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Cabala Lengua Envenenada Wikhammer 40K

Kábala de la Lengua Envenenada atacando a los Lobos Espaciales.

"Bueno... otra victoria perfecta. Casi le hace a uno desear perder de vez en cuando, aunque sea para mantener las cosas interesantes. Casi, pero no del todo, claro..."
Dama Aurelia Malys, en la Masacre de Dhenial


Lady Aurelia Malys es la Arconte Drukhari de la Kábala de la Lengua Envenenada.

DescripciónEditar

Aunque tiene menos de mil años de edad, la Dama Aurelia Malys es la única Arconte que se ha demostrado como capaz de competir con el intelecto de Asdrúbal Vect una y otra vez. Incluso antes de los fatídicos eventos que propiciaron su ascenso, la mente de Malys ya era increíblemente compleja, como una maquinaria con miles de pequeñas ruedas dentadas girando todas en perfecta sincronía. La Dama Malys es extremadamente astuta, pero se comporta en todo momento con perfecto decoro e incluso con una gélida pulcritud, cuyo único objeto es ocultar sus letales intenciones reales. Sus maneras altivas y distantes son compartidas por toda su corte, pues sólo aquellos Drukhari que demuestran un ingenio más desarrollado son admitidos en la Kábala de la Lengua Envenenada.

La exactitud con la que Malys puede prever los movimientos de sus enemigos roza lo sobrenatural. A sus detractores les gusta sugerir que no es más que algún tipo de habilidad psíquica, pero la opinión generalizada es que su capacidad para adivinar el porvenir viene puramente del hecho de tener una mente férrea como una trampa de acero. La Dama Aurelia tiene un pasmoso don de la oportunidad para esquivar todos los golpes, tanto los físicos como los políticos; a nadie que la vea despachar sin esfuerzo a una partida de aullantes Orkos con su exótica espada y su abanico acerado le quedará la menor duda de que es tan letal en acción como lo es de palabra.

La historia real que explica las extrañas aptitudes de Malys para ir siempre varios pasos por delante de sus oponentes es bastante peculiar. Hace mucho, Aurelia era una consorte de Asdrúbal Vect; para el Señor Supremo, la compleja mente de Malys era tan estimulante que no le quedó más remedio que tomarla como amante y cortesana. En menos de una década, sin embargo, Vect se había cansado de su nueva distracción, y había empezado a tratar a Malys como poco más que un molesto insecto, hasta acabar por expulsarla de su corte para siempre.

Malys, obviamente, no se lo tomó bien. Presa de un violento ataque de furia, abandonó Commorragh junto con sus más allegados seguidores, y se aventuró en la Telaraña. Su exilio autoimpuesto tendría consecuencias inesperadas. En las profundidades de la laberíntica maraña, Dama Malys se topó con un titilante ser de luz pura. Tras hacer desaparecer a todos los seguidores de la Dama Malys con un simple gesto, aquel ser semi-real retó a la Drukhari en una competición de ingenio, en la cual el perdedor debería pagar con su propio corazón. Para sorpresa de ambos, no obstante, Malys supo contrarrestar todos y cada uno de los trucos y adivinanzas de su oponente, e increíblemente acabó por derrotarle. Con una risotada, el ser alienígena se desvaneció, dejando en su lugar una extraña espada que se movía con voluntad propia, y su corazón, en la forma de un fragmento de cristal del tamaño de un puño, que pulsaba con luz.

Medio enloquecida por esta experiencia, y decidida a tomarse cumplida venganza sobre Vect a toda costa, Malys blandió la extraña espada, se arrancó el corazón con ella y lo reemplazó por el de su enigmático oponente. Su carne se fusionó alrededor del cristalino órgano, hasta que no quedó ni rastro de cicatrices o heridas. Aquel corazón de cristal es aún hoy en día el que palpita en el pecho de la Dama Aurelia Malys.

Aunque ella misma no lo sabe, este encuentro fue dispuesto por la Mascarada de Arlequines de la Senda Velada, con la intención de crear un lazo arcano entre Malys y Cegorach. Tras aquel episodio, Lady Malys volvió a Commorragh y se dedicó a recuperar lenta pero inexorablemente su posición como Arconte de la Kábala de la Lengua Envenenada. Sus planes y conspiraciones parecían impenetrables, cada una de ellas una muestra perfectamente ejecutada de causa y efecto. En las incursiones al espacio real, Malys se convirtió en una figura terrorífica, luchando como una posesa y superando constantemente las tácticas y maniobras de las demás Kábalas para asegurarse siempre la mejor parte en los saqueos. Durante esta renovada ascensión por las escalinatas del poder, Malys no se ha permitido esbozar ni la más ligera sonrisa en público, prefiriendo mantener una máscara de confianza en sí misma y de desprecio por los demás Drukhari, que de nuevo se arrastran a sus pies suplicando su favor. En cambio, cuando está completamente segura de que nadie la observa, Malys pasa largas horas contemplando su propio reflejo, al principio sonriendo tímidamente y luego dejando escapar risas ahogadas, hasta acabar perdiendo el control y estallando en una serie de terroríficas carcajadas, que parecen provenir de dos gargantas distintas a la vez. Pues no en vano, el ser que ahora comparte su alma sigue siendo una entidad poderosa, y con su ayuda Malys cree tener la llave que le permitirá propiciar la ruina de Vect, e incluso tomar el control absoluto de Commorragh.

Acciones notablesEditar

ArmamentoEditar

La Dama Malys va a la batalla con una armadura de la Kábala, granadas de plasma, un abanico de acero y la llamada Espada de la Dama, el arma imbuida de una consciencia maligna y sedienta de sangre que trajo consigo de vuelta de su periplo por la Telaraña. Además, los extraños poderes del ser transdimensional cuyo corazón cristalino lleva incrustado en el pecho le hacen inmune a los efectos de todos los poderes psíquicos.

FuentesEditar

  • Codex: Eldars Oscuros (Ediciones 5ª y 7ª).
  • Codex: Arlequines (7ª Edición).
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