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Marine Espacial del Caos y Exterminador Portadores de la Palabra

Amatnim Ur-Nabas Lash era un Señor del Caos de los Portadores de la Palabra, y veterano de la Herejía de Horus, que dirigió una invasión del Sistema Imperial Odoacro, en algún momento después de la creación de la Gran Fisura.

HistoriaEditar

El objetivo principal de Amatnim era la conquista del Mundo cardenalicio de Almacia, ya que debajo de su superficie había un Portador de la Palabra encarcelado, que era el verdadero objetivo de la invasión. Amatnim había descubierto la existencia del prisionero, durante una invasión de un mundo de la Eclesiarquía que contenía los extensos escritos de su hermano perdido. Para su sorpresa, eran pasajes de la Lectitio Divinitatus de su Primarca Lorgar y parecía que la Eclesiarquía había estado leyendo e incorporando las palabras en sus enseñanzas del Credo Imperial. Poco después, el Señor del Caos recibió una visión, que pensó que venía de su Primarca, que le ordenó liberar al Portador de la Palabra capturado. Esto llevó a Amatnim a creer que él sería el elegido para poner fin al aislamiento autoimpuesto de Lorgar y que permitiría que su padre volviese a poner a los Portadores de la Palabra bajo su mando único. Para cumplir su destino, Amatnim comenzó a buscar al prisionero y a reunir una gran partida de guerra, cuyo número necesitaría para liberar a su hermano perdido.

Siglos después, finalmente descubrió que la ubicación del prisionero estaba en Almacia, y llevó la noticia a su mentor, y miembro del Consejo Oscuro, Kor Phaeron. Allí, el Cardenal Oscuro ordenó personalmente al Señor del Caos traer a su hermano capturado de regreso a Sicarus. Cuando Amatnim comenzó la invasión, el Señor del Caos se había vuelto extremadamente poderoso y se había convertido en un rival para los semidioses y los Príncipes Demonio. También poseía cien mundos, y controlaba tanto un gran ejército como una armada encabezada por su buque insignia, el Gloria Eterna, que había tomado de los Ultramarines. Todo esto lo convirtió en un oponente formidable y, junto con la gran cantidad de fuerzas que le dio el Consejo Oscuro, la armada de Amatnim aplastó fácilmente la flota de defensa de la Armada Imperial del Sistema Odoacro.

Sin otra fuerza imperial para detenerlo, los mundos de Odoacro comenzaron a caer ante los Portadores de la Palabra, mientras se dirigían a Almacia. Sin embargo, no todos los Portadores de la Palabra bajo su mando querían que Amatnim tuviera éxito, ya que Erebus había infiltrado a muchos de sus agentes dentro de la partida de guerra. La esperanza que Amatnim era que el regreso de Lorgar disminuiría la influencia de Erebus en los Portadores de la Palabra, y por ello el Primer Apóstol ordenó a sus afines, como el Apóstol Oscuro Lakmhu que se aseguraran de que eso no sucediera. Amatnim era completamente consciente de esto, por lo que trató en repetidas ocasiones de convencer al Apóstol Oscuro de que se volviera contra Erebus, ya que simplemente matar a Lakmhu invitaría a otros a desafiar el dominio de Amatnim. Sin embargo, cada uno de sus intentos de atraer al sacerdote a su bando fracasaron, y pronto se presentó una nueva amenaza a la misión del Señor del Caos, a medida que los Portadores de la Palabra se acercaban a Almacia.

Aunque el traidor lo desconocía, una fuerza de ataque de la Cruzada Indomitus, liderada por el Teniente de los Puños Imperiales Heyd Calder, había escuchado la petición de ayuda de Almacia y se apresuró a comenzar a fortalecer el Mundo cardenalicio. La flota de la fuerza de ataque trataría de reducir la velocidad de la armada de los Portadores de la Palabra, pero se encontraban en una apabullante inferioridad numérica. Mientras que Amatnim perdió varios buques de guerra por sus ataques, el Señor del Caos orquestó varias emboscadas que destruyeron la mayor parte de la flota de la fuerza de ataque Indomitus. Esto dejó solo a las fuerzas imperiales que defendían a Almacia para detenerlo, pero antes de llegar al Mundo cardenalicio, Amatnim se vio obligado a enfrentar a Lakmhu. No podía permitir que el Apóstol Oscuro lo traicionara, por lo que ordenó a los otros agentes ocultos de Lakmhu y Erebus que se apoderasen de las instalaciones de asteroides Primus de Almacia, cercanas a la órbita del planeta. Esperaba que murieran en el intento, pero en el caso contrario, el propio Señor del Caos acabaría con Lakmhu y sus secuaces, después de liberar al prisionero de Almacia. Posteriormente, Amatnim desató a sus hordas en la superficie del planeta, y lo que siguió fue una masacre, cuando las fuerzas del Señor del Caos abrumaron a los Imperiales.

Dreadnought Contemptor Eduhkar Capítulo Sol Serrado Portadores de la Palabra
Pronto pudo avanzar hacia el palacio, que contenía la celda cautiva del Portador de Palabra, cuando el Teniente Calder dirigió un intento desesperado de detener al Señor del Caos. Sin embargo, Amatnim superó sin problemas al Teniente, pero cuando se dispuso a darle el golpe de gracia, el Portador de la Palabra prisionero intervino inesperadamente en nombre de las fuerzas imperiales. Revelándose que se trataba de un Dreadnought Contemptor e identificándose como "el Anacoreta", pronunció una palabra en la lengua de Colchis, que creó una luz brillante que desterró a los Demonios invocados por el Señor del Caos de regreso a la Disformidad. Sorprendido por las acciones del Anacoreta, Amatnim saludó a su hermano perdido y le dijo al Dreadnought que habían venido para traerlo de regreso a su Legión. Sin embargo, para su sorpresa, el Dreadnought rechazó de inmediato la oferta de Amatnim. Aunque se quedó confundido por la respuesta del Ancorita, el Señor del Caos le dijo que se apartara, para que los Portadores de la Palabra pudieran matar a aquellos que habían encarcelado al Dreadnought durante milenios. En cambio, el Anacoreta atacó al Señor del Caos, mientras denunciaba las mentiras que los Dioses del Caos y Lorgar les habían enseñado a los Portadores de la Palabra, las cuales les encaminaron hacia su condenación. Luego elogió al Dios Emperador por salvar su alma. Furioso por las palabras de su hermano, Amatnim destruyó uno de los brazos del Anacoreta, pero el Dreadnought distrajo a Amatnim el tiempo suficiente como para que el Teniente Calder lo asesinase.

FuentesEditar

Extraido y traducido de Lexicanum Inglés [1]

  • Apocalipsis (Novela), por Josh Reynolds.
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