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Legionario alfa

Legionario Alfa Pre-Herejía.

La Anexión de Tesstra fue una campaña librada por el Imperio durante la Gran Cruzada.

HistoriaEditar

La batalla para someter al mundo humano de Tesstra al Imperio ha sido vista por muchos como un ejemplo tanto de los puntos fuertes particulares de la Legión Alfa, como de sus defectos. Tesstra era parte de una firme alianza de colonias totalitarias que se resistían a la autoridad del Imperio. Esta liga, conocida como la "Conservación", había sobrevivido a la Era de los Conflictos por una combinación de relativa buena suerte y rígido control eugenésico. Esto dividía a su población en castas altamente estratificadas y esclavizadas al servicio de las necesidades del conjunto de su civilización. Para el Imperio, los mundos de la Conservación representaban un trofeo para la Gran Cruzada: su conquista liberaría a casi once mil millones de humanos, pero para ello habría de desmantelarse sistemáticamente la aborrecible civilización creada por la Conservación. Cuando los emisarios del Imperio expresaron sus deseos, fueron atacados y expulsados, y la Conservación preparó sus mundos para defenderse por las armas frente a la Gran Cruzada.

El Señor de la Guerra Horus, cuyas fuerzas estaban en ese momento combatiendo en otro lugar, desvió a las fuerzas de dos Flotas Expedicionarias, comandadas por Roboute Guilliman y Alpharius respectivamente, para que pusieran de rodillas a la Conservación. Los Ultramarines de Guilliman empezaron de inmediato la conquista de los mundos exteriores, encerrando a sus flotas y tropas en un lazo cada vez más estrecho. Por su parte, Alpharius y su Legión no atacaron de inmediato, sino que se mantuvieron al acecho, lanzando sondeos e incursiones sin aparente ritmo ni razón. Cada vez más enfurecido por la falta de progresos y cooperación de la Legión Alfa, se sabe que Roboute Guilliman amonestó públicamente a Alpharius en un concilio de guerra, exigiendo que la Legión Alfa aprendiese del método de guerra de sus Ultramarines y lo emulase para alcanzar la victoria que la Gran Cruzada les exigía a ambos. Asimismo, añadió, si Alpharius pusiera a su Legión bajo las órdenes directas de Guilliman, la Conservación podría caer en cuestión de meses. Alpharius ignoró estas exigencias.

Poco después, la Legión Alfa sobrepasó las líneas de combate de los Ultramarines y atacó el mundo de Tesstra, en el corazón de la Conservación. Sin embargo, estos ataques, aunque feroces, no resultaron concluyentes, y solo sirvieron para hacer que el planeta se preparase al máximo para repeler una invasión: enormes ejércitos, que incluían miles de Ogretes genéticamente modelados, se atrincheraron en torno a la extensa capital de 60 millones de habitantes, conocida como Prime. Durante más de una semana sideral, la Legión Alfa retrasó su invasión, apareciendo solo como amenazantes espectros mientras más y más tesstranos eran desplegados para defender Prime del inevitable ataque.

Cuando llegó por fin el asalto, dejó a los tesstranos tambaleando, atacando desde cien vectores a la vez pero dejando secciones enteras de las líneas defensivas de lado. Mientras en la ciudad habían dedicado tantos esfuerzos para frenar un ataque exterior, el enemigo ya se había posicionado tras sus muros. Nexos clave de la red de tráfico y las infraestructuras energéticas fueron destruidos en una oleada de explosiones y sabotajes que paralizaron a la vasta metrópolis y la hundieron en la oscuridad. Los aterrorizados comandantes de Tesstra se encontraron a su ejército igualmente paralizado, con sus guarniciones atrapadas en sus fortificadas líneas de defensa sin poder avanzar ni retroceder, y entretanto las fuerzas de ataque de la Legión Alfa aparecieron dentro de la ciudad masacrando en las instalaciones del gobierno y las estaciones de seguridad con impunidad. Frenéticamente, los comandantes intentaron redesplegar en la ciudad las fuerzas de aquellas defensas que no estaban siendo atacadas, pero ahora reinaba la anarquía: las líneas de suministro se venían abajo o eran cortadas, las órdenes eran desviadas o simplemente no llegaban a su destino, y divisiones enteras quedaron atrapadas intentando cruzar redes de puentes que habían sido demolidas antes de que pudieran alcanzarlas.

Fue entonces cuando comenzó de verdad el Tormento de Tesstra Prime. Los tanques superpesados de la Legión Alfa, liderados por Fellblades y Typhons, penetraron a través de las defensas exteriores de la ciudad en una veintena de sitios previamente dejados intactos, y a través de las nuevas brechas se derramaron miles de guerreros de la XX Legión en columnas de ataque mecanizadas. Los soldados tesstranos, atrapados en cuellos de botella entre los puentes destruidos y las defensas que sus propios comandantes les habían obligado a abandonar, fueron exterminados sin piedad por el implacable avance de los Astartes. Las bolsas de resistencia que trataron de plantar cara quedaron condenadas a morir, ya que ni los refuerzos ni los suministros podían alcanzarlas a tiempo.

En cuestión de horas, lo que había empezado siendo un intento de retirada de los tesstranos se había convertido en una masacre, y pronto degeneró en pánico y anarquía por toda la ciudad. Los refugiados civiles y los soldados en fuga huyeron aterrorizados de la Legión Alfa, apelotonándose en avenidas y estaciones bloqueadas por vehículos en llamas, solo para morir a millares cuando las Thunderhawks y Fire Raptors de casco azur se lanzaron desde los cielos arrojando una muerte aullante sobre las multitudes. La enorme ciudad ardió, y pasaron dos días hasta que los restos de los mandos militares y políticos de Tesstra pudieran reunir fuerzas suficientes para intentar un contraataque, incluyendo a su última reserva de Ogretes potenciados, que eran las únicas tropas que hasta el momento habían logrado frenar mínimamente el avance de los Marines Espaciales. Sin embargo, sus planes habían sido desvelados a agentes infiltrados por la Legión Alfa en la ciudad meses antes, y el contraataque tesstrano avanzó directamente hacia una trampa ya dispuesta.

Asaltados por todas partes por la Legión Alfa, los soldados Ogretes fueron hechos pedazos por un fuego cruzado de bólteres letalmente precisos, sus oficiales eliminados por francotiradores y sus últimos tanques destrozados por veloces escuadrones de Tanques de Batalla Sicaran, los cuales acuchillaron la última esperanza de la Conservación por defender Tesstra. La batalla acabó, pero no las muertes. Cuando la Legión Alfa se marchó de Prime con su misión cumplida, dejó atrás una anarquía de revueltas, incendios y ruinas. El régimen y las infraestructuras se habían derrumbado, y los muertos y moribundos cubrían las calles, con lo que la hambruna y las enfermedades aparecieron poco después. Se estima que el 90% de la población de Tesstra Prime, tanto militar como civil, no sobrevivió a la batalla ni a sus secuelas. El resto del planeta capituló en cuestión de días.

Posteriormente, cuando Guilliman interrogó a Alpharius por qué no había conquistado sencillamente la capital antes de que los ejércitos defensores hubieran llegado para fortificarla, o por qué no escogió golpear el corazón de su gobierno y tomar el poder en vez de arruinar la ciudad, se dice que Alpharius respondió que "habría sido demasiado fácil". La caída de Tesstra Prime sería un patrón repetido en otros lugares por la Legión Alfa durante la campaña, para gran disgusto de Roboute Guilliman, que describió tales tácticas como un "simple ejercicio de crueldad y un desperdicio del tiempo y los recursos de la Gran Cruzada" en una protesta formal al Señor de la Guerra. La Legión Alfa no volvió a servir directamente junto a los Ultramarines como aliados durante el resto de la Gran Cruzada.

FuentesEditar

  • The Horus Heresy III.
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