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Legión de la Cruz de Hierro
El contenido de este artículo pertenece a la saga No Oficial de Balhaus, que ha recibido el Sello de Calidad Wikihammer.

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Sistema Arkor

Sistema Arkor focalizado desde Vartaria

Se denomina Arkor en llamas a los sucesos ocurridos tras la Campaña de Arkor, en la que Balhaus proveyó de armamento y material a los Vartarianos con objeto de dificultar o detener el avance del ¡Waaagh! Brokto hacia el Sur del sector de las Estrellas Necrófago.

Situación del sistemaEditar

Durante varias semanas los frentes se mantuvieron y la pérdida de terreno por parte de los vartarianos se ralentizó de forma significativa gracias al armamento provisto por Balhaus, llegando los sáuridos incluso a reconquistar ciertas áreas haciendo retroceder violentamente a los Orkos.

No obstante, la rección de los pielesverdes fue aumentar aún más la presión, iniciando incluso bombardeos orbitales en ciertos puntos que aceleraron el ratio de avance de sus huestes a lo largo de los diferentes mundos de Arkor. Los vartarianos estaban siendo dominados, y nada parecía poder detener el progreso del ¡Waaagh!.

Dadas las nuevas circunstancias, Balhaus ya no podía enviar más ayuda a los vartarianos sin exponerse a un enfrentamiento abierto contra la flota enemiga, cosa que resultaría un suicidio en toda regla dado su volumen, habiendo reforzado además sus patrullas y la vigilancia en casi todos los puntos del sistema, aislándolo prácticamente del exterior para estrangularlo.

Con las nuevas condiciones era obvio que la guerra no duraría mucho más, los orkos ya no se estaban tomando aquello como un mero juego, sino como una campaña de exterminio para proseguir su avance posteriormente, lo cual a todas luces sucedería en poco tiempo.

Con objeto de cambiar la situación, en Balhaus comenzaron a barajarse otras alternativas más contundentes para atajar el problema, como el uso de Ragnarök contra la masa de aparatos orkos concentrados en Arkor.

Teniendo en cuenta la estructura del sistema y la cercanía de tres de sus planetas, las consecuencias de utilizar aquellos ingenios de destrucción masiva, pese a que fueran detonados en el espacio, podían tener efectos colaterales muy dañinos sobre los mundos cercanos según los cálculos realizados por el Volksicht: oleadas de radiación desplazada por la explosión, lluvias de polvo cósmico en forma de partículas pesadas que destruyeran las capas atmosféricas, tormentas de meteoritos, fuertes impactos de ondas electromagnéticas y demás.

El uso de aquellos ingenios de devastación no podía tomarse a la ligera, pues podían condenar irremisiblemente a los vartarianos, aunque también causaran un grave daño a los orkos, de modo que se pensó en esa alternativa como recurso secundario a emplear en el caso de que no se encontraran otras alternativas viables.

La Faktoria

La Faktoría, plataforma principal de producción de armamento, artefactos y vehículos orkos en el sistema Arkor

Era un hecho que la guerra en Arkor, sin embargo, no tardaría en concluir, lo cual significaba que no mucho después el ¡Waaagh! seguiría probablemente desplazándose hacia el Sur, llegando de nuevo al sistema Nordatt con muchos más efectivos que tras la primera embestida, lo cual se traduciría en que Balhaus tendría de nuevo a un temible e imparable enemigo a las puertas de la Esfera Interior.

Antes de llegar a los últimos términos y emplear toda la potencia de sus arsenales, cosa que el Sicherhaus recomendó en primer lugar, el Weisering quiso explorar otras opciones. Se había analizado la fuente principal del problema, en concreto los millones de efectivos enemigos así como el constante reabastecimiento y eficaces líneas de suministro de las que disponían gracias a aquel inmenso ingenio, La Faktoría.

Nada se podía hacer contra el primer elemento, las filas de la horda estaban dispersas por los cuatro mundos y seguían llegando hasta ellos gota a gota en un incesante trasiego muy difícil de detener, de modo que sólo quedaba la opción de concentrarse en el origen de su fuerza.

Se plantearon diferentes escenarios, entre ellos el uso de escuadras Eingreinkorps que sabotearan la instalación principal con artefactos explosivos de gran potencia, ataques relámpago coordinados contra la inmensa plataforma, señuelos para dividir las fuerzas enemigas en distintos puntos del sistema e incluso el traslado de efectivos balhausitas hasta el sector para conformar un frente combinado, pero las posibilidades de aquellas estrategias se quedaban en rangos difícilmente aceptables.

El hecho era que el ¡Waaagh! disponía de una cantidad ingente de efectivos en la zona, más todo lo que podían desplazar hacia allí en caso de necesidad, algo que ni siquiera se había podido calcular, de modo que las opciones se reducían cada vez más hasta la alternativa inicial sugerida por el Sicherhaus, con las consecuencias que ello traería para los vartarianos.

El simposio de HelheimEditar

Los balhausitas estuvieron mucho tiempo revisando las posibilidades, de hecho pasaron meses sin que llegaran a una conclusión factible, pero mientras tanto la guerra en Arkor seguía su avance sin detenerse.

A mediados del 2679 DDF (111.M42) se recibió la demoledora, aunque esperada, noticia: uno de los planetas de Arkor había sucumbido al fin, mientras que un segundo estaba en ciernes de seguir el mismo camino. Los orkos reorientaban sus efectivos hacia los tres mundos restantes, de modo que el fin se aproximaba cada vez más rápido, estimándose que de seguir así y con la resistencia que planteaban los vartarianos, a principios del siguiente ciclo el sistema habría caído por completo.

Se organizó una reunión convocada por el Weisering, contando con el Kriegskunst y diferentes expertos en materias militares, un simposio de emergencia que propusiera alternativas reales y eficientes ante lo que estaba sucediendo en el sistema Arkor. El tiempo, como de costumbre, no resultaba un aliado en este aspecto, y muchas de las consideraciones debían dejarse de lado.

La Guardia del Norte estaba en vías de ser recompuesta y reforzada en su totalidad, pero el caudal enemigo era tan inmenso que por mucho que pudieran prepararse sería imposible detener a un ¡Waaagh! desbocado y en avance efectivo, surtido además con todos los recursos esquilmados de los planetas conquistados en su avance, de modo que se necesitaban soluciones de manera inmediata.

Ragnarök V9

Dispositivo Ragnarök V9

Ya ni siquiera se planteaba el salvamento de Arkor, sus posibilidades de supervivencia eran ínfimas, de modo que el uso de los dispositivos Ragnarök se reveló como única posibilidad antes de pasar al siguiente escenario, Nordatt, pues aún empleando los poderosos artefactos contra los orkos era obvio pensar que eso no los detendría y que tarde o temprano proseguirían su expansión. Lo único que se conseguiría con las armas más poderosas de toda la civilización balhausita era tan solo algo más de tiempo.

Se iniciaron así los cálculos de daños sobre los enemigos en caso de emplear un dispositivo de máxima potencia, en concreto un Aniquilador V9 de última tecnología, la única unidad disponible en todo Balhaus, un arma que nunca antes había sido utilizada. El resultado de las proyecciones revelaba un daño ingente, materializado en la destrucción completa del complejo de construcción orko y también de gran parte de las naves de su flota, si se encontraban dentro del radio de acción del ingenio o en sus cercanías.

Pero del mismo modo, se estimaba también que los planetas de Arkor sufrirían consecuencias de gran calado, exceptuando quizá el más alejado de ellos, donde los efectos no incidirían tanto aunque también los percibiría en gran medida. De no evacuar las distintas zonas, los vartarianos probablemente perderían la mayor parte de sus fuerzas en un período de pocas horas debido a las reacciones derivadas de la explosión, de modo que su única posibilidad sería trasladar sus efectivos hacia el último mundo u otro lugar alejado del epicentro de la hecatombe que iba a suceder.

La conclusión del simposio detalló los cálculos y el escenario que se planteaba, tras lo cual se comunicó a las diferentes estaciones el código en clave para la actuación: Feuerhölle.

FeuerhölleEditar

La directriz Feuerhölle, aplicada tan solo en escenarios donde no existe otra alternativa posible, fue transmitida convenientemente a los efectivos situados en Arkor, los cuales iniciaron los preparativos de evacuación imediata antes de comunicar a los vartarianos la decisión y las consecuencias en ciernes.

Se esperaba una reacción muy airada por su parte, ya que se trataba de una civilización orgullosa y agresiva que con toda seguridad no aceptaría el hecho de que Balhaus usara su territorio como objetivo de un dispositivo de semejante magnitud, capaz de modificar incluso las condiciones de los mundos que se vieran afectados.

Líder Vartariano

Líder vartariano

La lógica tras la decisión era que pese a la ayuda recibida, la cual ralentizó el avance orko pero no fue capaz de detenerlo, era inevitable la caída del sistema al completo según todas las estimaciones e información cotejada, de modo que a todas luces no quedaba más opción que un ataque masivo contra el corazón de la amenaza, con la esperanza de que eso supusiera un golpe letal que anulara por completo sus posibilidades por el momento.

La noticia, como se esperaba, no fue bien recibida por los vartarianos, quienes se indignaron ante la sola sugerencia de que abandonaran sus posiciones, sus mundos y se retiraran de los frentes lo más rápidamente posible. Les pareció especialmente intolerable el hecho de que Vartaria, su planeta capital, resultara arrasado como consecuencia de lo que iba a suceder, siguiendo la misma línea que los otros dos planetas más cercanos. Aunque aquello supusiera la aniquilación casi total de los orkos alcanzados, los efectos colaterales eran simplemente inaceptables.

El malestar generado derivó en la exigencia de los líderes vartarianos de conferenciar con el propio Weisering, quien accedió a comunicarse con ellos para afrontar las consecuencias de sus decisiones. Se inició así una comunicación directa en la que, con palabras muy crudas y gran vehemencia, los mandatarios sáuridos increparon a los balhausitas por decidir sobre el destino de todo el sistema Arkor de forma unilateral, condenándolo sin más por mucho que aquello pudiera afectar a la marea de pielesverdes allí presente.

El Weisering explicó que, independientemente de lo que hicieran los vartarianos y de la ayuda prestada o por prestar, Arkor y sus mundos iban a ser subyugados, permitiendo así que el contingente orko prosiguiera su avance de forma inexorable y nutriéndose de los recursos que allí encontraran, lo cual podía suponer un nuevo trampolín para impulsarse con aún más fuerza si cabía hacia sus nuevas conquistas.

Teniendo en cuenta que no había forma de detener lo inevitable y que contaban con la oportunidad de propinar un severo golpe al ¡Waaagh! (aunque aquello no resultaría más que en un obstáculo temporal antes de que regresaran), el Weisering sugirió de nuevo que retiraran sus tropas lo más pronto posible, salvo que tuvieran una alternativa viable no barajada.

Los vartarianos, encendidos por las palabras del Weisering que afirmaban categóricamente la derrota de su civilización, consideraron aquello como un grave insulto a su especie y sus principios más básicos. Eran una raza guerrera que jamás había huido ante ningún adversario ni se había retirado cobardemente de una batalla, algo que iba completamente en contra de su código. Los vartarianos combatirían hasta la exterminación si era necesario, ninguno de sus dirigentes tenía duda alguna sobre aquello, de modo que no aceptarían una retirada ignominiosa cualesquiera que fuesen las consecuencias.

Weisering Balhaus

Concilio del Weisering en Helheim

Era la segunda vez, continuaron, que los balhausitas interferían en sus asuntos sin ser invitados a ello, algo que en condiciones normales ya habría resultado en un conflicto de grandes proporciones entre ambas culturas, ya que los vartarianos eran más proclives al uso de la fuerza que a las palabras. No consentirían que su sistema se convirtiera en un campo de pruebas para la tecnología extranjera, independientemente de cuál fuera la situación, así como tampoco iban a tolerar que dijeran que su sociedad estaba vencida.

Dicho esto, comunicaron con firmeza que, de proseguir con sus planes, los vartarianos declararían sin dudar un instante la guerra a Balhaus, dejando en sus manos así la decisión de lo que sucedería a continuación.

La amenaza fue recibida con tibieza en el Weisering. Sus mentes lógicas comprendían la reacción de los vartarianos dado su código de combate, algo grabado a fuego en sus propios genes, pero lo consideraban primitivo y dañino para su propia causa. Comprendieron asimismo que aquellas violentas criaturas, que en poco se distinguían de los orkos en ese aspecto, eran incapaces de asumir su derrota aunque la realidad fuera abrumadora, así como el hecho de que una vez vencidos Balhaus iba a ser con toda probabilidad el siguiente objetivo de los orkos, pues no había nada más entre el sistema Arkor y la Esfera Interior que pudiera detenerlos, exceptuando Nordatt, que sólo sería un escollo marginal a superar por las hordas del ¡Waaagh!. Reaccionar en aquel momento significaba un tiempo precioso para poder preparar una defensa más sólida al Sur, la cual podía contar también con los vartarianos, pero eso no entraba de ningún modo en los planes de los sáuridos.

El Weisering trató de explicar en términos de beneficio para ambas culturas que la actuación en aquel momento presentaba una oportunidad de salvar lo que quedaba de Arkor, de modo que se trataba de perder mucho ahora o de perderlo todo a posteriori, dejando a un lado que los vartarianos prefirieran llevar la batalla hasta sus últimas consecuencias, lo cual sólo alargaría su padecimiento hasta que fueran completamente aniquilados.

Se ofreció asimismo la posibilidad del uso de un sistema para la recuperación posterior mediante ecosíntesis, pero pese a la contundencia de los argumentos y alternativas propuestas, los líderes vartarianos no atendieron a razones y volvieron a repetir obstinadamente su amenaza de guerra.

Ante la situación, la respuesta del Weisering fue escueta. Si les daban a elegir entre la opción de no hacer nada y permanecer en paz con los vartarianos o lanzar el ataque y entrar en guerra con ellos, la decisión era muy sencilla: Balhaus iría a la guerra.

La respuesta generó las iras de los líderes vartarianos, los cuales, llevados por su furia incontenible, ordenaron que se apresara de inmediato a todo balhausita en su territorio para ser ejecutados sumariamente.

Del personal enviado a Arkor, avisados previamente de las órdenes del Weisering, muchos habían iniciado su huida de as fronteras vartarianas a bordo de sus transportes antes de ser detenidos, aunque otros cayeron en sus garras y murieron, como prescrito por los mandatarios sáuridos.

Arkor en llamasEditar

Explosión Ragnarök V9

Explosión del V9 y su onda expansiva inicial tras su impacto sobre La Faktoría en el Sistema Arkor

Tras la declaración formal de guerra entre ambas civilizaciones, Balhaus siguió con el procedimiento indicado sin tener en cuenta ya las pretensiones vartarianas ni sus preferencias.

El principal objetivo a conseguir ahora era destruir la mayor cantidad posible de orkos antes de que se dispersaran, pues estando ubicados en un lugar acotado como Arkor, los daños que podrían causarles serían masivos, teniendo en cuenta además que no esperaban un ataque de semejante magnitud y estaban focalizados en la destrucción de los mundos que tenían ante ellos.

Recién iniciado el mes de Hagna, el destructor Wirkung, perteneciente al Ala de Combate 3 y portando en su interior el terrible dispositivo Raganarök V9, realizó el Salto Intraversal hacia su destino en el sistema Arkor. Poco despues aparecía en los límites del mismo, localizando la gran flota del ¡Waaagh! Brokto que proseguía sus operaciones de ataque contra los tres mundos vartarianos restantes.

El disparo se produjo a las 27:11:11 según el horario de Helheim, con el dispositivo armado e indetectable gracias a su tecnología Reflex y sistemas de ocultación. El objetivo se centró en la gigantesca plataforma orka, hacia la cual realizó un recorrido de escasos minutos, produciéndose un impacto certero sobre ella a las 27:13:58.

La explosión producida generó un destello de luz instantánea de millones de candelas, junto con una potencia medida de varios teratones, generándose la liberación energética calculada de 10.184×10 elevado a 21 julios en concentración.

El impacto y la consiguiente detonación fue tan potente que creó una fuerza de desplazamiento focal masiva y sostenida contra toda materia en una esfera de unos 300 kilómetros de diámetro, ocultando en una cegadora masa ovoide incandescente el ingenio orko y alcanzando a muchas de las naves que componían la flota con la descomunal onda expansiva.

El vacío propició la dispersión hasta que ésta se detuvo al perder su momento de potencia inicial, pero cuando la descarga energética cesó, La Faktoría había desaparecido. Una gran nube de restos semifundidos e informes flotaban en el espacio que ocupaba anteriormente, mientras algunas naves orkas severamente dañadas flotaban a la deriva sin control debido al salvaje impacto de las fuerzas recibidas.

De los casi dos mil aparatos que componían la flota, concentrados alrededor de La Faktoría en su mayor parte, más de mil doscientos habían sucumbido a la colosal explosión del V9, quedando otro medio millar tan afectado por incendios y brechas en sus cascos que difícilmente podrían ser salvados. Millones de orkos murieron desintegrados en el acto, muchos otros que sobrevivieron por estar sus aparatos más alejados se vieron afectados por las consecuencias de la detonación, quedando ciegos por la repentina intensidad de la luz o heridos por las fuerzas de expansión sufridas.

Los pielesverdes que quedaban tras el evento no sabían qué había ocurrido, pero la mayor parte de su poderosa flota ya no era más que restos en llamas o cenizas que flotaban inertes en el vacío.

ConsecuenciasEditar

Vartaria II

Aspecto de la superficie de Vartaria días después de la explosión del V9 en el espacio

Como se predijo, la inmensa detonación producida en el corazón de Arkor no sólo afectó sobremanera a la ramificación del ¡Waaagh! Brokto allí situada, sino también a los planetas colindantes en las órbitas cercanas.

La oleada de radiación cósmica desplazada cayó sobre las atmósferas en una densa y letal onda electromagnética, saturándolas de partículas pesadas y destruyendo sus capas naturales en escasos minutos, permitiendo así que el influjo exterior se precipitara sobre la superficie al no existir estratos que los detuvieran.

Gigantescas supertormentas comenzaron a abatir aquellos mundos, el equilibrio atmosférico se rompió por completo y pronto el aire se tornó prácticamente irrespirable. Las condiciones cambiaron de la noche a la mañana, la luz de la estrella principal incidía sobre la superficie sin los anteriores filtros, abrasando todo lo que tocaba y elevando la temperatura grado a grado, evaporando la humedad y condenando a las formas de vida allí existentes a una muerte lenta y asfixiante.

Millones de orkos y vartarianos interrumpieron su lucha tan solo por unas horas cuando el cielo pareció relampaguear y brillar intensamente en el momento del impacto del V9, pero prosiguieron con el combate poco después pese a que era obvio que algo de proporciones planetarias estaba ocurriendo.

Escasos días más tarde la batalla había cesado en todas partes, mientras los cadáveres de orkos y vartarianos se apilaban indistintamente en todos los frentes, envenenados por la radiación, tragados por las tormentas electromagnéticas, asfixiados o simplemente abatidos por sus contrincantes.

Vartaria no corrió mejor suerte que los otros dos mundos, desatándose sobre el planeta capital de los sáuridos un manto de muerte que no tardó en aniquilar casi todo lo que se encontraba allí, tras lo cual se convertiría en un desierto radiactivo que arrastraría las consecuencias de aquel hecho durante miles de años.

En cuanto a los vartarianos, los únicos supervivientes se encontraban en el último planeta del sistema, el cual sufrió ciertas oscilaciones atmosféricas recuperables. Advertidos de antemano por los balhausitas, con los que ahora estaban en guerra formal, sólo pudieron ser testigos de la hecatombe y la muerte de la mayor parte de sus fuerzas, las cuales se negaron obstinadamente a retirarse o a ceder un sólo centímetro de su territorio, siendo exterminadas en casi su totalidad.

La amenaza orka se había interrumpido, pero la ira de los vartarianos no, alimentada ahora además por el odio hacia Balhaus, jurando que tomarían su venganza sobre ellos tarde o temprano.

Arkor, antaño un lugar de vida exuberante entre multitud de sistemas muertos, se convertía así en uno más de esta larga procesión, dejando tan solo un planeta de su configuración indemne.

Los restos del contingente orko, aún aturdido, se retiraron de la zona con el objetivo de reunirse con el grueso del ¡Waaagh!, deseosos de proseguir su extensión y reanudar el sitio en cuanto fuera posible.

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