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Santa Leire Recortada La pequeña Santa Leire protege este sagrado artículo con santa ira y devota pasión en el nombre del Divino Emperador. Pulsa sobre su reverenciado icono para acceder a los archivos del Adepta Sororitas.

El precio de no leer es ser purgado.

"Así como la fe gana las guerras, las guerras son alimentadas por la fe. Bienaventurados los que matan a los xenos, herejes y mutantes, pues ellos heredarán la galaxia."
Hermana Isha


La Fe, como poder manifiesto, es una habilidad que solo los más fieles de entre los siervos del Emperador podrán contemplar, mucho menos controlar. Cómo y por qué funciona, y por qué ciertos individuos o grupos de individuos la muestran es aún más incomprensible que los poderes de los Psíquicos o los dones de los Navegantes. De hecho, sólo hay una pequeña fracción del Imperio que sepa de su existencia. Incluso dentro de las filas de la Eclesiarquía, la mayoría de los sacerdotes viven toda su vida aceptando la fe sin haber visto jamás milagros tan maravillosos como los que pueden realizar aquellos que son tocados por lo divino. Si hubiera una excepción, serían la Adepta Sororitas, las Esposas del Emperador, mujeres bendecidas con una conexión especial con la luz y divinidad del señor de la humanidad. Dentro de las filas de esta hermandad, las sororitas viven en una total dedicación al Dios-Emperador, creadas y guiadas por sus enseñanzas. Tal vez sea esta devoción total o su especial conexión con lo divino lo que les otorga los dones de la Fe, o tal vez es su papel como el brazo militante de la iglesia y su deber de protegerla de sus enemigos. Comoquiera que fuese, la Adepta Sororitas comparte un vínculo especial con el Dios-Emperador y más que cualquier otro grupo dentro de su dominio puede canalizar el poder de la Fe, tal vez demostrando su favor a sus ojos.

Aunque la Fe escoge sus recipientes, y estos pueden dirigirla a las órdenes del Emperador, una cosa es cierta: la fe no puede ser forzada, cazada o capturada; debe ser encontrada por una mente pura, un corazón justo y una completa devoción a El Dios-Emperador.

Tipos de poderes de la fe Editar

Hay tres tipos de Fe que reflejan los diferentes aspectos del Dios-Emperador y las diferentes maneras en que sus siervos interpretan su voluntad. Los tres tipos de Fe son:

  • El Signo del Emperador: Los fieles seguidores del Credo Imperial adoran y se deleitan con el simbolismo del Emperador y las marcas y runas sagradas asociadas con él. A todo lo largo del Imperio los fieles se saludan con gestos sagrados como el signo del Áquila, o marcan sus hogares con signos y salvaguardias, como imágenes del Trono Dorado, para repeler el mal. Sin embargo, para aquellos que son bendecidos con la Fe Pura, estos gestos, símbolos y signos son algo más que meros rituales y cada uno puede convertirse en un foco para su devoción fanática y un vínculo con el Dios-Emperador. Con estos símbolos, un discípulo fiel del Emperador puede rechazar a los engendros de la Disformidad, protegerse a sí mismo o a otros del daño e incluso descubrir las verdaderas intenciones de una persona bañándola en la imperturbable luz del Emperador.
  • La Misericordia del Emperador: Se cuenta que el Emperador puede mostrar misericordia tanto como ira. Para sus seguidores, la Fe puede reparar heridas, curar mentes y fortalecer las almas contra las depradaciones y la decadencia de la Disformidad. Sin embargo, la misericordia no siempre es amable y amable, y aquellos que imploran al señor de la Humanidad en busca de clemencia o respiro pueden encontrar sus servicios sangrientos y letales. Los siervos de la Eclesiarquía aceptan esto como un mandato y transmiten tales misericordias a su rebaño como las justas recompensas de un servicio de por vida al Dios-Emperador; un servicio que sólo puede terminar en la muerte.
  • La Ira del Emperador: Como saben todos los que profesan el Credo Imperial, el Emperador es un dios vengativo, muy propenso a herir y no muy propenso a perdonar a aquellos que infrinjan la fe. Aquellos que se alejan de las enseñanzas del Dios-Emperador, o han cometido pecado contra su santa palabra son propensos a encontrar el tormento y la destrucción a manos de sus fieles. De hecho, es parte del Culto al Emperador el que todos los que juran lealtad al Trono Dorado no permitan a los incrédulos, herejes y pecadores vivir dentro de su Imperio, buscarlos allí donde se escondan y purificarlos con llamas. La ira del emperador nunca escasea y sus sirvientes están dispuestos a servirla a sus enemigos.

El Signo del Emperador Editar

Carga de culpa Editar

Al Dios-Emperador no le afectan las mentiras de sus enemigos y en su presencia incluso el más oscuro de los corazones sentirá el peso de su falsedad sobre en sus hombros. Con esto los fieles proyectan el desdén del Emperador hacia el engaño para que todos los que le miren o escuchen su voz sientan sus propios secretos royendo su conciencia como una rata hambrienta que busca su salida.

Resplandor divino Editar

Hallarse ante la presencia de un discípulo verdaderamente fiel al Dios-Emperador es bañarse en su confianza y convicción. Con esto los fieles emanan un aura de fe y devoción puras al Emperador que aquellos más cercanos pueden experimentar. Esta aura eliminará el temor y la duda, así como galvanizarlos corazones y las mentes contra los males de la Disformidad, dando a los seguidores del Culto Imperial la fuerza para enfrentarse a los más insidiosos enemigos.

Bendita ignorancia Editar

No miréis al demonio, al hereje o a los inmundos enemigos del Emperador; es a través de vuestros propios ojos que los enemigos de la pureza pondrán asedio a vuestra alma. Esto permite a los fieles cegarse a sí mismo o a otros de criaturas y objetos que desgarrarían su mente o empañarían su alma. Desafortunadamente para los fieles, lo que no pueden ver aún puede arrancarles la garganta ...

Luz del Emperador Editar

Abre tu mente, cuerpo y alma a la luz del Emperador y deja que lave tu miedo; en su resplandor estarás protegido y ninguno podrá oponerse a vuestra espada. Esto llena la mente de los fieles y sus aliados de una calma inapelable, impidiendo incluso que las cosas más horribles las perturben y les permitan atacar a los enemigos del Emperador con malsana brutalidad.

Espíritu del Mártir Editar

Es a través del sacrificio y de la sangre como demostraremos nuestra devoción al Emperador; ofrecemos voluntariamente nuestras vidas a su servicio para que él nos juzgue dignos en su luz. Con esto el fiel se infunde y a sus aliados con el espíritu del santo mártir, fortaleciendo vida y miembros contra las dificultades para seguir sirviendo al señor de la Humanidad donde otros fracasan.

Alma marchita Editar

Los impíos y los corruptos se pudrirán ante los fieles del Emperador, pues su divina luz convertirá sus corazones en ácido dentro de sus pechos y arderán con su pecado. Esto vuelve la corrupción de la criatura contra sí misma, arrasando su cuerpo en dolor y llamas, mientras su mal es redirigido por la bendita presencia de los elegidos por el Emperador.

Espejo espiritual Editar

El miedo es la moneda de los Xenos, Herejes y Mutantes; mediante la fuerza del Dios-Emperador y la voluntad de los justos, los fieles pagarán esa deuda en especie. Esto permite a los fieles devolver el miedo a sus enemigos y quebrantar sus mentes al igual que las mentes de su rebaño se quiebran, cerniendo sobre ellos la oscuridad que nace de sus propios corazones retorcidos.

Repeler demonios Editar

Expulsad al demonio, al impuro y la progenie de la Disformidad; de sus santas gracias eres entregado a la luz y a las tinieblas del abismo volverán tus enemigos. Esto permite a los fieles forzar a una criatura de la Disformidad, como un Demonio, a retirarse y poder, con una fuerza de voluntad adecuada, mantenerlo a raya, pues queda impotente para acercarse al siervo del Dios-Emperador.

Trampa para demonios Editar

Así como la señal del Emperador es aborrecible para los demonios, también lo son los signos de su fe; estas runas son los grilletes de los justos y las cadenas de los sinceros, con las cuales atan y encadenan a la progenie de la Disformidad dentro de una prisión del Materium. Esto permite a los fieles atrapar a un demonio bendiciendo un círculo protector, construido a tal efecto, con símbolos poderosos y el poder divino del Dios-Emperador.

Luz divina Editar

De sus ojos nace la visión de la claridad, de su boca las palabras de la verdad y de su corazón la luz del justo que brilla a través de las estrellas hasta los rincones más oscuros de su dominio. Esto convoca una luz divina desde dentro de los fieles que les hace brillar con un brillo blanco nacarado, disipando la oscuridad y haciéndoles difíciles de mirar, especialmente por los corruptos o los sirvientes de la Disformidad.

Símbolo divino Editar

Con su marca estás protegido, con su signo te proteges contra la oscuridad y con su símbolo cierras tu alma contra el mal de la Disformidad. Esto permite a los fieles colocar una marca divina sobre sí mismos o uno de sus aliados, protegiéndolos del ataque psíquico, la posesión y la manipulación daemónica entre otros.

Sello de Pureza Editar

Y los enemigos del Dios-Emperador miraron su sello y desesperaron, porque bajo su sombra fueron impotentes y sólo pudieron acobardarse ante su poder. Con esto los fieles pueden inscribir una versión potente del Aquila sobre el terreno y bendecirla con el poder del propio Dios-Emperador para que sus enemigos retrocedan ante su presencia y sean incapaces de escapar en alas.

La Misericordia del Emperador Editar

Gracia Editar

El hijo del hombre tiene dentro de sí la semilla de la divinidad del Dios-Emperador, que puede ser nutrida y prosperar a través del poder de la fe verdadera. Con esto el fiel comparte un fragmento de su conexión divina con el Dios-Emperador sobre sus aliados, bendiciéndolos con una poderosa gracia para moldear su destino y protegerles del daño.

Regalo del Mártir Editar

Sólo mediante el dolor y la sangre el cuerpo se purifica, y su frágil carne completada a través del sacrificio de los fieles y las lágrimas de los mártires. Con esto los fieles pueden curar a los heridos, reconstruyendo la carne y reparando huesos astillados. Sin embargo, tan gran regalo conlleva un precio muy alto: por cada corte o hueso que rehaga el fiel, este sufrirá una herida similar.

Resistencia divina Editar

En el servicio al Dios-Emperador, un hombre resistirá tanto como el Imperio que él creó y se mantendrá firme e intacto como lo ha hecho este. Con esto el fiel imparte la eterna resistencia del Imperio a sus aliados, permitiéndoles proseguir incluso cuando sus cuerpos estén cansados o sus miembros insensibles, motivados por visiones de la gloria del dominio milenario del Emperador.

Respiro Editar

Los fuertes son reforzados por la palabra del Dios-Emperador y las oraciones de los fieles. Con un corazón abierto y una mente vengativa los cantos de los justos les elevarán y permitirán volar como santos guerreros que desatarán el miedo en las almas de los inmundos. Con esto los fieles pueden orar por uno de sus aliados, concediéndoles la fuerza y el espíritu para sobreponerse a sus heridas, soltarse de sus grilletes mortales y cargar al borde de la muerte misma.

Ministrar divino Editar

Bienaventuradas son las manos del sanador para que puedan restaurar los miembros de los fieles y devolverles a la refriega. Esto permite a los fieles mejorar sus habilidades curativas y disipar los efectos de la fatiga sobre sus aliados, restaurando su vigor y permitiéndoles que sigan causando la muerte y la ruina a los enemigos del Dios-Emperador.

Recuperación milagrosa Editar

Potente es el poder del Dios-Emperador que incluso las más grandes y dolorosas heridas son nada cuando con bañadas en su divina luz. Esto permite a los fieles realizar una curación milagrosa y reparar los miembros rotos, la carne desgarrada y las orejas perdidas. Sin embargo, sólo los fieles pueden beneficiarse de este milagro y rara vez sobreviven intactos.

Calma mental Editar

Limpiad vuestra mente de miedo, locura y decadencia; al servicio del Dios-Emperador, ningún hombre necesita cargar con la humanidad en solitario: somos las masas de la humanidad y dueños legítimos de la galaxia. Esto permite a los fieles lavar los horrores más recientes y reforzar el sentido del propósito y poder en sus seguidores, concentrando sus mentes en una única tarea: servir al Emperador.

Limpieza espiritual Editar

Vuestros cuerpos son templos para el Dios-Emperador, vuestra sangre y huesos sus sacramento, vuestra alma un símbolo de su fe; que ninguno desprecie su templo, salvo que su fe sea igual de despreciable. Esto permite a los fieles purgar su alma de muchas de las manchas de la Disformidad, desechando una porción de su oscuridad antes de que tenga tiempo de arraigarse y comenzar una lenta decadencia del espíritu.

Revelación Editar

¡Liberad vuestras mentes de la duda, el miedo y la oscuridad! Mirad a la luz del Dios-Emperador y dejad que su presencia divina os recuerde vuestro propósito: sois los fieles del Imperio y no podéis vacilar frente a vuestros enemigos. Esto permite que los fieles liberen su mente, o la de sus aliados, de las ataduras del miedo o de las insidiosas habilidades de los psíquicos, devolviéndoles la claridad y el autocontrol.

No hay descanso para los fieles Editar

Sólo en la muerte termina el deber hacia el Dios-Emperador, y sólo cuando tu fe se extingue mueres. Con esto los fieles se empujan más allá de las fragilidades de sus cuerpos mortales, ignorado heridas, mutilaciones o el dolor para seguir sirviendo a la voluntad del Emperador hasta el final. Este impulso divino tiene su precio y una vez que la tarea de los fieles esté hecha, su cuerpo jamás podrá recuperarse.

Resurrección Editar

Y volvió a levantarse, como levantado de la tumba por la mano del Dios-Emperador, restaurado por la providencia divina y dispuesto a enfrentarse a los enemigos de la humanidad. Con esto el fiel canaliza el poder de su fe en un compañero caído, llenando su cascarón roto de vida y propósito, encargándole una vez más llevar adelante la santa cruzada del Emperador.

La Ira del Emperador Editar

Ira de los justos Editar

Que el Dios-Emperador guíe mi mano hacia los enemigos para que yo les desgarre con mi justa indignación, rompiendo sus huesos, derramando su sangre y perforando su carne con mi fe. Esta habilidad enfoca la ira de los fieles del Emperador en sus ataques, canalizando la suya y la de su dios en cada golpe de su espada sobre los herejes y los incrédulos.

Mano del Emperador Editar

Y he aquí que la mano del Dios-Emperador bajó sobre el hereje, el mutante y el xeno, aplastándolos bajo su furia y revelándoles la insensatez de sus acciones. Esta habilidad carga a los fieles con una fuerza poderosa, reforzando su cuerpo con energía divina, fortaleciendo huesos y músculos para poder aplastar mejor a sus enemigos con golpes poderosos y una brutalidad implacable.

Guía divina Editar

Deja que el Emperador guíe mi objetivo, que su ojo sea mi ojo mientras disparo mi arma contra los enemigos del Imperio, para que mis golpes puedan ser verdaderos y enviar a mis enemigos a su eterno descanso. Esta habilidad guía el objetivo de los fieles de modo que sienten más que ven cuándo disparan contra el enemigo, pues sus disparos alcanzan su objetivo aun en distancias extremas o en la oscuridad, guiados por la voluntad del Dios-Emperador y el poder de su fe.

La pasión Editar

Vuestro amor por el Dios-Emperador no conocerá límites, su gloria llenará vuestros corazones hasta estallar y correréis y gritaréis con gozo al oir su nombre; llenos de luz divina, seréis soldados infatigables del Imperio y el santo instrumento de su fe. Esta habilidad infunde a los fieles una poderosa pasión, permitiéndoles moverse en un frenesí de justa velocidad para que puedan alcanzar mejor a sus enemigos y despedazarlos.

Llamas de fe Editar

Santa es la llama del Emperador, pues quema el mal de sus enemigos y arrojar a los que han sido engendrados en la Disformidad a sus heladas e interminables tinieblas. Esto impone una poderosa bendición a los fuegos de la fe, haciéndolos arder con mayor ferocidad y especialmente mortales contra Demonios y criaturas del Inmaterium.

Justo frenesí Editar

Nunca olvidéis lo justo de nuestra causa, porque vacilar en nuestra convicción al Dios-Emperador es invitar a sus enemigos a nuestro corazón e infectarnos con su inmundicia. Con esto los fieles y sus aliados se llenan de una locura e ira divinas hacia sus enemigos, volando en un frenesí y golpeando a los incrédulos y herejes como un abismo sin fondo de ira.

Poder del Emperador Editar

Bienaventurados sean los fieles, porque tienen dentro de ellos el poder del Dios-Emperador y son transformados por este en su divino recipiente y herramienta de venganza. Esto permite que los fieles se conviertan en un recipiente para el poder del Emperador, aumentando su fuerza y resistencia, pero al mismo tiempo sumiéndoles en una manía religiosa que puede cegarles a la razón y hacer sus palabras ininteligibles a los oídos del común de los hombres.

La Espada Implacable Editar

Bienaventuradas sean las espadas que golpean al demonio, la bruja y el psíquico. Con el acero divino los hijos de la Disformidad serán destrozados y su sangre derramada como señal de su traición a la pureza de la Humanidad. Esta habilidad permite a los fieles bendecir una espadas para con ella hacer un daño catastrófico a aquellos que están tocados por la Disformidad o invocan sus poderes como parte de su maldita existencia.

Toque divino Editar

Incluso el toque más ligero de aquellos benditos por el Dios-Emperador es como ácido para la carne de los corruptos, pues la luz pura del alma de los fieles arde en la vil oscuridad de la mente del hereje y le hace gritar, sumido en dolor y desesperación. Esto permite a los fieles llevar un dolor terrible y una agonía sin igual a los que están contaminados por la Disformidad, ya sea disminuyendo su poder (en el caso de los Demonios) o causándoles un tormento debilitador (en el caso de los psíquicos y otros afectados por la Disformidad).

Histeria religiosa Editar

Juntos los fieles son imparables. Somos los billones de billones que formamos la humanidad, los fieles del Dios-Emperador y sus devotos servidores. Nuestro poder reside en los labios de los devotos y se extiende como fuego por el aire sobre la fuerza de nuestras palabras. Esta capacidad comienza una cadena de histeria religiosa que se extiende a través de la mente de los ciudadanos y puede convertir a una multitud de obreros malhumorados en una turba de fanáticos religiosos dispuestos a rasgar las gargantas de los injustos.

Tormenta del alma Editar

Tú eres el centro del poder del Dios-Emperador, tú eres su avatar en el mundo de los hombres y por tu voluntad y tu alma fluye su luz. Esta capacidad permite a los fieles desencadenar una temible tormenta del alma, manifestado en un destello de luz cegadora y llamas, el cual limpia un área de todo atisbo de Disformidad, sus creaciones y aquellos tocados por su influencia corruptora.

Fuentes.Editar

  • Codex: Hermanas de Batalla (2ª Edición).
  • Dark Heresy: Blood of Martyrs (Juego de Rol).
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