba al final, los Marines Espaciales contra la gigantesca criatura; sus últimos actos de valentía y devoción al deber frente a lo imposible.

Casi nada se sabe de ese último enfrentamiento, pues ninguno de los combatientes sobrevivió para contarlo. Lo poco que se sabe del acontecimiento es gracias a lo que seguramente será la intervención del propio Emperador. El hermano Pardis, que lo dio todo para mantener a raya a las hordas mecánicas y permitir a sus hermanos escapar de la sala sobrevivió, aunque su cuerpo estaba tan maltrecho que su membrana an-sus le sumió en un sueño tan frío como el de los millones de efigies con los que compartiría su frío y oscuro sepulcro en los siglos venideros.

Fue sólo cuando una expedición posterior tropezó con la figura del hermano Pardis que se pudo obtener algo semejante a la verdad. Para entonces, el señor de la vigilia Balthazar Ho'Tsun era un héroe célebre para los guardianes de la muerte, sellando el relato de aquel hermano de batalla caído que fue enviado a una cámara criogénica hasta que su cuerpo se curara lo suficiente para permitirle ocupar su lugar entre los Dreadnoughts de la Fortaleza de la Guardia Erioch.

VeneraciónEditar

A lo largo de los siglos entre la desaparición de Ho'Tsun en la Deriva Slinnar y la recuperación del hermano Pardis, la leyenda del Primer Mártir creció exponencialmente, de modo que en el M41 tiene pocas similitudes con la verdad. Balthazar Ho'Tsun ha venido a representar algo ejemplar para los guardianes de la muerte de la Cuenca de Jericho, un poderoso guerrero a cuya memoria se consagra todo lo que representa el Juramento Apocryphon. Los bibliotecarios y otros oficiales superiores de Erioch saben ahora que Ho'Tsun pudo haber sido algo diferente de lo que se suponía que era durante su vida, aunque no le consideran menos reverente por su conocimiento privilegiado. Más bien, aquellos que tienen acceso a algunos de los relatos que el hermano Pardis dijo comprenden que el señor de la vigilia fue consumido por su impulso de ver evitada la profecía de Satarrion. En última instancia, la búsqueda de Ho'Tsun del Patrón Oscuro lo condujo a su propia muerte, un hecho que de ninguna manera reduce los honores que acumuló el puño imperial mientras duraron sus tres servicios. La extensión exacta de la fascinación de Ho'Tsun con la profecía no es muy conocida, y el hermano Pardis se niega a hablar de ello. Esto ha llevado a algunos a sospechar que la cordura del antiguo señor de la vigilia pudo haber quedado comprometida, pero dado el respeto tanto a la leyenda como a la realidad acerca de Balthazar Ho'Tsun, no se hablará más al respecto.

Equipo Editar

  • El Martillo de Balthazar: Esta poderosa arma se encuentra sobre el altar mayor de la Capilla de Balthazar en la Fortaleza de la Guardia Erioch, con una Aquila Imperial de oro mirando hacia abajo. El martillo fue el arma preferida de Balthazar Ho'Tsun a lo largo de su primera y segunda vigilias. La leyenda dice que al jurar su tercer Juramento Apocryphon, Ho'Tsun confió su querida arma al cuidado de uno de los capellanes, declarando que no volvería a tomarla hasta que cumpliera el juramento. Con esta arma, Balthazar Ho'Tsun se enfrentó a una poderosa migración de Orkos y la expulsó del Sector Jericho, quizás librando la región de la amenaza de los pielesverdes para siempre. Lo usó en combate contra los temibles Barghesi, y con él hizo acciones épicas antes de que su cuerpo fuese casi partido en dos en el apogeo de esa campaña. Fue la primera arma que tomó cuando los Apotecarios le declararon una vez más apto para el servicio, y con él golpeó enemigos demasiado numerosos como para contarse. Se dice que el martillo está poseído de una anima temible y que su campo de poder duplica su intensidad cuando su portador se enfrenta a enemigos verdaderamente impresionantes, derrotados por Ho'Tsun en el pasado. A lo largo de los siglos desde la muerte del Primer Mártir, el Martillo de Balthazar ha alcanzado una bien merecida reputación como arma y reliquia, un recordatorio vivo de todo lo que Ho'Tsun representaba y lo que los Guardianes de la Muerte continúan persiguiendo. Sólo se confía a los héroes más renombrados, los cuales son responsables no sólo de emplearlo con sabiduría, sino de colocarlo en su lugar de descanso inmaculado, justo ante el Aquila. La pérdida del Martillo de Balthazar sería una tragedia demasiado pesada y hasta ahora, cada Hermano de Batalla que lo ha tomado lo ha devuelto, incluso cuando ese acto fuera su último en defensa de la Cuenca de Jericho.

Fuente Editar

  • Deathwatch: The Emperor's Chosen (Juego de Rol).
El contenido de la comunidad está disponible bajo CC-BY-SA a menos que se indique lo contrario.