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Baal

Baal y sus dos lunas, Baal Primus y Baal Secundus.

Baal Primus o Baal Prima (Baal Prime en inglés), llamada en el dialecto local Baalind, es una de las dos lunas del mundo natal del Capítulo Astartes de los Ángeles Sangrientos, Baal.

DescripciónEditar

Baal Primus es una luna de gran tamaño que orbita muy cerca de la superficie del planeta Baal. Es más pálida que su hermana, Baal Secundus, y su superficie está salpicada de cordilleras y mares de polvo. Posee un ecosistema menos viable que el de Baal Secundus, y por ello menos población.

A través de su ecuador se extiende una serie de enormes cráteres negros de centenares de kilómetros de diámetro, conocidos como el Collar de Baalind y provocados por el impacto de las antiguas placas orbitales de Baal Primus contra la superficie lunar. Aún hay áreas cargadas de isótopos exóticos doce mil años después de la fecha estimada en que estalló la guerra entre las dos lunas, lo que parece indicar que el ataque fue un intento calculado de esterilización. Los restos de las placas orbitales derribadas se han convertido en parte del paisaje lunar como cordilleras artificiales, y las tribus locales vivían dentro y alrededor de las pocas posiciones defendibles.

Bajo la superficie de tierra cristalizada y polvo de óxido de estos cráteres se extienden profundas cavernas, temidas por los locales. En una de ellas, conocida como el Fellholme y originalmente un enginarium de una de las placas orbitales, se halla grabada la historia del fin de la Era Oscura de la Tecnología y de la guerra entre las lunas.

Dado que desde la superficie de Baal las dos lunas nunca suelen coincidir en el cielo (cuando Baal Primus se pone por el este, Baal Secundus sale por el oeste), la leyenda local dice que se esconden la una de la otra por vergüenza.

El único asentamiento de gran tamaño en Baal Primus era Stardam.

HistoriaEditar

OrígenesEditar

Antiguamente, Baal y sus lunas Baal Primus y Baal Secundus tenían una atmósfera parecida a la de Terra. Su configuración orbital los protege de la dañina influencia de la Cicatriz Roja, y cuando los humanos llegaron al sistema Baal en la primera gran migración espacial descubrieron en él una especie de oasis en mitad de un desierto nocivo. Baal Primus era relativamente agradable, pero Baal Secundus era aún más valioso, al tener un ecosistema y variedad biológica análogos a los de la Vieja Tierra. Con el tiempo se restableció el contacto con el resto de la Humanidad y comenzó una edad dorada.

Baal siempre fue un mundo de desiertos de óxido rojo, pero sus lunas eran un paraíso para los hombres, donde sus habitantes vivían en armonía con la naturaleza y disfrutaban de una vida fácil en libertad. Los habitantes de Baal se dedicaban a erigir increíbles monumentos, esculpiendo montañas y convirtiéndolas en estatuas de sus gobernantes y sus dioses. Sus habitantes incluso se aventuraron más adelante a ir a la superficie de Baal, donde levantaron colonias y monumentos.

Era de los ConflictosEditar

Actualmente nadie sabe exactamente qué ocurrió para que cambiara este idílico estado de cosas, pero lo cierto es que durante los terribles sucesos que marcaron el fin de la sociedad humana y de la Era Oscura de la Tecnología, las lunas de Baal sufrieron terriblemente.

Mientras la guerra consumía la galaxia, las dos lunas quedaron aisladas de nuevo, pero sus habitantes no fueron capaces de volver a ser autosuficientes. Se desató una hambruna, y Baal Secundus (o Baalfora) exigió que, al ser el mundo más poblado, debía ser protegido por las instalaciones orbitales de Baal Primus (o Baalind), y que además esta luna debía ser evacuada. Baal Primus se negó, defendiendo que su mayor fuerza y recursos militares justificaban su propia protección. No está claro cómo comenzó la guerra, pero las placas orbitales fueron uno de los primeros objetivos; quizás fueron destruidas deliberadamente, o quizás los baalforanos trataron de remolcarlas por la fuerza y acabaron saboteándolas, provocando su caída contra Baal Primus.

Antiguas armas biológicas y atómicas fueron lanzadas contra las ciudades, que se convirtieron en llanuras de cristal humeante; las exuberantes praderas verdes se convirtieron en desiertos tóxicos; los mares se convirtieron en venenosos lagos de sedimentos tóxicos. Murieron millones de personas en todo el sistema y, por un instante, pareció que la humanidad iba a extinguirse del sistema Baal. Pero de alguna forma, la gente sobrevivió. Los supervivientes tuvieron que vivir precariamente en los límites de los desiertos radiactivos. Se convirtieron en carroñeros que rebuscaban su alimento entre los despojos de su antaño esplendorosa civilización. En los siniestros tiempos que siguieron al colapso de las estructuras establecidas, algunos degeneraron en algo peor que carroñeros: se convirtieron en caníbales.

Con el tiempo, los productos químicos tóxicos y la radiactividad acumulada en los cuerpos de los supervivientes les convirtieron en mutantes, balbuceantes parodias de los hombres que fueron una vez sus antepasados. La desintegración de la sociedad puede verse representada en las Cuevas Lasquo de Baal Primus, en cuyas resecas paredes fueron pintadas con sangre imágenes grotescas de mutantes y locos descuartizando a los miembros más sanos de la población.

Algunos se aferraron a su humanidad y preservaron algo parecido a una conducta racional. Fueron estos pocos supervivientes los que desarrollaron una nueva y salvaje cultura que surgió entre las ruinas de la anterior. La única estructura social estable que perduró fue la tribu. Para los humanos y los caníbales mutantes, los únicos en quienes se podía confiar eran los miembros de su propia tribu.

Los habitantes del sistema Baal se convirtieron en nómadas, viajando de un lugar a otro, excavando entre las ruinas, intentando conservar los despojos que habían encontrado. Las tribus luchaban continuamente entre sí. Las alianzas cambiaban constantemente. Los lentos y los débiles acababan extinguiéndose. Las lunas, que antiguamente eran como paraísos, eran entonces auténticos infiernos.

Para los pocos humanos supervivientes, la vida era una constante lucha por la existencia. Viajaban por la superficie en vehículos destartalados, esperando desesperadamente que sus parcheados trajes anti-radiación les salvaran, rezando para no oír jamás el persistente chasquido de aviso de sus contadores Geiger, un sonido que anunciaba una muerte inminente. Durante un cierto tiempo pareció que la humanidad en Baal estaba condenada, y que en poco tiempo solo quedaría un desierto sin fin gobernado por las tribus feudales de mutantes.

Entonces llegó una nueva esperanza: el Primarca Sanguinius aterrizó a bordo de su cápsula de gestación en la otra luna, Baal Secundus. Allí, el sobrehumano joven alado llegó a ser el líder del Pueblo de los Purasangres y, bajo su mando, hicieron desaparecer la amenaza mutante. Poco tiempo después llegó el Emperador a Baal y convirtió el sistema en la base de la Legión Astartes de los Ángeles Sangrientos.

Era del ImperioEditar

Desde los tiempos de Sanguinius, los Ángeles Sangrientos reclutaron guerreros de entre las tribus más grandes del Pueblo de los Purasangres en Baal Secundus y Baal Primus, donde se estableció una colonia poco después de la Herejía de Horus. Los jóvenes del Pueblo de los Purasangres participaban en grandes juegos y torneos, se enfrentaban a numerosos peligros mientras atravesaban el desierto, y luchaban unos contra los otros. Estas pruebas tenían lugar normalmente una vez por generación.

Cuando en el 798.M41 el ¡Waaagh! Big Skorcha atacó el sistema Baal con tres colosales pecios espaciales, Dante ordenó que Baal Primus fuese defendido por dos Compañías.

Durante la Devastación de Baal, a finales del 999.M41, Baal Primus fue defendido por cinco mil Astartes descendientes de los Ángeles Sangrientos, entre ellos los Capítulos de los Desgarradores de Carne, que fortificaron dos posiciones en una de las antiguas placas orbitales derribadas y las bautizaron como Vigilancia Iracunda y Centinela Furioso; los Alas Sangrientas, que se acuartelaron en Stardam, y los excomulgados Caballeros de Sangre, que fueron desplegados allí por orden secreta del Comandante Dante y combatieron en las llanuras del Collar de Baalind. Su misión era dispersarse por el planeta y alejar a los Tiránidos de Baal y el Arx Angelicum. La mayor parte de la población había sido evacuada de antemano.

Al poco de iniciarse los combates, todas las fuerzas Astartes excepto las de los Desgarradores de Carne y los Caballeros de Sangre fueron dadas por muertas y Stardam era presa de las llamas. Poco después, viendo condenado el satélite, Gabriel Seth intervino para calmar a los desenfrenados Caballeros de Sangre de Sentor Jool y trató de convencerles de retirarse a bordo de sus propias naves y regresar a Baal.

En el clímax de la lucha contra la Flota Enjambre Leviathan, se abrió la Gran Fisura a través de la galaxia, y el Devorador de Almas Ka'Bandha se manifestó en los cielos de Baal Primus como un meteorito carmesí que se estrelló en medio de las hordas xenos. Su llegada provocó un estallido de Rabia Negra entre los Marines Espaciales, pero la influencia del Relicario de Amit salvó la cordura de muchos de ellos. Entonces, los Caballeros de Sangre escogieron sacrificarse luchando contra los Demonios de Khorne para pagar por sus pecados y ganar tiempo para que los Desgarradores de Carne evacuasen su última posición.

Era IndomitusEditar

"Aquí la trainera iónica Amanecer Rojo, contratada por el Explorador-Archis Vherran. ¡Solicitamos socorro inmediato! ¡Se están matando entre ellos! Los seguidores del Dios Máquina están ases-[transmisión fragmentada]-mis hombres, a los servidores a la tripulación de la nave de desembarco. ¡Es una locura! El Magos Vherran está... estaba investigando los restos xenos octacionales en Baal Primus. Nuestro Astrópata está muerto, los alaridos-[transmisión interrumpida]- No hemos recibido más que comunicaciones estropeadas desde la superficie desde entonces, amenazas binháricas de protocolos de exsanguinación, pero superpuestas con vocofantasmas distorsionadores. Mi voco-oficial jura que son rugidos. No puede ser el Magos... Aquí la trainer-[transmisión cortada]."

Transmisión de vox multifrecuencia con codificación cripto-octárhica desde la órbita del polo sur de Baal Primus, poco después de la apertura de la Gran Fisura

Tras la Devastación de Baal, Baal Primus quedó convertido en un astro muerto, y en su hemisferio sur apareció la runa de Ka'Bandha, trazada con millones de cráneos alienígenas amontonados por los Demonios antes de desaparecer.

Se sabe que el Magos Explorador-Archis Vherran desembarcó para investigar los restos Tiránidos que conformaban el símbolo, y él y su equipo de desembarco fueron presa de una locura homicida, perdiéndose el contacto poco después con ellos.

Cuando se retiró la flota de la Cruzada Indomitus que había acudido al rescate del sistema, las naves reunidas de los Capítulos de la Sangre sometieron aquel símbolo a un bombardeo con torpedos ciclónicos, macrocañones y lanzas.

Conflicto de canonEditar

En la pág. 125 de The Horus Heresy Book VIII: Malevolence se establece que Sanguinius invitó al Mechanicum de Anvillus a levantar un centro de manufactura de munición y material de guerra en la superficie vacía y radiactiva del planeta Baal, pero en la pág. 209 se afirma que el enclave se encontraba en "la superficie irradiada de la primera luna de Baal".

FuentesEditar

  • Codex: Ángeles de Muerte (2ª Edición).
  • Codex: Ángeles Sangrientos (4ª Edición).
  • Codex: Ángeles Sangrientos (6ª Edición).
  • Index Astartes II.
  • The Horus Heresy VIII.
  • The Devastation of Baal, por Guy Haley.
  • Psychic Awakening: Blood of Baal (8ª Edición).
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