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Khorne medio sin fondo

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Un athame era una daga ritual hecha a partir de un trozo de metal o de sílex tallado que había sido bendecida por los Dioses Oscuros y poseía la capacidad de alterar el mismo tejido de la realidad. La Legión Traidora de los Portadores de la Palabra utilizó athames durante la Batalla de Calth al inicio de la Herejía de Horus. Varios de los Cultistas del Caos desplegados por ellos en la superficie de Calth fueron recompensados con estos cuchillos, que al haber sido bendecidos por los Apóstoles Oscuros eran considerados una señal de poder, y que emplearon para practicar miles de sacrificios humanos en preparación para la lucha.

Los Fragmentos de ErebusEditar

Poco antes de la Batalla de Calth, Erebus, primer Apóstol Oscuro de los Portadores de la Palabra, forjó ocho athames de gran poder a partir de otros tantos fragmentos extraídos del Anatham demoníaco que había herido de muerte al Señor de la Guerra Horus en la luna de Davin y facilitado su conversión al Caos en el Templo de la Logia de la Serpiente.

Estos ocho athames, conocidos como los Fragmentos de Erebus, poseían propiedades especiales que permitían al usuario desgarrar el velo de la realidad y atravesar el Inmaterium hasta llegar a otro lugar (y época) del Espacio Real, incluso desde o hasta una nave que estuviera desplazándose por la Disformidad.

Se desconoce el paradero final de los Fragmentos de Erebus tras la Batalla de Calth, aunque uno fue enterrado junto a los restos mortales del Capitán Remus Ventanus de los Ultramarines en ese planeta, y se cree que otro fue utilizado por la Inquisición en la Batalla de Pythos de la Campaña de Pandorax para sellar el Almacén de la Condenación.

CreaciónEditar

Erebus Kinebrach Anathame

El Apóstol Oscuro Erebus disponiéndose a fragmentar el Anatham de los Kinebrach para forjar sus propios athames.

Para impulsar la causa de la rebelión de Horus, el Capellán Erebus de los Portadores de la Palabra había interpretado la voluntad de los Dioses del Caos y concebido el medio para lograr sus elevados objetivos. El Apóstol Oscuro tomó el Anatham Kinebrach, el arma demoníaca que había herido de muerte al Señor de la Guerra y dado pie a su corrupción por los Poderes Ruinosos en el Templo de la Logia de la Serpiente, y se preparó para llevar a cabo un antiguo ritual. En sus aposentos personales a bordo de su nave insignia, la Mano del Destino, pronunciando oraciones y encantamientos, saludó a los terribles señores de la Disformidad por turno. Había cerrado a cal y canto las puertas y puesto a sus guardaespaldas a vigilarlas desde fuera. Artesanos encapuchados se encontraban preparados al lado del Apóstol Oscuro: Guldire, el principal Herrero de la Disformidad de Erebus, acompañado por sus aprendices más aventajados. Aunque parecía un sacrilegio hacer lo que debía, el arma ya había cumplido su propósito; en esta forma al menos.

Tomando un martillo grabado con runas de manos de un aprendiz de Herrero de la Disformidad, Erebus empezó a reforjar la maligna espada para darle nuevas formas. Con cada doloroso martillazo, el Apóstol Oscuro pudo desgajar una astilla larga como un dedo de las extrañas aleaciones de la hoja. Siete veces más rompió Erebus la oscura arma, y siete fragmentos más fueron encomendados a sus Herreros, hasta que dio por finalizada su obra. Los trozos habían sido extraídos por su propia mano, siguiendo los antiguos rituales. Después fueron bañados en sangre de Demonio, y convertidos en finas herramientas, todas parecidas pero ninguna exactamente igual a las demás. La fractura del Anatham fue solo el primer paso de un largo camino. La disminuida hoja original sería desechada como se había ordenado originalmente al Apóstol Oscuro.

Seis dagas fueron forjadas a partir del metal obtenido del Anatham para aquellos Portadores de la Palabra que dirigirían el asalto contra la Legión de los Ultramarines en Calth: el Cardenal Oscuro Kor Phaeron, el Hechicero Jefe Quor Vondar, y los Comandantes Phael Rabor, Morpal Cxir, Foedral Fell y Hol Beloth. La séptima sería para el Sargento Kolos Undil, líder de los guardaespaldas de Erebus, y la octava y última fue para él mismo. Cada uno de estos sirvientes de los Dioses Oscuros pudo sentir el poder en potencia que emanaba de las hojas oscuras. No eran simples Athames rituales, sino auténticas herramientas de los Dioses. Aunque todas las cuchillas eran similares, con empuñaduras cubiertas con cuero negro o alambre, marcadas con runas doradas y atadas con cintas votivas, cada una de las hojas era marcadamente diferente. Unas torcidas, o rectas, una bifurcada, otra con filos ondulados, pero todas hechas con el mismo metal negro parecido al pedernal que hacía daño a la vista. Aunque al principio los oficiales se ofendieron porque una de las armas fuese a manos de un mero Sargento, Erebus aseguró que el hecho de que Undil poseyese uno de los artefactos no disminuiría la potencia del resto, ni el honor de portarlos. Undil era un guerrero renombrado en la XVII Legión, tan devoto como su amo y casi tan retorcido.

Erebus informó a los portadores de los athames que las dagas eran dones de los Dioses. Poseían el poder de proteger al portador del daño, o de ayudarle en la realización de grandes hechicerías. Sin embargo, estas armas esotéricas dependían de la habilidad de su portador. Una herida de ellas podría convertir al héroe más poderoso de los Leales a la causa de los Traidores, abriendo sus ojos a la majestad del Caos y a la perfidia del Emperador. Si el Primarca Lorgar pretendía librarse de Erebus, se iba a llevar un chasco. Que los ocho Fragmentos de Erebus ofreciesen también a los demás comandantes la oportunidad de escapar de Calth no le importaba a él. Si los otros descubrirían cómo huir a través del Inmaterium usándolos en caso de necesidad era algo que dejaría a la voluntad de los Dioses.

Uso durante la Batalla de CalthEditar

Sacerdote Davinita Logia Serpiente Caos Herejía Horus

Sacerdote davinita de la Logia de la Serpiente armado con una daga sacrificial.

Criol Fowst, un líder humano de la Hermandad del Cuchillo, poseía un athame que le había sido entregado por su patrón Astartes, Arune Xen. Fowst usó este athame para sacrificar víctimas como parte del ritual de invocación de la Tormenta de Ruina de los Portadores de la Palabra. Lo consideraba su posesión más preciada, y se enfureció tremendamente cuando se lo quitó Oll Persson. Persson utilizó después para abrir una grieta en el Espacio Real que le permitió a él y a un pequeño grupo de supervivientes escapar del envenenamiento de la atmósfera de Calth.

Durante la Batalla de Calth, la 4ª Compañía de los Ultramarines, bajo el mando del Capitán Remus Ventanus, atacó la fortaleza de Leptius Numinus. Los Leales fueron capaces de activar los motores de datos y los transmisores del palacio para contactar con otras fuerzas de los Ultramarines, el Ejército Imperial o el Mechanicum que hubieran sobrevivido. Ventanus consiguió establecer comunicaciones a corto alcance con otras unidades de Ultramarines, y pronto se vio que todos los miembros de la XIII Legión presentes en la superficie de Calth se encontraban en el mismo tipo de peligro. Pronto una gran horda de Traidores dirigida por el Comandante Morpal Cxir rodeó el palacio y lanzó un ataque contra los escasos pero valientes defensores. Los Leales sufrieron una terrible carnicería a manos de manadas de horribles Demonios invocados del Empíreo que atravesaban cualquier brecha en la línea defensiva. Durante la batalla, Ventanus utilizó sin darse cuenta el athame tomado a Morpal Cxir en una escaramuza anterior, y derrotó con él al Demonio Samus. En ese momento no tenía otro arma a mano, y quedó sorprendido con la potencia letal de la hoja. Cuando su Sargento Kiuz Selaton sugirió recoger otros cuchillos similares de los cadáveres de los Portadores de la Palabra y sus sirvientes humanos para utilizarlos contra las hordas de Demonios que arrasaban la superficie de Calth, Ventanus se negó sabiamente. No obstante, se guardó el que había usado en su cinturón. Diez mil años más tarde, Marneus Calgar, Señor del Capítulo de los Ultramarines, mató al Príncipe Demonio M'kar con el athame que Uriel Ventris había recuperado de la tumba de Remus Ventanus en Calth. El Demonio reconoció el cuchillo como uno de los Fragmentos de Erebus antes de ser destruido por su filo.

Kor Phaeron

Kor Phaeron, Cardenal Oscuro y Primer Capitán de los Portadores de la Palabra, en Calth.

En el clímax de la Batalla de Calth, el Primarca Roboute Guilliman dirigió personalmente a su Guardia de Honor y a todas las fuerzas Ultramarines de apoyo que pudo reunir para asaltar una plataforma orbital controlada por Kor Phaeron y su escolta de élite. El Cardenal Oscuro y sus guerreros portaban cada uno un athame. Cuando se enfrentó al Primarca en combate singular, el corrupto Primer Capitán de la XVII Legión fue capaz de aturdir al Señor de Macragge con los horribles poderes que le habían concedido los Dioses del Caos. Aunque lo dejó temporalmente indefenso, en lugar de rematarlo Kor Phaeron jugueteó con la idea de usar las habilidades innatas del Fragmento de Erebus que poseía para intentar convertir a Guilliman a su causa, como ya había hecho Erebus con Horus. Aunque puso el filo en la garganta del Primarca, hiriendo su piel, fue incapaz de infligirle un golpe letal. Guilliman fue capaz de resistir la oscura influencia de la maléfica cuchilla y le arrancó uno de sus corazones al Cardenal Oscuro con un golpe de una de sus inertes Garras Relámpago. Este golpe mortal obligó a Kor Phaeron y a los Portadores de la Palabra a retirarse.

EtimologíaEditar

El término athame se refiere a un cuchillo ritual utilizado en las ceremonias de la Wicca desde los años 50. No se utiliza para cortar en ningún caso, solo actúa como director de la energía del brujo al trazar círculos de poder y realizar conjuros.

FuentesEditar

Extraído y traducido de Wikihammer 40K UK y Lexicanum Inglés.

  • Mark of Calth - The Shards of Erebus, por Guy Haley.
  • El Legado del Capítulo, por Graham McNeill.
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